La Gran Estrategia de Lazare Carnot
para la Victoria Política.
Por Dino De Paoli
Publicado en Executive Intelligence
Review, el 20 de Septiembre de 1996.
Traducido al español por JLG (jota2016@gmail.com)
I.
Creación del Concepto Republicano.
Aunque Francia era una nación
bastante desarrollada en el siglo XVII, la definición clara de economía
política sólo vino tras los esfuerzos combinados de Gottfried Leibniz
(1646-1716) y Jean-Baptiste Colbert (1619-1683). Eso es lo que Lazare Carnot
representa.
Para Leibniz [[1]]
la economía era la ciencia que asegura el progreso de las naciones a través del
desarrollo tecnológico y la educación de la fuerza obrera. La sociedad entera
tiene que ser reorganizada para animar el progreso, reinvertir el sobrante
productivamente y aumentar la cultura del hombre. Leibniz estableció los
instrumentos teóricos fundamentales para el análisis de los procesos
económicos, no en términos de contabilidad simple, sino a través [[2]]
del análisis de la capacidad de producción social. Carnot y sus amigos
utilizaron ese conocimiento como a continuación describiremos.
Colbert fue el estadista que desarrolló
el concepto de economía planificada y organizó la Academia Francesa de Ciencias
donde Leibniz trabajó. Colbert fue el primero en fundar un departamento I+D
(investigación y desarrollo). Reclutó a los mejores científicos, les dio apoyo
financiero, algo que nunca hizo la British Royal Society y ligó sus
descubrimientos al desarrollo de la tecnología. Éste es el modelo que Carnot y
Gaspard Monge seguirían, reorganizando la economía francesa y creando la famosa
Ecole Polytechnique. Aquella herencia representaba una amenaza mortal a la
oligarquía británica, quien se determinó a destruirla.
Para tener éxito desestabilizando un
país, el enemigo debe combinar la asfixia económica con la asfixia cultural, de
modo que el descontento de la población se oriente a no encontrar las
verdaderas soluciones a la crisis. En aquél momento solo las escuelas Oratorias
[[3]]
en las que habían estudiado Monge, Carnot, y Claude Antoine Prieur de la Côte
d'Or, enseñaban el trabajo de Leibniz y a principios del siglo XVIII, cuando
los británicos decidieron atacar a su enemigo principal, Francia, el
Cartesianismo fue utilizado como ariete cultural.
El Cartesianismo es una filosofía
sintética, nominalista que no ofrece una verdadera comprensión del universo.
Las críticas [[4]] de Leibniz
sobre la obra de Descartes expresan este aspecto suficientemente. Cuando la
oligarquía británica empezó a desplegar a sus agentes en Francia, los flancos
en el lado cultural eran numerosos. El principal agente británico era David
Hume (1711-1776), un aristócrata de orígenes escoceses que aglutinó a Adam
Smith, Montesquieu, Voltaire y Thomas Malthus para emplearse contra los colbertistas europeos y franceses. Hume
declaró sarcásticamente: ''Los franceses todavía creen que las sociedades
humanas son capaces de progresar perpetuamente en dirección a la perfección''.
En su Tratado sobre la Naturaleza Humana intentó destruir esa creencia
contraponiendo su propia filosofía en la que la moralidad no tiene ningún
lugar: ''Sólo la utilidad personal puede ser un motivo para la acción''.
Podemos asegurar que éste era el lema personal de Hume. Al mismo tiempo, los
salones franceses comenzaron un culto anglófilo combinado. Los sacerdotes Abbé
Prévost y Etienne Condillac extendieron esta moda. Las novelas de Prévost
[[5]]
sugieren que la razón es inútil, ya que el hombre es esclavo de sus pasiones.
¿Qué pasiones? ''Las sensaciones individuales, el deseo de poseer'',
responde Hume.
Algunos fisiócratas publicaron
libros defendiendo el culto de Isis [[6]],
atacando a los constructores de ciudades que destruyen despiadadamente la saludable y pacífica vida rural. Los
ciudadanos franceses encontrarían estremecedor saber hoy que el entonces
Ministro británico, Robert Walpole escribía en aquellos años: ''Los
franceses son diez veces más idiotas que los británicos, por eso les hemos
engañado tantas veces”.
Los británicos no ocultaban su juego
entonces, más de lo que lo hacen hoy. La concepción económica de aquéllos ''progresistas'' negaba el papel del
hombre en la transformación de naturaleza, invocando una fantasmagórica fertilidad natural qué nutriría a cada uno de nosotros. Estos autodenominados
progresistas se oponían al trabajo de Turgot, que luchaba por desarrollar un
extenso programa de educación rural del mismo tipo al promovido por Benjamín
Franklin en EEUU. Coherente con esta línea de pensamiento, el ''progresista'' Voltaire escribió: ''Los
cuerpos más viciados son los de los obreros de las fábricas. El trabajo
agrícola, por otro lado, tiene un efecto fortalecedor, siempre y cuando el
libertinaje de las fiestas no altere el efecto positivo y sobrio del trabajo.
Muchas personas han establecido escuelas en su tierra. Yo he establecido
algunas pero las temo. Pienso que lo
apropiado sería que la mayoría de los niños sólo aprendiesen a cultivar la
tierra porque sólo se necesita a alguien que sepa escribir por cada doscientos
o trescientos obreros manuales. La labor de la agricultura sólo requiere una
forma básica de inteligencia''. [[7]]
Voltaire no era ingenuo; quería
aplastar la educación republicana, porque para desestabilizar a Francia era
esencial hacerlo. Todos estos traidores tienen una ideología común: el odio a
la ciencia, el progreso, la educación y la inquietud por el hombre como ser
auto-perfeccionado. Este tipo de acciones representan la verdadera cara del
movimiento ecologista: El retorno a la tierra, bajo la bota de los señores
feudales para quien el campesino vale menos que el ganado.
Carnot, el Leibniziano
Benjamín Franklin cuyos esfuerzos
por afianzar el apoyo francés a la Revolución Americana son bien conocidos,
luchó contra esos nostálgicos defensores del feudalismo en América y en Europa.
Sin embargo resulta menos conocido el hecho de que Franklin reorganizó a los
Leibnizianos de Francia y que fue maestro de Lazare Carnot, el ''moralista'',
un hombre feliz, cuyo sótano estaba lleno de vino de Borgoña. Su amor a la
poesía y al buen humor, mostraban que en su caso, la moralidad no estaba
encadenada a la amargura.
Carnot estudió en una escuela
dirigida por los Padres Oratorios, donde conoció los trabajos de Leibniz.
Posteriormente continuó sus estudios bajo la dirección de Gaspard Monge, otro
alumno de los Oratorios, que dirigía
el área pedagógica de la Escuela de Ingeniería del Ejército en Mézière. Su método
educativo influyó profundamente en toda una generación de científicos europeos.
En 1783-84, Carnot entró en contacto con Franklin en los círculos parisinos y
dio comienzo al esfuerzo político que determinaría sus actividades posteriores.
En su Ensayo sobre las Máquinas [[8]], Carnot se
definió como leibniziano, en el sentido más
amplio del término. Sostenía, al igual que su padrino intelectual, que la
sociedad sólo puede progresar a través del estudio científico y de la
innovación tecnológica.
Ese fue el punto de partida sobre el
que Carnot establecería las nuevas bases para el estudio de la mecánica,
definido como la búsqueda del mejor uso posible del flujo de energía. Esta
concepción que forma parte del inicio de la verdadera ciencia de termodinámica,
se opone por completo al análisis Cartesiano fijo [[9]].
Casi al mismo tiempo, Carnot ayudó a sus amigos los hermanos Montgolfier en la
experimentación de los primeros globos aerostáticos, un golpe terrible para
aquéllos que pensaban que el hombre nunca lograría el dominio sobre la
naturaleza y vencería sus leyes, especialmente la de la gravedad.
Carnot fue más allá, y al año
siguiente, después del lanzamiento de un globo Montgolfier, en 1784, presentó a
la Academia de Ciencias un memorando sobre las maneras en las que los globos
podrían dirigirse mediante mecanismos, incluyendo los mecanismos de vapor: ''El
calor al producir una expansión diastólica/sistólica impulsará las ruedas. Es
necesario destacar cuántos brazos se ahorrarán en las manufacturas cuando las
mecánicas del calor sean mejor conocidas.... Dentro de diez años, se producirán
revoluciones asombrosas en las artes mecánicas ‘‘ [[10]]
Carnot colaboró después con el
inventor Robert Fulton en aspectos relacionados con la propulsión naval con
mecánicas a vapor y en el uso de submarinos para combatir la flota británica.
‘‘¡Es un niño recién nacido!'' exclamó Franklin, cuando vio los
experimentos [[11]]. De
aquellos trabajos partieron más adelante la hidrodinámica y la aerodinámica. Su
procedencia y su doctrina arrancan de una concepción del hombre que contradice
abiertamente la propuesta por Voltaire y Rousseau. En 1806 Carnot escribió un
informe a la Academia de Ciencias sobre el trabajo del físico Nicéphore Niepce
en un motor de la combustión: ''El descubrimiento de una nueva fuerza motora
en la naturaleza siempre es una algo precioso. Tendremos éxito si reglamos sus efectos y los usamos para
ahorrar esfuerzos al hombre.... Los antiguos desconocían las fuerzas motoras;
sólo supieron emplear al ser humano, los pesos, las caídas de agua o la fuerza
del viento. Todas esas fuerzas eran dependientes de la naturaleza, todos esos
juegos de palancas que conocemos son solo masas inertes, capaces de transmitir
la acción de las fuerzas en movimiento, no aumentarlas. Pero la fuerza motor lo
es todo. El hombre moderno ha descubierto algunas de las fuerzas motoras, o más
bien las ha creado: porque aunque sus elementos son necesariamente
preexistentes en la naturaleza su diseminación anula sus efectos, que sólo
adquieren la calidad de fuerzas motoras mediante medios artificiales, humanos,
como la reducción de la fuerza expansiva del agua en el vapor, o el calor
convertido en fuerza ascendente que emplea el globo aerostático''. [[12]]
Esta noción contradice
fundamentalmente la interpretación mecánica de las leyes de la termodinámica,
así como la interpretación simplista del principio de conservación de energía
atribuido a Carnot. También destruye los estúpidos argumentos sobre la energía
solar u otras fuentes “renovables” de
energía del movimiento ecologista actual. Si el hombre quiere progresar, debe
crear nuevas formas de energía de densidades cada vez mayores. De sus trabajos
se derivan consideraciones sociales y políticas bien precisas que Carnot
elabora en sus primeros escritos, Eloge
de Vauban, 1784 y Memoire sur les
Places Fortes, 1788. En ellos presenta por primera vez su idea de un
Estado-Nación republicano, siendo esa idea muy diferente de la simple
anti-monarquía. El Republicanismo puede tomar formas institucionales muy
diversas, entre ellas, el modelo americano de democracia parlamentaria. Carnot
usó el trabajo del ingeniero militar francés Sébastian Le Prestre de Vauban,
para presentar su propio credo en la necesidad del progreso espiritual y
material de la fuerza de trabajo. Ésta fue la piedra angular de las reformas de
Carnot en el ejército.
Al igual que Vauban, Carnot no
atacaba al rey, sino a la corte, esa colección de parásitos aristócratas que
arruinaron la economía francesa. Dirigida por la familia de Orleáns, la corte
saboteó los esfuerzos del Marqués de LaFayette para construir la República
Francesa a imagen de la República Americana. Así, Carnot escribió en su Elogio de Vauban: ''Tal vez sea el
triunfo de la razón el esfuerzo más sublime de la virtud. (...) Si la victoria
sobre nuestras pasiones nos eleva sobre la naturaleza humana, la inclinación
natural para hacer el bien nos hace divinos. (...) Vauban hizo un estudio
especial del trabajo, investigó el valor de la tierra, la manera de
cultivarla.... Según sus cálculos, de cada 24 habitantes del reino, uno cultiva
la tierra; por tanto es él quién alimentará a los otros 23. ¡Qué diferencia
entre ese padre que nutre a la patria y el ocioso cortesano! Sólo es útil
cuando muere y vuelve a la tierra para alimentarla. Sin embargo, cuando vive,
es ese hombre ocioso el que disfruta los frutos de todos. Vauban buscaba la
causa del desorden y la encontró en la desigualdad de las fortunas, en una
multitud indignante de trabajos inútiles, en un sistema bárbaro de distribución
de la renta. (...) La cantidad de población siempre se consideró como una de
las claves de la prosperidad de los imperios, pero el número de ciudadanos debe
relacionarse con su trabajo útil''. [[13]]
Carnot sigue describiendo cómo la
actividad puede ser promovida orientando la redistribución de riqueza
correctamente. Entonces advierte: ''Cuándo el granjero ve que el pan
duramente ganado para su familia, se le roba despiadadamente, nada puede
esperarse de ese sistema monstruoso excepto la despoblación del campo y la
siembra del odio entre la ciudadanía. Se termina por aplastar la confianza
provocando la apatía en los corazones de los hombres, haciéndolos apáticos e
indiferentes al éxito y al destino de la Patria, quebrando los lazos que la
unen con ella (...) Vauban creyó que cualquier derecho que daña a la sociedad,
es injusto, y aquéllos que han creado ese injusto derecho no deben beneficiarse
de sus beneficios (...) El gobierno debe evitar esa multiplicidad odiosa de
prerrogativas que condenan a los hombres más valiosos a la indigencia y el
desdén''. [[14]]
Hoy, ese concepto se ha olvidado y
se ha reconvertido en marxista. ¡Qué
estúpido! Los apóstoles marxistas de esa época, Gracus Babeuf y el socialista
Jacques-René Hébert, fueron guillotinados con el consentimiento de Carnot. Los
socialistas
Fabianos
desprecian
la fuerza
obrera.
Carnot
también detalla las propuestas de reforma económicas de Vauban y agrega su
propia visión de lo que es un hombre sabio: ‘‘¡Qué raro es que el hombre
sabio obtenga los frutos de su labor! Camina por delante de su tiempo y su
idioma sólo puede entenderse por la posteridad, pero sólo eso es bastante para
animarle a continuar. Es el amigo de los que aún no han nacido y conversa con
ellos en sus reflexiones profundas. Como ciudadano, mira a la patria y toma
parte en sus triunfos. Como filósofo, supera las barreras que los imperios le
imponen; es ciudadano del mundo, contemporáneo de todas las épocas; ha
estudiado al hombre desde su frágil origen y lo acompañará a la perfección final
¡Que inmenso hueco hay entre estos dos extremos! Cuando el hombre sume todas
sus capacidades, el alcance de su poder será inmenso. ¿Habrá algo imposible
para él? ¡Ah! Si a pesar de la dificultad de sus esfuerzos individuales ha
aprendido a dominar el trueno ¿qué no hará, cuándo domine todas las fuerzas
opuestas, cuándo el interés privado sea el interés general y la virtud, el
deseo ilustrado de felicidad? Entonces los elementos habrán sido dominados, el
hombre será respetado por la naturaleza, penetrará en el santuario de sus leyes
y conocerá sus interconexiones y causalidad''. [[15]]
Aquél también fue el verdadero
espíritu de la Revolución Americana bajo Franklin, profundamente antagónica a
Voltaire, Rousseau y a algunos jesuitas asociados con Agustín Cauchy bajo el
reino de Carlos X. Los pensamientos expresados son el espíritu guía de Monge,
Carnot, Franklin y el movimiento republicano de los siglos XVIII y XIX.
II. La Lucha por la República durante la Revolución Francesa.
Debemos tener presente las ideas
propuestas por Franklin, Carnot y sus amigos para precisar qué tendencias
definieron la Revolución. Sólo de esa manera tendremos el criterio
indispensable para entender el papel de Carnot en la creación del primer
ejército republicano capaz de aplastar a varios ejércitos enemigos
simultáneamente que operaban en coordinación con los realistas franceses, todos
ellos técnicamente superiores.
Desde el principio de la Revolución
dos tendencias lucharon por el poder. Primero estaba la tendencia revolucionaria americana, integrada por LaFayette, Thomas
Paine y otros que no buscaban tanto el establecimiento de un nuevo régimen,
como la aplicación del modelo político, económico y social de la Revolución
Americana. La tendencia contraria era la defendida por la Casa de Orleáns y sus
lacayos, Danton, Marat, etc, dirigida en la sombra por los británicos.
Marat quería crear una monarquía liberal
al estilo de la inglesa y exterminar hasta el último de los Colbertistas que
habían luchado por la independencia de Francia y el crecimiento económico.
La Casa de Orleáns nunca se esforzó
en organizar socialmente al pueblo o en orientarle hacia el progreso, lo que
habría significado, como mínimo, mantener el nivel moral y político de la
población. Más bien pretendían la desestabilización y para eso solo necesitaban
un populacho lo más embrutecido posible. Carnot, que luchó incesantemente para
salvaguardar el espíritu más elevado en la población, describió las facciones
de esta manera: ''Barras pertenecía a esa facción que me horrorizó siempre,
la que buscaba poner a Orleáns en el trono y que no habiendo tenido éxito
concibió la operación para salvaguardar sus propios intereses. Esta tendencia
se subdividió en dos: una, la facción de Danton que predominó entre los
Cordeleros y la otra, la facción de Robespierre, que predominó entre los
Jacobinos, entre quienes se daba la paradoja de ser completamente contrarios al
sistema republicano y que se apresuraron a exaltar sus principios cuando vieron
que podrían abusar de ellos si alcanzaban la dirección de la República. Yo fui
enemigo por igual de Cordeleros y Jacobinos.(...) Tenía la misma aversión por
Danton que por Robespierre, pero como miembro del Comité de Seguridad Pública
se me asignó la etiqueta de Jacobino, sin asumir que siempre denuncié su
crueldad y tiranía''. [[16]]
No se puede decir que sea una
descripción muy diplomática de los revolucionarios. Sin embargo la mayoría de
los historiadores contempla la Revolución a través de la corriente de Orleáns y son escasísimos los estudiosos que admiten
que las “'ideas revolucionarias” de
Danton, Marat y Hébert son sólo el fruto deliberado de un esfuerzo cuyo
objetivo no contemplaba tanto el progreso intelectual y material del pueblo de
Francia como su desestabilización.
Tras los Fusilamientos del Campo
de Marte [17 de julio de 1791], que debilitó la tendencia americana, LaFayette, Carnot y sus colegas de la Escuela
de Ingeniería de Mézières resultaron elegidos a la Asamblea Legislativa y desde
allí intentaron construir un movimiento fuerte que les permitiese poner orden
en aquel caos. Para los ''constructores
de la ciudad'', aquella era su oportunidad de formar un gobierno que diese
prioridad a la educación y a otros aspectos que incrementasen la capacidad
productiva de la sociedad.
Como hemos visto, la educación había
jugado un papel fundamental en las luchas previas a la Revolución, pero ahora
se convertía en la línea divisoria entre desestabilizadores y republicanos. La
razón era bien simple: cualquier intento serio por construir un verdadero sistema educativo siempre es atacado, desde
la ''derecha'' o desde la ''izquierda'', da igual. El feudalismo
necesita bestializar al hombre y en aquel momento, el ''progresista''
Voltaire, fue la herramienta perfecta
La Educación del Ciudadano
En la nueva Asamblea Legislativa,
Carnot fue elegido para el Comité de Instrucción Pública donde comenzó a
reorganizar por completo el sistema educativo para convertirlo en algo
realmente digno de ese nombre, sin embargo pronto se encontró con la oposición
de Marat, Danton y compañía. Basta recordar la famosa frase ''la república
no necesita científicos'', dichas por los jueces que condenaron al genial
químico Antoine-Laurent de Lavoisier, o las viles diatribas que Marat lanzó contra
la Academia de Ciencias de Francia, que había tenido la “osadía” de
negar su mediocre candidatura: ''Se toma el pan de los pobres y se lo dan a
estos payasos conspiradores [los
Académicos]. Éstos vagos, estos parásitos... se han reunido 11,409 veces, han
publicado 380 elogios y realizado 3,954 experimentos. Todo son recetas de
cosméticos, pomadas para el pelo y ungüentos para los callos de los pies.(…)
Denuncio al epítome del charlatán, a Lavoisier, hijo de un terrateniente,
alumno del especulador y tramoyista más grande del siglo''.
La amplia reforma educativa prevista
por Carnot y sus camaradas necesitaba tiempo y tranquilidad institucional, por
eso la tendencia de Orleáns se
apresuró a incitar al populacho a la ''revolución
permanente''. Danton se apoya en la Comuna, originada en las 48 secciones
de sans culottes de la capital, e impone su cuasi-dictadura en la Asamblea
Legislativa el 10 de agosto de 1792. Danton estaba por completo bajo el control
de los sensualistas, los círculos de Choderlos de Laclos (autor de las
Amistades Peligrosas) y del Marqués de Silley, quien condujo la afición de
Laclos por la ''pura pasión infantil”.
Danton, que abogaba sin reparos por la monarquía de los Orleáns y por la
alianza con Inglaterra, fue acusado en julio de 1793 de haber aceptado sobornos
de los realistas y de haber liquidado la Compañía de las Indias, por lo que la
Convención lo sacó del Comité de Seguridad Pública.
Carnot describe el clima creado por
los dantonistas y las hordas enfurecidas de Marat: ''Una generación cuya
educación ha sido abandonada durante tres años viene detrás de nosotros; Si esa
generación permanece en ese estado ya no será capaz de disfrutar de su
libertad... Seguir por ese camino transformará la nación francesa en una horda
de salvajes''. [[17]]
Carnot presentó en marzo de 1793 un
nuevo proyecto constitucional. En contraste con la Declaración de 1789 de los
Derechos del Hombre y el Ciudadano, Carnot propuso una Declaración de los
Derechos de los Ciudadanos, basándose en que los hombres sólo pueden convivir
bajo la forma social de la ciudadanía. Esta diferencia es reforzada por el
hecho de que la Declaración de 1789 no definió realmente lo que significa ser
un ciudadano de la República más allá
de vagas generalidades sobre la libertad. Por el contrario Carnot especificó en
unos pocos artículos cómo deben definirse los Derechos y Deberes del Ciudadano
del Estado: ''Artículo VII: Cada ciudadano nace soldado (...) Artículo VIII:
La sociedad tiene derecho a exigir que cualquier ciudadano sea instruido en una
profesión útil (...) También tiene derecho a establecer un modelo educativo
nacional que prevenga los males que podrían inflingírsele a causa de su
ignorancia o corrupción moral (...) Artículo IX: Cada ciudadano tiene el
derecho recíproco de esperar de la sociedad los medios para adquirir el
conocimiento e instrucción que contribuyan a su felicidad ejerciendo su
profesión y sus conciudadanos pueden exigirle que colabore a la utilidad
pública con su profesión ''
Carnot, estratega de la Victoria
A finales de 1792, Carnot y sus
amigos se prepararon para tomar el poder y detener la destrucción de Francia.
La estrategia militar de Carnot es un modelo de estudio porque representa el
enfoque político republicano en el arte de la guerra empleando todos los
resortes tecnocientíficos, sociales y económicos para la consecución de una
estrategia militar que le diera la victoria. Sus reformas son notables ya de
por sí, pero aún más si tenemos en cuenta el ambiente anárquico y el derrumbe
económico en el que las llevó a cabo.
En sus escritos iniciales sobre
estrategia militar (concretamente en su estudio sobre Vauban), Carnot elaboró
un concepto del arte de guerra que resulta vital a pesar de haber sido
desestimado continuamente por sus biógrafos. Enfatizó las conexiones entre los
asuntos relacionados con la defensa, la reorganización de la producción
económica y la utilización a gran escala de las tecnologías modernas porque
contemplaba la guerra desde un punto de vista político global. Esta comprensión
de la necesidad de una cultura superior para vencer al enemigo convirtió a
Carnot en el estratega de la victoria
y no solo en un buen táctico [*]. Es esta visión política
estratégica lo que le diferencia de Napoleón, buen táctico pero mal estratega, quien
sólo buscó la victoria en el campo de batalla y sin una concepción política
eficiente que le permitiese rentabilizar sus indudables éxitos militares.
Carnot mejoró constantemente su
enfoque táctico empleando siempre los conceptos más avanzados y adoptando las
recomendaciones del gran estratega Guibert, con quien había tenido
discrepancias en 1784 sobre aspectos esenciales de los despliegues militares.
En cuanto asumió sus responsabilidades emprendió una gira para reorganizar los
ejércitos comprobando la desastrosa situación a la que había conducido a
Francia la estupidez de los autoproclamados “lideres revolucionarios”. En un informe enviado desde los Pirineos
en 1793, describió a sus compatriotas en la Convención la desmoralización de
los oficiales veteranos y la inutilidad de los anarquistas voluntarios,
proponiendo algunas medidas que remediaran la situación: ''Entre los
diversos asuntos que me preocupan, ninguno ha llamado más mi atención que la
situación de los caminos y canales de navegación; sin ellos es imposible la
agricultura y el avance de las artes mecánicas. Es preciso extender la
instrucción pública y despertar la industria. Ciudadanos, raramente les he
escrito sin mencionar la necesidad de la instrucción pública y es debido a que
por todas partes esa necesidad se manifiesta y se expresa con la impaciencia
más viva''.
Tras explicar la necesaria
reorganización para la victoria, concluye: ''Todos
los científicos y artesanos de Francia deben escribir un memorando que
describa el estado de la población, agricultura, minería, manufacturas,
comunicaciones y comercio de su localidad, combinando sus datos con aquellas
observaciones, reflexiones y proyectos, que a su leal saber y entender,
contribuyan a la prosperidad de la Nación.''[18]
Tras abandonar los Pirineos se dirigió al Frente Norte para reorganizar su
defensa que presentaba un aspecto aún peor: ''Es vergonzoso permanecer a la
defensiva cuando se tiene el doble de fuerzas que el enemigo. Si hacemos las
cosas bien podremos tomar la iniciativa, pero no para atacar de frente, desde
luego, esa sería la mejor manera de perder la batalla. Por el contrario,
atacaremos los flancos y la retaguardia del enemigo. [[19]]
Carnot sabía que no se podía
reconstruir el ejército sin tomar decisiones estratégicas, o evitando al menos
que las decisiones fueran tomadas por Danton y compañía. Para ganar la guerra,
primero tenía que existir la voluntad política de ganar y segundo, una
logística apropiada no solo para la victoria militar, sino más allá. Cuando
Carnot y Prieur della Côte d'Or accedieron al Comité de Seguridad Pública el 14
de agosto de 1793 y se hicieron cargo de las operaciones militares, la
situación era desesperada; los británicos habían bloqueado Dunkerke, Maubeuge
estaba sitiada, Valenciennes y Saumur habían capitulado, la Vendée, Lyon y
Marsella se habían sublevado contra el gobierno y Tolón estaba a punto de caer
bajo la flota británica. En el interior, los hebertistas y dantonistas se
dedicaban a provocar olas de terror.
En cuanto accedió al poder, Carnot
se rodeó de los más grandes científicos de su tiempo para reorganizar la
logística militar: el matemático Alejandro Vandermonde, el ingeniero y geómetra
Gaspard Monge, el químico Jean-Antoine Chaptal, el industrialista y metalúrgico
Jean-Claude Perrier, los químicos Claude Berthollet, Víctor Dupin y
Antoine-François de Fourcroy. No es casualidad que todos fueran alumnos de
Mézière. Juntos reorganizaron el sector militar, la educación y la economía. En
cinco meses, a pesar de que los sans culottes llevaban a cabo un
sabotaje demoledor, le dieron la vuelta la situación convirtiendo al ejército
francés en la peor pesadilla de las tropas enemigas. Por primera vez se puso en
práctica a gran escala una de las mejores
ideas de Maquiavelo: el primer ejército nacional republicano peleaba en
el campo de batalla y estaba triunfando. En menos de un año, la situación
interior del país también cambió: Hébert cayó en marzo de 1794, unos días le
tocó el turno a los dantonistas y finalmente, Robespierre fue derrocado el 9 de
Termidor (27 de julio), siendo ejecutado con veinte de sus partidarios.
El Método Detrás de La
Victoria
Para deducir una lección de los
actos de Carnot debemos mirar el método empleado más que los resultados
obtenidos. Primero, como demuestran sus escritos y victorias militares, Carnot
luchó políticamente; su objetivo era derrotar al enemigo principal, los
ingleses, tan rápido como fuese posible y esa es la razón de que concentrase
gran parte de su esfuerzo bélico en las batallas de Dunkerke, Hondschoote y
Ostende, las áreas del norte controladas por los ingleses. Esa es también la
razón por la que colaboró con Robert Fulton, el norteamericano que desarrolló
la máquina de vapor, en el perfeccionamiento de los medios con los que destruir
la flota británica e invadir Inglaterra. Sin embargo, para afrontar ese
esfuerzo necesitaba tener las manos libres y se apresuró a firmar la paz con
Prusia y España en 1795.
Durante la batalla de Dunkerke,
escribió: ''No sólo hay que reconquistar Dunkerke, Debemos eliminar a Pitt''. Para Carnot la victoria no era
suficiente, había que borrar a los ingleses del mapa: ''Quiero felicitar al Comité por la victoria obtenida, sin embargo no
entiendo porque el enemigo no ha sido perseguido”. [[20]]
Pronto empezaron a sentirse en los
campos de batalla los efectos de los cambios de Carnot en el ejército de
Francia. En efecto, en octubre, noviembre y diciembre de 1793, las tropas
enemigas fueron superadas por un diluvio de artillería disparada por los
eficaces cañones diseñados por Gaspard Monge y alimentados con la pólvora más
poderosa que Berthollet y Chaptal podían fabricar; Se aterrorizaron cuando
vieron por primera vez un globo aerostático flotando encima de sus cabezas
mientras hacía labores de observación en la batalla de Fleurus; combatieron
contra una fuerza voluntaria cuyo ardor guerrero se acoplaba como un guante a
una nueva organización, disciplina y competencia. Resumiendo, el enemigo no
entendía la verdadera naturaleza de un ejército republicano.
¿Cómo podía obtener Carnot tales
resultados cuándo la economía y la situación política interna eran caóticas?
Muy sencillo, su estrategia se basaba en los siguientes principios:
1- En lugar de emprender batallas
frontales, escogió una doctrina de guerra basada en la movilidad con predominio
de las maniobras de flanco,
2 -Insistió a sus generales en la
guerra total. No bastaba con ganar las batallas, lo esencial era destruir al
enemigo por completo.
3- Centralizó el mando operativo
bajo su supervisión y la de su amigo Prieur.
4- Involucró en la guerra a
científicos e ingenieros. Puso a hombres como Monge y Chaptal a la cabeza de
sectores tan importantes como la producción militar y la elaboración de mapas.
5- Hizo inventario de cada recurso
disponible en mano de obra y capacidad productiva.
6- Reorganizó la producción militar
y creó una atmósfera psicológica favorable a la innovación en los
procedimientos industriales, mejorando el conocimiento heredado.
7- Reorganizó los ejércitos
reduciendo la caballería, restaurando la infantería y nombrando a oficiales
bien entrenados a la cabeza de los cuerpos de voluntarios.
8- Promovió el arma de artillería y
entrenó a sus oficiales para actuar en coordinación con la infantería. Carnot
el ''pacifista'' sabía bien que si
llevaba a cabo con determinación inflexible algunas operaciones clave,
conseguiría evitar guerras prolongadas y ruinosas.
9- Prohibió el saqueo sistemático de
las poblaciones civiles en territorio enemigo: ''En un país ocupado no se
confiscarán ni los caballos de labor, ni los suministros necesarios para
la familia y la granja. Se pagará cada
artículo que esa familia hubiera vendido en el mercado''. [[21]]
10- Creó la Jefatura de Ingeniería
Militar y puso a la cabeza a ciudadanos conocedores de la tradición de Enrique
IV, Colbert y Leibniz. Esta jefatura estaba compuesta por una sección de
operaciones, una sección de cartografía y análisis histórico y una sección de
inteligencia. Sobre ésta última escribió: ''Necesitamos buenos espías y
conocer la situación de nuestros enemigos, saber lo que les separa. Todo lo que
signifique aplastar la tiranía es positivo''. [[22]]
Cuando hablamos de la reorganización
de Carnot debemos considerar la lucha de poder que se desarrollaba entre
bastidores y la escasez de tiempo en que se desarrolló. Una de las debilidades
de la organización de Carnot fue la dificultad para seleccionar a los generales
más competentes para el nuevo sistema militar. Si Carnot hubiera podido
desarrollar su modelo en un ambiente interno más tranquilo, es dudoso que
hubiera surgido un Imperio Napoleónico.
Su hijo Hippolyte Carnot describe la
importancia del progreso científico que su padre llevó a cabo: ''Los
científicos más ilustres se ponían a su disposición.... Asumieron la tarea de
enseñar a una juventud ávida de pagar tributo a la patria. Después de las
lecciones, los estudiantes visitaban los talleres para realizar las prácticas y
así las lecciones quedaban impresas''. [[23]]
Todo esto se hizo en un periodo
convulso en el que muchos de los llamados revolucionarios
no buscaron otra cosa que la destrucción de Francia. Robespierre y San-Just
boicotearon el plan de Carnot; los hebertistas
y los enragés movilizaron a los sans
culottes para asesinar a los oficiales bajo el pretexto de que no eran buenos
revolucionarios y que sólo la pasión, y no un Estado Mayor, importa en el arte
de guerra. Sorprende que en este contexto Carnot no sólo sobreviviese, sino que
ganase.
El Coup d'État
Thermidoriano de Carnot
Entre septiembre de 1793 y abril de
1794, Carnot enderezó la situación militar francesa, pero también fue el
momento en que el “Terror” de los ''revolucionarios'' alcanzó sus mayores
cotas. Cuando finalmente en julio de 1794 Robespierre se disponía a eliminar a
Carnot, este desplegó el Ejército de tal manera que neutralizó a los
partidarios de Robespierre sin derramamientos de sangre. Carnot quedó libre
desde aquel momento para actuar como creyese necesario, sin embargo, en lugar
de aprovechar la situación para vengarse eliminando a las facciones rivales
(los mismos que desafiarían su poder en 1797) buscó consolidar las frágiles
bases de la república, edificando las instituciones e ideas que influirían en
el desarrollo de la nación.
En septiembre de 1794 puso en marcha
dos ideas que eran la base de un programa de desarrollo global y estabilización
de la situación económica. Hablamos de l´Ecole Polytechnique y del
Conservatorio Nacional de Artes y Comercios.
La primera representa, gracias al
genio pedagógico de Gaspard Monge, uno de los monumentos más bellos jamás
construido para engrandecer el espíritu humano. Durante algunos años, los
mejores científicos europeos se formaron allí y terminó por convertirse en un
modelo exportable al mundo entero durante el siglo XIX. La creación de l´Ecole
Polytechnique es uno de los ejemplos más llamativos de los llamados ''procesos negentrópicos''. Para recuperar una situación social caracterizada
por el desorden y la des-educación, no se recurre a un simple reordenamiento
formal, sino a la mayor concentración posible de intelectos verdadera y
conscientemente libres a los que se apoya con energía económica.
El resultado es una nueva y
cualitativamente superior solución al problema de la educación. Es interesante
citar la descripción que Prieur de la Côte d'Or dio de la escuela a Hippolyte
Carnot: ''Habíamos discutido a menudo, su padre [Lazare] y yo, la
necesidad de crear una escuela para la formación de diversas clases de
ingenieros. Era una de nuestras ocupaciones favoritas. Pero el torrente de los
asuntos urgentes nos arrastró y terminó por tiranizarnos. Después del 9
Termidor [27 de julio de 1794], hablamos de nuevo sobre el tema. Su
padre se había quedado en el Comité pero yo lo había dejado, así que él me dijo
que usara mi tiempo libre para desarrollar esa idea. En cuanto creí que la idea
estaba madura, convencimos a Monge, nuestro profesor de Mézière, para que se
hiciese cargo del proyecto con su entusiasmo habitual y finalmente acabó por
convertirse en el mecanismo perfecto de la Comisión para preparar el programa
de instrucción.(...) Su objetivo directo fue la aplicación de estudios
tecnocientíficos a todas las necesidades del estado''. [[24]]
El mismo año, el 13 de octubre de
1794, el Abate Henri Grégoire, un amigo de Monge y Carnot, propuso la creación
del Conservatorio Nacional de Artes y Comercios [[25]]
qué, junto con l´Ecole Polytechnique, formaría adecuadamente ingenieros
calificados capaces de promover el progreso tecnológico de Francia. Esta
reforma de la enseñanza estaba asociada con la idea de la creación de crédito
para el desarrollo industrial, así que utilizaron el Banco de Intervención, ya
existente, bajo el impulso de Carnot, Monge, Dupont de Nemours, Montgolfier y
el Abate Grégoire. Ese banco tenía la tarea de suministrar crédito a la
agricultura y las manufacturas, una idea copiada del Secretario del Tesoro
americano Alexander Hamilton, quien en 1791 había creado el First National Bank
con el mismo fin. Carnot conocía bien el modelo económico republicano
americano. En 1804, por ejemplo, Carnot pronunció un discurso contra Napoleón
en el que le acusó de haber rechazado el modelo americano de George Washington
para terminar eligiendo la Roma de los emperadores.
Para hacer de Francia una
Nación-Estado duradera, Carnot necesitaba extender la paz a toda Europa, una
paz que ayudase a establecer repúblicas o monarquías con sistemas económicos
republicanos. Ese plan requería sobre todo, la destrucción de la oligarquía
feudal que había dirigido todas las operaciones contra Francia, lo que Carnot
llamaba, refiriéndose a Inglaterra y sus aristocráticos aliados de Francia, la
''peor tiranía que jamás haya existido”.
Por supuesto, los ingleses hicieron
todo posible para sabotear el trabajo de Carnot y en cuanto Robespierre cayó,
otras fuerzas e individuos, de "izquierda" y de "derecha",
maniobraron en nombre de la corona británica para oponerse a sus reformas. En
1795, Barras y Talleyrand establecieron una importante base de poder entre
algunos sectores conocidos como ''Thermidorianos''
por su participación en el golpe de Thermidor, de los que Carnot dice lo
siguiente: ''Barras pertenecía sin ningún género de dudas a la facción de
Danton, igual que la mayoría de esos llamados Thermidorianos, pero el 9 de
Thermidor, independientemente del peligro que los amenazaba, eliminaron a un
tirano para vengar a otro, reestableciendo esa tiranía en sus propias
manos.(...) ¿Quienes eran esos vengadores que se auto-proclamaban defensores de
la humanidad? Sin duda eran los hombres que habían empapado con sangre las
ciudades de París, Burdeos y Marsella. Mi gran crimen, a sus ojos, era haber
firmado la orden de arresto contra Danton'' [[26]]
Sobre Talleyrand comenta: ''Hay en la cortesía de ese hombre algo que
resulta vil incluso en una bestia''. [[27]]
Estas eran las personas que en
octubre de 1797 usaron la milicia de París contra Carnot, mientras los
ejércitos que le eran fieles estaban lejos. Carnot escapó de la muerte por los
pelos y se vio obligado a tomar refugio en Suiza, mientras Barras publicaba
informaciones falsas afirmando que Carnot estaba "cometiendo traición y
trabajando para los realistas". La verdadera razón de todo aquél
montaje era desbaratar el plan de paz que Carnot necesitaba establecer con
Prusia y España para poder enfrentarse a solas con Inglaterra y derrotarla. Por
el contrario, los monárquicos, los ingleses y sus agentes franceses estaban
interesados en continuar la guerra con Prusia aunque cada uno por sus propias
razones. La caída de Carnot representaba una victoria importante a corto plazo
para los señores feudales que tras bambalinas manipulaban a la "derecha"
y la "izquierda" para que no dejaran de enfrentarse entre sí.
Pero no era tan fácil deshacer el trabajo, las instituciones y las ideas de
Carnot, quien describe así la situación creada bajo el Directorio que había
tomado el poder en 1795: ''Los anarquistas y los realistas luchan entre
ellos para ver quien es capaz de verter más sangre republicana; por todas
partes caen bajo la daga del fanatismo, de los emigrés, de los babouvistas.
Esta represión interna deshace nuestra esperanza de paz con los extranjeros,
quienes se han propuesto emplear toda su furia para acabar con nosotros al
mismo tiempo que nuestros aliados se retiran discretamente del escenario''.
[[28]]
Después, vino el golpe de 18
Fructidor [Sept. 4, 1797], dirigido por Barras como resultado de la salida de
Carnot del poder. Así es cómo Carnot describió la situación estratégica en ese
momento: ''Si el 18 Fructidor no hubiera tenido lugar Francia habría logrado
una paz general y su prosperidad superaría cualquiera que se hubiese dado entre
los pueblos más felices. Ahora Francia caerá en la más estrepitosa de las
ruinas, si no afrontamos rápidamente el estado de sus finanzas y no ponemos la
bases para un sistema de economía política''. [[29]]
III. La
Ciencia Politécnica de Carnot y sus seguidores.
El periodo Napoleónico.
En cuanto Napoleón tomó el poder el
18 de Brumario [9 de noviembre de 1799], llamó Carnot a Francia, lo nombró
Inspector de Guerra y lo puso a cargo del reclutamiento e instrucción de
oficiales y de la reorganización del Ejército de Francia en Alemania. Mientras
ocupó el cargo intentó liderar las reformas, especialmente en el ámbito
educativo, pero se vio obligado a renunciar en octubre del año siguiente tras
comprobar que le resultaba imposible orientar a Napoleón en el ideal
republicano y asumir el enfoque infantil del corso en las artes de la
guerra. En 1815, cuando el periodo napoleónico hubo terminado exclamó: ''Si
la República hubiera tenido tiempo para organizar la educación pública, hubiera
sido imperecedera''.[[30]]
Durante su periodo a cargo del
Ejército de Francia llevó a cabo reformas
interesantísimas, entre las que cabe citarse la creación de un cuerpo de
comunicaciones y el desarrollo de una unidad especial de infantería naval para
hundir la flota inglesa, dotada de submarinos prototípicos diseñados por Robert
Fulton [[31]] Sin
embargo Napoleón “el visionario” se
opuso al proyecto lo que, casi con toda seguridad, provocó la dimisión de Carnot
quien poco tiempo después escribió a Fulton: ''Si estuviera todavía en el
Ministerio de la Guerra no dudaría un minuto en llevar a cabo este proyecto
cuyo beneficio está más allá de toda duda y cuyas consecuencias futuras
considero trascendentales. [[32]]
De 1800 a 1804 trabajó para poner
sus logros científicos por escrito; en 1803 publicó sus excelentes trabajos
sobre geometría y movimiento de maquinaria, Geometría
de Posición, Sobre la Correlación de
Figuras Geométricas, Principios
Fundamentales del Equilibrio de Movimiento y otros. Aunque no podemos
entrar en detalles sobre estas importantes [[33]],
contribuciones, nos permitimos simplemente subrayar que la combinación
metodológica de cuestiones topológicas y tecnológicas, en la más pura tradición
de Leibniz, serían considerados del máximo interés por los científicos del
siglo XIX.
Carnot se encontró prácticamente
solo a la hora de combatir las veleidades imperialistas de Napoleón entre 1802
y 1804. En el Senado declaró en un discurso: ''Nos hemos callado a la hora
debatir la proposición formal de reestablecimiento del sistema monárquico y
coronar al Primer Cónsul [Napoleón] con dignidad imperial hereditaria. Yo voté
contra la idea de designar a un cónsul de por vida y ahora también votaría en
contra del restablecimiento de la monarquía.(...) No es a causa de la
naturaleza de sus gobiernos que las grandes repúblicas se desestabilizan, es
porque, improvisando en medio del caos, son llevados al poder en medio de la
euforia. El trabajo filosófico es esencial y si se organiza serenamente la
república persistirá llena de sabiduría y vigor. Los Estados Unidos de América
representan este modelo, y su prosperidad crece día a día bajo el asombro y la
admiración de otras naciones. Pareciera que le ha sido reservado al Nuevo Mundo
enseñar al Viejo que puede vivir apaciblemente bajo el reino de la libertad y
de la igualdad''.
Después de este discurso, Carnot se
consagró a la educación de su hijo Sadi y a su trabajo en la sección científica
del instituto que había creado en 1795. También trabajó activamente en
colaboración con Gaspard Monge para formar nuevos científicos republicanos; los
nombres de los matemáticos Joseph Fourier, Jean Poncelet, Michael Chasles,
Gustav Dirichlet, Carl Jacobi, de los inventores Wilhelm Weber y Alessandro
Volta, de Abel, de Crelle, etc, están conectados por una metodología común de
pensamiento científico. Carnot trabajó en colaboración con los hermanos von
Humboldt, Alexander y Wilhelm, en diferentes proyectos orientados a crear
instituciones gemelas a las de Francia en Prusia. Por ejemplo, Wilhelm von
Humboldt presidió la fundación de la Universidad de Berlín en 1810 y su hermano
Alexander creó en Alemania, en colaboración con Freiherr von Stein, valiosas
instituciones a principios del siglo XIX.
En 1814, la estupidez de Napoleón y
la calidad de los generales prusianos que habían entendido las enseñanzas de
Carnot, actuaron juntos para provocar el derrumbe del Imperio. Entonces, viendo
que Francia estaba en peligro, Carnot, pesar de sus 60 años, regresó al
servicio y fue nombrado gobernador de la ciudad de Anvers y comandante de su
guarnición. Se defendió con tanta brillantez que fue la única ciudad que no
cayó en manos del enemigo. Su proeza martirizó a los prusianos una y otra vez
hasta que el nuevo rey Luís XVIII le cesó.
A su regreso del destierro de la
isla de Elba, Napoleón volvió a nombrar a Carnot Ministro del Interior para los
''Cien Días'', e inmediatamente creó el Consejo de Industria y Bienestar
designando para su gobierno a los mismos hombres del Comité de Defensa de 1793:
Chaptal, Berthollet y Monge, así como el Duque de la Rochefoucault-Liancourt,
Ternant y d'Arcet. El programa consistía principalmente en recoger las
capacidades científicas, técnicas e industriales de la nación y animar la
industria por medio de la innovación, la ayuda económica, la promoción de la
educación de obreros y campesinos y asignando una paga extraordinaria de 50,000
francos a los inventores de cualquier nueva máquina-herramienta.
En mayo de 1815, Carnot impulsó una
ley de desarrollo de las escuelas primarias públicas. Esa ley (Enseignement
Mutuel) decía así: ''En cuanto los estadounidenses pudieron gobernarse, su
primera preocupación fue que hubiese un maestro en cada pueblo. Al mismo tiempo
llevaron maquinaria para el desarrollo de la agricultura. Esos hombres
sensatos, alumnos de Franklin y Washington, saben solucionar las necesidades
básicas del hombre como arar la tierra, levantar tejados y cultivar la
inteligencia. Pero en Europa la desigualdad de las rentas ha dejado a la
mayoría de los hombres sin medios para adquirir educación y la pregunta es
¿cómo podemos dotar de educación a nuestra clase más numerosa? Y si sabemos que
la educación sin moralidad sería más peligrosa aun que la ignorancia, ¿cómo
podemos imprimir moralidad al mismo tiempo que educamos a nuestro pueblo? Este
es el problema más importante que debemos afrontar y se resolverá estableciendo
una educación primaria de calidad. En Francia 2 millones de niños claman por
esa educación. Si se la damos la mayor parte de la población saldrá beneficiada
y elevaremos su dignidad. La excelencia en el arte de la política y la economía
está en lograr mucho con pocos medios y si conseguimos que estos niños,
reviertan lo aprendido tanto moral como intelectualmente, habremos multiplicado
a nuestros maestros''. [[34]]
Este también era el método que Gaspard Monge había adoptado para l´Ecole
Polytechnique, donde había puesto un sistema de ''líderes de brigada'' en
el que los mejores estudiantes ayudaban a sus camaradas haciendo que la
enseñanza nunca fuese pasiva.
Además de la reforma educativa,
Carnot creó la Escuela Elemental de Artes Mecánicas e intentó poner en marcha
lo que hoy sería el seguro social y de jubilación. Todo el esfuerzo de Carnot
era convencer a Napoleón para que abandonase sus planes imperiales y se
esforzarse ante todo en fortificar París y las ciudades fronterizas importantes
en una gran estrategia defensiva que inutilizase cualquier ataque enemigo, al
mismo tiempo que desarrollaba la economía de Francia y cuando esta parte del
proceso se hubiese cumplido, entonces, si era preciso, se prepararía un plan
ofensivo para Europa Continental. Napoleón aceptó el consejo de Carnot
inicialmente, pero luego se desdijo: ''Tiene usted razón, pero yo necesito una
hazaña brillante'', [[35]]
Acto seguido fue a buscarla a Bélgica y la encontró el 18 de junio de 1815 en
un lugar llamado Waterloo. Hippolyte Carnot describe como el emperador rechazó
el consejo táctico de Lazare, consistente en atacar primero a los ingleses y no
a los prusianos. Poco después de la derrota, aunque la mayor parte de su
Ejército todavía estaba intacta, Napoleón se negó a continuar luchando y se
rindió.
Una vez más, bajo circunstancias
extremadamente difíciles, Carnot volvió a asumir plenas responsabilidades. Tras
ser elegido presidente de la Asamblea procedió inmediatamente a establecer una
Constitución similar a la de los Estados Unidos mientras organizaba la defensa
de París, cuyo flanco norte era el más débil al carecer de fortificaciones
gracias a que Napoleón se había negado a construirlas. Mientras Carnot
remediaba esta situación, el traidor Joseph Fouché, designado por la Asamblea
como el Jefe del Gobierno que había vendido a Napoleón a los ingleses cometió
traición contra Carnot y saboteó su esfuerzo por defender la capital. En
agradecimiento por su “inestimable ayuda”
Luis XVIII le premió con el cargo de Ministro del Interior tras su entrada
triunfal en París de la mano de los ingleses. Nada más ser nombrado la primera
medida de Fouché fue elaborar la lista con los nombres de aquellos que le
resultaban incómodos y que iban a ser desterrados. El primer nombre de aquella
lista era Lazare Carnot.
Destierro
en Magdeburg.
Carnot se vio obligado a refugiarse
en Magdeburg donde fue bien recibido por los prusianos. Allí se reencontró con
los viejos círculos republicanos de la Sociedad de Cincinnatus que dirigía von
Stein y entre cuyos miembros estaban Alexander von Humboldt y el General
Gneisenau. En oposición a Metternich, el aliado de Talleyrand, aquellos
círculos buscaron construir en Alemania una república basada en las ideas de
Franklin y Carnot. Ya en 1816, Prusia adelantaba al resto de países europeos en
su sistema educativo, seguido por Francia, donde el programa de Carnot no fue
aplicado totalmente. Atrás, muy lejos, estaba Inglaterra.
En Magdeburg Carnot colaboró
directamente con Alexander von Humboldt y el General von Müffling, Jefe de
Estado Mayor del Ejército Prusiano, en la creación de una Escuela Politécnica
basada en el modelo “carnotiano”.
Félix Klein escribe: ''Esos círculos impulsaron muchos proyectos; fueron
ellos quiénes crearon nuestras escuelas técnicas y lanzaron la idea de un
instituto politécnico de alto nivel científico apoyado sobre el modelo de l´Ecole
Polytechnique''. [[36]]
Esas mismas redes franco-alemanas contribuyeron a la creación del grupo
científico que colaboraba en el Periódico de Crelle, creado entre otros por
Carnot y en el que militaban los más grandes nombres de las ciencias del
momento: Dirichlet, Jacobi, Abel, Gauss, Riemann, Poncelet, Liouville y otros.
La
influencia corrupta De Cauchy.
Mientras Alemania se dedicaba al
desarrollo de estas ideas, en Francia, Charles X y su “protégé” Agustín Cauchy [[37]]
ejecutaron una operación que hizo naufragar a la comunidad científica. Jean
Víctor Poncelet (1788-1867), el inventor de la geometría proyectiva y alumno de
Carnot y Monge, describió la desmoralización de los científicos franceses tras
1816, bajo el patrocinio de Cauchy: ''Me cuesta evocar aquellos tristes
recuerdos y el estado de intimidación y degradación en el que estuvimos
sumergidos hasta 1830. Fue una regresión política y moral que ha ejercido más
influencia en la ciencia de lo que se puede imaginar”. [[38]
[39]]
Cauchy tomó el lugar de Carnot y
Monge durante la Restauración Borbónica atacando deliberadamente la ''escuela de Monge'' y creando un profundo
sentimiento de desmoralización en las escuelas. Utilizó el modelo oligárquico
clásico reemplazando la intuición científica creativa por un formalismo puro de
carácter aristotélico. Poncelet describe el método de Cauchy de la siguiente
manera: ''A aquellos
procedimientos se les adjudicaba sin merecerlo cierta herencia clásica, dando
demasiada preponderancia a los hechos particulares por encima de los generales,
rompiendo el eslabón entre la teoría y las ideas y sustituyéndolo por una serie
de teoremas y dogmas, recetas por así decirlo, de la ciencia de los números
discretos.... Obviamente, uno no puede imponer semejante método como un modelo
válido sin olvidarse del verdadero objetivo de las Matemáticas y sin regresar
al escolasticismo de la Edad Media, cuyo espíritu estrecho se ha propagado en
nuestras escuelas secundarias y universidades (…) “¿No es triste que los
más delicados descubrimientos geométricos que se guardan bajo el título de
Filosofía de la Ciencia se distorsionen así, degradados por mentes
superficiales que han contribuido a arrojar a la educación en el desorden y la
indisciplina?'' [[40],[41]]
Poncelet no pudo publicar el resultado
de sus trabajos en Francia y se vio obligado a hacerlo en Alemania. En 1826
escribe en el Journal de Crelle: ''Finalmente,
agotado y humillado, he decidido, no sin un amargo pesar patriótico, publicar
en el Jornal de Matemática que dirige el honorable y sabio Dr. Crelle'' [[42]]
¿Se puede pasar consecutivamente del
juicio político al moral pasando por la geometría y la mecánica? ¿Se puede
condenar a Cauchy, el fundador de la escuela francesa de análisis matemático,
en todos estos juicios? Carnot y sus seguidores se reirían de esa pregunta.
Comparando los objetivos sociales y metodológicos de Carnot y Monge con los de
Cauchy, uno puede entender que no hay nada que separe la educación de calidad,
el método pedagógico y la capacidad de la sociedad para progresar. Comparemos
las citas de la ''Alabanza de Vauban''
de Carnot, con el siguiente texto de Cauchy extraído de su libro ''En los Límites de Conocimiento Humano'', escrito en Cherbourg en 1811:
''Cuando uno estudia las producciones de la mente humana tiene la tentación
de creer que el conocimiento humano puede crecer y multiplicarse hasta el
infinito.... Sin embargo, si observamos que nuestra inteligencia y medios están
dentro de unos límites de los que nunca se liberarán, nos convenceremos de que
nuestro conocimiento está limitado, de que si no hemos conquistado los polos
aún es porque que nunca llegaremos cerca de esas regiones heladas. ¿Cómo
podremos excavar 1,500 metros de profundidad en línea recta? El hombre ha
subido 1,500 brazas a la atmósfera, pero el aire allí está enrarecido y
constantemente devuelve a la tierra a aquellos que quieren emprender una
empresa más intrépida. (...) Las ciencias exactas han llegado a su final. Quizá
mañana el hombre dude de lo enseñado debido a su naturaleza, pero ya no podrá
realizar más descubrimientos!''
¡Aquí tenemos al glorioso fundador
de la escuela matemática francesa! De las ideas de Cauchy sólo podría surgir
una generación de contables estupidizados. Cuando Carnot murió en Magdeburg en
1823, Francia se hundía en su decadencia al mismo tiempo que Prusia emprendía
su camino a la cumbre. Si Carnot hubiera tenido poder para afianzar sus
reformas no es exagerado decir que el primer hombre hubiera llegado a la Luna
en 1880, si se hubiese aplicado el modelo económico hamiltoniano-americano en países con la densidad de científicos que
Francia y Alemania tenían en aquella época!
Apéndice 1
Carnot: Operaciones de flanco contra los
ingleses
Extraído de:
''Sistema General de las
Operaciones Militares para la Próxima Campaña''
Lazare Carnot, (1794):
Todos los ejércitos de la República
deben actuar ofensivamente, pero no en todos los frentes, ni con la misma
cantidad de medios. Sólo se darán golpes decisivos en dos o tres puntos; si no
lo hacemos así, tendríamos que extender nuestras fuerzas en todas las
fronteras, alargando nuestras líneas, agotando los recursos de la República y
perdiendo la oportunidad de golpear al enemigo tan fuerte que les sea imposible
reorganizarse para el año próximo.
Pensamos unánimemente que los
mayores esfuerzos y ofensivas deberán dirigirse al norte, donde los ingleses ya
son dueños de una porción de nuestro territorio. En aquél punto están
concentradas la mayor parte de sus fuerzas con el único objetivo de tomar París
y robarnos nuestras provisiones. Pero la posición enemiga es difícil de
defender, no tienen fortalezas y dependen de sus líneas de suministros. Si
tenemos éxito sembraremos las semillas de la insurrección en aquél territorio.
Por tanto el Ejército del Norte tiene como objetivo principal la guerra en la
Vendée; el Ejército de la Costa de Brest se encargará de la vigilancia del
litoral; y el Ejército de Cherbourg proyectará llevar a cabo un desembarco en
Inglaterra.
Para el primer ejército necesitamos
caballería ligera, algunos cuerpos grandes de infantería y muy poca
artillería; para el segundo, buenas guarniciones en los fuertes y buenos
cuerpos de guardia en las costas; para el tercero, los mismos arreglos que el
segundo con una flotilla que estará dispuesta permanentemente, aunque hay que
destacar que no podremos realizar dicho desembarco hasta el año próximo como
mínimo, esta flota mantendrá ocupada a la fuerza naval inglesa e impedirá que
intente algo sustancial en otra parte.
Cuando el desembarco se realice los
ingleses tendrán que enfrentar el peligro en su propio territorio, lo que
drenará sus finanzas y pondrá en peligro su sustento, lo que a su vez les
impedirá dar auxilio a los Países Bajos. Es esencial por tanto acelerar la
preparación con todo vigor y estar listo para aprovechar la primera oportunidad
de llevarlo a cabo.
Queremos añadir varias reglas
generales que se habían tomado como básicas en todas las ordenanzas del Comité
para la Seguridad Pública en operaciones militares: Actuar siempre conjunta y
ofensivamente. Mantener la disciplina necesaria para todos los ejércitos, pero
sin perderse en pequeñeces. No dejar a las tropas demasiado tiempo libre, pero
no agotarlas. No arriesgar más vidas que las estrictamente imprescindibles para
cumplir los objetivos. Hacer cambios frecuentes en las guarniciones,
residencias de Estado Mayor y Comandancias temporales, para romper los complots
que surgen como consecuencia de quedarse mucho tiempo en el mismo lugar y que
termina por entregar las defensas al enemigo. Desde los puestos de guardia se
realizará la máxima vigilancia y los oficiales extremarán el celo en este
aspecto. Cargaremos a bayoneta en cuanto tengamos ocasión, para aterrorizar al
enemigo y una vez vencido en la batalla, le perseguiremos hasta su destrucción
completa.
La Revolución Francesa comenzó con
anterioridad a la Toma de la Bastilla el 14 de julio de 1789 con la que
popularmente es asociada. Empezó con la Revolución Americana y el
establecimiento de la alianza franco-norteamericana.
Durante la Revolución Americana hubo
un flujo constante de propaganda pro-americana circulando por toda Francia
que promulgaba las ideas republicanas de aquella revolución. En 1777, el
Courier de l'Europe, subvencionado directamente por el Gobierno francés,
publicó la Declaración de Independencia. Otro periódico publicó largos
extractos del 'Sentir Común' de Thomas Paine.
En los cimientos de esta sociedad
franco-americana, Benjamín Franklin y Francia organizaron la Liga por la
Neutralidad Armada que consistía en la alianza de Francia, España, Prusia,
Suecia, Holanda y Rusia contra Gran Bretaña, en defensa de la independencia de
las colonias americanas. Personificando la alianza franco-americana estaba el
Marqués de LaFayette, que luchó con a los americanos junto a otros voluntarios
franceses y cuando volvieron a Francia promulgaron las ideas de aquella
Revolución en su patria. El objetivo de esta ''facción americana'' era
importar las ideas de la Revolución americana a Europa, extendiendo la alianza
en tiempo de guerra a una sociedad en tiempo de paz. Esta facción con LaFayette
en el papel más prominente constituyó la dirección del periodo de la Revolución
francesa, pero ésta alianza franco-americana, se encontraba en el punto de mira
de la oligarquía anglo-veneciana.
Hacía tiempo que el agente veneciano
Antonio Conti había formado un partido pro-británico en Francia, integrado
entre otros por los autoproclamados intelectuales
y filósofos del llamado Iluminismo,
que incluían a personajes de la talla de Voltaire. Conti tenía como agentes a
Casanova y Cagliostro quienes fueron utilizados en labores de información y
desestabilización. Una de estas operaciones es la que dio lugar al conocido “escándalo del collar de la reina” que
contribuyó en gran medida al incremento de la animadversión popular sobre el
incapaz Luis XVI y su esposa Marie Antoinette.
En el momento político adecuado los
británicos dieron rienda suelta a la desequilibrada facción anglófila conocida
como los Jacobinos, dirigidos por Georges Jacques Danton y Jean Paul Marat,
quienes empujaron al pueblo a tomar la Bastilla. Danton era agente del Duque de
Orleáns, quien deseaba hacerse con el trono de Francia con apoyo de los
británicos y la “intelectualidad” parisina inspirada por la inteligencia
veneciana. En 1790, Danton fundó el Club Cordeleros
en París, que en apariencia era sólo un club de debate pero que en realidad era
el lugar donde se cocinaba lo que hoy calificaríamos sin reservas como
ideología progre y desnortada, una
especie de “club de amigos de lo
políticamente correcto” cuyo propósito según Danton era ''denunciar ante
el tribunal de la opinión pública los abusos de las autoridades y cualquier
infracción de los derechos del hombre''.
En apariencia los Cordeleros pretendían liderar una
especie de movimiento democrático radical pero tras aquella pantalla se
escondía el objetivo principal, que no era otro que impedir las opciones de
progreso de la facción verdaderamente republicana de LaFayette y aquellos
sectores de la vida civil y el clero que querían llevar a término una verdadera
Revolución. Lamentablemente la base social de la que el Club de los Cordeleros se nutria
eran los miles de hambrientos que sobrevivían en París y la tragedia reside en
que aquellos pobres diablos tenían otro tipo de hambre, la ignorancia, que
permitió que fuesen manipulados para llegar al Gobierno del Terror. ''Hemos derrocado al despotismo gracias a un
levantamiento'', proclamaba Danton,
“y sólo con un gran levantamiento nacional terminaremos con
los déspotas. Hasta hoy hemos luchado la guerra fingida de LaFayette pero ahora
ha llegado el momento de emprender la más terrible de las guerras. Es tiempo de
decirle al pueblo se lance en masa contra el enemigo''.
Y así fue como se puso a trabajar,
casi en solitario, la industria de la guillotina. Dirigida por aquellas mentes
débiles y pequeñas, la revolución estaba llevando a Francia al lugar que los
británicos le tenían reservado, el colapso, el desastre. Antoine de Lavoisier,
el genial creador de la química moderna, cuyos conocimientos eran vitales para
afrontar las necesidades de una Francia al borde del precipicio fue condenado
por un “juez del pueblo” a morir
decapitado con estas palabras: ''La revolución no necesita ciencia''.
Paine y los Girondinos
La batalla entre la facción
americana y los herederos de la “intelectualidad”
anglófila terminó por escenificarse en la muerte de Luis XVI en enero de 1793,
quien había sido capturado mientras intentaba huir de Francia ignominiosamente.
El Club de los Cordeleros y los Jacobinos exigieron que fuese juzgado
sumariamente y posteriormente ejecutado. ''Proponer un juicio para Luis XVI,
en cualquier forma'', dijo Maximilien Robespierre, ''es desandar
nuestros pasos, hacia la reforma real y constitucional. Es una idea
contrarevolucionaria, desde que él mismo puso a la propia revolución en tela de
juicio. Exijo que la convención le declare inmediatamente traidor a la Nación y
criminal contra la humanidad''.
Paine y los Girondinos que
coincidían en los objetivos y propósitos de la facción americana, pensaban que
matar al Rey era inútil y proponían que Luis XVI fuese desterrado a Estados
Unidos donde estaría adecuadamente vigilado [**].
Pero los Girondinos perdieron la votación y unas semanas después de la
ejecución del monarca varios de sus líderes, como Brissot y Condorcet fueron
asesinados. Paine, el hijo de la libertad, estaba en prisión, igual que
LaFayette, quien languidecía en una prisión austriaca. La facción americana
había sido destruida.
La Revolución fue llevada al borde
del precipicio mientras se difuminaban sus objetivos en una orgía de violencia.
Francia sólo se salvó gracias a la fuerza de sus ejércitos y a los patriotas liderados
por Lazare Carnot y Gaspard Monge, quienes construirían más tarde la escuela
Politécnica como centro del republicanismo francés y del logro científico.
Paine escribió: “Mi
desesperación no proviene de la amenaza de los ejércitos extranjeros, ni de las
intrigas de los aristócratas y el clero más reaccionario. Mi desesperación
proviene de la conducta sediciosa con la que se dirige la Revolución''.
Paine insistía en que la ausencia total de moralidad del “método revolucionario” desacreditaría la verdadera causa de la
libertad a lo largo del mundo. La Constitución que había bosquejado junto a sus
camaradas fue rechazada.
Desde Alemania, el poeta de la
libertad, Friedrich Schiller, escribió: ''el intento del pueblo de Francia
por sujetar los derechos del hombre y la libertad política solo ha puesto de
manifiesto su incapacidad e indignidad y ha barrido junto con ellos, una parte
considerable de Europa en la barbarie y servidumbre''.
Este informe está sacado del trabajo
de Linda de Hoyos y Webster G. Tarpley. [43]
Cronología
de la
Francia de Lazare Carnot
1753: Lazare Carnot nace en Burgogne (13 de mayo).
1773: Estudia bajo la tutela
de Gaspard Monge en la academia militar en Mézières, donde conoce a
Benjamín Franklin.
1783: Carnot obtiene el grado de capitán
en el ejército.
1789: Comienza la Revolución
Francesa con el asalto a la Bastilla en París (14 de julio). Abolición del
feudalismo. Declaración de Derechos del Hombre y el Ciudadano. Nacionalización
de las propiedades de la Iglesia.
1791: Fuga y captura de Luís
XVI. Proclamación de la nueva constitución. Carnot es elegido en la nueva
Asamblea Legislativa (1 de octubre) en cargos educativos. Escribe sus primeras
propuestas sobre la reforma del Ejército.
1792: Francia declara guerra
a la Coalición de Austria y Prusia. Primer uso de la guillotina (abril). Ataque
a las Tullerías (10 de agosto). Derrocamiento de la monarquía. Caos en el
ejército, con derrotas en todos los frentes y matanzas en París. Carnot
comienza sus reformas. Es elegido a la Convención Nacional (septiembre).
Organiza en los Pirineos la defensa contra un posible ataque de España. Escribe
el informe sobre la educación de la milicia y la reorganización económica
general, como condiciones indispensables para la victoria.
1793: Luis XVI y Maria
Antonieta son ejecutados. Francia declara la guerra a España, Inglaterra y los
Países Bajos. Carnot escribe su propuesta para una nueva constitución, ''Declaración de Deberes de los Ciudadanos'',
donde pone énfasis en la educación y el servicio militar para todos los
ciudadanos entre 20 a 25 años. El frente norte se derrumba y Carnot es enviado
para aportar soluciones. Escribe el famoso informe sobre la necesidad de atacar
al enemigo en sus flancos. Invierte la situación militar y gana varias
batallas. Desarrolla sus ideas sobre la importancia de la logística, la
movilidad y la inteligencia militar. Los Girondistas son expulsados del poder
por los Jacobinos (julio). Asume el gobierno de Francia Maximilien Robespierre
y el Comité de Seguridad Pública. Introducción del calendario revolucionario.
La Armada británica interviene en el mediterráneo. Francia responde con la
movilización total (leva en masa). Carnot reforma el ejército y eleva su fuerza
a un millón de hombres; En agosto es nombrado miembro del Comité de Seguridad
Pública. Asume el control de todas las operaciones militares y apuesta, contra
la voluntad de Robespierre, por un Estado Mayor compuesto de oficiales de la
escuela pre-revolucionaria. Su estrategia es defensiva para todas las regiones
fronterizas de Francia excepto el Norte,
donde promueve una estrategia ofensiva contra Inglaterra. La situación militar
empieza a cambiar en septiembre con victorias francesas en Hondschoote, Lyón,
Tolón y Dunkerke. Carnot participa personalmente en la batalla de Wattignies
donde desarrolla la idea de la destrucción del enemigo y de su voluntad de
lucha. Destrucción y no derrota.
1793-94: Carnot crea un nuevo ejército de
ciudadanos, reorienta la fuerza militar hacia la “guerra total”, desarrolla una
nueva estrategia política y obtiene la neutralidad de Prusia. Rompe las
comunicaciones entre Austria e Inglaterra, define su estrategia ofensiva contra
los británicos y prepara la invasión de Inglaterra. Todo esto, en medio del
caos parisino y la oposición de los sans-culottes revolucionarios.
1794: Es abolida oficialmente la
Cristiandad en Francia y se sustituye por el ''Culto a la Razón'' de Robespierre (mayo). Francia ocupa los Países
Bajos (hasta 1795). Victoria francesa en la batalla de Fleurus (junio). En el
norte se recuperan todos los puertos, a partir de entonces comienza a llegar
ayuda de los EEUU. La antagónica visión geopolítica entre el anti-prusiano
Robespierre y el anti-británico Carnot genera entre ambos choques permanentes.
El 9 de octubre Paul Barras dirige el golpe de Estado que termina con el “terror”, gracias a la autoridad e
influencia de Carnot sobre el ejército, aunque nunca aceptará la política
reaccionaria de los thermidorianos.
Mueren Danton y Robespierre. Los ejércitos de Francia resultan victoriosos en
todos los campos de batalla. Carnot crea l´Ecole Polytechnique (septiembre).
1795: Francia captura la flota holandesa.
Prusia y España firman la paz con Francia. Carnot, que se opone firmemente a la
política de Barras y termina por abandonar el Comité de Seguridad Pública.
Vuelve al poder el 11 de abril como miembro del Directorio que gobierna Francia
a través de un comité ejecutivo de cinco hombres.
1796: Bonaparte comienza la conquista de
Italia, que terminará en 1797. Carnot es elegido presidente del Directorio (30
de abril).
1797: Coup
d'état del 18 de Fructidor liderado por el General Augereau (4 de septiembre). Carnot es expulsado del
Directorio, escapa primero a Suiza y luego a Alemania. El Directorio, que
termina por transformarse en un triunvirato bajo Barras que se hace dependiente
de Napoleón.
1798: Francia ocupa Roma y Suiza.
Bonaparte comienza su expedición a Egipto y toma El Cairo (la expedición
finalizará en 1799). Francia cae derrotada en la Batalla del Nilo.
1799: Bonaparte invade Siria. Se forma
una gran coalición contra Francia formada por los ingleses, Austria, Rusia,
Portugal, Nápoles y el Imperio Otomano. Los franceses son expulsados de Italia.
Coup d'état del 18 Brumario: Bonaparte vuelve a Francia, derroca al Directorio
e instala un Consulado que gobernará hasta 1804. Carnot, que ha vuelto y ha
sido nombrado Ministro de la Guerra, dimitirá en 1800.
1801: El Tratado entre Francia y Austria
lleva a la disolución del Sacro Imperio Romano. Francia gana la orilla del Rhin
y mantiene la mayoría de Italia.
1802: Se forma el Tratado de Amiens entre
Inglaterra y Francia. Bonaparte es elegido Primer Cónsul vitalicio con la
oposición de Carnot que también se opone firmemente al Imperio.
1803: Estalla la guerra entre Inglaterra
y Francia.
1804: Bonaparte se corona emperador. El
Primer Imperio dura hasta 1814. Se forma la III Coalición contra Francia,
integrada por Rusia, Austria, Inglaterra y Suecia.
1805: Francia derrota a Austria en la
Batalla de Ulm. Posteriormente derrota a la coalición austro-rusa en
Austerlitz.
1806: Francia vence a Prusia en Jena y
Auerstadt.
1807: Carnot se retira de la vida
pública.
1808: Los franceses ocupan España; José
Bonaparte es nombrado rey de España. Desde el primer momento se encuentra con
la oposición popular y se inicia un guerra de guerrillas contra el ejército de
Napoleón.
1810: Francia se anexiona Holanda.
1811: Francia es expulsada de Portugal.
1812: Napoleón invade Rusia y ocupa
Moscú. Es el momento de mayor extensión para el imperio napoleónico, un gigante
con pies de barro. Napoleón huye de Rusia. En la retirada mueren 5 de cada 6
soldados.
1813: Napoleón es derrotado en la Batalla de Vitoria, lo que prácticamente
significa su expulsión de España. Prusia empieza la Guerra de Liberación de
Francia. La Coalición está formada por Rusia, Prusia, Inglaterra, Austria y
Suecia. Francia es derrotada en Leipzig. La coalición invade Francia.
1814: Luís XVIII entra en París en marzo.
Carnot es nombrado Gobernador de Amberes por Napoleón. Napoleón abdica y es
desterrado a Elba. Luis XVIII es coronado rey de Francia. El Tratado de París
termina las Guerras de Napoleónicas. Congreso de Viena (1815).
1815: Imperio de los Cien Días: Napoleón
vuelve a París. Carnot es nombrado Ministro del Interior. Batalla de Waterloo:
Napoleón es derrotado y desterrado esta vez a St. Helena. Carnot vuelve a ser
desterrado también y se establece primero en Varsovia y después en Magdeburg, Alemania.
Los límit0es de Francia se restauran a los de 1790.
1823: Carnot muere en Magdeburg.
[1]
Gottfried Wilhelm Leibniz, Society and Economy, Hanover 1671. (Ver
Fidelio Fall 1992, p.|54.)
[2]
Lyndon LaRouche y Jacques Cheminade, Francia después de Gaulle
(Paris: European Labor Party, April 1981).
[3] Los Oratorios creados
por el Cardenal Bérulle eran una orden basada en las ideas de Leibniz gracias a
Malebranche.
[4] Leibniz, Observaciones a
Descartes en Opúsculos Filosóficos Escogidos (París, 1969).
[5] Por ejemplo,
Manon Lescaut
[6] Isis, “la Puta de Babilonia” es la
figura central de los cultos irracionales creados y extendidos por las
oligarquías desde Aristóteles. Según la leyenda, Osiris mató y despedazó a su
hermano Seth, quien fue resucitado por Isis, su esposa/hermana, aunque sin sus
genitales. Isis, la reina maga, fue adorada como “Madre Universal” en Egipto y
adoptada como Mater Magna en los cultos romanos. Los seguidores del culto a
Osiris se identificaban con el destino de su dios y llegaron a practicar la
castración (la autocastración a veces). Los miembros de la secta sacrificaron
algo más que sus testículos, sacrificaron el poder de la racionalidad aceptando
una regresión infantil para nacer de nuevo en el amor de la Gran Madre, Isis,
quien también simboliza la Madre Naturaleza entre los cultos ecologistas de
hoy. Hébert mostró en repetidas ocasiones su adscripción al culto de Isis
[7] Voltaire, Diccionario
Filosófico, apartado ``Fertilización‘‘
[8] Ver J. Cheminade, C.
Albert, D. De Paoli, y otros: La Ciencia de la educación republicana; el
secreto de Monge y Carnot, la Escuela Politécnica y de las Artes Maestras
(Paris: Campaigner Publications, 1980).
[9]
Ibid. La
definición de transformación de la energía de Carnot es leibniciana y no
cartesiana. Ver también, Dr. Morris Levitt, ``Lazare Carnot and the
Leibnizian Machine, ‘‘Fusion, December 1978.
[10] Ver Hippolyte Carnot Mémoires sur
Carnot, Vol. 1, p.|122.
[11]
Ibid.
[12]
L. Carnot y Berthollet, report read to the Institute on Dec. 15, 1806.
[13] Sébastian de Vauban
(1633-1707), Mariscal de Francia, Comisario General de Fortificaciones, miembro
de la Academia de Ciencias, gran estratega de la defensa y arquitecto militar.
Escribió tratados de economía fuertemente influenciados por Leibniz y propuso desarrollos acordes que
terminaron por granjearle su desgracia ante Luis XiV
[14] Eloge de
M. le Maréchal de Vauban, part. 2, p. 26 y siguientes.
[15]
Ibid.
[16] Carnot,
L., Réponse à Bailleul, 1789, p.|166.
[17] L. Carnot, Correspondance Générale, 12 de enero
1793.
* En síntesis, las ideas de Carnot respecto al ejército
recuerdan mucho a las mencionadas 150 años más tarde por Juan Domingo Perón en
su célebre conferencia "La Defensa Nacional" (N. Del T.)
[18] Ibid., Jan. 12, 1793.
[19] Ibid., May 26,
1793.
[20]
M. Reinhard, Le Grand Carnot.
[21] Carnot, L., Correspondance
Générale, July 18, 1794.
[22] Reinhard, op. cit.
[23] H.
Carnot, op. cit.
[24]
Ibid.
[25] La Science de l'Education Républicaine, (cf. supra)
[26] L. Carnot, Réponse à Bailleul,
p. 111.
[27] H.
Carnot, op. cit.
[28] Ibid.
[29] L.
Carnot, Réponse à Bailleul, p. 111.
[30] H.
Carnot, op. cit.
[31] Robert Fulton (1765-1815), Ingeniero
americano, construyó un proto-submarino en 1798 (Nautilus). Superó el trabajo
de Jouffroy d'Abbans, en 1807 y construyó el primer buque de vapor utilizado en
las rutas comerciales del río Hudson.
[32] H. Carnot, op.
cit.
[33] Ver
La Science de l'Education Républicaine, (cf. supra.) y ``Lazare
Carnot and the Leibnizian Machine'' (cf. supra.),
[34] La
Science de l'Education Républicaine, pp. 121-136.
La
Rochefoucault-Liancourt fue, a iniciativa de Grégoire Abbé, el fundador del
Conservatorio de Artes y Profesiones.
[35] H.
Carnot, op. cit.
[36] Ibid
[37] Felix Klein,
Développement des Mathématiques au XIXe siècle.
[38]
El barón Agustín Cauchy (1789-1857), fue considerado durante muchos años
el fundador de la Escuela Francesa de Análisis Matemático. Nunca le preocupó
otra cosa que no fueran los aspectos formales lo que le llevó a censurar y
prohibir los trabajos de matemáticos geniales y creativos como Evariste
Gallois. En el plano político se distinguió por su monarquismo reaccionario.
[39] Jean Victor Poncelet (1788-1867), alumno de Monge, General del Ejército
francés y matemático. Revolucionó la
geometría en unas investigaciones que llevó a cabo mientras estaba preso
en Rusia. Dirigió la Escuela Politécnica donde cultivó la amistad de la flor y
nata de la matemática y la física. Ver: Pierre Beaudry, "The
Metaphor of Perspective,'' Fidelio, Verano1995, pp.|63-83.
[40] J. Poncelet, Polémique et
Fragments divers, p.|554.
[41] Ibid.
[42] Ibid.
** El rey resultaba más útil vivo y desterrado que simplemente muerto. Si Luis XVI seguía con vida pero estrechamente vigilado al otro lado del océano por una potencia aliada, estaría imposibilitado para reunir a su alrededor fuerzas suficientes con las que desafiar la Revolución y restablecer la monarquía. Mientras siguiese con vida plantearía a priori serias divisiones entre los monárquicos a su favor o a favor de su heredero, directo o no, con lo que la Revolución disponía de este modo de una interesante ventaja estratégica. Pero si era ejecutado los monárquicos dejarían de estar divididos y dispuestos a invadir Francia y restablecer la monarquía, como finalmente ocurrió. (N del T)
[43] Ver. Linda de Hoyos: ''Newt Gingrich: El Jacobino de Gran Bretaña en EEUU'', New Federalist, Sept. 25, 1995; y ''Cruzada del Iluminismo contra la Razón'', New Federalist, Feb. 8, 1993; Ver también: Tarpley: ''Cómo las Almas Muertas de Venecia corrompieron la Ciencia'', EIR, Sept. 23, 1994.