Comentario sobre el trabajo de Webster Tarpley.
Es muy difícil la objetividad cuando se trata de una visión religiosa que se convierte en política.
El trabajo presente de Webster Tarpley es de 1980, y cuando USA enfrentaba a la URSS.
Hoy, una de las “incógnitas” es de donde surgió esa fuerza que hizo la caída de 1990 de Rusia, comparable a la de Alemania de 1920, pero además que en la misma forma Rusia se recupera y sin amenaza de guerra, aunque tampoco se “achica” por el discurso que pueda decir EEUU.
Webster Tarpley, es un protestante de EEUU, es decir un hombre que viene detrás del primer paso de la modernidad: el subjetivismo protestante, escribe sobre una Iglesia Ortodoxa que nunca se acercó siquiera a los problemas que tuvo la Iglesia Católica con las burguesías proto-protestantes.
Hoy – año 2007 - lo que llama la atención en la formidable recuperación rusa posterior a la década de 1990, es el papel que cumple la Iglesia rusa. Es la otra cara de la moneda que no vio Tarpley. El ve el papel “imperial” de la Iglesia. Lo que vemos hoy es el papel anti-globalizador, el que toma en una nación vencida – como lo era Rusia en 1999 – y la levanta de nuevo para ponerla entre los más duros adversarios de la “unipolaridad”.
Edgar Schmid.
HISTORIA
DE LA TRADICION IMPERIAL SOVIETICA
Por
Webster G. Tarpley
“Cuando
las naciones han existido durante un tiempo largo y glorioso, no pueden romper
con su pasado; son influenciadas por él al mismo momento que trabaja para destruirlas;
en medio de las transformaciones más brillantes permanecen fundamentalmente en
carácter y destino, como su historia los ha formado. Ni siquiera la revolución
más atrevida y poderosa puede abolir tradiciones nacionales de larga duración.
Por consiguiente, es muy importante, no sólo por causa de curiosidad
intelectual sino también por la buena dirección de asuntos internacionales,
conocer y entender estas tradiciones”. (Francois Guizot)
La ideología dominante
en la promesa imperial soviética por el dominio mundial no es ciertamente el
Marxismo Leninismo ni ninguna especie de materialismo histórico o dialéctico.
La doctrina gobernante de la ambición imperial soviética es más bien una
creencia del culto que ve en el actual imperio soviético el heredero directo de
los difuntos Imperios romano y bizantino y representante moderno de una tradición
que se remonta a Babilonia o más allá.
Esta horrorosa creencia
de culto irracional atribuye al poder ruso la misión apocalíptica de purgar al
mundo del contagio herético del humanismo platónico europeo occidental, mejor
ejemplificado por la edificación nacional de Carlomagno y el Renacimiento
Dorado del siglo 15 en Italia.

Esta doctrina de culto,
data de las décadas entre la caída de Constantinopla por los Turcos en 1453 y
el viaje de Colón al Nuevo Mundo en 1492 y Moscú
como Tercera Roma, es indispensable para una comprensión de la gran
estrategia rusa soviética en el mundo de hoy. El imperialismo mesiánico del
Kremlin se funda en la idea que Moscú será la Tercera Roma, el centro de
imperio universal. El portador del culto de la Tercera Roma no ha sido tanto el
Estado ruso o el aparato de seguridad estatal, aunque han tenido su parte.
Moscú la Tercera Roma es más bien el sello de ese sacerdocio conocido como Iglesia Ortodoxa Rusa. Hoy una Iglesia
Ortodoxa rusa resurgente, en víspera de su milésimo año, está proponiendo
enjaezar los recursos formidables del Imperio soviético, el más grande poder
militar visto en la historia mundial, con el propósito de subyugar al mundo a
la Tercera Roma. Así, a menos de cuarenta años después del cataclismo nazi de
la Raza de Amos, el Herrenvolk, la humanidad está amenazada una vez más por una
inmensamente poderosa pandilla de locos fanáticos, más poderosos de lo que los
Nazis pudieran soñar alguna vez.
Repasando los orígenes
de la Tercera Roma en el conflicto entre las civilizaciones occidental-agustina
y eslavo-bizantina, estaremos viendo las mentes del Hitler colectivo que dirige
al Kremlin hoy, cerniendo a través de impulsos culturales más primordiales que
impelen al Mariscal Ogarkov, al Secretario General Gorbachov, al miembro del
Politburó Aliyev, al Patriarca Pimen y el resto de la Nomenclatura. Es del
paradigma cultural asociado con la Tercera Roma, que estos señores derivan su
criterio de juicio, la perspectiva mundial, incluso su sentido más íntimo de
identidad personal y voluntad.
La visión de los asuntos
soviéticos empieza con la realización que estamos tratando aquí, del hecho de
una civilización diferente con un paradigma cultural propio. Todo el curso de
la historia rusa, incluyendo enfáticamente la actual "Unión de Repúblicas
Socialistas Soviéticas", ha sido profundamente influenciado por la
herencia del Imperio romano bizantino u oriental. Ese Imperio Bizantino, con
capital en Constantinopla, vivió mil años plenos después de la extinción del
Imperio romano del Oeste. Lo que hoy es llamado Imperio bizantino se llamó
simplemente Imperio romano y de hecho incluyó más el refinado sistema de
genocidio que el precedido por Augusto, Tiberio, Caligula y otros ex
emperadores del Oeste.
Aun luego de la caída de
Bizancio, muchas funciones imperiales continuaron siendo ejercidas por la
República veneciana que duró hasta el tiempo de Napoleón. Deben tomarse
geometrías culturales diferentes del Oeste latino-germánico y el Este eslavo-bizantino,
a pesar del hecho que cada una de estas civilizaciones deriva de la ex
civilización clásica greco-romana.
La diferencia decisiva
es considerar que en la esfera bizantina, la tradición del decadente Imperio
romano se tomó directamente y se mantuvo viva en su plena virulencia, en el
Oeste damos testimonio de un nuevo principio a través del trabajo de San
Agustín y su círculo que, basándose en Platón, puso la base para que Carlomagno
sea fundador de un nuevo Estado que habría de sacar a la humanidad de la Edad
Oscura. Se llamaría civilización occidental, apropiadamente civilización agustina, desde que este gran africano
de piel oscura fue su arquitecto indispensable.

Del lado bizantino, los
fundadores incluyen a los emperadores Aureliano, Diocleciano y Constantino. El
conflicto Este-Oeste de hoy es mejor elucidado por el hecho que una corriente
poderosa en la civilización eslavo-bizantina, por lo menos del tiempo de
Carlomagno, su mundo primario ha visto la misión histórica, no en algún logro
positivo propio, sino en la destrucción implacable del paradigma
Occidental-agustino. El aumento inaudito de misiles de la Tercera Roma en
nuestra propia era, pronostica el próximo cumplimiento de esta tarea.
Las escuelas dominantes
de Sovietología y Kremlinología, unas dirigidas por Averell Harriman, Henry
Kissinger, George Kennan y Zbigniew Brzezinski, fallan todas, precisamente en
estos puntos cruciales. Están de acuerdo con las mismas víctimas y traidores de
academia que hablan de Imperio soviético diciendo firmemente que URSS empezó en
1917 como cambio total de la sociedad rusa hasta aquí existente: la "Rusia
de madera" de monasterios, troikas y samovares a los que atribuyen un
valor muy positivo. Así, el dinámico real imperialismo moscovita se disimula
desesperadamente y el resultado práctico de este falsificado análisis es
apoyado por el anticuado nacionalismo Gran Ruso, pre-comunista y la Iglesia
Ortodoxa rusa, justo los elementos imperialistas más peligrosos en la
combinación gobernante soviética.
Un ejemplo de tal
incompetencia muy sospechosa es el reciente estudio, "Tierra del Pájaro de
Fuego: La Belleza de la Vieja Rusia", por Suzanne Massey. El Presidente
Reagan, a sugerencia de la guardia de Palacio de Casa Blanca, leyó este libro y
se encontró con su autora en Sept. 28, l984, sólo antes de su reunión con el
entonces el Canciller soviético Andrei Gromyko.
La visión de Massey de
la historia rusa es un cliché dominado por una serie de invasiones extranjeras:
de mongoles en el siglo 13 a Napoleón al principio del 19 (y por extensión,
Hitler). El resultado es un miedo paranoico de agresión externa que a su vez
impele a los gobernantes rusos a construir un inmenso aparato militar del tipo
actual. Las notas de los periódicos sugieren que el Presidente fue golpeado por
las descripciones vívidas y románticas de invasiones extranjeras que son los
puntos álgidos del libro.
Otros expertos
soviéticos comentaron en ese momento que esta clase de historiografía da un
servicio precioso a los apologistas de relaciones públicas de Moscú, pero el
mismo es verdad de casi todas las publicaciones sobre el asunto.
El
paradigma bizantino
Entre los más antiguos
habitantes de lo que es hoy Rusia, están los escitas, de quien el historiador
griego Herodoto hizo un perfil en el siglo V AC. Los escitas tenían el hábito
de beber sangre de sus enemigos, desollándolos, revendiéndolos y a veces
cosiendo los cueros cabelludos para tener ropa. Herodoto también nota que los
escitas, "nunca, en ninguna oportunidad, lavan sus cuerpos con agua".
Más interesante es la xenofobia de los escitas: "evitan estudiosamente
el uso de costumbres extranjeras, por tanto no quieren adoptar las de nosotros,
sino menos de todos los usos griegos, como el ejemplo de Anacarsis y después
Escila, demostró suficientemente ", escribe Herodoto y se refiere a
dos eminentes escitas que fueron asesinados por su propia gente porque habían
adoptado costumbres extranjeras. (Herodoto, traducción de Cary, pág. 262.)
Los primeros centros
rusos se crearon, como Kiev, a lo largo del Río Dnieper que era una ruta de
comunicación entre el Imperio bizantino y sus mercenarios en Escandinavia,
donde los belicosos normandos dirigían sus misiones de conquista contra los
enemigos de Bizancio. Las estepas y bosques fueron poblados por fineses y
después por eslavos. Para 700 D.C., los eslavos cayeron bajo la dominación de
un pueblo vikingo conocido como varegos, como cuenta la leyenda. Estos vikingos
llamaron a la tierra Rus y cuando uno surgió como gobernante indiscutido, su
nombre resultó ser Rurik. La especulación etimológica dice que Rus solo quiere
decir "tierra" y la dinastía es la legendaria Rurik o Rurikid:
"reyes de tierra". Si esto es así, Matushka Rus, Pequeña Madre
Rusia, resultaría ser nada más que Tierra Madre.
El hecho central de la
historia rusa es la decisión hecha en 988 por el Príncipe Vladimir, de
convertirse de sus creencias paganas a la Cristiandad Ortodoxa dirigida por el
Patriarca de Constantinopla, un accesorio del Emperador bizantino. La conversión
de Vladimir vino como parte del paquete de trato que también incluyó su
matrimonio con la princesa bizantina Anna, hermana de los co-emperadores de
Bizancio: Basilio y Constantino. Con eso, la fe Ortodoxa griega, Iglesia
fundada por el Emperador Constantino "Isoapostólico", se volvió
religión estatal oficial y obligatoria para todos los súbditos de Vladimir en
el Kievan Rus. Al mismo tiempo, Vladimir se volvió, al menos en teoría, sátrapa
político del Imperio bizantino.
Vladimir a quien los ortodoxos
hoy llaman santo, tenía un harén de más de 800 concubinas y es descrito por una
crónica alemana del periodo como un fornicador "immensus et crudelis",
quizás algo violador. Otras crónicas relacionan que antes de elegir la
Ortodoxia, Vladimir examinó cuidadosamente el Judaísmo (qué había sido abrazado
hacía poco por sus vecinos, los khazares), el Islam y Catolicismo romano
(recién elegido por Polonia y Hungría). Se dice que desechó a Mahoma debido a
su creencia que los rusos necesitan licor fuerte, que esa fe habría evitado.
"Rusi is vesel piti, Bez nego ne
mozhet biti", comentó: "los Rusos disfrutan bebiendo, sin
lo cual no pueden vivir" (Fitzroy McClean, Santa Rusia).
Desde este momento, el
desarrollo ruso sería determinado por el modelo Imperial bizantino. Hoy incompetentes
sovietólogos de la Escuela Kissinger atribuyen rasgos del régimen ruso, como
control del Estado de medios de producción, o totalitarismo, a la reciente
imposición del "Comunismo" en 1917. En realidad, los dos y mas son
copia del sistema Imperial bizantino como existió hace más de un milenio y
medio.

Bautismo de Vladimir y sus kievanos: nacimiento
de la nación
Los fundadores de esta
marca de comunismo no fueron Marx o Engels sino los Emperadores romanos como
Aureliano, Diocleciano y Constantino. En particular Diocleciano de que vivió
245-316 D.C., y está en fuerte posición de exigir el título de fundador del
Comunismo en el Este.
El Imperio romano no se
derrumbó en 476 D.C. En realidad, el imperio entero, Este y Oeste, estaba en
pedazos en el periodo entre 200 y 300 D.C. Este era un periodo de caos,
anarquía, coups d'etat y subversión interna, e invasiones externas de bárbaros,
del que salió una nueva estructura imperial que pidió prestada la práctica de
la dinastía Sasánida de Persia, del régimen Ptolemaico en Egipto y de otros despotismos
orientales.
Este nuevo sistema era
más aun siniestro del que prevaleció de Augusto al año 200 D.C. y este nuevo
sistema persistió durante mil años en Bizancio y continúa, para formar la
civilización rusa al presente. Así, si el Imperio soviético de nuestro tiempo
es una autocracia militar totalitaria, las raíces no están en el comunismo sino
en Bizancio.
Totalitarismo
Las reformas de
Diocleciano crearon un despotismo oriental del tipo más penetrante en todos los
aspectos de vida, que fueron controlados minuciosamente por el Estado. Esto era
muy evidente en materia económica. El Códice Teodosiano de Roma y la ley
bizantina documentan la obligación de cada ciudadano de prestar servicio
público compulsivo en el gremio o corporación en que su padre sirvió.
Esta era una sociedad de
clases en la que el status de clase era heredado y forzado por sanciones administrativas:
a nadie le fue permitido cambiar su estatus o forma de vida. Al mismo tiempo,
la práctica de cada corporación o gremio era rígidamente establecida por
decreto imperial, según la "costumbre
antigua". Los asuntos de marinos, panaderos, aurigas, dueños de ganado
y cerdos, transporte de madera y otros, se escribieron con inexorable detalle.
Esto sumado a la práctica de proscribir cualquier forma de innovación
tecnológica que habría interferido con la estabilidad de los gremios y el valor
de la propiedad, que por otra parte no podía transferirse o cambiarse.
Diocleciano impuso un
aplastante y complicado sistema impositivo, con pagos en tipos prescritos para
artículos que el Estado imperial requirió. La carga impositiva era tan pesada
que inmensas áreas de tierra se volvieron propiedad del Estado por quiebra
impositiva. Gran parte de la población se volvió deudora de impuestos al Estado
y fue obligada a volverse sierva en las tierras públicas. Bajo Diocleciano, el
trabajo libre en la agricultura casi desapareció en favor de la servidumbre
hereditaria, con siervos ligados a la tierra del Estado imperial, situación muy
similar a la de Rusia en el siglo 17, bajo la dinastía Romanov y no diferente
el sistema de granjas colectivas soviéticas de hoy.
Diocleciano también fue
responsable del famoso Decreto sobre Precio máximo de 301 D.C., el esfuerzo más
sistemático conocido en el mundo antiguo para el imponer el control estatal de
la actividad económica. El decreto pone precios máximos para una lista de
centenares de artículos, incluso oro. Pero también prescribe sueldos máximos
para artesanos, abogados y otras ocupaciones y profesiones.

El “oriente” y “occidente” desde Diocleciano
Más notable es el ataque
demagógico sobre los capitalistas, plutócratas y productores con que este
"comunista" Emperador justificó su decreto:
De hecho, si
cualquier auto-reducción podría verificar los excesos con que las rabias de
avaricia ilimitadas y furiosas, la codicia, que sin pensar por la humanidad
acelera su propia ganancia y aumenta, no por años, meses o días sino por horas
e incluso minutos, o, si el bienestar general pudiera soportar tranquilo por la
licencia alborotada por la que, en su infortunio, es penosamente día a día
dañado, habría algún cuarto quizás para el disimulo e imponer silencio, desde
que la paciencia humana podría aliviar la crueldad detestable de una situación
lastimosa.
Subsecuentemente,
sin embargo, es el solo deseo de locura libre de no tener ningún pensamiento
por la necesidad común y desde que es considerado entre el poco escrupuloso e
inmoderado credo de avaricia, inflación y alza con pasiones ardientes, para
desistir de asolar la riqueza de todos por necesidad en lugar de su propio
deseo; y en consecuencia aquellos que los extremos de necesidad han traído a
una apreciación de su situación más infortunada, ya no puede cerrar sus ojos a
él, nosotros, los protectores de la raza humana, viendo la situación, hemos
Estado de acuerdo que la justicia debe intervenir como árbitro, por la muy
esperada solución que la humanidad no podría proporcionar, por los remedios de
nuestra previsión, se aplican a la mejora de todos... porque pensamos mejor que
las manchas de intolerable depredación sean quitadas de las mentes de hombres
por el sentimiento y decisión de los mismos hombres, cuando el periódico
zambullido en las ofensas más serias y vuelva, en su ceguedad, a los crímenes
contra el Estado, su iniquidad dolorosa había cobrado con la inhumanidad más
cruel, los enemigos del individuo y Estado...
Por quien es
tan insensible y desprovisto de sentimiento humano que no puede saber, o más
bien, no ha percibido, que en el comercio continuo en mercados o involucrado en
la vida diaria de las ciudades, los precios inmoderados están tan extendidos
que la pasión incurable de ganancia no es disminuida por suministros abundantes
ni por años fructíferos; así sin duda hombres que constantemente están ocupados
en controlar estos asuntos por los mismos vientos y curar los movimientos de
las estrellas y, malo cuando son, no pueden soportar el riego de los campos
fecundados por las lluvias anteriores que traen la esperanza de cosechas
futuras, desde que cuentan su propia pérdida si la abundancia pasa por la
moderación del tiempo.
Y los hombres
siempre apuntan incluso a ganar de la generosidad de los dioses, refrenar prosperidad
general y además para usar un año pobre para traficar en pérdidas de cosechas y
servicios de agentes, los hombres que, abundando individualmente en grandes
riquezas que podrían satisfacer naciones enteras completamente, intentan
capturar fortunas más pequeñas y esforzarse después de porcentajes ruinosos, la
preocupación para la humanidad nos persuade poner un límite, nuestros asuntos,
a la avaricia de tales hombres, en general. (Emperador
César Gaius Aurelius Valerius Dioclecianous, Edictum de Maximis Pretiis, en
Tenney Frank: "Un Estudio Económico de Roma Antigua").
Este documento tiene más
para ver con el presente sistema ruso que El Manifiesto Comunista. Notable
también es la pena de muerte que Diocleciano impuso en aquellos que intentaran
engañar sus normas.
El totalitarismo fue
reforzado por un crecimiento masivo en la burocracia imperial, con la reorganización
de la estructura de provincias y la creación de una plétora de nuevos puestos
burocráticos y oficina proveedoras de personal para la total administración
desde arriba de todas las facetas de la vida.
En la cima estaba el
emperador, o más bien cuatro co-emperadores, dos Augustos, dos Cesares secundarios,
que tendrían éxito, flanqueados por Politburó como Consistorium y consilia
sacra.
Había jerarquías de
índices, duces, luego prefectos pretores, praeses, equites y así sucesivamente,
todos se organizaron en un directorio llamado Notitia dignitatum, que
corresponde directamente a la Nomenclatura rusa usada desde el tiempo de Pedro
el Grande al día de hoy.

Diocleciano: un modelo
de Estado-Imperio
Militarismo
El propósito anunciado
de todas estas reformas era la defensa imperial. El Decreto Diocleciano dice:
"nosotros,
quienes por el favor cortés de los dioses hemos reprimido la marea anterior de
ruinosas naciones bárbaras destruyéndolas, debemos guardar por las defensas debidas
de justicia una paz que se estableció para la eternidad" (Id., pág.
311).
Diocleciano dobló el
número de legiones, de 33 a 60, y construyeron el camino militar conocida como
Strata Dioclecianoa que pasaba de Damasco por Palmira a Sura en el casi
distante Eufrates. La imposición de contribuciones, administración y servicios
impagos compulsivos en los asuntos económicos, todos fueron para la máquina
militar imperial.
Autocracia
Diocleciano copió el
modelo imperial persa, donde el emperador era un dios. Un emperador anterior,
Aureliano, había abierto camino en este área y se había llamado "Deus
Aurelianus, Imperator et Deus Dominus Aurelianus Augustus". Diocleciano
que era de origen humilde de la costa dálmata de Iliria, Yugoslavia de hoy, no
sólo se hizo pontifex máximo, o sacerdote principal de la religión de culto de
misterio estatal oficial, sino "hijo de dioses y creador de dioses",
con título de Jovius, que significa Júpiter. Diocleciano era:
"un
verdadero autócrata, un emperador-dios que llevó diadema imperial. Se introdujo
el lujo y ceremonial oriental en su corte. Sus súbditos, cuando concedía
audiencia, tenían que estar de rodillas antes que se atrevieran a alzar sus
ojos para ver a su soberano. Todo acerca del emperador fue considerado sagrado,
sus palabras, su corte, su tesorería; era una persona sagrada" (A. A. Vasilyev, Historia del Imperio
bizantino, pág. 62).
La ceremonia judicial
fue llamada Adoratio del Imperator, que siempre fue pintado equipado con un
nimbo, o halo, como un santo. Se introdujeron Eunucos en la corte. Diocleciano
pasó la mayoría de su tiempo en Nicodemia, lo que es hoy Turquía y sólo visitó
Roma una vez. Orientó el imperio hacia el Este, un proceso que todavía iría más
allá más por su sucesor Constantino, que levantó su capital a orillas del
Bósforo, en el límite oriental de Europa.
Bajo este sistema
totalitario, todo aspecto de la actividad humana: política, economía, religión
y pensamiento, se consideró como departamento del Estado imperial. El Estado
imperial dirigió la economía para propósitos militares.
El patriarca estaba en
la cabeza de la Iglesia imperial, pero el emperador deificado era su líder
sacro y estableció la idea bizantina de cesaro-papismo, con todo el poder del
emperador autocrático. La Iglesia era una sección especial, poderosa de la
burocracia estatal.
Esta idea domina hoy
Rusia, donde la religión estatal une la idolatría Ortodoxa rusa con el culto de
Stalin. No ha habido nunca forma civil o seglar de gobierno en Rusia. Lenin se
enseña a los niños como un espíritu bueno que interviene para ayudar los que
están en dificultades y casi todos los emperadores rusos, hasta Iván el Terrible
y ahora Nicolás II, se numeran entre los santos de la Iglesia Ortodoxa rusa.
En el Oeste Agustino
estamos acostumbrados a distinguir:
1) Estado
nación "per se", con sus funciones de gobierno;
2) sociedad
civil, compuesta de compañías y corporaciones, sindicatos, Iglesias, asociaciones,
clubes y otras instituciones sociales; y
3) individuo
en su esfera privada.
La civilización
eslavo-bizantina sin embargo, siempre ha disuelto estos tres niveles en el Estado,
que a su vez siempre se imbuye con religiosos y cultos armónicos. Debe
aplastarse cualquier institución en la sociedad que no es parte del Estado y
las ideas producidas fuera de la burocracia estatal son amenaza al monopolio
estatal en la vida intelectual. El individuo no existe, es tragado más bien en
el alma colectiva del Estado o el "pueblo". Esto es
"comunismo", como fundado por Diocleciano.
Vladimir trajo todo esto
a Rusia y ante todo trajo la Iglesia Ortodoxa, la religión de culto de misterio
de Bizancio. La ortodoxia es una variante poco enmascarada del paganismo
oriental en que la Virgen María (theotokos) tiene características importantes
de Magna Mater, Cybele, Isis, Shiva y otras Grandes Madres instaladas por
sacerdocios oligárquicos durante milenios.
Para la Ortodoxia, el
hombre un gusano sin esperanza de acercarse a Dios ni a través de la fe ni las
buenas obras en el mundo real, sino sólo a través de la contemplación mística.
Puesto que no puede
subir del nivel de humanidad al nivel de la divinidad, los misterios divinos
deben bajarse a tierra, sobre todo por los intentos por reproducir la
Transfiguración de Cristo en la propia celda monacal de cada uno. Es la
tradición de hesychia, o calma interna y quietismo. Se volvió la teología del
monasterio de Monte Athos, la montaña santa, el centro del orden veneciano-bizantino
para el Este durante los últimos mil años.
La Iglesia Ortodoxa
griega unida por Vladimir de Kiev no estaba aún formalmente separada del Papa
católico romano en Roma, el intercambio definitivo de anatemas y excomuniones
entre el Papa y el Patriarca griego vendría algo más tarde, en 1054. Pero la
teología Ortodoxa ya había repudiado el firme compromiso teológico y político
de los humanistas europeos Occidentales, que habían luchado para la
supervivencia de la civilización en el Oeste después de la extinción del
Imperio romano. En una palabra, la Ortodoxia ya había rechazado el Filioque.
Agustín
y el Filioque

San Agustín: Concepto occidental frente al
Estado
El Filioque es el centro
del concepto de San Agustín de Santísima Trinidad y representa el concepto en
que han esta basados los logros positivos de la civilización Occidental. El
"Oeste" no es un concepto geográfico o racial, sino indica las áreas
en las que prevaleció el Filioque. El "Este", en contraste, se
refiere a las áreas que rechazaron el Filioque por lealtad al Emperador
bizantino y la Iglesia Ortodoxa griega. San Agustín desarrolló su teología del
Filioque en sus trabajos De Trinitate, Tractatus in Joannis Evangelium y contra
Maximinum Arianum. En el segundo en estos trabajos, Agustín propone la pregunta
de la procesión del Espíritu Santo:
"Algunos pueden preguntar si el Espíritu Santo
también procede del Hijo".
Agustín contesta:
"Por qué si no debemos creer que el Espíritu
Santo también procede del Hijo, desde que también es el Espíritu del Hijo"
(Migne, Latina de Patrología, p g 1,888 sigtes.).
Esto defiende Agustín,
es probado en la Escritura cuando Cristo respiró el Espíritu Santo a los
discípulos en Pentecostés.
"¿Qué
otro significaba esa respiración sino que los beneficios del Espíritu Santo también
de El? El Espíritu Santo no procede del Padre en el Hijo y del Hijo a las criaturas...
sino procede de ambos".
Para Agustín, el
Espíritu Santo procede del Padre y del Hijo (o, expresado en latín, ex Patre et
procedit Filioque). El punto teológico involucra la pregunta de si Dios está
presente en cada individuo humano concreto como chispa divina, calidad divina o
participación en lo divino en alguna medida. Si el Espíritu Santo procede de
Cristo así como del Padre y desde que Cristo respiró ese Espíritu Santo en Su
Iglesia, cada ser humano tiene acceso a la razón divina del Espíritu Santo como
al Logos.
El Filioque mantiene la
base el conocimiento humano real y así, para la acción humana eficaz en orden
de la naturaleza y en el mundo político. Así la calidad divina garantizada del
Hombre, le permite complementar el acto inicial de de creación Dios con la
propia creación continua del Hombre durante el curso de la historia.
El rechazo del Filioque,
por contraste, destruye la Trinidad. Según Agustín, la única diferencia entre
el Padre y el Hijo, es que el Padre engendra al Hijo, considerando que el Hijo
es engendrado por el Padre. Pero todas sus otras calidades son exactamente las
mismas. Si el Hijo se priva de la plena procesión del Espíritu Santo / Logos,
no está al mismo nivel como el Dios Padre, sino es algún ser inferior. Así, sin
Filioque, la Trinidad se destruye en favor de alguna versión de la herejía de
Arrio que hierve en esfuerzo por negar la divinidad plena de Cristo.
La visión griega de la
materia se ve en estas citas del De Fide Orthodoxa del teólogo Oriental y padre
de la Iglesia San Juan Damasceno:
"Creemos
en un Padre, principio y causa de todo... Padre único por naturaleza, su Unico
- Engendrado Hijo... y Proyector del mas Santo Espíritu... El Espíritu Santo
procede del Padre. Por esto la enseñanza de la Santa Escritura es... También
creemos en el Espíritu Santo... quien procede del Padre y descansa en el
Hijo... procediendo del Padre y comunicado a través del Hijo...
El
engendrar del Hijo y la procesión del Espíritu Santo son simultáneos... Por
consiguiente, todo lo que el Hijo y Espíritu tienen es del Padre, incluyendo su
existencia. A menos que el Padre exista, ni el Hijo ni el Espíritu existe. Y a
menos que el Padre posea una calidad específica, ni el Hijo ni Espíritu pueden
poseerlo... No hablamos del Hijo como causa.
Hablamos de
Espíritu Santo como Padre y lo llamamos el Espíritu del Padre. Y no hablamos
del Espíritu como Hijo, aunque lo llamamos el Espíritu del Hijo" (Migne, Patrología
Graeca, pp. 94, 805.).
Para los propósitos
presentes, la importancia política del Filioque debe ser considerada mayor que
su impacto estrictamente teológico. Debe estar claro bajo el sistema bizantino,
todo el poder y razón de tal sistema. El rechazo de calidades casi-divinas de
la masa de humanidad, ha hecho la plataforma común de todas las fuerzas
oligárquicas al rechazo del Filioque próximas a la doctrina que Stalin siempre
tiene razón (Logotipo que sólo procede del Padre) y que todos los individuos
deben ser dirigidos en todo lo terrible.
La alternativa es el
sistema Occidental, en el prusiano Auftragsprinzip o principio de asignación,
en el individuo se da un área grande de iniciativa para resolver problemas que
surgen en el curso de casos con el que el individuo está de acuerdo políticamente.
Así, el Filioque crea el concepto del individuo, que a su vez participa en
libertad, necesidad y debe aceptar responsabilidad por ambos.
La idea del rechazo a la
razón individual es de Bizancio y sus sucesores. Es la clave en la lucha entre
libertad Occidental y el totalitarismo soviético de hoy. Como resultado de la
autoridad colosal de Agustín como preclaro Padre de la Iglesia del Oeste
latino, el concepto de Filioque fue asimilado por numerosos escritores, incluso
Boethius, Fulgentius y muchos otros. En estas áreas, este concepto fue tan penetrante
que es casi universal.
En 589, en el concilio
de la Iglesia española en Sevilla, presidido por Leandro, hermano mayor de
Isidoro de Sevilla, los visigodos del rey Recaredo renunciaron al Arrianismo y
aceptaron el Catolicismo Romano agustino. En su primer discurso al concilio, el
rey Recaredo declaró que:
"El
Espíritu Santo también debe ser confesado por nosotros y debe enseñarse que procede
del Padre y el Hijo".
En Toledo, el Filioque
se insertó en el Credo o credo de la Iglesia Occidental y agregado para
formular "Filioque" al credo de Nicea-Constantinopla que había
prevalecido previamente. La plena importancia política del Filioque y su
inserción en el credo se hizo evidente durante el tiempo de Carlomagno.
El rey Carlomagno de los
Francos y sus consejeros, sobre todo Alcuin, se esforzaron por crear un Estado
humanista progresista fuera del resto de derrumbe romano e invasiones bárbaras.
Haciendo así, usaron los escritos de Agustín como manual de Estado y teología.
Carlomagno entró inevitablemente en conflicto violento con el Imperio
bizantino, un conflicto que aumentó cuando Carlomagno fue coronado emperador
por el Papa Leon III, rompiendo el monopolio bizantino de forma estatal
legítima en la Cristiandad.
El sello de teología Carolingia
es el Filioque. Alcuin que era de origen inglés escribió del "Espíritu
Santo que procede del Padre y el Hijo de una manera inefable". En 802
Alcuin escribió un tratado titulado De Fide Sanctae et individuae Trinitatis,
un trabajo conectado totalmente con base en Agustín. El Filioque era centro del
Libri Carolini, summa teológica del régimen de Carlomagno, que comenta sobre el
asunto que "la Iglesia católica toda cree que el Espíritu Santo procede
del Padre y el Hijo". El Filioque estaba incluido en el credo cuando
fue entonado y se cantó en la capilla del Emperador en Aachen.
El Filioque se había
vuelto grito de batalla y slogan político en la lucha por la civilización contra
la decadencia y oligarquismo bizantino. El esfuerzo bizantino por refutar y
destruir el Filioque fue liderado por el siniestro Fotius, Patriarca de
Constantinopla de 858 a 867 y de 878 a 886, que también, no por casualidad,
llevó la Ortodoxia a los búlgaros y así preparó su recepción en Rusia. Fotius
estaba determinado a combatir una doctrina que propuso tal letal amenaza
potencial al sistema bizantino y editó una Encíclica llena de ataques violentos
al Filioque como doctrina, como una suma al credo y aquellos que apoyaron esto.

San Fotius, Patriarca de Constantinopla:
combatió al Filioque como herejía
La sustancia del
argumento de Fotius es que si el Espíritu Santo procede de Padre e Hijo, esto
introduce dos causas en la Trinidad, considerando que hay lugar para sólo una
causa. El argumento de Fotius nunca va más allá del nivel de engaño lógico
formal. Lo más violento de todo, es que anatemiza sus antagonistas Carolingios:
"¿Dónde
ha aprendido usted este hecho que afirma? ¿En qué Evangelio ha encontrado usted
esta palabra? ¿A qué Concilio pertenece tal blasfemia? ¿Quién no parará sus orejas
a esta blasfemia? está en pie una batalla, como era, contra los
Evangelios". (Patrologia
Graeca 102, 728-29, nos. 15 y 16)
Fotius repitió estos
argumentos en una carta escrita al Patriarca de Aquilea que fecha de 883 o 884.
Los desarrolló luego en más en un trabajo llamado "Mistagogia" en que
contraatacó a Ratramnus de Corbie y otros escritores carolingios que habían
contestado su Encíclica original. El Concilio de Worms, emplazado en 868, había
reafirmado el Filioque y emitido una advertencia a los griegos. Entre los participantes
estaba el Obispo Anno.
Fotius también había
sostenido su propio concilio en 879-880 al que legados papales habían llevado
el Filioque. En Mistagogia, Photius saca un nuevo desfile de argumentos de la
procesión del Espíritu Santo, algunos de los cuales son revelados adelante:
"Así
como el Hijo nace del Padre y vive invariable en él, conservando su dignidad de
Hijo, también el Espíritu Santo procede del Padre y vive invariable en él,
conservando su facultad de proceder del Padre.
Así,
el Espíritu, viene delante del in-causado Padre... retiene su carácter eterno
de procesión. Tampoco el Hijo que nace del in-causado Padre, sabría ser origen
de cualquier nacimiento o cualquier procesión... No sabría torcer su privilegio
de Hijo de estar introduciendo una nueva relación" (Patrologia Graeca 102,
324 y 326).
Aquí el intento
oligárquico de degradar al Hijo y, a través de El, toda la humanidad, es
evidente. Al mismo tiempo Fotius intenta defender el Führerprinzip bizantino en
teología. Dice en efecto que si a cualquiera otro que a Stalin se le permite
facultad de iniciativa, entonces mina las prerrogativas de Stalin. También
afirma que procesión del Hijo no puede ser de ningún beneficio:
"¿Si
la procesión del Espíritu del Padre es perfecto y es, porque es un Dios
perfecto que procede de un Dios perfecto, que hace entonces procesión agregada
del Hijo? Si agrega algo, es necesario declarar lo que agrega... Esta teoría no
es de ninguna utilidad, ni para el Hijo, ni para nadie... no hay ninguna forma
que pueda ganar de ella".
En cuanto a la autoridad
de Agustín, Fotius sugiere que los trabajos citados por los Carolingios pueden
ser falsificaciones. Con la lucha por Fotius contra la herencia Carolingia,
Oriente hizo Este y Oeste. La tragedia de Rusia fue entonces la opción de
Vladimir por el Este de 988, que ha de ser lamentada como calamidad en lugar de
famosa, tal como el Imperio soviético está preparando para hacer ahora.
La
dominación Mongol: La Edad Dorada de la Iglesia Ortodoxa rusa.
Durante los 20 años que
llevan a 1240, el Kiev Rus cayó bajo la presión creciente de los mongoles,
quienes hasta 1223 estaban bajo dirección de Genghis Khan ("gobernante del
mundo"). Los mongoles eran en ese momento herramienta de Venecia. El servicio
de inteligencia política veneciana, sin igual en ninguna parte del mundo, dio a
la dirección mongol la información más precisa acerca de tropas y otras
disposiciones de víctimas intencionales de los mongoles.
La ventaja de esta
inteligencia secreta de los mongoles fue el componente decisivo en el desarrollo
de su reputación por proezas militares e invencibilidad cuando fueron a atacar
Europa durante la primer mitad de los 1200. El primer gran choque a escala
entre el Príncipe de Kiev y los mongoles ocurrió en el Río Kalka, cerca del Mar
de Azov, en 1223 y produjo una victoria aplastante para los tártaros.

Los mongoles: el primer gran desafío a la nación
rusa
En el próximo siglo y
medio la mayoría de Rusia fue dominada por un Imperio tártaro llamado Horda
Dorada que tenía su capital cerca de la ciudad de Stalingrad (Volgograd). El
gobierno Mongol estaba basado en exigir un tributo muy oneroso en forma de pago
de dinero en efectivo al Khan de Mongolia. Se aplastaron los intentos de rebelión
con gran derrame de sangre, pero por otra parte, los mongoles controlaron los
súbditos rusos siendo sus sátrapas varios príncipes rusos y haciendo uso de los
servicios institucionales de la Iglesia Ortodoxa rusa para quien el dominio
Mongol, la era de Appanage Rus, era de verdad una Edad Dorada de crecimiento y
poder.
La Iglesia entró en un
tipo de simbiosis con el Khanato Mongol y disfrutó poderes especiales y
privilegios. El prelado máximo de la Iglesia Ortodoxa disfrutó de estatus, algo
así como el Patriarca griego bajo el Imperio otomano al que sirvió como Etnarca
de los Cristianos.
Además, los mongoles
tenían gran respeto por los prelados rusos de quienes consideraron eran en cualquier
parte los mejores shamanes y curanderos disponibles en sus inmensos dominios.
La era de dominio Mongol vio el aumento inaudito del monasticismo hesicasto
ortodoxo en las tierras rusas. Hesicasmo es la forma de irracionalismo místico
que se desarrolló durante el sexto siglo DC por San Juan de la Escalera en el
Monasterio de Santa Catalina de Sinaí, lo que es hoy Egipto. Este monasterio se
fundó bajo el régimen imperial bizantino del Emperador Justiniano y su
Emperatriz Teodora.
El Hesicasmo se basa en
modelos orientales, sobre todo Taoísmo y Budismo Zen. Hesychia quiere decir
calma interna o sosiego y fue buscado por los monjes a través de la
contemplación mística y ejercicios que se suponía reproducían para el individuo
la Transfiguración de Cristo. El hesicasta usa varios artificios para
sumergirse en la "oscuridad divina", la "nube de
desconocer" y hablar con Dios en catalepsia extática. Un medio es la
llamada "oración de Jesús",
en que el nombre de Jesús se une a cada respiración que toma el monje. Otro es
literalmente "contemplación del
ombligo", desde que era aquí que se pensó que la unión con Dios tenía
lugar. Barlaam de Calabria, un griego se unió a la red Dante-Petrarca,
ridiculizó los monjes orientales como "omphaloscopoi"
debido a este hábito de mirar fijamente sus botones de la barriga.
Cuando la dominación
mongol de Rusia, el hesicasmo se había vuelto un bien en comercio muy especial
del monasterio pan-ortodoxo de Monte. Athos, la Montaña Santa en Grecia, donde
el hesicasta principal del periodo era San Gregorio Palamas (1296-1359), quien
guió el partido hesicasta a la victoria en un altercado partidista en el Estado
bizantino y la burocracia de la Iglesia. Así ocurrió que los monasterios
fundados en Rusia durante la dominación mongol, estaban explícitamente basados
en la doctrina del hesicasmo bizantino. Estos monasterios estaban controlados
en sus operaciones por Monte Athos y generalmente sirvieron a los propósitos de
"agencias de inteligencia política
veneciana".
Sobre todo el siglo 14,
auge de fundación de monasterios, marcado por un gran ímpetu de hesicasmo en
Rusia. Un centro de resurgimiento monacal era Zagorsk, donde en 1337 un noble
de Moscú se volvió sacerdote, San Sergio de Radonezh. Fundó el famoso
monasterio de la Santísima Trinidad que se hizo base principal de extensos
proyectos en fundación de monasterios, en una inmensa área, en el curso del
siglo 14. Durante cien años después de la creación del Santísima Trinidad en
Zagorsk, se fundaron casi 150 monasterios alcanzando el lejano Norte como el
Monasterio de Solovetskii en una isla del Mar Blanco. San Sergio fue conocido
como "Constructor de Rusia".

San Sergio: “constructor” de Rusia
Los monasterios se
volvieron centro de elaboración de todo lo que puede ponerse bajo rótulo de
"cultura rusa". Desarrollaron la liturgia de seis horas activas de la
Iglesia rusa, publicaron hagiografías de vidas de santos, su escuela de iconos
pintados bizantinos, su música característica y así. Todos se fundaron en la
perspectiva mundial básica de los "no lavados", monjes místicos, apocalípticos
que vieron en la razón y racionalidad una forma de materialismo o rendición a
las cosas de este mundo y como pecado y depravación. La Irracionalidad fue
igualada por los monjes con piedad y estos estaban determinados a cultivar y
usar su aparato hesicasta como primer recurso.
La actitud rusa ortodoxa
a los mongoles es quizás mejor mostrada por el famoso Alexander Nevsky,
Príncipe de Novgorod, que se sometió al yugo tártaro sin haber sido derrotado
formalmente en lo militar. Alejandro pagó su tributo e instó a sus compañeros
príncipes que lo hicieran. Aunque Alejandro Nevsky era obediente a los
mongoles, emprendió guerras despiadadas contra los poderes occidentales,
incluso suecos, caballeros teutónicos y lituanos.

Alexander Nevsky: la resistencia a Occidente
Gracias al aparato de
relaciones públicas de la Iglesia Ortodoxa rusa, Alexander Nevsky se volvió
héroe nacional ruso de la era mongol, también celebrado porque se mantuvo fuera
de los poderes católicos romanos que habrían dañado a la Ortodoxia. Alejandro
se volvió debidamente un santo de la Iglesia rusa. Para celebrar los 700 años
de las victorias de Alejandro, Stalin instituyó una condecoración militar soviética
llamada en su honor en 1942.
Moscú se fortificó
primero en 1156, en un momento que Novgorod ya era gran centro comercial y Kiev
ciudad europea de primera línea. Moscú empezó su ascenso cuando la Iglesia rusa
seleccionó a los Príncipes de Moscú como sus instrumentos escogidos. En el
siglo 14, el Metropolitano de Rusia estaba nominalmente basado en Kiev y era de
hecho algo vagabundo. En 1326 el Metropolitano eligió Moscú como residencia
oficial y aconsejó al príncipe de Moscú que, si construía una Iglesia, la
dedicaba a la Virgen y enterraba al Metropolitano allí, Moscú se magnificaría
más que todas las otras ciudades rusas y los Metropolitanos futuros ayudarían a
que los príncipes Moscovitas derrotaran a sus enemigos.
Poco después de esto, en
1339, recogemos las primeras notas del tema Imperial en Moscú, con un escriba
que compara al príncipe de Moscú con los Emperadores bizantinos Constantino, Justiniano
y Manuel Comnenus. Para este tiempo el Gran Príncipe y el Metropolitano de
Moscú estaban agregando "De todo el Rus", o "De todas las
Rusias" a sus títulos.
Pero ninguna de las
nuevas pretensiones de Moscú habría sido posible sin permiso de los señores
mongoles. Para el año 1328, Iván Kalita, o Iván la Talega, fue reconocido por
el Khan tártaro como Gran Príncipe de Moscovia. La talega era alusión al papel
especial del Príncipe de Moscú como principal agente de impuesto colectivo para
el Khan Mongol.
El tributo colectivo a
los tártaros de otros príncipes rusos se combinó con un papel de vigilarlos en
caso de cualquier revuelta contra los tártaros, al que los moscovitas se
unieron a menudo por debajo. Así, en la Edad Oscura Mongol, allí surgió la
Iglesia Ortodoxa rusa inmensamente más fuerte y el Gran Príncipe de Moscú que
representa la concentración política-militar del poder Ortodoxo.
Después Moscú jugó un
papel principal en el proceso controlado por venecianos: quitar el yugo
tártaro. Los venecianos que habían ayudado a crear el inmenso Imperio Mongol,
ahora decidieron derrumbarlo. La caída de los mongoles coincidió con la final
guerra decisiva entre Venecia y Génova, los dos más grandes poderes navales
mundiales del tiempo en que la Guerra de Chioggia alcanzó su clímax en el sitio
genovés de la laguna veneciana en 1379 y 1380.
El año 1380 vio la
primera señal de victoria de Moscú sobre los tártaros en el campo de batalla de
Kulikovo en el Don. Los preparativos militares moscovitas de este tiempo fueron
ayudados por San Sergio y el comandante moscovita, Gran Príncipe Dimitri, que
ganó una victoria decisiva y el título honorífico de "Donskoi". Algo
muy interesante: un destacamento genovés luchó del lado mongol contra los
moscovitas en el campo de Kulikovo. El surgir de la doctrina completa de Moscú
la Tercera Roma, empezó durante la mitad del siglo 15. Todo se revolvió una vez
más, por el Filioque, esta vez como centro de esfuerzos humanistas del mundo
entero para derrotar el creciente poder del Imperio otomano, mejor llamada la
dinastía otomana del Imperio bizantino, cuya tradición continuó.

Dimitri Donskoi: la derrota de los mongoles
Estos humanistas también
buscaron derrotar a Venecia que usaba a los turcos en un ataque geopolítico al
Renacimiento italiano. Estos eran los problemas que dominaron el Concilio Ecuménico
que se emplazó en Florencia en 1439.