El Complot de la Pólvora
Sábado, 5 de noviembre de 2005
Entrevista
con Webster Griffin Tarpley en Cloak
and Dagger Talk Radio con
motivo del IV centenario del Día de Guy Fawkes.
www.cloakanddagger.de

Guy Fawkes
Traducido al español por JLG jota2016@gmail.com
Lenny
Bloom:
Bienvenidos a Cloak and Dagger, les habla Lenny Bloom, a mi lado está Sherman
Skolnick, a quien ustedes conocen cómo el Terminator de los Grandes Jurados
americanos. Estamos aquí para celebrar el Día de Guy Fawkes. Recordaremos los
sucesos de aquél 5 de noviembre y repasaremos algunos secretos de la élite gobernante,
del gobierno en la sombra. Para comentar esta ocasión tan especial, el IV
centenario de aquellos sucesos que tuvieron lugar el 5 de noviembre de 1605, contamos con uno de los
mayores expertos en historia, el autor de 9/11, Síntesis del Terror y de la
Biografía no autorizada de George Bush: Webster Tarpley
Es un honor tenerte con nosotros, Webster.
Webster G. Tarpley: Muchas gracias, Lenny, Feliz Día de
Guy Fawkes.
Lenny
Bloom:
Durante esta entrevista esperamos que excave en lo más profundo de aquellos
sucesos y en su reflejo actual, así que explíquenos, Webster ¿qué es
exactamente lo que se ha celebrado en este día durante los últimos 400 años?.
Webster G. Tarpley: En Inglaterra, el Día de Guy Fawkes
todavía sigue siendo una de las fiestas más colosales del año. Si alguna vez ha
estado allí verá que encienden hogueras, de hecho también se conoce el 5 de
noviembre como el Día de la Hoguera. Queman grandes figuras de Guy Fawkes y del
Papa después de arrastrarlas por las calles.
Hasta 1950 era ilegal no celebrar esta fiesta lo que la
convertía en un acto muy compulsivo. También la Iglesia Anglicana, y aquí
conviene recordar que la reina es la cabeza de esta iglesia, promovía un
servicio religioso especial durante el 5 de noviembre que se enfocaba alrededor
del Complot de la Pólvora y la salvación milagrosa del rey Jacobo.
Los hechos pueden resumirse de este modo: En la mañana de
aquél 5 de noviembre el parlamento debía reunirse en la tradicional sesión de
apertura en la antigua Cámara de los lores que también contaría con la
asistencia del rey y de los lores. Previamente a la reunión se anunció que
durante la madrugada se había descubierto a Guy Fawkes armado de una linterna,
fósforos, yesca y una significativa cantidad de pólvora. Decían que Fawkes
había acumulado disimuladamente en el sótano de la Cámara de los lores 30
barriles de pólvora con la intención de hacerlos estallar y volar también la
Cámara de los Comunes, el rey, los personajes relevantes que asistiesen a la
reunión incluyendo los líderes de la Iglesia Anglicana, etc.
Según la versión oficial, nada más ser descubierto Guy
Fawkes fue hecho prisionero e inmediatamente llevado a la torre de Londres
donde se le sometió a tortura junto a algunos conspiradores. El resto de ellos
huyó en dirección a Stratford on Avon, en Warwickshire, el condado donde
residía Shakespeare, siguiendo el supuesto plan original, intentando avivar una
rebelión pensando que la explosión había tenido éxito y que el rey y los
parlamentarios habían muerto.
Pero el aspecto fundamental sobre el que gravitaban estos
hechos es que la totalidad de los supuestos conspiradores eran católicos y
desde el gobierno se hizo todo lo posible por vincularles a la Orden Jesuita
alegando que habían intentado matar al rey, a los lores y los comunes actuando
bajo las órdenes del Papa y del General de los Jesuitas. Bajo esta acusación
todos los conspiradores fueron ejecutados en el plazo de dos meses entre otros
Guy Fawkes, Percy, Catesby, Winter, el maestro jesuita Garnet, líder provincial
jesuita de la provincia de Inglaterra. Todos ellos fueron detenidos, torturados
y llevados a un juicio-farsa tras el cual fueron ejecutados.

El gobierno británico utilizó este hecho como una especie de
justificación primordial de la que estuvo viviendo los siguientes 200 años,
prácticamente hasta la mitad del siglo XIX. En el libro de oraciones de los
anglicanos, una religión estatal, permanecía este absurdo y propagandístico relato
de los hechos acaecidos en 1605 y por eso aún se celebra en 2005, 400 años
después.
Ahora bien, lo que yo empezaría diciendo es que la historia
oficial es una mentira de arriba a abajo. Para mí, el Complot de la Pólvora
tiene el mismo calado que el Incidente
del Golfo de Tonkin, que utilizó el gobierno de Lyndon B. Johnson para
justificar su presencia en Vietnam, o mas recientemente los sucesos del 11 de septiembre de 2001. Los hechos que nos ocupan hoy fueron llevados a cabo por la
facción whig anglo-veneciana que más tarde se reconvirtió en anglo-holandesa y
anglo-americana.
Se trata de una facción financiera que ha dominado el mundo
durante los últimos siglos y podemos decir que el Complot de la Pólvora fue uno de sus actos fundacionales. Si
mirásemos la historia de los acontecimientos. El gran tema del momento en
Inglaterra desde que Enrique VII se hizo protestante era la cuestión religiosa.
Su hijo Eduardo había seguido a su padre en sus veleidades religiosas y había
obligado a todo el país a renegar del catolicismo que había seguido desde hace
siglos. Para conseguir un cambio con tantas implicaciones culturales se vieron
obligados a convertir la Inglaterra de principios del siglo XVII en un estado
policial, quizá el más cruel, si exceptuamos Venecia.
Aquella violenta represión tenía como objeto aplastar el
catolicismo de Inglaterra ya que una enorme minoría perteneciente sobre todo al
norte y el oeste que rondaba el 40/45% de la población, permanecía fiel a la
religión católica. También una gran parte de la nobleza era católica, como el
conde de Southampton, mecenas de Shakespeare, también católico.
La situación en Europa también se
complicaba debido a la guerra que enfrentaba en aquél momento a Francia contra
España y al papel que la inteligencia veneciana jugaba en aquel conflicto,
gracias a una red diplomática extraordinariamente eficaz para la época,
empeñada en que países como Inglaterra se enfrentasen con España. Si miramos la
situación de Venecia veremos que estaba situada entre Austria al norte, los
Estados Pontificios en el sur, y el Ducado de Milán al oeste controlado por los
españoles. Todos ellos eran potencias católicas controladas por la dinastía de
Habsburgo. Por tanto lo que los venecianos intentaban era prender diversas
hogueras en Europa que hicieran a otros pueblos entrar en guerra con Europa.
Existía ya previamente desde comienzos del siglo XVI una
tradicional alianza entre Venecia e Inglaterra que se mantuvo tras la Guerra de
la Liga de Cambrai. La inteligencia Veneciana que operaba en Inglaterra
maniobró lo inimaginable para provocar una creciente hostilidad en Inglaterra
con el fin de enfrentarla contra España. Una de las herramientas en manos de
Venecia para conseguir su propósito fue colocar un gobierno protestante en
Londres que dirigiría primero contra España y después contra Francia
Toda la mística que rodea a la reina Isabel I y la Edad de
Oro de los Tudor es pura propaganda anglófila y ya va siendo hora de que lo
afrontemos.
Lenny
Bloom: ¿En
el momento de los hechos qué rey ostentaba la corona?
Webster G. Tarpley: Jacobo I, que había sido el rey de
Escocia y posteriormente asumió la corona de Inglaterra en 1603, así que en
1605 digamos que aún era un recién llegado al cargo. De todos modos me gustaría
decir algo más sobre la reina Isabel.
Elizabeth I (imagen) había estado en
el poder hasta 1603 y al morir no había dejado ningún heredero, ni siquiera se
casó… Pero mucho antes de que Isabel falleciera, Venecia había movido sus
piezas para influir en la sucesión siendo su favorito Jacobo VI de Escocia a
quien consiguen convertir en Jacobo I de Inglaterra. Sin embargo no debemos
obviar que Venecia deseaba que Escocia fuese absorbida por Inglaterra porque
cada vez que ésta iniciaba operaciones militares en Francia, Escocia invadía el
norte de Inglaterra y la neutralizaba. Los venecianos lograron su propósito una
vez que Jacobo VI de Escocia se convirtió en Jacobo I de Inglaterra. Ahora
Inglaterra podría atacar a España sin temor a una incursión desde Escocia y
Venecia podría centrar su atención sobre el Ducado de Milán en manos españolas.
Sin embargo la clave de todo este entramado era la familia Cecil. No podemos
arrojar una visión clara y lúcida sobre este periodo histórico sin saber algo
más de acerca de Lord William Cecil (Cecil
el Viejo) y Lord Robert Cecil (Cecil
el Joven).
Aunque Isabel I estuvo en el trono hasta 1603 y Jacobo I
hasta 1625, el auténtico poder detrás del trono, y nunca mejor dicho, era la
familia Cecil. Eran unos auténticos maestros de la manipulación y el engaño,
herramientas indispensables de los agentes de inteligencia, y marcadamente
favorables a los intereses de Venecia. Para nosotros serían el equivalente a
Lavrenti Beria, Himmler o J. Edgar Hoover, aunque para ser sinceros al lado de
los Cecil estos que he nombrado parecerían meros aficionados. Como cualquier
noble inglés, William Cecil (imagen) tuvo un nombre al comienzo de su vida,
otro a la mitad y finalmente un tercero cuando alcanzó la cima de su carrera.
Nuestro hombre pasó de William Cecil a Lord Burghley cuando logró colocar a
Isabel en el trono de Inglaterra. Si alguno de nuestros oyentes ha leído Hamlet
reconocerá a William Cecil en la figura de Polonio, alguien que es capaz de
entregar a su hija Ofelia a otro en quien desconfía sólo para obtener poder.
Como activista católico comprometido, Shakespeare corrió muchos riesgos para
hablar de la familia Cecil mediante personajes interpuestos.

Lenny
Bloom: Sin
embargo la fama que obtuvo Shakespeare hace pensar que tal vez no fuera muy
discriminado.
Webster G. Tarpley: Shakespeare (imagen) tuvo que moverse con mucha discreción a pesar de
que tenía buenos apoyos entre los nobles católicos y debido a esta circunstancia
nunca representó un blanco fácil para sus enemigos, por más que lo intentaron.
En lo esencial digamos que Shakespeare actuó entre bambalinas e incrementó su
prudencia entorno a 1610 procurando quedar fuera de los servicios de
inteligencia de los Cecil y especialmente de “el viejo”.
Para que sepamos de qué tipo de persona hablamos hemos de
saber que William Cecil / Lord Burghley dejó escrita la siguiente perla: “Si los católicos se vuelven demasiado
populares el gobierno deberá poner en marcha un plan que los desacredite y los
vuelva aborrecibles para el resto del pueblo. Una vez que eso suceda pondremos
en marcha contra ellos nuestro sistema penal”
Así que este fue su método básico, la provocación. Y qué
casualidad que sea Robert Cecil, el joven,
el cerebro del Complot de la Pólvora.
Igual que su tío, Robert Cecil se convertirá en Vincent Cranborn hacia la mitad
de su carrera y Lord Salisbury cuando llega a la cima de su carrera tras el
Complot. Los Cecil son el modelo del núcleo duro de la política británica tanto
entonces como ahora. De hecho, lo que hoy conocemos como partido conservador es
exactamente eso aunque extendido. Para que no pierdan la perspectiva de lo que
estamos diciendo fíjense que Francis Bacon, Barón
de Verulam, Vizconde de San Albano
y Canciller de Inglaterra, era
primo de los Cecil y a
finales del siglo XIX el primer ministro era Lord Salisbury, quien a su vez
pertenecía al círculo de Lord Balfour, el de la Declaración de Balfour, por el
que Inglaterra se comprometía a crear el estado de Israel en tierras que no le
pertenecían.
Lenny
Bloom:
Para que nos quede claro a los oyentes y a mi
¿Cecil organizó el Complot de la Pólvora con la única intención de
echarles la culpa a los católicos?
Webster G. Tarpley: Absolutamente, así es. Preparó un
falso complot e involucró a algunos fanáticos mezclados con sus propios agentes
dobles para fingir que lo descubría a tiempo y salvaba a Inglaterra mientras
echaba la culpa al Papa, al Vaticano y los jesuitas, criminalizando de paso a
todos los católicos. Aquella operación les permitió consolidar un estado policial, pero lo triste es que
los instigadores fueron una especie de virus en la sociedad inglesa.
De nuevo aquí nos encontramos con la bazofia propagandística
de la buena reina Isabel y todo ese cuento de la era dorada. Fue
parecido al nazismo, hubo persecución religiosa en un grado salvaje. Hasta qué
punto lo referido es así queda demostrado por la correspondencia del embajador
veneciano dirigida a Lord Cecil, que dice así: Puedo entender que haya proscrito a los católicos pero querría que me
aclarara porque les persigue tanto, ¿cree realmente que debe hacerlo? Los
católicos son más perseguidos en Inglaterra que cualquier religión minoritaria
en el resto de Europa y no hablo en sentido figurado.
Cecil el joven tenía fama de maniobrero y
manipulador, el Complot de la Pólvora no era el primer espectáculo siniestro
que llevaba a cabo. Si volvemos de nuevo la vista a Shakespeare veremos que hay
otro personaje fundamental en su obra que también tiene su correspondiente en
Robert Cecil, me refiero a Ricardo III, aunque el genial dramaturgo se vio
obligado a negarlo explícitamente. Cuando los esbirros de Cecil le presionaron
dijo que los complots que Ricardo III lleva a término en la obra habían surgido
de su imaginación o de pasajes que había imaginado en borracheras.
Sin embargo nos queda aún una
importante figura en todo este maremagnum de la que hablar, me refiero a Cecil el
Mayo o Lord Francis Walsingham (imagen). Este personaje es un típico agente veneciano. Él fue
el responsable de que Venecia imbuyese a Inglaterra de aquella decadente moral
sobre la que posteriormente asentó un imperio basado en el narcotráfico y la
esclavitud. Durante el breve reinado de María Tudor, hija de Enrique VIII y
Catalina de Aragón, Lord Francis Walsingham
fue expulsado del país y se refugió en Padua que en aquél momento estaba
bajo la órbita veneciana. Allí fue “elegido” presidente de una sociedad
de estudiantes extranjeros. A su vuelta y profundamente influenciado por
intereses venecianos fundó el servicio secreto británico, hoy conocido como
MI6. Quiero hacer hincapié en que esto tuvo lugar en las décadas de 1570/80 ya
que eso explica porqué la inteligencia británica ha sido y sigue siendo la más
poderosa del mundo. Ellos tienen redes que se asientan cientos de años atrás en
el tiempo, algo que cualquier otro servicio secreto ni siquiera podría soñar.
Sigamos, Walsingham reclutó a John Dee, famoso espía de la
época, y también a Christopher Marlowe, el dramaturgo amigo de Shakespeare que
posteriormente fue liquidado cuando se percató del tipo de gente y fines para
los que estaba trabajando y quiso apartarse. Ahora bien, bajo el reinado de
Isabel I, Cecil el viejo puso en marcha no uno sino varios complots del cual el
que nos ocupa hoy, el que conocemos como el complot de la pólvora, no es mas
que uno de una larga serie de operaciones encubiertas. Los oyentes deberían
saber que fue el complot Ridolfi, el complot Babbington y el complot de
Throckmorton.
De todos ellos el más importante es
el complot de Throckmorton porque lleva a la ejecución de María Estuardo, reina
de los escoceses y luego al enfrentamiento con la Armada española. Estamos en
1601 y el Conde de Essex se rebela contra Robert Cecil pero falla y es ejecutado.
Fíjese hasta que punto los Cecil eran ya poderosos cuando asume el trono Jacobo
I.
El formato de estos complots era siempre el mismo. Unos
provocadores a sueldo de Robert Cecil se encargaban de reclutar a estúpidos
para convertirlos en carne de horca una vez que estuvieran bien involucrados en
una conspiración. Luego la conspiración seguía su curso vigilada muy de cerca
por los Cecil y cuando tenían la carga de la prueba articulada contra sus
rivales políticos, entonces descubrían el complot en el último minuto y los
ejecutaban. Es en aquél ambiente cuando Jacobo I llega al trono prometiendo
tolerancia para los católicos y deseoso de terminar el enfrentamiento que
Inglaterra había sostenido con Roma durante el reinado de Isabel I, sin embargo
una vez que su poder es efectivo prefiere expropiar a los católicos de sus posesiones
y que éstas vayan a parar a la corona. Aquello generó un hondo resentimiento
entre el 45% de la población y lo que hizo Cecil fue organizar mediante sus
agentes dobles y sus reclutadores el show del Complot de la Pólvora. Si
miramos bien a los acusados sólo había un par de católicos que de verdad
estuvieran comprometidos con los hechos. Guy Fawkes ni siquiera fue el más
importante, sólo fue usado para ponerle rostro al espectáculo y que el odio
fuera deseado por las masas. No olvidemos que todo este show pretendía
demonizar a una parte de la población y obtener su aprobación en el proceso de
exterminio subsiguiente. Es algo parecido al 11de Septiembre y el odio hacia
los musulmanes.
Los personajes realmente claves de este proceso son Catesby y Winter, núcleo original del complot, que se reúnen a comienzos de 1604 y empiezan a diseñar una venganza contra Jacobo I. Ahora bien, lo que hemos de dejar bien claro es quiénes eran de verdad estos tipos. Catesby y Winter habían colaborado en el golpe fallido que el conde de Essex lanza contra Cecil y su situación en aquellos momentos estaba tan comprometida como lo puede estar alguien que pertenezca hoy al Programa Federal de Protección de Testigos, es decir eran herramientas de la corona listas para ser utilizadas en el momento adecuado contra un blanco preciso, en este caso los católicos.
En su encuentro de comienzos de 1604, Catesby y Winter hablan de alquilar un sótano frente a la Cámara de los lores y excavar un túnel que les lleve hasta el sótano del edificio. Pero resulta que su plan es imposible porque hay un muro que les corta el paso, de modo que se ponen en contacto con Lord Dudley Carlton, un diplomático que luego resulta recompensado por Robert Cecil, quien les proporciona un sótano bajo la mismísima cámara de los lores. Es algo así como si Henry Kissinger les hubiera proporcionado clases de vuelo a los supuestos terroristas suicidas del 11-S. A continuación colocan pólvora en el interior y reclutan a otros conspiradores, llamémosles, accidentales, entre los que se encuentra Percy. Resulta relevante saber que existen testimonios de uno de los acusados que en cierta ocasión ve a Percy saliendo de la casa de Robert Cecil. ¿Le parece eso normal? Está claro que Percy era como mínimo agente doble igual que Catesby y Lord Dudley Carlton.
Un par de semanas antes del 5 de noviembre, fecha de
apertura del parlamento, un noble católico llamado Lord Mounteagle le confiesa
a Cecil que ha recibido una carta donde se le recomienda que no vaya al acto
previsto para la famosa fecha. Cecil se apodera de este documento que se conoce
como la Carta de Mounteagle y se la da a conocer al rey cinco días después
diciéndole: “Majestad, he recibido esta carta de Lord Mounteagle, ¿qué cree
usted que puede significar?” y Jacobo I, que ya había sufrido varios
atentados cuando aún era rey de Escocia, le da credibilidad a esta nueva
intentona y responde “Dios mío, van a volar el parlamento”.
Pero se trata de un truco muy viejo. Lo más probable es que
la carta la escribiese el propio Cecil y fuese él mismo quien se la enviase a
Lord Mounteagle, creando de la nada una fuente externa cargada de credibilidad
al provenir de un católico que avisa de la amenaza. Por otro lado, Cecil
es muy hábil también al dejar que sea el rey el que ate los cabos que avisan
del atentado porque hace que se pongan en marcha en el monarca mecanismos
psicológicos de autoconfianza, de vanidad, muy primarios pero muy fuertes, que
le llevan a creer que es una especie de Sherlock Holmes capaz de desentrañar
misterios que para el resto permanecen insondables.
Después Cecil convence al rey para esperar unos días más
antes de actuar y es el día 5 cuando unos leales súbditos de su majestad que se
encontraban de casualidad en los sótanos del parlamento, ven el tintineo
de la linterna de Guy Fawkes mientras prepara los últimos detalles del atentado.
Lo detienen, desbaratan el complot y crean el mito. De hecho la linterna de
Fawkes aún permanece expuesta en el museo. Para el pueblo, el cuento de la
linterna vino a ser como una especie de luz divina que apuntaba contra los
católicos.
Pero como dije al principio el asunto no se cierra en Guy
Fawkes sino que Winter y Catesby huyen hacia Stratford on Avon donde son
apresados y ejecutados a pesar de trabajar para Cecil porque este no dudaba en
eliminar a sus agentes si con ello conseguía reforzar la tesis principal. Eso
es algo muy común en los servicios secretos. Cecil pretendía, y lo consigue,
que nadie conociese el testimonio de los implicados de otro modo que no fuese a
través de confesiones escritas. Pero si nos fijamos en la firma de Guy Fawkes
antes y después de la tortura tendremos una impresión veraz de lo que debieron
hacerle a ese hombre. Algo similar ocurre con la confesión de Thomas Winter,
que está escrita con una letra que no es la suya y además tiene faltas de
ortografía en el nombre. No se puede decir que Cecil hiciese un trabajo
perfecto.
Vuelvo a insistir en que este hecho es muy parecido en
conjunto a ese entramado de sucesos que conocemos como 11 de septiembre y la
necesidad del establishment en dirigirnos hacia un choque de civilizaciones.
Lenny
Bloom: Webster, mientras estaba usted entrando en los
detalles yo estaba mirando lo que dice la web de la Enciclopedia Británica y es
oficialista 100%. Si tenemos en cuenta que la Enciclopedia lleva imprimiéndose
dos siglos tendremos que pensar que los británicos aún le dan importancia a
este tema, ¿no es cierto? ¿No debería haber llegado ya el momento de que reconociesen
la verdad de los hechos?
Webster G. Tarpley: Esto no se detendrá nunca. En 1990
salió un libro escrito por un tipo que trabaja en el Museo del ejército
británico y avala la versión oficialista de los Cecil al completo. Es ridículo
pero es así. El establishment continuará defendiendo mientras pueda su versión
de los hechos porque para ellos es un acto fundacional.
Sherman
Skolnick: Creo que hay otros aspectos
relacionados con esto, por ejemplo la mayoría de los informes históricos sobre
Isabel I sostienen que ella salió indemne de todos los complots que se gestaron
contra su vida gracias a su excelente servicio de inteligencia.
Webster G. Tarpley: No es cierto. Esos informes
históricos ocultan que la mayoría de los complots que se dirigieron contra ella
eran falsos y estaban orquestados por Cecil el Viejo. Estaban diseñados
para ser descubiertos y generar un clima propicio a sus intereses.
Sherman
Skolnick:
Fíjese en esta declaración que le voy a leer de la Enciclopedia Británica y
dígame que piensa sobre ello: "El
complot intensificó las sospechas de los protestantes sobre los católicos y dio
paso a la entrada en vigor de la rigurosa ley de la Recusación, por la que se
multaba a aquellos que no asistiesen a los oficios anglicanos." En
otras palabras, ¿usaron los hechos para perseguir a los católicos y forzar al
pueblo a convertirse al protestantismo?
Webster G. Tarpley: Naturalmente. Aquello significaba
que la oligarquía británica disponía de décadas para forzar la persecución
religiosa y establecer un régimen policial. Hasta qué punto esto es cierto lo
demuestra el hecho de que en la Francia de Enrique IV los protestantes franceses,
los hugonotes, no eran perseguidos debido al respeto que se tenía por el
decreto de Nantes de 1590 que otorgaba a esta minoría unos derechos que no
podían ser pisoteados. Sin embargo ser católico en tiempos de Jacobo I implicaba
ser multado o probablemente detenido y ejecutado. Y si en el mejor de los casos
usted se veía obligado a huir del país sus bienes eran confiscados automáticamente.
Shakespeare se vio obligado a enviar su hijo a lo que más
tarde sería Bélgica para que pudiese recibir educación católica en una escuela
jesuita. Se arriesgó mucho con aquello porque si hubiese sido descubierto por
Cecil es muy probable que hubiese sido acusado de espía, detenido, expropiado,
juzgado sumariamente y ejecutado.
Sherman
Skolnick: ¿Todo aquél esfuerzo que hubo en el pasado por achacar la autoría
de las obras de Shakespeare a Francis Bacon fue un esfuerzo por desacreditar al
genial dramaturgo?
Webster G. Tarpley: Así es. Eso refleja el odio de los
británicos a Shakespeare porque él no transigía con sus órdenes y
requerimientos. Por eso tuvieron que construir un mito alternativo que les
encajase en su visión de la historia. El no era de la cuerda de la reina Isabel
en absoluto. De hecho cuando murió la reina en 1603 la corte pagaba a los
poetas por cantos que glosaran alabanzas hacia su persona y Shakespeare no
quiso tomar parte en aquello.
Volviendo al asunto que nos ocupa creo que sería interesante
que nos detuviésemos en Coke, el fiscal que dirigió los interrogatorios y los
juicios del Complot de la pólvora, y que sería un equivalente en poder, cargo y
miseria moral a lo que hoy significa Ashcroft para nosotros. Coke recibe una
confesión de Guy Fawkes que dice que aunque la conspiración es conocida por el
padre Garnett, este nunca ha tenido acceso a los detalles sobre el complot. Sin
embargo Coke escribe en las actas “Huc
usque” que es un término latino que viene a significar “El resto se omite” y de hecho en su
disertación durante el juicio omite deliberadamente que el padre Garnett lo
desconocía todo sobre los detalles de la trama.
Sherman
Skolnick:
Quisiera añadir algo sobre este aspecto que creo que nos interesa aclarar.
Mucha de la jurisprudencia americana está basada en lo que se conoce como Informes Coke, que se usan cuando un
fiscal quiere retomar un aspecto ya establecido en un precedente. El Tribunal
Supremo tiene cientos de resoluciones de los dos últimos siglos en los que se
refiere al Informe Coke
Webster G. Tarpley: Es una parodia, una parodia
absoluta.
Sherman
Skolnick:
¿Debemos entender entonces que Coke era un contra-conspirador?
Webster G. Tarpley: No, más bien era como Andrei Vyshinsky, el fiscal que dirigía los juicios
espectáculo durante el estalinismo. Coke hizo lo mismo, dirigir los juicios
espectáculo de Cecil. Primero los de Fawkes y Winter tras los que son
ejecutados, y luego el de el padre Garnett tras el que también es ejecutado.
Pero es esencial que sepamos que en cuanto el padre Garnett supo que la
conspiración estaba en marcha escribió a Claudio Acquaviva, General de los
Jesuitas, (imagen) para decirle lo que estaba pasando y que no sabía como
detener aquél estúpido complot. La respuesta de Acquaviva no se hizo esperar y
decía textualmente: “El Papa, y yo junto
con él, le ordenamos que haga lo imposible por detener cualquier actividad
violenta”. En otras palabras, tanto el Papa como Acquaviva sabían que
aquello era una locura porque aunque el complot tuviese éxito no había posibilidad
alguna de que se produjera un cambio de gobierno en Inglaterra.
Sherman
Skolnick: En los últimos 20 años salieron algunos autores que afirman que
el juicio contra Guy Fawkes forma parte de un complot, el verdadero complot, y
aportaron alguna documentación que había sido ocultada durante 400 años para
avalar sus argumentos.
Webster G. Tarpley: Le diré cual es esa documentación.
Durante muchos años la clave ha estado en la pólvora, en los treinta barriles y
las treinta pipas. El Daily Telegraph del 4 de mayo de 1978 nos dice que unos
investigadores han encontrado un recibo del registro de la Oficina de Guerra
fechado el 7 de noviembre de 1605, es decir dos días después de los hechos, que
determina que la pólvora no es tal sino pólvora en grano (mucho menos efectiva)
y que su estado está deteriorado por lo que su capacidad de explosión era nula.
Esto arroja aún más luz sobre la naturaleza de los hechos y sobre la verdadera
autoría del complot. Está claro que Cecil no se iba a arriesgar a que por una
razón u otra el parlamento explotase.
Sherman
Skolnick:
Creo que es interesante que nuestros oyentes sepan que en 1993 el FBI también
consiguió a través de agentes dobles
que los explosivos de los atentados de aquel año en el WTC también fueran
inoperativos pero al parecer estos tipos fueron más listos y los cambiaron por
otros completamente efectivos. Parecería que el Complot de la Pólvora es una especie de clase magistral para este
tipo de operaciones
Webster G. Tarpley: Así es Sherman, lo que resulta tan
relevante del Complot de la Pólvora
es que el repertorio habitual del terrorismo de estado tal y como se desarrolla
hoy ya estaba siendo utilizado en 1605 por ingleses entrenados a su vez por la
mayor potencia de inteligencia de todos los tiempos, Venecia. Y el problema
continúa hoy, también en los hechos del WTC, tanto en 1993 como en 2001 hay
agentes anglo-venecianos implicados.
Sin embargo los oyentes se preguntarán porque hablo de Venecia. Verán,
en la década de 1580, el Complot de Throckmorton dio paso a la ejecución de
María Estuardo, conocida como la reina
María de los escoceses, y consecuentemente a la guerra con España. Pues
bien aquellas operaciones fueron llevadas a cabo por uno de los más eficaces
agentes al servicio de Venecia, me refiero al filósofo y dramaturgo Giordano Bruno
(imagen)
Precisamente estando al servicio de Venecia se hizo secretario del embajador
francés en Londres y maniobró para llevar a término el conjunto de operaciones
que se conocen como el complot de Throckmorton. Durante todo ese tiempo trabajó
estrechamente con Walsingham, el agente veneciano creador del servicio secreto
británico del que ya hablamos antes. Por tanto lo que estamos viendo es una operación de inteligencia veneciana
en Londres en tiempos de Isabel I. Llegados a este punto no podemos sino
detenernos en Ben Johnson quien también era un famoso dramaturgo, que para muchos
cumplía el papel un tanto retorcido de rival de Shakespeare, aunque era persona
de carácter débil y muy inseguro.
Dos días después del complot, Cecil le ordenó a Johnson
(imagen) que estableciera contacto con cierto sacerdote. Este aspecto resulta
muy enigmático porque nunca quedó bien explicado aunque lo cierto es que nos queda correspondencia de Johnson a
Cecil y dice así: “Lo he intentado, he
tomado las medidas más sensatas. Fui a ver al capellán del embajador veneciano,
pero no conseguimos que el sacerdote saliese de su escondite”. Esta carta
significa que el embajador veneciano estaba interviniendo en una operación
dirigida por Robert Cecil. Tampoco queda claro el papel de Ben Johnson en toda
esta historia, quizá fue una especie de agente reclutador, porque algunos de
los implicados en este complot frecuentaban las mismas tabernas que Shakespeare
y él.
Sherman
Skolnick: Qué hay de cierto en que Elizabeth II es católica secretamente.
Webster G. Tarpley: Sinceramente no me lo creo. A mi me
parece una pagana más que rinde culto al poder, como todos.
Permítame decir que otra prueba importante de la que dispone
la Historia respecto al tema que nos ocupa es un informe de inteligencia de uno
de los espías de Cecil. Este agente cuyo nombre era Henry Rice, escribió en
abril de 1604 -un año y un medio antes de los hechos- lo siguiente: “He reclutado a un sub-agente llamado Davies.
Al parecer está involucrado en un complot anticatólico cuyo fin es involucrar a
sacerdotes. Yo creo que podría involucrar
a unos 60 de ellos”. La respuesta de Cecil es: “No necesitamos tantos. Lo que necesitamos es jesuitas que estén en
altos puestos de responsabilidad y sacerdotes de seminario de alto nivel”.
El asunto continúa con más correspondencia en la que la
gente de Cecil se pone en contacto con Davies para que acelere los tiempos de
su operación y Davies les responde lo siguiente: “Lo siento pero no voy a declarar traición hasta que se me otorgue un
perdón por escrito que me exculpe de lo que estoy haciendo.” Y como podemos
comprobar dicho perdón se concedió y se firmó el 25 de abril de 1604.
Resumiendo para que les quede claro a nuestros oyentes, 18 meses antes de los
hechos que dieron lugar a los arrestos del Complot
de la Pólvora, Cecil ya estaba trabajando para involucrar a sacerdotes y
firmando perdones a sus agentes dobles.
Sherman
Skolnick:
Un aspecto muy interesante de su libro “9/11.
Síntesis del terror” es que en la presentación menciona el Complot de la Pólvora. Resumiendo viene
a decir que el 11 de septiembre es una operación igual: un gobierno oligárquico
corrupto demonizando una religión para conseguir alcanzar sus fines
geoestratégicos.
Webster G. Tarpley: Absolutamente.
Sherman
Skolnick: En el 11 de septiembre el establishment quiere demonizar al
Islam, por eso dijeron que 19 musulmanes lo llevaron a cabo aunque está cada
vez más claro que solo fueron tontos útiles.
Webster G. Tarpley: Exacto. Debemos tener muy presentes
los métodos de esta facción históricamente anglo-veneciana, que hoy se ha
transformado en anglo-americana. Todos los componentes actuales pueden encontrarse en Wall Street,
Washington y en la City de Londres pero los métodos siguen siendo los mismos.
Precisamente Shakespeare dejó entrever mucha de esta metodología
en su obra sin embargo es curioso hasta que punto no constituye una referencia
en nuestras mentes a pesar de la cantidad de estudios que se han hecho sobre su
trabajo.
Por ejemplo Otelo (imagen) es el
equivalente del rey Jacobo I dividido entre Yago el veneciano, que representa a
Cecil y Venecia, y Casio el florentino, que representa los valores reales del
Renacimiento*. Si vemos la manera en que Yago engaña
a Otelo encontraremos la metodología veneciana. Él lo aísla, le separa de
Casio, de Desdémona, lo retuerce todo mediante la argucia del pañuelo. Yago es
sin duda un representante del modus operandi veneciano.
Sherman
Skolnick: ¿Cómo pudo Shakespeare sobrevivir en aquella Inglaterra mientras
su teatro resulta tan políticamente crítico?
Webster G. Tarpley: Pues porque nada de lo que escribió
era explícito, más bien se trata de imágenes hasta cierto punto codificadas
aunque los destinatarios recibieron el mensaje claramente. Cuando la gente de
los Cecil le pidió explicaciones por el contenido de su obra el lo negó punto
por punto. Además como dije antes siempre contó con algunos apoyos muy
importantes.
Él intentaba con sus obras influir en la moral de Isabel y
de Jacobo. Su obra más determinantemente relacionada con el obrar veneciano es
sin duda Macbeth. Sin embargo fíjense también en que es su obra más corta,
exageradamente corta y esto se debe muy probablemente a que el libreto ha sido
censurado. También en el Rey Lear encontramos más de lo mismo, por no hablar de
Ricardo III.
Sherman
Skolnick: Es muy interesante lo que cuenta,
Webster, sin embargo tenga por seguro que si ésta fuese una reunión de jueces y
abogados lo más seguro es que le echaran porque es tanta la legislación
americana basada en la inglesa, por ejemplo los informes del Lord Coke (imagen)
que no le permitirían hablar así.

Webster G. Tarpley: Él era el Ashcroft de la época. Era
un torturador y un falsario que basó sus argumentos contra los acusados en un
impresionante cúmulo de mentiras.
Hace más o menos cien años que se reabrió el debate sobre
los sucesos del Complot de la Pólvora y el juicio posterior y uno de los
principales historiadores de Oxford, un tal Gardiner, negaba cualquier
posibilidad de engaño apoyándose en la ridícula tesis de que era imposible que
los honorables nobles que firmaron como testigos en las confesiones de Fawkes y
Winter hubiesen mentido.
Era imposible que una patraña así quedara sin respuesta, por
eso un jesuita de la época le contestó preguntándose cómo es que ninguno de
esos nobles, que al parecer nunca asistieron a las torturas de Fawkes y Winter,
se levantó durante los discursos de Coke en el juicio preguntando por la
amputación de las declaraciones donde se exculpaba al padre Gerard.
Sherman
Skolnick: Le resultará interesante saber que en
la escuela de derecho de la Universidad de Chicago honran a los jueces de la
famosa Corte de la Cámara de la Estrella que estuvo en funcionamiento hasta
1692. Sabrá que aquellos honorables jurisconsultos no tenían reparos en cortar
una mano al que testificase lo que ellos no querían oír… digamos que no existía
la V enmienda. Pues bien, allí en la escuela de derecho hay un cuadro con el
marco dorado de Lord Jeffrey, uno de los más importantes jueces del periodo del
que está usted hablando, y lo que me gustaría destacar es que hay un gran
defecto de partida en el sistema judicial americano, concretamente en el
sistema de precedentes del derecho, porque está muy fundamentado en los Informes
Coke. Y es impresionante escucharle a
usted diciendo del Complot de la
Pólvora. Parece que todo esto forma parte también de la mentira, de la Gran
Mentira que nos han contado a los americanos. Tenemos que ser iconoclastas y
denunciar estas cosas.
Webster G. Tarpley: Es que lo que tenemos que
identificar aquí es un raquitismo permanente de la cultura anglosajona. Porque esto fue una operación de
inteligencia, fue fabricada, orquestada, manipulada y atrofiada en el juicio. Y
no se detuvo allí, se uso de elemento fundacional religioso y cultural. Toda
aquella patraña pasó a los misales anglicanos y obligatoriamente el sacerdote
tenía que hacer una referencia a Guy Fawkes hasta 1859-60. Es vergonzoso. Es
parecido al 9/11 en decenas de aspectos, ahora también se intenta construir
desde el establishment una cultura de odio a los musulmanes que se divulga a
través de los mass media -los
púlpitos actuales- y la gente está obligada a creerlo o se vuelve enemiga del
sistema.
Sherman
Skolnick: ¿Qué hizo el Papado desde 1605 en adelante para combatir esta
gran mentira fundacional de Inglaterra?
Webster G. Tarpley: Toda la comunidad católica inglesa
repudió el Complot de la Pólvora. De
hecho la comunidad católica ya estaba repudiando las formas previas de
violencia y persecución que se estaban dando. Hubo una mujer llamada Ellen
Fortesquieu que vivía en un edificio famoso en Londres, el Black Friar (Fraile
Negro) que habilitó para dar refugio a sacerdotes. Shakespeare hizo algo
parecido en Gatehouse una casa refugio que compró y restauró de su propio
bolsillo para la misma labor.
Sherman
Skolnick:
¿Tiene algo que ver con el puente de Blackfriars?
Webster G. Tarpley: Bueno está en el mismo barrio.
Blackfriars era el viejo monasterio dominico de los frailes negros. Volviendo a
lo
anterior, los conspiradores, en
realidad agentes dobles a sueldo de Cecil, entre ellos Percy, intentaron llegar
a este refugio para sacerdotes con objeto de vincular el refugio al complot.
Entonces Ellen Fortesquieu les impidió el paso y les espetó: “Ustedes no son católicos, son unos
mentirosos. Usted, Percy, es bígamo y no confío ni en usted ni en los que le
acompañan. No voy a permitirles la entrada”. Al igual que Ellen, toda la
comunidad católica inglesa renegó de aquél intento
de atentado y se desvinculó de las acusaciones orquestadas por los Cecil.
Ahora bien, Pablo V, Borghese (imagen) era un doctrinario, un pedante, que
maldijo los hechos en su correspondencia privada mientras hacía caso omiso a la
necesidad de la Iglesia de publicar una encíclica diciendo todo lo que sabían
acerca del Complot de la Pólvora,
justo lo contrario de lo que hizo Robert Cecil. No se sabe bien si esta
decisión partió de su entorno o de él mismo pero fue una oportunidad perdida.
Para los católicos ingleses supuso una traición dolorosa y fue una de las cosas
que más amargó a Shakespeare.
Lenny Bloom: Todo esto se deriva
del Acta de Supremacía, el acta por el cual Enrique VIII se separó de la
Iglesia en 1534. Puesto que los esfuerzos por obtener el divorcio a través de
la presión sobre Roma fallaron, Thomas Cromwell (imagen) se
dirigió al Parlamento y resolvió el problema rompiendo lazos con el Papa, a
continuación elaboró una serie de actas reduciendo el papel de la Iglesia
Católica en Inglaterra.
Webster G. Tarpley: Ese momento tiene mucha más
importancia de lo que parece a simple vista.
Permítame sólo decir, que lo que hace Enrique VIII es un robo masivo de
los bienes eclesiásticos, la toma virtual de los monasterios y las órdenes con
las que enriquecer a una nobleza que le jura lealtad tras salir beneficiada de
ese robo. El factotum de todo aquello fue, como usted ha dicho, Thomas
Cromwell, otro agente al servicio de Venecia aunque del “sector privado” ya que
había trabajado para algunas casas bancarias venecianas, lo que viene a ser lo
mismo, exactamente igual que hoy.
Thomas Cromwell era pariente de
Oliver Cromwell, el llamado Lord Protector, que no fue sino la cabeza de una
férrea y cruel dictadura que se impuso en Inglaterra durante las décadas de
1650/60. Siempre hubo un agente veneciano cerca de la monarquía británica
influyendo en sus destinos.
Al morir Enrique VIII subió al trono su hijo Eduardo VI por
un breve periodo al que le siguió María I Tudor hija de Enrique y Catalina de
Aragón y esposa de Felipe II. Durante su reinado, María (imagen) abiertamente
romanista, reinstaura el catolicismo en Inglaterra. El agente veneciano de este
periodo es el Cardenal Reginald Pole, que a su vez pertenecía a la familia
Plantagenet, la casa real más antigua de Inglaterra que había sido expulsada
cien años antes. Pues bien, el Cardenal Pole fue educado en Venecia por Gasparo
Contarini quien ya era jefe de la inteligencia veneciana en los primeras
décadas del siglo XVI. Este tipo de personajes eran los que movían los hilos en
aquella época. Estos son los maestros de la manipulación. Es necesario que se
vean no sólo los sucesos históricos sino las fuerzas que los mueven y en el
caso que nos ocupa es estúpido sacar a Venecia de la ecuación. Siempre estaban
dispuestos a provocar el conflicto religioso y mover los hilos de tal manera que
la casa real británica estuviese enfrentada a España por un motivo u otro.


Gasparo Contarini y Paolo Sarpi
Jefes de Inteligencia veneciana en la época de
Enrique VII y Elizabeth / James respectivamente
Afortunadamente los jesuitas sí se preocuparon de poner las
cosas en su sitio. Hay dos casos excepcionales que además me gusta citar porque
sus obras están disponibles. El primero es el Padre Gerard[1],
un buen polemista que vivió hace unos cien años y que escribió material muy
bueno sobre el Complot de la Pólvora. Como ya dije antes Gerard entró en
batalla con Gardiner y lo mismo hicieron otros jesuitas contra las tesis que se
propalaban desde Oxford. Funcionaban en varias líneas de discusión. Actualmente
el líder de los escépticos del Complot de Pólvora es Francis Edwards, de
Londres, que aún vive y goza de buena salud. Escribió un libro sobre el tema en
1969 al que hay que añadir otro buen par de artículos.
Edwards también trató la serie de atentados fallidos que
sufrieron Isabel y Jacobo, dedicando especial atención a dos complots contra
este último denominados Main and the Bye (Principal y Adiós). Actualmente
trabaja en una gran obra sobre el Complot de la Pólvora que estará
disponible en breve, pero si quieren leer algo suyo sobre el tema recomiendo su
libro de 1969 y varios artículos que escribió a principios de los 90. El oyente
interesado encontrará en Google abundante material tecleando “Francis Edwards
Guy Fawkes”.
Yo soy de la opinión de que ésta es la manera en la que
actúa el Papado, deja que los Jesuitas digan abiertamente lo que han averiguado
fruto de sus investigaciones.
Sherman
Skolnick:
Si recuerdo la historia correctamente unos 35 años después de estos hechos el
Parlamento fue anulado. ¿Tuvo algo que ver el tema que nos ocupa?
Webster G. Tarpley: Pienso que los dos hechos están muy
distantes porque el Complot de la Pólvora tuvo lugar en 1605 y el cierre del
parlamento ocurrió en las décadas de 1640/50. De todos modos la monarquía y la
sociedad británicas quedaron muy tocadas tras estos hechos. Piénselo, si uno
implanta una religión estatal y utiliza como acto fundacional una patraña
cargada de mentiras y la incorpora en los misales el país entero éste se verá
afectado. Para aquellos ciudadanos que forman la élite moral de la sociedad,
para los verdaderamente comprometidos esto será blasfemia de la más vil. ¿Cómo
se puede incorporar un evento así al Libro de Oraciones? ¿Cómo se pueden
mezclar las palabras de Jacobo, Cecil y Coke con las palabras de Dios? Es
ridículo. Es provocar una situación explosiva que es la que estalla
precisamente en 1640 cuando surgen los conflictos con puritanos, congregacionistas,
diggers, seekers, ranters, muggletonianos
y quintos monárquicos. Inglaterra se convirtió en el centro de atracción
para cualquier secta descabellada hacia 1640.
Los diggers o excavadores eran comunistas; los revellers (juerguistas)
comunistas a su propia manera; los ranters proclamaban el amor libre y
pretendían hacer de la taberna el centro de la vida religiosa... aquél acto
fundacional, como Cecil lo consideró, sólo fue decadencia. De nuevo quiero
decir que si miramos lo que pasa en EEUU tras el 9/11, tenemos a todos esos
autodenominados cristianos fundamentalistas que ven en todo eso una señal
apocalíptica
Sherman
Skolnick:
La siguiente pregunta requiere una respuesta extensa aunque quizá pueda
abreviárnosla. ¿Todos estos sucesos dieron lugar a que Inglaterra nunca tuviese
una constitución o una ley orgánica escrita? Quiero decir que ellos ya tenían
un derecho común fundamentado de antiguo y totalmente aceptado en tiempos de
Coke, pero nunca pusieron nada por escrito
Webster G. Tarpley: Es cierto, no se si los oyentes
sabrán que los ingleses no tienen constitución escrita a diferencia de los
americanos. La constitución inglesa es como el Tao, está por todas partes y al
mismo tiempo en ninguna. Cuando se quiere conocer la base legal ellos dicen: “Bueno,
tenemos un cuerpo de precedentes que definen la relación entre el rey, los
lores y los comunes” Y cuando pretendemos tener acceso a esos precedentes
descubrimos que no podemos verlos todos ¡porque algunos son secretos!. Como
Sherman decía está la Cámara de la Estrella y otras cortes secretas. Tal vez
nosotros también las tengamos aquí en los EEUU*.
Otro aspecto para echarse a llorar es el sistema legislativo inglés. No hay absolutamente ninguna distinción entre una enmienda constitucional y un estatuto. En otras palabras, teniendo la mayoría adecuada en el parlamento pueden aprobar una ley que virtualmente cambie esa constitución no escrita
Lenny
Bloom:
Sherman, vamos bastante mal de tiempo, ¿qué te parece si le pedimos a Webster
que continúe con los aspectos que queden por mencionar del Complot de la
Pólvora?
Sherman
Skolnick: ¡Claro que si!. Adelante Webster.
Webster G. Tarpley: Bueno está casi todo dicho pero
quizá deberíamos citar a Godfrey Goodman, obispo anglicano de Gloucester que
vivió estos hechos directamente y dice lo siguiente sobre Robert Cecil tras
descubrir este último el resentimiento de Jacobo I a los católicos. “Cecil
mostraría su servicio al Estado si ideaba y desarrollaba una conspiración que
luego desarbolase. Cuanto más odiosa fuese esta traición, mayores serían sus
méritos”.
Cito ahora otro párrafo extraído de la Breve Historia de
Inglaterra: "Hay quienes afirman que
este plan se forjó en la mente de Cecil que había diseñado este plan para la
monarquía isabelina. Con este fin y mediante agents provocateurs incitó a
algunos católicos a llevar su plan a cabo mientras estos permanecían ignorantes
de quien les reclutaba."
Está claro que Robert Cecil siguió los pasos de su
predecesor Walsingham en cuanto al uso de agentes dobles y que cada uno de los
participantes del complot tuvo un papel asignado por Cecil. Algunos de los
agentes dobles pensaron que en el último momento Cecil hablaría y se salvarían
y sin embargo no fue así. El resto de los que perecieron fueron los fanáticos
que encontramos a lo largo de la Historia en cada tiempo y lugar y qué tan útiles resultan siempre a los
Cecil del mundo para poder patrocinar falso terrorismo.
Lenny
Bloom:
Un millón de gracias por tu presencia Webster, ha sido un placer tenerte con nosotros.
Webster G. Tarpley: Gracias a vosotros. Feliz Día de
Guy Fawkes a todos.
* Quizá más equivalente aún con el celoso shakesperiano sea la figura de Enrique VIII (Otelo), fundador de la iglesia anglicana tras la decapitación del fiel Tomás Moro (Casio). Aquello fue una operación de inteligencia desde el principio hasta el final orquestada por el Yago particular del monarca, su consejero religioso, el veneciano -cómo no- Francesco Zorzi. El papel de Desdémona quedaría reservado para Catalina de Aragón, encerrada de por vida en un torreón, una forma vil y dilatada de estrangulamiento, por no ceder a los planes de aquél enfermo mental que entregó Inglaterra a cambio de sexo. Tampoco sería equivocado pensar que tal vez la perfecta Desdémona sea la Fe Católica (N del T)
* Todo este asunto de las cámaras secretas recuerda muchísimo al sistema veneciano de gobierno y su Consiglio Dei Dieci. (N del T)