Hitler Ganó la Guerra

Por Waler Graziano

 

 

 

 

Capítulo 3 - 11 DE SEPTIEMBRE Y EL MITO DE LAS GUERRAS JUSTIFICADAS

 

Toda nueva verdad pasa por tres etapas.

Primero, se tiende a ridiculizarla. Luego, se la ataca

violentamente.

Finalmente, se la da por evidente por sí misma.

Arthur Schopenhauer

 

Todos sabemos qué es lo que ocurrió el 11 de septiembre de 2001. ¿Sabemos realmente qué es lo que ocurrió? Ese día las Torres Gemelas cayeron, el Pentágono sufrió un ataque y más de 2.000 personas murieron. En esos episodios, el gobierno de George W. Bush acusó a Osama Bin Laden y su red Al Qaeda de ser los autores de esos atentados. Pocos días después, varios ciudadanos norteamericanos recibieron sobres de correo con bacilos de ántrax. Cinco de ellos murieron. Los ataques adquirieron, entonces, otra dimensión. Con todo este marco, Bush logró aprobar fácilmente en el Congreso la denominada "US Patriot Act", que suspende una variada gama de garantías constitucionales. Bin Laden negó en una primera instancia ser el autor de los atentados. Posteriormente Bush lanzó sus campañas bélicas contra Afganistán e Irak.

 

La historia oficial la conocemos todos. No vale la pena repetirla aquí. El gobierno norteamericano y los medios de comunicación nos armaron el rompecabezas. Lo cierto es que, tras hacerlo, hay una gran cantidad de piezas que no entran, y sería conveniente que los propios medios de comunicación digan cómo encajan en este juego, sobre todo teniendo en cuenta que la excusa oficial para invadir Irak ha sido la certeza tanto de Bush como de Blair de que el régimen de Saddam Hussein poseía armas de destrucción masiva y que hasta este momento —esto se escribe en agosto de 2003— no han sido encontradas. Aun cuando aparecieran de aquí en más, despertarían serias sospechas dado que la coalición anglonorteamericana controla el 100% del territorio de Irak, y la entrada y salida del país. Mientras las armas biológicas de Saddam no se encuentran, la prensa denunciaba la aparición de rastros de ántrax en la cuenca del Potomac, cerca de Washington DC. A la luz de todos estos episodios y, sobre todo, dado el ocultamiento de los datos energéticos aportados en el capítulo anterior, vale la pena revisar lo ocurrido el 11 de septiembre de 2001, sobre todo si se tiene en cuenta que Afganistán es un país de paso de importantes gasoductos, y que Irak figura segundo en el ranking de reservas petrolíferas mundiales con cerca de 110 billones de barriles de reservas comprobadas, cifra que casi sextuplica el total de reservas que quedarían en Estados Unidos, con las de Alaska incluidas.

 

Veamos, entonces, algunos de los cabos sueltos de los atentados.

 

Treinta Dineros

 

1. La velocidad de crucero de un Boeing es de cerca de 900 km/h. Para dar en un blanco de sólo cinco pisos, como lo es el Pentágono, o en un ancho reducido, como el de las Torres Gemelas, es necesario contar con pilotos profesionales de vasta experiencia. De otra manera, la posibilidad de errarles a los blancos por centenas de metros es muy alta. Los tres aviones dieron en el blanco. Sin embargo, los pilotos Mohamed Atta, Marwanal Al Shehhi y Hani Hanjour no podían volar siquiera avionetas. En el caso particular de Hanjour, la academia de aeronavegación donde tomó el curso señaló que era incapaz de volar un Cessna 172. A pesar de ello, los terroristas se hicieron del comando de Boeing 757 y 767, muchísimo más sofisticado de volar. Las informaciones de prensa daban cuenta de que en los alrededores del aeropuerto de Logan, en Boston, apareció una copia del Corán junto a un manual para el manejo de Boeing,  mismo día en que los aviones fueron presuntamente secuestrados.

 

También se informó que los terroristas habían tomado clases de manejo de pequeños aviones en el estado de la Florida, gobernado por el hermano de George W. Bush, y que habrían interrumpido los cursos antes de aprender a aterrizar.

 

2. La historia oficial también da cuenta de que 19 ciudadanos de nacionalidad mayoritariamente saudí subieron a los cuatro aviones dispuestos a inmolarse utilizando como única arma los cortapapeles y cuchillos de plástico que les fueron servidos en las meriendas. Con esas armas, redujeron a toda la tripulación, tomaron el comando de las naves y las estrellaron en el blanco, produciendo un máximo efecto destructivo.

 

3. Durante mucho tiempo, no existió ningún documento fílmico sobre el ataque al Pentágono. Sin embargo, por ser un objetivo militar, se especulaba con la existencia de gran cantidad de cámaras en los alrededores del mismo. Presionado por la aparición de los libros La terrible impostura y Pentagate, de Thierry Meyssan, el gobierno norteamericano finalmente difundió una breve filmación a la que se le cortaron los cuadros en los que se hubiera podido ver qué clase de objeto impacta contra el Pentágono. En suma, se ve sólo el Pentágono antes del ataque y cuando su pared externa estalla.

 

4. El objeto que impactó contra el Pentágono lo hizo deforma horizontal. Si hubiera sido el vuelo 77 de American Airlines, habría requerido un giro de 270" y un descenso de 7.000 pies volando a 500 millas por hora. Para poder aproximarse al Pentágono de manera horizontal, a fin de maximizar el daño que se produce al edificio, hubiera sido necesario un vuelo rasante, esquivando líneas de alta tensión abundantes en la zona. La distancia entre los dos polos eléctricos de dichas líneas es menor al ancho de un Boeing. No sólo se hubiera necesitado un piloto profesional, sino uno militar.

 

5. La lista de muertos del Pentágono proporcionada por la CNN revela que las áreas atacadas fueron las de Presupuesto y Comunicaciones.

 

6. Para derrumbar las Torres Gemelas con el impacto de aviones, hubiera sido necesario derretir la estructura interna de acero, tal como la explicación oficial sugería. El acero tiene sus primeros problemas en su estructura cuando alcanza los 550° C. El combustible de aviones no supera los 360° C cuando se enciende.

 

7. Si se hace memoria, se recordará que la torre sur fue golpeada a las 9:03 am, 18 minutos después de que algo impactara en la torre norte. Sin embargo, la torre sur se derrumba primero. El golpe en la torre norte dio casi exactamente en el centro. En cambio, el impacto en la otra dio en un ángulo, por lo que se presume que el daño que sufrió la estructura interna del edificio fue mucho menor. Una gran cantidad de combustible del avión que impactó en la torre sur se consumió inmediatamente en la explosión que fue vista, por lo que no se explica que la estructura haya colapsado primero.

 

8. El tipo de derrumbe que sufrieron ambas torres sólo es usual en demoliciones controladas. No se explica cómo los pisos superiores a los impactos de los aviones no cayeron en bloque, o en forma fragmentada. En los registros fílmicos, esos pisos superiores se desvanecieron.

 

9. El testimonio de bomberos y sobrevivientes que escucharon detonaciones en pisos inferiores al lugar del impacto de los aviones fue rápidamente suprimido de los medios de comunicación.

 

10. La empresa que llegó primero al lugar de los hechos es curiosamente la misma contratante que llegó primero en Oklahoma cuando, según la explicación oficial, Tímothy McVeigh, un ermitaño solitario, juntó gran cantidad de explosivos, los colocó cuidadosamente en el Murrah Building, lo detonó y escapó a pie, produciendo la muerte de centenas de personas. ¿Cuál es el nombre de esa empresa? Controlled Demolition Inc.

 

11. Controlled Demolition Inc. vendió inmediatamente ¿pequeñas empresas chatarreras los restos de acero de las estructuras de las Torres Gemelas, que a su vez exportaron esos restos con suma rapidez a China y Corea, lo que impidió realizar pericias forenses que hubieran podido detectar explosivos, restos de los aviones y el estado real de la estructura interna de las torres,

 

12. El tipo de demolición (limpia) de ambas torres, que afecta sólo una muy reducida parte de la zona lindera, es común en procesos de demolición controlada, y altamente infrecuente en aquellas producidas por impactos como los de los aviones. En estos últimos casos, si eventual mente cayeran los edificios, lo harían de forma asimétrica e irregular, cosa que no sucedió. Ni siquiera quedó en pie una parte de la estructura metálica interna de los edificios, lo que hubiera sido esperable, si la versión oficial fuese cierta, que ocurriera en ambas torres.

 

13. Las Torres Gemelas fueron diseñadas para que soportaran el impacto de aviones Boeing 757 y 767, como los que se habrían estrellado. Ya hubiera sido raro que una de ambas hubiera caído. Se desplomaron las dos.

 

14. El presidente George W. Bush dijo el 4 de diciembre de 2001, lo que puede ser comprobado en el sitio oficial de la Casa Blanca, lo siguiente en una conferencia de prensa:

 

"Pregunta: (...) ¿Cómo se sintió usted cuando escuchó las noticias sobre el ataque?

 

El Presidente: Gracias, Jordán. Bien, Jordán, no podría usted creer en el estado en que estaba cuando escuché acerca del ataque terrorista. Yo estaba en Florida. Y mi jefe de Gabinete, Andy Card —en realidad, yo estaba en un aula hablando acerca de un programa de lectura que funciona bien. Yo estaba sentado hiera del aula esperando entrar y vi un avión golpear la torre—, la TV estaba obviamente prendida. Y yo solía volar, yo mismo, y dije: 'Bueno, qué pésimo piloto'. Pensé: ''Debe haber sido un horrible accidente''. Pero estaba sorprendido, y no tuve mucho tiempo para pensar sobre el tema. Y estaba sentado en la clase, y Andy Card, mi jefe de Gabinete, quien está sentado aquí conmigo, entró y dijo: 'Un segundo avión golpeó la torre. América es atacada'." (1)

 

El 5 de enero de 2002, Bush volvió a referirse en el Town Hall de California sobre el hecho de la siguiente forma:

 

"Pregunta: ¿Cuál fue la primera cosa que pasó por su cabeza cuando escuchó que un avión se estrelló en la primera torre?

 

El Presidente: Sí, bueno. Estaba sentado en una escuela en Florida. Había ido ahí a decirle a mi hermanito qué hacer, y — sólo estoy bromeando, Jeb (risas)—; es mi madre dentro mío (risas). De todas maneras, estaba en la cuestión de aprender acerca de un programa de lectura que funciona bien. Soy un gran creyente de la educación primaria, y la misma empieza cuando se está seguro de que cada niño aprende a leer. Por lo tanto, tenemos que poner el foco en la ciencia de la lectura, no en lo que haga sentir bien o en lo que suene bien cuando se trata de enseñar a los niños a leer. (Aplausos.) Estoy intentando poner en funcionamiento mi iniciativa acerca de la lectura.

 

Texto original:

 

Q: (...) how did you feel when you heard about the terrorist atack? (Applause.)

 

The President: Thank you, Jordan. Well, Jordan, you're going to believe what I did when I heard about the terrorist atlack. I was in Florida. And my Chief of Staff, Andy Card —actually, I was in a classroom talking about a reading program that works. I was siting outside the classroom waiting to go in, and I saw an airplane hit the tower— the TV was obviously on. And I used to fly, myself, and I said, well, there's one terrible pilot. I said, l must have been a horrible accident. Bul I was whisked off there, I didn't have much time lo think about it. And I toassitling in the classroom, and Andy Card, my Chief of Staff, who is sitting over here, walked in and said, '” second plane has hit the tower, America is under atack".

www.whiteho use.govn ews/releases/20Ql/12l20011204l7.html.

 

De todas maneras, estaba allí sentado, y mi jefe de Gabinete —bueno, primero de todo, cuando entrábamos al aula vi al avión entrar dentro del primer edificio—. Había una televisión prendida. Y usted sabe, pensé que se trataba de un error del piloto, y me sorprendía que alguien pudiera cometer tan terrible error. Y algo había mal con el avión, o (...) de todas maneras, estaba allí sentado, escuchando el informe, y Andy Card entró y dijo: ''América es atacada.'

 

Por dos veces, entonces, el presidente Bush se refirió al primer ataque a las torres. Sin embargo, ninguna cadena pública ni privada de televisión, grande, mediana ni chica, transmitió en vivo el primer atentado. ¿Cómo hizo Bush para ver el primer impacto contra las torres?

 

Hasta dos años más tarde, sólo habría un registro fílmico —y para peor, amateur— del primer impacto. En dicho registro, hecho por dos hermanos franceses que estaban casualmente filmando un documental sobre los bomberos en el bajo Manhattan, sólo se ve al avión un segundo y medio antes de impactar en las torres. Obviamente, ningún canal de TV abierta ni de cable estaba transmitiendo en directo el impacto contra la primera torre. Tampoco hubo transmisión alguna en diferido que no proviniera del registro fílmico casi "amateur" de los hermanos Naudet. Lo más importante y central de todo es que George W. Bush se "vendió" a sí mismo completamente solo, sin que nadie lo interrogara de manera inquisitiva, por dos veces, acerca de lo que vio en el primer atentado: no tenía causa para mentir, pero si lo vio, significa que le trasmitieron el atentado por circuito cerrado de televisión, y que sólo ingresó a la escuela donde lo esperaban una vez que estuvo seguro de que la operación había sido exitosa. Que en aquella escuela en Miami el presidente Bush estaba con la cabeza en otro lado lo explica el material fotográfico, que muestra cómo leía un libro escolar al revés.

 

Texto original; "Q: What was the first thing that went through your head when you heard that a plane crashed into the first building?

 

The President: Yes. Well, I was sitling in a schoolhouse in Florida. I had gane down to tell my titile brother what to do, and —just kidding, jeb (laughter) And—it's the mother in me daughter). Anyway. I was in the midle of learning about a reading program that works. l'm a big believer in basic education, and it starts with making sure every child learns to read. And therefore, we need to focus on the science of reading, not what may feel good or sound good when it comes to teaching children to read. (Applause.) I'm just getting a plug in for my reading initiation. Anyway, l was sitting there, and my Chief of Staff— well, first of all, when we walked into the classroom, I had seen this plane fly into the first building. There was a TV sel on. And you know, I thought it was pilot error and I was amazed that anybody could make such a terrible mistake. And something was wrong with the plane, or anyway, l'm sitting there, listening to the briefing, and Andy Card came and said, ''America is under attack''."

www.whitehouse.govlnews/releases/2002/01/200201053.html.

 

15. En los días previos a los atentados, sobre todo entre el 6 y el 7 de septiembre, hubo una gran e inusual actividad en Wall Street con opciones de venta de acciones de American Airlines y United Airlines. En el caso de American Airlines, se negociaron nada menos que 4.744 contratos de venta contra los alrededor de 300 usuales por día. Esta información apareció en una gran cantidad de medios de comunicación. También se dijo que iba a haber una investigación al respecto, lo que hubiera llevado fácilmente a detectar quién sabía que se iban a realizar los atentados. Las operaciones financieras habían sido realizadas en el Deutsche Bank/ABBrown. Nunca se reveló quién fue el que compró esas opciones de venta. Lo que sí se sabe es que hasta 1998 el Deutsche Bank/ABBrown era dirigido por A.B. "Buzzy" Krongard, desde esa fecha director ejecutivo de la CÍA.

 

16. La tesis oficial dice que uno de los cuatro aviones presuntamente secuestrados se estrelló en las cercanías de Pittsburgh, al arrebatar los pasajeros el control de la nave a los terroristas. Sin embargo, restos de la nave fueron encontrados al otro día a ocho millas del lugar del impacto, por lo que no cabe más que pensar que en realidad ese vuelo estalló en el aire.

 

17. Como hemos explicado, para que las torres se cayeran era necesario que la estructura interna de acero se derritiera. Sin embargo, visualmente se observa cómo los incendios producidos por los impactos se apagan lentamente, por lo que la temperatura debía estar reduciéndose al momento de las demoliciones.

 

18. Thierry Meyssan, en La terrible impostura y en su sitio oficial de Internet Réseau Voltaire, demuestra cómo, en el caso del Pentágono, el tamaño del Boeing que supuestamente impactó contra el mismo directamente no entra en el hueco producido.

 

19. En las fotos tomadas en el área del Pentágono, ni bien producido el desastre, no aparecen rastros del fuselaje del avión, de cuerpos ni de equipaje alguno.

 

20. La CÍA respondió a Meyssan que la ausencia de rastros de fuselaje se debió a que el aluminio del mismo se consumió íntegramente en el impacto. Meyssan preguntó a la CÍA cómo es que los familiares de los muertos en el Pentágono recibieron urnas con las cenizas de los fallecidos, identificados por las huellas dactilares, si las temperaturas habían derretido al aluminio. No obtuvo respuesta.

 

21. Meyssan también comenta en La terrible impostura que varios de los supuestos 17 terroristas inmolados en el ataque están vivos, en Arabia Saudita, y preguntándose cómo es que murieron en los ataques.

 

22. La explicación oficial acerca del derrumbe de las torres establecía que el mismo fue posible porque las vigas que ligaban la estructura interna con la externa eran extraordinariamente finas y fueron debilitadas hasta colapsar por el impacto de los aviones y el calor de los incendios. Sin embargo, en primer lugar, las conexiones entre la estructura central y la pared externa debieron ser lo suficientemente fuertes como para soportar que la carga del peso del viento, que normalmente impactaba en las torres, se trasmitiera hasta el núcleo central de ellas. De lo contrario, los pisos se habrían torcido por el viento. En segundo lugar, suponer que había conexiones livianas entre la pared externa y el núcleo central lleva un cálculo del acero total de las torres de sólo dos tercios del total existente en las mismas. En tercer lugar, hay evidencia fotográfica de que dentro de las torres había fuertes y sólidas conexiones entre la pared externa y el núcleo central.

 

23. Aunque las ediciones periodísticas de material fílmico del 11 de septiembre no suelen mostrar imágenes completas de las torres anteriores a su caída, varios telespectadores recuerdan haber visto en la transmisión original explosiones en las mismas cerca de la planta baja.

 

24. La velocidad del derrumbe de las torres puede calcularse en seis pisos por segundo. Esa velocidad es sólo compatible con un total colapso de la estructura central de las mismas. Un colapso de esas características requeriría explosiones en niveles significativamente más bajos de los niveles en los que impactaron los aviones. Si sólo los aviones hubieran producido el derrumbe, la demolición resultante habría sido de piso en piso, a una velocidad máxima de un piso por segundo, lo que hubiera hecho demorar la caída de cada una de las torres en más de un minuto.

 

25. Los sismógrafos de la Universidad de Columbia, ubicados 21 millas al norte del World Trade Center, grabaron una extraña actividad sísmica el 11 de septiembre de 2001 que aún no ha sido explicada. Mientras que los impactos de los aviones causan mínimos temblores de tierra, las agujas de los sismógrafos registraron significativos movimientos antes de cada derrumbe.

 

Dichos movimientos sísmicos serían compatibles con detonaciones o explosiones de gran poder cercanos a la planta baja de ambas torres.

 

26. La cepa con la que se produjo el ataque de ántrax es científicamente denominada Ames. Su producción se realiza únicamente en Estados Unidos.

 

27. En una serie de notas aparecidas nada menos que en el New York Times con fechas 4 de enero, 2 de julio, 3 de julio, 12 de julio, 19 de julio, 13 de agosto y 17 de septiembre de 2002, el periodista Nicholas Kristof descubre que el mayor sospechoso de los envíos del ántrax es un científico que trabaja para el gobierno de George W. Bush, llamado Steven Hatfill, quien habría colaborado con dos regímenes racistas, Sudáfrica y Rhodesia, país este último donde hubo una epidemia de ántrax afectando a 10.000 granjeros negros entre 1978 y 1980. La Federación de Científicos Americanos, por medio de la doctora Bárbara Kosenberg, expresó también que el FBI sabía que el autor de los ataques era un norteamericano con una evidente conexión con el programa de bio-defensa, pero no lo detenía. Este escándalo con el tema ántrax nunca llegó a reproducirse en los medios de comunicación argentinos.

 

Sin embargo, las notas del New York Times tuvieron gran repercusión interna y produjeron el cese inmediato de la teoría que venía difundiéndose masivamente en los medios de comunicación acerca de que Saddam Hussein le había facilitado el ántrax a Osama Bin Laden. A partir de las notas de Kristof, comienza a instalarse en los medios de comunicación la teoría de las supuestas armas de destrucción masiva de Hussein, y pasa al archivo la tesis anterior de un eje Osama Saddam, en el que Saddam habría ayudado a Osama brindándole ántrax. El cese de la información a escala masiva en los medios de comunicación acerca del tema ántrax se debe al alto perfil que cobraba este tema en el New York Times. Lo cierto es que la muy alta difusión que tuvieron las notas de Kristof forzaron al FBI a admitir que uno de los principales sospechosos era un científico de la administración Bush. Precisamente, uno de sus funcionarios: Steven Hatfill.

 

Pero el FBI decidió no ir mucho más allá. Investigar a fondo podría haber ayudado a revelar una verdad horrorosa. No hacerlo en absoluto hubiera levantado más sospechas y publicidad sobre el caso. Por lo tanto el FBI abrió una especie de "dossier muerto" sobre el tema, Sin embargo, un simbólico acto de justicia fue efectuado por la Universidad Estatal de Luisiana, donde Hatfill era director asociado en el Centro Nacional para la Investigación y el Entrenamiento Biomédico. Esa casa de estudios expulsó a Hatfill el 19 de julio de 2002, según informó, entre otros, nada menos que la propia CNN

http://wwze.cnn.com/2002/US/09/03/hatfiH.lsu.fired/index.htm!).

 

El asunto ántrax Hatfill levantó una gran polvareda en EE.UU. La prensa ligada a los mega medios de comunicación dio todo el bajo perfil que pudo al asunto. Aun así, no pudo escapar a su tratamiento. Sin embargo, es extraño que un tema tan urticante como este haya sido escasamente tratado en el exterior de EE.UU. Una pista acerca de la causa de ello podremos obtenerla cuando nos ocupemos de quienes son los dueños de las principales agencias de noticias mundiales y quienes las manejan. ¿Qué fue del periodista Kristof, quien "destapó" el tema en el New York Times? Fue "premiado" con un transitorio destino a Bagdad hacia fines de 2002, justo cuando se esperaban inminentes bombardeos aéreos contra la capital iraquí como los que había efectuado más de una década atrás George Bush padre. Allí, como corresponsal de guerra, Kristof descubrió, entre otras cosas, que el supuestamente despótico Saddam Hussein había escrito y publicado tres novelas de historias de amor y heroísmo bajo un seudónimo...

 

28. Exactamente el 16 de mayo de 2002 un gran escándalo se desata en EE.UU. La corresponsal fulltime de la cadena ABC en la Casa Blanca, Ann Compton, quien al momento de los atentados se encontraba junto a George W. Bush en Florida cubriendo la visita del presidente a la escuela, declaró que Bush estaba al tanto de los atentados antes de que éstos se produjeran.

 

La prensa la comenzó a presionar entonces para que diga cómo lo sabía. Compton, entre la espada y la pared, solo atinó a decir: "Lo leí en sus ojos". El escándalo trascendió. Entre otros, la senadora Hillary Clinton llevó el tema al Senado, y hasta el diario New York Post tituló a letra catástrofe: "BUSH KNEW" ("Bush sabía").

 

Dado que Compton no era una periodista más, sino la más antigua corresponsal en la Casa Blanca (desde 1974), la primera mujer corresponsal destacada allí, y la persona más joven en ocupar ese puesto, el revuelo fue grande. Más aún si se tiene en cuenta que representaba nada menos que a la cadena ABC, una de las "tres grandes". La CNN llegó a reportar que Compton incluso mencionó que varias de las fotos de Bush del 11 de septiembre de 2001 son trucadas (http://zvwiv.cnn.com/2002/ALLPOLITICS/05/16/cotumn.bilipress/ind ex.htmí). Sin embargo, en forma extraña, a los pocos días el tema "bajó" abruptamente de la prensa. Buena parte de la información acerca de Compton incluso fue suprimida de la red (sobre todo la de la propia Compton en el sitio de la ABC). Pero lo más relevante del caso es la muy poca información que de este tema se supo en el exterior de EE.UU. Parece ser que las principales agencias de noticias casi no hicieron mención de la cuestión, y la prensa extranjera casi no se enteró de lo que estaba ocurriendo, por lo que para el público de terceros países no hubo información alguna, ¿Es esto normal?

 

A propósito de ello, vale la pena citar que con posterioridad a este tema, Ann Compton se ha transformado, por arte de magia, en una de las más complacientes reporteras cuando se trata de hacer preguntas a George W. Bush...

 

29. Los familiares de Bin Laden que residían en EE.UU. fueron evacuados hacia Arabia Saudita sólo 48 horas tras los atentados. No fueron interrogados por los servicios de inteligencia norteamericanos acerca del paradero ni las actividades de Osama. Al mismo tiempo, en menos de 24 horas, y casi sin los peritajes suficientes, los medios masivos de comunicación ya aseguraban de manera concluyente que el autor de los atentados era la red Al Qaeda de Bin Laden.

 

30. Extrañamente, las Torres Gemelas, que habían sido construidas por iniciativa de los hermanos Rockefeller, fueron alquiladas por 99 años en unos 3 mil millones de dólares, sólo siete semanas antes de los atentados, por un empresario. Su nombre, Larry Silverstein, quien estaría reclamando más de 7 mil millones de dólares a la aseguradora suiza Re. Sin embargo, llama la atención que el estado de Nueva York haya tomado en sus manos la reconstrucción del lugar, que podría terminar siendo realizada con fondos públicos.

 

Ahora bien, ¿quién es Larry Silverstein? Aparte del leasing de las Torres Gemelas, Silverstein posee el club nocturno "Runway 69" en Queens. Su cabaret se vio ligado a escándalos por tráfico de heroína de Laos, lavado de dinero y corrupción a la policía de Nueva York. ¿Cómo un empresario de estas características pudo acceder al alquiler por 99 años de las Torres Gemelas siete semanas antes de su colapso?... Misterio (ver http://www.aztlari.net/sstein2.htm).

 

Hasta aquí algunos de los muchos cabos sueltos de la versión oficial del ataque terrorista que sufrieran los Estados Unidos. Algunos de ellos, especialmente llamativos, porque dan pie a sospechar la existencia de negocios grandes, medianos y pequeños alrededor del horror de los atentados. A raíz de éstos no sólo la administración de Bush comenzó a tener un pretexto para invadir países estratégicamente esenciales desde el punto de vista energético. También pudo aprobar en el Congreso una legislación que suspende en Estados Unidos garantías constitucionales esenciales, como la "U.S. Patriot Act" aprobada por el Senado norteamericano el 24 de octubre de 2001 por 99 votos contra 1.

 

Esta ley de 120 páginas, elaborada en el tiempo récord de unas pocas semanas, autoriza al gobierno norteamericano a suspender el hábeas corpus, interceptar comunicaciones efectuadas por medios electrónicos o telefónicos, modificar la designación de jueces, realizar espionaje de voicemails, recabar información de inteligencia en el exterior, aplicar sanciones comerciales, realizar el espionaje financiero en cuentas bancarias privadas de cualquier individuo sospechoso, tanto en Estados Unidos como en el exterior, levantar el secreto bancario, establecer restricciones para viajar a Estados Unidos y desde ellos, limitar la permanencia en Estados Unidos de extranjeros, etc., etc. La ley es lo suficientemente meticulosa y detallista como para pensar que no puede ser elaborada y aprobada en menos de un mes y medio. Muchas voces se han levantado indicando que fue redactada antes del 11 de septiembre de 2001. El gobierno de Bush también aprobó la Executive Order 13.233, que autoriza a un presidente o ex presidente norteamericano a mantener en secreto información confidencial que por el paso del tiempo deba ser revelada.

 

Incluso, sí el presidente en cuestión fallece, su familia puede optar por seguir manteniendo el secreto. En septiembre de 2002, la Casa Blanca lanza un documento denominado "The National Security Strategy of the United States of America", por el cual suplanta la denominada "doctrina de la seguridad nacional" por la "doctrina del ataque preventivo". Por medio de esta legislación, el gobierno de Bush se reserva el derecho de atacar preventivamente cualquier nación del mundo que considere sospechosa de albergar intenciones terroristas. Además, la administración Bush creó el denominado Homeland Security Department, otorgándole la estructura de un super ministerio cuya función es investigar y prevenir la posibilidad de cualquier ataque terrorista interno, para lo que incluso recompensa con efectivo la delación de actividades sospechosas entre vecinos.

 

Como hemos visto, muchos cabos sueltos han quedado de lo ocurrido el 11 de septiembre de 2001. Sin embargo, de algo no caben dudas: la administración Bush-Cheney ha podido utilizarlo para invadir terceros países y para ejercer un mucho mayor control interno de su población. Nada hemos dicho hasta ahora de Osama Bin Laden. ¿Quién es realmente este personaje?

 

Osama en la era de Clinton

 

Los primeros problemas graves entre Osama Bin Laden y Estados Unidos datan de 1990, cuando tras una estrecha colaboración con la CÍA para vencer al régimen soviético de fines de los '70 y comienzos de los '80 en Afganistán, Osama, según la versión oficial, "rompe lanzas" con George Bush padre, al oponerse a que sean los norteamericanos quienes desalojen a Saddam Hussein de Kuwait. Osama, según fuentes oficiales, deseaba generar una coalición panárabe para deponer a Saddam Hussein. De allí que resulte doblemente ridículo suponer una posterior colaboración entre Saddam Hussein y Osama Bin Laden. Cuando Bush padre, luego de la guerra, decide dejar las tropas norteamericanas que habían ganado la guerra en territorio saudí, rompiendo su palabra de evacuarlas apenas concluyera el conflicto, las relaciones con Osama empeoran. No ocurre lo mismo con los vínculos entre el clan Bin Laden y el gobierno de Bush padre, dado que al clan Bin Laden, primer emporio de la construcción en Arabia Saudita, se le adjudican las obras para edificar las bases permanentes norteamericanas en aquel país.

 

La primera confrontación grave con Osama ocurrió en 1992, cuando Estados Unidos desembarcó en Somalia bajo la bandera de la ONU. En esa invasión antiguos combatientes afganos participaron de una operación en la que murieron 18 soldados norteamericanos. Estados Unidos culpó a Osama Bin Laden. El gobierno saudí le retiró la ciudadanía y se refugió en Sudán, donde realizó inversiones de gran envergadura. Posteriormente, Sudán expulsó a Osama Bin Laden al ser acusado de fomentar un complot para matar al presidente egipcio Hosni Mubarak, lo que implicó su retorno a Afganistán.

 

En junio de 1996 fue acusado de instigar un atentado contra una base militar en Arabia Saudita, en el que murieron 19 soldados norteamericanos. En agosto de 1998 se produjeron dos explosiones simultáneas en las embajadas norteamericanas en Kenia y Tanzania, que causaron casi 300 muertos y 4.500 heridos. El gobierno de Clinton acusó de estos atentados a Bin Laden, quien con su red Al Qaeda tenía base en Afganistán al amparo del régimen fundamentalista talibán de ese país.

 

Al respecto, vale la pena citar a Peter Bergen, quien en su obra Guerra Santa S.A. nos sugiere mucho sobre el propio origen del régimen talibán. El lector les podrá dar a estas palabras su verdadera dimensión a lo largo del capítulo, pero muestran claramente cómo el movimiento terrorista de Bin Laden no sólo fue sostenido por Paquistán y su servicio secreto, sino que su propio inicio hubiera sido imposible sin la ayuda de este país, principal aliado de EE.UU. en la zona:

 

"Los partidos islámicos paquistaníes, y la poderosa agencia de espionaje del Estado, Inter Service Intelligence (ISO, desempeñaron un papel decisivo en el ascenso al poder de los talibanes... De hecho todo empezó con un grupo de estudiantes religiosos afganos que, aparentemente salidos de la nada, tomaron la ciudad meridional de Kandahar en 1994... En 1999 un funcionario estadounidense destinado a Paquistán me sorprendió con la noticia de que diez mil de los treinta mil soldados talibanes procedían de Paquistán. Un asombroso 30% largo."

 

Lo cierto es que, a pesar de que Afganistán para sobrevivir necesita de la ayuda del mayor socio histórico de EE.UU. en la zona dado que el combustible que se consume en Afganistán se

introduce vía Paquistán, y hasta para recibir llamadas telefónicas del exterior los afganos deben intermediar las llamadas por medio de una central paquistaní, en mayo de 2001, poco antes de la caída de las Torres Gemelas, Donald Rumsfeld, secretario de Defensa de Bush, dijo a la prensa que Bin Laden no sólo poseía armas bacteriológicas y químicas sino que estaba a punto de ensamblar una bomba atómica. La persecución a escala mundial contra Osama Bin Laden se produce luego de los atentados del 11 de septiembre de 2001.

 

Un punto que debería llamar la atención de cualquier lectores el nombre que Bin Laden eligió para su grupo terrorista: Al Qaeda. Se supone que los sectores árabes fundamentalistas escogen nombres con alegorías religiosas para bautizar a esos grupos. Sin embargo, un supuesto terrorista mundial a gran escala, quizás el oficialmente más fanático del mundo, Bin Laden, eligió el modesto y tímido nombre de Al Qaeda. ¿Qué significa Al Qaeda? Nada de "guerra santa" ni de "Alá sea loado" ni de "viva el profeta". Al Qaeda significa sólo "base de datos". Se trataba de la base de datos que Bin Laden iba construyendo con los fanáticos musulmanes que se acercaban a Afganistán para combatir a la Unión Soviética a inicios de los años '80. Es como si en la Argentina Mario Firmenich y Juan Manuel Abal Medina hubieran bautizado con el nombre de "lista total" al movimiento Montoneros, o en España le hubieran puesto el nombre de "somos 1.238" al ETA vasco. Este dato, que puede a esta altura resultar irrelevante, también cobrará mayor dimensión más tarde.

 

Según los franceses Jean Charles Brisard y Guillaume Dasquié, en su obra The forbidden truth, los grupos petroleros norteamericanos estaban muy preocupados porque Moscú y Pequín multiplicaban acuerdos para construir gasoductos que podrían monopolizar el transporte del gas de Asia Central. En el verano del año 2000, había empezado a funcionar un oleoducto ruso que pasaba a través del mar Caspio mientras que su competidor, un oleoducto norteamericano que desembocaría en Turquía, seguía siendo sólo un proyecto. Para Brisard y Dasquié, si la situación seguía así, pronto los campos de petróleo y de gas de Kazajstán, Turkmenistán y Uzbekistán, que pertenecerían a compañías norteamericanas, serían exclusivamente conectados a oleoductos y gasoductos controlados por Rusia y China. Las negociaciones con los talibanes habían sido hechas en un principio por una ex funcionaría de la CÍA: Christina Rocca.

 

En su obra, profusamente difundida en la prensa occidental, Brisard y Dasquié narran, además, una muy curiosa situación acaecida mientras Estados Unidos supuestamente deseaba extraditar a Bin Laden. Concretamente mencionan que en julio de 1999 Clinton recibió oficialmente al primer ministro paquistaní Sharif en Washington. En esa reunión el primer ministro paquistaní aceptó pedirle al jefe de su servicio secreto (ISI) que viajara a Afganistán para tratar de convencer a los talibanes de que extraditaran a Osama Bin Laden. El 12 de octubre de 1999, justo cuando se iba a resolver el cierre de los campos de entrenamiento de terroristas en la frontera entre Afganistán y Paquistán, y la posible entrega de Bin Laden, el general Musharaf da un golpe de Estado en Paquistán, derroca a Sharif, y los esfuerzos para entregar a Bin Laden y acabar con los campos de entrenamiento de terroristas quedan en la nada. Se trata de un dato más que sugestivo, dado que Paquistán sigue siendo aún hoy un aliado incondicional de Estados Unidos. El servicio secreto paquistaní (ISI) es uno de los mejores socios que la CÍA posee. Por lo tanto, es impensable que un golpe de Estado en Paquistán haya podido tener lugar sin la admisión tácita de la CÍA y de Estados Unidos. Cabe preguntarse, entonces, ¿deseaban los norteamericanos y su central de inteligencia capturar verdaderamente a Bin Laden? ¿O decían que sí pero en realidad era que no?

 

A pesar de la muy sólida fundamentación de Brisard y Dasquié, apoyada en mucha información relevante, es necesario preguntarse la real dimensión del petróleo y el gas en Asia Central y el Cáucaso. Una gran cantidad explicaría por qué es una "zona caliente". Pues bien, hasta ahora no se descubrió en Afganistán una sola gota de petróleo. Sus reservas de gas natural son muy escasas: sólo de 3 trillones de pies cúbicos. Las reservas mundiales de gas natural son cerca de 5.700 trillones de pies cúbicos. Se suele mencionar usualmente que Afganistán es un importante país de paso de gasoductos. Sobre todo lo es si se desea exportar gas vía Paquistán o vía India. Pero, como se ve, casi no posee combustibles fósiles.

 

Estados Unidos tenía la alternativa de sacar el gas a través de los puertos turcos, como bien señalaron Brisard y Dasquié. Pero no había comenzado a construir el gasoducto. Víctor Ducrot, en su libro Bush y Bin Laden S.A., da una explicación de por qué: si bien un oleoducto, a través de Turquía, no sólo era factible sino que hubiera evitado guerras, invasiones y horrores varios padecidos en este milenio, las petroleras anglo norteamericanas no desean por el momento sobrecargar la salida de petróleo a través de países de Medio Oriente. Por lo tanto, si la opción era hacerlo a través de India y Paquistán, Afganistán se convertía en una pieza vital. Pero debemos seguir haciéndonos la pregunta: ¿de cuánto petróleo y gas natural estamos hablando?

 

Según la agencia oficial EIA, entre el Cáucaso y Asia Central sólo existen reservas comprobadas de petróleo por 16 billones de barriles (9 billones en Kazajstán y 7 billones en Azerbaiján), lo que representa sólo 1,5% del petróleo existente y descubierto en el mundo. O sea, muy poco. Entre toda Asia Central y el Cáucaso no juntan ni la octava parte del petróleo comprobado en Irak. Las reservas de gas natural son, sí, algo más importantes: 267 trillones de pies cúbicos(3). De todas maneras, se trata sólo de 4,9% de las reservas de gas natural existentes en todo el mundo.

 

Para tener una idea de lo que estamos hablando, es necesario tener en cuenta que en los países del Golfo Pérsico hay 2.000 trillones de pies cúbicos de gas natural, y en Rusia unos 1.700 trillones de pies cúbicos. Entre la zona del golfo y Rusia se llega a 70% de las reservas de gas natural mundiales. (3) Distribuidos de la siguiente forma: 101 trillones en Turkmenistán, 66 trillones en Uzbekistán, 65 trillones en Kazajstán. 30 trillones en Azerbaján y 3 trillones en Afganistán. ¿Qué implica todo esto? Que difícilmente Estados Unidos e Inglaterra se hayan embarcado en una campaña bélica para controlar Afganistán, sólo para tener una zona de paso alternativa para el 1,5% del petróleo mundial y el 4% del gas mundial. Evidentemente, hay algo más atrás.

 

En primer lugar, puede pensarse que el negocio de producción y tráfico de armas depende, para florecer, de que haya guerras. Si hay guerras, aumenta el consumo e inversión en armas. El negocio de armamentos está casi monopolizado a través de unas pocas empresas norteamericanas e inglesas (Northrop Grumman, Lockheed Martin, Raytheon, Dyncorp, United Technologies, General Dynamics y Boeing McDonnell Douglas). Dichas empresas suelen ser manejadas y conducidas por los mismos directivos y ex directivos del Pentágono, electos por los presidentes norteamericanos, financiados masivamente por el ya descrito oligopolio banquero petrolero de los clanes Rockefeller, Rothschild, Morgan, Harriman, etc.

 

La cada vez más escasa prensa independiente norteamericana suele llamar a este proceso mediante el cual altos funcionarios del Pentágono y de la CÍA alternan cargos ejecutivos en bancos, petroleras y empresas de armamentos: "the revolving door" (o sea,"puerta giratoria"). Este factor adquirió características escandalosas cuando el número dos del Pentágono, Richard Perle, debió renunciar al comprobarse que estaba en negocios personales con empresas de armamentos inmediatamente antes de la campaña en Irak.

 

Pero el negocio de armas, si bien voluminoso y muy lucrativo, tampoco alcanzaría a explicar que se lleven a cabo una guerra y un gasto militar permanente financiados a través de los bolsillos de los trabajadores norteamericanos, en una zona en laque casi no hay petróleo, y si bien hay gas natural, tampoco es extraordinariamente abundante. Menos aún, si hay posibilidades de sacar el gas vía Turquía.

 

Podemos comenzar a tener una idea más clara de qué otros factores hay en juego y que puedan explicar la campaña en Afganistán y el golpe de Estado que hemos citado antes en Paquistán. Como se recordará, el anterior primer ministro paquistaní, Sharif, según Brisard y Dasquié, estuvo a punto de concretar la pacífica entrega de Osama Bin Laden y el fin de los campamentos de terroristas en 1999. Un golpe militar lo derrocó y lo impidió aunque, como ya dijimos, Paquistán era el mejor aliado de Estados Unidos en la región, y un golpe de Estado era imposible sin la anuencia de la CÍA. Prestemos mucha atención a lo siguiente:

 

En su libro Dreaming war. Blood for oil and the Cheney-Bush junta, el escritor e historiador Gore Vidal señala que el matutino paquistaní The News, un día antes del atentado del 11 de septiembre, mencionaba que el jefe del servicio secreto paquistaní (ISI), Mamoud Ahmed, llevaba ya una semana en Washington, levantando especulaciones debido a las misteriosas reuniones que tenía en el Pentágono y el National Security Council. Vidal también señala que The Times of India posteriormente informa acerca de la renuncia de Mamoud Ahmed debido a que India mostró sus evidentes lazos con uno de los terroristas que volaron el World Trade Center. Incluso, ese matutino informa que las autoridades norteamericanas pidieron su remoción luego de confirmar que Ahmed hizo una transferencia bancaria de 100 mil dólares al terrorista Mohamed Atta, para que realizara los atentados. En posteriores reportajes Vidal se muestra sorprendido de la escasa importancia que la prensa dio a este tema, y a la falta de investigaciones oficiales al respecto.

 

No le falta razón si se tiene en cuenta, entonces, que, de ser correcta la información proporcionada en el libro de Vidal, los atentados los habría financiado el jefe de la agencia de espionaje paquistaní, el mayor colaborador de la CÍA en la región, quien, por si eso fuera poco, estaba en Washington en el preciso momento en que se cometieron, en conversaciones secretas.

 

Si esto es cierto, la información que proporcionan Brisard y Dasquié adquiere otra dimensión: las autoridades norteamericanas decían que querían encontrar y extraditar a Osama Bin Laden. Pero ¿era esto realmente cierto?

 

Thierry Meyssan señala en La terrible impostura que Osama Bin Laden, pocos meses antes de los atentados, viajó a Dubai para hacerse atender una afección renal, y que incluso fue visitado por un miembro de la CÍA. Por lo tanto, ¿deseaba realmente Estados Unidos extraditar a Bin Laden o se trataba de una declaración de la boca para afuera? ¿Deseaba Estados Unidos realmente terminar con los campos de entrenamiento de terroristas? Aun si Bin Laden y Al Qaeda fueran una excusa para ir a la guerra, ¿una guerra por 1,5% del petróleo mundial y 4% del gas mundial? ¿Sólo por eso? ¿Una guerra para producir, vender y probar armas? ¿Basta con eso? Puede ser, pero... hay más para ahondar.

 

Para encontrar la respuesta a estos interrogantes, podemos referirnos al libro War and globalization, de Michel Chossudovsky. La estrecha relación entre la CÍA y el ISI, cuya cabeza habría financiado los atentados, provenía desde el año 1979 cuando ambas centrales conjuntamente lanzaron una campaña para transformar la Jihad afgana contra la Unión Soviética en una guerra global de todos los Estados musulmanes contra Moscú. Incentivados por la CÍA y el ISI, 35.000 musulmanes fanáticos de más de cuarenta países migraron a Afganistán entre 1982 y 1992. Decenas de miles más viajaron a Paquistán.

 

Interrogado el ex asesor de seguridad del presidente Carter, Zbigniew Brzezinski, acerca de ésta, la mayor operación de la CÍA de toda la historia, lanzada en 1979, sobre si no había que lamentar la incentivación norteamericana del fundamentalismo islámico, respondió:

 

"¿Qué es más importante para la historia del mundo? ¿Los talibanes o el colapso del imperio soviético? ¿Unos musulmanes enojados o la liberación de Europa Central y el fin de la Guerra Fría?"([1])

 

Chossudovsky revela que la CÍA financiaba secretamente la Jihad islámica a través del ISI. Más aún, la relación entre la CÍA y el ISI se había fortalecido cuando el general Zia Ul Haq dio un golpe de Estado en Paquistán hacia fines de los años '70. De acuerdo con Chossudovsky, Paquistán era más agresivamente antisoviético que los propios Estados Unidos. Poco antes deque la Unión Soviética invadiera militarmente a Afganistán en 1980, Zia Ul Haq envió al jefe del ISI a desestabilizar los Estados soviéticos de Asia Central. La CÍA sólo estuvo de acuerdo con esto recién en 1984.

 

La CÍA era más cauta que los paquistaníes. Ambos Estados, Paquistán y Estados Unidos, tomaron una postura engañosa sobre Afganistán, demandando públicamente un acuerdo, mientras privadamente creían que la escalada militar era la mejor metodología para debilitar a los soviéticos. Se trata de la misma que emplearon respecto de Bin Laden: buscarlo, pero nunca encontrarlo.

 

A la luz de todo esto: ¿cómo puede ser entonces que la financiación de los atentados a las Torres Gemelas las haya realizado el jefe del ISI? ¿Cómo puede ser que, habiéndose comenzado a divulgar esta información, el gobierno estadounidense no haya lanzado una investigación acerca de si su principal socio en Asia Central no había colaborado en forma directa en la preparación de los atentados? ¿Qué rol desempeñó en todo esto la CÍA? ¿Qué negocios hay en Afganistán, además de los gasoductos, que puedan ayudar a explicar la guerra permanente en esa región? Chossudovsky también proporciona al respecto información reveladora. Según la DEA (Drug Enforcement Agency), Afganistán producía más de 70% de la cosecha de opio mundial, con el cual se elabora la heroína, en el año 2000.

 

En dicho año, el gobierno talibán prohibió el cultivo de opio, por lo que la producción mundial colapso en 70%. Según cifras de organismos de las Naciones Unidas, de más de 82.000 hectáreas afganas cultivadas en el año 2000, solamente quedaron 7.600 hectáreas con cultivo de opio en el año 2001. En el año 2002, una vez que Estados Unidos derrocó al gobierno talibán y colocó en su lugar a Hamid Karzai, la producción afgana de opio volvió a aumentar a entre 45.000 y 65.000 hectáreas cultivadas. El narcotráfico mueve por año unos 500 mil millones de dólares. Se calcula que el negocio de la droga en Afganistán puede llegar a ser fuente hasta de unos 200 mil millones de dólares anuales. En un artículo titulado "Osama Bin Laden, un guerrero de la CÍA", el 23 de septiembre de 2001, Chossudovsky brinda más información. Textualmente dice lo siguiente:

 

"La historia del comercio de drogas en Asia Central está estrechamente relacionada con las operaciones encubiertas de la CÍA. Antes de la guerra soviético-afgana, la producción de opio en Afganistán y Paquistán estaba dirigida a los pequeños mercados regionales. No había una producción regional de heroína. Al respecto, el estudio de McCoy confirma que en los años de la operación de la CÍA, las tierras fronterizas entre Afganistán y Paquistán se volvieron el productor número uno del mundo, proveyendo 60% de la demanda estadounidense. En Paquistán, la población adicta a la heroína ascendió de casi cero en 1979 a 1,2 millones en 1985. Un incremento más acelerado que en cualquier otra nación. Los activos de la CÍA controlaban este comercio de heroína. En cuanto a los guerrilleros mujaidines tomaban el territorio en Afganistán, ordenaban a los campesinos plantar opio, como un impuesto revolucionario. Cruzando la frontera, en Paquistán los líderes afganos y los cárteles locales bajo la protección de la inteligencia paquistaní (ISI) operaban cientos de laboratorios de heroína. Durante esta década, la agencia estadounidense de combate a las drogas (DEA) no logró en Islamabad arrestos ni detenciones importantes."

 

Podemos advertir, entonces, que la imagen de un Osama Bin Laden a la vez multimillonario y religioso fanático puede resultar más que irreal. Cuesta pensar que Bin Laden, financiado por el ISI paquistaní, haya estado ocupado exclusivamente en el entrenamiento de fanáticos religiosos, potenciales suicidas, mientras a su lado, bajo su directa vista, el ISI y los activos de la CÍA que Chossudovsky señala se llenaban los bolsillos mediante el narcotráfico.

 

En este punto, vale la pena señalar lo siguiente: el presupuesto anual de la CÍA ronda los 35 mil millones de dólares. Con ese dinero, la CÍA debe realizar operaciones secretas en prácticamente todo el mundo. A fin de tener una acabada idea de cuánto dinero es 35 mil millones de dólares para gastar en todo el mundo en un año, vale la pena citar que esa cifra equivale al patrimonio de sólo un fondo de inversión mediano en EE.UU. Ocurre que el presupuesto de la CÍA debe ser votado por el Congreso norteamericano, y éste no incluye partidas para operaciones ilegales o criminales. Sí la CÍA sólo contara con un presupuesto de 35 mil millones de dólares, poco y nada podría hacer en el mundo. Esto puede explicar mejor por qué los talibanes fueron desalojados del poder por el gobierno de Bush, justo luego de haber prohibido el cultivo de opio.

 

En este punto vale la pena señalar que George Bush padre llegó a ser director de la CÍA durante el mandato del presidente Ford, y que habría dejado en dicho organismo una enorme cantidad de amigos. El hoy presidente George W. Bush tiene además una muy estrecha relación con el actual director de la CÍA, George Tenet, quien suele reunirse a solas con el mandatario. Finalmente, cabe señalar que, en su visita a Estados Unidos entre el 4 y el 13 de septiembre de 2001, el general Mamoud Ahtned, presunto financista de los atentados a las Torres Gemelas, se entrevistó con el director de la CÍA, George Tenet, con el subsecretario del Departamento de Estado, Richard Armitage, y con el senador Joseph Biden, jefe del Comité de Relaciones Exteriores del Senado.

 

Si Vidal y Chossudovsky tienen razón, toda la serie de guerras que hubo en los últimos años cobra una dimensión totalmente diferente. Los acontecimientos que rodearon a la primera guerra del Golfo Pérsico, en cambio, pueden entenderse más acabadamente.

 

En el Nombre del Padre de Bush

 

El 8 de febrero de 2002 el matutino Clarín, en sus páginas 26 y 27, reveló que George Herbert Walker Bush, el padre del actual presidente, preparó en 1990 una auténtica campaña de mentiras y engaños para poder realizar la guerra contra Irak. En aquel momento, el Congreso norteamericano estaba dividido acerca de la necesidad de la guerra. A fin de ganarse a la opinión pública, y por lo tanto definir a favor la votación en el Congreso, el padre de Bush decidió televisar a todo el mundo el testimonio de una joven iraquí llamada Nayirah que, llorando ante las cámaras televisivas y legislativas, aseguraba que los soldados iraquíes que invadieron Kuwait habían producido la muerte de 312 bebés al sacarlos de las incubadoras de un hospital para dejarlos morir de frío en el piso helado. Dijo que lo presenció y que su hermana estaba dando a luz en esos momentos. En marzo de 1991 se reveló que la niña de 15 años no había estado en Kuwait en ese momento sino en Washington DC, no se llamaba Nayirah y era nada menos que la hija del embajador de Kuwait en Naciones Unidas.

 

El episodio obligó a retractarse, incluso, a Amnesty International, que también fue manipulada por el propio Bush en este tema. El padre de Bush también contrató a la consultora Hill & Knowlton por 11,5 millones de dólares para que preparara una campaña de prensa destinada a manipular a la opinión pública a fin de poder bombardear a Saddam Hussein. Esto saltó a la luz en la Argentina a raíz de la información que hablaba acerca de que Tony Blair había fraguado un informe sobre las armas de destrucción masiva de Hussein para poder invadir Irak en el 2003, utilizando para ello nada menos que un viejo informe, de más de diez años de antigüedad, de un estudiante universitario que, consultado por la prensa, manifestó su desorientación y sorpresa, se declaró muy contento, y hasta expresó que, si las autoridades inglesas lo deseaban, podía proporcionar más información.

 

La diputada laborista Glenda Jackson pidió entonces infructuosamente la renuncia de Blair. ¿Qué es lo que entonces había ocurrido realmente en el Golfo Pérsico? ¿Es acaso cierto que un demoníaco Saddam Hussein invadió cruelmente Kuwait en 1990? ¿Qué es lo que sucedió?

 

Webster Tarpley y Antón Chaitkin echan luz sobre el tema en la agotada (pero disponible libremente en la web) biografía no autorizada de George Bush padre. Lo que ocurrió habría sido lo siguiente: a inicios de los años '80, Irán e Irak, dos países petroleros, ingresaron en una guerra entre sí en la cual Estados Unidos, gobernado por la dupla Reagan-Bush, tomó una decisión salomónica: financiar a ambos bandos y venderles armas a los dos países. A consecuencia de ello, se desarrolló una prolongada guerra que terminó en empate.

 

Saddam Hussein habría acumulado rencor contra sus vecinos saudíes y kuwaitíes, que lo habrían dejado en soledad, atajando las hordas chiítas iraníes, de diferente raza que la árabe y de pronunciadas diferencias religiosas y culturales con los sunnitas, mayoritarios en Arabia Saudita, Kuwait y en la élite en ese entonces gobernante en Irak, La situación de Hussein era especialmente complicada si se tiene en cuenta que, mientras Irán posee 60 millones de habitantes, Irak sólo llega escasamente a la tercera parte. Si además se tiene en cuenta que 70% de la población iraquí es chiíta, fácilmente se puede caer en la cuenta del grado de soledad que tuvo que soportar el sunnita Saddam Hussein durante esa guerra.

 

Una vez concluida, Saddam Hussein aumenta su nivel de rencor contra el emir de Kuwait al observar que la política petrolera saudí y kuwaití era producir al mayor ritmo posible, deprimiendo artificialmente el nivel de precios mundiales del crudo, que, como ya hemos explicado, era funcional a los intereses de las petroleras anglonorteamericanas en los años '80. Además, Irak y Kuwait comparten uno de los mayores yacimientos petrolíferos del mundo: los campos de Rumeila. Kuwait extraía petróleo de ese yacimiento a un ritmo frenético, lo que motivó que Hussein entendiera que el emir de Kuwait estaba robando petróleo que correspondía a Irak.

 

Así dadas las cosas, Hussein en 1990 informó a la embajadora de Estados Unidos en Irak, April Glaspie, que su intención era invadir Kuwait. La embajadora Glaspie consultó con el Departamento de Estado y con el presidente George Herbert Walker Bush, quien no emitió opinión, comentario ni trató de disuadir a Hussein de la invasión, lo que fue interpretado por él mismo como una carta blanca. Hussein entendió entonces, erróneamente, que Estados Unidos no reaccionaría. El padre de Bush le había tendido una trampa que le daba la excusa para debilitar al líder árabe más reacio de domesticar, poner un pie con bases militares en el país con mayores reservas petrolíferas del mundo: Arabia Saudita, y en Kuwait. Todo ello con la excusa de que Hussein era un brutal agresor al invadir Kuwait y que no respetaba los derechos humanos.

 

Por supuesto, sin tener en cuenta que Kuwait era gobernado autoritariamente, sin Congreso ni representación parlamentaria alguna, por un emir de exóticas y multitudinarias costumbres sexuales y que poseía esclavos. Las propias autoridades norteamericanas no sabían cómo disimular esto cuando el emir se trasladó con ellos a Estados Unidos. La historia tomó tal dimensión que el propio Bush padre debió interceder para crear a toda velocidad una parodia de mini parlamento kuwaití a fin de disimular las características del régimen esclavista, que supuestamente sí respetaba los derechos humanos.

 

La estrategia del padre de Bush, si bien triunfadora en el campo de batalla, con el correr de los años significó la pérdida de la guerra, dado que nunca se produjo el golpe de Estado interno que la industria petrolera deseaba. Ocurre que a Estados Unidos no le venía bien cualquier tipo de golpe contra Saddam Hussein. Noam Chomsky, en Estados canallas, señala:

 

"En 1991, inmediatamente después del cese de las hostilidades, el Departamento de Estado reiteró formalmente su negativa a tener ningún trato con la oposición democrática iraquí, e igual que antes de la Guerra del Golfo (la primera) el acceso a los principales medios de comunicación estadounidenses les fue virtualmente denegado. (...) Era el 14 de marzo de 1991, mientras Saddam estaba diezmando a la oposición en el sur bajo la mirada del general Schwarzkopf, quien se negó incluso a permitir que los oficiales militares rebeldes tuvieran acceso a las armas iraquíes capturadas. (...) Oponiéndose a una rebelión popular, Washington esperaba que un golpe militar desplazara a Saddam, y entonces Washington tendría lo mejor de todos los mundos: una junta iraquí con puño de hierro sin Saddam Hussein."

 

La situación derivó nuevamente en guerra cuando Hussein decidió ignorar a las petroleras anglonorteamericanas a medida que Irak retornaba al mercado internacional del petróleo.

 

George de Arabia

 

Las relaciones de la familia Bush con jeques, emires e industriales de origen árabe no son nuevas. En realidad, uno de los nexos de más larga data de la familia Bush con familias árabes fue la cordial y lucrativa relación con la familia Bin Laden. Dicho vínculo se habría solidificado después de 1968, año en el cual el patriarca familiar Mohamed Bin Laden murió en los campos petroleros de la familia Bush, en Texas.¿Cómo murió?... Se le cayó el avión. Los negocios de la familia Bin Laden a partir de ese momento fueron manejados por el hermano mayor de Osama, Salem Bin Laden. Salem compartía el poder con doce de sus hermanos. Cuando el actual presidente George W. Bush funda la empresa Arbusto Energy en 1978, Salem Bin Laden se transforma en uno de sus principales inversores.

 

Salem Bin Laden nombró como su representante exclusivo en Estados Unidos a James Bath, quien declaró posteriormente haber sido agente de la CÍA, y haber sido reclutado por el propio

George Bush padre en persona, cuando fue director de la CÍA en 1976. Bath además había sido compañero de Bush júnior en la Texas Air National Guard. Bath invierte varios millones de dólares en los fallidos emprendimientos petrolíferos de Bush. Repite tantas veces a quien quiera oírle que ese dinero no provenía de la familia Bin Laden, que logra el efecto precisamente contrario en la prensa texana de la época. Bath no solamente maneja los intereses del Bin Laden Group en Estados Unidos sino también los de un jeque saudí, precisamente cuñado de Osama Bin Laden: Khalid Bin Mahfouz.

 

Mahfouz se transforma en el heredero directo del grupo Bin Laden en Estados Unidos cuando en 1988 sucede un trágico y triste episodio: en Texas, muy cerca de la propiedad de la familia Bush, en las cercanías de San Antonio, fallece inesperadamente Salem Bin Laden. ¿Cómo ocurrió este trágico episodio? Coincidencia... Se le cayó el avión. Aquí es necesario acotar que en los emprendimientos petrolíferos de la familia Bush, sobre todo los de George W. Bush, el único que ganaba dinero era Bush. Las empresas, primero Arbusto Energy, luego Bush Exploration, más tarde Spectrum 7 y finalmente Harken, solían perder dinero hasta quedar al borde de la quiebra, debido entre otras cosas a que en Texas se estaba acabando el petróleo y los Bush se habían acordado tarde, cuando ya no había "oro negro", en su intención de imitar a uno de los clanes que los financió y los hizo poderosos: los Rockefeller. George W. Bush siempre se las arregló para ganar y fusionar sus desfallecientes empresas con otras más grandes que las salvaran. Pero en el camino, los amigos del padre, inversores de sus arrebatados emprendimientos petrolíferos, solían perder dinero. Quizá se pueda entender mejor, entonces, la seguidilla de caída de aviones que suele rodear la vida de George W. Bush.

 

En el caso específico de Salem Bin Laden, el accidente producido el 29 de mayo de 1988, justo el Memorial Day, despertó la atención de todos los lugareños, dado que Salem era un experto piloto, con más de 12.000 horas de vuelo. Por lo tanto, no se entendía cómo, en un día despejado y sin vientos, en vez de doblar hacia la izquierda dobló a la derecha y se fue a enredar en cables de alta tensión, lo que provocó su inmediata muerte.

 

Quien comenzó a manejar el grupo desde ese trágico momento, Bin Mahfouz, cuñado de Osama, tenía todas las características de un as de las finanzas. Tanto es así que fue un importante accionista del banco (tenía 20%) que provocó la mayor quiebra financiera de todas las épocas, en todo el mundo, estafando a pequeños ahorristas por la friolera de 10 mil millones de dólares. En efecto, en 1991, precisamente durante la presidencia de Bush padre, cae el Bank du Crédit et Commerce International (BCCI), fundado por un paquistaní y con conexiones finales en importantes bancos suizos y la CÍA, agencia que había sido dirigida hasta hacía poco por el propio Bush padre. El BCCI estaba señalado de ser, tras la fachada de un banco, un emporio de corrupción global que lavaba el dinero de la droga que se producía en Afganistán —donde estaba Osama—, financiaba las actividades terroristas de los mujaidines afganos, manejaba los fondos del cártel de Medellín y los ahorros del general Noriega en Panamá. Fue difícil para Bush padre defenderse en este tema.

 

Para eso usó a uno de sus colaboradores en el Departamento de Justicia: Robert Mueller III, quien hoy es máxima cabeza del FBI y máximo responsable de la investigación de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001. Si los negocios de la droga, de las armas y del terrorismo mueven gigantescas cifras, es obvio que necesitan de entidades financieras mediante las cuales puedan ingresar esos enormes recursos a la economía legal.

 

El crimen organizado también necesita de bancos que puedan lavar fondos de grandes operaciones o acontecimientos relacionados con el crimen. Por lo tanto, siempre deben existir grandes bancos que puedan actuar a la vez en el marco legal y en el mundo criminal. Una investigación a fondo del BCCI hubiera implicado probablemente no sólo a George Bush padre. Después de todo, todo ser humano puede ser fusible, como ya lo demostró el caso Nixon. El problema que presentaba el caso BCCI era que comenzaba a verse la real dimensión existente entre el crimen organizado y la CÍA, Y en tal sentido, la CÍA podía llegar a resultar el último bastión tras el cual se escudaba la propia élite banquero petrolera anglonorteamericana.

 

Por si fuera poco, el BCCI también estaba implicado en préstamos al terrorista palestino Abu Nidal y a Khun Sa (lord de la heroína en el denominado "triángulo dorado" que conforman Tailandia, Burma y Laos). El escándalo del BCCI por lavado de fondos de la droga, contrabando de armas, financiación al terrorismo y coimas a políticos norteamericanos perjudicó muy rápidamente al gobierno de Bush padre y los ahorros de la familia Bin Laden. El tema amenazaba con mostrar el verdadero rostro de los que ostentaban y ostentan el poder. Quizá fue en parte por ello que la élite de negocios norteamericana que mencionamos en el capítulo sobre el petróleo vio con beneplácito el ingreso en la campaña presidencial del multimillonario texano Ross Perot.

 

Perot le sacaba más votos a Bush que a Clinton, de manera tal que se podía dar a Bush padre una salida discreta, sin levantar del todo la perdiz, e instalar a Bill Clinton en el poder. ([2]) Una eventual reelección de Bush padre en medio de un escándalo financiero de esas circunstancias hubiera dificultado sobremanera el entierro definitivo del tema BCCI. Es posible que hasta el propio Bush padre haya deseado perder esa campaña presidencial. Algunos dichos y medidas encaradas por el propio Bush padre cuando era presidente lo hacían pasar como un mandatario confundido y perdedor más por sus propios supuestos errores que por aciertos del adversario Clinton. Por ejemplo, la más famosa frase de Bush que "enterró" sus supuestas aspiraciones reeleccionistas fue, en plena campaña: "Lean mis labios: ningún impuesto nuevo".

 

A los muy pocos meses, Bush subió los impuestos, y perdió el voto de gran cantidad de votantes de clase media. ¿Error tan infantil de un personaje tan astuto y sumamente sagaz? ¿O pura estrategia para comenzar a dar "un paso al costado"? Además, no había grandes diferencias entre Bush padre y Clinton. Tenían grandes amigos en común, como por ejemplo Jackson Stephens, quien logró para el BCCI la compra del First American Bank en Washington DC. Stephens era amigo y vecino del entonces joven Bill Clinton, y había logrado fondos de la industria petrolera para la campaña presidencial de Jimmy Carter, y ya hacía lo mismo para Clinton. Por eso, muchos republicanos y demócratas estaban interesados en tapar lo más rápidamente posible el caso de la quiebra del banco de origen paquistaní, BCCI.

 

¿Implicó este enorme lío el fin de la fructífera relación financiera entre los clanes Bush y Bin Laden? Por supuesto que no. En la década del 90, el llamado Carlyle Group, un fondo de inversión que administra en Estados Unidos 15 mil millones de dólares, con los que financia y compra en su totalidad o en parte empresas relacionadas sobre todo con la producción y el tráfico de armas y sistemas de defensa, manejó los fondos del Bin Laden Group. Esa entidad fue dirigida hasta hace poco por el ex director de la CÍA, Frank Carlucci.

 

A inicios de los años noventa una empresa por ese entonces propiedad de Carlyle, Vinnell Corporation, fue la encargada de proporcionar los soldados mercenarios para custodiar los pozos petroleros saudíes, que —al igual que hoy Afganistán— no son vigilados directamente por el ejército estadounidense, sino por una milicia privada. Entre los directivos y asesores del Carlyle Group figuran el ex primer ministro inglés en la era de la primera guerra del Golfo, John Major, James Baker III y nada menos que... George Bush padre, quien durante los años '90 pasó largos y gratos momentos en países árabes, dando conferencias en nombre del Carlyle Group al costo de unos 100 mil dólares por charla. Sí, el padre de Bush veló hasta el 11 de septiembre del año 2001, y sigue velando aún, por los intereses del Carlyle Group. Y éste lo ha hecho por los intereses financieros de la familia Bin Laden. Algunos creen que la supuesta "expulsión" de Osama del clan, hace varios años, fue en realidad un engaño para evitar exponer los lazos de las familias Bush, Bin Laden y la propia CIA, ya golpeadas por el tema BCCI, con la financiación del terrorismo y el cultivo de drogas.

 

En cuanto al terrorismo, a pesar de la propaganda de los medios masivos de comunicación, ha sido mucho más financiado por la CIA y los Estados Unidos de lo que puede parecer. El propio Noam Chomsky, en 9/31, señala:

 

"Corno digo en todas partes, Estados Unidos es, después de todo, el único país condenado por el Tribunal Internacional por terrorismo internacional —por el uso ilegal de la fuerza con fines políticos, como el Tribunal lo señala—."

 

A propósito del terrorismo internacional, muchos de los atentados quedan en la más absoluta oscuridad, a pesar de factores llamativos. Por ejemplo, los atentados cometidos simultáneamente en las embajadas norteamericanas de Nairobi (Kenia) y Dares Salaam (Tanzania) durante la era Clinton costaron la vida de centenas de personas, casi todas africanas. Menos del 10% de las víctimas eran estadounidenses. En cuanto a los atentados cometidos en Riad (Arabia Saudita) el 12 de mayo y el 8 de noviembre de 2003 —que sirven de excusa a EE.UU. para mantener su ejército en Irak y sus bases en Arabia Saudita—, apenas murieron nueve estadounidenses sobre 35 muertos totales en mayo y... ningún norteamericano sobre 30 muertos en las explosiones de noviembre. Asimismo, las células terroristas chechenas que suelen provocar desastres en Rusia fueron, según Chossudovsky, entrenadas en Afganistán por mujaidines afganos. Este último sería un curioso caso en el que los terroristas chechenos son funcionales a los intereses de las mega empresas petroleras, dado que una eventual independencia de Chechenia de la Federación Rusa convertiría los pozos petrolíferos de Bakú (Azerbaiján) en mucho más fáciles de dominar por parte de las petroleras anglonorteamericanas, dado que Chechenia —hoy rusa— separa Azerbaiján de Rusia.

 

En suma, sea quien fuere el verdadero organizador de una buena parte del terrorismo internacional, y más allá de quiénes son en realidad los que utilizan a fanáticos islámicos o nacionalistas varios en atentados, muchas cosas pueden quedar claras: el crimen organizado y varios clanes de multimillonarios están más emparentados de lo que a primera vista parecen. La CÍA y el terrorismo son mucho más amigos de lo que uno puede en principio suponer: Thierry Meyssan, en un apéndice de La terrible impostura, muestra los facsímiles de la denominada "Operación Northwoods" cuando, a inicios de los años '60, militares norteamericanos querían organizar operaciones terroristas en su propio territorio, matando ciudadanos norteamericanos para presentar la invasión que se preparaba contra Cuba como sí fuera en legítima defensa.

 

Los viejos films de Francis Ford Coppola con Brando, De Niro y Pacino acerca de la mafia lucen como películas rosas en comparación con lo que la realidad parece ser. En medio de todo esto, sigue quedando la gran incógnita de los atentados del 11 de septiembre de 2001, y de la familia Bush, clan que parece mezclar intereses públicos y privados, y no tener código alguno al momento de perseguir sus intereses. Es muy extraño que ningún juez en Estados Unidos se haya planteado, entre otras cosas, la legalidad de las asesorías de George Bush padre al Carlyle Group, luego de su paso por el gobierno, y habiendo dejado una enorme cantidad de contactos políticos, a todo nivel, en todos lados. Tampoco se ha cuestionado suficientemente la legalidad de que Dick Cheney en diez años haya sido sucesivamente secretario de Defensa, presidente de la petrolera Halliburton y vicepresidente de Estados Unidos. Aunque no suena tan raro, si se tiene en cuenta que la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos parece poseer un grado de adicción al sector industrial petrolero financiero militar al menos desde los años '80, cuando Reagan y Bush nombraron la mayoría de los actuales jueces. Una gran cantidad de autores, sin embargo, llevan mucho más atrás en el tiempo este grave conflicto de intereses. Incluso hay quien señala que es algo inherente al propio tipo de capitalismo corporativo, donde la democracia es sólo una ilusión, que se adueñó de Estados Unidos.

 

Estudiar al clan Bush puede aportar mucha luz acerca de cómo realmente funciona el mundo, acerca de las reales noticias que no siempre, más bien unas pocas veces, coinciden con las que circulan en los medios masivos de comunicación. Como detalle, vale mencionar el propio caso de Osama Bin Laden; sus declaraciones después del 11 de septiembre de 2001 generalmente fueron obtenidas, traducidas y reproducidas por el canal televisivo Al Jazeera, instalado en Qatar. Es posible que no se haya divulgado lo suficiente que Al Jazeera es una especie de CNN "aclimatada" al paladar árabe. Quizá tampoco se recuerde que Qatar fue el primer país del Golfo Pérsico que Se ofreció a prestar apoyo a George W, Bush en su campaña contra Irak, lo que en su momento motivó una amenaza de Saddam Hussein de "volar" Qatar, hasta sus cimientos. Lo que se mencionaba en los medios de comunicación sobre las expresiones de Osama Bin Laden provenía de Qatar y de Al Jazeera...

 

En cuanto a los atentados del 11 de septiembre de 2001, como hemos visto, Osama Bin Laden podía tener causales económicas y políticas como para ser el autor de los mismos. Además hemos analizado cómo también tenía razones personales para vengarse de la familia Bush. Sin embargo, que Bin Laden tuviera muchos motivos para realizar los atentados no implica necesariamente que los haya cometido. A medida que transcurre el tiempo y los interrogantes mencionados al inicio de este capítulo se van adicionando, también van creciendo las dudas con respecto a la autoría de los atentados. Podría darse el caso de que Osama haya sido elegido de antemano como "chivo expiatorio", justamente debido a gran cantidad de motivaciones que podía tener para efectuar esos hechos, factor que podría constituir el pretexto ideal para comenzar una verdadera cruzada militar contra varios países árabes.

 

Quizá todo esto ayude a explicar por qué poco, muy poco, se lee en los diarios acerca de la historia de los Bush, aun cuando uno de ellos fue presidente de Estados Unidos hace una década, y otro lo es ahora. Aun cuando otro más es gobernador de uno de los estados más importantes (Florida), y potencial presidenciable en sólo algunos años. ¿Quiénes son los Bush? ¿De dónde vienen? ¿Cómo acceden tan fácilmente al poder? Ésa es la historia que sigue.

 

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[1] (4) Texto original: "What is most important to the history of the world? The Taliban or the collapse o the Soviet empire? Some stir redup Moslems or the liberation of Central Europe and the end of the Cold War?"

[2] Uno de los principales "caballitos de batalla" de Perot en aquella campaña presidencial era la promesa del magnate texano de rescatar sobrevivientes norteamericanos en Vietnam. Bush padre se mofaba de Perot porque no logró rescatar ni siquiera uno. La respuesta de Perot no se hizo esperar:

 

"Bueno, George, sigo buscando prisioneros, pero paso todo el tiempo descubriendo que el gobierno ha estado moviendo drogas en todo el mundo, y que está envuelto en ventas ilegales de armas... No puedo encontrar los prisioneros debido a la corrupción de nuestra propia gente".

 

Bush no respondió, pero a Perot se le cerraron todos los archivos oficiales.