CAPÍTULO 3
La conspiración de los
Rockefeller y
Independientemente
de su precio, la
Revolución China
ha tenido un éxito
evidente no
sólo a la hora de crear una
administración
más eficaz y entregada,
sino también
a la hora de fomentar una
moral alta y
un propósito común [...] el
experimento
social llevado a cabo en
China bajo
el mandato del presidente
Mao es uno
de los éxitos más importantes
de la
historia de la humanidad.
DAVID ROCKEFELLER (1973)
Toronto, hogar de más de cinco millones de
personas, es el mayor centro financiero de Canadá y el cuarto mayor de América del
Norte. Sólo Nueva York, Chicago y Los Ángeles son más importantes a nivel
financiero. Es la sede de
Treinta y cinco kilómetros al noroeste del centro
de Toronto está el CIBC Leadership Centre, en King City, la sede de la
conferencia Bilderberg de 1996. El centro CIBC está, de hecho, fuera de King
City, en King Township, una región de grandes y exclusivos criaderos de
caballos en la que se acoge a los miembros de la familia real británica cuando
visitan Canadá. Este maravilloso centro, propiedad de uno de los mayores bancos
canadienses -el Canadian Imperial
Bank of Commerce - se ubica sobre cinco kilómetros
de senderos naturales que atraviesan bosques y colinas. No es sorprendente que
los bilderbergers se decidieran por este selecto lugar.
Los medios y agencias de noticias de Taranta fueron
puestos sobre aviso de esta reunión por una serie de faxes, llamadas y
memorándums que mandamos Jim Tucker y yo mismo, especialmente después de que
supiéramos por fuentes internas a la reunión que la conferencia de 1996 iba a
utilizarse como escenario para tratar la inminente fractura de Canadá a través
de una Declaración Unilateral de Independencia en Quebec a principios de 1997.
El objetivo era fraccionar Canadá para facilitar una Unión Continental con
Estados Unidos hacia el año 2000.
Este objetivo hubo de posponerse hasta 2005 y luego
hasta 2007. Como regla general, las reuniones Bilderberg jamás se mencionan en
la prensa, pues la prensa generalista es propiedad de los bilderbergers. Este
velo de secretismo fue rasgado el 30 de mayo de 1996, el primer día de la
conferencia, por un artículo en la primera plana de uno de los periódicos de
mayor circulación y prestigio de Canadá, el Toronto Star. Bajo el titular «Black acoge a líderes mundiales», John
Deverell, un periodista de la sección de negocios del periódico, subrayó que no
sólo el editor canadiense lord Conrad Black había ofrecido doscientos noventa y
cinco millones de dólares para hacerse con el control de la mayor cadena de
periódicos canadienses sino que, además «... ahora es el anfitrión de una reunión de cuatro días fuertemente
protegida por guardias a la que acuden líderes mundiales y monarcas al norte de
Taranta». Deverell nombró a algunos de los 100 asistentes elegidos a dedo
de todo el mundo, extraídos de la lista que Tucker y yo le suministramos. Esta
fue la primera vez en la historia de las conferencias Bilderberg en que un
periódico importante les dedicó su atención.
Habitualmente las reuniones Bilderberg ni siquiera
se mencionan en los grandes medios. Los bilderbergers no están acostumbrados a
tener que dar explicaciones a nadie, especialmente dado que algunos de sus
miembros controlan importantes periódicos, cadenas de periódicos y agencias de
noticias. Pero la conferencia de 1996 no fue una conferencia común ni Canadá es
un país cualquiera. Cuando los principales medios comenzaron a confirmar la
información a través de sus fuentes privadas y gubernamentales, les quedó
inmediatamente claro que Canadá, uno de los estados más ricos y bellos del
mundo, iba a ser despiadadamente troceado por los bilderbergers y el Nuevo
Orden Mundial. Los bilderbergers deberían haber sabido que, cuando lo que está
en juego es la propia libertad, la mera posesión de los medios no puede impedir
que los editores, correctores, articulistas, asistentes y periodistas de
investigación de la televisión, radio y de la prensa escritas difundan la
verdad entre el público.
Lo que los bilderbergers habían considerado
meramente una fuga se convirtió rápidamente en una inundación y luego en una
avalancha que se llevó a todo el mundo por delante. Sólo en la conferencia de
1999 en Sintra, Portugal, relajaron los bilderbergers las extremas medidas de
seguridad que impusieron tras su mayor derrota: la conferencia de Toronto. A
las 7:45 de la mañana del 30 de mayo de 1996, el legendario locutor de 680-NEWS
Dick Smythe, el más seguido en el area metropolitana de Taranta, emitió el
siguiente informe, que fue transmitido a intervalos regulares como parte de sus
noticias:
«Bien, esto parece el guión de una
película de conspiraciones, en la que los importantes y poderosos del mundo se
reúnen en secreto. Conrad Black celebra su conferencia Bilderberg anual. Doy
paso a Karen Parons, reportera de 680... "Alrededor de cien notables,
entre ellos los reyes de Holanda y España, Henry Kissinger, el secretario de
Defensa de Estados Unidos William Perry y nuestro primer Ministro se han
reunido para la conferencia. También han venido los presidentes de
La prensa canadiense también distribuyó un breve
informe sobre el hasta entonces secreto encuentro, que ha sido publicado hoy,
entre otros periódicos, por el Toronto Sun, que cuenta con más de trescientos
cincuenta mil suscriptores. La libertad y su pérdida... a veces no pienso en
ella durante los intervalos de nuestro destino. ¿Qué estoy haciendo
persiguiendo a esa gente por todo el mundo? ¿Qué es lo que busco? Tiene que
haber una forma más sencilla de ganarse la vida... pero se lo debo a mi padre.
El 19 de abril de 1975 fue la última vez que vi a
mi padre vivo, un hombretón en bata y zapatillas. Desde la fotografía me miran
mis ojos desesperados, los ojos de un niño de nueve años, asustado, incapaz de
imaginar, de comprender, no lo suficientemente mayor para ponerme en el lugar
de este hombre barbudo, que sólo unas horas antes me abrazaba pero que ahora se
ha ido. Los médicos dictaminaron la muerte clínica de mi padre diecisiete días
después, el 6 de mayo de 1975. Fue un científico famoso, un hombre de gran
dignidad y honor que pasó su vida entera luchando por el derecho de los hombres
a decir 10 que piensan. Quizá eso no parezca algo extraordinario en cualquier
país en que la libertad de expresión forme parte fundamental del entramado
básico de la sociedad, pero no era así en la vieja dictadura de
Mi padre sobrevivió diecisiete días de tortura
brutal, diecinueve horas de dolor diarias cada uno de esos días. Trescientas
veintitrés horas de sufrimiento inhumano provocadas por
El 1 de junio, «Big» Jim Tucker y yo, junto con un
pequeño grupo de activistas a tiempo parcial, celebramos lo que se estaba
convirtiendo en un éxito extraordinario. Todos los grandes periódicos del país
querían entrevistamos, las cadenas de televisión buscaban constantemente nuevas
noticias y las cadenas de radio nos se guían por toda la ciudad. Nos reuníamos
en
Quedamos en
Por una vez, le habíamos ganado claramente la mano
a los Bilderbergers. La cobertura mediática había sido tremenda y Kissinger
estaba muy enfadado, lo que era buena señal. Los planes para la inminente
disgregación de mi país de adopción fueron temporalmente aplazados. ¿Qué más se
podría haber logrado en tan poco tiempo? Aun así, yo sabía que se' trataba sólo
de una victoria temporal. Aquella gente volvería y habría aprendido la lección
querían aplastar toda resistencia, regir el mundo sin el consentimiento de
éste, por la fuerza de las armas o del pan. A doscientos cuarenta metros sobre
el suelo la ciudad estaba quieta. Las ventanas me aislaban de los sonidos de la
urbe. En ese momento me sentí como si mirara hacia adentro desde afuera.
¿Serviría para algo todo aquello? ¿Comprendería la gente que nos enfrentábamos
a un peligro inminente?
Un discreto golpe en la pesada puerta de madera
interrumpió mis pensamientos.
-Pase - dije, apenas levantando la voz.
Mi fuente, que llevaba guantes de piel, cruzó lentamente
el umbral que separaba el desnudo pasillo de la decoración art deco de la
suite. Se movió instintivamente hacia la ventana, contemplando momentáneamente
la extraordinaria vista del área en que el centro de Toronto se encuentra con
el lago.
-Esta vez les has parado - dijo la fuente,
sopesando cada sílaba como si una pequeña alteración en el registro pudiera
haber cambiado el significado--. La disgregación de Canadá sigue en marcha.
Sólo es cuestión de tiempo.
-Quizá -dije-o Por ahora todo está bien y así
seguirá hasta el próximo encuentro. Quizá para entonces unos cuantos de ellos
hayan muerto de viejos o por accidentes o causas fortuitas.
-¿Fortuitas? ¿Fortuitas para quién? -contestó la
fuente. De la revista que mantenía férreamente agarrada sacó una serie de notas
manuscritas, garabatos que yo apenas habría sido capaz de descifrar solo.
-Creí que no se permitía tomar notas --dije,
sonriéndole de oreja a oreja.
-Tomar notas no se recomienda, amigo -me corrigió.
Eché un vistazo a la página. Podría descifrarlo.
Conocía muy bien esa letra: las «t» apenas trazadas y las «r» retorcidas, todo
diligentemente escrito en los confines de un papel pautado.
Reflexioné un instante sobre lo que aquel valiente
arriesgaba al reunirse conmigo y entregarme esa valiosísima información. ¿Por
qué no había más personas como él en el mundo? Quizá las haya, sólo que no
sabemos de la lucha que mantienen calladamente a miles de kilómetros de
nosotros.
-Debo irme -me dijo lentamente la fuente sin
levantar la mirada.
Extendí mecánicamente mi mano abierta en dirección
de la fuente. Justo cuando iba a encajar su mano en la mía, me abalancé sobre
él y le di un abrazo de oso.
-No le haré perder el tiempo dándole las gracias
porque ningún agradecimiento será suficiente para compensar lo que ha hecho por
nosotros.
La fuente levantó la mirada.
-Debo irme.
-Nos iremos igual que hemos entrado --dije-, con un
intervalo de cinco minutos. Yo me iré primero.
-No se preocupe. He dejado mi coche en el parking
subterráneo.
Podemos bajar juntos en el ascensor. La fuente se
ajustó sus guantes de piel y apretó el botón del ascensor. La luz azul brilló a
través de su superficie transparente. Pude oír el sonido sibilante del ascensor
hidráulico acelerando desde las entrañas del edificio a seis pisos por segundo.
-¿Cuándo volveré a verle?
Sonó la campanilla y las puertas se abrieron. Di un
paso adelante para entrar en el ascensor.
-¡Cuidado! -gritó la fuente, agarrándome con fuerza
del brazo y tirándome hacia atrás. Miré mecánicamente hacia el ascensor. Frente
a mí se abría el sobrecogedor vacio del hueco del ascensor, doscientos metros
de caída y muerte hubieran sido mi destino si la fuente no me hubiera apartado
del abismo. Me estremecí. Un escalofrío subió por mi columna vertebral.
-El suelo -murmuré - ¿dónde está el suelo?
-tenemos que salir de aqui ahora mismo! -dijo la
fuente- Alguien ha manipulado el sistema. ¡Le esperaban! Escuche. No tome el
ascensor. No es seguro. Baje por las escaleras y llame a
Cuando lleguen aqui, aprovecharé el momento y
bajaré en ascensor hasta el garaje. ¡Rápido! ¡Vaya ahora mismo!
Bajé los escalones de dos en dos agarrándome a la
barandilla y aprovechando la inercia para girar más rápidamente. Mi corazón
latía alocadamente, como consecuencia de haber estado al borde de la muerte y
de tratar de descender doscientos metros lo más rápido posible. En uno de los
pisos bajos pude oír la trabada voz de un guardia de seguridad inmigrante que
subía las escaleras hacia mí.
- … er,… ter,… señor, ¿esta usted bien? ¿Qué ha
sucedido? Me han llamado en el intercomunicador del segundo piso... alguien ha
hecho que el ascensor se detenga manualmente... sólo se puede hacer en una
emergencia...
Le agarré por el brazo..
-Por favor, llame a
-¿Es usted el hombre que se ha quedado atascado en
el ascensor? - preguntó el oficial de policía de Toronto apuntándome con el
índice y al corazón.
-No exactamente -murmuré, sacudiendo la cabeza con
incredulidad-o He estado a punto de entrar en un ascensor al que le faltaba una
parte, es decir, el suelo.
El policía dejó escapar una exclamación. Su
compañero, bajo, de rasgos marcados, bigote recortado y muñeca peluda se
interesó:
-Sabe, hijo, tiene mucha suerte de estar vivo. Sólo
los ciegos sobreviven a estas situaciones. Un ciego jamás entraría en un
ascensor sin asegurarse primero de que el suelo está allí. Nosotros, sin
embargo, damos siempre por supuesto que lo está. Por eso es un milagro que haya
sobrevivido. Cuando la mafia quiere cargarse a alguien, éste es uno de sus
métodos favoritos.
Era el 1 de junio de 1996. Estaba a punto de
cumplir treinta años. Era demasiado joven para morir. Le di al agente, que me
miraba incrédulo de vez en cuando, todos los detalles. El guardia de seguridad
me preguntó otra vez si estaba bien. Varias personas en la acera recordaron
haber visto a un hombre fornido de unos cuarenta años salir del edificio cinco
minutos antes de que llegara la policía. Llegó una furgoneta de policía y dos
agentes en motocicletas. El espectáculo había comenzado.
Sin duda, el Club Bilderberg es el foro a la sombra
del poder más importante que existe, pero también
Regreso al futuro
Durante el primer año y medio, la comisión produjo
seis informes llamados «Informes del Triángulo». Estos informes se han
convertido en el sello característico de
«Si los "documentos del
triángulo" son indicios de algo, podemos decir que existen cuatro ejes
principales en el control de la economía mundial: el primero, en la dirección
de crear un renovado sistema monetario mundial», algo ya conseguido: el Club
Bilderberg,
Paul Volcker, miembro de
Rockefeller introdujo por primera vez la idea de
Dos meses más tarde, en julio de 1972, David
Rockefeller, miembro del Club y presidente del CFR, prestó su famosa residencia
de Pocantico Hills, en las afueras de Nueva York, como cuartel general de los
primeros encuentros organizativos de
think tanks (generadores de ideas), abogados de
lobbies (grupos de intereses), líderes militares de
Algunos de ellos en funciones, otros retirados.
Holly Sklar añade que «la participación
de representantes de los trabajadores ayuda a controlar el aislamiento popular
y a reducir la distancia que separa a los miembros de
La diferencia entre el Club Bilderberg y
«En 1973, cuando era secretario de
Estado, David Rockefeller vino un día a mi oficina a decirme que había pensado
que yo necesitaba un poco de ayuda. Debo confesar que, en aquel momento, yo no
lo veía tan claro. Así, propuso crear un grupo de americanos, europeos y
japoneses que viesen el futuro con antelación. Y le pregunté "¿Y quién te
va a dirigir ese asunto, David?" Rockefeller respondió, "Zbig
Brzezinski". Sabía lo que quería decir. Había dado con algo importante.
Cuando reflexioné sobre ello, vi que había una necesidad real.»5
Sin embargo, en sus memorias, Rockefeller no
menciona los objetivos clave de la formación de
Rockefeller estaba muy disgustado con
Según afirman los autores Daniel Yergin y Joseph
Stanislaw, en The Comman-ding Heights, el establishment, representado por
Esto debió ser la humillación definitiva y la gota
que colmó el vaso. Nixon y su heterogéneo equipo ya estaban de patitas en la
calle. La mayor parte de
Comisión Trilateral, una
organización particularmente sofisticada
«¿Cómo se explica la sutil interdependencia que
mantiene el Norte industrial con el Tercer Mundo?», pregunta Holly Sldar.10 En
1991, el economista Doug Henwood, colaborador de la importante publicación
estadounidense The Nation, dijo en el Left Business Observer, un boletín
informativo fundado por él en 1986:
«Cada miembro de la tríada ha
reunido bajo su seno a un puñado de países pobres que le proporciona mano de
obra barata, asentamientos y minas para explotar: Estados Unidos tiene a
Latinoamérica;
Will Banyon añade, en el periódico de investigación
australiano Nexus, que «la estrategia de Rockefeller también revela algo
fundamental acerca de la riqueza y el poder: no importa cuánto dinero se tenga;
el poder real de una gran fortuna no sale a la luz hasta que se emplea para secuestrar
y controlar a las organizaciones o a la gente que produce las políticas y las
ideas que guían a los gobiernos».11
David Rockefeller, presidente del Chase Manhattan
Bank, escribió el 20 de agosto de 1980 una carta al editor del New York Times
explicando que «
El lector tendrá otra impresión, sin embargo, si
lee las palabras del senador de los Estados Unidos, Barry Goldwater,
sensiblemente menos eufemísticas. En su libro, With No Apologies, calificó a
El senador Barry Goldwater añade: «David Rockefeller y Zbigniew Brzezinski
encontraron en Jimmy Cárter a su candidato Ideal. Lo ayudaron en su designación
y en su presidencia.» Efectivamente, la candidatura de Cárter tenía sólo el
4 % de apoyo del Partido Demócrata y, de la noche a la mañana, el de Georgia se
convirtió en el candidato a la presidencia. «Para conseguido, movilizaron el
dinero necesario tocando a la puerta de los banqueros de Wall Street,
consiguieron la influencia intelectual de la comunidad académica (siempre
dependiente de los fondos de las grandes fundaciones libres de impuestos) y dieron
órdenes a los medios de comunicación miembros del CFR y
La crónica de los hechos fue concretamente la
siguiente: en 1973, Cárter fue invitado a Tarrytown, en el estado de Nueva
York, propiedad de David Rockefeller. Zbigniew Brzezinski, haciendo el papel de
cazatalentos de Hollywood, ayudaba a Rockefeller a buscar perfiles con buena
imagen pública para
El hecho de que Jimmy Cárter fuese elegido
presidente a dedo ilustra magníficamente el gran poder que posee el Club
Bilderberg,
Tanto John Kerry como George W. Bush pertenecen a
la misma combinación de asociaciones: el CFR y el Club Bilderberg. Realmente no
importa quién gane. El verdadero poder siempre sigue estando en manos de los
globalizadores, a los que les guía una sola misión llamada Gobierno Único
Mundial. No debería sorprendemos, a la luz de toda la evidencia que hemos
mostrado hasta el momento en este libro, que desde su fundación esa triada
globalizadora llamada Comisión Trilateral haya estado trabajando para ver el
final de la soberanía de los Estados Unidos. La siguiente selección de citas de
Between Two Ages muestra la cercanía
del pensamiento de Brzezinski a la del fundador del CFR, el marxista Edward
Mandell House. En la página 72, Brzezinski escribe:
«El marxismo es simultáneamente
una victoria del hombre activo sobre el hombre pasivo, de la razón sobre la
creencia.» En la página 83 afirma: «El marxismo, diseminado a nivel popular en
forma de comunismo, representa el mayor avance en la habilidad del hombre para
conceptualizar su relación con el mundo.» Y en la página 123 encontramos: «El
marxismo proporciona la mejor comprensión de la realidad contemporánea.»
En la primera parte de su libro, The Insiders: 1979 The Carter Years,
John McManus de The John Birch Society (una organización dedicada a restaurar y
preservar la libertad que propugna la constitución de los Estados Unidos)
escribe:
«En ningún lugar dice el señor
Brzezinski a sus lectores que el marxismo "en forma de comunismo", el
cual él elogia, ha sido responsable del asesinato de aproximadamente 100
millones de seres humanos durante el siglo XX, de la esclavitud de mil millones
más y de la necesidad, privación y desesperación de todos sus ciudadanos, a
excepción de unos pocos criminales que dirigieron las naciones comunistas.»14
La completa convergencia entre los planes de
Es decir, el monopolio y el control de masas, las
prácticas habituales de la familia Rockefeller. John D. Rockefeller, el padre
de David, odiaba la competencia. Enseñó que la única competencia que valía la
pena tener era aquella en la que tú controlas las dos partes de la ecuación. De
ahí el amor de John y David por el monopolio globalizador como, por ejemplo,
los planes de Rockefeller de que
Finalmente, en la antepenúltima página del libro,
Brzezinski nos dice lo que significa todo. El objetivo de
Así que, mientras muchos biógrafos, a través de
cambios, alteraciones, medias verdades y mentiras completas han hablado de la
fabulosa riqueza de la familia Rockefeller y de su prácticamente ilimitado
poder económico y político, que según la propaganda oficial se emplea en
alimentar a los hambrientos de los países del Tercer Mundo, en educar a los
pobres a través de una miríada de benevolente s fundaciones y sociedades, y en
la construcción de la infraestructura de las naciones subdesarrolladas y
devastadas a causa de las guerras, muy pocos autores han dado con el aspecto
más destacable de la familia: su resuelta intención de destruir a los Estados
Unidos y, al tiempo, reconstruir el poder de los soviets (si le parece
increíble siga leyendo) como país independiente, como explica Eustace Mullins,
en su sorprendente trabajo Murder By
Injeetion: The Medieval Conspiracy Against America, que sucede a través de
su «plan de fomento del monopolio, con el establecimiento de fundaciones para
ganar poder sobre los ciudadanos americanos»15 y finalmente la subyugación de todo
el mundo al poder de la dictadura mundial uniendo al mundo bajo el estandarte
de un Gobierno Mundial.
De hecho, aunque los paralelismos entre los
Rockefeller y los soviets hace mucho que han sido suprimidos, el secreto más
grande de todos, que la financiación de la revolución bolchevique procedió de
los supercapitales estadounidenses, sigue enterrado porque la familia
Rockefeller, a través de sus organizaciones,
Sutton lleva a cabo un trabajo muy destacable
documentando la insidiosa traición de la élite estadounidense de los
archimillonarios, entre los que se encontraban John D. Rockefeller y los
banqueros de Wall Street, al financiar
¿Por qué multimillonarios como los Rockefeller
financian y colaboran con unos comunistas y marxistas que han jurado
públicamente acabar con ellos?, se pregunta el periodista de investigación Gary
Alien en su ya citado libro. Las ventajas de los comunistas son obvias. Pero,
¿qué beneficio sacaría Occidente, el adalid del capitalismo y de la libertad,
de todo eso? La palabra mágica es monopolio, «un monopolio que lo abarca todo,
no sólo el control del gobierno, el sistema monetario y todas las propiedades,
sino también un monopolio que, como las empresas que emula, se autoperpetúa y
es eterno».17
Gary Alien sigue hablando de la existencia «de
evidentes influencias» detrás de los comunistas cuando dice: «Mientras que el
objetivo de JP Morgan era el monopolio y el control de la industria, a finales
del siglo XIX, J. D. Rockefeller, el alma mater de Wall Street, entendió que la
mejor manera de conseguir un monopolio inamovible era por la vía geopolítica;
hacer que la sociedad trabajase en favor de los monopolistas con la excusa del
interés público.»
Frederick C. Howe explica en Confessions of a
Monopolist (1906) cómo funciona la estrategia en la práctica: «Éstas son las
reglas de los grandes negocios: consigue un monopolio y haz que la sociedad
trabaje para ti. En tanto creamos que los revolucionarios y los capitalistas
internacionales están a la greña, dejarremos de ver un punto crucial [...] la
asociación entre el capitalismo monopolista internacional y el socialismo revolucionario
para su mutuo beneficio.»
El plan Marburg
El plan Marburg -el diabólico plan de la banca para
controlar entre bastidores el socialismo internacional-, desarrollado a
principios del siglo XX, fue financiado por Andrew Carnegie, de
Sutton no deja piedra por remover cuando afirma que
en 1917 los banqueros pusieron su mirada sobre Rusia, su «mercado cautivo de elección». El objetivo del plan, escribe
Jennings C. Wise en Woodrow Wilson: Disciple
of Revolution, era unificar a los «financieros y socialistas
internacionales en un movimiento que diese lugar a la fundación de una liga [
Esto coincide con las palabras de Zbigniew
Brzezinski: «La dirección deliberada del futuro de los Estados Unidos [...] con
el [...] planificador como legislador y manipulador social clave.»
¿Cuántos millones murieron en el proceso? La
palabra clave es monopolio. Piense sencillamente en la antigua Unión Soviética,
donde el estado lo controlaba y supervisaba todo. Como planificadores sociales,
los soviéticos apenas tenían problemas laborales, ya que la legislación social
estaba controlada por el estado central. Eso es exactamente lo que Rockefeller,
y por extensión su perrito faldero Brzezinski, ansían. No hace falta decir que,
para «garantizar la paz» se necesita el prerrequisito de la guerra. (Ahora ya
sabe por qué los globalizadores necesitaban de
«Rusia era entonces, y es ahora,
el mercado sin explotar más grande del mundo. Rusia, entonces y ahora,
constituía la amenaza potencial más importante para la primacía industrial y
financiera estadounidense. Wall Street debe de tener escalofríos cuando ve a
Rusia como segundo gigante industrial mundial. Pero, ¿por qué permitir que
Rusia se convierta en un competidor y ponga en peligro la supremacía
estadounidense? A finales del siglo XIX, Morgan/Rockefeller y Guggenheim ya
habían demostrado su querencia por el monopolismo. En Railroads and Regulation
1877- /1916, Gabriel Kolko demostró que eran los propietarios del ferrocarril,
y no los granjeros, quienes querían que el estado controlase el ferrocarril con
la intención de preservar su monopolio y acabar con la competencia. Así que la
explicación más simple con nuestros datos es que todo fue obra de un sindicato
de financieros de Wall Street, que decidieron ampliar sus ambiciones
monopolistas a escala global. El gigantesco mercado ruso tenía que convertirse
en un mercado cautivo y una colonia a explotar por unos pocos financieros
estadounidenses y las empresas bajo su control. Lo que no podían conseguir
Según un testimonio del Congreso de los Estados
Unidos de octubre de 1919,20 el apoyo financiero de John D. Rockefeller (a
Lenin y Trotsky) provocó la (fracasada) Revolución Comunista de 1905. La
biografia de Rockefeller omite un detalle «insignificante», esto es, la
afiliación hecha en público por parte del banquero inversionista de la familia
Rockefeller y presidente de la empresa de inversiones de Nueva York, Kuhn, Loeb
& Co, Jacob Schiff, también fundador de
El documento más importante data del 13 de
noviembre de 1918. Sin embargo, lo que es más increíble todavía es el hecho de
que en privado Schiff estaba en contra del apoyo al Régimen Bolchevique, como
se ha demostrado, y de nuevo, documentos reservados descubiertos por el doctor
Sutton (como el Documento nº 3) demuestran que Jacob Schiff, de Kuhn, Loeb y
Company, también había financiado secretamente a los japoneses en su guerra
contra Rusia.
Otro hecho omitido es que el emisario personal de
John D. Rockefeller, George Kennan, pasó veinte años promocionando la actividad
revolucionaria contra el zar de Rusia según el libro Rape of the Constitution; Death of Freedom de Gyeorgos C. Hatonn.
¿Quién financió a Kelman y por qué? ¿A qué coste? Aparte del deseo de crear un
monopolio globalizador, ¿tenía John D. Rockefeller alguna razón personal para
desear la caída del zar y apoyar la revolución? Después de todo, Rockefeller no
era ningún adolescente idealista. La respuesta sigue hoy tan de actualidad como
hace cien años: ¡por el petróleo! Antes de
En 1900, los campos de aceite de Bakú en Rusia
producían más petróleo crudo que todo Estados Unidos y en 1902 más de la mitad
de las extracciones mundiales eran rusas. El caos y la destrucción de la
revolución destruyeron la industria petrolífera rusa. En su libro, Wall Street
and the Bolshevik Revolution, el doctor Sutton escribe: «Hacia 1922 la mitad de los pozos estaban parados» 22 y la otra
mitad apenas funcionaba debido a la falta de tecnología para hacerlos
productivos. La otra razón, que tampoco se menciona en la biografía de
Rockefeller, es la competencia. Como afirma Gary Alien, «la revolución eliminó
durante varios años la competencia rusa de Standard Oil en los que la empresa
americana pudo mover ficha y hacerse con parte del negocio del petróleo ruso».
Moviendo las piezas del
tablero
Cuando la revolución de 1905 fracasó, los banqueros
reaccionaron. En su libro, Rape of the
Constitution; Death of Freedom, Gyeorgos C. Hatonn explica cómo «Lenin fue
"almacenado" en Suiza hasta 1907 [fuera de peligro]. Trotsky fue
llevado a Estados Unidos, donde vivió sin pagar alquiler en una propiedad de
Como anécdota, el doctor Anthony Sutton explica en Wall Street and the Bolshevik Revolution
que León Trotsky visitó España después de ser expulsado de Francia, en
septiembre de 1916, por escribir artículos «incendiarios» en un periódico
parisino escrito en ruso. Fue, según Sutton, «escoltado educadamente hasta la frontera española». Algunos días
después, la policía de Madrid lo detuvo para internarlo en una «celda de primera clase» a un precio de
una peseta y media al día. Después, Trotsky fue trasladado a Cádiz y después a
Barcelona,
«donde finalmente subió a bordo
del Montserrat, un vapor de
Según archivos desclasificados del Gobierno
canadiense, el 13 de abril de 1917, cuando el barco se detuvo en Halifax,
funcionarios del Servicio Secreto canadiense y personal de la marina británica
se llevaron inmediatamente a Trotsky (bajo instrucciones oficiales recibidas
por cablegrama de Londres el 29 de marzo de 1917) para confinarlo en Amherst,
Nueva Escocia, como prisionero de guerra alemán. El cablegrama advertía de la
presencia de Trotsky en «Kristianiafjord [diciendo que debería ser] retenido a
la espera de más instrucciones, [ya que] esos socialistas' rusos viajan con el
propósito de empezar una revolución en contra del actual gobierno ruso, en
razón de lo cual, Trotsky lleva consigo 10.000 dólares donados por los
socialistas». Pero ¿por qué fue detenido? «Porque
el servicio secreto había sido informado de que Trotsky iba a sacar a Rusia de
la guerra, liberando así a los ejércitos alemanes para atacar a las tropas
(...) del frente occidental», matiza Eustace Mullins.26
Lo que sucedió después, se asemeja al clima
político actual en el erróneamente llamado «Canadá Libre». Como en el Canadá de
hoy - la influencia de los Rockefeller está tras los movimientos separatistas
de Quebec los políticos de entonces estaban bajo la influencia de la familia
Rockefeller. Gyeorgos C. Hatonn en el ya citado libro Rape of the Constitution; Death of Freedom explica:
«El primer ministro Lloyd George
envió órdenes urgentes por cable desde Londres al Servicio Secreto canadiense
para que liberasen inmediatamente a Trotsky, pero aquél hizo caso omiso.
Trotsky fue finalmente liberado gracias a la intervención de uno de los títeres
más fieles a Rockefeller, el ministro canadiense Mackenzie King, un antiguo
"especialista en laborismo" de los Rockefeller. King obtuvo
personalmente la liberación de Trotsky y lo destacó como emisario de los
Rockefeller con la misión de ganar
¿Por qué apoyó el implacable John D. Rockefeller a
Trotsky? Porque Trotsky, el revolucionario bolchevique, como John D. y el resto
de su familia abogaba por la «revolución
y la dictadura mundial, por su uniformidad ideológica y su compromiso con el
internacionalismo liberal. Los bólcheviques y los banqueros, entonces, tienen
algo en común: el internacionalismo», explica una y otra vez Anthony
Sutton.
Tanto Alien como el doctor Sutton llegan a la misma
conclusión: la revolución y las finanzas internacionales tienen los mismos
objetivos comunes: la erradicación de los poderes descentralizados, mucho más
difíciles de controlar, y el establecimiento de un Gobierno Mundial Único, un
monopolio del poder que se perpetúe en el tiempo. Gracias al heroico trabajo de
las otras impresionantes obras del doctor Sutton, las pruebas de la implicación
de los Rockefeller en la «organización, patrocinio y apoyo a la revolución
bolchevique son tan innumerables y avasalladoras que simplemente no admiten
discusión».27
Quizá, podría resumir el grado de crueldad con un
ejemplo: «Para los Rockefeller el socialismo no es un sistema para redistribuir
la riqueza (y mucho menos para redistribuir su propia riqueza), sino un sistema
para controlar a la gente y a la competencia. El socialismo, pone todo el poder
en manos del gobierno. Y como los Rockefelled controlan los gobiernos, eso
significa que ellos tienen el control. ¡de hecho de que usted no lo sepa, no
significa que ellos no lo sepan!» 28
Como curiosidad, Trotsky se casaría después con la
hija de uno de los banqueros más ricos, Livotovsky, quien también respaldó
Tecnología estadounidense en
manos de los comunistas
En 1926,
En ese momento se informó de que John D.
Rockefeller había hecho un préstamo a los bolcheviques de 75 millones de
dólares, «parte del precio del acuerdo». Como resultado del trato, dice Alien,
«En 1927, el socio secreto de Rusia,
Esto es lo que el congresista de los Estados Unidos
Louis McFadden, presidente del Comité Bancario de
Como nota aparte cabe señalar que la persistente
oposición de McFadden a
estado comunista que asesinó a unos setenta
millones de sus ciudadanos? ¿Y que el poder en la sombra responsable de ello
era también la primera familia banquera de los Estados Unidos que representa
los ideales de la sociedad capitalista? ¿Que los Estados Unidos transfirieron
secretamente a Rusia la tecnología más sofisticada y cara del momento para así
crear un enemigo visible para justificar los nuevos métodos de coerción y
terror y ahora lo hacen con China, a expensas de sus propios compatriotas?
Tristemente, todo eso forma parte del gran diseño del
Nuevo Orden Mundial. Para conseguir el Gobierno Mundial Único, controlado por
los globalizadores, deben unirse diferentes naciones. Para que el público
general acepte inicialmente los «beneficios» del Gobiemo Mundial Único/CE, debe
venderse la idea de que tal unión tiene ventajas y beneficios, como que el
bloque de comercio libre no supondrá una pérdida de soberanía. El problema es
que ya hoy hemos perdido nuestra soberanía.
¿Es que los miembros de las Cortes han tenido el
tiempo y los conocimientos necesarios para estudiarlos? ¿Cuántos saben
realmente qué implican? Como ilustración sólo diré que en el debate
parlamentario que hubo en Inglaterra acerca de los tratados mencionados (un
paso que suponía nada menos que sustraer las libertades a los ciudadanos para
transferirlas al organismo europeo), se les dio a los miembros del Parlamento
británico un resumen de dos páginas de dichos tratados y se supone que debían
tomar una decisión en base a ese único material.
¿Cómo se crea esa cacareada igualdad entre naciones
y simultáneamente se convierte a los Estados Unidos en una provincia más del
Nuevo Orden Mundial? En primer lugar, usando el dinero de los contribuyentes,
el saber tecnológico y, tal como explica Gary Alien, «el equipamiento del que sólo uno dispone, para alimentar a la
competencia, y al mismo tiempo usar todas las taimadas estrategias imaginables
para debilitar y empobrecer a tu país»31 y al tiempo que se fortalece al enemigo,
se asusta a la población diciéndole que la cooperación es necesaria porque sin
acuerdos bilaterales el enemigo nos atacará.
Ahora ya sabe por qué, desde
El profesor Anthony Sutton, el mayor experto en el
estudio de la contribución de la tecnología occidental a la creación del Estado
Soviético, ofrece una evidencia irrefutable 33 de que la capacidad industrial y
militar soviética plasmada en «camiones,
aviones, petróleo, hierro, petroquímicas, aluminio, ordenadores y demás, fue
construida a expensas de los contribuyentes americanos para beneficio de
En Wall
Street and the Bolshevik Revolution, Surton, afirma: «La tecnología soviética no existía en realidad. El 90-95 % procedía
directa o indirectamente de los Estados Unidos y sus aliados.» ¿Cuántos
miles de millones se gasta los Estados Unidos para defenderse contra un enemigo
fantasma, creado, alimentado y mantenido por ellos mismos? ¿Los costes
justifican los medios? ¡Por supuesto que sí! Recuerde,
Surton sostiene que el gobierno de los Estados
Unidos es responsable directo del asesinato de 100.000 soldados estadounidenses
muertos por medio de tecnología americana, como afirma de manera tajante: «La única respuesta de Washington y
Nada de lo que digo tiene sentido si creemos las
mentiras propagadas por el poder acerca de los «malvados» comunistas. A no ser,
por supuesto, que el comunismo sea un señuelo necesario, la herramienta de una
conspiración mucho más grande para dejar el mundo en manos de multimillonarios
ávidos de poder, entonces todo aparece como perfectamente lógico.38
Rockefeller, sin embargo, no es en absoluto un
poder independiente. Como explica Eustace Mullins en Murder by Injection: The Medical Conspiracy against America, «los
Rockefeller operan bajo esferas de influencia claramente definidas. Las
organizaciones "caritativas", las empresas y los grupos de influencia
política, trabajan siempre conjuntamente. Ningún departamento del Grupo toma
iniciativas por sí mismo o formula una política independiente. No hay
justificación para eso, porque todo funciona bajo el control de la estructura
financiera mundial, lo que significa que, cualquier día, toda la abundancia de
una persona u organización puede verse reducida a cero mediante una hábil
manipulación financiera. Éste es el control final que asegura que nadie pueda
salirse de la organización. No sólo se le retirarían todos sus recursos, sino
que entraría inmediatamente en la lista de un asesino a sueldo».39
El congresista Larry McDonald, en su prólogo al
libro El expediente Roekefeller, escribió: «Ésta es una exposición concisa y
escalofriante, de la que ha sido seguramente la historia más importante de
nuestro tiempo: la idea de los Rockefeller y sus aliados de crear un Gobierno
Único Mundial que combine el supercapitalismo y el comunismo bajo un mismo
techo, todo bajo su control […] los Rockefeller y sus aliados llevan al menos
cincuenta años siguiendo un cuidadoso plan para controlar Estados Unidos y el
resto del mundo haciéndose con el poder político a través de su poder
económico.»
El 31 de agosto de 1983, McDonald murió en un
«accidente» a bordo de un avión comercial de Korean Airlines 007 en espacio
aéreo soviético.
Los miembros de
Cuando se fundó
En
Directores ejecutivos: 135.
Miembros del Congreso Americano y parlamentos
europeos: 35.
Miembros de
Embajadores: 17.
Vicepresidentes: 7.
Presidentes de empresas: 14.
Ex presidentes europeos, estadounidenses y
canadienses: 8.
Ministros y secretarios de administraciones
europeas y
estadounidenses: 51.
Ex directores de
Editores de revistas y periódicos líderes: 11.
Como nota final, 200 miembros de
Una de las propuestas más siniestras que se han
hecho jamás es la de establecer un ejército permanente de
«Derechos Humanos» y «Justicia Social» son las
palabras en clave que los globalizadores usan para referirse al recorte de
libertades individuales y al mayor control que deberían ejercer las Naciones
Unidas. Ninguna nación será capaz de trabajar por cuenta propia ni ser
independiente porque la independencia será vendida a las masas como la
incapacidad de un gobierno «para tratar a
su pueblo en conformidad con los criterios de
Los miembros del Club Bilderberg planean usar, como
paso intermedio,
En segundo lugar, su participación crea un marco que
más tarde será utilizado para aprobar sus enmarañados acuerdos con el
deliberado propósito de evitar el debate público. Se trata, una vez más, de
otro paso hacia el Gobierno Mundial Único. Austria ha destinado unos 2.000
soldados para «Misiones de Paz» de
Creo que es apropiado acabar este capítulo dedicado
a describir