LA VERDADERA HISTORIA DEL CLUB
BILDERBERG
Traducción de Ignacio Tofiño y Marta-Ingrid Rebón
Daniel Estulin
Índice
Prólogo
Introducción.
EL ALBA DE UNA NUEVA ERA:
ESCLAVITUD TOTAL
1. EL CLUB BILDERBERG
2. EL COUNCIL ON FOREIGN RELATIONS (CFR)
3. LA
CONSPIRACIÓN DE LOS ROCKEFELLER Y LA COMISION TRILATERAL
4. HACIA UNA
SOCIEDAD SIN DINERO EN EFECTIVO
LLAMAMIENTO
A LA ACCIÓN
Apéndice 1.
CONVERSACIONES DE LAS REUNIONES DE BILDERBERG
Apéndice 2.
LA SOMBRA DEL GOBIERNO MUNDIAL
Apéndice 3.
LISTA DE PARTICIPANTES EN LA REUNIÓN DEL CLUB BILDERBERG EN 2005
Notas
Una
camarilla formada por algunos de los
hombres más
ricos, poderosos e influyentes de
Occidente
que se reúnen secretamente para
planear
eventos que después, simplemente,
suceden.
The Times (Londres, 1977)
Es difícil reeducar
a la gente que ha sido educada
en el
nacionalismo. Es muy difícil convencerlos
de que
renuncien a parte de su soberanía en favor
de una
institución supranacional.
Príncipe
BERNARDO,
fundador del Club Bilderberg
Prólogo
Todo el que esté interesado en saber más sobre los
poderes fácticos que gobiernan el mundo e influyen en la vida de todos sus
habitantes se quedará impresionado con este libro de Daniel Estulin. Daniel y
yo hemos colaborado durante años persiguiendo a Bilderberg, la organización
secreta internacional integrada por líderes políticos, financieros y
corporaciones multinacionales.
En mucho de lo que he escrito sobre Bilderberg
durante los últimos años he usado información obtenida por Danny. Sin su ayuda,
American Free Press no hubiera podido saber dónde se
celebraría la reunión del Club Bilderberg en 2005.
El trabajo de Daniel es más académico que el mío. Cita los hechos en toda su
crudeza y acredita sus fuentes en notas. Yo improviso con lo que sé
directamente de fuentes procedentes de Bilderberg y me confío al juicio de la
Historia que, hasta ahora, ha sido amable conmigo.
He aprendido mucho sobre Bilderberg leyendo partes
del manuscrito de Daniel antes de su publicación. Si, después de perseguir al
Club Bilderberg por toda Europa y Norteamérica durante treinta años, el libro
de Daniel todavía tiene cosas que enseñarme, puede usted apostar a que todo el
mundo aprenderá cosas en él y, además, encontrará ese aprendizaje fascinante.
Este libro le producirá reacciones que irán de la
fascinación al ultraje. Y en cuanto gire usted esta página, comenzará un
emocionante viaje por los intestinos del Gobierno Mundial en la sombra.
JIM TUCKER
INTRODUCCIÓN
El alba de una nueva era:
Esclavitud Total
En este libro pretendo contar la parte de la verdad
de nuestro presente y futuro próximo que nadie saca a la luz. La verdadera
historia del Club Bilderberg documenta la historia despiadada de la subyugación
de la población por parte de sus gobernantes. El lector asistirá al nacimiento
de un Estado Policial Global que sobrepasa la peor pesadilla de Orwell, con un
gobierno invisible, omnipotente, que tira de los hilos desde la sombra, que
controla al gobierno de los Estados Unidos, a la Unión Europea, a la OMS, a las
Naciones Unidas, al Banco Mundial, al Fondo Monetario Internacional y a
cualquier otra institución similar. Todo está aquí: la historia del terrorismo
promovido por los gobiernos, el actual control de la población a través de la
manipulación y el miedo y, lo más espantoso de todo, los proyectos futuros del
Nuevo Orden Mundial.
Sé que es cierto que las personas y las
organizaciones no son ni absolutamente «malas» ni absolutamente «buenas». Sé
que dentro de ellas, al igual que ocurre con cada uno de nosotros, existen
necesidades de supervivencia, dominio y poder luchando contra las necesidades
de filantropía y de amor por dominar su comportamiento. Pero parece que en el
Club Bilderberg prevalecen (aunque no sea de forma absoluta) las necesidades de
poder. Estos matices de ninguna manera restan importancia a la terrible
situación de alienación a la que nos están llevando.
Soy consciente de que «los amos del mundo» también
harán cosas constructivas en su vida (unos más y otros menos); aunque, como ya
se encargan ellos de hacer pública esta información a través de los medios de
comunicación, la he obviado en mi libro: me he centrado en ese otro «lado
oscuro» irreconocido, secreto y perverso de los miembros del Club. También es
evidente que algunas de las personas que están en el poder tienen ideales más
elevados y consistentes que las personas de las que hablo en este libro. Muchos
grandes empresarios, políticos e incluso algunos de sus colaboradores están
luchando por poner límites a la depravación de Bilderberg, desde fuera algunos,
desde dentro otros, aunque, eso sí, de forma encubierta todos. Mi
agradecimiento hacia ellos (pues suponen para mí una gran fuente de información
y de ánimo) y la preocupación por su seguridad me impiden desvelar sus nombres
en este libro.
Tampoco este interés por dominar al resto del mundo
es una novedad en la historia de la Humanidad. Ya antes otros lo intentaron. En
antiguas civilizaciones de nuestro planeta ha habido esclavitud y abusos por
parte de la élite dominante. En épocas anteriores de la Historia hemos visto
medidas draconianas impuestas sobre las naciones pero, lo que nunca se había
visto, era un ataque como éste a los derechos de las personas y a la
democracia. El lado oscuro del Club Bilderberg - la peor maldad a la que se
haya enfrentado nunca la Humanidad - está entre nosotros y usa los nuevos y
amplios poderes de coacción y terror que la dictadura militar-industrial global
requiere para acabar con la resistencia y gobernar aquella parte del mundo que
se resiste a sus intenciones.
El desarrollo de las comunicaciones y la
tecnología, unido al profundo conocimiento actual sobre ingeniería
(manipulación) de la conducta, está favoreciendo que, lo que en otras épocas
fueron sólo intenciones sin consumar, hoy se estén convirtiendo en realidad.
Cada nueva medida, por sí sola, puede parecer una aberración, aunque el
conjunto de cambios que forman parte del proceso continuo en curso constituyen
un movimiento hacia la Esclavitud Total.
Durante las últimas décadas los grandes psicólogos
(Freud, Skinner, Jung...) han sido utilizados para los fines del gobierno
mundial a través de institutos como Tavistock o Stanford, organismos
colaboradores del Club Bilderberg, aunque no sabemos hasta qué punto fueron
éstos informados de los objetivos de dominación mundial del Club.
Las investigaciones y ensayos sobre el
comportamiento humano han ido demostrando que la dominación de éste no puede
provenir del castigo ni de los refuerzos negativos, sino de los refuerzos
positivos. Los refuerzos negativos, si bien producen en cierta medida el
comportamiento deseado por quien lo induce, van inevitablemente acompañados de
sentimientos de rabia, frustración y rebeldía en las personas a las que se les
aplica y por eso ese tipo de técnicas ha caído en desuso. Los poderosos han
descubierto que el refuerzo positivo es la única manera de provocar en las
personas a quienes se les aplica el comportamiento deseado sin resentimientos
ni rebeldía y de manera estable.
El refuerzo positivo se está aplicando al estilo de
los conocidos libros Un mundo feliz, de Aldous Huxley, y Walden Dos, de B. E
Skinner: darle algo positivo a la gente cuando cumple las normas impuestas por
el Club, pero cerrando cualquier posibilidad de que estas normas se analicen o cuestionen.
Los amos del mundo intentan hacer que la gente se sienta «buena» y
«responsable» cuando hace lo que ellos disponen; durante los últimos treinta
años la población se ha vuelto cada vez más obediente y sumisa (por ejemplo,
vemos últimamente cómo se está promoviendo el voluntariado, elogiando y
«heroificando» a los que se unen a él, aunque su fin último sea reducir el
malestar provocado en la sociedad por el desempleo y así prevenir los
«disturbios sociales»).
Para saber hasta dónde pueden llegar sin que la
población se subleve, están realizando múltiples experimentos, como la actual
campaña contra el tabaco. Que la gente fume o no, no es algo tan importante
para los gobiernos como parece. Mucho más nefasto para la salud de la población
son los gases que sueltan los coches, contra los que no se hace nada. Aunque
los técnicos que aplican las campañas antitabaco crean fervientemente en su
necesidad, desde arriba es sólo un experimento más sobre la sumisión de la
población, y sobre el que deben estar bastante contentos con los resultados:
observen lo que ocurre en el metro o en el AVE si a algún «loco» se le ocurre
encender un cigarrillo. En seguida será observado como si se tratara de un
leproso y alguien se le acercará para decirle educadamente que está prohibido
fumar. Observen también la cara de satisfacción de quien hace el comentario: la
misma que cuando sacaba una buena nota en el colegio o cuando ayuda a alguien:
la satisfacción de haber cumplido con su deber y de sentirse «apropiado» para
formar parte del sistema.
¿Pueden ustedes recordar si esta actitud era
habitual hace veinte o treinta años? A un nivel mucho más profundo dentro de la
sociedad civil hay un pacto, un pacto de silencio y pasividad. Tal vez muchos
se den cuenta de que no se puede defender la «democracia» destruyéndola, pero
deciden callar y seguir con sus cómodas rutinas cotidianas: lo que ocurra no
les afecta. El problema es que sí les afecta. La batalla se está librando en
este preciso instante y la dictadura global -el Gobierno Mundial Único- va
ganando. El objetivo de esta batalla es defender nuestra intimidad personal y
nuestros derechos individuales, la piedra angular de la libertad. Implica al
Congreso de los Estados Unidos, la Unión Europea, los tribunales, las redes de comunicación,
las cámaras de vigilancia, la militarización de la policía, los campos de
concentración, las tropas extranjeras estacionadas en suelo estadounidense, los
mecanismos de control de una sociedad sin dinero en efectivo, los microchips
implantables, el rastreo por satélite GPS, las etiquetas de identificación por
radiofrecuencia (RFID), el control de la mente, su
cuenta bancaria, las tarjetas inteligentes y otros
dispositivos de identificación que Gran Hermano nos impone y que conectan los
detalles de nuestra vida a enormes bases de datos secretas del gobierno.
Conciencia de Información Total. Esclavitud Total.
Estamos ante una encrucijada. Los caminos que
tomemos ahora determinarán el futuro de la Humanidad y si entraremos en el
próximo siglo que viene como un Estado policial electrónico global o como seres
humanos libres, como consecuencia de una concienciación masiva que tenga lugar
en Estados Unidos y en el resto del mundo libre frente a las actividades
criminales de la élite global.
Bilderberg, el ojo que todo lo ve, el Gobierno
Mundial a la sombra, decide en una reunión anual completamente secreta cómo
deben llevarse a cabo sus diabólicos proyectos. Cuando se celebran estas
reuniones, inevitablemente les siguen la guerra, el hambre, la pobreza, el
derrocamiento de los gobiernos, y abruptos y sorprendentes cambios políticos,
sociales y monetarios. Tal régimen depende absolutamente de la capacidad del
Club para mantener la información silenciada y reprimida. Ése es su talón de
Aquiles. En cuanto la gente descubre el juego, el trance colectivo sobre el que
se basa empieza a venirse abajo. El capítulo sobre Gran Hermano explica cómo el
Grupo Bilderberg pretende mantenemos sometidos mediante el control que ejercen
sobre la CE, las Naciones Unidas y el gobierno de los Estados Unidos.
Para controlar nuestra reacción ante
acontecimientos creados, el Grupo Bilderberg cuenta con nuestras respuestas
pasivas y sumisas y no se verá decepcionado mientras nosotros, como mundo
libre, sigamos respondiendo igual que hemos hecho hasta ahora. Skinner,
colaborador del Instituto Tavistock, organismo a su vez colaborador del Club
Bilderberg, considera incompetente a la población general para educar a sus
hijos y propone como sociedad ideal aquella en la que los hijos son separados
de la familia tras el nacimiento y educados por el Estado en centros en los que
viven. Sus familias sólo pueden ir a pasar algunos ratos con ellos (nunca en
privado) y en el caso, por ejemplo, de querer
comprarles un regalo, tienen que comprar otros para los compañeros de su grupo,
de manera que los padres acaban por sentirse desvinculados de sus hijos. El
Estado paga a los padres por sus hijos un dinero estipulado. La Unesco fue
creada con el objetivo expreso de destruir el sistema educativo. Nuestra
respuesta inadecuada a la crisis es lo que esperaban los ingenieros sociales de
Tavistock.
Otra forma de manipulación de la conducta que
utiliza el Club Bilderberg es conseguir que la gente obtenga algo que quiere a
cambio de renunciar a otra cosa (principalmente la libertad). Más adelante
explico cómo va a surgir una oleada de secuestros infantiles promovidos por
ellos, para llevar a los padres a una situación de inseguridad y ansiedad tan
terrible que ellos mismos solicitarán la implantación de microchips en los
niños para tenerlos permanentemente localizados. Este es un paso más hacia la
Esclavitud Total. La manipulación de la población se llevará a cabo a través de
un flujo estable de noticias en los medios de comunicación sobre microchips y
globalización. Los medios de comunicación del mundo son los vehículos
simbólicos mediante los cuales' el juego de oferta y demanda de bienes controla
a la población. Sin embargo, no hay que esperar que la «prensa libre» dé la voz
de alarma. Los medios de comunicación mundiales forman parte de la élite
globalizadora, como demuestro en el capítulo «La verdadera historia del Club
Bilderberg», una organización ultra-secreta que sigue siéndolo gracias a la
complicidad de la prensa mundial. En un mundo materialista, en el que los
exhibicionistas se dedican al periodismo y al espectáculo (¿acaso hay alguna
diferencia?), éstos se auto censurarán y satisfarán los supuestos intereses de
sus amos y, a menudo con la astucia del esclavo, conseguirán complacerlos. Hay pocas
o ninguna ventaja material en la honestidad o en los principios. Las ventajas
materiales lo dominan todo, punto.
En este contexto, las palabras se usan no como
argumentos en un debate, sino para acabar con la discusión. Y hablando de la naturaleza
humana, el poder corrompe. Corrompe a los que lo tienen. Y corrompe a los que
procuran influir sobre los que lo tienen. Los medios de comunicación hace mucho
que forman parte del mundo de las élites. La prensa libre es un mito porque es
propiedad de los poderosos. Sólo cuando sea propiedad de muchos ciudadanos
anónimos será posible la existencia de una prensa realmente libre, basada en
nuestro «derecho a saber>. Ésta es otra cuestión oculta: el pacto de
silencio, por activa o por pasiva.
¡Los periódicos importantes y las radios nacionales
y las cadenas de TV se niegan a cubrir el tema y no se atreven a hablar de él!
Ésa es la principal justificación de la existencia de una prensa libre, a pesar
de todas sus imperfecciones manifiestas. Esa es precisamente la razón por la
que dictadores, oligarcas, juntas militares, emperadores y tiranos a lo largo
de la Historia han procurado censurar el debate y sofocar la libre diseminación
de opiniones e información. Por eso el Grupo Bilderberg, la Comisión Trilateral,
la Mesa Redonda, el Consejo de Relaciones Exteriores, la Comisión Europea, las
Naciones Unidas, el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Club de Roma y
cientos de organizaciones prefieren llevar a cabo sus gestiones a favor del
público en privado.
Los gerifaltes no quieren que sepamos lo que
planean hacer con nosotros. Él totalitarismo es una solución patológica a una
vida insegura y atomizada, de manera que permite vender a voluntad imágenes
demagógicas a poblaciones desmoralizadas. Este hecho general fue fácilmente
entendido por la fuerza directriz omnipresente en organismos multinacionales
como la Comisión Trilateral el FMI el secreto Consejo de Relaciones Exteriores
y otras entidades corporativo- financiero-estatales que forman parte de una «red
universal» junto con el Grupo Bilderberg, que es el nodo dominante del sistema
entrelazado (que funcionaba antes del retorno a un futuro «sin alternativa»).
Mantener a la mayoría de la población en un estado
continuo de ansiedad interior funciona porque la gente está demasiado ocupada
asegurando su propia supervivencia o luchando por ella como para colaborar en
la constitución de una respuesta eficaz. La técnica del Club Bilderberg,
repetidamente utilizada, consiste en someter a la población y llevar a la
sociedad a una fuerte situación de inseguridad, angustia y terror, de manera
que la gente llegue a sentirse tan desbordada que pida a gritos una solución,
la que sea. Explicaré detalladamente en este libro cómo han aplicado esta
técnica con las bandas callejeras, las crisis financieras, las drogas y el
actual sistema educativo.
No esperemos, pues, castigos ni agresiones claras y
explícitas por parte de los amos del mundo sobre la población en general (sí
sobre personas concretas), por lo menos hasta que consigan reducir a la
población hasta el nivel que ellos consideran «manejable» y estén seguros de no
perder el control sobre ella. Su táctica, por ahora, es mucho más sutil y
taimada, y están utilizando el conocimiento de todos los «grandes cerebros» del
último siglo para conseguir sus objetivos: el sometimiento absoluto de la
población.
El Club Bilderberg está luchando por romper la
fortaleza psicológica del individuo y dejarlo sin defensas. Uno de los muchos
medios para conseguir este propósito está siendo la insistencia actual en
potenciar el trabajo en equipo en la educación y en el ámbito laboral, de
manera que la gente se acostumbre a renunciar a sus propias ideas en beneficio
del grupo. Cada vez son menos los que defienden el pensamiento individualista y
crítico. Estamos llegando a una situación en la que los «lobos solitarios»
empiezan a sentirse avergonzados de su existencia. Con respecto al ámbito
educativo, también es imprescindible dar a conocer que los estudios realizados
por el Club Bilderberg demuestran que han conseguido bajar el Coeficiente
Intelectual de la población, gracias principalmente a la reducción de la
calidad de la enseñanza planeada y ejecutada hace años por el Club aunque, por
supuesto, públicamente se lanza periódicamente la noticia de que el Coeficiente
Intelectual medio está subiendo. Ellos saben que, cuanto menor sea el nivel
intelectual de los individuos, menor es su capacidad de resistencia al sistema
impuesto. Para conseguir esto, no sólo han manipulado a los colegios y a las
empresas, sino que se han apoyado en su arma más letal: la televisión y sus
«programas basura» para alejar a la población de situaciones estimulantes y
conseguir así adormecerla.
El objetivo final de esta pesadilla es un futuro
que transformará la Tierra en un planeta-prisión mediante un Mercado Único
Globalizado, controlado por un Gobierno Mundial Único, vigilado por un Ejército
Unido Mundial, regulado económicamente por un Banco Mundial y habitado por una
población controlada mediante microchips cuyas necesidades vitales se habrán
reducido al materialismo y la supervivencia: trabajar, comprar, procrear,
dormir, todo conectado a un ordenador global que supervisará cada uno de
nuestros movimientos. Porque cuando usted comprenda lo que ocurre, comenzará a
entender que mucha gente importante -gente a la que cree que admira, a la que
busca para que lo guíe y a la que intenta apoyar-, gente que usted creía que
trabajaba para nosotros, a favor de la libertad (los líderes elegidos
democráticamente, los comisarios europeos no elegidos por el pueblo, los
líderes de la sociedad civil, la prensa), todos los que deberían proteger
celosamente nuestra libertad, en realidad trabajan para ellos, a favor de
intereses que poco tienen que ver con la libertad.
Sivanandan, director del Instituto de Relaciones
Raciales, dice: «La globalización ha
establecido un sistema económico monolítico, el 11 de septiembre amenaza con
engendrar una cultura política monolítica. Juntos, suponen el fin de la
sociedad civil.»
Y el nacimiento de la
Esclavitud Total.
La UE no es inmune a esta nueva ideología, sino que
ayuda a formarla. Los gobiernos europeos han conspirado para lograr lo que
cínicamente se llama «lucha contra el terrorismo» con el vergonzoso bombardeo y
posteriores secuelas en Afganistán e Iraq, acontecimientos que se: han vendido
a una población desmoralizada y abatida como actos patrióticos llenos de
entusiasmo. Como ocurre con todos los matones, la mayor amenaza a la vida
proviene del propio sistema de terror que se supone que protege a los
ciudadanos del mismo. ¿O seguimos creyéndonos las mentiras propagadas por los
políticos y los medios de comunicación que dicen que la guerra de Afganistán se
ha hecho para defender la libertad, acabar con los talibán, capturar a Bin
Laden y establecer la democracia y la igualdad de derechos? Benjamín Disraeli,
primer ministro de Inglaterra, apuntó que «el
mundo es gobernado por personajes muy distintos de lo que piensan los que no
están entre bastidores».
Desde 1994, cuando David Rockefeller exigió que se
acelerasen los planes para el empuje final de la conquista global, toda la
población del planeta se ha visto abrumada con una crisis financiera y
ambiental después de otra, paralizada por un terror de baja intensidad, una
técnica, según descubro en este libro, usada con frecuencia por los ingenieros
sociales como condición necesaria para mantener a sus sujetos en un
desequilibrio perpetuo. El Nuevo Orden Mundial se alimenta de guerras y
sufrimiento, de descalabros financieros y crisis políticas para mantener la
expansión de su aplastante movimiento. Se basa en el miedo de la gente a la
libertad,
Por eso, en el caso de Afganistán e Iraq, apenas
parece que termine la guerra que ya se oyen voces que preguntan: «¿Quién será
el siguiente?» Irán, Siria, China, Rusia. Las annas son el pan nuestro de cada
día. Se obtienen beneficios de las guerras grandes y de las pequeñas.
Orden
Mundial Único. Esclavitud Total. «El terror armado»,
en palabras del profesor John McMurtry de la Universidad Guelph de Canadá, «no es lo esencial, sino lo accesorio del
significado del nuevo totalitarismo. Es una forma de gobierno mucho más eficaz
que el terror basado en la fuerza militar, que es más directo pero expone el
sistema a otra forma de resistencia».
La Historia nos enseña por analogía, no por
identidad. La experiencia histórica no implica quedarse en el presente y mirar
hacia atrás. Más bien implica mirar al pasado y volver al presente con un
conocimiento más amplio y más intenso de las restricciones de nuestra
perspectiva anterior. La placa 79 de los Desastres de la guerra de Francisco de
Gaya muestra a la doncella Libertad tumbada boca arriba, con el pecho
descubierto. Unas figuras fantasmales juegan con el cadáver mientras unos
monjes cavan su tumba. La verdad ha muerto. Murió la verdad.
¿Cómo suena esta perspectiva? No depende de Dios
libramos de la «Nueva Edad Oscura» prevista para nosotros. Depende de nosotros.
Tenemos que llevar a cabo las acciones necesarias. Persona precavida vale por dos.
Nunca encontraremos las respuestas adecuadas si no somos capaces de formular
las preguntas apropiadas.
CAPÍTULO 1
El Club Bilderberg
-Me gustaría hablar con usted -dijo alguien.
Me giré instintivamente hacia la derecha, aunque no
vi a nadie. El caballero que requería mi compañía estaba detrás de mí, dirías e
que usando mi hombro derecho como refugio.
-Quédese sentado, por favor -me susurró su sombra.
-Perdóneme, pero no estoy acostumbrado a que me den
órdenes, especialmente alguien a quien no conozco -respondí con resolución.
-Señor Estulin, sentimos invadir su espacio, es que
nos gustaría mucho hablar con usted -dijo el primer caballero, extendiendo una
flácida mano con la esperanza de que decidiese estrechada-o Huelga decir que le
pedimos la máxima discreción.
Por sus piruetas lingüísticas deduje que ese inglés
había sido aprendido en uno de esos colegios elitistas británicos o quizá con
un tutor privado.
-¿Cómo sabe mi nombre? No recuerdo habérselo dicho.
-Sabemos bastante de usted, señor Estulin.
Podía percibir que el misterioso caballero empezaba
a sentirse más relajado en mi compañía.
-Por favor, siéntese -dije en un tono más cálido,
aceptando también la distensión del momento.
El hombre bajó la mirada, sacó una pitillera de uno
de los bolsillos de su elegante americana y empezó a examinada. Yo me arrellané
en mi taburete esperando que uno de los dos rompiese el silencio.
-Por ejemplo, sabemos que está aquí para cubrir la
conferencia Bilderberg. Que ha estado siguiéndonos durante muchos años. Que de
alguna manera, parece conocer con mucha antelación la localización exacta de
cada encuentro, cuando la mayoría de los participantes no lo saben hasta una
semana antes. Que, con toda la confidencialidad con la que nos movemos, usted
parece saber de qué hablamos y cuáles son nuestros planes futuros. Usted, señor
Estulin, ha llegado a condicionar la elección de algunos de nuestros
participantes. En un momento dado, pensamos que ya lo teníamos; presumimos que
habíamos detectado a su contacto en el interior. Si usted hubiese fallado en
sus predicciones sobre nosotros, ese participante hubiese tenido graves
problemas personales. Afortunadamente para él, usted acertó.
«Acento de Kent»,pensé.
-¿Cómo se entera de todo eso? -preguntó el
acompañante de mi interlocutor.
-Eso es un secreto profesional-repliqué
lacónicamente.
En ese momento, aproveché para fijarme en los dos
tipos. El segundo tenía los hombros anchos, el cabello rubio, grueso bigote,
enormes cejas arqueadas, una diminuta boca que se doblaba geométricamente para
formar una sonrisa aceptable y un temperamento nervioso. Su grueso bigote y su
gorda nariz se tensaban cada vez que hablaba.
Detrás de nosotros, formando parte de una
incomprensible horda de turistas galeses, se sentaba un hombre barbudo y
jorobado que llevaba guantes de piel y un sombrero de viaje. Parecía ser todo
un amante de la música o al menos eso decía a todo el mundo una gruesa mujer
con un enorme lunar en la barbilla.
-Es usted todo un enigma.
Mi misterioso interlocutor cambió la posición de
sus larguiruchas piernas, introdujo su mano derecha en el bolsillo del pantalón
dejando entrever una cadena de reloj que recorría parte de su chaleco y dijo en
un tono profesional:
-Entonces, dígame, ¿por qué nos sigue a todas partes?
Usted no trabaja para ningún periódico conocido. Sus artículos incomodan a
nuestros miembros. Varios congresistas estadounidenses y algunos miembros del
Parlamento de Canadá han tenido que cancelar su asistencia a nuestro encuentro
anual porque usted ha sacado a la luz su participación
Usted no va a vencemos. No es capaz de hacerla
-siseó el segundo tipo-. El Club Bilderberg, señor Estulin, es un foro privado
en el que participan algunos miembros influyentes de nuestra comunidad empresarial.
También invitamos a algunos políticos a que compartan con nosotros sus
experiencias personales y profesionales. Todo ello lo hacemos con la esperanza
de conjuntar las necesidades (le los pueblos del mundo y la política de altos
vuelos. De ninguna manera intentamos influir en los gobiernos, en su política o
en su toma de decisiones.
-¡No me jodas! -respondí bruscamente. Podía sentir
cómo se me tensaban los músculos del cuello y de la mano- ¡Y yo me creo que
Kennedy fue asesinado por extraterrestres, que Nixon fue defenestrado por su
abuela y que la crisis del petróleo de 1973 fue provocada por la Cenicienta! Si
no hubiera sido por nosotros, Canadá formaría ahora parte del Gran País de los
Estados Unidos. Dígame, ¿por qué asesinaron a Aldo Moro?
-Sabe que no le podemos decir nada, señor Estulin.
No he venido aquí para discutir con usted.
En una mesa redonda cerca de la ventana, dos
turistas alemanes, un desempleado con los ojos llorosos y el primo del barman
jugaban a las cartas muy entretenidos. En una mesa adyacente, se sentaba un
hombre mayor miope, calvo y gordo que gastaba un traje gris demasiado grande
para su envergadura. Llevaba unas enormes gafas de concha y su cara rubicunda
se hallaba escondida detrás de la sombra de la que fue en otro tiempo una larga
barba negra. Un bigote grisáceo, un tanto descuidado, remataba su faz. Pidió
ron, rellenó su pipa y se puso a observar distraído el juego.
Puntualmente, a las once y cuarenta y cinco, vació
la pipa, la metió en el bolsillo del pantalón, pagó el ron y se marchó en
silencio.
-¿Seria mucho pedirle que mantuviese esta
conversación en la más estricta confidencialidad?
-No suelo hacer ese tipo de promesas, especialmente
en lo referente al Club Bilderberg.
Me sorprendí a mí mismo disfrutando del
enfrentamiento con la esperanza de que el primer tipo perdiese los nervios. El
primer tipo soltó una parrafada de varios minutos sobre las virtudes de la
colaboración entre las naciones, los niños hambrientos de África y otras
comeduras de coco por el estilo.
Intenté concentrarme en lo que decía, pero pronto
me vi observando la cara del segundo tipo. Sonreía con expresión ausente o se
lamía el bigote. Cuando la voz del primer tipo creció hasta alcanzar la
resonancia de un trueno, volví a la realidad.
- ... y podemos compensarle por su tiempo perdido,
señor Estulin. ¿Qué condiciones pone?
Una enorme luna iluminó los árboles de la calle.
Los semáforos se le unieron con su destello. Se podía oír el apagado rumor de
los restaurantes de las cercanías y los ladridos de algunos perros.
Permanecimos, los tres en silencio durante algunos minutos. Noté que al segundo
tipo, apoyado en el borde de su taburete, le costaba mantenerse en silencio.
Sin duda estaba intentando componer una pregunta o comentario inteligente. El
primer hombre jugueteaba con su cigarrillo, en actitud reflexiva. Sus ojos
parecían mirar el cigarrillo, pero estaban absortos en el vacío.
-Mi silencio tiene las siguientes condiciones:
querría que los futuros encuentros Bilderberg se anunciaran públicamente con
libre acceso a cualquier periodista que quisiera asistir. El contenido de todas
las conferencias debería ser público, así como la lista de participantes. j Y,
por último, prescindan de la CÍA, las armas, los perros, la seguridad privada y,
lo más importante, de su secretismo!
-Sabe perfectamente, señor Estulin, que no podemos
hacer eso. Hay mucho en juego y ya es muy tarde para ese tipo de cambios.
- Entonces, señor mío -repliqué-, tendrán que
aguantarme hasta el final.
En el salón vecino un piano emitió una rápida
sucesión de notas entremezcladas con el sordo sonido de voces y risas de unos
niños. Un gran espejo reflejó por un momento los brillantes botones del chaleco
del primer hombre.
-Entonces, buenas noches, señor Estulin.
El primer tipo· no perdió, ni por un instante, sus
buenas maneras. En realidad, era exquisito en el trato. «Por eso lo habrán
enviado a él», supuse. Quizá, en otras circunstancias, hubiésemos podido llegar
a ser buenos amigos. El segundo tipo respiró profundamente y, con su sombrero
entre las manos, siguió los pasos de su jefe. Sólo quedaban en el vestíbulo del
hotel dos mujeres con cara soñolienta y un viajante con la barba teñida y un
chaleco de terciopelo negro sobre una camisa blanca estampada.
«Es extraño que se preocupen de mí», pensé. Había
sido una experiencia tremenda. Sólo entonces me di cuenta de cuánto se hallaba
en juego. No había sido una mera conversación entre su emisario y yo. Los dos
hombres cruzaron la plaza y desaparecieron en la noche. Me había quedado mal
cuerpo, aunque mi determinación era la de siempre. Ahora sabía que, desde aquel
momento, mi vida iba a estar permanentemente en peligro.
Imagínese un club donde los más importantes
presidentes, primeros ministros y banqueros del mundo se mezclan entre sí,
donde la realeza está presente para asegurarse de que todo el mundo se lleva
bien, donde la gente poderosa responsable de empezar guerras, influir en los
mercados y dictar sus órdenes a Europa entera dice lo que nunca se ha atrevido
a decir en público. El libro que tiene entre las manos pretende demostrar que
existe una red de sociedades secretas que planea poner la soberanía de las
naciones libres bajo el yugo de una legislación internacional administrada por
la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
Esta red está dirigida por el más secreto de los
grupos: el Club Bilderberg. La razón de que nadie quiera descubrir esta
conspiración y oponerse a ella es, en palabras del periodista francés Thierry
de Segonzac, copresidente de la Federación de la Industria del Cine, de los
Medios Audiovisuales y Multimedia, muy sencilla: «Los miembros del Club Bilderberg son demasiado poderosos y
omnipresentes para desear verse expuestos de esa forma.»
Cualquier cambio de régimen en el mundo, cualquier
intervención sobre el flujo de capitales, cualquier modificación en el estado
del bienestar es plausible si en uno de esos encuentros sus participantes lo
incluyen en su agenda1 Según Denis Healy, ex ministro de Defensa británico: «Lo que pasa en el mundo no sucede por
accidente: hay quienes se encargan de que ocurra. La mayor parte de las
cuestiones nacionales o relativas al comercio están estrechamente dirigidas por
los que tienen el dinero.»
Los socios del Club Bilderberg deciden cuándo deben
empezar las guerras (no en vano ganan dinero con todas ellas); cuánto deben
durar (Nixon y Ford fueron defenestrados por acabar la guerra de Vietnam
demasiado pronto); cuándo deben acabar (el Grupo había planificado el fin de
las hostilidades para 1978) y quién debe participar. Los cambios fronterizos
posteriores los deciden ellos y también quiénes se deben beneficiar de la
reconstrucción 2 Los miembros del Bilderberg «poseen» los bancos centrales y,
por lo tanto, están en posición de determinar los tipos de interés, la
disponibilidad del dinero, el precio del oro y qué países deben recibir qué
préstamos. Simplemente moviendo dinero los socios del Bilderberg ganan miles de
millones de dólares. ¡Su única ideología es la del dólar y su mayor pasión, el
poder!
Desde 1954, los socios del Club Bilderberg
representan a la élite de todas las naciones occidentales -financieros,
industriales, banqueros, políticos, líderes de corporaciones multinacionales,
presidentes, primeros ministros, ministros de Finanzas, secretarios de Estado,
representantes del Banco Mundial, la OMC y el FMI, ejecutivos de los medios de
comunicación y líderes militares-, un gobierno en la sombra que se reúne en
secreto para debatir y alcanzar un consenso sobre la estrategia global. Todos
los presidentes americanos desde Eisenhower han pertenecido al Club. También,
Tony Blair, así como la mayoría de los miembros principales de los gobiernos
ingleses; Lionel Jospin; Romano Prodi, ex presidente de la Comisión Europea;
Mario Monti, comisario europeo de la Competencia; Pasca1 Lamy, comisario de
Comercio; José Durao Barroso; Alan Greenspan, jefe de la Reserva Federal;
Hillary Clinton; Jolm Kerry; la asesinada ministra de Asuntos Exteriores de
Suecia, Anna Lindh; Melinda y Bill Gates; Henry Kissinger; la dinastía
Rothschild; Jean Claude Trichet, la cabeza visible del Banco Central Europeo;
James Wolfenson, presidente del Banco Mundial; Javier Solana, secretario
general del Consejo de la Comunidad Europea; el financiero George Soros,
especulador capaz de hacer caer monedas nacionales en su provecho; y todas las
familias reales de Europa.
Junto a ellos se sientan los propietarios de los
grandes medios de comunicación. Sí, también pertenecen al Grupo las personas
que controlan todo lo que lee y ve, los barones de los medios de comunicación:
David Rockefeller, Conrad Black el ahora caído en desgracia ex propietario de
440 medios de comunicación de todo el mundo, desde Jesuralem post al principal
diario de Canadá, The National Post -, Edgar Bronfman,, Rupert Murdoch y Sumner
Redstone, director de Viacom, un conglomerado mediático internacional que
aglutina virtualmente a todos los grandes segmentos de la industria de la
comunicación. Por esa razón nunca ha oído hablar antes del Club Bilderberg.
Alla donde mire -gobiernos, grandes negocios o
cualquier otra institución que ejerza el poder- verá una constante: el
secretismo. Las reuniones de la Organización para la Cooperación y el
Desarrollo Económico (OCDE), del G-8, de la Organización Mundial del Comercio (OMC),
del Fórum Económico Mundial, de los bancos centrales, de los ministros de la
Unión Europea y de la Comisión Europea tienen siempre lugar a puerta cerrada.
La única razón que puede existir para ello es que no quieren que usted ni yo
sepamos qué se traen entre manos. La ya clásica excusa, «no es del interés general», significa realmente que «no les interesa» que el gran público se
informe debidamente. Pero, además de esos encuentros supuestamente públicos,
existe toda una red de cumbres privadas que desconocemos por completo.3
En febrero tiene lugar el Foro Económico Mundial de
Davos; el G8 Y el Bilderberg, en abril/mayo; la conferencia anual del Banco
Mundial/FMI, en septiembre. De todo ello emerge un curioso consenso
internacional que, en apariencia, nadie dirige. Este consenso es la base de los
comunicados económicos del G8, la plasmación práctica de los programas de
ajuste de Argentina y todo lo que el presidente americano propone al Congreso.4
En 2004 se cumple el 50 aniversario del Grupo, que
se constituyó del 29 al 31 de mayo de 1954, en un hotel de la localidad
holandesa de Oosterbeckl, el Bilderberg, que acabaría dándole su nombre a la
sociedad. El organizador del evento fue el príncipe Bernardo de Holanda. El
borrador de las actas de Bi1derberg de 1989 dice: «Ese Encuentro pionero puso de manifiesto la creciente preocupación de
muchos insignes ciudadanos de ambos lados del Atlántico, de que
Europa
Occidental y EEUU no estaban trabajando coordinadamente en asuntos de
importancia crítica. Se llegó a la conclusión de que unos debates regulares y
confidenciales ayudarían a un mayor entendimiento de las complejas fuerzas que
dirigían el porvenir de Occidente en el difícil período de la posguerra.»
Según el fundador, el príncipe Bernardo de Holanda,
cada participante es «mágicamente
despojado de sus cargos» al entrar en la reunión para ser «un simple ciudadano de su país durante toda
la duración del congreso».
Por otra parte, uno de los miembros más importantes
del Club Bilderberg ha sido Joseph Rettinger, un sacerdote jesuita y masón de
grado 33. De él se dice que fue el auténtico fundador y organizador del Club.
Por extraño que parezca, muy pocas agencias de inteligencia han oído hablar del
propio Club Bilderberg hasta hace bien poco.
Lord Rothschild y Laurance Rockefeller, miembros
clave de dos de las más poderosas familias del mundo, escogieron personalmente
a 100 participantes procedentes de la élite mundial con el propósito secreto de
cambiar Europa. En palabras de Giovanni Agnelli, el ahora fallecido presidente
de Fiat: «Nuestro objetivo es la
integración de Europa; donde los políticos han fracasado, nosotros, los
industriales, vamos a tener éxito.»
«No se hace
ninguna política, sólo se mantienen conversaciones banales y de perogrullo
-dijo el editor del London Observer, Will Hutton, que participó en el encuentro
en 1997-, pero el consenso al que se
llega es el telón de fondo de la política que se hace en todo el mundo.»
El príncipe Bernardo de Holanda, padre de la reina
Beatriz e íntimo del príncipe Felipe de Gran Bretaña, añade que «cuando los representantes de las
instituciones occidentales abandonan la reunión se llevan consigo el consenso
del grupo. Estos debates liman diferencias y consiguen llegar a posiciones
comunes, por eso tienen una gran influencia sobre sus participantes». Lo
que suele ocurrir, «casi por casualidad»,
es que a partir de ese consenso los omnipotentes intereses comerciales y
políticos, a través de los medios de comunicación, consiguen que la política de
los gobiernos sea la misma aun cuando sus intereses particulares sean
ostensiblemente diferentes.
La lista de invitados
Nadie puede comprar una invitación para uno de los
encuentros Bilderberg, aunque muchas multinacionales lo han intentado.5 Es el
comité directivo quien decide a quién invita. Lo que el periódico londinense
The Guardian denomina “un bilderberger”
no ha cambiado en los últimos cincuenta años: un socialista fabiano[1]ª
partidario entusiasta de un orden mundial único. Según una fuente del comité
directivo del Grupo, «los invitados deben
venir solos, sin esposas, amantes, maridos o novios. Los "asistentes
personales" (es decir, guardaespaldas fuertemente armados, normalmente
ex miembros de la CÍA, del MI6 y del Mossad) no pueden asistir a las conferencias y deben comer en una estancia
aparte. Ni siquiera el "asistente personal" de David Rockefeller
puede acompañarlo durante el almuerzo. Queda explícitamente prohibido que los
invitados concedan entrevistas a los periodistas».
Para mantener su aura de hermetismo, los
participantes alquilan un hotel completo durante toda la duración del congreso,
normalmente de tres a cuatro días. Agentes de la CÍA y del Mossad se encargan
de limpiar hasta la última dependencia. Se revisan los planos del establecimiento,
se investiga al personal y se manda a casa a cualquiera que levante la más
mínima sospecha. «Agentes de policía con
uniformes negros inspeccionan con perros cada uno de los vehículos de
suministros. No queda nada por remover y después escoltan a los transportistas
hasta la entrada. Guardias armados patrullan los bosques colindantes y gorilas
con micrófonos vigilan todos los accesos. Cualquiera que se aproxime al hotel
sin poseer un trozo del globo terráqueo es devuelto por donde ha venido.» 6
El gobierno nacional anfitrión se responsabiliza de
la seguridad de los asistentes y de su entorno. Ello incluye un generoso
despliegue de militares, miembros de los servicios secretos, agentes de la
policía local y nacional y guardias privados. Nada es demasiado para proteger
la intimidad y la seguridad de los todopoderosos miembros de la élite mundial.
Los asistentes no están obligados a seguir las normas y regulaciones que
cualquier otro ciudadano mundial tendría que cumplir tales como, por ejemplo,
pasar por las aduanas o presentar visados. Cuando se reúnen, nadie de «fuera»
tiene permitido acercarse al hotel. La élite lleva a sus propios cocineros,
camareros, teleoperadoras, secretarias, limpiadoras y personal de seguridad,
que los atienden junto con la plantilla del hotel que ha superado el proceso de
investigación previo.
La conferencia de 2004, por ejemplo, tuvo lugar en
el Grand Hotel des lies Borromées en Stresa, Italia, con «174 impresionantes habitaciones decoradas al estilo belle époque,
impero o maggiolini. Espléndidas telas y magníficas lámparas de Murano por
doquier. La mayor parte de las habitaciones disponen de un balcón privado, los
baños están forrados de mármol italiano y cuentan con una lujosa bañera de
hidromasaje. Se trata de suites espléndidas en las que no faltan cuadros,
estatuas y todo lo que el arte pueda ofrecer».7
Las habitaciones las paga la organización, el Grupo
Bilderberg, al modesto precio de 1.200 € por suite. La comida corre a cargo de
un chef agraciado con tres estrellas de la guía Michelin. Uno de los criterios
a la hora de escoger el hotel es la disponibilidad de los mejores cocineros del
mundo. Otro es el tamaño de la ciudad (debe tratarse de núcleos urbanos
pequeños que permitan ahuyentarse de las miradas curiosas de los habitantes de
las grandes urbes). Las pequeñas ciudades tienen la ventaja adicional de que
permiten la presencia de «asistentes personales» armados hasta los dientes sin
recato. Nadie pregunta. Todos los servicios, teléfono, lavandería, cocina, están
pagados. Un miembro del personal del Trianon Palace de Versalles me explicó que
en 2003 la factura telefónica de David Rockefeller ascendió a 14.000 € en tres
días. Según una fuente que también participó en la conferencia, no sería nada
exagerado decir que uno de esos «festivales globalizadores» de cuatro días
cuestan unos 10 millones de euros, más de lo que cuesta proteger al presidente
de los Estados Unidos o al Papa en uno de sus muchos viajes internacionales.
Por supuesto, ni el presidente ni el Papa son tan importantes como el gobierno
en la sombra que dirige el planeta.
El Grupo Bilderberg organiza cuatro sesiones de
trabajo diarias, dos por la mañana y dos por la tarde, excepto los sábados,
cuando sólo hay una reunión vespertina. El sábado por la mañana, entre las 12 y
las 15 horas, los miembros del Grupo juegan al golf o nadan, acompañados por
sus «asistentes personales», hacen excursiones en medios aéreos o helicóptero.
La presidencia de la mesa de trabajo sigue un orden
alfabético rotatorio. Un año, Umberto Agnelli, ex presidente de Fiat, se sienta
al frente. Al año siguiente, Klaus Zumwinkel, presidente de Deutsche Post
Worldnet AG y Deutsche Telekom, ocupa su lugar. Estados Unidos es el país con
más participantes debido a su tamaño. Cada país envía, normalmente, una
delegación de tres representantes: un industrial, un ministro o un senador y un
intelectual o editor.
Países pequeños como Grecia y Dinamarca disponen,
como máximo, de dos asientos. Las conferencias reúnen normalmente a un máximo de
130 delegados. Dos tercios de los presentes son europeos y el resto procede de
Estados Unidos y Canadá. Los participantes mexicanos pertenecen a una
organización hermana menos poderosa, la Comisión Trilateral. Un tercio de los
delegados son políticos y los dos tercios restantes, representantes de la
industria, las finanzas, la educación, los sindicatos y los medios de
comunicación. La mayor parte de los delegados hablan inglés, aunque la segunda
lengua de trabajo es el francés.
La regla de Chatham House
El Royal Institute of Intemational Affairs fue
fundado en 1919, tras los Acuerdos de Paz de Versalles, y tiene su sede en la
Chatham House de Londres. En la actualidad se usa el nombre «Chatham House»
para referirse a todo el instituto. El Royal Institute of International Affairs
es el brazo ejecutivo de la política de la Monarquía británica. «La Regla de Chatham House consiste en que
los participantes de una reunión pueden divulgar la información que se ha
generado en ella, pero deben guardar silencio acerca de la identidad o
afiliación de quienes la han facilitado; tampoco se puede mencionar que tales
fuentes proceden de uno de los encuentros del Instituto.» Traducción: los
globalizadores no sólo quieren evitar que sepamos qué es lo que están
planeando, sino que también pretenden pasar desapercibidos.
«La Regla de Chatham House permite
que la gente hable a título individual sin representar a las instituciones en
las que trabaja; esto facilita el libre debate. La gente suele sentirse más
relajada si no se la menciona y deja de preocuparse de su reputación o de las
implicaciones de sus palabras.»
En 2002 se clarificó y reforzó la aplicación de la
norma: «Los encuentros de la Chatham
House pueden llevarse a cabo de forma abierta o bajo la Regla de Chatham House.
En este último caso se acordará explícitamente con los participantes que lo
expuesto en tal reunión es estrictamente privado y se garantiza el anonimato de
quienes hablen entre estos muros; todo esto sirve para asegurar unas mejores
relaciones internacionales. Chatham House se reserva el derecho de llevar a
cabo acciones disciplinarias sobre cualquier miembro que rompa esa regla.»
Traducción: Si te vas de la lengua, te arriesgas a un destino más bien
dramático.
Los participantes
Los participantes afirman que asisten a las
reuniones en calidad de ciudadanos privados y no como representantes oficiales,
aunque esta afirmación es bastante cuestionable: en Estados Unidos (por medio
de la Ley Logan) y en Canadá es ilegal que un funcionario elegido por el pueblo
se reúna en privado con empresarios para debatir y diseñar la política pública.
La Ley Logan fue creada para evitar que ciudadanos sin representatividad
pública interfirieran en las relaciones entre Estados Unidos y los diferentes
gobiernos extranjeros. No deja de ser curioso que, en sus doscientos años de
historia, no se haya acusado a nadie de vulnerar la Ley. Sin embargo, sí ha
habido un buen número de referencias a su vulneración en diferentes juicios' y
se suele usar como arma política. Con esto no quiero decir que una persona
comente pueda vender ilegalmente armas o drogas a un estado extranjero, porque
no es asÍ. Pero los que sí pueden hacerlo son los miembros del super-secreto
Club Bilderberg, en cuyo caso además se les anima a que interfieran en los
asuntos privados de estados independientes.
Algunas de las personas que han participado en
estos encuentros son: Alíen Dulles (CÍA), William J. Fulbright (senador de
Arkansas y receptor de una de las primeras becas Rhodes), Dean Acheson (secretario
de Estado de Truman), Henry A. Kissinger (presidente de Kissingcr Associates),
David Rockefeller (Chase Bank, JP Morgan International Council), Nel-son
Rockefeller, Laurance Rockefeller, Gerald Ford (ex presidente de los Estados
Unidos), Henry J. Heinz II (presidente de H. J. Heinz Co.), el príncipe Felipe
de Gran Bretaña, Robert S. McNamara (secretario de Defensa de Kennedy y ex
presidente del Banco Mundial), Margaret Thatcher (ex primera ministra de Gran
Bretaña), Valéry Giscard d'Estaing (ex presidente de Francia), Harold Wilson
(ex primer ministro de Gran Bretaña), Edward Heath (ex primer ministro de Gran
Bretaña), Donald H. Rumsfeld (secretario de Defensa de los presidentes Ford y
George W. Bush), Helmut Schmidt (ex canciller de Alemania Occidental), Henry
Ford III (presidente de Ford Motor Co.), James Rockefeller (presidente del
First National City Bank) y Giovanni Agnelli (presidente de Fiat en Italia). 8
Bilderberg, desde el principio, ha sido
administrado por un núcleo reducido de personas, nombradas desde 1954 por un
comité de sabios constituido por la silla permanente, la silla americana, las
Secretarías y tesoreros de Europa y Estados Unidos. Las invitaciones únicamente
se mandan a personas «importantes y
respetadas quienes, a través de su conocimiento especial, sus contactos
personales y su influencia en círculos nacionales e internacionales, pueden
ampliar los objetivos y recursos del Club Bilderberg».
Los encuentros son siempre abiertos y sinceros y no
siempre se llega, a un consenso. Durante los últimos tres años, franceses,
británicos y americanos han estado a la greña casi constantemente; el tema de
disputa, Iraq. Hace dos años el ministro de Asuntos Exteriores francés,
Dominique de Villepin, le dijo abiertamente a Henry Kissinger que «si los americanos hubiesen dicho la verdad
acerca de Iraq, es decir, que la auténtica razón para la invasión era el
control y gratuidad del petróleo y el gas natural, quizás, ellos, los
franceses, no hubiesen vetado sus "estúpidas" resoluciones en la ONU.
«Su presidente es un completo idiota», añadió [cita exacta transcrita por
tres asistentes a la conferencia y confirmada independientemente].
«Eso no
significa que el resto del mundo sea estúpido», replicó a un malhumorado
Kissinger al salir de la sala. El nacionalismo británico es otra causa de
preocupación. En Tumbuny, Scotland, Tony Blair, primer ministro británico, fue
tratado como un niño travieso ante al resto de participantes cuando se le echó
en cara, en un tono bastante hostil, no haber hecho lo suficiente para incluir
a Gran Bretaña en la moneda única. Según fuentes de Jim Tucker, un legendario
periodista reconocido entre los profesionales más honestos por haber perseguido
a los miembros del Club durante más de treinta años con un gran coste personal
(perdió a varios amigos personales en misteriosos accidentes y a un miembro de
su familia que supuestamente se suicidó), «Blair
aseguró en Bilderberg que Gran Bretaña aceptaría el euro, pero que antes tenía
que resolver ciertos "problemas políticos" debido a "un
resurgimiento del nacionalismo en casa"».
El 29 de mayo de 1989 la revista Spotlight
publicaba en uno de sus reportajes la siguiente frase que le dijo un
funcionario alemán a Blair: «No eres más
que una Maggie Thatcher con pantalones.» Se trataba de una dura referencia
al hecho de que lady Thatcher fuera defenestrada por su propio Partido
Conservador siguiendo las órdenes del Club Bilderberg. Después, el mismo foro
colocaría en el puesto a John Majar, un personaje más manipulable. Como explica
John Williams,9 algunos miembros de la élite occidental acuden a las reuniones
Bilderberg «para reforzar un consenso
virtual, una ilusión de globalización, definida bajo sus propios términos: lo
que es bueno para los bancos y los grandes empresarios, es bueno para todo el
mundo. Es inevitable y revierte en el beneficio de la humanidad».
El Club Bilderberg, visto de
cerca
Otto Wolff van Amerongen, presidente y director de
Otto Wolff GmbH en Alemania y uno de los miembros fundadores del Club, explicó
que los encuentros se .estructuraban de la siguiente manera: se empezaba con
unas introducciones cortas sobre un tema determinado, a lo que seguía el debate
general. Wolf von Amerongen, al que se le reconoce el mérito de entablar
relaciones comerciales entre Alemania y el antiguo bloque soviético, hizo las
veces de embajador en la sombra de Bonn en Rusia. Sin embargo, no se pueden
ocultar sus vínculos con el gobierno nazi, ya que se sabe que intervino en el
robo de acciones a los judíos durante la Segunda Guerra Mundial. Werner
Ruegemer codirigió en 2001 un documental sobre la familia Amerongen en el que
se decía que Wolf había sido espía nazi en Portugal; su trabajo consistía en
vender el oro saqueado de los bancos centrales europeos y las acciones de los
judíos. Wolff también comerciaba con tungsteno, un metal clave para la
fabricación de rifles y artillería. En aquella época, Portugal era la única
nación que exportaba tungsteno a Alemania.
Dos delegados que prefieren mantener el anonimato,
aunque se cree que son británicos, explicaron que se trabaja en grupos
consistentes en un moderador y dos o tres personas más. Tienen cinco minutos
cada uno para hablar del tema del día y hay «preguntas de debate, que duran
cinco, tres o dos minutos». No hay documentos introductorios ni grabaciones,
aunque se anima a los delegados a que preparen sus intervenciones con
antelación. La lista inicial de participantes propuestos comienza a circular en
enero, y la selección final se hace en marzo.
Para evitar filtraciones, el comité directivo del
Grupo establece la fecha del encuentro con cuatro meses de antelación, pero el
nombre del hotel sólo se anuncia una semana antes. En la apertura del
encuentro, el presidente recuerda las reglas del Club y abre el primer tema de
debate del día. Bilderberg marca todos los documentos que distribuye a sus
miembros con la frase «Personal y
estrictamente confidencial. Prohibida su publicación».
Reclutados por el Club
Es importante distinguir entre los miembros activos
que acuden todos los años y otras personas que son invitadas ocasionalmente.
Son unas ochenta las personas que acuden regularmente y un número muy variable
los que visitan el Club, principalmente para informar sobre materias
relacionadas con su conocimiento y experiencia. Estás tienen escasa idea de que
hay un grupo formal constituido y nada saben acerca de la agenda secreta.
También hay algunos invitados selectos que el comité considera útiles en sus
planes de globalización y a los que se ayuda a conseguir importantísimos
cargos. Entre ellos, Esperanza Aguirre. En algunos casos, estos invitados
ocasionales no cuajan en la organización y son definitivamente apartados. Un
ejemplo, Jordi Pujol, en 1989, en La Toja, Galicia.
El ejemplo más claro de «reclutamiento útil» fue el de aquel oscuro gobernador de Arkansas,
Bill Clinton, que acudió a su primer encuentro Bilderberg en Badén Badén,
Alemania, en 1991. Allí, David Rockefeller le explicó a un joven Clinton en qué
consistía el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y le dio
indicaciones para apoyarlo. Al año siguiente, el gobernador se convirtió en
presidente.
La asociación con el Club Bilderberg siempre ha
arrojado magníficos beneficios:
l. Bill Clinton. Asistió a la reunión del
Bilderberg de 1991. Gana la nominación del Partido Demócrata y es elegido
presidente en 1992.
2. Tony Blair. Asistió a la reunión del Bilderberg
de 1993. Asciende a la presidencia del partido en julio de 1994 y a la
presidencia nacional en mayo de 1997.
3. Romano Prodi. Asistió a la reunión del
Bilderberg de 1999. Es nombrado presidente de la Unión Europea en septiembre de
1999.
4. George Robertson. Asistió a la reunión del
Bilderberg de 1998. Consigue la secretaría general de la OTAN en agosto de 1999.
Francois
Mitterrand
El 10 de diciembre de 1980, Francois Mitterrand, un
hombre que reiteradamente había fracasado en su intento de conseguir el poder
en Francia, fue resucitado por orden del Comité de los 300, el hermano mayor del
Club Bilderberg. Según la fuente de inteligencia de John Coleman, autor de Conspirators' Hierarchy: The Story
Las observaciones de Coleman le hacen a uno
estremecerse.
«El retorno de Mitterrand al
Palacio del Elíseo fue un gran triunfo para el socialismo. Demostró que el
Comité de los 300 era suficientemente poderoso como para predecir
acontecimientos o, mejor dicho, para hacer que sucediesen por la fuerza o por
cualquier otro medio. En el caso de Mitterrand, demostró su capacidad de vencer
cualquier oposición pues, pocos días antes, había sido totalmente rechazado por
un grupo de poder político de París», es decir, por el Frente Nacional de Le
Pen y un gran segmento de su propio Partido Socialista.
Caída del Gobierno turco.
Bilderberg 1996
Cuatro días después de la vuelta a casa de dos
participantes turcos tras el encuentro del Club de 1996, en Toronto, cayó el
gobierno Turco al completo. Se trataba de Gazi Ercel, gobernador del Banco
Central de Turquía, y Emre Gonensay, ministro de Asuntos Exteriores. En un
movimiento sorpresa, el primer ministro turco, Mesut Yilmaz, dimitió de su
cargo, disolviendo la coalición entre el Partido del Sendero Verdadero,
dirigido por la ex primera ministra Conservadora Tansu Ciller, y el suyo
propio, el Partido de la Patria. Esto permitió a Necmettin Erbakan, líder del
Partido del Bienestar Social, formar un nuevo gobierno. Su partido es
claramente proislámico.
Bilderberg 2004, Stresa,
Italia
Según una fuente bien infonl1ada que participó en
el encuentro de 2004 los miembros portugueses del Club usaron con habilidad lo
que se ha llamado la «táctica portuguesa», es decir, su promoción a alto nivel.
La asociación con el Grupo Bilderberg reportó los siguientes beneficios al
grupo portugués: Pedro M. Lopes Santana, el poco conocido alcalde de Lisboa,
fue nombrado primer ministro de la República. Jose M. Durao Barroso, ex primer
ministro, pasó a ser nuevo presidente de la Comisión Europea. Jose Sócrates,
miembro del parlamento, fue elegido líder del Partido Socialista después de la
dimisión de Eduardo Ferro Rodrigues, a causa de una crisis político-social y
oscuras acusaciones de pedofilia. Fuentes cercanas a la investigación confirman
que la crisis fue provocada por miembros del Club Bilderberg.
Otro ejemplo de la influencia que el Club ejerce
sobre la política americana se evidenció durante la campaña electoral en EE UU,
cuando el candidato demócrata a la presidencia, John Kerry, eligió a John
Edwards como vicepresidente. Este último había sido invitado por primera vez a
la reunión del Bilderberg un mes antes. Varias fuentes, cuyos nombres no puedo
revelar porque pondría sus vidas en peligro, han confirmado de forma
independiente que después de oír el discurso de Edwards durante el segundo día
de la conferencia, Henry Kissinger telefoneó a John Kerry con el siguiente
comentario: «John, ya te hemos encontrado
vicepresidente.» Una extraordinaria serie de coincidencias.
Líderes de la OTAN controlados por el Club
Bilderberg Para entender quién controla el mando de la OTAN, el operativo
militar más grande del mundo, y ahora el Ejército Mundial, sólo tenemos que
mirar los estrechos vínculos que existen entre sus secretarios generales y el
Club Bilderberg: Joseph Luns (1971-1984), lord Carrington (1984-1988), Manfred
Worner (1988-1994), Willy Claes (1994-1995), Javier Solana (1995-1999), lord Robertson
(1999-2004) y Jaap G. de Hoop Scheffer (2004). La OTAN fue creada por el
Instituto Tavis-tock cuando el Gobierno Mundial en la sombra decidió crear una
superinstitución que controlase la política europea.
A su vez, fue el Royal Institute for International
Affairs (RILA), que sólo responde ante la reina de Inglaterra, el que fundó el
Tavistock. El RILA, controla la política exterior británica y es el brazo
ejecutor de la política exterior de la monarquía británica. Como consecuencia,
se hace mucho más fácil aplicar la política de Bilderberg en el Golfo, Iraq,
Serbia, Bosnia, Kosovo, Siria, Corea del Norte, Afganistán, por mencionar sólo
los casos más conocidos.
Tanto Donald Rumsfeld como el general Peter
Sutherland, de Irlanda, son miembros del Club Bilderberg. Sutherland es ex
comisario europeo y presidente de Goldman, Sachs y British Petroleum. Rumsfeld
y Sutherland ganaron un buen montón de dinero en 2000 trabajando juntos en el
consejo de la compañía energética suiza ABB. Su alianza secreta se hizo pública
cuando se descubrió que ABB había vendido dos reactores nucleares a un miembro
activo del «eje del mal», concretamente a Corea del Norte.
Huelga decir que British Petroleum no hace
publicidad del asunto cuando anuncia una de sus iniciativas públicas en las que
«la seguridad es lo primero». Todo
primer ministro británico se ha sentido obligado a asistir a los encuentros
Bilderberg durante los últimos treinta años. Como anécdota para contar a los
amigos, se puede decir que el Club fue una creación del MI6 bajo la dirección
del RIIA. En concreto, fue idea de Alastair Buchan (hijo de lord Tweedsmuir y
miembro del RIIA y la Mesa Redonda) y de Duncan Sandys (un importante político,
yerno de Winston Churchill, quien a su vez era amigo de Rettinger, un jesuita y
masón de grado 33). El MI6 necesitaba a un miembro de la realeza que diese
apoyo público al Club y pensó en Bernardo de Holanda, conocido por sus
numerosos vínculos con la realeza europea y los más importantes industriales.
La conferencia Bilderberg de 1957 fue el inicio de la carrera del líder del
Partido Laborista Dennis Healey. Poco después del encuentro, Healey fue «extrañamente» nombrado ministro de
Hacienda. Tony Blair acudió a la reunión del 23 al 25 de abril de 1993, en
Vouliagmeni, en Grecia, cuando era ministro del Interior en la sombra.
Meretrices del periodismo
«Nuestro trabajo es dar a la gente no lo que ellos quieren,
sino lo que
nosotros decidimos que deben tener.» Dicho
por Richard Salant, ex presidente
de la CBS News.
Uno de los secretos mejor guardados es hasta qué
punto un puñado de conglomerados pertenecientes al Club Bilderberg, como el
Council on Foreign Relations, OTAN, Club de Roma, Comisión Trilateral, masones,
Skull and Bones, (Mesa Redonda, Sociedad Milner) y la Sociedad
Jesuita-Aristotélica controlan el flujo de información en el mundo y determinan
lo que vemos en televisión, oímos en la radio y leemos en los periódicos,
revistas, libros e Internet.
«Ser testigo
de la conferencia anual del Grupo Bilderberg es entender cómo los señores del
Nuevo Mundo se reúnen en secreto y conspiran con la convivencia de los medios
de comunicación», se lamentaba mi amigo Jim Tucker, enemigo número uno del
Club. Tucker sabe de lo que habla. Ha ido detrás de las reuniones del Bilderberg
desde hace más de treinta años.
El Club Bilderberg también representa a la élite de
los medios de comunicación a ambos lados del Atlántico. Los empresarios de esos
medios asisten a las reuniones prometiendo de antemano que nunca y bajo ninguna
condición hablarán del Club. Los editores se hacen responsables de cualquier
noticia relacionada con él en sus medios de comunicación. Y, de esta manera,
los miembros del Club Bilderberg se garantizan silencio total y absoluto y una
identidad invisible tanto en Estados Unidos como en Europa.
Si hacemos una búsqueda en los principales medios
de comunicación del mundo, no encontraremos ninguna noticia sobre un grupo que
reúne a los más importantes políticos, empresarios y financieros del planeta,
por no mencionar informaciones sobre el inicio de las hostilidades contra Iraq,
ni siquiera por la prensa que asistió al encuentro Bilderberg de 2002. Una de
las mayores desavenencias entre distintos grupos dentro del Bilderberg se
produjo en la reunión de 2002. Los bilderbergers europeos exigieron la
presencia inmediata del secretario de Defensa americano, Donald Rumsfeld, para
explicar los planes de la guerra. Rumsfeld, cambiando bruscamente su agenda
política, vino a la reunión para prometer, bajo amenazas y presiones, a los
asistentes que de ninguna forma iban a empezar la guerra hasta febrero o marzo
de 2003.
Ahora, si yo, por mucho que disponga de contactos
privilegiados, supe cuándo iba a empezar la guerra, ¿cómo es posible que los
peces gordos del mundo de los medios de comunicación que acudieron a la reunión
no supieran algo tan básico?10 El American Free Press,11 el periódico de Jim
Tucker, informó en junio de 2002 de que, según fuentes de la reunión del Club
Bilderberg, la guerra de Iraq había sido demorada hasta marzo de 2003, cuando
todos los periódicos del mundo anunciaban el ataque para el verano de 2002.
Traducción: El encuentro del Bilderberg 2002 tuvo lugar entre el 30 de mayo y
el 2 de junio. Rumsfeld, el secretario de Defensa de Bush, acudió el 31 de
mayo.
Los miembros del Club le arrancaron la promesa de
que la administración Bush no empezaría la guerra hasta el año siguiente. ¿No
es ésta noticia suficiente para que salga en primera página de todos los
periódicos del mundo? Sin embargo, los principales medios, como el New York
Times y el Washington Post, cuyos directores son miembros del Club, tenían
órdenes de no informar sobre lo que hubiese sido la historia del verano. El
corresponsal del American Free Press para las Naciones Unidas, Christopher
Bollen, le preguntó en una ocasión a un grupo de periodistas que esperaban el
inicio de una conferencia de prensa la razón por la que las noticias sobre el
Club son censuradas sistemáticamente por los editores más «respetables». Todo
lo que obtuvo por respuesta fueron unas risas irónicas.
«Hace muchos
años nos llegó una orden de arriba diciendo que no había que informar sobre el
Club Bilderberg», declaró en una ocasión Anthony Holder, ex periodista del
Economist de Londres, especializado en temas relacionados con la ONU. Y
recordemos que esta publicación es una referencia mundial en el campo de los
medios que tratan sobre economía, Otro experimentado periodista, William
Glasgow, que trabaja para el Business Week afirma: «Lo único que sabemos es que el Club existe, pero la verdad es que no
informamos de sus actividades.»
Como dijo otro periodista: «Es inevitable sospechar de una organización que planea el futuro de la
humanidad en absoluto secreto.»12 «La
implicación de los Rockefeller en los medios de comunicación es múltiple. Así
se aseguran de que los medios de desinformación de masas nunca hablen de sus
planes para dominar un futuro gobierno mundial. Los medios siempre deciden
cuáles son los temas que van a estar de actualidad en un determinado país. Por
ejemplo, a veces ponen en primer plano el tema de la pobreza y, otras veces, lo
hacen desaparecer. Lo mismo sobre la polución, los problemas demográficos, la
paz o lo que sea.13»
«Los medios
pueden tomar a un hombre como Ralph Nader y convertirlo en un héroe al
instante. O pueden tomar a un enemigo de los Rockefeller y crear la imagen de
que es un cretino, un bufón o un paranoide peligroso» (Gary Alien, El
Expediente Rockefeller). Ralph Nader, perenne candidato presidencial
«independiente», «muy admirado por su
postura contraria a la clase dirigente», es financiado por la red
Rockefeller con la intención de destruir el sistema de libre mercado. Los
principales valedores de Nader son la Ford Foundation y la Field Foundation,
ambos conectados a través del Council on Foreign Relations (en adelante, CFR).
Según un artículo del Business Week, reimpreso en el Boletín del Congreso del
10 de marzo de 1971, «John D. Rockefeller
IV es consejero de Nader».
«Con todo su dinero,
los Rockefeller han conseguido el control de los medios de comunicación. La
opinión pública ya no es un problema para ellos. Con el control de la opinión
pública, a su vez, han conseguido las riendas de la política. Controlando la
política, tienen a sus pies a la nación entera.» 14 «Durante casi cuarenta años -según David Rockefeller- el Washington Post, el New York Times, el
Time Magazine y otros prestigiosos medios corporativos han acudido a nuestros
encuentros y respetado su promesa de discreción.» «Habría sido imposible para
nosotros desarrollar un plan para el mundo si hubiéramos estado sometidos a la
luz de la opinión publica durante todos estos años», añadió. «Pero, gracias a ello, ahora el mundo es más
sofisticado y está más preparado para un Gobierno Mundial. La soberanía
supranacional de una élite intelectual junto con los principales banqueros es
preferible a las ansias de autodeterminación nacional de los siglos pasados.»
Algunos de los periodistas invitados a las
reuniones del Club son: Juan Luis Cebrián del Grupo PRISA (participante
habitual); Arthur Sulzberger, editor del New York Times y miembro del CFR;
Peter Jennings, presentador y editor del programa de la ABC, «World News
Tonight»; y Thomas L. Friedman, columnista del New York Times, ganador del
Premio Pulitzer y miembro del CFR y de la Comisión Trilateral.15
El Club Bilderberg usa a los principales grupos de
comunicación para crear una opinión que respalde sus objetivos. Así, difunde
noticias que influyen tanto en el mundo político como en el del ciudadano de a
pie. La industria de los medios de comunicación, totalmente controlada, difunde
la propaganda. Las corporaciones públicas intentan mantener en secreto la lista
de participantes en las reuniones del Club y la prensa privada casi no informa
del evento. Microsoft, AT&T, Bechtel, Cisco, Compaq y Price Waterhouse
Coopers no tienen nada que temer de la prensa. No importa que Microsoft y la
NBC codirijan la cadena de cable MS NBC. De hecho, entre los invitados más
frecuentes a las reuniones Bilderberg se encuentra Anthony Ridder de
KnigbtRidder, Inc., la segunda cadena de periódicos más importante de Estados
Unidos, que controla publicaciones como Detroit Free Press, el Miami Herald y
el Philadelphia Inquirer.
En su edición de agosto/septiembre de 1993, la
prestigiosa revista holandesa Exposure publicó un artículo sobre el férreo
control existente, sobre cierto tipo de información, que establecen las tres y
más prestigiosas cadenas de televisión de Estados Unidos, la NBC, la CBS y la
ABC. Las tres surgieron a partir de la RCA. Lo que quiere decir que la política
social decidida por el Tavistock parte de la idea de que las masas pueden ser
manipuladas.
Estas organizaciones e instituciones que, teóricamente,
compiten las unas con las otras, y que tienen una «independencia» que asegura
que los estadounidenses reciban informaciones no sesgadas, están en realidad
ligadas a través de incontables empresas y entidades financieras. Se trata de
una maraña casi imposible de desenredar. ¿Qué sucedería si el pueblo
estadounidense supiese que las tres televisiones más importantes del país
transmiten un lavado de cerebro diseñado por el Instituto Tavistock de
Relaciones Humanas, y transmitido por el MI6, el instituto de inteligencia más
sofisticado del mundo? El artículo de la revista Exposure se apoya en el
trabajo de Eustace Mullins, tenaz investigador de lo que se ha venido a llamar
Nuevo Orden Mundial (New World Order).
La NBC es propiedad de General Electric (GE), «una
de las corporaciones más grandes del mundo», con una larga historia de
actividad antisindical. GE es, a su vez, uno de los más importantes donantes de
fondos al Partido Republicano y tiene inmensos intereses financieros en la
industria armamentista y nuclear. El ex director general de la empresa, Jack
Welch, fue uno de los principales impulsores del traslado de las plantas
americanas a países de bajo costo como China y México.16 La NBC es una empresa
subsidiaria de la RCA, un conglomerado de empresas de comunicación. En el
comité director de la RCA se halla Thornloll Bradshaw, presidente de Atlantic
Richfield y miembro de la OTAN, del World Wildlife Fund, del Club de Roma, del
Instituto Aspen de Estudios Humanísticos y del CFR. Bradshaw es también
presidente de la NBC. La función más importante de la RCA es el servicio que le
proporciona a la inteligencia británica. Es importante saber que la dirección
de la RCA está compuesta por importante personalidades del poder angloamericano
que pertenecen a otras organizaciones como la OTAN, el Club de Roma, el CFR, la
Comisión Trilateral, la masonería, la Mesa Redonda, el Club Bilderberg,
etcétera..
Cabe destacar que David Sar-noff se fue a Londres
al mismo tiempo que sir William Stephenson se trasladaba al edificio de la RCA
de Nueva York. Entre los directores de la NBC nombrados en el artículo Exposure
de Mullins estaban John Brademas (CFR, Club Bilderberg), un director de la
Fundación Rockefeller; Peter G. Peterson (CFR), ex ejecutivo de Kuhn, Loeb &
Co (Rothschild) y ex secretario de comercio de EEUU; Robert Cizik, director de
la RCA y del First City Bancorp, identificado en una comparecencia ante el
Congreso de EEUU como banco perteneciente a Rothschild; Thomas O. Paine,
presidente de Northrup Co. (el gran contratista del Ministerio de Defensa
estadounidense) y director del Instituto de Estudios Estratégicos de Londres;
Donald Smiley, director de dos compañías Morgan, Metropolitan Life y US Steel;
Thorton Bradshaw, director de la RCA, director de la Rockefeller Brothers Fund,
Atlantic Richfield Oil y el Instituto Aspen de Estudios Humanísticos (estos
últimos dirigidos por un miembro del Club, Robeli O. Anderson). Claramente, el
comité ejecutivo de la NBC tiene una considerable influencia de los Rockefeller-Rothschild-Morgan,
principal eje y promotor del plan de Nuevo Orden Mundial.
La ABC es propiedad de la Disney Corp., «que fabrica productos en países del Tercer
Mundo pagando salarios de miseria en condiciones de trabajo atroces».17
Posee 152 canales de televisión. El Chase Manhattan Bank controla el 6,7 % de
la ABC, suficiente para ejercer su control. Aunque se trata de un porcentaje
menor, es más que suficiente para censurar y presionar sobre los contenidos de
la cadena. El Chase, a través de su departamento de crédito, controla el 14 %
de la CBS y el 4,5 % de la RCA. En vez de tres cadenas de televisión llamadas
BC, CBS y ABC, lo que en realidad tenemos es la Rockefeller Broadcasting
Company, el Rockefeller Broadcasting System y el Rockefeller Broadcasting
Consortium.
La CBS es propiedad de Viacom y tiene unos 200
canales de televisión y 255 emisoras de radio afiliadas. Este «enorme conglomerado de empresas de
comunicación posee entre otros, a la MTV, Show Time, Nickelodeon, VHl, TNN,
CMT, Paramount Pictures y Blockbuster Inc., 39 canales de televisión y 184
emisoras de radio».18
William Paley fue formado en técnicas de lavado de
cerebro de masas por el Instituto Tavistock en Inglaterra antes de serle
concedido el control de la CBS.
La expansión financiera de la tercera cadena de
televisión, la CBS, fue supervisada durante mucho tiempo por Brown Brothers
Harriman y su socio sénior, Prescott Bush, director de la CBS. El comité
ejecutivo de la CBS incluía al presidente William S. Paley (Comité de los 300),
Harold Brown (CFR), director ejecutivo de la Comisión Trilateral y ex
secretario de Defensa de EE. UD. Y del Ejército del Aire; Michel C. Bergerac,
presidente de Revlon y director del Manufacturers Hanover Bank (Rothschild);
Newton D. Minow (CFR), director de la Corporación Rand y, entre otras, la
Fundación Ditchley, estrechamente vinculada al Instituto Tavistock
(especialistas en lavado de cerebro) y al Club Bilderberg.
El último ex presidente de la CBS fue el doctor
Frank Stanton (CFR), que también es miembro del consejo de administración de la
Fundación Rockefeller y de la Institución Carnegie.19
Conviene saber que las familias Rothschild y
Rockefeller son las familias líderes en el férreo
control sobre las comunicaciones y responden directamente
ante Bilderberg. Según James Tucker, «los
bilderberger están convencidos de que la opinión pública siempre sigue los
pasos de los individuos influyentes. Los miembros del Grupo prefieren trabajar
a través de un número reducido de personas de confianza y no a través de
grandes campañas de publicidad».
La Fox News Channel (una de las cinco grandes) es
propiedad de Rupet Murdoch, «propietario
de una parte significativa» de los principales medios de comunicación del
mundo. Su red tiene «vínculos estrechos»
con el Partido Republicano y entre sus «equilibrados y justos» analistas se
encuentra Newt Gingrich, ex portavoz del Partido Republicano estadounidense.
Es evidente que las cinco redes de medios de
comunicación están estrechamente relacionadas con Bilderbergs, el CFR y la
Comisión Trilateral. ¿Cómo se puede afirmar entonces que las cinco grandes
televisiones de Norteamérica, de donde la mayoría de los ciudadanos obtienen la
información, son independientes?
Objetivos del Club Bilderberg
«El Club
Bilderberg anda en busca de una era del posnacionalismo: ese momento en que ya
no haya países, sólo regiones y valores universales, es decir, sólo una
economía universal, un Gobierno Universal (designado, no elegido) y una
religión universal. Para asegurarse esos objetivos, los miembros del Club
Bilderberg abogan por un enfoque más técnico y menos conocimiento por parte del
público. Esto reduce las probabilidades de que la población se entere del plan
global de los amos mundiales y organice una resistencia organizada.»20 Su
objetivo final es el control de absolutamente todo en el mundo, en todos los
sentidos de la palabra.
Actúan como si fueran Dios en la Tierra. Entre sus
planes figura establecer:
• Un solo gobierno planetario con un
único mercado globalizado, con un solo ejército y una única moneda regulada por
un Banco Mundial.
• Una Iglesia universal que
canalizará a la gente hacia los deseos del Nuevo Orden Mundial. El resto de
religiones serán destruidas.
• Unos servicios internacionales
que completarán la destrucción de cualquier identidad nacional a través de su
subversión desde el interior. Sólo se pemitirá que florezcan los valores
universales.
• El control de toda la humanidad
a través de medios de manipulación mental. Este plan está descrito en el libro Technotronic Era (Era tecnotrónica) de
Zbigniew Brzezinski, miembro del Club.
En el Nuevo Orden Mundial no habrá clase media,
sólo sirvientes y gobernantes.
• Una sociedad posindustrial de
crecimiento cero», que acabará con la industrialización y la producción de
energía eléctrica nuclear (excepto para las industrias de los ordenadores y
servicios). Las industrias canadienses y estadounidenses que queden serán
exportadas a países pobres como Bolivia, Perú, Ecuador, Nicaragua, etc., en los
que existe mano de obra barata. Se hará realidad, entonces, uno de los
principales objetivos del TLCAN (Tratado de Libre Comercio de América del
Norte).
• El crecimiento cero es necesario
para destruir los vestigios de prosperidad y dividir a la sociedad en
propietarios y esclavos. Cuando hay prosperidad, hay progreso, lo cual hace
mucho más difícil la represión.
• Cabe incluir en ello la
despoblación de las grandes ciudades, según el experimento llevado a cabo en
Camboya por Pol Pot. Los planes genocidas de Pot fueron diseñados en Estados
Unidos por una de las instituciones hermanas de Bilderberg, el Club de Roma.
• La muerte de cuatro mil millones
de personas, a las que Henry Kissinger y David Rockefeller llaman bromeando «estómagos inservibles» por medio de las
guerras, el hambre y las enfermedades. Esto sucederá hacia el año 2050. «De los dos mil millones de personas
restantes, 500 millones pertenecerán a las razas china y japonesa, que se
salvarán gracias a su característica capacidad para obedecer a la autoridad»
es lo que afirma John Coleman en su libro Conspirators'
Hierarchy: The Story of the Committee of 300. El doctor Coleman es un
funcionario de inteligencia retirado que descubrió un informe encargado por el
Comité de los
• Crisis artificiales para
mantener a la gente en un perpetuo estado de desequilibrio físico, mental y
emocional. Confundirán y desmoralizarán a la población para evitar que decidan
S11 propio destino, hasta el extremo de que la gente «tendrá demasiadas posibilidades de elección, lo que dará lugar a una
gran apatía a escala 21 masiva».
• Un férreo control sobre la
educación con el propósito de destruirla. Una de las razones de la existencia
de la UE (y la futura Unión Americana y Asiática) es el control de la educación
para 44 «aborregar» a la gente. Aunque nos resulte increíble, estos esfuerzos
ya están dando «buenos frutos». La juventud de hoy ignora por completo la
historia, las libertades individuales y el significado del mismo concepto de
libertad. Para los globalizadores es mucho más fácil luchar contra unos
oponentes sin principios.
• El control de la política
externa e interna de Estados Unidos (cosa ya conseguida a través del Gobierno
de Bush), Canadá (controlada por Inglaterra) y Europa (a través de la Unión
Europea).
• Una ONU más poderosa que se
convierta finalmente en un Gobierno Mundial. Una de las medidas que conducirán
a ello es la creación del impuesto directo sobre el «ciudadano mundial».
• La expansión del TLCAN (Tratado
de Libre Comercio de América del N arte) por todo el hemisferio occidental como
preludio de la creación de una Unión Americana similar a la Unión Europea.
• Una Corte Internacional de
Justicia con un solo sistema legal.
•Un estado del bienestar
socialista donde se recompensará a los esclavos obedientes y se exterminará a
los inconformistas.
Bilderberg y la guerra de las
Malvinas
El Club Bilderberg tiene ya el poder y la
influencia necesaria para imponer su política en cualquier nación del planeta,
Es decir, controla al presidente de los Estados Unidos, al primer ministro de
Canadá, a los principales medios de comunicación del mundo libre, a los
políticos, financieros y periodistas más importantes, a los bancos centrales de
los principales países, a la Reserva Federal de los Estados Unidos y su
suministro de dinero, al FMI, al Banco Mundial y a las Naciones Unidas y
destruyen a cualquiera, grande o pequeño, que se oponga a sus planes de
construir un Nuevo Orden Mundial, como demostraré con numerosos ejemplos que
ponen la piel de gallina.
Jan Ronson escribió un libro titulado Adventures
with Extremists (Picador, 2001), en el que describe cómo durante la guerra de
las Malvinas el gobierno británico pidió que se aplicaran sanciones
internacionales contra Argentina, pero se encontró «con una dura oposición. En un encuentro Bilderberg en Sandefiord,
Noruega, David Owen, miembro del Parlamento británico, pronunció un encendido
discurso a favor de las mismas. Ese discurso torció muchas voluntades. Estoy
seguro de que muchos ministros de Asuntos Exteriores volvieron a sus países
para transmitir el mensaje de Owen. Por supuesto, las sanciones llegaron».
La hermosa historia de la cooperación internacional entre países es simplemente
una falsedad. La realidad es mucho más macabra, con muchos muertos «desparramados en el camino de los
universalistas».
La guerra de las Malvinas, un conflicto totalmente
manufacturado entre una «nación agresora»,
la dictadura de Argentina, y un país «amante
de la libertad», Gran Bretaña, dio al Nuevo Orden Mundial la oportunidad de
mostrar su impresionante arsenal y así advertir a cualquier nación de las
consecuencias de no someterse totalmente.
«El
sometimiento del Gobierno argentino, seguido del caos económico y político de
la nación, estuvo planeado por Kissinger Associates, en asociación con lord
Carrington»,22 según confirman mis propias fuentes de investigación, en este
caso uno de los principales agentes del MI6 convertido ahora en un cruzado anti
Nuevo Orden Mundial.
La operación argentina fue diseñada por el
Instituto Aspen de Colorado que, a su vez, está controlado por los Rockefeller.
Si la caída del sha de Irán tuvo que ver con el comercio de drogas, en la
guerra de las Malvinas el asunto tenía que ver con la energía nuclear y el
necesario objetivo de los bilderbergs de conseguir el crecimiento cero. El
objetivo del Club es desindustrializar al mundo mediante la supresión del
desarrollo científico, empezando por Estados Unidos.
Por eso, no le convienen los experimentos sobre
fusión como posible fuente de energía nuclear. Como dice otra vez John Coleman
en Committee of 300, «el desarrollo de
una fuente de energía como la fusión nuclear no interesa, ya que echaría por la
borda el argumento de los "recursos naturales limitados". Esta
fuente de energía, debidamente empleada, podría crear recursos naturales
ilimitados a partir de sustancias ordinarias. El beneficio para la humanidad
rebasa la comprensión del público».23
¿Por qué los seudodefensores del medio ambiente
financiados por las multinacionales odian tanto la energía nuclear? Porque las
centrales de energía nuclear podrían producir electricidad abundante y barata,
«lo cual es clave para sacar a los países
del Tercer Mundo de la pobreza».
Coleman explica que «los países del Tercer Mundo se independizarían gradualmente de Estados
Unidos, ya que no necesitarían ayuda externa. Esto les permitiría afirmar su soberanía».
Menor ayuda externa significa menor control externo
de los recursos naturales de un país y mayor independencia de su pueblo. La
idea de que los países se manejen por sí mismos simplemente les revuelve el
estómago a todos los miembros del Club y a sus adláteres.
Los bilderbergs vieron que sus planes de
crecimiento cero posindustrial se iban a pique y decidieron «dar una lección ejemplar a Argentina y los
demás países latinoamericanos. Debían olvidarse de cualquier idea de
nacionalismo, independencia e integridad soberana».24
La elección de Argentina no fue casual. Se trata
del país más rico de Sudamérica y proporcionaba tecnología nuclear a México, lo
cual disgustaba a los miembros del Club. La guerra de las Malvinas acabó con
esa colaboración. Sin duda, es mucho mejor tener a México como fuente de mano
de obra barata que como un interlocutor comercial al mismo nivel.
Debido al constante bombardeo de propaganda
negativa, pocos estadounidenses se dan cuenta de que Latinoamérica es un
mercado potencial muy importante para Estados Unidos. Allí pueden vender de
todo, desde tecnología a bienes industriales pesados. Como John Coleman afirma
indignado, «actividades que dan trabajo a
miles de estadounidenses y que inyectan dólares a todo tipo de empresas»25
Otras intervenciones del Club sobre política
internacional:
• Bilderberg propuso y decidió
establecer relaciones formales con China, antes de que Nixon lo hiciera.
• En un encuentro en Saltsjóbaden,
Suecia, en 1973, el Club accedió a incrementar el precio del petróleo en 12
dólares el barril, un 350 % de aumento sobre su precio anterior. La idea era
crear el caos económico en Estados Unidos y Europa Occidental para hacer más
receptivos a esos países.
• En 1983, el Club consiguió el
compromiso secreto por parte del ultraconservador presidente Reagan de
transferir 50 mil millones de dólares de dinero de los contribuyentes
americanos a los países comunistas y del Tercer Mundo a través de sus conductos
preferidos, el FMI y el BM. Ese compromiso fue llevado a cabo y conocido como
el Plan Brady*
* El Plan Brady se puso en marcha
en 1987 como resultado de la reunión
• Bilderberg decidió también echar
a Margaret Thatcher como primera ministra británica porque se opuso a entregar
la soberanía de Inglaterra al supraestado europeo diseñado por el Club. Y, con
ncredulidad, veíamos cómo su propio partido la aniquiló a favor de uno de sus
perros falderos, John Major.
• En 1985 se les ordenó a los
miembros del Club Bilderberg que apoyaran por todo lo alto la Iniciativa
Estratégica de Defensa (Guerra de las Galaxias), antes incluso de que llegara a
ser la política oficial del Gobierno americano, con el fundamento de que
proporcionaría a los amos del mundo un potencial de ganancias sin límite.
• En su encuentro de 1990 en Glen
Cave, Nueva York, decidieron que debían subirse los impuestos para pagar la
deuda a los banqueros internacionales. Bilderberg ordenó al presidente George
Bush que incrementase los impuestos en 1990 y contempló cómo éste firmaba el
acuerdo presupuestario de subida de impuestos que le haría perder las
elecciones.
• En la reunión de 1992, el Grupo
debatió la posibilidad de «condicionar al
público para aceptar la idea del ejército de la ONU que podría, utilizando la
fuerza, imponer su voluntad en las celebrada en París para tratar el problema
de la crisis de la deuda externa de los países latinoamericanos. En dicha
reunión se decidió condonar un porcentaje importante de la cantidad adeudada y
establecer nuevos plazos y tipos de interés más favorables para que los países
latinoamericanos pudieran cumplir con los compromisos adquiridos. La crisis,
desencadenada en 1985, fue el resultado de las políticas económicas emprendidas
por las dictaduras militares latinoamericanas en las décadas anteriores. Estas
políticas se basaron en la Industrialización Sustitutiva de Importaciones
(ISl), una estrategia en la que trataron de promover empresas nacionales a base
de elevados aranceles, créditos ventajosos para adquirir tecnología y materias
primas en el exterior (cuando no las compraban directamente los propios
gobiernos) y demás. Todo ello dio lugar a industrias nacionales poco
eficientes, muy endeudadas e incapaces de exportar para pagar sus deudas, lo
que creó un círculo vicioso de más y más endeudamiento en dólares que quebró
cuando empezaron a subir los tipos de interés en Estados Unidos. El Plan Brady
fue la solución para evitar la quiebra real de Latinoamérica con todas sus
consecuencias. Como corolario de todo ello, los bancos estadounidenses
abandonaron la región y no volvieron hasta más de diez años después, tras
constatar que los bancos españoles, asumiendo muchos riesgos, empezaban a hacer
negocio en la zona. La economía y la política latinoamericanas estaban
normalizándose. cuestiones internas de cualquier Estado»,
• La venta multimillonaria de la
eléctrica Ontario Hydro, cuyo propietario era el Gobierno canadiense, se
debatió por primera vez en la reunión del Bilderberg en King City, Toronto, en
1996. Poco tiempo después, Ontario Hydro se dividió en cinco empresas
independientes y se privatizó.
• Durante y después de la
conferencia de Bi1derberg de 1996, se decidió reelegir a Bill Clinton como
presidente de Estados Unidos porque era una marioneta más útil que Bob Dole.
Este último fue además investigado por financiación ilegal de su campaña
electoral.
• En relación a Kosovo, los
miembros del Club Bilderberg decidieron la formación de un Estado a1banés
independiente y el desmembramiento de Yugoslavia (con la entrega de su provincia
más septentrional a Hungría) para crear un nuevo mapa que asegurase la
continuidad del conflicto. La reconstrucción, valorada en miles de millones de
dólares, correría a cargo de los impuestos occidentales.
• Filtraciones sobre el encuentro
del año 2004 revelan que la guerra en Iraq fue pospuesta hasta marzo de 2003.
Todos los periódicos del mundo esperaban el ataque para el verano de 2002.
• La OTAN dio carta blanca a Rusia
para bombardear Chechenia en 1999, tal y como informe en 1998.
• En 1999, Kelmeth Clarke, miembro
del Parlamento, Martín S. Feldstein, presidente del Consejo Nacional de
Investigación Económica; Stanley Fisher, subdirector del Fondo Monetario
Internacional (FMI), Ottmar Issing, miembro del comité ejecutivo del Banco
Central Europeo, y Jean-Claude Trichet, gobernador del Banco de Francia,
debatieron sobre la «dolarización», como paso posterior a la moneda única
europea.
.• Se planeó la formación de un
bloque asiático bajo el liderazgo de Japón. Se establecería una moneda única,
el libre comercio y una unión política parecida a la de la UE. Se planeó la
formación de una Unión Americana similar a la Unión Europea.
• Se planificó la división de
Canadá para 1997, pero la inesperada investigación del periódico Toronto Star,
el rotativo más importante de Canadá, durante el encuentro de 1996 en King
City, obligó a los globalizadores a posponer su plan para 2007.
El Club sancionó económicamente a Austria por
organizar unas elecciones democráticas en las que resultaba ganador el Partido
Nacionalista de Jórg Haider.
Humillación de Ronald Reagan
por parte del Club Bilderberg
Los que pensaron que la América conservadora y
tradicional había ganado las elecciones de 1980 no podían imaginarse lo
equivocados que estaban. Todos los cargos de importancia en la Administración
Reagan estaban ocupados por fabianistas, recomendados por la Heritage
Foundation de Bilderberg/Rockefeller. En 1981, Peter Vickers Hall, el principal
fabianista de Estados Unidos y miembro del Instituto Tavistock, pronunció un ilustrador
discurso en Washington que expondremos con detalle en el capítulo 2. En él
«predice» el hundimiento de la economía e industria norteamericanas:
«Existen dos Norteaméricas. Una es
una sociedad industrial que procede del siglo XIX y la otra, una sociedad pos
industrial en crecimiento que, en algunos casos, está construida con los
fragmentos de la antigua Norteamérica. La crisis entre estos dos mundos
producirá, en la próxima década, una catástrofe económica y social. Estos dos
mundos se hallan en oposición y no pueden coexistir. Al final, la sociedad
posindustria1 borrará del mapa a la otra.»
Uno no puede dejar de preguntarse cómo es posible
que una persona como Vickers pueda haber estado tan cercana de la presidencia
de los Estados Unidos. La única respuesta es que alguien puso en la Casa Blanca
a un «obediente» Reagan con la expectativa de que siguiese sus órdenes.
Anthony Wedgewood Benn, miembro del Parlamento
británico y del Comité de los 300, le dijo a los participantes en la
Internacional Socialista de Washington, el 8 de diciembre de 1980:
«Podéis prosperar con el desplome del sistema de préstamos de Volcker
(director de la Reserva Federal) si
informáis (traducción: "laváis el cerebro") a Reagan sobre el tema.»
Como anécdota, Ronald Reagan prometió destituir a
Volcker si era reelegido. Después, lo obligaron a comerse sus palabras, para
sorpresa de los conservadores. Bilderberg impuso, una vez más, a su hombre. En
su libro, Conspirators Hierarchy: The
Story of the Committee of 300, el doctor John Coleman escribe que «los consejos de Vickers aplicados a la
administración Reagan fueron los responsables del derrumbe de las industrias
bancaria y emprestitaria».
Coleman añade que Milton Friedman, un economista
americano defensor del laissez-jaire capitalista, sinónimo de la economía de
mercado más estricta, revivio los planes del Club para desindustrializar
Norteamérica, «usando la presidencia de
Reagan para acelerar la caída de la industria del acero y después, la de la
construcción y el automóvil».
Así pues, los cacareados principios de Reagan
pertenecen a los que le pagan. Cuando en 1966 consiguió, por primera vez, la
nominación republicana como candidato a gobernador de California, Ronald Reagan,
el más conservador entre los conservadores, se distanció del ala dura y puso a
la gente de Rockefeller como sus consejeros.
Es totalmente aterrador pensar que los miembros del
Club Bilderberg son una fuerza omnipotente ya que no tienen oposición. Después
de ser destronada, lady Thatcher le confesó a Jim Tucker, de la revista The
Spotlight, que ella consideraba que ser denunciada por el Club era todo un «tributo», porque ni Gran Bretaña ni
ningún otro país deberían entregar su soberanía.
Sin embargo, se puede decir que lady Thatcher tiene
suerte de seguir con vida. No se puede decir lo mismo del destino de Aldo Moro,
primer ministro italiano, o de Ali Bhutto, presidente de Pakistán, como veremos
a continuación.
El asesinato de Aldo Moro
En 1982, John Coleman, un ex funcionario de
Inteligencia con acceso a las más altas esferas del poder, demostró que el
primer ministro italiano A1do Moro, «un
miembro leal del Partido Democristiano que se oponía al crecimiento cero y a
las reducciones de población planeadas para su país», fue asesinado por
órdenes del Grupo Masón P2, con el objetivo de alinear Italia al Club de Roma y
al Bilderberg. El país transalpino debía ser desindustrializado y ver reducida
su población. Coleman afirma en su libro que los globalizadores querían usar
Italia para desestabilizar Oriente Medio, su principal objetivo: «Los planes de Moro para estabilizar Italia a
través del pleno empleo y la paz industrial y política habrían reforzado la
oposición católica al comunismo y hecho mucho más difícil la desestabilización
de Oriente Medio.»
Coleman describe en su libro, con mucho detalle,
aquella secuencia de eventos que paralizaron a la nación italiana; cómo Moro
fue secuestrado por las Brigadas Rojas en la primavera de
Coleman explica también cómo en el juicio a los
miembros de las Brigadas Rojas, «varios
de ellos declararon que sabían que importantes personalidades de Estados Unidos
se hallaban implicadas en el complot para matar a Moro».
En junio y julio de 1982, da viuda de Aldo Moro
declaró que el asesinato de su marido se produjo tras unas amenazas llevadas a
cabo por "una figura de la política
americana de alto rango". Cuando el juez le preguntó en qué consistía
la amenaza, la señora Eleanora Moro repitió la misma frase que Guerzoni
atribuye a Kissinger en su testimonio: "O abandonas tu línea política o lo pagarás con tu vida."
En una de las páginas más escalofriantes de su
libro, Coleman escribe lo siguiente: "El
juez le preguntó a Guerzoni si podía identificar a la persona de la que hablaba
la señora Moro. Guerzoni contestó que se trataba de Henry Kissinger, como ya
había declarado"».
¿Por qué querría un diplomático estadounidense de
alto rango amenazar a un político de una nación independiente europea? La
respuesta es que, obviamente, Kissinger no estaba representando los intereses
de Estados Unidos, sino que «actuaba
siguiendo instrucciones» recibidas por parte del Grupo Bilderberg.
-El testimonio de Guerzoni, potencialmente dañino
para las relaciones entre Estados Unidos e Italia, fue instantáneamente emitido
en toda Europa Occidental el mismo 10 de noviembre de 1982. Katherine Graham,
directora del Washington Post y C L Sulzberger, del New York Times, recibieron
instrucciones de la Fundación Rockefeller para suprimir esa información en todo
Estados Unidos. Ninguna televisión estimó que la noticia mereciera la atención
del público, aun cuando Kissinger era acusado de unos crímenes gravísimos. Come
veremos en el capítulo 2 sobre el CFR, todo esto no debe sorprendernos; Las
noticias que los estadounidenses obtienen de la televisión, los periódicos y la
radio están controladas por el entramado Bilderberg/CFR.
El 17 de diciembre de 1981, el general del ejército
de Estados Unidos, James L. Dozier, el oficial de más alto rango del cuartel
general de la OTAN en Verona, Italia, fue secuestrado por terroristas de las
Brigadas Rojas. El 28 de enero de 1982 fue liberado por un equipo de
carabineros de élite de una «prisión popular» de Padua. Dozier tiene órdenes de
no revelar lo que sucedió. Si se decidiese a hablar, sin duda sufriría el mismo
destino que el primer ministro.
Asesinato de Ali Bhutto
(Pakistán)
Aldo Moro no fue el único líder que sufrió en sus
carnes la ira de los bilderbergers. Según John Coleman, Kissinger también
amenazó a Ali Bhutto, presidente de Pakistán. Por lo que respecta al Orden
Mundial, el «crimen» de Bhutto era mucho más serio que el de Moro. Bhutto
quería desarrollar armas nucleares como arma disuasoria contra «las continuas agresiones israelíes en
Oriente Medio». «Bhutto fue asesinado
judicialmente en 1979 -escribe Coleman- por
el representante del CFR en el país, el general Zia ul Haq.» Bhutto fue
condenado por jueces de un Alto Tribunal formado mayoritariamente por punjabis
abiertamente hostiles a él, especialmente el responsable de Justicia, Maulvi
Mushtaq. Bhutto fue condenado a la horca aun cuando el veredicto de la Corte
Suprema fue de cuatro a favor de la horca y tres a favor de la absolución
inmediata. Más aún, fue la primera vez que se hada efectiva una sentencia de
muerte con un veredicto dividido y, menos aún, uno como éste, que ganó por una
justísima mayoría.
Mohammad Asghar Khan, antiguo comandante en jefe de
las Fuerzas del Aire de Pakistán, escribió el 4 de abril de 2002 en un
periódico paquistaní llamado Dawn:
«Fue improcedente que a pesar de las
apelaciones de la práctica totalidad de los jefes de Estado de los países
islámicos, fuese ejecutado. A quien debería haberse colgado es al presidente
actual de la Conferencia Islámica. Sin duda, debió de haber alguna compulsión
irrefrenable que lo llevó a dar ese paso sin precedentes. Me pregunto cuál fue
esa compulsión.»
La investigación del doctor Coleman mostró años más
tarde que
«Ul Haq pagó con su vida por
intervenir en la guerra con Afganistán. Su Hércules C-130 fue golpeado por
ondas eléctricas de baja frecuencia (ELF) poco después de despegar, lo que
produjo su colisión mortal».
El Servicio Secreto turco advirtió al general Ul
Haq que no viajase en avión. El general invitó a un grupo de funcionarios
americanos entre los que se encontraba el general brigadier Herber Wassom para
que le acompañasen como «seguro de vida». En el libro de Coleman Terror in the
skies (1989) se explica gráficamente lo que ocurrió en los fatales segundos que
precedieron al accidente.
«Poco antes de que el C-130 de Ul
Haq despegara de una base militar de Pakistán, se vio a un sospechoso camión en
las inmediaciones del hangar del C-130. La torre de control advirtió a la base,
pero ya era tarde: el avión ya estaba en el aire y el camión había
desaparecido.» «Unos minutos más tarde, el avión hizo un rizo hasta que dio en
el suelo, para explotar acto seguido en una inmensa bola de fuego. No se
explica que le pueda suceder algo así a un avión de esas características. La
investigación conjunta llevada a cabo por Pakistán y Estados Unidos reveló que
no había habido ningún error mecánico o de estructura, ni tampoco fallo humano.
“Rizar el rizo" es una maniobra común en los casos de ataque por ELF.»
Bhutto fue asesinado porque si su programa de
energía nuclear hubiera tenido éxito, Pakistán se habría convertido en pocos
años en un estado industrializado moderno. Las ambiciones nacionalistas de
Bhutto eran una amenaza directa a la política de crecimiento cero propugnada
por el Bilderberg.
El sha de
Irán
Otro caso que necesita un análisis en perspectiva
es la caída del sha de Irán, el advenimiento del ayatolá Jomeiní y sus
estudiantes del Islam y el secuestro de los ciudadanos estadounidenses en la
embajada de EE. UU. en Teherán. La realidad es muy diferente de la ficción que
nos contó la prensa estadounidense controlada por el CFR/Bilderberg. De hecho,
Jomeini fue una creación de la VI División de Inteligencia Militar británica,
popularmente conocida como MI6.
Las fuentes de Coleman fueron de inestimable ayuda
para desvelar la secuencia de acontecimientos que condujeron a que el sha fuera
primero depuesto y después eliminado por el gobierno de Estados Unidos. Cuando
finalizó la investigación, la respuesta fue la más predecible: todo había sido
por causa de las drogas. El sha había restringido el lucrativo comercio
británico de opio iraní. Según Coleman, «cuando
el sha se hizo con el poder en Irán, la cifra de adictos al opio/heroína en el
país era de un millón».
En el curso de su investigación, Coleman descubrió
que, después de que Jomeini ocupara la embajada americana en Teherán, «el presidente Reagan no interrumpió la venta
de armas a Irán, aun cuando los rehenes estadounidenses se consumían en
cautividad».
¿Por qué? La respuesta es del todo lógica: por el
comercio de drogas, más concretamente, de opio. «Si Estados Unidos hubiese cerrado el grifo de las armas, Jomeini
hubiese acabado con el monopolio británico del comercio de opio en su país.»
Según las estadísticas de las Naciones Unidas y la Organización Mundial de la Salud,
la producción de opio de Irán en 1984 excedía de 650 toneladas al año; como
resultado de la ambivalente actitud de Jomeini, la producción y el consumo de
opio se elevó de manera exponencial hasta llegar a los dos millones de adictos.
En su libro, What Really Happened in Irán (Lo que
sucedió realmente en Irán), Coleman detalla cómo
«el comercio de armas con Irán fue
acordado por Cyrus Vanee, empleado del Club Bilderberg, y el doctor Hashemi,
estrechamente vinculado al Servicio Secreto de los Estados Unidos. La fuerza
aérea estadounidense empezó un inmediato suministro de armas que no cesó ni
siquiera durante la parte álgida de la crisis de los rehenes. El ejército
americano enviaba la mercancía desde sus almacenes en Alemania, aunque también
hubo envíos desde Estados Unidos, que repostaban en las Azores». Éste es un
buen ejemplo del poder del Gobierno en la sombra.
Una entidad que trasciende
fronteras, regiones, culturas y leyes.
La única ley es la del Nuevo Orden Mundial. El presidente
Cárter, demócrata, y el presidente Reagan, conservador, siguieron los
dictámenes del poderoso Club Bilderberg. Si hubiesen desobedecido, habrían
sufrido, como veremos a continuación, consecuencias similares a las que se
cernieron sobre dos presidentes: Kennedy, demócrata, y Nixon, conservador.
En lo que respecta a la política y las finanzas, el
periodista Jim Tucker es categórico sobre el hecho de que «Bilderberg se halla en lo más alto de la pirámide. Es el ojo que todo
lo ve, encargado de construir un Nuevo Orden Mundial».
Este sistema de gobierno único, que se mueve en las
sombras, emplea un lenguaje florido que
habla de «la aldea global», pero sólo pretende
poner en manos de unos pocos todo el poder político y económico del mundo.
¿Debe sorprendemos entonces que el Nuevo Orden Mundial intente con tanto ahínco
eliminar todas y cada una de las constituciones existentes sobre la Tierra?
El Nuevo Orden Mundial y el
Watergate
Como veremos a continuación, en el caso Watergate
hay una Tremenda confusión de identidades y la justicia brilla por su ausencia.
La verdad detrás del asunto nunca ha sido revelada porque los culpables son los
mismos que causaron la caída del sha, la guerra de las Malvinas, la muerte de
Aldo Moro y la de Ali Bhutto.
Nixon no hizo un uso ilegítimo de sus poderes como
presidente. Al contrario de lo que siempre ha afirmado el Washington Post, no
hubo ninguna «evidencia» de que Nixon abusase de su poder. Si cometió algún
crimen fue no defender la Constitución de los Estados Unidos de América, tal y
como juró en la ceremonia de posesión de su cargo. Para ello hubiese tenido que
proceder contra Katherine Meyer Graham, directora del Washington Post, y contra
Ben Bradley, editor jefe, por conspiración e insurrección. En su libro, Conspirators'Hierarchy: The Story of the
Committee of 300, John Coleman, funcionario de inteligencia con acceso a
los documentos más confídenciales del mundo, como ya he dicho, afirma que
Katherine Graham asesinó a su marido Philip L. Graham, un suceso clasificado
oficialmente como «suicidio» por el FBI. El hecho de que una acusación tan
grave como ésa no fuese jamás contestada en los tribunales, especialmente en un
país tan litigante como Estados Unidos, es prueba suficiente de que Katherine
Graham (miembro del Club Bilderberg, del CFR y de la Comisión Trilateral,
además de multimillonaria), era consciente de que no hubiese podido convencer
nunca a un jurado, compuesto por «la sucia masa» que tanto desprecian los
globalizadores, de que John Coleman la había difamado.
Según fuentes presentes en las reuniones de
Bilderberg durante la década de 1970, el papel del Washington Post era mantener
la atención sobre Nixon con una «revelación» después de otra, y engendrar un
clima de desconfianza pública hacia el presidente, aun cuando «no hubiese ni un ápice de evidencia que
apoyase tales acusaciones».
El caso Watergate muestra el inmenso poder que
tiene la prensa o los que controlan los medios de comunicación estadounidenses,
es decir, el CFR, del que hablaremos ampliamente en el capítulo 2. La fabricada
crisis del Watergate hirió de muerte a la Oficina de la Presidencia y asaltó
las instituciones sobre las que se levanta la República de los Estados Unidos.
Todo ello, debidamente planificado por los miembros del Club y el Nuevo Orden
Mundial. Una Norteamérica fuerte e independiente, con un jefe de Estado
incorruptible, hubiese hecho irrealizables los planes del Nuevo Orden Mundial
de conquistarlo todo. Otros traidores fueron Morton H Halperin, miembro sénior
del CFR, Brookings Institution y director del Consejo de Planificación Política
para la Seguridad Nacional, institución a favor del Orden Mundial; Daniel
Ellsberg, autor de los papeles del Pentágono (véase más adelante para más
detalles), y David Young, jefe de los famosos «fontaneros» del Gobierno,
agentes que trabajaban para la Unidad de Investigaciones Especiales de la Casa
Blanca, creada por Nixon, esto es, por Kissinger con dinero de Pennzoil y otros
socios de George Bush.
Después de hacerse público el escándalo, Nixon fue
obligado a dimitir por causa de unas grabaciones en las que hablaba de frustrar
las investigaciones del Watergate. Fue David Young, que trabajó para los
Rockefeller y fue designado por Kissinger, quien hizo las grabaciones que
fueron reveladas por Butterworth, el vínculo de la Casa Blanca con el servicio
secreto dirigido por Kissinger. Así mismo hay que incluir a James McCord, ex
agente de la CIA y del FBI, director de Seguridad del Comité para la Reelección
del presidente Nixon, responsable de dejar, accidentalmente, la tristemente
famosa cinta magnetofónica en una puerta del edificio Watergate que alertó a un
guardia de seguridad. McCord fue detenido la noche del robo junto con otros
cuanto hombres. Fue condenado por seis cargos. Más tarde, escribiría una carta
a John J. Sirica, el juez del caso Watergate, afirmando que se había cometido
perjurio. Las alegaciones de McCord de que la Casa Blanca sabía del
allanamiento y que intentó esconderlo fueron cruciales para que las
investigaciones siguiesen adelante.
También Joseph Califano, consejero legal de la
Convención Nacional Demócrata y uno de los lacayos de la reina de Inglaterra de
mayor poder en Estados Unidos, así como también el célebre profesor Noam
Chomsky del IPS, Instituto de Estudios Políticos, pues uno de los principales
objetivos del IPS, diseñado por el Instituto Tavistock, era extender los
«ideales» del socialismo nihilista de izquierdas como movimiento base en EEUU a
fin de crear caos y malestar; y los funcionarios de la CÍA que fueron a la
vivienda de McCord, espía del Watergate, para quemar todos sus documentos.
El Watergate demuestra, una vez más, que el Club
Bilderberg ejerce un control total sobre Estados Unidos. Los dos nombres que
faltan de la lista son los más viles traidores de Estados Unidos, culpables de
la más alta sedición. Uno de ellos es el general A1exander Haig. Este militar,
arribista y trepador, que no ha dirigido a un solo soldado en el campo de
batalla, ha tenido «la carrera más
meteórica de toda la historia militar de Estados Unidos», dejando atrás a
más de 400 generales de diferentes países de la OTAN y Estados Unidos. Todo
gracias a los servicios prestados a un gobierno paralelo e invisible que lo ha
convertido en general de cuatro estrellas.
Haig es el producto de la Mesa Redonda, un grupo
paralelo al de Bilderberg. En su Tavistock lnstitute: Sinister and Deadly, el primer libro en hablar sobre los siniestros
planes del principal instituto de lavado de cerebro del mundo, John Coleman
desvela los acuerdos secretos entre el gobierno invisible, los políticos
estadounidenses y la Prensa sometida. Coleman escribe:
«Haig fue encontrado por el
miembro de la Mesa Redonda,. Joseph Califano, uno de los estadounidenses en
quien más confía su majestad (la reina de Inglaterra). Califano, consejero
legal de la Convención Nacional Demócrata, había entrevistado en realidad a
Alfred Baldwin, uno de los espías del Watergate un mes antes de que el
allanamiento de las oficinas demócratas en el hotel Watergate tuviese lugar.
Califano fue lo suficientemente estúpido para escribir un memorándum sobre su
entrevista con Baldwin, en la que proporcionaba información sobre McCord, otro
de los espías, y por qué éste había seleccionado a Baldwin para entrar en el
"equipo".»
«Aún más dañino, el memorándum de
Califano contenía todos los detalles sobre las transcripciones de las
grabaciones entre Nixon y el comité de reelección, todo ello antes de que
ocurriese el allanamiento.» Coleman concluye que «Califano debería haber sido acusado
por crímenes federales pero, en vez de ello, salió ileso de toda su actividad
criminal».
En 1983 le llegaron a Coleman unos manuales
secretos del Instituto Tavistock en los que se detallaba la metodología usada
para destruir al presidente Richard Nixon. De ahí salió el libro The Tavistock lnstitute: Britain's Control
of US. Policy. Coleman explica que
«la manera en la que el presidente
Nixon fue primero aislado, rodeado de traidores y después, confundido, seguía
al pie de la letra el método Tavistock de obtener el control de una persona
desarrollado por el doctor Kurt Lewin, el principal teórico del Instituto».
La caída del presidente Richard Nixon es un caso de
manual de la metodología de Lewin. La descripción de ese proceso que Coleman
encontró en estos manuales secretos decía:
«Una de las principales técnicas
para romper la moral a través de una estrategia de terror consiste en mantener
a la persona confusa acerca de lo que quiere y lo que puede esperar de las
circunstancias. Además, si se le aplican medidas disciplinarias severas y
promesas de buen trato al mismo tiempo, junto con noticias contradictorias, la
estructura cognitiva de la situación se vuelve todavía más confusa. El sujeto
ya no sabe qué plan lo lleva hacia su objetivo o lo aleja de él. Bajo estas
condiciones incluso las personas con unos objetivos muy definidos y dispuestas
a correr riesgos se paralizan por los conflictos internos que sufren acerca de
lo que se debe hacer.»
Así de exitosas eran las tácticas de terror y el
lavado de cerebro del Tavistock y así se pudo eliminar a todo un presidente de
Estados Unidos. Además, los estadounidenses empezaron a creer todas las
mentiras, distorsiones y pruebas falsas de los conspiradores cuando, de hecho,
«el Watergate fue una mentira diabólica
de principio a fin».
Nixon y sus dos ayudantes más cercanos, Haldeman y
Ehrlichnan, ignoraban absolutamente lo que estaba sucediendo. No eran rivales a
la altura de la fuerza combinada del Club Bilderberg, el RIIA y el Instituto
Tavistock, bajo la dirección de la Inteligencia británica, el MI6 y, por lo
tanto, la familia real britanica (el Ml6 es el aparato de Inteligencia que
protege a la Corona británica. Su presupuesto anual es secreto y se mueve
alrededor de los 350-500 millones de dólares. Es significativo que el
Parlamento británico no tenga jurisdicción sobre el MI6). Haldeman y Ehrlichman
estaban completamente superados. Por ejemplo, ni siquiera sabían que «David Young, graduado en Oxford y empleado
de Kissinger a través de organizaciones como el Milbank Tweed, estaba
trabajando en los sótanos de la Casa Blanca, supervisando
"filtraciones"».
La «confesión» de James McCord al juez Jolm Sirica
debería haber advertido a Nixon de que lo estaban golpeando desde dentro. Pero
un confundido y paralizado Nixon respondió perfectamente al plan trazado por el
Instituto Tavistock para romper la moral de una persona siguiendo una
estrategia de terror.
El general Haig, al que se le dio un curso rápido
en el Tavistock, «jugó un papel
fundamental en la estrategia de confusión y lavado de cerebro del presidente
Nixon, y, en efecto, fue Kissinger quien dirigió la Casa Blanca durante ese
período».
El «valiente» reportaje del Washington Post no fue
más que una completa mentira preparada por las fuerzas del Nuevo Orden Mundial.
La legendaria fuente «Garganta Profunda» no era sino el mismo Haig.
• Al equipo de periodistas,
Woodward y Bernstein, ambos miembros del CFR, les fueron dando toda la
información que publicaban. No hubo ninguna investigación ni ningún encuentro
secreto. El Washington Post, un importante miembro del comité director del Club
Bilderberg, el propio Club y el Comité de los 300, presionaron a Nixon
siguiendo a pies juntillas el manual del Instituto Tavistock. Coleman escribe
que «por la insistencia del RIIA, Haig se hizo con el control del gobierno de
Estados Unidos, la Casa Blanca,
• En junio de 2005, el antiguo
funcionario del FB1 Mark Felt, de 91 años y mentor del periodista Bob Woodward,
ha revelado ser el verdadero «Garganta Profunda».
Se trata, sin embargo, de un montaje. Después del
golpe de estado de abril de 1973». Haig colocó en los cien puestos más
importantes de Washington a hombres del Instituto Brookings, del Institute of
Policy Studies y del CFR, quienes, «como
él mismo, estaban a las órdenes de un poder extranjero», es decir, a las
órdenes de aquellos que habían impuesto los intereses del orden mundial global
sobre los de los Estados Unidos de América. «La humillación de Nixon fue una lección y una advertencia para el futuro
presidente de Estados Unidos», para que se le quitase de la cabeza que
podía desafiar al Gobierno Mundial en la sombra. Kennedy fue brutalmente
asesinado «por la misma razón, a la vista
de todo el pueblo americano».
Pero John Coleman y Lyndon LaRouche (este último
candidato demócrata a la presidencia en el pasado y editor de la excelente
Executive Intelligence Review [EIR]) llevaron a cabo su propia investigación
sobre el Watergate y los Papeles del Pentágono y llegaron a la misma
conclusión; el propósito de la humillación quedó mucho más claro en el episodio
de los Papeles del Pentágono y la subsiguiente «designación de Schlesinger (en la comisión de la energía atómica) dentro de la Administración Nixon, cuyo
objetivo era detener el desarrollo de la energía atómica».
El lector ya habrá deducido que todo ello eran
factores claves para la desindustrialización de Estados Unidos, tal y como
planeaban el Club Bilderberg, el Club de Roma y el Comité de los 300. John Coleman
añade en Conspirators Hierarchy: The Story of the Committee of 300 que «en este punto se halla el inicio generador
de la recesión/depresión de 1991 que [ ... ] le ha costado el empleo a treinta
millones de estadounidenses».
Según las fuentes de Inteligencia de Coleman, en la
primavera de 1970, William McDennott, del FBI, fue a ver al principal encargado
de la seguridad de Rand (el instituto del lavado de cerebro de Estados Unidos),
Richard Best, para advertirle que Daniel Ellsberg había aparentemente «sacado de Rand estudios sobre Vietnam que
esta institución había llevado a cabo». En posteriores encuentros con el
doctor Henry Rowan, director de Rand - y mejor amigo de Ellsberg, cosa que no
sabía el FBI-, éste les dijo a Best y McDennott que estaba en marcha una
investigación del Departamento de Defensa y que «por ello recomendaba que el FBI dejase de investigar a Ellsberg».
De hecho, Coleman había descubierto que «no
había ninguna investigación en marcha. Ellsberg siguió manteniendo su capacidad
operativa en Rand y continuó copiando documentos sobre la guerra de Vietnam
hasta que estalló todo el asunto de los Papeles del Pentágono, lo cual golpeó
duramente los cimientos de la Administración Nixon».
El segundo traidor era, como los lectores más astutos
habrán imaginado ya, el propio consejero de Seguridad Nacional de Nixon, Henry
Kissinger. A mediados de la década de 1970, el Club había colocado a Kissinger
en la dirección de un pequeño grupo compuesto por James Schlesinger, Alexander
Haig y Daniel Ellsberg. «Cooperaba con
este grupo el Instituto de Estudios Políticos (IPS), con Noam Chomsky como
principal teórico.»
Los objetivos del IPS vienen dictados por la Mesa
Redonda británica y el Instituto Tavistock. Coleman explica en su libro IPS
Revisited que la principal agenda era «crear
la Nueva Izquierda, un movimiento de base para engendrar conflictos y extender
el caos, expandir los "ideales" del socialismo nihilista... y
convertirse en el gran "azote" del orden gubernamental y político de
Estados Unidos», como factores claves en la desindustrialización de ese
país a través de la estrategia de crecimiento cero postindustrial. Cuando
Kissinger fue colocado comoconsejero de Seguridad Nacional, «Ellsberg, Haig y Kissinger pusieron en
marcha el plan del RIIA del Watergate para derrocar al presidente Nixon, pues
había desobedecido instrucciones directas», lo que quiere decir que Nixon
había declarado públicamente que no aprobaba el GATT o Acuerdo General sobre
Aranceles y Comercio, una afirmación que había enfurecido a David Rockefeller.
El GATT se mostraría más tarde como una auténtica erosión de la soberanía
nacional de Estados Unidos y se halla en el proceso de crear una destrucción
total social, económica y cultural, tal y como el Senado de Estados Unidos
había advertido en
De hecho, por órdenes de Andrew Schoeberg,
presidente de la RIIA, la sociedad secreta que controla la política exterior
británica, Kissinger y su personal recibían «toda la información de inteligencia del interior y exterior del país
antes que el propio presidente; incluso la información de la Quinta División
del FBI, la más secreta».
No hay duda de que los dos hombres a los que Nixon
confiaba su vida, Haldeman y Ehrlichman, no entendían lo que estaba pasando a
su alrededor: el MI6 (el Instituto de Inteligencia británico), tenía el control
sobre toda la información que podía llegar al presidente Nixon.
Coleman concluye que «con estos metodos, Kissinger se impuso a la presidencia de Nixon, y
después de que Nixon fuese deshonrado y defenestrado por el grupo de Kissinger,
éste emergió con poderes enormes, como nunca se había visto antes o después del
Watergate».
Con la dimisión de Nixon, el Club Bilderberg
consiguió por fin tener a su «presidente» en el cargo. Gerald Ford
(perteneciente al Bilderberg y al CFR), seda la nueva marioneta del Nuevo Orden
Mundial movida por Henr Kissinger, agente de David Rockefeller, que a su vez
estaba al servicio del Club y del Comité de los 300. Poco después de la caída
de Nixon, el nuevo presidente Gerald Ford puso su sello de aprobación a la política
exterior de Kissinger. Gary Alien, en su libro El expediente Rockefeller
escribe:
«El presidente Ford dio su
aprobación a la política exterior que había diseñado el secretario de Estado
Henry Kissinger. Su objetivo era establecer una suerte de Gobierno mundial
antes del final de la década de 1970. Mediante la demanda de una estrategia
global sobre los alimentos y el petróleo dentro de la estructura de las
Naciones Unidas, el presidente firmó su aceptación del "nuevo orden
internacional" que había estado persiguiendo Kissinger.»
La creación de Bill Clinton
Como anécdota final, cabe decir que el presidente
Bill Clinton fue «ungido» como candidato a la presidencia en la conferencia de
Bilderberg de 1991 en Baden-Baden, a la que asistió. Lo que es completamente
desconocido para la mayor parte de los Estados Unidos y los medios de
comunicación del mundo es que Clinton hizo un inesperado viaje a Moscú
directamente desde el encuentro Bilderberg.
El martes 9 de junio se entrevistó durante una hora
y media con el ministro del Interior soviético, Vadim Bakatin. El señor
Bakatin, ministro en el condenado gabinete del presidente Mijaíl Gorbachov, se
hallaba inmerso en la campaña de la enconada elección presidencial que tendría
lugar sólo seis días después. Pero, aun así, dedicó una hora y media de su
apretada agenda al desconocido gobernador de Arkansas. ¿Por qué?
La carrera posterior del señor Bakatin puede damos
una pista. Aunque Gorbachov perdió las elecciones, Bakatin, considerado un
«reformador», fue recompensado por el presidente Yeltsin con un cargo
preferente en la KGB. Podría ser que el presidente Clinton fuese enviado
directamente a Moscú por el Club Bilderberg para conseguir que «enterrasen» los
informes del KGB sobre la juventud del propio Clinton y sus actividades en
contra de la guerra del Vietnam dos meses y medio antes de anunciar su
candidatura a la presidencia.
Uno de los pocos periódicos estadounidenses que
cubrió esta historia fue el Arkansas Democrat, que la tituló «Clinton tiene un poderoso amigo en la URSS:
el nuevo jefe del KGB». No sorprenderá, por lo tanto, que, según fuentes de
la Inteligencia, el presidente Clinton, arropado por los bilderbergers,
prometiera al presidente Yeltsin que, después de haber ganado las elecciones de
los Estados Unidos, los barcos de guerra rusos obtendrían combustible y otros
privilegios portuarios en todas las zonas navales estadounidenses. Según Rick
Lacey,
«los planes de los bilderbergers no
se limitan al establecimiento de un Nuevo Orden Mundial y el control
semisecreto, entre bastidores, de toda la humanidad. Sus planes incluyen el
dominio total del planeta, incluida su atmósfera, océanos, continentes y todas
las criaturas, sean grandes o pequeñas y ya existentes o por crear».
Samuel Berger, ex consejero de Seguridad Nacional
de Bill Clinton, dijo recientemente en el Instituto Brookings que «la globalización económica, cultural,
tecnológica y política, no es una elección. Es un hecho que ya está sucediendo.
Es una realidad que avanzará inexorablemente, con o sin nuestra aprobación. Es
un hecho que a veces ignoramos con el consiguiente peligro para nosotros».
Eso es cierto. Como me dijo una vez Jim Tucker, «Dios puede haber creado el universo pero, en
lo que respecta al planeta Tierra, el mensaje del Club Bilderberg a Dios es
sencillamente éste: "Gracias, pero a partir de ahora nos encargaremos
nosotros"».
El Club Bilderberg,
desenmascarado
Por otra parte, Thomas Jefferson, uno de los padres
fundadores de la democracia de Estados Unidos, lo definía de la siguiente
manera: «Ciertos actos de tiranía pueden
adscribirse a la opinión accidental de un día; pero toda una serie de
opresiones que empezaron en un período concreto y que se mantuvieron
inalterables con todos los ministros [presidentes] existentes, demuestran
demasiado claramente que existe un plan sistemático y deliberado para reducimos
a la esclavitud.»
Esta estrategia corporativa en su forma global es,
en palabras que pronunció David Rockefeller en el encuentro Bilderberg de junio
de 1991 en Baden-Baden, Alemania «La
soberanía supranacional de una élite intelectual y banquera es absolutamente
preferible a la autodeterminación nacional practicada durante los siglos
pasados.»26
«Tal
estructura funciona mediante los mismos mecanismos financieros y comunicativos
que pusieron a Tony Blair y George Bush Jr. en el poder dándoles la mayoría de
votos. Las corporaciones transnacionales han llevado a cabo una publicidad muy
potente y han financiado a estos líderes políticos, para asegurarse la
cautividad de los Estados. Los Gobiernos ya no pueden gobernar para el interés
común sin infringir las nuevas leyes de comercio e inversión que sólo
benefician a las corporaciones trasnacionales», como se lee en Why is there
a war in Afghanistan?, de John McMurtry, en el Forum sobre cómo debería
responder Canadá al terrorismo y a la guerra, 9 de diciembre de 2001.
Lo que me sorprende más es ¿por qué los demás no
ven este peligro? ¿Se debe a que el conocimiento conlleva una responsabilidad y
clama por una respuesta decisiva? Si somos conscientes de que, de hecho, existe
un poder mucho más potente que la presidencia elegida democráticamente, una
autoridad «moral» más poderosa que el Papa, más omnipotente que Dios, un poder
invisible que controla el aparato militar mundial y el sistema de inteligencia,
que controla el sistema bancario internacional, que controla el sistema
propagandístico más eficiente de la historia, debemos concluir forzosamente que
la democracia es, en el mejor de los casos, una ilusión, y, en el peor, el
preludio de una dictadura que se conocerá como Nuevo Orden Mundial que nos
conducirá a una esclavitud total.
Michael Thomas, un banquero de inversiones de Wall
Street, que alcanzó fama mundial como escritor y como el analista más incisivo
de la etapa Reagan-Bush dijo en una ocasión:
«Si los bilderbergs parecen ahora
más discretos que nunca es, entre otras razones, porque sus propuestas,
llevadas a cabo por sus serviles agencias, como el Fondo Monetario
Internacional y el Banco Mundial, han causado más devastación en los últimos
años que todos los desastres de la Segunda Guerra Mundial juntos.»
«El funesto resultado -escribe el
ex periodista de la BBC, Tony Gosling- es una visión de la democracia
occidental subvertida, en la que las personas que toman las decisiones se ponen
de acuerdo no para cosas que son importantes para la gente ordinaria -justicia
social, interés común y calidad de vida- sino para reforzar la austeridad económica
y conseguir aún mayores ganancias para la élite empresarial y política.»
Con toda la evidencia en sus manos, la mayoría aún
cree que «tiene demasiados problemas
personales para molestarse con teorías conspirativas». Eso es exactamente lo
que el Tavis-tock perseguía. Acorralados por el caos, reaccionamos como lo hizo
Nixon cuando fue aislado, confundido y después destruido por los planificadores
de la globalización. Desmoralizados y confusos, con poca autoestima, con un
futuro incierto, la gente es mucho más proclive a aceptar la aparición
repentina de un «mesías», un Nuevo Orden que promete la eliminación de las
drogas, la pornografía, la prostitución infantil, el crimen, las guerras, el
hambre y el sufrimiento, y que garantiza una sociedad bien ordenada en la que
la gente vive en armonía.
El problema es que esa nueva «armonía» devorará
nuestras libertades, los derechos humanos, nuestro pensamiento independiente y
su mera existencia. «Armonía» significará una sociedad del bienestar que nos
convertirá en números dentro del, enorme sistema burocrático del Nuevo Orden
Mundial. Los no conformistas, como yo mismo, seremos barridos con la simple
pulsación de una tecla de ordenador, internados en uno de los más de 600 campos
de concentración que ya están en pleno funcionamiento en la actualidad en los
Estados Unidos, a no ser que la gente del mundo libre (o lo que queda de él),
la «resistencia leal», se levante para defender los ideales nacionales, en vez
de dejarlos en manos de los gobiernos, los representantes de la Comisión
Europea, las Naciones Unidas y la realeza, que ya nos han traicionado.
Esos elegantes y siempre correctos miembros de las
familias reales europeas, sus educadas damas y gallardos caballeros que han
trocado sus reales vestiduras por trajes de tres piezas son, en realidad,
completamente despiadados. Usarán el sufrimiento de las naciones y su riqueza
para proteger su privilegiada forma de vida. Estas fortunas de la aristocracia
están «inextricablemente relacionadas y
entretejidas con el tráfico de drogas, oro, diamantes y armas, con los bancos,
el comercio y la industria, con el petróleo, los medios de comunicación y la
industria del entretenimiento».
¿Cómo podemos verificar estos hechos? Es virtualmente
imposible penetrar en el Club Bilderberg. Algunas de las pruebas no están a
nuestro alcance porque la infomación sale directamente de los archivos de
inteligencia y sólo una minoría privilegiada puede verlos. No espere nunca que
los medios de comunicación mencionen la conspiración en los telediarios de la
noche. La prensa está totalmente bajo el control de las hermosas damas y
caballeros que dedican la mayor parte de su tiempo a empresas filantrópicas. La
mayoría de la gente cree que, como no puede ver una motivación detrás de las
cosas que he descrito, como todo esto no aparece en las noticias, debe de
tratarse de una más de las muchas teorías de la conspiración a la que
despreciar, frecuentemente ridiculizar y finalmente rechazar. La gente quiere
pruebas definitivas yeso es lo más difícil de conseguir. Eso es lo que el
Instituto Tavistock ha hecho con la raza humana.
El Nuevo Orden Mundial ha neutralizado la única
amenaza real que las «sucias masas», es decir, nosotros, hemos podido oponer a sus
planes. Este libro puede ser una excepción. Su objetivo es quitarle la máscara
al Nuevo Orden Mundial para mostrarlo como realmente es. En este libro hay
muchos documentos y fuentes que pueden verificar, al menos, parte de los hechos
y que dejarán al lector inteligente preguntándose si ahí detrás hay más de lo
que se ve a simple vista.
La siguiente información es fruto de muchos años de
investigación, de miles de documentos y fuentes consultadas. Algunas personas
increíblemente valientes han arriesgado su vida (y otros han muerto
intentándolo) para tener acceso a parte del material en el que se detalla el
terrible futuro que nos espera.
[1] • El
socialismo fabiano es un movimiento de socialismo utópico de corte elitista que
toma su nombre de Fabio, el general romano que se enfrentó a Aníbal y lo
contuvo sin enfrentarse a él, a la espera de que llegara el momento oportuno.
Los socialistas fabianos proponían la expansión de las ideas socialistas a
través de una paciente y progresiva instilación de la ideología socialista
entre los círculos intelectuales y de poder.