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Guerra Cultural en Argentina – Parte 5 Por Edgar Schmid y
Vcom (R) (VGM) Horacio Ricciardelli La Guerra por los Valores. Podemos decir que la Guerra por los Valores ya era vieja
cuando los sofistas (hoy relativistas) envenenaron a Sócrates. Atenas –
inicialmente agrícola – había llegado a una etapa fuertemente naval y
mercantil. Se estaba convirtiendo en una talasocracia. Los Valores tradicionales agrarios se estaban
convirtiendo en un corset ético
para los mercaderes navales que buscaban toman la hegemon. Así recibieron gente como Protágoras y su Homo Mensura: (el interés del) hombre
(no los Valores) es la medida de todas las cosas. (Aún hoy en la vigencia del
relativismo).
Los sofistas no podían polemizar con el padre de la
mayéutica. Por lo tanto lo envenenaron. Debían seguir construyendo su hegemon
cultural sin las trabas éticas del ancient
regimen. “No hay proyecto
de poder sin proyecto cultural” RP Alberto Altamira SJ La polémica sigue hoy y a través de intelectuales orgánicos y medios de comunicación masivos. De
nuevo lo que se juega es la de-construcción de la vieja superestructura de
valores hegemon y la construcción
de un mundo basado en lo mero mercantil. Hagámonos preguntas como ¿conviene seguir manteniendo la
vieja familia – que puede llegar a ser una comunidad - o debemos construir
una sociedad basada el lucro/placer individualista? Notemos que Perón jamás habló de “sociedad” – como hacen
los liberales – y en cambio sí hablaba de “comunidad” y en especial
“comunidad organizada”, y con raíz en Aristóteles [1]. Este considera que el núcleo originario de la comunidad
social o política es la familia. Las necesidades naturales de los hombres,
las necesidades reproductivas que llevan al apareamiento, por ejemplo, llevan
a la configuración de este pequeño grupo social que será la base de organizaciones
más amplias como la aldea y la ciudad: "La familia es así la comunidad
establecida por la naturaleza para la convivencia de todos los días". Las pequeñas asociaciones de grupos familiares comunitarios dan lugar a surgimiento
de la aldea; y la asociación de aldeas da lugar a la constitución de la
ciudad: "de aquí que toda ciudad exista por naturaleza, no de otro modo
que las primeras comunidades, puesto que es ella el fin de las demás". Aristóteles utiliza también el argumento del lenguaje
para reforzar su interpretación de la sociabilidad natural del hombre: a
diferencia de otros animales el hombre dispone del lenguaje, un instrumento
de comunicación, por ejemplo, que requiere necesariamente del otro para poder
ejercitarse; sería absurdo que la naturaleza nos hubiera dotado de algo
superfluo; y sería difícilmente explicable el fenómeno lingüístico si
partiéramos de la concepción de la anterioridad del individuo respecto a la
sociedad. "El por qué sea el hombre
un animal político, más aún que las abejas y todo otro animal gregario, es
evidente. La naturaleza - según hemos dicho - no hace nada en vano; ahora
bien, el hombre es entre los animales el único que tiene palabra."
(Política, libro 1, 1) . Aristóteles, como Platón, considera que el fin de la sociedad y del Estado es garantizar
el bien supremo de los hombres, su vida moral e intelectual; la realización
de la vida moral tiene lugar en la sociedad, por lo que el fin de la
sociedad, y del Estado por consiguiente, ha de ser garantizarla. De ahí
que tanto uno como otro consideren injusto todo Estado que se olvide de este
fin supremo y que vele más por sus propios intereses que por los de la
sociedad en su conjunto. De ahí también la necesidad de que un Estado sea capaz
de establecer leyes justas, es decir, leyes encaminadas a garantizar la
consecución de su fin. Las relaciones que se establecen entre los individuos
en una sociedad son, pues, relaciones naturales. Ese proyecto ya fue enunciado antes que Brzezinski[2]
fundase la Trilateral Comisión y
por encargo de la propios hermanos Rockefeller.
Se trata de ir sustituyendo cada vez más a las Naciones
Unidas – representando solamente a Estados – por el Acuerdo Multilateral de Inversiones[3],
donde Estados y Multinacionales estarán en
un pie de igualdad. Será la revolución más grande en el Derecho
Internacional Público desde el Tratado
de Wesfalia de 1648. Pero el verdadero poder estar en instituciones
supranacionales como: -
Banco Internacional de Pagos (Basilea) convertido en Banco
Central de los bancos centrales y desde allí buscando imponer una moneda
mundial única y serminar con la soberanía monetaria del mundo. El axioma Rothschild – “Dénme la emisión de moneda
y no me importa quien haga las leyes – esta vez a escala mundial. -
Organización
Mundial del Comercio y la regulación / eliminación de la Soberanía
Aduanera. -
Fondo
Monetario y Banco Mundial son/serán los verdaderos
encargados de las Políticas de Ajustes
Estructurales, la desaparición de del rol de los Estados aunque ello nos
lleve a la aparición de los Estados Fallidos. El Estado Fallido es una amenaza muy seria y se va dando
por distintos grados. Escribe el chino Henry
Liu en su libro sobre Nuevo Orden Mundial, Terrorismo y Estados
Fallidos: “El fracaso para mantener la
seguridad de todos los ciudadanos es la primera señal de un Estado fallido,
como lo es el uso de violencia estatal
sobre sus propios ciudadanos... Una infraestructura económica que no proveyó
ingreso o riqueza es justamente otra señal de Estado fallido, mensurable con
el coeficiente de Ginni en la desigualdad del ingreso. La ausencia de un
sistema de salud y cuidado universal es otra señal, como lo es un sistema
educativo público disfuncional principalmente reservado para niños pobres. Un
exceso de deuda nacional per cápita
es también una señal de estadidad fallada, como es permanencia de corrupción
y fraude en el gobierno y negocio. Hambre y escasez de comida para los pobres
mientras el sobrante de comida persiste en la economía es otra señal de
estadidad fallada. Los Estados fallidos tienen a menudo una minoría muy rica
que aprovecha del sistema fallido con
la bendición del Estado”.[4] Al Neo-liberalismo no le interesa el bienestar de la
humanidad sino convertir al mundo en un Mercado (controlado por ellos). Y si
para esto deben destrozar los Estados pues los destrozarán. Vietnam – país agrícola y con fuertes
sentimientos comunitarios – fue la mejor prueba de esto. La conciencia
nacional es un elemento que no se puede desdeñar en Estrategia militar. Lo que corresponde entonces es adoptar la Estrategia de Aproximación Indirecta[5],
la guerra gramsciana vaciando de contenido una cultura adversa. “La guerra total no apunta, pues solamente
a las fuerzas armadas, sino también a los pueblos (...) Por su misma esencia,
la guerra total no podrá ser realizada sino cuando la existencia misma del
pueblo entero se vea amenazada y el pueblo se decida a asumir la responsabilidad”. General Eric Luddendorf - La Guerra Total[6] No se debe atacar frontalmente a un pueblo que
fácilmente puede convertirse en pueblo
en armas[7].
Hay que lograr que el ataque sea indirecto, primero sobre el pueblo que sostiene a esas fuerzas armadas, pero si el
pueblo tiene mucha conciencia
nacional, sentido comunitario e identidad cultural, entonces se actúa
sobre la cultura popular. Estrategia de la Aproximación
Indirecta y la Subversión Cultural. Una de las animaladas del Proceso fue la terrible confusión que tenían entre los conceptos de Terrorismo y Subversión. A diferencia de Brasil – donde Glauber Rocha filmaba sus personajes como Dios y el diablo en la Tierra del Sol, o Jorge Amado - Doña Flor y sus maridos - allá a la Dictadura no le preocupaba cuan a la izquierda estuvieran sus intelectuales sino en cuanto contribuían sus obras a fortalecer la identidad cultural brasileña. Cuando Glauber
Rocha tenía un programa por televisión abierta en defensa de la identidad nacional, acá en las listas negras se
prohibía a Jorge Cafrune o Enrique S.
Discépolo. Se alentaban los festivales de Fred Mercury (Queens) hasta poco antes del desembarco en Malvinas. El objetivo de la dictadura brasileña era formar mejores brasileros y le dieron
el mayor impulso de la historia a la
industrialización. Acá el objetivo
era impedir que los argentinos fueran
de izquierda o peronistas – dijeron “Mientras
haya chimeneas habrá peronismo” y se dedicaron a desindustrializar. Encima, si bien es cierto que a Lidell Hart lo editaron
en el Círculo Militar[8],
parecería que lo editaron pero no lo leyeron. Nos dice el Prefacio de “Estrategia: Aproximación Indirecta”: “La bomba ‘H’ es más una
desventaja que una ayuda, para la política de contención. En el mismo grado
en que reduce la posibilidad de una guerra total, incrementa las posibilidades
de una guerra limitada, seguida por la una indirecta y dispersa agresión
local. El agresor puede explotar una variedad de técnicas de distinto tipo,
pero todas creadas para progresar al mismo tiempo que provocan vacilación (…) “Es irónico que, cuanto más
hemos desarrollado el efecto “masivo” del bombardeo aéreo, más hemos
desarrollado al progreso de esta nueva estrategia, del tipo guerrilla.
(…) el asalto directo por medio de ideas nuevas provoca una obstinada
resistencia y de este modo se incrementa la dificultad de producir un
cambio de actitud. La conversión se
logra más fácil y rápidamente infiltrando insospechadamente una idea diferente (…) la forma más
segura de obtener la aprobación superior de una idea nueva es persuadiendo al
superior que la idea es suya” Queda entonces bien claro que la subversión cultural es la forma más elevada de la aproximación
indirecta británica. Brzezinski el estratega del “Bloque
Histórico” globalizador. Cuando los militantes que se consideran “de izquierda”
se mueven con conceptos importados de la Trilateral
Commission – “derechos humanos” por ej. – es lógico preguntarse entonces,
¿Quién tiene entonces la Hegemonía,
los “revolucionarios” con Trotsky en el sobaco o Zbignieb Brzezinski? El mérito de Brzezinski es saber mirar hacia delante,
anticipar. Lo demostró en La era tecnotrónica[9]
en 1970. Cuando en EEUU estaban inmersos en Vietnam – y no sabían como salir,
el mérito de Zbig fue ver el mundo que se venía en varias décadas en adelante. Zbig anticipa no sólo la desaparición de los
Estados-Nación sino el reemplazo de las lealtades
verticales (imprescindibles en el Estado-nación) por las lealtades horizontales (que hacen funcionar el
globalismo). Es notable como Zbig toma el rol de los ferrocarriles en la quiebra del feudalismo (de Europa
Oriental y Asia): al incrementarse el traslado de mercaderías fuera del
feudo, se quiebran las lealtades verticales que lo sostienen. En forma
similar, el desarrollo mundial de los transportes terminará quebrando las
lealtades verticales que sostienen a los Estados-Nación.
Así, el objetivo de lograr un capitalismo verdaderamente global exige terminar con el Estado-Nación que le
ponga límites. También, estamos en una era de cambios como lo fue el
paso de la Edad Media a la Edad Moderna. Entonces lo decisivo fue la imprenta, la navegación intercontinental,
la pólvora. Hoy esos roles los cumplen los medios electrónicos de comunicación, el desarrollo aeroespacial, la
energía atómica.
La era
tecnotrónica
fue el inicio de la carrera de Zbig. Los hermanos Rockefeller lo llamaron y
quedó a cargo de la organización de la Trilateral Commission. Y desde allí,
con la conexión orgánica de las tres principales burguesías del mundo, Zbig comenzó a unir el bloque histórico a cargo de construir
el Nuevo Orden Mundial, con todas
las instituciones de consenso para
hacer factible su gobernabilidad. El Bloque “Rockefeller” de por sí y con lo rico que es,
no tenía la capacidad para la gobernabilidad global. Pero sí tiene la
capacidad para construir un Bloque Histórico verdaderamente global centrado en
la Trilateral. De ahí se cuenta con las cinco sub-Elites que según Charles Wright Mills integran la Elite
del Poder[10].
La élite económica-financiera, política, universitaria, de los medios de
comunicación, militar y de servicios de inteligencia. A su vez estas cinco sub-élites están integrada un una
compleja red de fundaciones, ONG’s, tanques de pensadores que son verdaderos
servicios de inteligencia privados.
En inteligencia estratégica lo primero que se debe averiguar
del Enemigo es el Centro de Gravedad
y luego los Elementos Orgánicos
Esenciales. El Centro de Gravedad es el C3I, lugar donde tiene el Comando,
Control, Comunicaciones e Inteligencia. Pero en este caso, es altamente
complejo hacer un organigrama de tal red de organizaciones. Es más fácil hacer inteligencia sobre sus Elementos
Orgánicos Esenciales: su Logística. Viendo su membresía se ve también a que
multinacionales representan y con quienes se conectan, especialmente con los
miembros de Grupos como Bilderberg o Williamsburg
(el Bilderberg asiático). Hay entonces un Bloque Histórico que se mueve a
nivel mundial y no se ve por el
momento una alternativa. Los objetivos de los países del BRIC por el momento son muy difusos y también sus lazos de confrontación-cooperación. Y tampoco
se ve que tengan un modelo de Contra-Hegemonía Cultural propio que se
enfrente a la Trilateral. Argentina: Ni siquiera tenemos idea
de “Bloque Histórico” Es algo muy obvio pero un país dependiente no tiene
Bloque Histórico. Por eso es dependiente. También la primera condición para ser “Bloque Histórico”
(BH) es saber responder al desafío para derrocar al anterior “BH”. Pero en
Argentina no se observa fuerza alguna que sepa cómo el BH Global actual
(Trilateral) mantiene su Hegemonía. Desde afuera nos llegan valores des-malvinizadores, los
que se necesitan para mantenernos dependientes. Desde adentro no se producen
valores propios por y para nosotros. Aún grupos que se sitúan a
la izquierda siguen las pautas
culturales que vienen desde ONGs financiadas por Fundación Ford, British Council, Rockefeller Brothers Foundation,
y similares. Argentina es un país importador de Hegemonía. Repiten
todos argumentos – “derechos humanos” – que constituyen el núcleo de la
“ideología” dominante. Se siguen moviendo en el “terreno” que eligió el
enemigo y por ende, saldrán derrotados. Sin idea nacional
no existe nación.
No tenemos una “idea gramsciana” – de
luc ha cultural - que se adapte a nosotros. Algo que muchos comentaristas
argentinos de Gramsci pasan por alto es: la Italia para la cual escribía
Gramsci era una nación formada hace siglos, con un bloque hegemónico
independiente. En Argentina por el contrario somos dependientes, por lo tanto
el “núcleo duro” de la dependencia, de la Hegemonía, no está adentro sino
afuera. Gramsci escribe “en concreto” para Italia, acá al no
señalar las diferencias, parece que estamos escribiendo “en abstracto”, una
realidad que no es exactamente la nuestra. Lo que podemos encontrar
internamente es “burguesía
intermediaria” o algo así. Hoy lo
hegemónico en cultura y política no se origina en Argentina sino en el
extranjero. “Hacen de nuestra ignorancia el
pedestal de su poder” Raúl Scalabrini Ortiz La situación es grave. Hay ignorancia en nuestras clases
dirigentes. Ni tienen idea de Nación, menos de cómo construirla. En Hegemonía
se dejan llevar por proyectos y conceptos foráneos. Sólo ven a Corto Plazo y
pueden comprender la lucha dentro y por los Medios de Comunicación porque
están ligados a las elecciones a Corto Plazo y sus especulaciones. Pero definitivamente no ven en absoluto el rol del
contenido de la Educación a Mediano Plazo y la Religión a Largo Plazo. Consenso a Largo Plazo: la Religión Hay tres productores de Consenso: la Iglesia
(Estrategias a Largo Plazo), la Educación
(Estrategia a Mediano Plazo) y los Medios
(Táctica a Corto Plazo). Nuevamente, una Nación es una superestructura cultural a
largo plazo. Se construye sobre superestucturas funcionales para tal fin. La
primera generadora de Valores funcionales a la Nación es la religión. La gran masa de los “politizados” se mueve dentro de las
reglas que nos muestra el Sistema, sin distinguir entre poder Formal y poder
Real, sin entender entonces que son organizaciones como la Trilateral
Comisión. El rol fundacional
del catolicismo.
No se puede crear una nación desde un conjunto de tribus
sin crear y mantener una herramienta de consenso nacional como la unidad
religiosa. Ese fue el rol de la Iglesia en América unificando tribus en torno
al catolicismo, notablemente en México y en torno a la Guadalupe. Frente a la
Leyenda Negra que pretende
mostrarnos un catolicismo que se impone por la fuerza – y mostrar la
“superioridad” del protestantismo, escribe José Carlos Mariategui[11]: El colonizador anglosajón no
encontró en el territorio norteamericano ni una cultura avanzada ni una
población potente. El cristianismo y
su disciplina no tuvieron, por ende, en Norteamérica una misión
evangelizadora. Distinto fue el destino del colonizador ibero, además de ser
diverso el colonizador mismo. El misionero debía catequizar en México, el
Perú, Colombia, Centroamérica, a una numerosa población, con instituciones y
prácticas religiosas arraigadas y propias.
(…) La religión incaica carecía
de poder espiritual para resistir al Evangelio. (…) Los rasgos fundamentales de la
religión incaica son su colectivismo teocrático y su materialismo. (…) el
hombre del Tawantinsuyo carecía virtualmente de la idea del "más
allá", o se conducía como si así fuera, no es posible desconocer lo
exiguo y sumario de su metafísica. La religión del quechua era un código
moral antes que una concepción metafísica, (…) El Estado y la Iglesia se
identificaban absolutamente; la religión y la política reconocían los mismos
principios y la misma autoridad. Lo religioso se resolvía en lo social. (…) He dicho ya que la Conquista fue
la última cruzada y que con los conquistadores tramontó la grandeza española.
Su carácter de cruzada define a la Conquista como empresa esencialmente
militar y religiosa. La realizaron en comandita soldados y misioneros. (…)
Estudiaron las costumbres de los
naturales, recogieron sus tradiciones, allegaron los primeros materiales de
su historia. Jesuitas y dominicos,
por una suerte de facultad de adaptación v asimilación que caracteriza sobre
todo a los jesuitas, captaron no pocos secretos de la historia y el espíritu
indígenas. Y los indios, explotados en
las minas, en los obrajes y en las "encomiendas" encontraron en los
conventos, y aun en los curatos, sus más eficaces defensores. El padre de
Las Casas, en quien florecían las mejores virtudes del misionero, del
evangelizador, tuvo precursores y continuadores. El catolicismo, por su liturgia
suntuosa, por su culto patético, estaba dotado de una aptitud tal vez única
para cautivar a una población que no podía elevarse súbitamente a una
religiosidad espiritual y abstractista. Y contaba, además, con su
sorprendente facilidad de aclimatación a cualquier época o clima histórico.
El trabajo, empezado muchos siglos atrás en Occidente, de absorción de
antiguos mitos y de apropiación de fechas paganas, continuó en el Perú. El culto de la Virgen encontró en el lago
Titicaca -de donde parecía nacer la teocracia incaica- su más famoso santuario.
(…)
La exterioridad, el paramento
del catolicismo, sedujeron fácilmente a los indios. La evangelización, la catequización,
nunca llegaron a consumarse en su sentido profundo, por esta misma falta de
resistencia indígena. Para un pueblo que no había distinguido lo espiritual
de lo temporal, el dominio político comprendía el dominio eclesiástico. Los
misioneros no impusieron el Evangelio; impusieron el culto, la liturgia,
adecuándolos sagazmente a las costumbres indígenas. El paganismo aborigen
subsistió bajo el culto católico.
Este compromiso, en su origen, se extiende del catolicismo a toda la
cristiandad; pero se presenta como virtud o facultad romana, tanto por su
carácter de compromiso puramente formal (en el orden dogmático o teológico la
catolicidad ha sido en cambio intransigente), como por el hecho de que en la
evangelización de los americanos y otros pueblos, sólo la Iglesia Romana
continuó empleándolo sistemática y eficazmente. (…)
"El cristianismo, la
cristiandad -dice Unamuno- desde que
nació en San Pablo no fue una doctrina, aunque se expresara dialécticamente:
fue vida, lucha, agonía. La doctrina
era el Evangelio, la Buena Nueva. El cristianismo, la cristiandad fue una
preparación para la muerte y la resurrección, para la vida eterna" (10).
La pasividad con que los indios se dejaron catequizar, sin comprender el
catecismo, enflaqueció espiritualmente al catolicismo en el Perú. El
misionero no tuvo que velar por la pureza del dogma; su misión se redujo a
servir de guía moral, de pastor eclesiástico a una grey rústica y sencilla,
sin inquietud espiritual ninguna. Tenemos entonces un primer Bloque Histórico conformado por la Iglesia Católica como su viga principal. Cuando hablamos de Patria Grande latinoamericana, de unidad
y Bolívar, nada de esto sería
posible sin la evangelización
desde California a Cabo de Hornos. El Segundo Bloque Histórico – o
Contra-bloque. Hace 200 años aparece el segundo Bloque Histórico: el Bloque Histórico Liberal. Si preguntamos cual es el hilo conductor entre guerra de
la independencia, balcanización de los virreinatos, la deuda externa que aún
hoy nos agobia, el libre comercio a favor de Inglaterra y en contra de las
artesanías del interior, el anticlericalismo
posterior a la independencia, el
cambio en el concepto de la tenencia comunitaria de la tierra por la
propiedad individualista liberal, cambio del Derecho Indiano por el
Código Civil liberal y el desalojo masivo de campesinos y la aparición de la
oligarquía liberal, la reducción del rol de la Iglesia en la Educación, si
preguntamos que tienen todos estos hechos en común, vemos que detrás de todas
estas etapas, en una forma u otra está la Masonería. Una primera pregunta sería: ¿Con el concepto de propiedad de
la tierra que tenía la Iglesia Católica y se plasmaba en el Derecho Indiano,
podía un capitalista inglés adquirir, acaparar y especular con tierras en la
América española? Y primero nos debemos detener en esto. ¿Qué tendrá que
ver propiedad de la tierra con masonería? Es que la masonería es como los teros, sobre la leyenda negra pega
los gritos y sobre la propiedad de la tierra pone los huevos. “Inglaterra nos dirige por medio
de la Masonería” Raúl Scalabrini Ortiz Pasados 200 años, vemos que tenían un plan integral de
cambio total de todo lo que significase Hegemonía,
desde el concepto católico hispano de
propiedad de la tierra, hasta la Educación
y el control de los medios de comunicación: todo el cambio de
superestructura cultural que permitiese el pasaje de un imperio – español – a
otro imperio – británico. En el control de la enseñanza
de Historia – el control del pasado para formar la política del presente
y el futuro – los liberales tienen tres alternativas frente a los hombres y
los hechos adversos: a) si pueden lo ignoran. b) si no lo pueden ignorar lo demonizan. c) si no lo pueden demonizar lo vacían de contenido. Así pasa hoy día con las facultades de Derecho donde los
estudiantes de Derecho Civil IV – Derechos Reales – no tienen la más mínima
idea de cuales eran los Derechos Reales existentes durante la colonia y
previos a la vigencia del Código Civil de Velez Sarsfield (1869). Así pasa que muchos “abogados de izquierda” de entrada
descalifican a Juan Manuel de Rosas
diciendo que “era estanciero” y
mentalmente le aplican un derecho de propiedad en 1820 que no entró en existencia hasta 1868. Una obra maestra del anacronismo. Serían muy contados con los dedos quienes sepan explicar
que era una merced real, un abadengo,
un señorío, un realengo, un ejido, una amortización. Y entonces veremos que esos “abogados de izquierda” que
dicen “Rosas era estanciero” no
tienen la más mínima idea de que clase de Derecho Real era titular Rosas en
1820. Tampoco esa izquierda tiene idea de cómo procedieron ni Güemes ni Artigas, en reemplazo de la potestad de otorgar y quitar mercedes reales (que pasaron del
Virrey al gobernador de la provincia: ellos) El problema de la propiedad de la tierra es central
desde California a la Patagonia y viene forzosamente posterior a la
independencia y el nacimiento de la Deuda Externa. El problema viene ligado a las campañas anticlericales de entonces. Rivadavia
con su reforma eclesiástica toma
las tierras de las órdenes
eclesiásticas para aplicarlas a garantizar
el pago de la Deuda Externa. Esto fracasa porque instituciones como la enfiteusis eran insuficientes para cotizar la tierra en la Bolsa de Londres. En su libro Historia de los ferrocarriles argentinos,
Scalabrini Ortiz describe cómo el mecanismo de especulación en tierras en
la Bolsa de Londres permitía que
Rothschild construyese un ferrocarril sin poner un peso propio pero con la
concesión de la tierra por el gobierno y conforme al nuevo Código Civil. Era
la época de transición entre lo que el marxismo llama capitalismo comercial y
capitalismo industrial, donde lo que se exportaba desde Gran Bretaña ya no
era sólo mercaderías sino capitales, y estos capitales – FFCC entre otros – necesitaban
“seguridad jurídica”. Es en esta época que se produce la “ola” de los Códigos
Civiles, previas luchas entre “conservadores” y “liberales”, entre los
partidarios de la vieja concepción católica de propiedad de la tierra, y la
nueva concepción masónica. Los códigos liberales se aprueban en: Bolivia -
1830, R Dominicana – 1845, Peru 1847, Guatemala – 1852, Chile – 1857, Ecuador
– 1858, El Salvador - 1859, México – 1855, Venezuela 1861, Nicaragua 1867, Uruguay 1868, Argentina – 1869, Honduras - 1880,
Colombia - 1887, Paraguay – 1887. Este paso del
concepto “español y oscurantista” al concepto masón oligárquico, es relatado
por Raúl Scalabrini Ortiz (Bases para la Reconstrucción Nacional”: Así
nació entre nosotros esa segunda deidad inviolable [la primera deidad a que
se refiere es el capital extranjero] que se llama propiedad, que jamás en la
historia económica del mundo -salvo en épocas de extrema perversión y
soberbia de los núcleos dominantes- gozó de privilegios e inmunidades
parecidas. [...] Dos
tipos de propiedad tenían a su alcance los nativos: las minas y las tierras.
[...] Quedaba la propiedad de la tierra. Teóricamente todos tenían
acceso a ella. [...] Pero en su primer mensaje a las cámaras en mayo de 1869,el
presidente Sarmiento sienta un
precedente monstruoso que de un solo golpe transforma en intrusos a toda la población del agro argentino, “El título de propiedad debe subsistir a
la simple ocupación”, dice con talante de inocencia como si ignorara que
la plicación de este apotegma iba a desalojar
de sus tierras a la inmensa mayoría de la población nativa Iba a crear
turbas trashumantes y a hundir en el abandono y la desesperación a quienes no
habían cometido más delito que el de haber nacido en la tierra que poblaban,
haber guerreado para manumitirla del coloniaje y de haber lidiado con el
infiel en una disputa casi de hombre a hombre. Para
justificar el despojo se vilipendió a la población nativa que era
descendiente de europeos y no de peor raza, en todo caso, que el mismo
Presidente, que así, altaneramente, los desalojaba de sus predios natales. La
posesión real de la tierra la habían obtenido los criollos con la simple
ocupación indiscutida, que en todos los regímenes es el mejor título de
propiedad cuando la tierra anteriormente es mostrenca, como las tierras
solares de las ranchadas argentinas. [...] En
adelante la propiedad se adquirió en el trámite de la ciudad [...] Comerciantes
y aristócratas porteños se lanzaron como buitres sobra la codiciada presa, en
íntima fraternidad de intereses con los supuestos capitales extranjeros. [..]
Así nacieron esos inmensos latifundios que durante cerca de un
siglo han esterilizado de vidas humanas inconmensurables extensiones de
nuestra tierra más fértil. [...] Desde
entonces el hombre criollo, el hijo de extranjero nacido en la tierra argentina,
el simple hombre que no cuenta sino con la paz de su conciencia y con la
fuerza de sus brazos, fue un paria de quien los dirigentes sólo se acordaban
para vejarlo en los comicios o utilizarlo en las levas que iban a defender
del indio las propiedades que fueron suyas. De ese enorme drama no queda más
que un testimonio: el canto sencillo e inmortal del Martín Fierro. En
la Constitución de 1949 el hombre argentino entra por primera vez en el
régimen de sus instituciones, y en consecuencia, la propiedad y el capital que
es su secuela inmediata, quedan limitados a la utilidad de su función
social." Raúl Scalabrini Ortiz - Bases para la reconstrucción nacional
- 1955-1958 Cuando
Sarmiento dice El título de
propiedad debe subsistir a la simple ocupación estamos hablando de
un principio que da vuelta el concepto que tenía la Iglesia española
respecto a la ocupación de la tierra. Pero la tierra
que se “privatiza” no sale a la venta en pequeñas parcelas al alcance de cualquier
pequeño campesino. Sale a la venta en formas de grandes extensiones,
al alcance de los ricos y/o los que tengan acceso al crédito. Así de entrada,
el Código Civil viene con el latifundio y el desalojo masivo. Tomemos el
caso de Paraguay que, hasta el
inicio de la guerra en 1865 todavía tenía en vigencia el Derecho Indiano y no había latifundio. Existían las Estancias de
la Patria, hasta 1810 las Estancias del Rey. Nadie trabajaba para otro, Nadie
tenía a otro trabajando para él. Esto se termina después de la guerra cuando
Paraguay también adopta el Código de Velez Sarsfield. En el número 1 de “La
Nación” – 1 de enero de 1871, informa sobre el discurso del presidente
Sarmiento al recibir a la Guardia Nacional de Buenos Aires que vuelve del Paraguay: “El
Paraguay vivía en la época de Felipe II” ¡Exactamente
el mismo discurso “leyenda negra” de Puiggrós! Con el derecho católico,
hispánico, feudal, oscurantista, etc. Paraguay tenía Latifundio Cero. Con la
supresión y limpieza étnica de Sarmiento y Brasil, el latifundio se apoderó
de Paraguay. El cambio en la propiedad de la tierra es lo que genera
las actuales oligarquías y sus
condiciones de dependencia. La enseñanza de la historia generada por el
liberalismo apunta a ocultar esto. En su libro La América latina del siglo XXI[12]
el historiador uruguayo Alberto Methol
Ferré responde: ¿Por qué afirma usted que la persecución a la Iglesia proviene de
los ricos? Le respondo con una anécdota.
Benito Juárez, el presidente mexicano que lucha contra el emperador
Maximiliano y el partido conservador, manda fusilar en Querétaro con
Maximiliano, a Miramon y al general
Mejía, un militar de extracción indígena. Juárez, ¡un indio que manda fusilar
a uno de su raza! Algo muy singular, que al menos llama la atención. De
hecho, se investiga un poco y llega a saberse que el fusilado era también jefe de las comunidades indígenas que
luchaban con Maximiliano. De aquí surge una pregunta: ¿por qué combaten
indios en el bando de Maximiliano? Porque los liberales liquidaban las
tierras comunales y las vendían a los grandes propietarios, disolvían y
vendían las propiedades eclesiásticas -que percibían un exiguo alquiler
por parte de los colonos- y echaban a los residentes: miles de nativos que ya
no sabían cómo dar de comer a sus familias. Luego ponían en licitación los bienes
de la Iglesia, permitiendo que los ricos los compraran. En cierto sentido, la revolución
agraria mexicana de Zapata es la revancha de los indios ([13]).
Todas estas cosas han sido ocultadas a lo largo de la historiografía liberal
mexicana, pero describen cómo era la realidad. Hasta acá, muy grosso
modo, la primera ola del liberalismo fabricando su propia Hegemonía en
América Latina. Segunda Ola de Hegemonía: del
Informe Rockefeller en adelante. Si algo ha demostrado el capitalismo es su capacidad de
avance y mutación. De la misma manera será el cambio que este exija de la
Iglesia, incluso su desaparición misma en la medida en que esta ya no sirva a
la superestructura cultural que necesita el capitalismo. Del rol que juega aún hoy la Iglesia surge el Informe (Nelson) Rockefeller al Presidente
Nixon de 1969. En él Rockefeller está preocupado por los cambios dentro de la Iglesia (era el año siguiente al Documento de Medellín) y su defensa de
los pobres. Rockefeller termina recomendando la promoción de Iglesias
protestantes para neutralizar a la católica.
Parece que nuestros hermanos
obispos todavía no se han dado cuenta que la Iglesia está bajo ataque, que desde el Memo 200 de Henry Kissinger[14]
(o poco antes el Club de Roma) está buscando el despoblamiento mundial, el
maltusianismo en una escala inimaginada, y por ende el fin de las religiones
que se opongan a tal fin. Es una guerra cultural que puede causar más daño,
pesares y muertes que una guerra militar. El primer axioma de este tipo de “guerra” es: “conoce a tu enemigo, conócete a ti mismo,
y serás invencible.”[15]
Y no podemos decir que hay siquiera el “núcleo” de un Bloque Histórico que
sepa de que se trata. Y también que “Toda
guerra se basa en el engaño”[16]. El obispo, entre otras, tiene la misión del Pastor – no la de oveja – es decir, el responsable de la defensa del rebaño
frente al lobo. Llegado el momento, cuando el lobo ataca, la misión del
pastor no es Rezar sino Defender. Desde un punto de vista de una confrontación que no
hemos elegido. Es inadmisible que nuestros obispos no se pongan las pilas, no organicen la recolección de
información, el análisis de inteligencia y la difusión de inteligencia. Y
si nuestros obispos quieren saber sobre esto, sobre cómo lo organizaba
Moisés, lo tienen en el Libro de los Números 13:10. Es común en este tipo de
guerra, el uso de la piel de cordero y el caballo de Troya provocando la
confusión. También acá se da pero a diferencia de los católicos de EEUU que denuncian este tipo de organizaciones y
estratagemas enemigas[17],
no podemos decir que acá haya algo similar divulgando la información entre la
feligresía y promoviendo la organización y trabajo de los laicos para
contrarrestas este trabajo satánico. Acá no corre eso de “Se dice el pecado pero no el
pecador”. Acá estamos en una
guerra que estamos perdiendo. Y si la estamos perdiendo es porque hasta
ahora hemos estado actuando mal – o directamente dejando actuar. Lo meritorio de los católicos
de EEUU es que están en inferioridad numérica y monetaria, pero sin embargo
no vacilan en denunciar al enemigo. Acá, en un sub-continente católico, lo que nuestros obispos parecen ignorar es que el Nuevo Orden Mundial no necesita en absoluto a la Iglesia
Católica. Eso pasó a la historia junto con la Guerra Fría. El Nuevo Orden Mundial trae consigo un modelo cultural
que se basa en el individualismo, el egoísmo, el hedonismo y hasta cierto tipo de paganismo
como las visiones extremas de la ecología y su culto por Gaia, poner la naturaleza por encima del ser humano. La preguntan
a Alberto Methol Ferre[18]: ¿No le parece que
existe un cierto desconcierto en la Iglesia latinoamericana de hoy, un
desconcierto debido a que el enemigo ya no es claro como en el pasado,
identificable con precisión? La impresión que se recoge
observando hoy a la Iglesia en América Latina es que en los círculos más responsables existe efectivamente un desconcierto
debido a que no se capta la índole del enemigo principal. Me parece que
una cierta inmovilidad revela que la Iglesia no tiene plena conciencia de las
claves fundamentales del adversario histórico concreto que tiene delante,
y que cambia de forma con el cambio de las épocas históricas. Y esto genera
una cierta parálisis eclesial.
Hay debemos tener en claro que no podríamos hablar de Patria
Grande (latinoamericana) si previamente no hubiera habido una Iglesia y una
Evangelización. Pero tampoco podremos
seguir hablando por mucho tiempo de Iglesia (y Evangelización) si no tenemos un Estado que defienda
nuestros valores católicos de los valores que trae la Plutocracia global.
Parecería que algunos obispos – formados en la Educación
liberal que viene desde Sarmiento – quieren conciliar una segunda línea de consenso (liberal
del siglo XIX) con una tercera línea
de consenso (católica del siglo XVI) la que formó a América. Hay veces que muchos obispos – en su incapacidad para denunciar ONGs y Fujndaciones
anti-católicas de EEUU - parecen haber quedado estancados en la Guerra Fría en su política de seguir
siempre lo que diga EEUU y su mensaje obvio que de lo contrario caeremos en
manos del comunismo ruso. Por supuesto esa postura tranquiliza a muchos
directores de multinacionales españolas,
de esas que tienen ingentes inversiones en América latina y para mantenerlas
le rezan a San Balaguer Escribá.
Son aquellos que cuando se habla de Opción
por los Pobres tiemblan por la cotización de sus acciones en la bolsa de
Madrid (o Nueva York). Entonces, señalemos que debemos defender la raíz católica de la patria latinoamericana a construir
y muchas veces parece que los obispos
no cumplen esta función. “Habiendo peligro próximo para
la fe, los Prelados deben ser argüidos incluso públicamente por los
súbditos”. Santo Tomás de Aquino (Suma
Teológica, II-II, 33, 4-2) Son dos cosas que vienen entrelazadas y no puede existir
una sin la otra: Iglesia y Nación. Lo que amenaza a la Iglesia no es un
peligro como el que suponían aquellos masones que combatían a aquellos cristeros
mexicanos. Zbigniew
Brzezinski es
quien mejor traza el perfil de lo que está surgiendo. Caracteriza la sociedad
de consumo del mundo capitalista como la “cornucopia” del consumo de los
deseos infinitos ([19]). Cita largamente al premio polaco Czeslaw Milosz, y luego
utiliza la imagen en la que Júpiter se alimentaba de un cuerno repleto de
todos los deseos posibles ([20]). Brzezinski usa esta imagen, pero después agrega una
observación capital: que por primera vez en la historia se democratiza ([21]). Brzezinski dice en una parte de su libro que el movimiento
de masas que genera el marxismo se proponía explícitamente la eliminación de
Dios, la consumación de la muerte de Dios con la victoria del hombre ([22]). La paradoja es que la
muerte de Dios está terminando con el ateísmo mesiánico. De hecho, el ateísmo ha cambiado radicalmente de
figura. No es mesiánico sino libertino; no es revolucionario en sentido
social sino cómplice del statu quo;
no se interesa por la justicia sino por lo que permite cultivar un hedonismo
radical. Ya lo sostenía el filósofo italiano Augusto del Noce
antes del ‘89. La victoria del ateísmo,
a diferencia del marxismo, se prefigura en la sociedad de consumo.
Brzezinski y del Noce recorren caminos diferentes y llegan al mismo punto. El
contemporáneo es un ateísmo distinto del precedente, que perseguía la
desaparición del fenómeno religioso y se organizaba en función de este
objetivo. Aparentemente, no se organiza institucionalmente para ese fin, sino
que como una difusa presencia impregna la sociedad con un mínimo de formas
sociales establecidas. En un mundo sin valores, el único valor que permanece es el del más fuerte; donde todo tiene
un idéntico valor prevalece un solo valor: el poder. El agnosticismo libertino
se transforma en el principal cómplice del poder establecido; de hecho,
la forma más característica de difundirse es la propaganda, que a su vez está
en función de un mayor lucro por parte de quien detenta más poder.
Lo
cierto es que la Iglesia, decisiva
en la formación del Bloque Histórico hace 500 años, hoy no sabe ver ni
transmitir como está perdiendo la
lucha en las estrategias a Mediano Plazo, y a su vez se pierde de vista
que los Medios, aunque parece que
actúan a muy corto plazo, a su vez cumplen un rol de ministerio de Educación
y transmiten los anti-valores que se generan en instituciones como la Escuela de Frankfurt. Soberanía Cultural Para
ver la clase de enemigo que tenemos, que va buscando brechas por uno y otro lado,
podemos que Cristina Kirchner el 20 de noviembre presidió los actos por la
Soberanía en Vuelta de Obligado, pero por otro lado ya cuando estuvo en Alemania el 7 de octubre de 2010 había
firmado un acuerdo con la propia Escuela de Frankfurt.[23] Firma del convenio para crear una Sede de la
Escuela de Frankfurt en Argentina
7 de Octubre 2010
“La Escuela de Frankfurt ha dejado una importante huella
en el pensamiento intelectual argentino” y agrego “si hay algo que nosotros
revindicamos es el pensamiento crítico”. Indudablemente
el gobierno argentino no tiene la más mínima idea de que significa Soberanía Cultural, ni de que tipos
de guerras culturales se libran, ni de cómo, aún una Superpotencia como fue
la Unión Soviética cayo frente a un ataque de este tipo. Ponemos ejemplos rusos porque recibieron terribles
golpes geopolíticos pero decidieron librar
la lucha en lo cultural, libraron la lucha en el terreno de la religión
que los convirtió en nación hace más de un milenio, y rescatando todas las
tradiciones rusas que venían de la baja Edad Media. Hasta sus submarinos
estratégicos nucleares llevan nombres de jefes guerreros que forjaban la nación
entre los siglos XII y XIV: Yury Dolgoruky, Dimitri Donskoi, Aleksandr
Nevsky. Si en Argentina tuviésemos un submarino que se llamase
“Cid Campeador” (contemporáneo de esos guerreros) no faltarían los “progres”
que salieran a objetar que es una referencia a “la España feudal y oscurantista”. Y esto nos demostraría que
estos “progres” destrozan las raíces de la nación en lugar de reivindicarla. Esta es una guerra de nuevo tipo. Ya no sirve la
soberanía territorial sin soberanía cultural. Ya no se trata de controlar como en noviembre de
1845, el territorio a orillas del Paraná. Se trata de controlar el
pensamiento y cultura de quienes viven a orillas del Paraná. “El campo de batalla más importante es la mente del enemigo” Mao Tse
Tung Intelectuales, la tierra fértil del
kirchnerismo Un ejemplo concreto del empleo de “intelectuales
orgánicos” por el kirchnerismo es descripto en el trabajo de Beatriz Sarlo para LA NACION[24]
aparecido el Miércoles 24 de noviembre de 2010 en la edición impresa: Ninguna encuesta los registra.
Sin embargo, muchos están preocupados porque existen. No es una adivinanza. Es el kirchnerismo de intelectuales,
académicos, profesionales, escritores, artistas, periodistas. Si se
piensa la política sólo con los grandes números, se obtiene una "opinión
pública" en la que ellos están ausentes porque no pesan como fracción
encuestable. Se pierde, así, una zona extraordinariamente activa del mapa
ideológico. Cuando se habla de ellos fuera
de la discusión política se reconoce
la importancia de las capas intelectuales y se reclama que sus ideas sean
atendidas. En abstracto, como cuestión de principios, casi todos piensan
que los intelectuales y artistas tienen algo que decir sobre la sociedad en
la que viven. Incluso en épocas en que la televisión parece definir el mundo
y sus alrededores y se ha discutido mucho sobre la crisis del "intelectual
tradicional" que le habla a la sociedad y la sociedad escucha; incluso
cuando, en verdad, esa figura ya no es la que era en algunos lugares y en
otros tiempos, ellos, los miembros de
la capa intelectual, han seguido existiendo, pese al vaticinio posmoderno que
los daba por muertos. Afirmar que sus votos no sirven para ganar elecciones es una pobre
tautología. Es
obvio que, en términos cuantitativos, su número no pesa en los padrones. Pero
las cosas no son tan sencillas. De pronto algo, que no es una novedad de las
últimas horas, comienza a ser un tema de conversación política. Debería haber
ocupado esa conversación antes, porque la
experiencia de las últimas décadas indica que grupos minoritarios pero
ideológicamente activos, dispuestos a invertir su energía no sólo en las
preocupaciones más inmediatas, fueron decisivos en los cambios que finalmente
llegaron a la llamada "opinión pública". Ejemplos: quienes rodearon a Raúl Alfonsín cuando,
a comienzos de los años 80, marchó para ganar el partido radical; otro
ejemplo: las organizaciones de
derechos humanos; por si se necesita otro ejemplo: los que primero se ocuparon del medio ambiente y de las cuestiones relacionadas
con la igualdad de derechos de las minorías. Ninguno de esos grupos formaba una opinión pública encuestable.
Todos, en un determinado momento, lograron anclar en la política. No tengo idea de qué puede pasar
con el kirchnerismo intelectual. Son el resultado de una victoria de Néstor
Kirchner que parecía improbable en 2003. Durante
el conflicto con el campo, para poner una fecha que, como toda
periodización, con el tiempo podrá ser corregida, sucedieron dos movimientos de sentido inverso dentro de las capas medias.
Por un lado, las decenas de miles que, sin tener nada que ver con el campo,
se movilizaron porque no acordaron con la forma exasperada en que el Gobierno
tradujo ese conflicto como un nuevo enfrentamiento de la oligarquía y el
pueblo. Por otro lado, quienes
interpretaron ese conflicto como el ataque a un gobierno que, después de años
de crisis, había restablecido algunos ejes políticos con los que podían
identificarse y defendía a los "pobres" contra los
"ricos". Quienes vencieron en el conflicto con el campo se disgregaron; el frente agrario se deshizo,
como era muy evidente que sucedería; la súbita popularidad de Cobos ya no
entusiasma sino a los cobistas y a las zonas más inertes de la opinión,
porque no había nada más allí que el voto de una noche y una pelea entre
radicales. Kirchner, que perdió en el
conflicto con el campo, ganó a minorías intelectuales activas. La ley de medios audiovisuales fue el capítulo donde se consolidaron
esas adhesiones.
Siempre pensé que ganar esas minorías
representaba una victoria cultural que no debía subestimarse, porque
cualquier gobierno, en cualquier parte del mundo, no prescinde de ellas.
Probablemente, hubo un solo momento en
la historia argentina en que un gobierno pudo prescindir de (casi todos) los
intelectuales: el primer gobierno de Perón, donde la fuerza plebiscitaria era
de tal calibre que vencía por fuera de todas las reglas.[25]
Pero después de esos años que transcurren hasta el golpe de Estado de 1955,
siempre, de Frondizi a Cámpora, los elegidos estuvieron rodeados de una densa
trama de discursos producidos por intelectuales. Una de las más patéticas
debilidades de Arturo Illia fue precisamente el activismo de una opinión
intelectual y periodística golpista y una gran movilización estudiantil en su
contra.
El kirchnerismo intervino, creo que sin
demasiada conciencia de lo que estaba haciendo, en esa batalla cultural.
Néstor Kirchner no era un político interesado en ganarla, hasta que descubrió
que esa victoria era importante porque se trataba de gente dispuesta a llevar
su línea a los medios, no para convencer al público de los noticieros
prime time, sino para consolidar,
al costado de los noticieros, una
fracción de las capas medias donde ellos, los kirchneristas, hasta ese momento
tenían muy poco capital. Visitó las reuniones de Carta Abierta. Habilitó económicamente
la utilización de medios públicos para convertirlos en órganos de gobierno.
Sobre todo, les dio un reconocimiento material, en términos de salarios y
apoyo a la investigación, a los universitarios de todo el país, con una
gestión de ciencia y técnica tan buena como fue débil y errática la gestión
educativa. Puso dinero y discurso donde había que ponerlos. Nunca los universitarios
tuvieron mejores condiciones. Y no fue defraudado. Pero esto no explica la
victoria, aunque la refuerce y le dé condiciones materiales. Quizá los grandes
nombres de las ciencias sociales estén divididos entre kirchneristas y no
kirchneristas; pero, en la segunda
línea, la implantación kirchnerista es importante. El otro rasgo de esta victoria
es que ha interesado a gente que antes no había mostrado ni la menor
inclinación por la política. No digo esto para señalar un déficit de los recién
llegados, sino para subrayar la novedad de esas adhesiones (actrices, celebrities)
que amplían el círculo más tradicional de entendidos. Es cierto que la
calidad del discurso político no sube con estas incorporaciones. Pero
quedarse con este juicio sería mezquino. Los
cambios políticos se producen siempre con la llegada de aquellos que antes no
estaban. De los dirigentes depende la calidad del ámbito que encuentren. En un círculo característico,
los intelectuales se dieron a sí mismos las razones de su apoyo a Kirchner.
Una síntesis de estas razones puede
leerse en los documentos de Carta Abierta y sus principales cabezas, que
son textos sencillos en los que se desarrollan tres temas: el regreso de la política después de la
crisis; el carácter popular de la gestión social de la pobreza; el
restablecimiento de una noción de soberanía nacional. Esos tres puntos
obviamente no incluyen ni la corrupción institucional, ni las presiones sobre
la Justicia, ni los delitos económicos, ni el gerenciamiento clientelístico
de la miseria, ni el acuerdo con los representantes más típicos del caudillismo
provincial o municipal y el sindicalismo mafioso (los apellidos pueden variar). La victoria cultural se apoya precisamente en esos olvidos. No es necesario explicar que
son significativos porque le dan un orden a lo que se recuerda. Al pasar por alto los rasgos mencionados
se establece una jerarquía de valores: lo que importa y lo que no importa.
Precisamente, restituir un lugar significativo a la política es discutir esa
jerarquía que el kirchnerismo intelectual acepta como límite. Es un gran
momento para hacer esa discusión. Están los interlocutores y los temas; no
vivimos en una crisis; y, sobre todo, del
presente no se sale hacia atrás ni por repetición. No se sale construyendo
fetiches historicistas. En algún momento próximo el duelo por Kirchner
terminará. Su nombre será el de un gobierno sobre el que es posible hacer
balances completamente distintos, criticar o defender. Pero será un nombre
que designa el pasado, salvo que la Argentina quiera volver a un escenario
poblado por fantasmas y aparecidos. En ese momento, es posible abrir
otra discusión. El verdadero “cerebro” de esta operación es Horacio Verbitsky, y como hombre de
Inteligencia supo ver más allá de lo que en su momento veía Néstor Kirchner,
siempre concentrado en lo inmediato. Supo convocar un primer grupo de
intelectuales a los que fue convirtiendo en “orgánicos” rentados. Claro que no sólo con colectas se financia este grupo
que ha prohijado las iniciativas oficiales más polémicas, como la Ley de
Radiodifusión y acusar de "destituyente" al campo. De hecho, nada menos
que 18 de sus miembros reciben
actualmente sueldos como empleados del Estado. Así por ejemplo, Tristan
Bauer (presidente del Sistema de Medios Públicos), José Pablo Feinmann (integrante inorgánico del espacio y conductor
de programas en la TV pública), Horacio
González (Director de la Biblioteca Nacional), David "Coco" Blaustein (cineasta), Ricardo Rouvier (encuestador), Carlos Girotti (sociólogo e investigador del CONICET), Jaime Sorín (decano de la Facultad de
Arquitectura) y Damián Loreti
(vicedecano de Ciencias Sociales). A estos deben sumarse Federico Schuster (decano de Ciencias Sociales), Héctor Trinchero (decano de Filosofía
y Letras), Ana María Zubieta
(vicedecana de Filosofía y Letras), Leonor
Acuña (secretaría de Asuntos Académicos de Filosofía y Letras de la UBA),
Guillermo Wierzva (director del
Centro de Economía y Finanzas para el Desarrollo) , Jorge Bernetti (director de comunicaciones del ministerio de
Defensa), Eduardo Jozami [26](director
del Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti, ex ESMA), Miguel Talento (cónsul en Miami), Eduardo Anguita (periodista del Grupo
Szpolsky de medios oficialistas) y Alejandro
Kaufman (director de la Facultad de Ciencias de la Comunicación). Pero repetimos, el único que tendría un objetivo
estratégico a Mediano Plazo sería Horacio
Verbistky, no por ser kirchnerista
sino por ser ante todo un hombre de Fundación
Ford, Human Right Watch (Soros)
o British Council, los que piensan
a Mediano Plazo. Los demás “intelectuales” se limitan a cobrar sus
sueldos y hacer apologías. Lo que Perón llamaba “amanuenses”. Final Esta es una situación totalmente opuesta a la que vivió San Agustín cuando escribía “Un
nuevo cristianismo viene con los bárbaros” Lo que vivía San Agustín era una Roma llena de corrupción por un lado, y por otro la
llegada de pueblos que eran bárbaros
pero no corruptos. Del bárbaro se puede hacer – y se hizo – buenos
cristianos. Con los corruptos no se puede hacer nada. De los bárbaros
convertidos al cristianismo surgieron las actuales naciones de la Europa
cristiana. Lo que hoy nos amenaza no es la barbarie sino la corrupción de los valores. Esta corrupción
apunta a la raíz de la misma forma en que se apunta a la raíz del árbol que
se quiere secar y derribar para convertir en leña. El
capitalismo que se nos viene encima – como el tsunami – se originó en el
pecado de la codicia y avaricia. Pero esos dos originan al resto de los
pecados. Quizás
lo peor es que no es una corrupción espontánea sino planificada. No basta en absoluto que una élite – llámense obispos o intelectuales – se encierre en su Torre
de Marfil y desde lo alto vean como la corrupción arrasa a la masa del pueblo
argentino. Es como dejar de
evangelizar al pueblo. Es justamente a la masa popular a quien debemos advertir
sobre el peligro que viene y a quien debemos alentar a tomar parte en esta guerra. Y decimos guerra porque lo principal de esta no es la
cantidad de pólvora que se quema sino que su objetivo de quebrar la voluntad del adversario. La guerra no es en
blanco y negro:
si se escucha artillería es guerra y si no es paz. Hay toda una zona gris donde no se escucha artillería y
sin embargo hay guerras políticas,
es decir, el enemigo está actuando en las Guerras Ideológicas, Guerras de Inteligencia,
de Organización, de Masas, guerras Psicológicas, de Estratagemas. A estas les
llamamos Guerras Políticas. Con Clausewitz
– la guerra es la continuación de la
política - podemos llegar a un pensamiento
lineal totalmente obsoleto en la época actual. La experiencia de la URSS
– toda una superpotencia con un gran aparato de seguridad y militar, debe
llamarnos a la reflexión. En este tipo de guerra ya no sirven los grandes arsenales.
Fue la coalición de tres tipos de intelectuales orgánicos – de sotana, de uniforme, de civil – para
reconstituir una Hegemonía Nacional lo que pudo lograr una recuperación. Y
los tres tipos de intelectuales coincidieron
en defender las raíces religiosas de la nación. La Guerra Fría ha terminado pero los vencedores – EEUU-G
Bretaña-Israel – siguen usando el arma que les permitió la victoria – el
ataque cultural y de inteligencia – pero esta vez contra el resto del mundo. Sus objetivos son el reemplazo de los grandes Estados
nacionales por un Mercado donde reine una cultura basada en el individualismo
y hedonismo. Para ello, junto con los Estados-Nación también necesitan el
reemplazo de las grandes religiones por tener valores incompatibles con los
de ellos. Son muchos – especialmente aquellos que crecieron en los
años de guerra fría – que siguen pensando en términos completamente obsoletos, no sólo respecto al comunismo sino a naciones
e iglesias a salvo de ataques. Estas están ahora bajo ataque de los
grandes centros del capitalismo global. Mientras tanto, ¿Dónde
están los obispos y capellanes cuando se retiran los crucifijos de los
hospitales militares? Cuando los obispos omiten defender las raíces católicas de la nación no sólo ponen en peligro la nación sino
también ponen en peligro la propia Iglesia que debe vivir en esta nación. De nuevo – volviendo a San Agustín – la Iglesia podía
sobrevivir con los bárbaros pero no con los corruptos. No habrá Iglesia en
naciones de corruptos. Los obispos son los herederos de una Historia que
comenzó a
forjarse hace 500 años, y en el ínterin tenemos una Patria Grande en
formación. Ambas cosas vienen unidas: Iglesia y Patria Grande. |
[1] http://www.webdianoia.com/aristoteles/aristoteles_polis.htm
[2] “La era tecnotrónica” o “Between two ages”
[3] Multilateral Agreement of Investments
[4] http://www.mov-condor.com.ar/Liu/liu-estado-fall.htm
[5] Basil Lidell Hart
[6] Der Totale Krieg
[7] Colmar von der Goltz
“Das Volk im Waffen”
[8] “Estrategia – Aproximación Indirecta” Círculo
Militar.
[9] Between two ages
[10] La Elite
[11] Siete ensayos – El factor
religioso - http://www.yachay.com.pe/especiales/7ensayos/ENSAYOS/Ensayo5A.htm
[13] Zapata impulsó el Plan de Ayala, de reivindicación
las tierras comunales, pero a su vez este estaba inspirado en los
pueblos-hospital, institución comunal de los franciscanos desde 1550
aproximadamente que luego inspiró a las Misiones Jesuitas. En este caso Zapata
no sería un revolucionario sino un restaurador.
[14] http://www.mov-condor.com.ar/documentos/El%20Informe%20Kissinger.htm
[15] Sun Tzu: El arte de la guerra
[16] idem.
[17] http://www.vidahumana.org/index.html
[18] La América Latina del siglo XXI
[19] Zbigniew Brzezinski, Fuera de control, Lasser Press, Ciudad de México, 1993, pp. 232.
[20] «La advertencia expresada por Milosz apunta al peligro histórico de que los desacreditados meta-mitos de la utopía coercitiva pudieran continuarse por el vacío espiritual de la cornucopia permisiva. La palabra “cornucopia” se deriva del cuerno mitológico que amamanta al Dios Zeus. Tiene la capacidad milagrosa de llenarse de sus propios deseos. El término “cornucopia permisiva” puede aplicarse así a una sociedad en la cual todo está permitido y todo se puede tener», op. cit., p. 73.
[21] «Hay ciertas bases para tener la preocupación seria y legítima de que la cornucopia permisiva de las sociedades democráticas avanzadas y ricas está dominando y definiendo cada vez más tanto el contenido como las metas de la existencia individual. La noción de “cornucopia permisiva” implica esencialmente una sociedad en la cual el progresivo declinar en la centralización de los criterios morales está emparejado con una preocupación intensificada por la autogratificación material y sensual. A diferencia de la utopía coercitiva, la cornucopia permisiva no prevé un estado eterno de felicidad social para los redimidos, sino que se enfoca principalmente en la satisfacción inmediata de los deseos individuales en un sistema en el cual el individuo y el hedonismo colectivo llegan a ser el motivo dominante para la conducta. La combinación de la erosión del criterio moral en definir la conducta personal junto con el énfasis en los bienes materiales, da como resultado la permisividad en el nivel de la acción y la codicia material en el nivel de la motivación (...) “La codicia es buena” -el grito de batalla de los yuppies norteamericanos de finales de los ochenta- es la consigna apropiada para la cornucopia permisiva», op. cit., p. 73.
[22] «Una cultura cada vez más
permisiva, que explota el principio de separación de la Iglesia y el Estado,
excluye el factor religioso pero sin sustituirlo por cualquier “imperativo categórico”
secular transformando por lo tanto el código moral interior en un vacío. Este
vacío moral define el significado esencial de la noción de vacío espiritual; un
vacío que parece ser cada vez más penetrante en mucho de lo que se ha llamado
la civilización occidental. Es una paradoja inquietante que la mayor victoria
de la propuesta de que “Dios está muerto” haya tenido lugar no en los estados
dominados por el marxismo, que propagaron políticamente el ateísmo, sino en las
sociedades democráticas liberales de Occidente que han alimentado culturalmente
la apatía moral», op. cit.,
p. 73.
[25] Pero después de 1955 hubo que dar la gran lucha cultural con Scalabrini, Jauretc he, JM Rosa, Abelardo Ramos, Castellani, etc.
[26] “La columna Jozami no aparece” Diario del Che.