Si se produce, el éxito del
campo será la primera victoria de la 'wikipolítica'
¿Qué tienen que ver dos ingenieros japoneses, Eiji Toyoda y Taiichi
Ohno, con el conflicto entre el gobierno argentino y
los productores agropecuarios?
POR ENRIQUE
SZEWACH |
27/06/2008 | 11:31
CIUDAD DE BUENOS AIRES (
Ambito Financiero).- A principios de la década del 50,
estos dos ingenieros de Toyota reinventaron la forma
de producir automóviles, hasta ese entonces dominada por la producción en
cadena de don Henry Ford.
El detalle más revolucionario del sistema Toyota de
producción fue respecto de los recursos humanos. En lugar de operarios con
conocimiento en una sola tarea que repetían, sistemáticamente, a lo largo de
una línea de producción, una tarea simple, al correr del día, de los meses y de
los años, bajo las órdenes de un capataz, cronómetro en mano, los trabajadores
japoneses se agruparon en equipos de producción, con múltiples especialidades,
en donde, entre iguales altamente capacitados, sugerían la manera más eficiente
de trabajar y realizar sus actividades.
Al frente de estos grupos interactivos, en lugar de un capataz, había un líder
de equipo coordinando los esfuerzos y las sugerencias de todos. No podía ser de
otra manera. Los obreros japoneses habían logrado la «conquista» de ser
empleados de por vida en Toyota y su salario crecía
en función de su antigüedad y de las ganancias de la empresa. Por lo tanto,
constituían un «costo fijo» de largo plazo. Cuanto más capacitados, productivos
y eficientes fueran, mayores serían las ganancias de la empresa, su capacidad
de competir, y los ingresos de los operarios.
Trabajadores especializados e incentivados a mejorar su tarea diaria,
interactuando entre ellos, junto a líderes de grupo, inteligentes y dedicados,
no tardaron en desarrollar métodos de producción que superaron con creces los
de sus pares americanos. De más está decir que hoy el método de producción Toyota, actualizado gracias a la tecnología, la logística y
las comunicaciones, es el método con el cual se fabrican todos los automóviles
en el mundo.
Pero lo más interesante y rescatable de este método, cuando se lo generaliza a
otros productos o servicios, es la extraordinaria potencia de grupos de
productores especializados, cuando pueden intercambiar libremente experiencias
y conocimientos, adoptar y adaptar las ideas de cada uno del grupo, con una coordinación
eficiente, basada en el conocimiento y en el respeto de sus pares, más que en
la autoridad de un jefe.
# Ventajas
La revolución de la tecnología de la información, en especial las «distancias
acortadas» y muy baratas en materia de telefonía, Internet, correo electrónico,
mensajes de texto, etc. han permitido llevar al máximo las ventajas de este
sistema de trabajo. Reduciendo, casi a cero,
los costos de interacción entre distintos miembros de una comunidad productiva.
En efecto, los antiguos «grupos interactivos de Toyota»
hoy no necesitan estar en ronda, agrupados en torno a una máquina,
sugiriendo cambios o modificaciones a una operación, bajo un mismo espacio
físico. Por el contrario, pueden estar a miles
de kilómetros de distancia, hablar distintos idiomas, vivir bajo condiciones
muy diversas, y, sin embargo, compartir la producción, el desarrollo y la
mejora de cualquier producto o servicio. Es más, el paradigma más
innovador de este esquema ha sido y es la producción de bienes y servicios en
donde «comparten», en forma interactiva, dicha elaboración, proveedores y
clientes, en roles intercambiados y confundidos.
Desde programas de computadora de código abierto, elaborados, mejorados,
adaptados y compartidos por los propios usuarios, hasta elaboraciones
colectivas de música, literatura, o diseños arquitectónicos. Diarios
electrónicos especializados, en donde la información la producen,
indistintamente, los periodistas y los lectores, etc.
El ejemplo más difundido de este tipo de elaboración colectiva es la «Wikipedia». Una enciclopedia construida colectivamente, en
donde cualquiera puede introducir un artículo, una definición, corregir una
entrada previa, sin ser especialista, sin privilegios ni condición especial.
Lo curioso de esta enciclopedia hecha por «todos y cualquiera» es que está más
completa y actualizada, y hasta con menos errores, que
Tan importante ha sido el fenómeno de esta enciclopedia en Internet, que la
forma de organización económica que utiliza este tipo de estructura
interactiva, para la creación, diseño, producción o venta de productos o
servicios ha sido bautizada como «wikieconomía».
Y es aquí donde aparece el conflicto entre el gobierno y el campo. O, en todo
caso, la dificultad que ha encontrado la política tradicional para entender el
fenómeno de movilización y coordinación de la protesta, tanto urbana como
rural, surgida a partir de la pelea con el gobierno por la apropiación
adicional de los ingresos de los productores agrícolas, a través del esquema de
las retenciones móviles.
Este fenómeno podría bautizarse como la «wikipolítica».
Es decir, el mismo tipo de organización descripta para la economía del siglo
XXI, traducida a la gestión y movilización política.
Y éste es un fenómeno de cambio estructural que ataca el corazón del monopolio
que tienen los partidos políticos y los sindicatos tradicionales para movilizar
gente, cortar rutas, «ganar la calle» y consolidar la protesta. Monopolio que
se suma al otorgado por
# Barrera
En efecto, hasta aquí, las grandes
movilizaciones las lograban, casi exclusivamente, los partidos políticos, más
especialmente el peronismo y, fundamentalmente, el sindicalismo, como «columna
vertebral de dicho movimiento».
Y ese monopolio era producto de una fuerte «barrera a la entrada». Movilizar gente hacia un objetivo particular
requiere, en primer lugar, de una gran cantidad de recursose
conómicos y humanos,para
informar a los potenciales participantes, movilizarlos, coordinarlos. De allí
que la organización sindical, en primer lugar, y la política de los partidos
más populares y con más recursos, en segundo, tuvieran esa ventaja competitiva.
La tecnología ha roto la primera barrera a la entrada, la información generalizada y la coordinación entre muchos, lejanos
entre sí, al menos geográficamente. La movilización de masas, su coordinación.
Su aparición sorpresiva y simultánea en distintos puntos geográficos ya no es
monopolio de algunos. Y la resistencia a perder ese monopolio de poder «parar
el país» o protestar masivamente contra algo, sin necesidad de esperar a las
elecciones, es lo que la política y las «fuerzas de choque» tradicionales no
quieren permitir.
Cuando el gobierno y sus allegados alegaban, después de los cacerolazos y las
protestas multitudinarias, que «no fueron espontáneos, se coordinaron con
mensajes de texto», más allá de la falacia de suponer que los que se
movilizaron reaccionaron como autómatas, ante dichos mensajes (como en una mala
película de ciencia ficción), decían una verdad que los había desbordado: «Se
movilizaron sin punteros, sin plata, sin panfletos, y además, sin líderes
carismáticos».
Por supuesto que lo pudieron hacer sectores medios, que tienen sus propios
recursos para movilizarse y manifestar. Pero sin las nuevas tecnologías, y el
uso masivo de ellas, la coordinación y la difusión de la información no
hubieran sido posibles.
Pero la otra característica de la wikipolítica, desarrollada a partir de la economía
de la información, es el nuevo tipo de liderazgo que surge de la interacción
entre pares. Y vuelvo otra vez a Toyota. Los grupos de trabajo no estaban liderados por
capataces gritones y déspotas, sino por iguales, con capacidad de coordinación
y movilización. El grupo no respondía a ciegas, sino decidiendo entre todos.
Seleccionando entre las ideas de todos. El líder sólo coordina y ordena esos
esfuerzos.
Esta es otra particularidad, imitada en los esquemas de trabajo de los grupos
de agricultores.
La wikieconomía
de la producción agropecuaria moderna. Gracias
a la tecnología de la información, se coordina y ordena el trabajo de
agricultores, ingenieros agrónomos, veterinarios, contratistas, acopiadores,
exportadores, financistas, etcétera.
Cuando los medios oficialistas, o las propias
autoridades, se quejaban de la «falta de representatividad» de los
líderes de las asociaciones de productores, lo hacían por no tener, en frente,
líderes carismáticos. Capataces gritones y dictatoriales. A los que
seguían sin cuestionar los «operarios». O grupos a los que se compra con
«clientelismos» varios.
Lo que enfrentaban y enfrentan es a un
conjunto altamente interactivo de iguales, con información on line y líderes
que son similares al resto.
Más allá del resultado final de corto plazo del actual conflicto, que intenta
definir quién reparte el positivo shock externo de los términos del
intercambio, si el kirchnerismo, los gobernadores e intendentes, o los
productores agropecuarios, lo cierto es que se
está en presencia clara de un conflicto de largo plazo, entre el monopolio de
la movilización y el control de la calle, que hasta ahora, tenían los
sindicalistas, los piqueteros tradicionales, las fuerzas de choque oficialistas
y los políticos cercanos a ellos, con los recursos para financiarlos, y esta nueva política, que implica una grave amenaza a
esas «ventajas competitivas».
De allí, el envío de las guardias pretorianas y las declaraciones altisonantes
para atemorizar. Las acusaciones de «golpismo» para alejar a los independientes
y demócratas de las movilizaciones. El uso intensivo de los actos y las cadenas
nacionales. Las carpas para anteponer a otras carpas. Las reuniones del partido
y los sindicalistas, etc.
Y, por supuesto, la negativa a avanzar en la reforma política y en el voto
electrónico, que seguirían esmerilando esas ventajas que se están perdiendo a
gran velocidad. (Harían falta menos fiscales.)
De allí el problema, además, que enfrentan los diputados y senadores
oficialistas, entre la espada y la pared, entre sus vecinos y votantes, y la
corporación políticosindical, defendiendo sus
privilegios.
Entiéndase bien, no se tratade «endiosar» a la
tecnología. Internet y los e-mails también sirven
para difundir «mentiras y videos». Se trata de
describir un fenómeno creciente en la economía y la política del siglo XXI. No
por nada, los países totalitarios, que todavía quedan, se desesperan por
controlar la tecnología de la información.
Mientras tanto, los políticos del siglo XX, gobernando en el XXI, tratan,
equivocadamente, de controlar y «comprar» a los medios tradicionales de
información y comunicación.
Mientras tanto, la «wikipolítica»
los desborda, les reduce sus privilegios y los empieza, estructuralmente, a
doblegar.
La pelea del kirchnerismo, en el corto plazo,
es «por plata». Pero el ex presidente y sus seguidores, en especial, los
dirigentes sindicales, también saben, aunque más no sea intuitivamente que, en
el largo plazo, la pelea es, además, por un monopolio que se está perdiendo.
Si el campo tuviera éxito, en su batalla,
sería la primera victoria explícita de la wikipolítica.
(Después del frustrado Blumberg.) Por eso, el arreglo es tan difícil.