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El sionismo de Hitler Un texto
del historiador Mark Weber
http://www.tinku.org/content/view/3824/172/ Escrito por David Comedi,
Rebelión, Abril 13, 2009 Cuando los antisemitas, o más propiamente, los
enemigos de los judíos, notaron, después de lanzar contra ellos a lo largo de
la historia diversas persecuciones, incluso las más sangrientas, que no
habría forma de deshacerse de sus odiados, intentaron entonces una novedosa
estrategia: el sionismo. El nacionalismo había surgido en Europa como una
forma de emancipación colectiva de los pueblos y ofreció un
"interesante" método de segregación. Los judíos serían
identificados como un pueblo distinto, "el pueblo judío", y como
tal quedaría discriminado. No formaría parte de las naciones que estaban
naciendo. Muchos judíos protestaron y denunciaron este
plan. Querían integrarse a las naciones nacientes, se identificaban con las
ideas libertadoras que soplaban en el viento de la época. Pero sus voces
fueron siendo tragadas gradualmente porque la destructiva alianza del
antisemitismo con el sionismo ya había sido sellada. Era el arma última que
sería usada contra ellos; la más mortífera, porque funcionaría como una bomba
de tiempo progresiva que iría atacándolos desde dentro. Se cuenta que el sionismo político nació en el
siglo XIX de una reflexión de Teodoro Hertzl
(1860-1904) acerca del "caso Dreyfus", un
militar francés judío que fue injustamente inculpado de traición,
aparentemente por motivaciones antisemitas. Hertzl
razonó que los antisemitas tenían de alguna forma razón, y que los judíos
eran un pueblo distinto que no pertenecía a la nación en la cual vivían. Aun
si ya vivían en el seno de la misma desde muchas generaciones atrás, algún
fenómeno especial marcaba al judío como diferente. No era la religión (Hertzl mismo no era para nada religioso), tampoco la
cultura, pues muchos judíos perseguidos compartían y se identificaban con la
misma cultura de las naciones donde vivían. En realidad, al proponer el
sionismo político, Hertzl estaba aceptando la tesis
de sus supuestos enemigos, los antisemitas. Estaba aceptando un prejuicio
discriminatorio como una realidad. Adoptaba, por así decirlo, el viejo dicho
de "si no puedes con tus enemigos, únete a ellos". Por eso mismo, no es una sorpresa constatar que
el mismísimo Hitler, que desconfiaba profundamente
de los judíos y fundó el nazismo, una ideología de supremacía racial
segregacionista de fuerte sesgo antisemita, y que llevó a una de las peores
masacres de judíos de la historia, haya apoyado decisivamente al sionismo y a
la construcción del Estado de Israel en sus comienzos como gobernante de
Alemania. Sí: Hitler, considerado tal vez el peor
enemigo de los judíos por la mayoría de los historiadores, incluso negoció
directamente con los sionistas, intercambió cartas y colaboró activamente con
ellos, como lo demuestra el artículo del historiado Mark
Weber, trascripto abajo. Y no hace falta recordar
la mayor contribución de Hitler al sionismo a
través de las masacres que él mismo y su régimen asestaron a los judíos de
Europa. Se sabe que la decisión de El sionismo, en mi opinión, es decididamente una
forma de antisemitismo. La peor, porque destruye al judío desde adentro. Lo
corrompe, lo aleja de su esencia humana, porque, como ideología, es un
conjunto de falacias diseñadas para confundir y reemplazar al ser, a la
condición del hombre natural, por una condición ficticia: la de miembro de
una secta, la secta sionista. El sionista es aquel que sucumbe a la teoría
antisemita, que no está basada en nada más que la ignorancia, y que se asume
como un perseguido que justifica, como lo hacía Herzl,
esa persecución porque se cree diferente. Es por eso que hoy la lucha desde dentro del
judaísmo para desenmascarar y desarticular al sionismo y a su criatura, el
Estado de Israel, es una lucha esencial por la libertad del ser. Los dejo con el artículo del historiador Mark Weber. El Sionismo y el Tercer Reich Mark Weber (*) Traducido del original publicado en Inglés en The Journal of
Historical Review,
Julio-Agosto de 1993 (Vol. 13, No. 4), pp. 29-37 A principios de 1935, un navío de pasajeros con
rumbo al puerto de Haifa, en Palestina, dejaba el puerto alemán de Bremerhaven. En su popa llevaba escrito su nombre en
letras hebreas, "Tel Aviv", mientras una
bandera con la esvástica nazi flameaba en el mástil. Y aunque la nave era
propiedad de los sionistas, su capitán era un miembro del Partido Nacional
Socialista Alemán. Muchos años después, un viajero a bordo la nave, revocó
esta simbólica combinación como un "absurdo metafísico". (1) Absurdo o no, ésta es sólo una ilustración de un
capítulo poco conocido de la historia: La colaboración en un amplio rango
entre el sionismo y el Tercer Reich de Hitler. Propósitos
Comunes Durante años, pueblos de diferentes países se han
enfrentado con la "cuestión judía": es decir, ¿Cuál es el papel apropiado
de los judíos en la sociedad no-judía? Durante los años treinta, los
sionistas judíos y los alemanes nacional-socialistas compartieron una visión
similar de cómo tratar con este confuso problema. Ellos estaban de acuerdo que los judíos y los alemanes
eran de nacionalidades claramente diferentes y que los judíos no pertenecían
a Alemania. Los judíos que viven por consiguiente en el Reich
no debían ser considerados como "alemanes de fe judía", sino como
miembros de una comunidad nacional separada. El sionismo (nacionalismo judío)
también implicaba una obligación de los judíos sionistas de reasentarse en
Palestina, "la patria judía". Difícilmente podrían considerarse como sinceros
sionistas y simultáneamente exigir iguales derechos en Alemania o en
cualquier otro país "extranjero." Theodor Herzl
(1860-1904), el fundador del sionismo moderno, sostuvo que el antisemitismo
no es una aberración, sino una natural y completamente entendible respuesta
del no-judío a la conducta y actitud extranjera judía. La única solución, él
defendía, es que los judíos debían reconocer la realidad y vivir en un estado
separado de su propiedad. " Seis meses después de que Hitler
llegara al poder, "El sionismo no
tiene ilusiones sobre la dificultad de la condición judía, la cual consiste,
sobre todo, en un modelo ocupacional anormal y en la falla de una actitud
intelectual y moral no arraigada en una propia tradición. El sionismo ha
reconocido hace décadas que como resultado de las tendencias a la
asimilación, síntomas de deterioro debían comenzar a aparecer.... El sionismo cree que el
renacimiento de la vida nacional de un pueblo, el cual está ocurriendo ahora
en Alemania a través del énfasis de su carácter cristiano y nacional, también
debe suceder en el grupo nacional judío. Para las personas judías, también,
el origen nacional, la religión, el destino común y un sentido de ser únicos,
deben ser de decisiva importancia en la configuración de su existencia. Esto
significa que el individualismo egoísta de la era liberal debe superarse y
debe reemplazarse con un sentido de comunidad y de responsabilidad
colectiva.... Creemos que precisamente
es la nueva Alemania [Nacional Socialista] que puede, a través de una
determinación audaz en el manejo de la cuestión judía, dar un paso decisivo
hacia la superación del problema, el cual, en verdad, tendrá que ser tratado
por la mayoría de los pueblos europeos... Nuestro reconocimiento
de la nacionalidad judía mantiene una relación clara y sincera con el pueblo
alemán y sus realidades nacional y racial. Precisamente porque no deseamos
falsificar estos principios, porque nosotros también estamos contra el
matrimonio mixto y estamos a favor de mantener la pureza del grupo judío y
rechazamos cualquier trasgresión en el dominio cultural, nosotros - habiendo
sido educados en el idioma y la cultura alemanes - podemos mostrar un interés
en los trabajos y valores de la cultura alemana con admiración y simpatía
interna... Por sus prácticos
objetivos, el sionismo espera ser capaz de ganar la colaboración incluso de
un gobierno fundamentalmente hostil a los judíos, porque al tratar con la
cuestión judía no están envueltos los sentimentalismos sino un problema real
cuya solución interesa a todas las personas y, en el actual momento, sobre
todo a los alemanes... La propaganda del
Boicot- tal como se está llevando a cabo, actualmente, de muchas maneras
contra Alemania - es en esencia no-sionista, porque el sionismo no quiere dar
batalla sino convencer y construir... No somos ciegos al hecho
de que El diario de "El sionismo
reconoce la existencia de un problema judío y desea una solución constructiva
y de largo alcance. Para este propósito, el sionismo desea obtener la ayuda
de todos los pueblos, sea ésta en pro o anti-judía,
porque en su opinión, estamos tratando aquí, más con un problema concreto que
uno sentimental, la solución en la cual todos los pueblos están
interesados" (5). Un joven Rabino de Berlín, Joachim
Prinz, que más tarde se estableció en los Estados
Unidos y se puso a la cabeza del Congreso Judío Norteamericano, escribió en
su libro de 1934, Wir Juden
("Nosotros los judíos"), que la revolución Nacional Socialista en
Alemania significó "Judaísmo para los judíos." Él explicaba: "Ningún subterfugio
puede salvarnos ahora. En lugar de asimilación deseamos un nuevo concepto: el
reconocimiento de la nación judía y de la raza judía. (6) Colaboración
activa Sobre esta base de ideologías similares sobre etnicidad y nacionalismo, los nacional socialistas y
sionistas trabajaron juntos para lo que cada grupo creía correspondía a su
propio interés nacional. Como resultado, el gobierno de Hitler
apoyó vigorosamente al sionismo y la emigración judía a Palestina desde 1933
hasta 1940-41, cuando el inicio de Así como el Tercer Reich
se volvió más fuerte, muchos judíos alemanes, probablemente una mayoría,
continuaron considerándose, a menudo con un considerable orgullo, primero
como alemanes. Pocos eran los entusiastas de alzar sus raíces para comenzar
una nueva vida en la lejana Palestina. No obstante, más y más judíos alemanes
se convirtieron al sionismo durante este período. Hasta finales de 1938, el
movimiento sionista floreció en Alemania bajo Hitler.
La circulación del quincenal Jüdische Rundschau de Se publicaron numerosos libros sionistas.
"El trabajo sionista funcionaba perfecto" en Alemania durante esos
años, hace notar "en su composición,
la vigorosa vida partidaria de los sionistas alemanes." (7) Las SS fueron particularmente entusiastas en su
apoyo al sionismo. Un informe interno de junio de 1936 de las SS insta al
apoyo activo y de amplio rango al sionismo tanto por el gobierno y el Partido
como la mejor manera de alentar la emigración de los judíos de Alemania a
Palestina. Esto requeriría aumentar la auto estima judía. Escuelas judías,
ligas de deportes judías, organizaciones culturales judías - resumiendo, todo
aquello que alentara esta nueva conciencia y conocimiento de sí mismo - debe
ser promovida, recomienda el informe (8). El funcionario de Basado en sus observaciones de primera mano, von Mildenstein escribió una
serie de doce artículos ilustrados para el importante diario de Berlín, Der Angriff que
apareció a finales de 1934 bajo el encabezado "Un Viaje Nazi a
Palestina". La serie expresaba gran admiración por el espíritu pionero y
los logros de los colonos judíos. "El auto-desarrollo
sionista," escribió von Mildenstein,
"ha producido un nuevo tipo de judío." Él alabó al sionismo como un gran beneficio para
el pueblo judío y para el mundo entero. "Una patria judía
en Palestina", escribió en su artículo final, "apunta a la forma de
curar una herida de largos siglos en el cuerpo del mundo: la cuestión
judía". Der Angriff emitió una medalla
especial, con una Esvástica en un lado y una Estrella de David en el otro,
para conmemorar la visita conjunta SS-Sionista. Unos meses después de que los artículos
aparecieron, von Mildenstein
fue promovido para dirigir el Departamento de Asuntos Judíos del Servicio de
Seguridad de las SS con el objeto de apoyar la emigración sionista y
desarrollarla más eficazmente. (9) El periódico oficial de "Puede no ser
lejano el tiempo en que Palestina podrá de nuevo recibir a sus hijos que han
estado alejados de ella por más de mil años. Nuestros mejores deseos, junto
con la buena voluntad oficial, van con ellos". (10) Cuatro meses después, un artículo similar
aparecía en el periódico de "El reconocimiento
del Judaísmo como una comunidad racial basada en la sangre y no en la
religión llevó al gobierno alemán a garantizar sin reservas la separación
racial de su comunidad. El gobierno en sí mismo se encuentra en completo acuerdo
con el gran movimiento espiritual dentro del Judaísmo, el llamado sionismo,
con su reconocimiento de la solidaridad del Judaísmo alrededor del mundo y su
rechazo a todas las nociones de asimilación. Sobre esta base, Alemania
emprende medidas que jugarán ciertamente un papel significante en el futuro,
en el manejo del problema judío alrededor del mundo." La principal línea naviera alemana comenzó el
servicio directo de navíos de pasajeros desde Hamburgo a Haifa, Palestina, en
octubre 1933, entregaba comida "estrictamente judía" (Kosher) en sus naves, bajo la vigilancia del rabinato de Hamburgo". (12) Con el apoyo oficial, los sionistas trabajaron
sin descanso para "reeducar" a los judíos de Alemania. Tal como el
historiador norteamericano, Francis Nicosia, lo puso en su estudio en 1985,
‘El Tercer Reich y "Los sionistas
fueron alentados a llevar su mensaje a la comunidad judía, colectar dinero,
mostrar películas sobre Palestina y, en general, educar a los judíos alemanes
sobre Palestina. Hubo una considerable presión para enseñar a los judíos en
Alemania a dejar de identificarse como alemanes para despertar en ellos una
nueva identidad nacional judía." (13) En una entrevista después de la guerra, el ex
dirigente máximo de " En el Congreso de septiembre de 1935 del Partido
Nacional Socialista, el Reichstag adoptó las llamadas "leyes de Nuremberg" que prohibieron los matrimonios y las
relaciones sexuales entre judíos y alemanes y, en efecto, proclamó a los
judíos como una nacionalidad minoritaria extranjera. Después de unos días el
sionista Jüdische Rundschau,
en su editorial, dio la bienvenida a las nuevas medidas: (15) "Alemania... está
de acuerdo en las demandas del Congreso Sionista Mundial cuando ha declarado
a los judíos que viven ahora en Alemania como una minoría nacional. Una vez
que los judíos han sido caratulados como una minoría nacional, es nuevamente
posible establecer relaciones normales entre la nación alemana y el Judaísmo.
Las nuevas leyes dan a la minoría judía en Alemania su propia vida cultural,
su propia vida nacional. En el futuro podrá formar sus propias escuelas, su
propio teatro y sus propias asociaciones deportivas. Resumiendo, podrá crear
su propio futuro en todos los aspectos de vida nacional... Alemania le ha dado a la
minoría judía la oportunidad de vivir por sí misma y está ofreciendo la
protección estatal para esta vida separada de la minoría judía: El proceso de
crecimiento de la judería hacia una nación será por ello alentado y se hará
una contribución al establecimiento de relaciones más tolerables entre las
dos naciones. Georg Kareski,
jefe máximo, tanto de "Durante muchos
años he considerado una completa separación de los asuntos culturales de los
dos pueblos [judíos y alemanes] como pre-condición
para vivir juntos sin conflictos... he apoyado tal separación por mucho
tiempo, con tal de que sea basada en el respeto de las nacionalidades
extranjeras. Las Leyes de Nuremberg... me parecen,
aparte de sus provisiones legales, conformar completamente este deseo para
una vida separada basada en el respeto mutuo... Esta interrupción del proceso
de disolución en muchas comunidades judías, que se había promovido a través
de los matrimonios mixtos, es por consiguiente, del punto de vista judío,
completamente bienvenida." Líderes sionistas en otros países, se hicieron
eco de estas visiones. Stephen S. Wise, Presidente del Congreso Judío Norteamericano y del
Congreso Judío Mundial, dijo en una reunión en Nueva York
en junio de 1938: "Yo no soy un
ciudadano norteamericano de fe judía, soy un judío... Hitler
tenía razón en una cosa. Él llamó a las personas judías una raza y nosotros
somos una raza." (17) El especialista en asuntos judíos del Ministerio
del Interior, Dr. Bernhard Lösener,
expresó el apoyo al sionismo en un artículo que apareció en noviembre de1935
emitido por el oficialista Reichsverwaltungsblatt:
(18) "Si los judíos ya
tuvieran su propio estado en que la mayoría de ellos pudiese asentarse,
entonces la cuestión judía podría considerarse completamente resuelta hoy en
día, también para los judíos mismos. La menor cantidad de oposición a las
ideas que sustentan las Leyes de Nuremberg ha sido
dada a conocer por los sionistas, porque ellos comprenden de una vez que
estas leyes representan, también, la única solución correcta para las
personas judías. Porque cada nación debe tener su propio Estado como
expresión exterior de su particular nacionalidad. En cooperación con las autoridades alemanas, los
grupos sionistas organizaron una red de unos cuarenta campamentos y centros
agrícolas a lo largo de Alemania en donde los posibles colonos serían
entrenados para su nueva vida en Palestina. Aunque las Leyes de Nuremberg prohíbían a los
judíos desplegar la bandera alemana, se garantizó específicamente a los
judíos el derecho para desplegar el emblema judío azul y blanco. La bandera
que sería, algún día, adoptada por Israel flameó en los campamentos y Centros
sionistas en El servicio de seguridad de Himmler
cooperó con el Haganah,
la organización militar sionista clandestina en Palestina. La agencia de Como consecuencia del "Kristallnacht",
estallidos de violencia y destrucción de noviembre 1938, Reservas
oficiales El apoyo alemán al sionismo no fue ilimitado. El
gobierno y funcionarios del Partido estaban muy atentos a la continua campaña
de las poderosas comunidades judías en los Estados Unidos, Gran Bretaña y
otros países para movilizar a "sus" gobiernos y ciudadanos judíos
contra Alemania. Mientras que Reflejando algo de cambio en la política oficial,
la prensa alemana expresó una mayor simpatía en 1937 con la resistencia Árabe
Palestina a las ambiciones sionistas, en un momento en que las tensiones y
los choques entre judíos y árabes en Palestina aumentaban progresivamente
(25). En una circular del boletín de "sería, no
obstante, un error asumir que Alemania apoye la formación de una estructura
estatal en Palestina bajo alguna forma de control judío. En vista de la
agitación anti-alemana de Otra agencia de "trabajaría para
otorgar protección especial como minoría a los judíos en cada país, dando por
consiguiente protección legal a la actividad de explotación de En enero de 1939, el nuevo ministro del exterior
de Hitler, Joachim von Ribbentrop, igualmente
advirtió en otro boletín que "Alemania debe
considerar como peligrosa la formación de un estado judío" porque
"traería consigo un crecimiento internacional de poder a El propio Hitler
analizó totalmente este problema en forma personal a principios de 1938 y, a
pesar de su duradero escepticismo por las ambiciones sionistas y
presentimientos que sus políticas podrían contribuir a la formación de un
estado judío, decidió apoyar aún más vigorosamente la migración judía a
Palestina. La perspectiva de librar a Alemania de sus judíos, concluyó,
pesaría más que los posibles peligros. (29) Entretanto, el gobierno británico impuso incluso
más drásticas restricciones a la inmigración judía en Palestina en 1937, 1938
y 1939. En respuesta, el servicio de seguridad de Inclusive, hasta marzo de 1942, por lo menos un
"kibbutz" sionista, campo de entrenamiento para emigrantes
potenciales, continuó operando oficialmente autorizado en El Acuerdo
de Traslado ("Transfer") La pieza central de la cooperación
alemana-sionista durante la era de Hitler fue el
Acuerdo de Traslado, un pacto que permitió a decenas de miles de judíos
alemanes emigrar a Palestina con su riqueza. El Acuerdo, también conocido
como el Ha'avara
(palabra hebrea para "traslado"), se llevó a cabo en agosto de
1933, como consecuencia de las conversaciones entre los funcionarios alemanes
y Chaim Arlosoroff,
Secretario Político de A través de este raro acuerdo, cada judío
comprometido a viajar a Palestina depositaba dinero en una cuenta especial en
Alemania. El dinero era usado para comprar herramientas agrícolas, materiales
de construcción, bombas de agua, fertilizantes, etc., de fabricación alemana,
los cuales eran exportados a Palestina y vendidos allí por la compañía de propiedad
judía Ha'avara en Tel-Aviv.
El dinero de las ventas se le entregaba al emigrante judío a su llegada a
Palestina en la misma cantidad correspondiente a su dinero depositado en
Alemania. Los bienes alemanes entraron a raudales en Palestina a través del Ha'avara que fue complementado un corto tiempo después
con un acuerdo de trueque por el cual se intercambiaron naranjas de Palestina
por madera alemana, automóviles, maquinaria agrícola y otros bienes. El
Acuerdo, entonces, sirvió al objetivo sionista de traer colonos judíos y
capital de desarrollo a Palestina, mientras, simultáneamente, servía a la
meta alemana de librar el país de un grupo extranjero no deseado. Delegados al Congreso Sionista de Praga en 1933
debatieron vigorosamente los méritos del Acuerdo. Algunos temieron que el
pacto minara el boicot económico judío internacional contra Alemania. Pero
los funcionarios sionistas tranquilizaron al Congreso. Sam
Cohen, una figura importante detrás del acuerdo de Ha'avara,
enfatizó que el Acuerdo no era económicamente ventajoso para Alemania. Arthur Ruppin, un especialista
en emigración de El Congreso Sionista que se llevó a cabo en Suiza
en 1935, aprobó el pacto abrumadoramente. En 1936, Algunos funcionarios alemanes se opusieron al
acuerdo. El Cónsul General de Alemania en Jerusalén, Hans
Döhle, por ejemplo, criticó en gran forma y en
varias ocasiones el Acuerdo durante 1937. Él señaló el costo que significaría
para el comercio exterior de Alemania si los productos exportados a Palestina
a través del acuerdo serían vendidos en otra parte. El monopolio de Ha'avara en la venta de los bienes alemanes a Palestina a
través de una agencia judía encolerizó naturalmente a los hombres de negocios
tanto alemanes como árabes. El apoyo oficial alemán al sionismo podría llevar
a una pérdida de mercados alemanes a lo largo del mundo árabe. El gobierno
británico también notó el acuerdo. (34) Un boletín interno de Un memorándum interno
de diciembre 1937 emitido por el Ministerio del Interior alemán revisó el
impacto del Acuerdo de Traslado: "No hay ninguna
duda de que el arreglo de Ha'avara ha contribuido
muy significativamente al rápido desarrollo de Palestina desde 1933. El
Acuerdo no sólo proporcionó grandes sumas de dinero (¡desde Alemania!), sino
también el grupo más inteligente de inmigrantes, y finalmente llevó allí las
máquinas y los productos industriales esenciales para su desarrollo." La ventaja principal del pacto, informaba el memorándum, era la emigración de grandes números de
judíos a Palestina, el territorio-objetivo más deseable de acuerdo a los
intereses de Alemania de aquel momento. Pero el documento también hacía notar
las importantes desventajas señaladas por el Cónsul Döhle
y otros funcionarios. De acuerdo a lo que indicaba, el Ministerio del
Interior había llegado a la conclusión de que las desventajas del acuerdo
pesaban ahora más que las ventajas y que, por consiguiente, debía darse por
terminado.(36) Sólo un hombre podría resolver la controversia. Hitler analizó la política personalmente en julio y
septiembre de 1937 y nuevamente en enero de 1938 y cada vez decidió mantener
el acuerdo de El Ministerio de Economía del Reich
ayudó a organizar otra empresa para el traslado, En 1937, Polonia autorizó la fundación de Los logros
de Ha'avara Entre 1933 y 1941, unos 60,000 judíos alemanes
emigraron a Palestina a través de Ha'avara y otros
acuerdos alemán-sionistas, o aproximadamente el diez por ciento de la
población judía de Alemania en 1933. (Estos judíos alemanes constituyeron
aproximadamente el 15 por ciento de la población judía de Palestina en 1939.)
Algunos emigrantes de Ha'avara transfirieron su
considerable riqueza personal de Alemania a Palestina. Como el historiador
judío Edwin Black lo ha notado: "Muchas de estas
personas, sobre todo a fines de los años 30, recibieron el permiso para
transferir verdaderas réplicas de sus casas y fábricas - de hecho,
aproximadas réplicas de su existencia misma". (40) La cantidad total transferida desde Alemania a
Palestina a través del Ha'avara entre agosto de
1933 y a fines de 1939 fue de 8.1 millones de libras o 139.57 millones de
marcos alemanes (entonces equivalente a más de $40 millones de dólares). Esta
cantidad incluyó 33.9 millones de marcos alemanas ($13.8 millón de dólares)
entregados por el Reichsbank en conexión con el
acuerdo. (41) El historiador Black ha
estimado que un adicional de $70 millones de dólares pueden
haber fluido a Palestina a través del corolario de acuerdos comerciales
alemanes y las transacciones bancarias internacionales especiales. Los fondos
alemanes tuvieron un gran impacto en un territorio tan subdesarrollado como
Palestina lo estaba en los años treinta, señaló él. Varias de las mayores empresas industriales
fueron construidas con capitales de Alemania, incluyendo la empresa de aguas Mekoroth y la empresa textil Lodzia.
"La afluencia de los bienes y capital de Ha'avara,
concluye Black, produjo una explosión económica en El acuerdo de Ha'avara
contribuyó grandemente al desarrollo judío en Palestina y así, indirectamente,
a la fundación del Estado israelita. Una circular del boletín de enero de
1939 del Ministerio del Exterior alemán informó, con algún presentimiento que
"el traslado de la
propiedad judía fuera de Alemania [a través del acuerdo de Ha'avara] contribuyó en no poca magnitud a la
construcción de un Estado judío en Palestina". (43) Ex funcionarios de la compañía Ha'avara en Palestina confirmaron esta visión en un
estudio detallado del Acuerdo de Traslado publicado en 1972: "La actividad
económica resultante de la entrada de capitales alemanes y las transferencias
de Ha'avara a los sectores privados y públicos
fueron importantísimas para el desarrollo del país. Muchas industrias y
empresas comerciales nuevas establecidas en El Dr. Ludwig Pinner, funcionario de "decididamente al
desarrollo económico, social, cultural y educativo de la comunidad judía de
Palestina." (45) El Acuerdo del Traslado es el ejemplo más
elocuente de la cooperación entre Sionistas
ofrecen una alianza militar a Hitler A principios de Enero de 1941, una pequeña pero
importante organización sionista entregó una propuesta formal a los
diplomáticos alemanes en Beirut para una alianza político-militar con Vale la pena citar en cierta medida esta notable
propuesta sionista "para la solución
de la cuestión judía en Europa y la participación activa del NMO [Lehi o Stern] en la guerra como
aliado de Alemania"(46): "En sus discursos y
declaraciones, los principales estadistas de La evacuación masiva de judíos de Europa es una
condición previa para resolver la cuestión judía. Sin embargo, la única
manera que esto puede ser totalmente logrado es a través del asentamiento de
estas masas en la patria del pueblo Judío, Palestina, y por el
establecimiento de un estado judío en sus límites históricos. La meta de la actividad política y los años de
lucha del Movimiento de liberación de Palestina, El NMO, que está muy familiarizado con los buenos
deseos del gobierno del Reich alemán y sus
oficiales hacia las actividades sionistas dentro de Alemania y el programa de
la emigración sionista, deja ver que: 1. Intereses comunes
pueden existir entre un Nuevo Orden europeo basado en el concepto alemán y
las verdaderas aspiraciones nacionales del pueblo judío tal como las encarna
el NMO. 2. La cooperación es
posible entre 3. El establecimiento
del Estado judío histórico sobre una base nacionalista y totalitaria y unida
por tratados con el Reich alemán, estaría en el
interés de mantener y fortalecer la futura posición alemana de poder en el
Medio Oriente. En base a estas consideraciones y en la condición
de que el gobierno del Reich alemán reconoce las
aspiraciones nacionales del Movimiento de Liberación de Israel arriba
expresado, el NMO en Palestina ofrece tomar parte activa en la guerra como
aliado de Alemania. Esta oferta del NMO incluiría actividades
militares, políticas y de inteligencia dentro de Palestina y, después de
ciertas medidas organizacionales, también fuera de Palestina. Junto con esto,
los judíos de Europa serían militarmente entrenados y organizados en unidades
militares bajo la dirección y orden de NMO. Ellos tomarían parte en
operaciones de combate con el propósito de conquistar Palestina, si se
formarse un frente como el propuesto. La participación indirecta del Movimiento de
Liberación de Israel en el Nuevo Orden de Europa, ya en la fase preparatoria,
combinada con una solución radical-positiva de la cuestión judía europea en
base a las aspiraciones nacionales del pueblo judío arriba expresadas, fortalecería
en gran forma la fundación moral del Nuevo Orden a los ojos de toda la
humanidad. La cooperación del Movimiento de Liberación de
Israel también sería consistente con un discurso reciente del Canciller del Reich alemán en que Hitler
enfatizó que él utilizaría cualquier combinación y coalición con el fin de
aislar y derrotar a Inglaterra." No hay ningún registro de respuesta alemana
alguna a esta propuesta. La aceptación fue sin embargo muy improbable porque,
por aquel tiempo, la política alemana era decididamente en pro-árabe. (47)
Notablemente, el grupo Stern buscó un pacto con el
Tercer Reich en un momento en que las historias de
que Hitler estaba decidido a exterminar a los
judíos ya estaban en amplia circulación. Stern
aparentemente o no creyó las historias o ellos estaban deseosos de colaborar
con el mortal enemigo de su pueblo para ayudar a provocar la formación de un
estado judío. (48) Un miembro importante del Lehi
en el momento en que el grupo hizo esta oferta fue Yitzhak
Shamir, quien más tarde sirvió como Ministro de
Asuntos exteriores y luego, durante muchos de los años ochenta y hasta junio
de 1992, como Primer Ministro del Estado de Israel. Como Jefe de Operaciones
de Lehi, después de la muerte de Stern en 1942, Shamir organizó
numerosos actos terroristas, incluyendo el asesinato del Ministro de Asuntos
del Medio Oriente, en Noviembre de 1944, el británico Lord Moyne y la matanza del mediador de Naciones Unidas, el
sueco Count Bernadotte. Años después, cuando a Shamir
se le preguntó por la oferta de 1941, él confirmó que estaba en conocimiento
de la propuesta de alianza de su organización con Alemania en tiempos de
guerra. (49) Conclusión A pesar de la básica hostilidad entre el régimen
de Hitler y Notas 1.W. Martini, "Hebr_isch
unterm Hakenkreuz," Die Welt (Hamburg), Jan. 10, 1975. Cited
in: Klaus Polken, "The Secret Contacts:
Zionism and Nazi 2.Quoted in: Ingrid Weckert,
Feuerzeichen: Die "Reichskristallnacht" (Tübingen: Grabert, 1981),
p. 212. See also: Th. Herzl, The
Jewish State (New York: Herzl Press, 1970), pp. 33,
35, 36, and, Edwin Black, The Transfer Agreement (New York: Macmillan, 1984),
p. 73. 3.Th. Herzl, "Der
Kongress," Welt, June 4, 1897. Reprinted in: Theodor Herzls zionistische
Schriften (Leon Kellner, ed.), erster Teil, Berlin: Jüdischer Verlag, 1920,
p. 190 (and p. 139). 4.Memo of
June 21, 1933, in: L. Dawidowicz, A Holocaust
Reader (New York: Behrman, 1976), pp. 150-155, and
(in part) in: Francis R. Nicosia, The Third Reich and the Palestine Question
(Austin: Univ. of Texas, 1985), p. 42.; On Zionism in Germany before Hitler's
assumption of power, see: Donald L. Niewyk, The
Jews in Weimar Germany (Baton Rouge: 1980), pp. 94-95, 126-131, 140-143.; F.
Nicosia, Third Reich (Austin: 1985), pp. 1-15. 5.Jüdische
Rundschau ( 6.Heinz
Höhne, The Order of the Death's Head (Ballantine, 1971, 1984), p. 376. 7." 8.Francis
R. Nicosia, The Third Reich and the 9.Jacob
Boas, "A Nazi Travels to 10.Facsimile reprint of front page of Das
Schwarze Korps, 11.Das Schwarze Korps, 12.Lenni Brenner, Zionism in the Age of the Dictators
(1983), p. 83. See also:
F. 15.Jüdische Rundschau, 16.Der Angriff, Dec. 23, 1935, in: E. Kern, ed., Verheimlichte Dokumente
(Munich: 1988), p. 148.; F. Nicosia, Third Reich (1985), p. 56.; L. Brenner,
Zionism in the Age of the Dictators (1983), p. 138.; A. Margaliot,
"The Reaction...," Yad Vashem Studies (Jerusalem), vol. 12, 1977, pp. 90-91.; On
Kareski's remarkable career, see: H. Levine,
"A Jewish Collaborator in Nazi Germany," Central European History
(Atlanta), Sept. 1975, pp. 251-281. 17."Dr.
Wise Urges Jews to Declare Selves as Such," 19.Lucy Dawidowicz, The War Against the Jews, 1933-1945 (New
York: Bantam, pb., 1976), pp. 253-254.; Max
Nussbaum, "Zionism Under Hitler," Congress Weekly (New York:
American Jewish Congress), Sept. 11, 1942.; F. Nicosia, The Third Reich
(1985), pp. 58-60, 217.; Edwin Black, The Transfer Agreement (1984), p. 175. 20.H. H_hne, The Order of the Death's Head (Ballantine,
pb., 1984), pp. 380-382.; K. Schleunes,
Twisted Road (1970, 1990), p. 226.; Secret internal SS intelligence report
about F. Polkes, June 17, 1937, in: John Mendelsohn, ed., The Holocaust (New York: Garland, 1982),
vol. 5, pp.62-64. 23.This distinction is also implicit in the "Balfour
Declaration" of November 26.David Yisraeli, The 27.K. Schleunes, The Twisted Road
(1970, 1990), p. 209. 28.Circular of 31.Y. Arad, et al., eds., Documents
On the Holocaust (1981), p. 155. (The training kibbutz was at Neuendorf, and may have functioned even after March
1942.) 32.On the
Agreement in general, see: Werner Feilchenfeld, et
al., Haavara-Transfer nach
Palaestina (Tübingen:
Mohr/Siebeck, 1972).; David Yisraeli, "The
Third Reich and the Transfer Agreement," Journal of Contemporary History
(London), No. 2, 1971, pp. 129-148.; "Haavara,"
Encyclopaedia Judaica
(1971), vol. 7, pp. 1012-1013.; F. Nicosia, The Third Reich and the Palestine
Question (Austin: 1985), pp. 44-49.; Raul Hilberg,
The Destruction of the European Jews (New York: Holmes and Meier, 1985), pp.
140-141.; The Transfer Agreement, by Edwin Black, is detailed and useful. However,
it contains numerous inaccuracies and wildly erroneous conclusions. See, for
example, the review by Richard S.Levy in
Commentary, Sept. 1984, pp. 68-71. 33.E. Black, The Transfer Agreement (1984), pp. 328, 337. 34.On opposition to the Haavara in
official German circles, see: W.Feilchenfeld, et
al., Haavara-Transfer nach
Palaestina (1972), pp. 31-33.;D. Yisraeli, "The Third Reich," Journal of
Contemporary History, 1971, pp.136-139.; F. Nicosia, The Third Reich and the
Palestine Question, pp.126-139.; I. Weckert, Feuerzeichen (1981), pp. 226-227.; Rolf Vogel, Ein Stempel hat gefehlt (Munich: Droemer Knaur, 1977), pp. 110 ff. 35.W. Feilchenfeld, et al.,
Haavara-Transfer (1972), p. 31. Entire text in: David Yisraeli, The Palestine
Problem in German Politics 1889-1945 (Israel: 1974), pp. 298-300. 36.Interior Ministry internal
memo (signed by State Secretary W.Stuckart), Dec. 17, 1937, in: Helmut
Eschwege, ed., Kennzeichen J (Berlin: 1966), pp. 132-136. 37.W. Feilchenfeld, et al,
Haavara-Transfer (1972), p. 32. 38.E. Black, Transfer Agreement, pp. 376-377. 39.E.
Black, Transfer Agreement (1984), pp. 376, 378.; F. Nicosia, Third Reich
(1985), pp. 238-239 (n. 91). 40.E.
Black, Transfer Agreement, p. 379.; F. Nicosia, Third Reich, pp.212, 255 (n.
66). 41.W. Feilchenfeld,
et al., Haavara-Transfer,
p. 75.; "Haavara," Encyclopaedia
Judaica, (1971), Vol. 7, p. 1013. 42.E. Black, Transfer Agreement, pp. 379, 373, 382. 43.Circular of 44.Werner Feilchenfeld, et
al., Haavara-Transfer nach Palaestina (Tübingen: Mohr/Siebeck, 1972). Quoted
in: Ingrid Weckert, Feuerzeichen (Tübingen: Grabert, 1981), pp. 222-223. 45.W. Feilchenfeld, et al.,
Haavara-Transfer nach Palaestina (1972). Quoted in: I. Weckert, Feuerzeichen
(1981), p. 224. 46.Original document in
German Ausw_rtiges Amt Archiv, Bestand 47- 59, E 224152 and E 234155-58. (Photocopy
in author's possession).; Complete original German
text published in: David Yisraeli, The Palestine
Problem in German Politics 1889-1945 ( 47.Arab nationalists opposed 48.Israel
Shahak, "Yitzhak Shamir,
Then and Now," Middle East Policy (Washington, DC), Vol. 1, No. 1,
(Whole No. 39), 1992, pp. 27-38.; Yehoshafat Harkabi, Israel's Fateful Hour (New York: Harper and Row,
1988), pp. 213-214. Quoted in: Andrew J. Hurley, Israel and the New World
Order (Santa Barbara, Calif.: 1991), pp. 93, 208-209.; Avishai
Margalit, "The Violent Life of Yitzhak Shamir," New York Review of Books, May 14, 1992, pp.
18-24.; Lenni Brenner, Zionism in the Age of the
Dictators (1983), pp. 266-269.; L. Brenner, Jews in America Today (1986), pp.
175-177.; L. Brenner, "Yitzhak Shamir: On
Hitler's Side," Arab Perspectives (League of Arab States), March 1984,
pp. 11-13. 49.Avishai
Margalit, "The Violent Life of Yitzhak Shamir," New York Review of Books, May 14, 1992, pp.
18-24.; Lenni Brenner, Zionism in the Age of the
Dictators (1983), pp. 266-269.; L. Brenner, Jews in America Today (1986), pp.
175-177.; L. Brenner, "Skeletons in Shamir's
Cupboard," Middle East International, Sept. 30, 1983, pp. 15-16.; Sol
Stern, L. Rapoport, "Israel's Man of the
Shadows," Village Voice (New York), July 3, 1984, pp. 13 ff. From The
Journal of Historical Review, July-August 1993 (Vol. 13, No. 4), pages 29-37. (*) Mark Weber estudió historia en |