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Perón y sus maestros. Formación para la acción[1] “Napoleón, el autodidacto por
excelencia, al terminar su vida pidió sus cuadernos de la
escuela y dijo: Algún día la humanidad ha de querer saber
como formé mi personalidad y que clase de
maestros me prepararon.” Perón[2]
Perón (1895-1974) es sin lugar a dudas un personaje
central en la historia argentina del siglo XX, revolucionario en 1930 y 1943,
presidente de la República entre 1946 y 1955, fecha en que fue derrocado,
continuó desde el exilio manteniendo un rol fundamental en la política
nacional y tras un conflicto prolongado que se desarrollo en un contexto
altamente polarizado, retorno desde su exilio para asumir nuevamente la
presidencia de la Nación en 1973. En 1974 falleció en el gobierno, produciéndose
a partir de su muerte una gran anarquía que culminó con la última irrupción
de las Fuerzas Armadas en el poder; sin embargo a 26 años de su muerte, la influencia
política del movimiento que fundo continua vigente hasta el presente y
conforma una de las grandes fuerzas políticas nacionales. Esta ponencia, basada en las opiniones de caracterizados
estudiosos de la vida de Juan Perón, pretende someter a examen como se formo
Perón, cuales fueron sus condiciones innatas y cuales sus conocimientos adquiridos,
partiendo de la hipótesis tradicional de sus biógrafos según la cual la
formación política de Perón fue desarrollada sobre la base de una formación
intelectual predominantemente militar y de su experiencia empírica
profesional. De este modo pretendemos contribuir a señalar los alcances de
sus estudios militares y las derivaciones hacia lo político de los mismos, de
su aproximación a la teoría política, económica y social, de sus ámbitos de
desarrollo intelectual y sus maestros y amigos que influyeron en tal formación.
Como lo señala Fermín Chávez en su estudio preliminar de
las Obras Completas de Juan Domingo Perón “No es tarea sencilla ubicar las
vertientes que alimentan los distintos momentos de la cultura de Juan Perón,
y descubrir sus atentas lecturas. Sólo en pocos discursos y textos suyos
hallamos los rastros explícitos de sus pensadores preferidos. Es que no era
aficionado a las citas y más bien se caracterizaba por exponer ideas
reelaboradas, adaptadas en un lenguaje muy propio y en síntesis
verdaderamente originales.” (Perón, J.D., 1997: 21) y agrega en otra parte del citado texto “Una de las fases menos
iluminadas de la personalidad de Juan Perón es la que corresponde a su
formación y a las fuentes de su pensamiento, a pesar de la suma considerable
de trabajos publicados, especialmente en los últimos años, sobre nuestro
compatriota. La razón de este desequilibrio se encuentra, sin duda, en la
atención predominantemente política de Perón, por lo menos durante su vida”.
(Perón, J.D., 1997: 14). Otro autor, desde una perspectiva crítica no consideraba
a Perón un pensador sino un “pragmático y oportunista
orientado por la realpolitik y no
por principios”, más aún señala que Perón despreciaba a los intelectuales,
“no obstante, desde su juventud Perón trataba de ser un intelectual (…) e
intentaba justificar su vida y su política con ideas surgidas de lecturas apresuradas”.
(Sebrelli, J.J., 2002: 219) Sanchez Sorondo por su parte agrega “Perón es según su humana
complexión un personaje complejo cuya psiquis más profunda todavía se sumerge
en una región insondable.” (Sanchez Sorondo, M.,1987 :) Frente a opiniones tan diversas ¿Cuál fue el verdadero
nivel de su formación intelectual? A fin de aproximarnos al tema veamos algunos enfoques
clásicos para estudiar la formación intelectual de un político. Dentro de la realidad política se destacan los
políticos, entendiendo por tales, como señala Weber, quienes se preocupan
habitual y activamente de la dirección del Estado, los políticos conforman a
su vez la “clase política”. La Ciencia Política tiene muchos estudios
significativos dedicados a la “clase política” especialmente los realizados
por autores ubicados en la llamada corriente neomaquiavelista, cuyos
principales exponentes fueron Gaetano Mosca, Vilfredo Pareto y Robert
Michels. Los políticos son entonces aquellos que ejercen su
oficio mediante el desempeño directo de funciones políticas y de gobierno
(política arquitectónica), o aspirando a desempeñarlas para posesionarse y
posicionarse, a su turno, del y en el poder (política agonal). En este marco tan amplio podemos incluir a Perón como un
político que se fue conformando a partir de un innato perfil de liderazgo y
que fue adquiriendo paulatinamente, conocimientos “políticos”. Sin embargo
durante muchos años ese perfil estuvo oculto bajo el predominio de su
vocación militar. Es a partir de 1943 cuando esa naturaleza política
subyacente subordino al soldado. Sin embargo este nunca desapareció. “Hasta el último día, como dos
sombras pegadas a un cuerpo, nunca se desprendió del deseo de unificar a
todos, ni tampoco de su razonamiento bélico”. (Sidicaro, R.,1998: 73) Para tener un esquema para la identificación de sus
cualidades políticas utilizaremos el enfoque de Arturo Sampay, quien conecta
la doctrina de las clases dirigentes con la doctrina clásica Tomista de la
vocación sosteniendo desde esta última que en los hombres “existen aptitudes naturales
para los diversos oficios que requiere la comunidad, incluso para el más
elevado, esto es, el oficio político, pues, como decía Aristóteles, hay hombres
cuya tarea propia parece ser la de gobernar a los demás” (Sampay, A.,1961:
490). [3]
En primer lugar este enfoque nos dice que el político
nace no se hace, como decían los clásicos, “politicus non fit, sed nascitur”. El político es poseedor por
nacimiento de ciertos dones naturales que marcan su vocación. Esta aptitud
innata se percibe en la posesión de una voluntad de dominio, consistente en
un impulso vital primario que lo lleva a dominar a los demás y también,
señala Sampay, en disponer del don de la solercia o sagacidad que consiste en
la capacidad de elegir con rapidez el medio más apropiado para lograr el fin
que se persigue y que hoy se denomina“intuición política” [4],“prontitud
de ingenio”,“agilidad mental”, “presteza repentina”. (Sampay, A.,1961 :492) Sobre esta base innata con la que el político viene al
mundo, se suma la libre decisión de ser político y otras disposiciones
coadyuvantes de esa base y decisión , como ser: voluntad, ambición, espíritu
combativo, aptitudes de organizador, capacidad de liderazgo, presencia
física, todo lo cual constituye “el carisma” puramente personal de un líder,
en quien, señala Weber, “arraiga en su más alta expresión la idea de la
vocación”.(Weber, M.,1992: 96). Estas disposiciones coadyuvantes, “se
manifiestan, no sólo en las elevadas cumbres del poder político, sino también
en las más humildes expresiones de la convivencia humana.”. Este carisma, puede profundizarse “con el trato intenso del
mundo y con una experiencia múltiple, pero, en el fondo, es una cualidad
original del alma”. (Sampay, A.,1961:492). Es este mismo sentido, de cualidad
original del alma, el que utiliza Ortega en su Mirabeau o el Político, denominándola
a esta condición del político virtud de la magnanimidad en oposición a las virtudes
pusilánimes propias de los hombres comunes. Es así que completando la base innata aparece la
adquisición, mediante la inteligencia, de los conocimientos necesarios para
el desempeño de su función. Lo que el político debe saber es resultado del
aprendizaje intelectual. En este punto Sampay señala que “para discernir qué
conocimientos debe poseer el político para ejercer bien su oficio, recuérdese
que obra mediante la Prudencia arquitectónica y que está es aplicación de los
principios generales de la Ciencia Política a la circunstancia política
presente, en la que se conforma el porvenir, de aquí que la previsión sea la
principal parte de la Prudencia y que las otras no sean sino sus coadyuvantes
para lograr su propósito .”.(Sampay, A., 1961: 493). Dentro de la Prudencia en su parte cognoscitiva, se
descubre la necesidad de otros saberes adquiridos tales como la memoria del
pasado (Historia) y la inteligencia del presente (Sociología Política). De lo dicho se desprende que los conocimientos
necesarios para el político son la Ciencia Política o Filosofía Política, que
le da los principios generales, un cierto universo prescriptivo, al que
contribuyen ciertamente disciplinas subalternantes[5]
tales como la Teología, la Antropología y la Ética; el conocimiento de las
principales artes operativas subalternadas[6]
a la Ciencia Política tales como la educación, la economía, y la estrategia
que brindan reglas generales aplicables y necesarias para el obrar político
arquitectónico; asimismo, le resulta fundamental poseer la memoria del
pasado, que para la Prudencia arquitectónica es la Historia, y la inteligencia
del presente político, lo cual constituye el objeto de la Sociología Política
o Ciencia Política Empírica. (Sampay, A.,1961:494) El conocimiento de la Historia y de la Historia política
que incluye el obrar humano político de los grandes líderes, la historia de
las instituciones y de las ideas políticas concretadas en una época
determinada a través de un “programa político”, acrecienta la experiencia del
político, “permitiendo extraer de esas
experiencias históricas concretas, reglas singularizadas que aconsejen
preferir una entre las muchas soluciones que se ofrecen al político para
determinar las normas generales y abstractas de la Ciencia Política en la
realidad política en que obra y que recrea con su obrar”. (Sampay, A.,1961:
495). La historia debe ser considerada por el político como
señalaba Benedetto Croce al afirmar que “toda historia es historia
contemporánea” (…) “ porque es evidente que sólo un hecho pasado; el cual,
por tanto, desde que se unifica con un interés de la vida presente, no
responde a un interés pasado, sino presente”: (Croce, B.,1948 :4). Es decir nadie va al pasado sin un interés presente o
como también señalaba Lucien Febvre “ciencia del pasado, ciencia del
presente”. Pero aquella voluntad de dominio, y la sagacidad, más los
conocimientos intelectuales adquiridos solo convierten al político en idóneo
para el oficio y aun con esta idoneidad podría servirse del poder para fines
propios materiales, como el enriquecimiento ilícito, la confusión de los
bienes privados con los públicos, o para satisfacer su sensualidad de mando y
su apetito de gloria. ¿Qué le falta, entonces, para que, abnegándose, ponga
sus dotes naturales y su saber adquirido al exclusivo servicio del bien
común? La respuesta de Sampay no se hace esperar: le falta la perfección
moral que sustenta esa abnegación. Sin entrar en esta ultima cuestión-que no es un tema
menor en el caso de Perón, pretenderemos, como dijimos, identificar las
cualidades naturales que manifiestan la vocación del conductor político en
Perón y las cualidades intelectuales que adquirió para desarrollar su oficio
político. Para ello, analizaré brevemente sus contextos personal e
institucional, su educación, lecturas, actividades, profesores, afinidades
intelectuales, amistades, viajes etc.- realizados entre 1900 y 1943. La formación de Perón se presenta en cuatro etapas bien
definidas: su infancia y adolescencia (1900-1910), su ingreso al Colegio
Militar (1911-1913), la fase militar de contacto con el material humano,
entre 1914 y 1925, su etapa de formación y docencia con sus primeras experiencias
políticas preparatorias (1925-1943). 1. La infancia
1895-1910. Lo innato Nacido en Lobos, Provincia de Buenos Aires en 1895, su
niñez transcurrió en el campo bonaerense hasta que su padre Mario Tomás
decide trasladarse en 1900 a la Patagonia. A mediados de 1904 sus padres lo
mandan a Buenos Aires a vivir con su abuela para iniciar sus estudios
formales. En 1965 Perón recordará esta etapa en unas declaraciones donde
sentenciaba “El hombre se forma hasta los
ocho años, en que actúa sobre el inconsciente. Después se prepara. En mi vida.,
la Patagonia gravitó siempre. Hasta los nueve años me crié con los indios y
cazando guanacos”. También afirma esto otro: “Cada vez que necesité al indio
aquel de la niñez, lo tuve”. (Perón, 1997, 14) La formación inicial de Perón tal como la relata su
biografía más completa (Pavon Pereyra Enrique, 1952) incorporó algunos
fundamentos de doctrina cristiana en la Escuela de la Parroquia de la Merced
en la Capital Federal donde realizó su escuela primaria y fue conformando sus
hábitos de estudios en los colegios Internacional de Olivos y Politécnico de
la Capital Federal, donde realizó su etapa de colegio secundario. De su formación espiritual Perón recordaba en 1972 que “Tenía dos tías viejas (doña
Vicenta Agapita y doña Baldomera Martirena). Eran maestras a principios de
siglo... Ellas me enseñaron a leer el breviario en los claustros de la
iglesia de la Merced, aprendí con ellas las primeras letras y el Catecismo”,
rememoraría en Madrid. Y recordaba en otra entrevista “En los claustros de la
iglesia de la Merced, todavía bajo la dirección tutelar del mercedario,
monseñor Antonio Rasore, aprendí las verdades del Catecismo”. “Mi credo
espiritual se completó en la Escuela de doctrina cristiana que funcionaba
anexa, donde deben constar los premios y distinciones con que los sacerdotes
estimulaban mi preparación religiosa”. (Perón, J.D.,1997:15) La cuestión de la religiosidad de Perón es un tema
importante en la determinación de su personalidad, en general no se lo
considera un hombre religioso, toda vez que su formación espiritual entra en
un cono de sombras una vez pasada su infancia, la cuestión es que Perón respeto
siempre las formas del Culto y reconoció en la Iglesia un poder político
importante e influyente, tomando inclusive elementos de la Doctrina Social
Cristiana en su acción política, pero difícilmente pueda considerarse un
“hombre religioso”. Simultáneamente, surge su precoz interés por la historia
como señala alguno de sus biógrafos Perón fue “un lector adolescente e
interesado de la Historia Universal de César Cantu”, que le fuera obsequiada
por su padre. Paralelamente y vía su abuela paterna, Dominga Dutey, el
adolescente conoce la trayectoria de su abuelo Don Tomás muerto en 1889, años
antes de su nacimiento. Admirador de Mitre, Don Tomás había sido presidente
del Consejo Nacional de Higiene y servido como médico en la Guerra del
Paraguay. La figura de Don Tomás y los deseos de su padre influyen en su decisión
acerca de su futuro, a los 15 años tiene una primera atracción por los estudios
de medicina, finalmente se decide por la carrera militar y rinde y aprueba el
examen al Colegio Militar de la Nación. Bien dotado por la naturaleza, se lo veía un joven
vigoroso, dueño de un físico atractivo, de buena salud, amante de la
naturaleza y los deportes, responsable y trabajador en su tarea cotidiana,
sencillo de trato y poseedor de una gran simpatía natural y expresividad en
su trato social. 2. Perón en el
Colegio Militar de la Nación. A principios del siglo XX se realizaron profundas
reformas en los programas de formación de los oficiales del ejército
argentino, especialmente a partir de la gestión del Teniente General Pablo
Riccheri como ministro de Guerra [7].
Los criterios vocacionales y empíricos fueron reemplazados por enfoques profesionales
y científicos propios del fantástico proceso de modernización de la guerra,
acaecidos desde la Revolución Francesa. Este proceso se realizó en el país bajo el asesoramiento
del ejercito alemán cuyo modelo organizacional[8],
después de la guerra franco prusiana era el más exitoso y admirado en el mundo.
José Luis de Imaz señala que “En 1906 parten 33 oficiales a instruirse en Alemania.
En 1908, 13 oficiales rinden examen de alemán para perfeccionarse en ese
país. En 1910 son 26 los oficiales que rinden examen de alemán. En 1912 sobre
36 profesores 10 eran alemanes. En 1912 se designa para prestar servicios en
el ejercito alemán a 24 oficiales. Para cuando en 1919 se rescinde el
contrato del último profesor alemán en la Escuela Superior de Guerra, la
“profesionalización” en la Argentina había tenido un modelo claro e
indiscutible, modelo que inculca sus valores, enseña disciplina y dio ejemplo
de sumisión al poder legal.” (De Imaz, J.L.1964: 136) En 1910 Perón realizó el ciclo preparatorio para ingresar
al Colegio Militar de la Nación donde cursó desde 1911 hasta 1913.“A los 13
años mis padres me entregaron a la Patria. A su amparo crecí y me hice
hombre.” (Pavon Pereyra, E.,1965: 13) La dirección del establecimiento ubicado
en la localidad de San Martín estaba a cargo del Coronel D. Cornelio
Gutiérrez (1862-1942) oficial egresado del Colegio Militar en 1874, y que
dirigió el Colegio entre 1909 y 1915. Se trataba de un oficial de carrera
imbuido de los criterios del profesionalismo militar con una parte de su
formación realizada en Europa. El jefe del Cuerpo de cadetes cuando Perón
entro al Colegio era el Mayor Martín J. López y lo reemplazo en 1912 el Mayor
Eduardo Fernández Valdez que se desempeño en el cargo hasta 1915. (Garcia
Enciso, I.,1970: 239). Un capitán del ejército alemán von Schlener estaba
agregado a la plana mayor del Colegio. De todos sus profesores de esa institución, los más
recordados por Perón serán sus primeros profesores de Historia , disciplina
que Perón cultivaría con esmero a lo largo de su vida, fueron Julio Cobos
Daract vinculado con la tradición de la historiografía liberal y Juan José
Biedma, partidario de la nueva escuela histórica argentina surgida con Adolfo
Saldías y Ernesto Quesada. En 1965, Perón recordará críticamente a sus profesores
“civiles”, entre ellos a los mencionados Cobos Daract y Biedma. “En la educación militar que se
me impartió mis profesores de historia se llamaron primero Cobos Daract y
Juan José Biedma y luego Ricardo Levene y Caillet-Bois, esto es, historiógrafos,
cronistas colectores de anécdotas, que explicaban en nuestros institutos “lo
convenido”, o graduaban el material de acuerdo con los dictados del momento.
En su afán detallista no vacilaban en convertir en caballo blanco a las mulas
puntanas que el Libertador montaba en Mendoza, Santiago de Chile o Lima; en
cambio se resistían a explicar una sola de las razones de las muchas que
indujeron a San Martín a expatriarse, luego que se derrumbaron sus ideales de
la Confederación Suramericana, cruzado por el sabotaje de las facciones
unitarias. Durante más de medio siglo la oficialidad argentina se ha graduado
sin saber historia patria, huérfana de toda orientación nacional, sin noción
de “servicio”. Imbuida, eso sí, de un espíritu de cuerpo donde conjugaban
todos los complejos y se daban cita todas las frustraciones
personales.”(Pavón Pereyra, E.,1965: 16) Si bien el Perón maduro, aparece como crítico de la
educación histórica recibida durante su juventud, su pasión por este campo
científico se afianzo en esta época. Se sabe, según rescata F. Chávez que las
clases de Cobos Daract, según testimonio de Raúl Aguirre Molina (compañero de
promoción de Perón), tenían interés especial para los cadetes, quienes allí “descubrían datos poco trillados
de la historia nacional y figuras condenadas como la de Rosas”.(Perón, 1997:
16). Por otra parte su posición crítica se contradice con
algunas expresiones personales de admiración por Mitre, cuya figura es
central, en la concepción liberal de la historia nacional. José María Rosa
(citado por Sebreli) sostenía que Perón tenía una clara visión política del
presente, pero, “en su interpretación de la historia no dejaba de ser un
liberal”. En sus clases de la Escuela de Guerra “elogiaba a Mitre como militar (…)
Perón le daba poca importancia al pasado, un viejo defecto liberal.”
(Sebreli, J., J., 2002: 216). Esta afirmación puede ser posible habida cuenta de su
admiración por su abuelo paterno, quien sirvió con Mitre como médico en la
Guerra del Paraguay, por otra parte el joven Perón habría leído la obra de
Mitre Historia de Belgrano y de la Independencia Argentina, que tenía en su
biblioteca particular en la edición de Felix Lajonave, de 1887, y que
utilizará como base en su primer trabajo científico de 1927. (Perón,
J.D.1997: 93) Pese a ello Perón recuerda esta formación como “una pedagogía bárbara que
también reinaba en la educación civil en esa época fenicia y que parecía
destinada a falsear la índole natural de cada uno de nosotros. Sin embargo yo
pasé por esa prueba salvando todo lo que había en mi de montaraz: la espontaneidad
y el repentismo puramente campesinos que son, precisamente, apreciables virtudes
naturales de nuestra raza criolla, muy valiosos en lo militar. (Pavon Pereira,
E.,1952 :13) Esta última imagen tiene un valor importante en cuanto
al rescate de sus cualidades innatas, muchas veces Perón reiterará esta
componente de su personalidad, su condición de “criollo”, aunque de sangre
vasca mezclada por arriba con escocesa e hispano criolla. Coincidentemente
con esa auto percepción Perón recuerda que en 1913 con motivo de su egreso
como subteniente, su padre Mario Tomás le obsequió un ejemplar del Martín
Fierro con la siguiente dedicatoria: “Para que nunca olvides que por
sobre todas las cosas sos un criollo” (Perón, J.D.,1997: 14) En una entrevista que la revista Panorama le realizó en
Madrid el 14 de abril de 1970, Perón recordaba tres obras que habían tenido
una influencia importante en su vida y que las había incorporado a su formación
al finalizar el Colegio Militar “cuando me recibí de
subteniente, el 13 de diciembre de 1913, mi padre me regaló tres libros que
siempre estuvieron en mi mesa de luz: los consejos de Lord Chesterfield a su
hijo Felipe de Stauhope; Vidas Paralelas de Plutarco en la edición de
Grenier, bajo el título de “Varones ilustres”, y el Martín Fierro de José
Hernández. En cada uno de ellos me puso una dedicatoria adecuada. En el de
Lord Chesterfield, “Para que aprendas a transitar entre la gente”, en el de
Plutarco: “Para que te inspires en ellos” y la ya citada del Martín Fierro. Finalmente agregaba “No se si lo habré hecho bien,
pero jamás me he apartado de estos tres consejos que reglaron mi vida.”
(Chávez, F., 2000 :47) Este relato tendrá una verificación empírica a lo largo
de su vida, su relación con la gente, la imagen de los grandes conductores de
la historia como fuente de inspiración e imitación y su vinculación con lo
gauchesco serán cuestiones permanentes en su desarrollo profesional y político.
Del relato de sus variadas biografías surge que Perón
paso envuelto en una medianía el tiempo de sus estudios en el Colegio Militar
situado en ese entonces en la localidad de San Martín. Perón será alumno de
la ultima promoción del Colegio que tendrá un plan de estudios de tres años,
a partir de 1912 la duración de los estudios será de cuatro años. Se graduó
como subteniente - en el arma de infantería - , ocupando el puesto 43° de su
camada compuesta de 110 cadetes, el 13 de diciembre de 1913.” (Page, J.,1984:35)
En ese momento el Instituto contaba con 382 cadetes. En el Colegio Militar también inició su desarrolló
personal en el ámbito de otra de sus pasiones: el deporte y los juegos al
aire libre. Perón realizará su formación deportiva a través de dos grandes
pasiones la esgrima y el box. Señala Félix Galimi que (Perón) era un buen
esgrimista, será campeón del ejército en espada. [9]
En relación con el boxeo señala Santiago Senen González
que “cuando terminó sus estudios en
el Colegio Militar, al cumplir 20 años y poco antes de ser ascendido a
teniente, Perón aprovecho el fin de semana de unas maniobras militares en
Paraná, y en la capital entrerriana fundo el Boxing Club.” (Senen González,
S., 1996: Nº 345) Otro deporte que práctico fue el esquí. “Soy un viejo montañista.
Conservo todavía entre mis recuerdos de la montaña la piqueta con la que
escalé el Monte Blanco y que me acompaño en todos los viajes por las montañas
argentinas”. Recibió el título de maestro esquiador de manos del
príncipe Humberto de Saboya. En Aosta completó sus conocimientos teóricos y
prácticos en esa materia con dos cursos especiales para tropas de infantería
de montaña. (Senen González, S. 1996: N° 345) Su gusto por la práctica y los espectáculos deportivos
se vincularán después de 1943 con su acción política, haciendo del deporte
una importante componente de su sistema político. 3. Etapa
cuartelera. El aprendizaje empírico. La inteligencia de la realidad estatal. Page destaca, la fácil adaptación de Perón al ambiente
militar, “la parte que más le atraía era
la camaradería de los cuarteles. Como nunca había conocido lo que es un
ambiente familiar seguro, la institución a la que paso a pertenecer le
ofreció un sustituto para llenar ese vacío”. Su primer destino, en el que permanece hasta 1920 será
el regimiento XII de Infantería General Arenales en la ciudad de Santa Fe. En
esa plaza Perón realizó sus primeras experiencias sobre el servicio militar y
las estadísticas sociales, descubrió la“desesperación y miseria en la que se
debate el material humano criollo” de la época. Analizó la cuestión social y la revolución, como parte
sustantiva del proceso político-social que se desarrollaba en el país y el
mundo, en forma vertiginosa y paralela a su crecimiento profesional. Se
enfrentó en distintas ocasiones con el sindicalismo revolucionario,
predominantemente anarquista, en un ámbito geográfico como la Provincia de
Santa Fe donde esas ideas revolucionarias tenían gran recepción en una
inmigración masiva de origen mayoritariamente italiano. Así, el joven
teniente participa en misiones de control y represión de las huelgas en La Forestal,
en la localidad de Villa Guillermina, al Norte de la Provincia, entonces un
importante centro fabril donde trabajaban más de 5.000 obreros. [10]
En 1919, la experiencia triunfante de la revolución rusa
se hizo sentir en el país, las tácticas revolucionarias anarquistas fueron
siendo reemplazadas por las bolcheviques, todas centradas en la violencia
revolucionaria como “partera de la historia”. Son los tiempos de la famosa “Semana
Trágica” de enero de ese año, Perón fue enviado nuevamente a San Cristóbal, a
San Francisco y Rosario a controlar las huelgas “revolucionarias”,
principalmente de los obreros ferroviarios, allí fue, señala Pavón Pereyra,
donde Perón quedó muy impresionado por las banderas rojas de los huelguistas
y los dialectos extranjeros de los líderes sindicales, que por otra parte, no
le resultaron diferentes de los dialectos piamontés y lombardo, condimentado
con expresiones vernáculas, que utilizaban sus soldados conscriptos.(Pavón
Pereyra, E., 1952: 50) Es posible que su profundo antimarxismo halla nacido por
esta época habida cuenta que estos sucesos, analizados por Perón muchos años
después, serán para él una de las causas de la caída de Yrigoyen en 1930. En
efecto, señala Rouquie “alrededor de 19191920, la
psicosis de la Revolución de Octubre provocó en las márgenes del Plata una
ola de pánico sin fundamento a la par que un antibolchevismo sin comunistas,
ahora bien la segunda presidencia de Yrigoyen coincide con la organización en
América Latina del sindicalismo “clasista” y de los movimientos de extrema
izquierda afiliados a la III Internacional” (Rouquier, A.,1973: 207).Uno de
los temas principales que preocupaban a los golpistas del 30. Durante esos años de su estancia en la capital
santafesina Perón, ya teniente segundo, realiza su primer examen crítico de
las doctrinas socialistas y comunistas. Señala el autor que la Forestal era recordada en la
historia, la literatura y el cine por las formidables represiones armadas del
20, por el modo de sofocar los desesperados levantamientos obreros que en
luchas épicas llegaron a apoderarse de almacenes, carnicerías y ganado acorralados
por el hambre y las inhumanas condiciones de trabajo. Se trataba de un Estado
dentro del Estado nacional con policía y moneda propias. 4.-La Escuela de
Suboficiales y el despertar de la vocación docente En su paso entre 1920 y 1925 por la Escuela de
Suboficiales Sargento Cabral de Campo de Mayo Perón profundizó su
conocimiento del potencial humano nacional. “La Escuela de Suboficiales fue
también una escuela para mí. Allí tome contacto con legiones de muchachos
humildes que venían desde todas las latitudes de la patria. De cada uno de ellos
aprendí un poco, por esas virtudes que la tierra da mediante la escuela
grandiosa que es el dolor de la propia tierra y que no iguala a ninguna otra
escuela de la vida.” (Pavón Pereira,E. 1952:77) Page señala que “este destino convirtió al joven teniente
en maestro y líder”. Destaca que en 1919 las cualidades pedagógicas de Perón
“ya eran notables” y que en su evaluación militar que figura en el legajo de
ese año “ostenta la observación: es un instructor excelente.” (Page, J. 1984:
10). Durante esta etapa de su vida, Perón empezó su tarea de
refractar y adaptar ideas ajenas a las necesidades propias y encaró la
traducción del “Reglamento de Gimnasia alemán para el ejército y la armada”
que se publicó en 1923. Redactó un capítulo del Manual de “Moral Militar”(1925)
prologado por el Director de la Escuela Sargento Cabral el Teniente Coronel
Julio Costa. El capítulo redactado por el capitán Perón recoge sus
experiencias con los aspirantes a suboficiales, allí Perón destaca tres componentes
principales que deben ser desarrolladas en la personalidad: el cuerpo, la
inteligencia y los sentimientos, que denomina respectivamente instrucción
física, intelectual y moral. Las condiciones morales que Perón enumeró en la
obra son: Integridad de los procedimientos, veracidad, sentimiento del deber,
valor ante la responsabilidad, resolución, firmeza, energía, tenacidad,
dominio de sí mismo, independencia, lealtad, abnegación, perseverancia,
altivez y respeto de si mismo. Allí leemos sentencias como ésta: “El carácter rige todas nuestras
actividades y es el encargado de regirlas bien. Nada hay que pueda resistir a
una voluntad educada y poderosa, los triunfadores son siempre hombres de gran
voluntad”(Perón, JD 1997: 16). También este es el momento de la aparición de su
potencial histriónico. Esta característica la recoge Page cuando menciona los
comentarios de su jefe de batallón “Es robusto, de buena presencia
y correcta actitud militar, animado y resuelto transmite su fibra militar a
la tropa a la que instruye. Vive intensamente su profesión y está siempre dispuesto
a hacer más.” (Page, J.1984: 11) En este momento de su vida se comienza a delinear el
primer esbozo de la triple dimensión de la personalidad de Perón según señala
del Dr. Alfonso Santiago, en cuanto que en Perón se manifestaban tres
componentes claramente diferenciables, una componente genial (inteligencia de
la situación y conducción), una componente histriónica ( capacidad de
comunicación, oral, gestual y escrita con las masas) y una componente moral,
(maquiavélica y de situación). 5.- Perón, alumno
de la Escuela Superior de Guerra. Su ingreso al arte superior de la
conducción La influencia de la primera guerra mundial y las nuevas
ideas estratégicas y tácticas surgidas en su desarrollo afectaran en forma
considerable los programas de estudio de la Escuela Superior de Guerra
durante la década del 20, no es ocioso recordar aquí que la ultima experiencia
bélica del Ejercito Argentino se remontaba 50 años atrás a la guerra con el
Paraguay. Señala Picciuolo que, “nuevos conceptos se fueron
incorporando al lenguaje militar adquiriendo relevancia las ideas
estratégicas y tácticas surgidas durante su desarrollo y sus planes de
operaciones. En particular, en el llamado frente occidental, el plan Schlieffen
y los planes Franceses; en el oriental el plan Ruso para la invasión de
Prusia y Galitzia y la reacción de la conducción alemana que logra detener la
ofensiva con éxito en las famosas batalla de Tannenberg y los lagos
Masurianos”. (…) “Se estudiaron asimismo los mecanismos de movilización y
concentración y la preparación y la conducción de las batallas”. (...) “los
contendientes recibieron de la industria una cantidad de medios no igualados
en guerras anteriores lo cual permitió organizar y equipar a fuerzas
numerosas. Los teatros de operaciones se multiplicaron, incrementando las
necesidades logísticas y creando problemas nuevos a la estrategia”.
(Picciuolo, J. 2000:124) Por otro lado, la visión geopolítica anterior que tomaba
Europa como el centro del mundo fue modificada con el surgimiento de los
Estados Unidos como potencia industrial, económica y militar. Otro tema
central en este punto fue la Revolución Rusa que produciría consecuencias
importantes para el futuro. En ese contexto de renovación los estudios
históricos-militares tuvieron como modelo de la posguerra a las ideas
dominantes en Europa, como señala Picciuolo “se busco apasionadamente las
enseñanzas de la última guerra según la metodología dominante en la historia
militar de ese tiempo”. (Picciuolo, J. 2000,125) Estas enseñanzas de la gran guerra produjeron cambios
importantes en los planes de estudio de la Escuela, se incorporaron materias
como Sociología, Economía Política y Estadística. Bajo la dirección del
Coronel Mayora, director de la escuela entre 1922 y 1925 se profundizó la influencia
alemana a través de una nueva misión militar promovida por el Inspector
General del Ejército, en ese entonces el General Félix Uriburu. De dicha
misión fueron destinados en 1925 en la Escuela de Guerra los coroneles Faupel
y Von Wastrenhagen y en 1927 estando ya Perón de Alumno los Coroneles
Kretzschamar y Schneider. Un año antes, el 12 de marzo de 1926, Perón fue
destinado a la Escuela Superior de Guerra para realizar el curso para Capitanes.
Estará en este destino hasta 1929, cuando pasó a revistar en el Estado Mayor
General del Ejercito. Fue en esta etapa donde sus biógrafos coinciden en
señalar que Perón “completa el ciclo cultural de sus conocimientos” y donde
“arquitectura definitivamente su personalidad” Pavón Pereyra coincide en forma muy encomiástica con la
importancia de esta etapa en la formación de Perón. “Es tan trascendental la
derivación normativa de aquella experiencia militar, en la vida civil del
futuro “demiurgo” que no podemos separar tal aprendizaje del proceso de su
simbiosis política y de su preparación pragmática como “demagogo”, vale
decir, en sentido estrictamente helénico y filológico: popular conductor”. “Esta –añade- constituye la
etapa decisiva de su madura y severa formación castrense. Decisiva y crucial
en el sentido de que ella coincide con la de su plenitud somática y la de su
completa vertebración y madurez intelectual. De la Escuela Superior de
Guerra, Perón egresará armado con todas las luces de su inteligencia, como
Minerva de la mente de Júpiter”. (Pavón Pereira, E. 1952: 108) Para verificar el proceso de renovación de los estudios
conviene realiza un análisis del listado de títulos del Catálogo de la
Biblioteca del Oficial del Círculo Militar,[11]
esta colección especializada resulta un elemento importante para investigar
la formación intelectual, de Perón y de los oficiales de su generación, ya
que se trataba de un material bibliográfico de muy fácil acceso para los
oficiales en actividad, y lo fue para Perón en particular, que tenía una gran
avidez por este tipo de literatura. Su lectura y análisis permite comprobar
la comentada influencia alemana en el ejército, e identificar también a los
oficiales que a lo largo de la historia del siglo XX, han participado del
debate intelectual sobre los principios y problemáticas de su profesión; y,
donde, por último, se recoge parte importante del pensamiento político,
económico, estratégico y táctico de gran influencia en la política argentina,
que va más allá del peronismo, teniendo en cuenta la presencia sustantiva que
el poder militar tendrá en los procesos políticos del siglo XX. [12] Como destaca Rouquie al respecto “El vigor de la relaciones
militares germano-argentinas sólo puede compararse con su carácter duradero.
La derrota de 1918 y la posterior instalación de la República de Weimar no
las debilitan notablemente. Señalemos como ejemplo, que la Biblioteca del Oficial,
(...) publicó desde su creación hasta 1929, 60 títulos traducidos del alemán
sobre un total de 126 obras, contra 20 títulos franceses, siendo el resto de
autores nacionales. En una palabra las tres cuartas partes de los autores
extranjeros leídos por los oficiales argentinos son alemanes. Es menester
agregar a ello que los nueve décimos de los títulos de la misma colección
referidos a la guerra del catorce son traducidos asimismo del alemán. Puede
pensarse que los que denunciaban entonces el peligro de “tutela mental”
inherente en la imitación mecánica del modelo alemán no se inquietaban sin razón,”
(Rouquie, A. 1981: 97) En este ambiente cultural castrense, que envolvía las
actividades de la Escuela Superior de Guerra, Perón ingresa al curso de
capitanes donde tomó contacto con las lecciones de profesores de la talla de
Karl Litzmann, famoso héroe de Brzesiny, veterano de las dos guerras, quien
había sido director de la Escuela de Guerra de Berlín, Perón lo conoció y
admiró personalmente en el año 1927 cuando visito Argentina y dictó varias
conferencias a todas las cuales asistió Perón como alumno de la ESG. Falleció
casi centenario en 1935; y del Teniente General Alexis Von Swardz, maestro de
“conductores” de la fama de Dankle, Hindemburg, Pétain y Eylau, quién se
desempeñó de profesor visitante en la Escuela Superior de Guerra y la Escuela
Superior Técnica entre 1924 y 1943. Perón fue alumno preferido de Von Swartz
a quien dedico un ejemplar de apuntes de historia militar con la siguiente
dedicación: “con mi gran cariño por el
maestro y mi gran admiración por el glorioso soldado de Port Arthur y
Longorod. En cuanto a los profesores argentinos, casi en su
totalidad, adhería las teorías del Estado Mayor Alemán. Un lugar destacado le
corresponde al Coronel. Enrique Rottjer Quiroga, reconocido historiador
militar argentino, quien en 1926, fue su profesor de Historia junto a Ricardo
Levene. Fue, precisamente, con Rottjer con quien realiza el trabajo Campañas
del Alto Perú, correspondiente al Curso 110 de Historia Militar, con una
investigación que Perón concluyó el 27 de agosto de 1927. En el original
consultado puede leerse “Trabajo excelente. Puede darse por terminada esta
investigación. My Rottjer”.(Perón, JD. 1997:16). En este estudio Perón muestra un conocimiento y manejo
de material bibliográfico y documental importante pertenecientes al Archivo
General de la Nación, a la Biblioteca Nacional, a la Biblioteca del Círculo
Militar y ya menciona la existencia de su Biblioteca Particular. Pavón Pereyra
registra el interés de Perón en el estudio y la investigación señalando que
en el año 1927 su nombre encabezó la nómina de investigadores de distintos
ámbitos académicos que concurrieron al Archivo General de la Nación.(Pavón
Pereira, 1952: 112) Otros profesores importantes del Capitán Perón en esa
época fueron el Coronel Juan C. Sanguinetti, profesor de Fortificaciones y
autor de distintos trabajos publicados por la Biblioteca del Oficial “La
organización del terreno” y “Nuestro potencial económico industrial y la
defensa del Estado”, Juan Manuel Monferini quien desde joven había demostrado
una preocupación intensa por el conocimiento de nuestra historia, profesor de
Táctica, Estado Mayor y de Historia Militar en la Escuela Superior de Guerra,
ocupo su dirección en el período 1941-42. La Academia Nacional de la Historia
lo eligió como miembro en 1944, pero la muerte le impidió incorporarse. Su
libro sobre instrucción de oficiales será citado por Perón en sus trabajos[13],
Walter Herr profesor de Artillería, cuya obra Perón cita en su trabajo sobre
el Frente Oriental [14],
el ya citado Dr. Ricardo Levene quien fue un destacado historiador argentino
y Miembro de la Academia Nacional de la Historia, Levene estaba a cargo de la
cátedra de Historia General en el primero y segundo año del curso de
Capitanes desde su creación en 1915, esta materia tenia como objetivo
contribuir a la preparación general de los alumnos y facilitar la tarea de
los profesores de Historia Militar al darles un marco general para el estudio
de cada campaña, Mariano de Vedia y Mitre abogado que enseñaba los aspectos
jurídicos necesarios para la profesión militar, realizando sus comentarios
del Código Militar y de las principales Leyes Militares. Otro docente de gran influencia en la formación
histórica de Perón fue el teniente coronel Juan Lucio Cernadas, profesor de
Táctica. Autor del prefacio al libro de Perón titulado “El frente oriental de
la guerra mundial en 1914. Operaciones en la Prusia Oriental y la Galitzia,
Tannenberg, Lagos Masurianos, Lemberg”, editado por la Biblioteca del Oficial
en 1931, donde a modo de resumen expresa: “Hoy con este libro, su autor ha
encendido una nueva antorcha, e inicia su marcha por el camino del estudio
crítico de la historia de la guerra. Va por la senda de sus propias
inclinaciones, espontáneo, resuelto, pletórico de fe y con paso seguro (…) sé
le dedico sin reticencias sus mejores horas de descanso, durante largo
tiempo.” Y agrega más adelante “El estrecho parecido, que casi podríamos
decir similitud, de las condiciones geográficas generales de la susodicha
frontera con las de nuestro probable y principal teatro de operaciones,
permite reflexionar con provecho para nuestro futuro.” Lo refiere también
“nutrido en el paciente y largo estudio de los maestros de la conducción de
la guerra pretérita y empapado medularmente de la bibliografía de posguerra,
plasmo su propio criterio sobre bases sólidas y de innegable erudición.”
Explícita su simpatías germanas al señalar que “pone de relieve, con una no
bien reprimida simpatía, las aspiraciones y tendencias pacifistas de
Alemania, divorciándola de la culpabilidad de la guerra.” Y finaliza diciendo
que “en resumen el capitán Perón se ha superado a sí mismo, a su edad y a su
propia jerarquía, y puede ostentar en su semblante, como justo título de su
capacidad, la sonrisa de satisfacción de haber dado término a una obra de
positivo mérito, que es un orgullo profesional para el cuadro de oficiales argentinos”.
(Perón, JD. 1997: 139 y ss.) Durante el desarrollo del curso profundizó sus estudios
sobre las teorías de Clausewitz, Von der Goltz y Foch. Perón conoce la obra
del filósofo de la guerra moderna Carl Von Clausewitz “De la guerra”, a
través de la edición de 1922 de la Biblioteca del Oficial, especialmente el
famoso tomo I que incluía el libro I, Sobre la naturaleza de la guerra,
incluía los aspectos esenciales del pensamiento clausewitziano sobre la
guerra y la política, de gran influencia en la vida de Perón.[15]
La primera cita que realiza de este autor es en su trabajo sobre el Frente
Oriental de la Guerra Mundial en 1914. La obra de Colmar Von der Goltz, “La nación en armas”,
la analizará a través de la edición de 1927 de la Biblioteca del Oficial. Se
trata de un viejo conocido del ejercito argentino que había visitado nuestro
país en 1910 con motivo de los festejos del Centenario[16].
Como destaca Chávez, Perón lo estudió con suma atención
y máximo provecho. Para el teórico germano -en aquella obra aparecida en
1883- la organización militar debe caminar “en armonía con el estado
general del pueblo. Los regímenes oligárquicos vuelven imposible una verdadera
defensa nacional, ya que desatan más resistencias que un monarca absoluto”
(Perón, J.D.,1997: 17). La relevancia de estos estudios en la Escuela Superior
de Guerra, las destaca Picciuolo, citando las memorias del Instituto del año
1926. Allí se encuentran como contenidos del II curso de Historia Militar el
análisis en profundidad del concepto de nación en armas, “desde los límites cada vez más
amplios que ha alcanzado la guerra en los tiempos actuales, justo es que la
enseñanza de esta materia haya ampliado sus contornos. No ha podido dejar de
lado la influencia que las fuerzas morales, la política interna y externa, la
economía, las finanzas, etc. ejercen en la conducción de la guerra”
(Picciuolo, J., 2000: 120) Quizás lo mas relevante de esta etapa como alumno sea el
inicio de su especialización en Historia Militar, en particular en el estudio
de los grandes capitanes de la historia y en la ciencia de la estrategia a
través de un enfoque historicista. Pavón Pereira señala que Perón “demostró en materia de Historia
Militar desde un comienzo poseer una interpretación personal. Cada pasaje de
la misma era objeto de un cuidadoso estudio; a través de sus páginas pudo
observar las acciones de los grandes capitanes, empaparse y compenetrarse de
la ley de los conductores, que después aplicará al campo de lo político.” (Pavón
Pereira, E.,1952:111). La importancia de Perón en la Historia Militar
Argentina, muchas veces exagerada por sus apologistas la refiere Roberto
Echepareborda[17]
al desarrollar su capítulo sobre “Cultores de la Historiografía Militar” ,
destaca que el primer requisito del historiador militar “debe ser el poseer el dominio
del arte de la guerra, conjugado a la facultad de interpretar plenamente los
fenómenos políticos-sociales.” Esta especialización, que Perón desarrollo, dentro del
núcleo de los principales historiadores militares argentinos, herederos de
los historiadores militares clásicos del siglo XIX tales como Bartolomé
Mitre, Vicente Fidel López, Ernesto Quesada, Adolfo Saldías y Antonio Díaz, a
los que se suman los primeros historiadores militares como Amadeo J. Baldrich
y sus maestros Monferini, Beverina, Rottjer, y Sarobe. Esta será la escuela
donde se formo Perón, Echepareborda lo ubica entre los Historiadores
militares contemporáneos en un escalón menor que los antes citados. 5.-Perón :Profesor
en la Escuela Superior de Guerra. Su traslado a la política En 1931, Perón inició sus actividades como Profesor de
la Escuela Superior de Guerra, actividad que se prolongará hasta 1936. Se
incorporó a la cátedra de Historia Militar como ayudante del Teniente Coronel
Enrique Rottjer a quién después reemplazará. Durante esta etapa consolidó los conocimientos
adquiridos e inició la síntesis de un pensamiento estratégico “sui generis”
que influyó en el campo de la política con una virulencia inusitada y
ocupará, sin competencia alguna, la historia de las ideas políticas del país
de la segunda parte del siglo XX. “Perón no estudió ni enseño la
guerra sino a través de analizar los imponderables, las causas y las
concausas invisibles que explican la finalidad no confesada de los conflictos
y de los cuales el fenómeno bélico venía a constituir solo una parte. Sacar
consecuencias políticas, sociales y económicas aparte de los militares.”.
(Pavón Pereira, E.1952 :113) Perón publicó en 1931 “El frente oriental de la guerra
mundial en 1914. Operaciones en la Prusia Oriental y la Galitzia, Tannenberg,
Lagos Masurianos, Lemberg” [18].
Una obra en la que demuestra su conocimiento profundo de los distintos
autores civiles y militares que estudiaron las causas y el desarrollo de la
Gran Guerra, entre los cuales cabe destacar a Schliefen, von Bernhardi,
Danilow, el general Gröener Loringhoven, von Conrad, y el general Golovine.
Como se ve la mayoría de ellos alemanes. Para una mejor pedagogía de sus clases de historia
militar, Perón ordenó y redacto sus apuntes en una recopilación de
“lecciones” que dio a luz en 1932 bajo el título de “Apuntes de Historia
Militar”. En la advertencia a la primera edición, Perón señala que “Los apuntes que este libro contiene tienen por objeto
evitar las anotaciones que los alumnos toman generalmente en clase, en
perjuicio de las explicaciones, lo que el alumno puede anotar, en general
esta tratado en ellos, de manera que la clase puede ser aprovechada ampliamente
para entender, aclarar y fijar los conceptos emitidos”.(Perón,1997:25). Este carácter lo resalta críticamente Horacio González,
al señalar que se trata de un libro de “apuntes” que no exige a su autor ser
original, innovador y preciso en sus fuentes y citas. En la obra de Perón
encontramos una cantidad de citas, aforismos y frases entrecomilladas sin un
autor preciso, de las cuales Perón se apropia, sin que ello afecte la
originalidad de la frase o aforismo que recoge; “la copia o el plagio son
reaseguros de que un saber cae junto a la misma médula de realidad ya
acreditada por la fama de los otros que nos antecedieron como conductores y
pensadores.”(González, Horacio,1999: 313). Page señala que la prosa de Perón
no era ni original ni profunda. Tomaba mucho de otros autores, generalmente
extranjeros y se abstenía de imponer su propio intelecto por encima de este
material.” (Page, J. 1984: 46) En 1934 la obra será reeditada y publicada por la
Biblioteca del Oficial bajo el mismo título [19].
Esta misma obra será nuevamente reeditada por la misma editorial militar en
1951. [20].
Después de los 60 aparecen otras ediciones [21].
Sobre sus contenidos Perón preparo en 1951 una obra de lectura militante que
se conoce como “Manual de Conducción Política”. [22] Esta obra, aún hoy no muy conocida, ni en el ámbito de
la Ciencia Política ni de la Historia Política Argentina, tuvo una
importancia capital en la historia de las ideas políticas de la ultima mitad
del siglo XX [23].
Es a través de la misma y de su discurso los medios por los cuales Perón
introdujo el lenguaje estratégico, propio de los cuarteles, en la política
argentina. En los “Apuntes de Historia Militar”, Perón relató, en
un lenguaje castrense, plagado de sentencias breves y doctrinales y de
aforismos, presentadas en forma prolija y pedagógica, típico de su estilo
personal, numerosas semblanzas de los grandes capitanes (“conductores”) de la
historia:. Ciro, Epaminondas, Alejandro, Aníbal, César, Gustavo Adolfo, Federico
II, Napoleón y San Martín; además de introducir los conceptos fundamentales
de las teorías de la guerra de Clausewitz y Von der Goltz [24]
y citar muchos otros, tales como Jomini, Peucker, Dragomirow, Foch, Lloyd,
Begeaud, Moltke, Verdy du Vernois, Fortmüller, Spengler, Mordacq, Von
Berhardi, y von Khul. En los Apuntes
Perón proyecta su propia idea de conductor y profesor: “He dicho en otra oportunidad
que en tiempo de paz cambiaría un conductor por un maestro; como también en
tiempo de guerra cambiaría todos los maestros por un conductor. Clausewitz
hizo por el arte de la conducción más que muchos de los conductores juntos.
Estos enseñaron a hacer la guerra, aquél a comprenderla.”[25] Hay una idea central recurrente a lo largo de la obra
que sintetiza el objetivo intelectual, (no el pedagógico) del autor: en un
análisis definitivo, las guerras y las batallas son ganadas por el conductor.
Toda la estructura del pensamiento militar reposa sobre “fuerzas morales”, en
el corazón de los cuales, esta “el genio del jefe”, con su conciencia
solitaria y angustiada, hambriento de gloria, iluminado por los resplandores
sagrados del “drama violento y pasional” clausewitziano y por la convicción
de que nada hay superior a las naciones en armas que resguardan - en paz- su
presencia en el mundo. Pero una paz vista desde la idea de que “la guerra es
un fenómeno social irresistible”, en un mundo de intereses que aconsejan
crecientemente que cada nación se conciba baja el concepto de “nación en
armas”, con todas sus fuerzas económicas, políticas, financieras,
diplomáticas e industriales, etc. articulados al pensamiento de la defensa
nacional. Su finalidad es el estudio de la conducción y la obra
tiene un capítulo clave, el identificado como H, en la primera edición, donde
el tema es la batalla y donde Perón destaca lo relativo al “centro de
gravedad” y a la “economía de fuerza”, nociones recurrentes a lo largo del cursus vitae del conductor
justicialista. Como conclusión del punto y tomando la cita de Newton
que hace Sidicaro “Aparentemente esta es una obra
de carácter militar pero si se cambian algunas palabras, si, por ejemplo, en
lugar de decir “plan de batalla”, se dice “plan de gobierno”, en lugar de
escribir “doctrina de guerra” se escribe “doctrina nacional” y si por fin, se
alude a la “conducción del pueblo” en lugar de aludir a la “conducción del
Ejército, esos apuntes de historia militar tienen una similitud muy grande
con las clases de conducción política que el general Perón empieza a dictar
recién en el año 1950.” (Sidicaro 1996:37) En 1933 escribe un trabajo sobre“La guerra ruso-japonesa
.En 1935 - publica Toponimia patagónica de etimología araucana y una memoria
del Territorio Nacional de Río Negro. Otra obra, dedicada al arte de la conducción, fue “La idea
estratégica y la idea operativa de San Martín en la campaña de los Andes”,
comunicación presentada en el II Congreso Internacional de Historia de
América, celebrado en Buenos Aires entre los días 5 y 12 de julio de 1936. En 1939 escribió “Las operaciones de 1870” en
colaboración con Rottjer [26].
En esta su última obra como profesor de Historia Militar, Perón ensayó una
distinción entre política y estrategia retomando el modelo que el británico
Sir Basil Liddel Hart introduce en su trabajo sobre Escipión el Africano,
publicado en 1935, donde distingue a “la: estrategia”, en el sentido puramente
militar de la “Gran Estrategia”, como el arte supremo de la conducción,
ámbito de la decisión política y diplomática. Ambos planos se complementan
para obtener los frutos de la victoria.[27]
Conviene aquí, para culminar la reseña sobre su
formación previa a la política, realizar una incursión sobre la experiencia
europea de Perón y su contacto personal con el concepto de “guerra total”,
cuyo trágico desarrollo práctico se iniciaba con la Segunda Guerra Mundial, dejando
huellas en su personalidad. En 1939 parte el 17 de febrero en una misión de
estudios militares a la Italia fascista. Permanece en Europa hasta 1941.Se
incorpora en calidad de agregado al Comando de la Comisión Alpina Tridentina,
en el Tirol para pasar luego a la división de infantería de Montaña Pinerolo
en los Abruzos y posteriormente a la Escuela de Alpinismo y Esquiismo de
Aosta y a la Escuela de Esqui de Sestriere. En 1940 sirvió de asistente del
agregado militar a la embajada argentina en Roma. Durante dos años visito y
conoció Alemania, Francia, España, Portugal, Hungria y Albania. La experiencia de la Segunda Guerra Mundial, seguida tan
de cerca, le permitió vislumbrar las nuevas concepciones de la Defensa
Nacional surgidas de la experiencia de la I Guerra. Allí la concepción de
Ludendorff sobre la “Guerra Total” se enseñoreaba en la conducción política
de la guerra en Alemania, contra las ideas del Estado Mayor. El conductor se
hace cargo de la situación y todo el esfuerzo de la nación, movido por la
propaganda, se moviliza hacia la guerra sin frentes, que domina todo el
escenario de la vida nacional. [28].
En este nuevo concepto los ejércitos y los pueblos se han fundido como nunca
antes, al punto que no es posible distinguir uno de otro. Las nuevas formas
de agresión que vio Perón en Europa, fueron tan grandes que alcanzaron a
beligerantes y no beligerantes y dieron a la guerra un carácter absoluto y un
grado de tensión entre los pueblos nunca visto.[29]
Este pensamiento, una lectura parcializada de la idea de
Clausewitz sobre la guerra absoluta, no ejerció una mayor influencia sobre
Perón. En general, los distintos autores que analizan el pensamiento de Perón
y su utilización de la estrategia en el campo de lo político lo refieren
tributario del pensamiento de von Clausewitz, von der Goltz, y Schlieffen, y
de la tradición militar clásica del Estado Mayor General Alemán, esta
tradición era la de los profesionales militares por excelencia y no la de la
intervención militar en la política, la visión de Ludendorf conducía
inexorablemente a la dictadura militar. El propio Perón se sitúa frente a estas dos concepciones
señalando “He estudiado mucho la guerra en
mi vida (...) “ he sido durante más de 10 años profesor de esa materia en la
Escuela Superior de Guerra, he cursado varios Institutos en Europa y nunca
pensé que cuanto he hecho en ese sentido pudiera tener cono finalidad la
destrucción de la humanidad. Es este un concepto generalizado en algunos centros
que yo no frecuento.”[30].
Siendo que era un gran empírico capto profundamente
algunas de las manifestaciones del fascismo italiano que les fueron de
utilidad en su momento político, en una entrevista realizado en su época de
exiliado señalaba: “El fascismo italiano llevo a
las organizaciones populares a una participación efectiva en la vida
nacional, de la cual había estado siempre apartado el pueblo. Hasta la ascensión
de Mussolini al poder, la nación iba por un lado y el trabajador por otro y
este ultimo no tenia ninguna participación en aquélla. (…) “Empecé a
descubrir que la evolución nos conduciría, sino a las corporaciones o
gremios, pues no era posible retroceder hasta la Edad Media, a una fórmula en
la cual el pueblo tuviera participación activa y no fuera un convidado de
piedra de la comunidad. (…) pensé que tal debería ser la forma política del
futuro, es decir la democracia popular, la verdadera democracia social.”
(Sidicaro, 1996: 0) Para finalizar este capítulo de su formación madura, señalemos
que en sus distintos trabajos históricos sobre la guerra, Perón se apoyó en
los lineamientos de las corrientes Historicistas representadas en el ámbito
internacional por las obras de: Johan Huizinga (1872-1945) Catedrático de
Groninga y Leyden, Presidente de la sección Humanidades de la Real Academia
de Holanda; autor del método crítico: la ciencia de la historia tiene con la
cultura y la vida un nexo más íntimo e indestructible que otras ciencias;
Oswald Spengler, para quien, como lo cita Perón en sus Apuntes, los sistemas ideológicos, como toda creación cultural,
no serian mas que el resultado de una confluencia irrepetible de factores,
limitada a una civilización y a una época determinadas. Esa limitación no
podría ser trascendida. (Buchrucker , 1983: Nª 199-200); Henri Langlois y
Pierre Gaxotte, también se hayan entre sus fuentes. En el ámbito nacional fue seguidor de Rómulo Carbia,
famoso historiador argentino de la escuela historicista y miembro de la
Academia Nacional de Historia., y de Pacífico Otero, historiador de la
escuela historicista especializado en San Martín. Escribió sobre el
Libertador una vasta obra “Historia del Libertador Don José de San Martín”
que fue publicada por la Biblioteca del Oficial en 7 tomos entre 1944 y 1945.
y reeditada en 1978 por la misma editorial, ambos, discípulos de Adolfo
Saldías, y Vicente Quesada. Otras fuentes nacionales que influyeron sobre Perón,
especialmente en cuestiones militares fueron: Teniente Coronel Armando
Verdaguer[31]
Cuya obra “Guía para los reconocimientos tácticos” publicada por la
Biblioteca del Oficial en 1923 y sus apuntes de Táctica y servicio de Estado
Mayor III del curso del año 1928, Perón lo cita en su obra sobre el Frente
Oriental; Carlos Von der Becke, oficial más antiguo que Perón, que había
traducido del alemán el libro de W. Balck “ Evolución de la táctica en la
guerra mundial” (1922) y la obra magistral de F. Von Berhardi “La guerra del
futuro según las experiencias de la guerra mundial”, ambos libros junto a sus
apuntes de Historia Militar de la Escuela Superior de Guerra escritos en 1927
forman parte de las obras consultadas por Perón para escribir su trabajo
sobre el Frente Oriental; el Coronel Guerrero, autor de la obra Batallas de
la Guerra Mundial, también fuente en sus trabajos históricos, Nicolás Accame [32],
reconocido historiador militar cuya obra “Cannae y el modo de operar de San
Martín” publicado por la Biblioteca del Oficial en 1921, será apreciada por
Perón en sus trabajos sobre San Martín. Accame sostenía en la pág. 128 de
dicha obra que “las grandes obras de legislación y cartas políticas
fundamentales, han sido obra de soldados.” y el Teniente Coronel Lopez García
Borreguero Sus fuentes militares europeas, además de los citados
anteriormente, (Clausewitz, von der Goltz, von Schlieffen y Foch) son Héctor
Bástico con su obra sobre la evolución del arte de la guerra; Arturo Boucher
con “El arte de vencer. En los dos polos de la historia. Su ley eterna”
publicada por la Biblioteca del Oficial en 1932, Bástico y Boucher son fuente
de la primera parte de la obra de Perón “Apuntes” particularmente del
capítulo I; Federico Von Bernhardi, oficial superior del Ejército Alemán,
especializado en la Primera Guerra Mundial, varias de sus obras fueron
traducidas por la Biblioteca del Oficial y fueron utilizadas ampliamente por
Perón tanto en el Frente Oriental como en Apuntes [33],
el Teniente Coronel Miquel y su trabajo “Enseñanzas estratégicas y tácticas
de la Guerra Mundial [34],
el general francés Lanrenzac, cuya obra citada en su idioma original forma
parte de la bibliografía de su obra sobre el Frente Oriental; Walter Herr
especializado en cuestiones de artillería [35]
y Karl Helfelrich, Jefe de la Secretaria del Tesoro del Imperio Alemán en
1914 cuya obra “Antecedentes de la Guerra Mundial” fue detenidamente leída
por Perón y muchas veces citada en sus trabajos sobre la Primera Guerra
Mundial, especialmente en el desarrollo de los encuadres políticos y económicos
del conflicto. También debe destacarse como parte de su formación, la influencia
de oficiales superiores de la época que sin ser docentes en la Escuela
Superior de Guerra, ejercieron sobre Perón. Entre los principales que sus
biógrafos recogen, encontramos los reconocidos oficiales llamados “industrialistas”;
Luis Ernesto Vicat, Alonso Baldrich y Enrique Mosconi. (Perón, J.D.,1997:18) Otros oficiales con los que mantuvo una relación muy
cercana, en algunos casos de amistad, fueron Juan L. Cernadas, mencionado
prologuista del Frente Oriental [36],
el Coronel Ramón Molina, el Teniente Coronel Bartolomé Descalzo a quien Perón
dedica su primer libro con la siguientes palabras “A mi primer Capitán,
Teniente Coronel Descalzo, como una pequeña amortización de mi gran deuda de
gratitud” (Perón, 1997: 137); Francisco Fasola Castaño, de quien fue ayudante
en el Estado Mayor del Ejército especialista en temas de Conducción Superior.
Perón cita su artículo “Características de un Comandante en Jefe”, publicado
en la Revista Militar Nº 315 de abril de 1927 para profundizar en “las
condiciones que debe reunir un conductor” en los mencionados Apuntes de Historia Militar; Coronel
Guillermo Valotta, Director de la Escuela Superior de Guerra cuando Perón
ingreso como alumno al curso de capitanes; Coronel José María Mayora, también
Director de la Escuela Superior de Guerra y el Ministro de Guerra de Justo,
el General Manuel Rodríguez quien había sido su oficial instructor en el
Batallón de Infantería del Colegio Militar. Perón se desempeño como su Ayudante de Campo. Durante
mucho tiempo fue un público admirador de su jefe sin embargo en una
entrevista dada en 1964, se refiere al Ejercito apolítico que comandaba
Rodríguez en la Presidencia de Justo en forma peyorativa “La defensa nacional, de acuerdo
a esta extraordinaria doctrina, consistiría en preparar al ejército en la
guardia de las fronteras y desguarnecerlo en su territorio interior desde el
punto de vista intelectual y social. Baste presentar el problema para
comprender que sólo una vigorosa economía industrial y no un estado o
estancia agrícola –pastoril puede constituir para el Ejército Argentino, la
infraestructura de una auténtica defensa nacional.” (Pavón Pereyra, E.,1965: 19)
En cuanto al pensamiento político y social podemos
destacar la influencia de otros autores a los F. Chávez considera “decisivos
en el pensamiento y en la acción posteriores de Perón”, estos autores
provenientes del campo de la filosofía política y social, la economía, la
sociología junto a la historia y la estrategia completan su caudal ideológico
y doctrinario. Las fuentes civiles, asumiendo la tesis del citado autor,
fueron escritos de Pio XI, Jacques Maritain, Alejandro E. Bunge, Leopoldo
Lugones, Carlos Ibarguren, Gustave Le Bon, entre otros.(Perón, J.D., 1997:
18) En cuanto a su bandera de “independencia económica”,
muchos autores coinciden en resaltar la influencia de las ideas de Alejandro
Bunge publicados en su Revista de Economía Argentina, durante la década de
1920, y sus libros La economía argentina (La conciencia nacional y el
problema económico), de 1928, y Una Nueva Argentina, de 1940, De este autor y
de las tesis de la Nación en Armas Perón es tributario de sus ideas
proteccionistas en lo industrial, parte esencial del modelo económico
peronista. Como bien señala Chávez “El cambio de mentalidad solicitado
ya en 1927 por Bunge iba a ser replanteado en 1940 con estas palabras;
“Tenemos el sentido ganadero y el sentido agrícola en las esferas directivas
desde hace generaciones. El sentido industrial y el sentido económico, y aun
el social con su significado moderno, no es una condición generalizada. No se
pasa fácilmente de una mentalidad directiva jurídico-pastoril a una
mentalidad social y económica de nuevo orden cuando el proceso histórico de
la economía es tan rápido como el actual. Reflejos de estas ideas críticas
aparecen en la (…) disertación del coronel Perón al inaugurar la Cátedra de
Defensa Nacional en la Universidad Nacional de La Plata…” (Perón, 1997: 18). En cuanto a Leopoldo Lugones señala Chávez que sus
libros de 1930 “La patria fuerte” y “La grande Argentina” “incorporan las
propuestas industrialistas y proteccionistas del nombrado Alejandro E.
Bunge.” (Perón, 1997, 19) Ese mismo año, señala Chávez, “el Papa Pío XI promulga su
encíclica Quadragesimo Anno, cuyo capítulo 35 contiene el principio de
subsidiariedad del Estado (principium
subsidiaria officii). En dicho capítulo se traman los conceptos de
solidaridad y subsidiariedad. De acuerdo con la función subsidiaria, el
Estado debe intervenir cuantas veces sea necesario en orden al bien común y
para recuperar la Justicia quebrantada por las libres fuerzas del mercado.
Ese subsidium - fuerza de reserva –
tiene que ver también con el restablecimiento dentro de la comunidad de la
escala ordenada de los grupos naturales, diciendo no a su disolución bajo
sistemas totalitarios”.Chavez sostiene que dicha Encíclica recibió una
lectura profunda por parte de Perón, dándole fundamento para su futura teoría
política. (Perón, J.D. 1997: 117) Para Chávez la bandera de la justicia social proviene, entre
otras fuentes, del trabajo de Carlos Ibarguren, en “La inquietud de esta
hora”, publicado en 1934 el autor nacionalista supera la idea del estado
liberal a través de un Estado que sea “expresión directa de los valores sociales”,
y proponía, fundado no en Mussolini sino en el español Adolfo Posadas y en
José Manuel de Estrada “una organización de la representación directa de los
“órganos sociales” y una extensión de la democracia liberal hacia una
“democracia funcional”, una democracia social.(Perón, 1997: 18) Esta democracia de masas, término este que en Perón
tiene primero y principalmente una fuente segura en el concepto castrense de
masa fue probablemente enriquecido complementado por su conocimiento de la
obra de Gustavo Le Bon (18411931) Psicología de las multitudes, publicada en
la Argentina en 1942. Le Bon - un autor positivista - habla de la era de las
muchedumbres, a través del advenimiento de las clases populares al poder,
explica como las civilizaciones envejecidas son disueltas por el poder de la
muchedumbre y cual es la importancia del estudio de estas para los hombres de
Estado. En esta línea de reflexión coincide también Chávez al señalar que “Con respecto a las fuentes y a
la formación del conductor justicialista, cabría agregar otro ingrediente: el
positivismo, puesto que Perón conocía y citaba a Gustave Le Bon. Éste habló
de la nueva edad, que sería la era de las multitudes, y aquél repiqueteó sobre
la hora de los pueblos aparte de otras coincidencias”. (Perón, 1997: 19) Aunque como señala Altamirano “el convencimiento de que se
había ingresado en la era de las masas y de que resultaba necesario dar una
respuesta a esa realidad si se quería gobernar, Perón decía haberlo extraído
de su lectura de la experiencia extranjera europea.” (Altamirano, 2001 : 27) Este punto de vista también es seguro, especialmente si
analizamos la cita que hace en este punto con las propias palabras de Perón “Mi conocimiento del italiano me
permitió penetrar, yo diría profundamente en los fundamentos del sistema, y
así fue como descubrí algo que desde le punto de vista social fue para mí muy
interesante. El fascismo italiano llevó a las organizaciones populares a una
participación efectiva en la vida nacional, de la cual había siempre apartado
el pueblo” J.D.Perón, Yo Juan Domingo Perón, relato autobiográfico,
Barcelona, Planeta, 1976, p.28, (Altamirano, Carlos, 2001 :47). En síntesis estas ideas resulta de la amalgama del
pensamiento nacionalista, de los estudios socio-psicológicos de la época y de
la experiencia fascista italiana, todo sumado a su formación militar y sus
estudios sobre los conductores y las masas en la historia. En relación a su última bandera la “soberanía política”
fundada en su visión humanista cristiana y en la teoría de la existencia de
una tercera posición equidistante de las cosmovisiones liberal y marxista, el
trabajo de Fermín Chávez en su discurso preliminar de las Obras Completas de
Perón cita a Jacques Maritain y lo supone como fuente importante del
pensamiento de Perón en esa línea. El conocimiento y la influencia de sus
obras coinciden con el período de formación fundamental de Perón que es la
década del 30. Maritain visito la Argentina en 1936 y dictó unas
celebres conferencias en los Cursos de Cultura Católica sobre la problemática
del nuevo humanismo, la libertad, los católicos y la acción política, entre
otros. Perón destinado como agregado militar en Chile tomo conocimiento seguramente
de los contenidos de sus discursos a través del diario La Nación. de Buenos
Aires. Destaca Chávez que Maritain principalmente en su libro “Problemas
espirituales y temporales de una nueva cristiandad”, señala que “frente al materialismo
dialéctico encarnado, había lanzado propuestas “humanistas y cristianas”,
tendientes a liberar a las masas de ciertos dilemas: democracia liberal o totalitarismo,
capitalismo o comunismo; Roma o Moscú. Desde 1935, empezó a exponer lo que
consideraba el problema central de la época, desde la óptica de su filosofía
cristiana: el reintegro de las masas al cristianismo, del que se alejaron
durante la modernidad, principalmente por defección de los cristianos.” “Ante
el comunismo-predicaba el pensador francés-, la “ideología liberal” carecía
de toda fuerza, y las masas se presentan entonces como “última reserva de la
historia”, aún entregadas a sistemas no cristianos. Conceptos y observaciones
que valían para la realidad argentina preperonista”. (Perón, J. D.1997 :20) La suposición de Chávez acerca de la influencia de
Maritain en Perón se basa en la idea de que “el concepto de persona y el del
hombre integral constituirán núcleos de pensamiento del futuro líder
justicialista, como bien puede comprobarse a través de sus obras”. (Perón, J.
D. 1997: 21) Bajo el título de los “Los presocráticos en Perón”, Chávez
ingresa a la relación intelectual del Perón con el mundo griego, más allá de
que nos resulta difícil considerar la real influencia de estos autores,
siendo que parece difícil la comprobación de su lectura directa, es cierto
que Perón realizó lecturas, principalmente históricas sobre el mundo griego.
Chávez afirma que “Claro está que existió comercio
entre aquél y Sócrates, los presocráticos, Aristóteles y otros pensadores.”
(Perón, 1997 :21). Mas allá de las frases celebres y aforismos citados en sus
obras la relación de Perón con los griegos tiene fundamentalmente relación
con sus estudios de historia militar y el análisis de las experiencias en ese
campo de los grandes conductores griegos, macedónicos y persas tales como Ciro, Epaminondas y Alejandro. Chávez cita un
recuerdo personal “de todos a quien siempre admiré
más es a Alejandro... Alejandro — que no en balde había sido educado por
Aristóteles — a los 24 años ya estaba preparado para la grandeza... No quería
glorias pequeñas, glorias de fulleros. Esos libros han sido fundamentales
para mí. Yo he sido presidente, pero en el fondo soy más un maestro”. Y en otra oportunidad señalo “Alejandro, el más grande
general, tuvo por maestro a Aristóteles. Siempre he pensado entonces que mi oficio
tenía algo que ver con la filosofía.” (Perón, J.D.,1997:22) En 1941 retorna de Europa y es destinado el 8 de enero a
la Escuela de Instrucción de tropas de montaña en Mendoza. Es designado jefe
del Destacamento de Montaña en Mendoza donde permanece sólo tres meses. En
1942 es trasladado a Buenos Aires para cumplir funciones en la Inspección de
Tropas de Montaña cuyo jefe era el General Edelmiro Farrell. Participa activamente
en la logia militar llamada GOU y en la preparación del golpe militar del 4
de junio de 1943.participando activamente del golpe militar. Aquí empieza
otra historia. 6.-Conclusión A fin de esclarecer la formación innata y la adquirida
de Perón hemos tratado de presentar en las distintas etapas de su crecimiento
personal e intelectual, las opiniones de caracterizados estudiosos de su
vida. Hemos analizado los comentarios de quienes de alguna manera formal o
informalmente mantuvieron una relación personal de amistad o intelectual con
él. También incluimos sus experiencias vitales y la presentación de los
escenarios institucionales en los cuales se desenvolvió. Finalmente hemos
prestado mucha atención a sus recuerdos personales. Como se dijo en la introducción el político nace y sobre
esa base innata se suman conocimientos adquiridos a través de la experiencia
de vida y el conocimiento intelectual. La base innata de Perón, como la de todo líder
carismático fue muy importante. Esta aptitud innata puede percibirse en
primer lugar en la posesión de una voluntad de dominio, consistente en un
impulso vital primario que lo lleva a querer dominar a los demás sobre la
base de saberse poseedor de distintas cualidades naturales que son valiosas
en la vida política tales como un innato sentido del orden, una personalidad
cautivante que atraía magnéticamente a cuantos le conocían, una espontaneidad
genuinamente criolla, su sonrisa natural, su sencillez de trato, una buena
presencia física, y con una salud excepcional. También, había recibido en abundancia el don de la
solercia o sagacidad que consiste en la capacidad de elegir con rapidez el
medio más apropiado para lograr el fin que se persigue, una natural “viveza
criolla”.Del Carril destaca esta cualidad de hombre “imaginativo”, señalando
al respecto “Fue (...) un imaginativo, lo
contrario del rígido a quien le embaraza lo imprevisto”, y agrega: “En esa
personalidad, sus seguidores y muchos de sus adversarios añaden esa cualidad
que Weber llamó “carisma”. Tal vez la descubrió el 17 de octubre, así como en
esa ocasión los sectores populares” (Del Carril, Bonifacio, 1958: 28) En un recuerdo de su vejez destaca como sus virtudes
naturales, su carácter montaraz, su espontaneidad y el repentismo puramente
campesinos. propios destaca “de nuestra raza criolla y muy valiosos en lo
militar.”[37]
Sobre esta base innata con la que Perón vino al mundo,
se sumo su decisión libre y espontánea de ser un “conductor” militar,
profesor y después político y para ser eso que quería ser, su naturaleza
contaba con otras disposiciones coadyuvantes: contracción al trabajo y genio
emprendedor, fuerte aptitud para el dialogo, preferencias por la síntesis,
por lo concreto y visible: un realista, espíritu de conductor auxiliado por
una memoria extensa y universal, en la que recoge vastísimos conocimientos de
historia militar, de organización y de estrategia militar, modales afables y
campechanos; versado sobre las cosas sencillas del hombre de campo; enemigo
declarado de la etiqueta, estas condiciones nutrieron su habilidad para conducir
y enseñar. [38] Acompaño todo ese desarrollo de sus capacidades
naturales con una permanente actividad física centrada en la práctica activa
de los deportes. En cuanto a los conocimientos adquiridos no resulta
sencillo identificar las fuentes de su pensamiento a lo largo de sus
distintas etapas de crecimiento personal. El hecho de que en sus escritos,
comentarios y discursos no fuese aficionado a las citas, hace difícil
distinguir las ideas ajenas de las propias, y aunque nunca fue propiamente un
intelectual sino más bien un hombre de acción, su tarea consistió mas en la
apropiación, reelaboración, síntesis oportuna, y adaptación a su estilo de
comunicación gestual y lenguaje particular, e incluso el plagio, de las ideas
dominantes en su tiempo, especialmente entre 1926 y la Revolución de 1943. Los conocimientos políticos adquiridos, fueron primero y
fundamentalmente producto, de la asimilación de la experiencia milenaria de
los conductores estratégicos y en particular la influencia profunda de los
puntos de vista de un puñado de pensadores vinculados con la doctrina del
Estado Mayor Alemán, analistas de las relaciones de la guerra con la
política, la sociedad y la economía, como Clausewitz, von der Goltz y Foch
que aunque francés se hallaba en la misma sintonía. Los ambientes
institucionales castrenses en los que se formo proyectaban esas doctrinas. Perón completaba esta base con amplios conocimientos
sobre las relaciones internacionales y la situación estratégica de los países
de Europa antes, durante y después de la Primera Guerra Mundial, adquiridos a
través de la lectura de de autores militares principalmente alemanes y
realizadas a partir de su ingreso al curso de capitán. Estos conocimientos
sobre la última gran guerra mundial resultaban ser una base muy importante
par su posicionamiento personal en una estructura institucional donde las
cuestiones bélicas ocupaban un lugar central en la vida profesional de sus
miembros. Al profundizar la historia militar también analizaba las
concausas de los conflictos y no dejo de percibir nunca en sus trabajos la
primacía de la política sobre la guerra. En estas fuentes pienso se puede
encontrar su Ciencia Política (en cuanto prescriptiva) en el sentido en que
hablamos en la introducción. Lo señalaba claramente en 1970 “Cualquiera también puede conducir
si conoce la teoría y la técnica de la conducción, pero si se quiere una obra
maestra como la de Alejandro, Licurgo o Napoleón, será preciso el óleo
sagrado de Samuel como el que ellos recibieron al nacer. En pocas palabras he
pretendido dar mi concepto sobre la profesión militar en su aspecto fundamental:
el Conductor. Quién aprende a conducir, puede hacerlo tanto con un ejército
como con una nación. Su éxito estará en relación directa con la cantidad de
óleo de Samuel que recibió al nacer, por que un conductor no se hace; nace,
como sucede con casi todos los artistas. Yo no soy más que un político
aficionado. En lo que soy un profesional es en la conducción, por que eso es
lo que he estudiado toda la mi vida” (Sidicaro, R.,1996: 64) Sus conocimientos sociológicos políticos que
constituyeron su teoría del Estado provienen principalmente de su superior
capacidad para observar la realidad existencial de su tiempo, sus tempranas
impresiones sobre la cuestión social y la acción política de la izquierda, su
percepción acerca del nuevo rol del Estado como motor del desarrollo
industrial y económico, todas fueron más un fruto de sus intuiciones que un
acabado producto de profundización intelectual. Coincidimos con la
apreciación de Bonifacio Del Carril cuando señala: “Por sobre todas las cosas,
Perón era un realista en política. Esto se ha dicho muchas veces, pero pocas
se ha advertido todo lo que significa decir que Perón era realista en
política. Perón sentía físicamente la realidad política, y subordino siempre,
todos sus actos, aún los aparentemente más insignificantes, a los fines de su
política que era, por cierto, en primer término, conservarse en el poder. (...)“No
solo era realista, y en todo caso un empírico, sino también un oportunista”.
(Recordemos que el sentido de la oportunidad es propio de los conductores.)
“En política le parecía absurdo lo que no cambiaba y era mucho menos
obstinado de lo que parecía(…)”(…) “Pero en su mejor momento como gobernante
y en su gestión como líder exiliado, el realismo, el sentido de la oportunidad
y aún el cinismo como apelación a la “razón de estado” fueron sus características
dominantes.”(Del Carril, 1958 :28) Carente de una visión trascendente de la vida supo
utilizar políticamente, los aportes de la doctrina social de la iglesia , los
intereses corporativos de la Iglesia como factor de poder y el valor de la
religión católica para los argentinos. En cuanto a lo social también actuó a modo de crisol de
diversos pensamientos transversales que dominaban la época, teniendo en este
campo fundamentalmente la influencia de José Figueroa mentor de buena parte
de sus políticas sociales y económicas del peronismo.(Sidicaro, R., 1996:
25). Como conclusión digamos que su formación militar gravito
en forma central en su vida política, sus conocimientos de la historia, la
organización y la conducción adquiridos en el ámbito militar fueron
sustantivos en la acción política porque como él mismo sostenía aunque en su
obra Conducción Política “La lucha política es lo mismo
que la lucha militar (…) las luchas son todas iguales . Varían los medios y
las formas; pero la lucha es siempre la misma. Son dos voluntades
contrapuestas. Las leyes que rigen la lucha son todas iguales y las masas que
luchan son siempre iguales. Siempre se trata de una voluntad que vence a
otra; una voluntad que ha puesto en movimiento a una masa contra otra masa.”. Perón llego a la Ciencia Política a través de su estudio
de la Historia y la Estrategia, y a la Sociología Política sobre la base de
su capacidad de ver la realidad en profundidad y con rapidez. A partir de
esta base de conocimientos trabajados en su experiencia de profesor, incorporo
sus visiones instintivas sobre lo meta político, lo social y lo económico. [39]
Bibliografía Croce Benedetto, Teoría e storia delle storiografia, 6º
edición, Bari 1948. Pavón Pereyra Enrique, Perón: “Preparación de una Vida
para el mando (1895-1942)” Ediciones Espiño Buenos Aires 1952 Newton Jorge, Perón el visionario, edición del autor
distribuida por Kraft, 1955 del Carril Bonifacio , “Crónica interna de la Revolución
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Buenos Aires, 1961. Pavón Pereyra Enrique “Coloquios con Perón” Talleres
Gráficos Columbia. Buenos Aires 1965. Garcia Enciso Isaías Historia del Colegio Militar de la
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Editorial Planeta, 1974 De Imaz José Luis Los que mandan. Buenos Aires Editorial
El Coloquio, 1977. Rouquie Alain Poder militar y sociedad política en
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década del 40” Revista Todo es Historia Nª 199-200 Diciembre de 1983.” Del Carril Bonifacio Memorias el Coronel Perón. Buenos
Aires EMECE, 1984 Etchepareborda Roberto Historiografía Militar Argentina.
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Perón. Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica, 1996. Senen González Santiago, Perón y el deporte. Todo es
Historia Nº 345. Abril de 1996 Perón Juan Domingo, Obras Completas. Buenos Aires
Fundación pro Universidad de la Producción y del Trabajo/Fundación
Universidad a Distancia “Hernandarias” Editorial Docencia 1997. 27 tomos.
Volumen I, Proyecto Hernandarias, Buenos Aires 1997.Discurso Preliminar de
Fermín Chávez. González Horacio “Restos pampeanos Buenos Aires” Colihue
1999. Picciuolo José Luis, Historia de la Escuela Superior de
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Aires, ediciones Teoría, 2000. Altamirano Carlos “Bajo el signo de las masas”(1943-1973)
Buenos Aires Ariel, 2001. Sebreli Juan José, “Crítica de las Ideas Políticas
Argentinas”, Buenos Aires Sudamericana 2002. |
[1] Preparado por Marcelo Camusso Universidad Católica Argentina. Escuela de Ciencias Políticas para el 6º Congreso Argentino de Ciencia Política Rosario 5-8 de noviembre de 2003.
[2] Pavón Pereyra Enrique, Perón (1895-1942) Preparación de una vida para el mando, Buenos Aires Ediciones Espiño, 1952 pag.17
[3] Santo Tomás señala que en un primer momento esa vocación personal obedece a “requerimientos de aptitudes innatas a las que se sobreañade la libertad individual en la elección profesional”, pero también destaca que la vocación “procede de la Divina Providencia que, al despertar una u otra vocación , siempre garantiza que las diferentes necesidades de la vida social no dejen de cumplirse.” (Sampay.A, 1961 :490)
[4] “Se la define como la percepción instintiva, directa y espontánea que permite al político discernir de inmediato en las complicadas y variadas situaciones de la vida política, captar la esencia de los problemas y hallarles atinada solución.”
[5] La relación de subalternación consiste en que las conclusiones de las disciplinas subalternantes, en este caso la Teología , la Antropología y la Etica son principios de la Ciencia Política.
[6] La subordinación consiste primero en que la politica da a las ciencias y artes que estan por debajo de ellas, debido a la inferior dignidad del bien que persiguen y a su carácter instrumental respecto del bien humano, las normas que han de seguir, tanto en su ejercicio como en cuanto a la determinación de sus principios; segundo, que usa de ellas para su fin, esto es, para el bien común” (Sampay, 1960: 460).
[7] Este proceso se inicio con Sarmiento y la creación de las Escuelas Militares y continuó vigorosamente durante todas las presidencias conservadoras, particularmente, la gestión de Riccheri como ministro de Guerra de Roca en su segunda presidencia 1898-1904.
[8] El sistema de dirección de la guerra del Estado Mayor General prusiano-alemán
[9] Este campeonato lo obtuvo en 1918 y
retuvo el título durante una década.”. Perón será seleccionado para integrar el
equipo argentino de esgrima que debía competir en las Olimpíadas de París en
1924, una disposición militar, sin embargo, le impidió integrar el equipo
olímpico argentino de esgrima, en 1924, Perón admitió, en una carta publicada
por el diario La Razón, que ese deporte también le había dado algunos dolores
de cabeza: “He decidido retirarme absolutamente de la esgrima, puesto que jamás
me ha dado sino trabajo e ingratitudes.”
[10] Acevedo Anarcarsis “Debate Nacional investigación a la Forestal” CEAL Buenos Aires Nº34 pág.15
[11] La Biblioteca del Oficial fue fundada en 1916, por el entonces Teniente Coronel Rodolfo Martinez Pita y cuyo primer volumen dio a luz en 1918. Su primer Director fue el Teniente General Pablo Riccheri y sus obras fueron el reflejo de la doctrina militar internacional y nacional dominante en el Ejército
[12] Círculo Militar, Biblioteca del Oficial. “Catálogo de la Biblioteca del Oficial (1918-1984)”. Vol. Nº 717 Buenos Aires 1984.
[13] Monferini Juan Manuel “La instrucción de oficiales” Círculo Militar. Biblioteca del Oficial (Vol.188/189/190 -1934)
[14] Herr Walter “La artillería: lo que ha sido, lo que es, lo que debe ser”Círculo Militar. Biblioteca del Oficial (Vol.Nº 74-1924)
[15] La obra de K. Von Klausewitz “De la guerra” fue editada en 1922 por la Biblioteca del Oficial bajo el Nº
[16] Esta visita merecerá un comentario de Clemenceau (citado por Rouquie) “La reciente visita del Feldmarschall von der Goltz a la Argentina fue ciertamente provechosa para la influencia alemana.... El gobierno alemán, más sagaz que otros, no teme enviar al Plata hombres de gran autoridad que la sociedad argentina recibe naturalmente con la debida consideración.” Clemenceau G. Notes de voyage dans l´Amerique du Sud Argentine, Uruguay, Bresil. París, Hachette, 1911 pág.75
[17] Echepareborda Roberto Historiografía Militar Argentina Buenos Aires Círculo Militar 1984 Pags.48-77
[18] Fue publicado por la Biblioteca del
Oficial como Volumen Nº 152 en 1931. En su índice encontramos:
A. Consideraciones generales sobre la preparación para la
guerra.
I. Consideraciones Políticas, II. Breves consideraciones
sobre la situación económica.
III. Preparación militar para la guerra.
B. Teatros y planes de operaciones.
I. Teatro de Operaciones
II. Planes de operaciones
C. La reunión de los medios.
I. La Movilización alemana II. La movilización rusa III.
La movilización austro-húngara.
D. El apresto de los ejércitos I: Las concentraciones II.
Las consideraciones.
E. La conducción I. La conducción estratégica y operativa
II. La doctrina estratégica III Los objetivos de la conducción estratégica y
IV. Relación entre los medios y objetivos.
F. Las operaciones I. El VIII ejército alemán II. El grupo
de ejércitos del Noroeste III: Las operaciones en la Galitzia.
G. La maniobra
H. La batalla
El libro incluía también 9 anexos y 13 gráficos de batallas
[19] Perón Juan Domingo “Apuntes de Historia Militar. Parte Teórica Círculo Militar Biblioteca del Oficial Vol. CXCIV (IX-1934)
[20] Volúmenes. Nº 194 y 398 de la
Biblioteca del Oficial del Círculo Militar. Esta versión corregida y aumentada
del Manual tiene como índice:
Capítulo I: La Historia de la Guerra
Capítulo II: La guerra.
Capítulo III: La preparación de la guerra
Capítulo V: Teatro de Operaciones
Capítulo VI: La Reunión de los medios (movilización)
Capítulo VII: Apresto de los ejércitos (concentración)
Capítulo VIII: La conducción
Capítulo IX: Formas esenciales de la guerra
Capítulo X: Las maniobras estratégicas
Capítulo XI: Los principios de la guerra
Capítulo XII: La batalla
Y 17 croquis sobre distintas batallas históricas desde Timbrea a Maipú
[21] 21 Otra edición que se puede consultar es la preparada por Rueda y Brochet-Cota Editores, Buenos Aires 1983.
[22] 22 Perón Juan, Conducción Política” Escuela Superior Peronista.1º edic.1951. Hay varias ediciones.
[23] González Horacio “Humanismo y Estrategia en Juan Perón”Revista Envido de Política y Ciencias Sociales. Octubre 1971.
[24] Son junto a Foch y Schlieffen los autores más citados.
[25] Perón Juan Op. Cit. “Apuntes de Historia Militar” págs 90 y ss.
[26] Perón J. Y Rottjer, E. “Las operaciones en 1870” Círculo Militar .Biblioteca del Oficial (Vol.Nº 242 / 2431939)
[27] Liddel Hart Basil H. “Escipión el Africano. Un hombre más grande que Napoleón”.Buenos Aires 1935, 309 páginas Círculo Militar. Biblioteca del Oficial Vol.202.
[28] Ludendorf Eric Von “La guerra total”. Ediciones Pleamar, Buenos Aires 1964, págs 21 y 22.
[29] 29 Ludendorf Eric Von “La guerra
total” Op. Cit. “Siguiendo esta evolución, y bajo la influencia de hechos
inmutables, el círculo de obligaciones de la política debería haberse
ensanchado y transformado a la política misma. Esta debe, como la guerra tener
un carácter total. Como la guerra exige la más alta tensión, la política total
debe ya en tiempos de paz prepararse a sostener esa lucha vital de tiempos de
guerra (...) Habiendo cambiado el carácter de la guerra y el de la política,
las relaciones entre política y la estrategia militar deben modificarse. Todas
las teorías de von Clausewitz deben ser reemplazadas. La guerra y la política
sirven a la conservación del pueblo, pero la guerra queda como suprema
expresión de voluntad de la vida racial. Por ello es que la política debe
servir a la guerra” pág.21y 22. Esta subordinación de la política a la guerra
se traduce en que en el plano de la institucionalidad, es el Comandante en Jefe
la suprema autoridad del Estado. Su voluntad y su autoridad serán las únicas en
todos los dominios de la vida nacional, partiendo, desde luego por la actividad
política, sin exclusiones puesto que “si se quieren tener en cuenta las
lecciones de la I Guerra Mundial no podrá subsistir ninguna duda sobre la
necesidad de colocar bajo sus órdenes todos los elementos de la fuerza armada y
de subordinarle el Ministro de Guerra, el Jefe de la Administración y el Jefe
Político”. Pág.159.
Al Comandante en Jefe lo asiste un Estado Mayor el que deberá “tener una composición conforme a las exigencias de la situación y debe contar entre sus miembros a los mejores organizadores de la guerra naval, aérea y territorial, de la economía, el mejor jefe político, así como los hombres que se hallan al corriente de la vida del pueblo”. Pero no obstante esta asesoría calificada, “el Comandante en Jefe no debe contar más que consigo mismo. Esta aislado. Nadie deba tratar de controlar el curso interno de su pensamiento por dignos e inteligentes que sean los hombres que lo rodean”:págs 160-161.
[30] 30 Pavón Pereyra “Perón: preparación de una vida para el mando” Op. Cit. Pág.109
[31] Verdaguer Armando “Guía para los reconocimientos tácticos”Biblioteca del Oficial (Vol.Nº 64-1923
[32] 32 Accame Nicolás “Cannae y el modo de operar de San Martín Círculo Militar Biblioteca del Oficial (Vol,Nº 38-1921); “Nuestra caballería de ejercito y la guerra moderna” Círculo Militar .Biblioteca del Oficial (Vol. 131/132-1931); “La nación y la guerra” Círculo Militar. Biblioteca del Oficial (Vol.260-1940); “Napoleón. El hombre, el guerrero, el estadista, el legislador Círculo Militar. Biblioteca del Oficial (Vol.Nº 282-1942); “Temas históricos-estratégicos (Campaña de Francia 1940-Pearl Harbour-la era atómica) (Vol. Nº 422-1953)
[33] Von Bernhardi Federico “Nuestra caballería en la próxima guerra”.(Vol.Nº19-1920). Y “La guerra del futuro según las experiencias de la guerra mundial” (Vol.Nº37-1921) Oficial Superior del Ejercito Alemán.
[34] Miquel “Enseñanzas de la guerra de 1914-1918” Biblioteca del Oficial (Vol.Nº113-1928)
[35] Herr Walter “La artillería: lo que ha sido, lo que es, lo que debe ser” Biblioteca del Oficial (Vol Nº 741924)
[36] Cernadas Juan “Táctica integral. La conducción y sus principios en el combate” Biblioteca del Oficial (Vol.Nº123-1928)
[37] En una estrofa de su “romance de
Perón el conductor” del padre Gorosito Heredia recogido en 1954 en una
Antología de Antonio Monti y citado por Chávez, en “Siete escolios sobre Perón
pág.57, sintetiza de una manera interesante estas condiciones de Perón:
Era un hombre como hay pocos
Así, de capaz y entero
Para el himno Santos Vega
Para el lazo Martín Fierro (...)
[38] De Areilza, embajador de España en Argentina realiza la siguiente semblanza que me imagino muy aproximada: “Perón, entonces en la cincuentena, daba la impresión de un hombre vigoroso, atlético, deportivo, con sus facciones tajantes, su color de piel rojizo quemado, su pelo negro lustroso, sus ojos penetrantes, ladinos, generalmente risueños. (...) Junto a esa prosapia de inmigrantes europeos existe en el un fuerte contingente gaucho, con su cuarterón, por lo menos indígena, visible en el juvenilismo arrogante de sus últimos año, cierta manera de caminar, el rico vocabulario pampeano de su conversación y la refinada astucia de sus ardides en la lucha civil.” (De Areilza, José 1974: 207)
[39] Una mención especial merece el análisis de su Biblioteca Personal hoy resguardada en el Archivo General de la Nación. Una sola lectura sobre las obras allí existentes pone en tela de juicio el valor que tiene esa biblioteca para la investigación vinculada a este trabajo. Se señala que de los 3800 registros solo 387 son anteriores a 1943 la etapa que aquí estamos investigando. Si estos números fueran ciertos Perón hasta su medio siglo de vida habría leído solamente unos pocos libros, aparte de que no todos los libros de una biblioteca personal son leídos por sus dueños. Si bien este tema resulta ser tema de una investigación pendiente, queremos registrar nuestro punto de vista.