Ernesto Laclau y el mitrismo de los Kirchner

 

Por Edgar Schmid

 

Bs. As. 1. junio.2010

 

Cuadro de texto:  Abajo está la reproducción de un reportaje al asesor senior del matrimonio presidencial Kirchner: Ernesto Laclau.

Hace más de 40 años que Laclau llegó a la Universidad de Essex, y actualmente es titular de la cátedra de Teoría Política de dicha universidad. Contó con el apoyo de Erick Hobsbawm, numen de origen vienés ahora asesor senior en todo lo que sea anti-nacionalismo.

Si ponemos el buscador de palabras, en ningún momento encontraremos que Laclau usa palabras como "Malvinas", "dependencia", "imperialismo" y similares, que han dejado de usarse desde el inicio de la "desmalvinización"

 

En reportaje se mueve como si tales minucias no existieran.

¿Por qué el mitrista Laclau?

Una característica de los historiadores mitristas era omitir las guerras de Rosas en defensa de la Soberanía Nacional. En la medida de lo posible se presentaba toda época de Rosas como una lucha entre "idealistas" (Rivadavia incluído) en procura de "la Libertad" contra el "sanguinario Tirano" que hacía cosas malas de puro malo nomás. Y de esta forma, omitiendo que había un enemigo externo, los mitristas justifican su felonía antinacional (San Martín)

 

La visión mitrista por un lado y la nacional por el otro, determinan donde debemos poner el Enemigo. Para Carl Schmitt, hay dos clases de enemigos:

 

-         El enemigo externo: hostis, el enemigo principal de los nacionales.

-         El enemigo interno: inimicus, el enemigo principal de los liberales.

 

Si llevamos la lucha contra el enemigo externo al último extremo, podemos llegar a una guerra internacional, en nuestro caso, Malvinas II.  

Si llevamos la lucha contra el enemigo interno al último extremo, podemos llegar a la guerra civil, revivir los enfrentamientos entre el 16 de septiembre de 1955 y el 1 de abril de 1982.

 

Si nos fijamos en el reportaje de Laclau, en ningún momento habla de un enemigo externo - Gran Bretaña en Malvinas - ni de unir al pueblo contra este.
 
La concepción mitrista era muy fuerte en las cúpulas militares golpistas que vinieron después de 1955: se trataba de combatir el enemigo interno. En su momento los gauchos – el consejo de Sarmiento a Mitre
no ahorre sangre de gauchos -  luego se llegó al colmo de combatir lo obrero: Mientras haya chimeneas habrá peronismo (Jaime Perriaux).

 

Toda aquello por que se quejan los democráticos: las repúblicas perdidas, los derechos humanos violados, surge de ver sólo enemigos internos, de no ver la unidad nacional contra el enemigo externo.

 

Es indudable que pese a sus declamaciones el matrimonio Kirchner no ha leído a Jauretche. El empieza su libro Ejército y política – Capítulo I – De la independencia a la separación de la Banda Oriental – diciendo:

 

Dos concepciones opuestas han alternado en la política argentina: la que ha cuidado la conservación del espacio original y la que lo ha sacrificado al triunfo de preocupaciones de orden ideológico. Esta ha sido la que se impuso en Caseros aceptando el achicamiento de nuestro ámbito geográfico.[1]   

Así, cuando llega la noticia que los ingleses inician las exploraciones petroleras en Malvinas, leemos:

 

La presidenta Cristina Kirchner negó hoy que la Argentina vaya a ordenar un bloqueo marítimo en torno a las Islas Malvinas y aseguró que no va a adoptar ninguna medida "que no esté enmarcada dentro del derecho internacional".

"No creemos en ese clase de medidas. Hemos sido históricos críticos del bloqueo que sufre la hermana República de Cuba. No vamos a adoptar ninguna medida que no esté enmarcada en el derecho internacional", aclaró la jefa de Estado.

En ese sentido, graficó: "Lo que no se puede hacer con el caníbal es comérselo".[2]

 

Con lo cual acepta todo porque:

 

1. Por justa que sea, la guerra de Malvinas tampoco estuvo aceptada en el Derecho Internacional, y tampoco estará la próxima si tiene lugar.

 

Lo único que acepta el derecho internacional“es que los grandes“(EEUU, NATO) ataquen a loschicos“: Yugoslavia, Irak, Afganistán, Somalia, etc.    

 

2. ¿Cuándo Gran Bretaña construyó su imperio según el derecho internacional“? ¿Cuándo una colonia inglesa dejó de serlo apelando al derecho internacional“?

 

3. ¿A quien se le ocurre comparar el bloqueo de Cuba por EEUU con un presunto bloqueo de Argentina a Gran Bretaña?

        

4. Si agregamos su orgullo por “sentirse la Sarmiento del Bicentenario”, empieza a preocupar su ignorancia de Jauretche.

 

Nuestra presidente (con E) no es más frívola y superficial porque no tiene más tiempo. Lo que le falta, o es honestidad o es realismo. Continúa Jauretche:

 

Opuesta ha sido la política de Brasil que continúa la tradición portuguesa: expansión geográfica fue su signo permanente a pesar de serle más adversas las condiciones geopolíticas. El origen de esta diferencia estriba en la continuidad de una política nacional clásica y realista por parte de Brasil, mientras nosotros hemos estado constantemente jaqueados por la inexistencia de la misma y sus sustitución por concepciones ideológicas implícitas en un sentido de subordinación económica y cultural a Europa

 

Vemos que Brasil, que pone el acento en lo externo, no sólo se convierte en una potencia – hoy la 10ma. Potencia mundial – sino que toda su re-estructuración militar es para defender tal postura, y lo hace en lo diplomático, económico, financiero, y militar. No espera nada del derecho internacional sino de su actividad concreta y sobre todo, teniendo en claro que el enemigo es externo, el que le disputará los espacios vacíos.

 

Acá por el contrario no hay conservación del espacio original – ni su defensa del enemigo externo - contrario a lo que pide Jauretche. 

 

Lo que hay son preocupaciones ideológicasderechos humanosmostrar que la sociedad está partida en dos (Laclau – sic) y en el enfoque mitrista: dedicar todo esfuerzo para dividir lo interno.

 

Perón, ¿en la Unidad sanmartiniana o el sectarismo mitrista?

 

En 1955 sucedió el incendio de iglesias que Perón califica como acción de “Grupos de insensatos”[3]. Pero acá Perón mantiene una visión sanmartiniana buscando la unidad nacional y poniendo en enemigo afuera: la masonería inglesa.[4] 

 

A diferencia de Mao que en su momento – inicio de la guerra con Japón – explica teóricamente su estrategia contra el enemigo externo y buscando la unidad nacional interna[5], Perón actúa bajo los mismos principios pero sin explicar su estrategia.

 

Por empezar hacia 1973 había ubicado como enemigo principal – prolongación de la masonería inglesa dentro de Argentina, a la asociación del general Lanusse y el ex capitán de navío Manrique.

 

Perón ya tenía su “fuerza propia”, el movimiento peronista, y comienza a extender su alianza al frondizismo, demócrata-cristianos, conservadores-populares y nacionalistas-católicos, formando el FREJULI. Con esto llega al 49%. Pero además se sigue extendiendo a los Intransigentes de Alende, otros demócratas cristianos, comunistas - muchos de ellos sus adversarios en 1955 - e izquierda nacional. También logra que los radicales (Balbín) se mantengan en el diálogo y no sean manipulados por la masonería. Por el contrario, Alfonsín el desmalvinizador de 1983, se mantiene totalmente reacio.

 

Perón completa así la estrategia de Mao y poniendo de su lado las contradicciones secundarias, mientras deja aislada la contradicción principal.

 

Cuando Perón – respecto al incendio de iglesias – pone al enemigo de afuera – la masonería inglesa, por el contrario Jorge E Spilimbergo busca al enemigo interno y culpa al nacionalismo católico.[6] Esta postura mitrista se mantiene hasta el día de hoy por Néstor Gorojovsky y su secta kirchnerista Patria y Pueblo.

 

La honestidad de un dirigente se puede ver en la capacidad de evolucionar y cambiar de opinión. Respecto al catolicismo, Jorge Abelardo Ramos que en 1955 hablaba de Internacional Negra (los jesuitas) en agosto de 1986 escribía:

De la misma manera, los amargos y hasta soeces ataques a la Iglesia que suelen verse en las tapas de las revistas porno-progresistas de Buenos Aires, no suponen un diálogo herético con Dios o el soliloquio de un metafísico, sino la manifestación vulgar de una política extranjera contra la Nación. Esto debe explicarse en el sentido de que la fe católica es profesada por la mayoría de los argentinos y latinoamericanos y es, de algún modo, como la coránica en Medio Oriente, un peculiar escudo de nuestra nacionalidad ante aquellos que quieren dominarnos o dividirnos.

En los pueblos marginados del “estilo de vida occidental” y que, como nosotros, padecen un “estilo de vida accidental”, la religión ejerce un doble papel: el teológico que le es propio y el de ideología nacional defensiva contra el dominador extranjero.

La campaña contra la fe católica, sus símbolos, sus hombres y sus instituciones es tanto secreta como pública. Secreta, en cuanto a la silenciosa poda de los subsidios tradicionalmente otorgados a las escuelas privadas dirigidas por sacerdotes católicos. Y pública, a través de todo género de lenguaraces que han tomado la radio o la televisión por asalto en nombre de la “participación democrática”. Esto debería traducirse en un franco enfrentamiento entre la “progresía” y la “feligresía”. Pero no es tal. La respuesta de los sectores nacionales y, en este caso, de la Iglesia, por dichos medios es medida por un gotero por estos “profesionales de la libertad” (Jorge Abelardo Ramos: La relación Iglesia Estado) [7]

Pero el anticlericalismo cipayo, que Spilimbergo y Puiggros traen del PC codovilista (y mitrista) es más fuerte que cualquier otra cosa, y así adhieren al kirchnerismo en sus enfrentamientos con la Iglesia. Tampoco toman en cuenta lo que escribió Juan José Hernández Arregui en La formación de la conciencia nacional[8] :

 

Sólo el rudimentario anticlericalismo de la izquierda, que confunde la crítica a la esencia de la religión con la organización eclesiástica externa, la alienación social del espíritu humano con las jaculatorias, puede oponerse a este cambio de importancia política con relación a la lucha por la liberación nacional…. En otro orden, la Iglesia puede jugar un papel valioso, por su influencia en el Ejército, de tradición católica, y contribuir al reencuentro de las FFAA y el movimiento sindical argentino, fusión sin la cual no es posible, en un país semi-colonial, la emancipación nacional    

 

Kirchnerismo = antimilitarismo + anticatolicismo made in London.

 

Si la confrontación recomendada por Laclau se dirigiera sólo contra otros partidos políticos, sería más que nada un debate ideológico. Pero el enfrentamiento interno que recomienda Laclau se traslada a sectores como la Iglesia, los militares, la clase media rural. Y a esta altura, dado que mucho del kirchnerismo anda con un balde en la cabeza y sólo escuchan sus propios gritos, hablar de clase media rural no servirá de nada porque hasta los muy intelectualudos de “Carta Abierta” responderán, “oligarca-sojero-destituyente”,

 

Pero lo grave del caso es que no tienen noción que los gobiernos se legitimizan en la medida en que construyen lo nacional y se deslegitimizan en la medida que lo destruyen.

 

De nuevo, Argentina ha perdido gran parte de su territorio – y reservas de petróleo – frente a Gran Bretaña. Y Gran Bretaña – es lógico – está preocupara por seguir imponiendo la fórmula imperial Divide et impera.

 

Y Laclau, justamente desde Gran Bretaña, y actuando como si fuera un agente inglés, está aconsejando el divide, Y como consecuencia lógica, lo que se prolonga es el impera de G Bretaña. Laclau está operando como un cipayo, lo digo con todas las letras. Y también lo extiendo a gran parte de los defensores de esta política. La otra parte son “idiotas útiles”. 

 

Lo más peligroso es que esta confrontación viene avalada por alguien que nació en Argentina – no digo argentino porque después de 40 años, no me extrañaría que Laclau se mueva por el mundo con un pasaporte británico.

 

Entonces, desde Gran Bretaña viene sin duda la política de confrontación interna, pero acá alentada en el día a día por Horacio Verbistky con el apoyo de Fundación Ford, British Council. Open Society de George Soros y otras fundaciones de esa calaña.  

 

En este cuadro entra perfectamente bien la explicación del porqué la política anti-militar y anticatólica del kirchnerismo. En un caso por ser no sólo la fuerza armada del Estado sino por ser las únicas FFAA de Sudamérica que en el siglo XX se enfrentaron con Gran Bretaña.

 

Una cosa es la renovación – de la Doctrina Militar – y otra cosa la destrucción de las FFAA, cosa que el kirchnerismo hace por intermedio de Nilda Garré, una integrante del CSIS (Center for Strategic and International Studies) [9] un think thank de Washington, integrado entre otros por Zbignieb Brzezinski y Henry Kissinger.

 

Es una política antinacional que se opone a todo lo defendido por San Martín, Rosas, Roca, Perón y la corriente de militares defensores de recursos naturales e industrialistas iniciada por Mosconi y Savio.

 

Y la segunda es el fomento de lo anticatólico, cuyo rol en la formación y defensa de la conciencia e identidad nacional ya fue explicada arriba por Jorge Abelardo Ramos.

 

El kirchnerismo como parte de la guerra cultural inglesa.

 

Cultura es todo aquello que une al pueblo Perón

 

Los pueblos sobreviven en la medida en que tengan un Estado que los represente y defienda.

 

Pero la cultura del kirchnerismo es la destrucción no sólo de organismos del Estado – su brazo armado las FFAA – sino de todos los elementos culturales que mantienen unido al pueblo. Así, es gastar dinero en financiar películas como Iluminados por el fuego, impulsada por dos que estaban trabajando en Londres el 2 de abril de 1982: Miguel Bonasso y Ana Skalon. Es llevar más allá la política de desmalvinización iniciada en 1983.

 

Hemos visto en el desfile del 22 de mayo la fuerza que tiene dentro del pueblo cantar la Marcha de San Lorenzo, ver desfilar los granaderos, los veteranos de Malvinas. Pese a los 28 años de bombardeo, todavía existen esos sentimientos en nuestro pueblo.

 

Algún pensador distinguió patriota – el que defiende las fronteras de la nación – de nacionalista, el que defiende el alma de la nación.

 

Cuando hablamos con veteranos, ni los oficiales ni los suboficiales, sino los simples conscriptos de infantería, en algún momento nos cuenta:

 

1. el sentimiento que tuvieron al pisar el suelo de Malvinas.

2. la emoción renovada con que cantaron el himno allá en las islas.

         3. cuando alguien era herido por el bombardeo naval, la forma en que todos

             saltaban fuera de la trinchera para socorrerlo.

 

En esa guerra estaba el embrión de una nueva cultura (y muy peligrosa para los imperios):

 

1. En los grandes pueblos – los que hacen la Historia – hay una fuerte identificación entre el pueblo y la tierra en que viven. Eso es lo que empezaba a verse cuando pisaban ese suelo. 

 

2. En esos grandes pueblos, es muy fuerte la identificación con los símbolos       de la nacionalidad, el himno por ejemplo.

          

3. No hay nacionalismo sin sentido de la Solidaridad. Cuando los soldados saltan de su trinchera bajo fuego enemigo y se arriesgan a socorrer un camarada herido, se ha logrado el elemento sin el cual no existen las

Naciones.

           

Son tres de los elementos que hacen al alma de la nación. Y es ahí donde atacan. Una nación sin alma es un zombi que se mueve manejado desde afuera, es lo máximo de la alienación.

 

Anticipado por Perón.

 

Escribe Perón cuando se refiere a la acción de la masonería inglesa en los acontecimientos de 1955 y su Estrategia a futuro[10]:

 

Tal Hermano 33 es un conocido príncipe inglés. Así prosigue el manifiesto clandestino: “La Real y Soberana Logia de Londres, por medio de su Gran Maestro, ordena a los hermanos argentinos del Gran Oriente de Buenos Aires,   adoptar una línea de conducta particular en el debate de la ley sobre la enseñanza religiosa y la no menos importante sobre el divorcio. Es indispensable insistir en la campaña contra la Iglesia Católica y sus prelados con el fin de llegar cuanto antes, a la total separación entre el organismo religioso y el Estado.

 

Es necesario, por otra parte, evitar que las fuerzas trabajadoras se alíen con los católicos y es necesario asimismo, que parezcan instituciones de carácter privado. Toda tendencia nacionalista debe ser combatida y sofocada y también en el seno del Ejército es indispensable que se formen corrientes de opinión similares a las que existen en la Marina

 

Tal pronóstico – hace más de 50 años - lo cumple hoy día el kirchnerismo.

 

¿Cuándo terminan los “nobles odios” mitristas?

 

Alguna vez Jauretche escribió sobre “Los profetas del odio”. Y hemos visto hasta que punto se puede llegar cuando Hebe de Bonafini grita: ¡Bolivianos de mierda!, ¡La plaza es nuestra! (de las Madres)

 

En 1881 Adolfo Saldías, discípulo de Mitre, fue nombrado en la embajada Argentina en Londres, y allí pudo conocer a Manuelita Rosas, y tener acceso al archivo del Restaurador:

 

Allí estaban, en numerosos cajones, los documentos más valiosos de la Argentina; todas las cartas recibidas por Rosas: de San Martín, Alvear, Palmerston, Belzu, Sarratea, Oribe, etc.; copia correcta y autenticada de todas las enviadas; los borradores de las notas oficiales, de los mensajes, de las notas diplomáticas; los informes reservados de sus ministros en Londres, París, Washington y Río de Janeiro; los informes reservados de la policía.  Todo cuidadosamente clasificado por años y materias, en sus correspondientes carpetas y legajos, de acuerdo al meticuloso orden de Rosas.

 

Esto sirvió de base para escribir “Historia de la Confederación Argentina”. (4 tomos)

 

Falto de prejuicios, envió un ejemplar a Mitre.  A lo mejor pensaba que el “maestro” tan apegado al “método científico documental” que hacía gala, no sería insensible a ese verdadero monumento de nuestra verdad histórica.  Saldías pecó por ingenuo. 

 

Mitre custodiaba la pedagogía, el pensamiento, la cultura del régimen, pues su modificación echaba por tierra el andamiaje urdido en Caseros y Pavón

 

Contestó a Saldías, el 15 de octubre de 1887 (1), como hombre que guardaba conscientemente “los nobles odios” que todo liberal debía tener a RosasEl juicio condenatorio a Rosas, los efectos de su caída, las batallas que impusieron el nuevo orden “no se rehacen porque son definitivas”; protestar contra ello, aun cuando fuese en un libro de historia, era para Mitre, “protestar contra la corriente del tiempo que nos envuelve y lleva a la Nación Argentina hacia los grandes destinos que se diseñan claros en el horizonte cercano…”.

 

Ante nuestros ojos, con la des-malvinización, se está controlando la pedagogía, el pensamiento, la cultura del régimen, pues su modificación echa por tierra el andamiaje urdido el 17 de Octubre (1945) y el 2 de abril (1982).

 

Mientras se declama por la vida, la Paz, los derechos humanos, se destrozan las bases puestas por Perón de una Argentina Industrial, sin deuda externa, con control de su moneda, de su política aduanera, con una estructura impositiva que premie la producción y castigue la especulación.

 

Los nobles odios son siempre renovados en una Argentina que degrada a sus ciudadanos hacia el clientelismo.

 

Es muy difícil imaginar la Argentina si Perón hubiese sido abogado o economista, si Perón, en lugar de militares alemanes formados en el concepto del Estado de Friedrich List, hubiese tenido profesores formados en el culto de Adam Smith.

 

En cierta forma, esa Argentina peronista es producto de un sector del Ejército con un concepto claro del rol del Estado respecto al Mercado. Es natural entonces que los liberales mantengan los “nobles odios” que pregonaba Mitre.

 

¿Cuándo terminan entonces los “nobles odios” de Mitre y Laclau?

 

Nunca. Porque ni Mitre ni Laclau construyen en base a la solidaridad, o la subsidiaridad o el bien común, o la justicia social. Los nobles odios son un enfrentamiento Permanente y escalera descendente al infierno.

 

En alemán una de los sinónimos de patriotismo es fernlieben, unión de fern  - lejano – y liebeamor. El patriotismo es el amor al que está en el rincón más lejano de la patria.

 

Nada similar al amor pregona Laclau, como también Mitre pregonaba el noble odio. dice Nuestro Señor Jesús:

 

Un reino donde hay luchas internas va a la ruina, y una ciudad o una familia dividida no puede subsistirMateo 12:25

 

Laclau no construye sobre el amor sino sobre el noble odio”, no construye para el futuro sino para el presente, y con tal que Kirchner sea re-electo nada le interesa que el noble odio nos destruya a mediano plazo.

 

Laclau: Un modelo a la medida de Gran Bretaña (o el cipayaje zurdo)

 

No sólo es el petróleo en Malvinas. Si nos ponemos a buscar la nacionalidad de las grandes mineras a lo largo de la cordillera, desde La Lumbrera en Catamarca hasta Cerro Vanguardia en Santa Cruz, veremos que son todas procedentes del imperio británico, no sólo G Bretaña sino Canadá, Sudáfrica, Australia y N Zelanda.

 

Es medio ridícula una izquierdaque se preocupa por el imperialismo yanquicuando las mayores inversiones mineras están en manos del imperio británico, como también quejarse de las retenciones que no quiere pagar la oligarquía sojera pero nada se le cobra a la minería imperial británica.

 

Esto no es nuevo. Ya sucedía en la Década Infame cuando la izquierda se preocupaba o por el imperialismo norteamericano o por el fascismo alemány mientras Scalabrini Ortiz y Jauretche investigaban el capital británico en Argentina, la izquierda los tachaba de fascistas. A veces parece que la izquierda argentina está orinando fuera de la Galaxia.

 

Ante esta situación a Gran Bretaña le conviene impedir toda fortificación del poder argentino en Patagonia, ni siquiera hay radares, mantener el pueblo dividido, - se hace con asesoría de Laclau – fomentar los nobles odios”, que se impida la unidad argentina.

 

Muchos están con el estereotipo de un agente inglés que actúa como un gentleman de derecha. Totalmente equivocado: hoy día un operador inglés actúa como un hombre de izquierda.  

 

Comentario a cargo de Mariela García.

 

Nos escribe con su muy filoso espíritu crítico:

Es toda la IN que se mueve en conceptos euro-céntricos. Porque el marxismo es "intocable", y no hay peor herejía que volver la herramienta de la crítica contra la propia herramienta. Así, somos muy latinoamericanos hasta que se llega a la palabra cristianismo. Ahí nos volvemos borgeanos europeos en el exilio y furibundos "modernistas" que danzan alrededor de la palabra socialismo, ignorando olímpicamente que el origen histórico del término es cristiano y "llevado a Europa" desde la experiencia jesuita en América.  

Por más "científico" que le hayan agregado después (y que por supuesto no tiene que ver más que con la demostración, porque los postulados básicos de condena a la propiedad privada y vida en comunidad son por largo anteriores a Marx, que por otro lado estuvo a un pelo de enseñar teología con Bauer y se casó por iglesia, a la vez que dejó al capital plagado de paráfrasis de las escrituras...)  

En fin... Es muy gracioso que los mismos que sostienen que el Vaticano es importado no dicen que el leninismo es importado, y mientras lo adoran de rodillas se niegan a crear un marxismo a la medida de las necesidades y realidades de América... Eso sí, en nombre de lo nacional y popular latinoamericano.  

Más gracioso todavía es escuchar que todos los "teístas" (la mayoría del planeta, lejos) están equivocados y viven en "la falsa conciencia". Especialmente porque la mayoría de esos teístas son los pobres que el marxismo considera su "sujeto" (y no es casual el término) privilegiado.

Supongo que no se les ocurre que es el tozudo teísmo musulmán al que aplauden en su antiimperialismo, en vez del canto de sirena del hipostasiado racionalismo euro-céntrico que a los marxistas "leninistas" se les cuela por la puertita de atrás. 

Pero eso es lo que escuchamos todos los días. Lo más apropiado es recomendarles que se compren un burro.

Y un comentario federal desde el corazón de la Patria vieja

 

Esto lo escribo desde el Puerto (el jesuítico barrio de Chacarita). Pero me agrega el Mingo Schiavoni desde la vieja y gloriosa Santiago – madre de ciudades y ejemplo del Interior empobrecido desde Buenos Aires:

 

1)     No debe dejar de mencionarse que ese mitrismo también se expresa, para ir concretamente al asesoramiento de Laclau, en el unitarismo y en el centralismo anglo-portuario. Al primero los K lo emplean como una categoría de su reyecía, en la prevalencia absoluta de Buenos Aires sobre las provincias, abortando todo intento federal, aún cuando alguno de ellos incluso los favorezca en su armado político nacional. Esto es muy importante de marcar, porque también se emparenta con la concepción sarmientuda de la Infanta Doña Cristina, porque desprecia al interior o poco le interesa, y todo se hace desde el poder central. Y cuando visita las provincias lo hace como una concesión graciosa del Poder Ejecutivo Nacional. Eso es unitarismo redivivo. La llevada del gauchaje trucho y de los pueblos originarios a los festejos del Bicentenario es una engañifa para los giles. En el fondo hay un profundo desprecio por lo que sea raigal o fundacional en la concepción de Patria.

 

2)  En la centralización anglo-portuaria, de una rémora oligárquica y que

nunca han intentado modificar, aunque ellos se llenen la boca hablando de la oligarquía. Las pocas provincias, entre ellas Santiago, que han intentado burlar esa trampa y encontrar una salida autónoma de su mediterraneidad, intentan hacerlo mediante acuerdos -como en nuestro caso- con Catamarca, Salta y Chile, para llegar con sus productos agropecuarios a los puertos profundos del Pacífico y desde allí mirar esperanzados al hambre de la Eurasia. No cuentan con respaldo nacional. Tampoco existe ese respaldo nacional hacia los corredores del Mercosur. El corredor transoceánico lleva dos años de atraso. Ellos quieren que la renta de las exportaciones (entre ella las retenciones) queden en Buenos Aires, donde tienen a mano los organismos recaudadores.

 

3        Es muy importante marcar lo del enemigo interno (“inimicus”). Esto no

sólo revela la posibilidad de la guerra civil, sino también la imposibilidad de reconstruir la sociedad de clases por la que abogaba Perón. Nadie combate con eficiencia a la oligarquía ni tampoco a la gran burguesía no nacional aliada a la extranjería, ni recupera a la clase obrera reabriendo las fábricas, sino que la mantiene como fuerza piquetera.

Laclau les ha hecho creer que ellos marchan por una vía heterodoxa hacia el socialismo, y deforma uno de los conceptos liminares de Ramos, que era primero la liberación nacional y luego la social, jamás las dos simultáneamente. Los K no hacen ni lo uno ni lo otro.

 

4        Con relación a Malvinas, bien planteado está por vos el tema: al no existir convicción en la cuestión nacional, es una cuestión menor enfrentar o defenderse de los imperios. A la Argentina hoy no le interesa. Ellos quieren quedar bien con Dios y con el diablo. Lo de la alegoría que alguien escribió sobre las fotos con Fidel y Obama lo dice todo. Me parece que hay que marcar la diferencia con Lula, que apretado por Estados Unidos por sus acuerdos con Irán, no dudó en tomar partido por Irán importándole un carajo que el negrito yanqui se enoje. Y creo que debes ser más sarcástico todavía para ridiculizar la patética comparación de Cristina del bloqueo a Cuba con el bloqueo a Malvinas. Y hay que decirlo con todas las letras: a diferencia de Planalto, Buenos Aires no tiene política exterior.

 

5        Muy bien citado el Colorado con relación a la iglesia y el catolicismo, y muy bien ridiculizado el anticlericalismo izquierdista de cartón, que bien resumes en la frase kirchnerismo = antimilitarismo + anticatolicismo made in London. Sin embargo, a vos te sobra aspereza en el cálamo para insistir más en la supina ignorancia de la masonería internacional en los K, lo cual revela que no sólo no han leído a Jauretche ni a Scalabrini ni a Hernández Arregui, sino que directamente no tienen le más mínima formación política, ni siquiera peronista.

 

6        Finalmente, con relación al reportaje a Laclau, habría que preguntarle con algo más que ironía cuáles son los dos sectores en que está “quebrada” la sociedad argentina, porqué ello es beneficioso y producto de una acción de gobierno revolucionario, y también porqué caracteriza como “fascista” a la oposición rural, y en ese caso –a su juicio- de qué lado de las dos mitades está Grobocopatel.

-.-.-.-

ENTREVISTA A ERNESTO LACLAU

 

“Hay que poner las cosas blanco sobre negro”

 

Por Juan Salinas

 

http://www.revista-zoom.com.ar/articulo3130.html

 

 

El prestigioso sociólogo afirma que, para ganar, el kirchnerismo tiene que mostrar que la sociedad está partida en dos y tener consignas que ilustren la disyuntiva de la hora como lo fueron en el pasado Braden o Perón, o Patria o colonia. Sostiene que “hay que ir consiguiendo conectar sectores que están fuera del poder popular” y es categórico respecto de la Capital: “siempre fue la ciudad puerto del centro del cosmopolitismo antinacional”.

 

El sociólogo Ernesto Laclau abandonó la militancia en la izquierda nacional cuando fue a la Universidad británica de Essex –donde hoy es catedrático de Teoría Política– convocado por el historiador marxista Eric Hobsbawn. Considerado postmarxista desde la aparición de su libro más importante, Hegemonía y estrategia socialista (en coautoría con Chantal Mouffe), Laclau es un firme defensor de los vituperados populismos y hombre de consulta del matrimonio Kirchner, a quien se atrevió a aconsejar que fueran más agresivos en la campaña, que muestren “la división radical” que recorre el cuerpo social.

 

ZOOM le entrevistó en un pequeño departamento situado frente al tradicional Hotel Plaza, a metros de la Plaza San Martín.

 

–Regresa al país en medio de la campaña electoral ¿Lo encuentra crispado? Lo digo con ironía porque la palabra “crispación” aparece aquí importada de España, donde debe ser la que más utiliza una oposición a la que, como a la de aquí, no parecen sobrarle ideas…

 

–Es una palabra que en Argentina se había dejado de usar pero que tiene una tradición. Hay una frase célebre de Marcelo Torcuato de Alvear, “Manos crispadas me alejan de la patria”. Luego de la caída de (Hipólito) Yrigoyen en 1930, Alvear, que había sido Presidente entre 1922 y 1928, y representaba al sector conservador del radicalismo, empezó a reclamarle al general (José Félix) Uriburu que convocara a elecciones sin proscribir al radicalismo. La cosa se puso tensa porque era evidente que si se hacía así, el radicalismo ganaría las elecciones y Alvear volvería a ser presidente. Y aunque Uriburu y Alvear tenían una amistad de muchos años, Uriburu quería establecer una continuidad con el golpe, tal como haría con las elecciones fraudulentas que ganó (el general Agustín P.) Justo. Así que un día recibió la visita de dos funcionarios del gobierno que le dijeron que tenía que abandonar el país. Así lo hizo Alvear, rumbo a Brasil, pero antes escribió una carta para los diarios, donde se destaca esa frase, que se hizo muy famosa.

 

–De todas maneras, la crispación es un hecho. Desde que estalló el conflicto con “el campo” se escuchan cosas de un odio tal como yo no escuchaba desde mi niñez, como las que se escuchaban después de la caída de Perón. Digo, porque en vida de Perón no creo que se dijeran tan abiertamente cosas como “negros de mierda”, etc. Por entonces esas cosas se mascullaban o decían paredes adentro, no por televisión…

 

– Y ahora todas las bandas semifascistas que (Alfredo) de Angeli está organizando actúan como vemos: tirando huevos, piedras, tratando de impedir que exista un dialogo democrático antes de las elecciones. No tenemos golpistas en el ejército como teníamos en el pasado, pero tenemos personas que quieren provocar un giro autoritario de la situación política a través del accionar de estas bandas neofascistas.

 

–Los parecidos con lo que sucedió en Venezuela antes y durante el frustrado golpe de estado contra Chávez me parecieron evidentes. Recuerdo la sorpresa con que asistí a la cobertura que le dio TN a aquél golpe frustrado…

 

–Quienes dicen que el populismo es un peligro autoritario no ven de dónde viene el peligro autoritario. De la organización de estas formas contra hegemónicas de oposición a un gobierno popular, ahí es donde existe el peligro autoritario en América Latina. En Venezuela fueron derrotados en el 2002 de una manera decisiva, en Ecuador han sido derrotados en toda la línea, de modo que no creo que la derecha vaya a levantar la cabeza por mucho tiempo. Mientras, acá empezó una ofensiva contra-hegemónica que utilizó la cuestión del campo como forma de nuclear la protesta anti-popular alrededor de un cierto tema, de un cierto significante. Porque al 80 por ciento de la gente que se juntó al pie del Monumento de los españoles no le importaba nada acerca del campo, pero usó la protesta para producir un realineamiento de la derecha, un cambio en las fronteras políticas.

 

El hito del lock out agroexportador

 

–Hasta ese momento, los Kirchner tenían una enorme popularidad, pero el conflicto y la hostilidad de casi todos los medios la disipó, la redujo drásticamente. ¿Cuál fue su propia responsabilidad?

 

Cometieron algunos errores al haber empujado un realineamiento de ciertos sectores agrarios que habían votado por ellos hacia una alianza con la Sociedad Rural. Por ejemplo, que la Federación Agraria haya terminado aliada con (el presidente de la Sociedad Rural, Hugo) Biolcatti y su antecesor (Luciano) Miguens, que se haya producido ese tipo de realineamiento es el resultado no solamente de un proceso natural de concentración del sector agrario. También intervinieron ciertos errores tácticos de la conducción nacional

 

–Con un atenuante, que es que muy pocos habían visto los profundos cambios operados entre los socios de la Federación Agraria, muchos de los cuáles aspiraban y aspiran a sumarse al club de los ricos…

 

–Creo que hubo un cambio cualitativo en el sector rural. La Sociedad Rural argentina siempre fue una de las grandes organizaciones conservadoras del país. Vos eras muy jovencito para acordarte del doctor Faustino Fano, que era el presidente de la Sociedad Rural a comienzo de los años ’60. Fano tenía una palabra mágica, que utilizaba en todos los comunicados. Decía que los productores rurales se sentían “desalentados”, y el desaliento de los productores rurales era inmediatamente traducido por todo el mundo como que estaban pidiendo una devaluación. Recuerdo un titular de Crónica que advertía con toda claridad: “Compren dólares, otra vez se sienten desalentados”. La Sociedad Rural bregaba todo el tiempo por transferencias masivas de ingresos al sector agrario. Con lo que iba asfixiando la producción industrial del país. La receta era simple: si el gobierno se resistía a devaluar, el ejército sacaba los tanques en la calle.

 

–Supongo que se refiere al accidentado gobierno de Arturo Frondizi.

 

–Frondizi tuvo 14 semigolpes de Estado en un período de cuatro años. No lo dejaban gobernar. Ahora, si el hecho de que el ejército saque a los tanques a la calle para imponer medidas a un gobierno legalmente elegido al cual las Fuerzas Armadas se supone que están subordinadas es algo que en cualquier país del mundo se llama golpe, en la Argentina no se llamaba así, se llamaba “inquietud de las Fuerzas Armadas”. Y entre “desalientos” de los exportadores de granos e “inquietudes” de los militares, se iba imponiendo una política. Hoy la situación es diferente, pero en cierto sentido es más peligrosa. Es diferente porque el ejército no puede operar en la forma que operaba a comienzo de los años ’60 en la época de (el psiquiatra antillano-argelino Frantz) Fanon. Y es más peligrosa porque han apelado a una forma de movilización popular que transforma las demandas sectoriales de un grupo en el significante y una forma general de realineamiento de la derecha. Lo que nosotros hemos dicho en nuestro trabajo acerca de los significantes hegemónicos, los significantes vacíos, etcétera, lo está realizando la derecha en esta reorganización.

 

–¿Cómo evalúa la respuesta del Gobierno?

 

–Las medidas que ha ido tomando desde la derrota de la resolución nº 125 han sido todas progresistas, desde la estatización de las jubilaciones, pasando por la nacionalización de las compañías aéreas y una larga series de medidas. Falta todavía que todas esas medidas progresivas cristalicen alrededor de ciertos imaginarios colectivos. Que la gente perciba que la sociedad está dividida en dos campos.

Reperonización y aliados

 

–Está en curso una inesperada reperonización ¿no? Nadie contaba con ella, pero la ofensiva agromediática obligó a la defensa del peronismo, aquella vieja ciudadela que resguarda el mínimo común denominador alcanzado por el campo popular. Hay un renovado interés en la historia del primer peronismo y se analiza y plantea la afiliación a un Partido Justicialista que durante el menemismo fue el alcahuete de la entrega y que aún en vida de Perón jamás pasó de ser una herramienta electoral del movimiento…

 

–Mucha gente tiene conciencia de que las cosas salieron bien en la Argentina después del desastre del 2001 porque por esos avatares, fue elegido Kirchner. Si hubiera sido De la Sota o Reutemann o alguien así, las cosas hubieran sido muy distintas. Para la política nacional, Kirchner casi un desconocido. Y desde afuera, más. Para el 2003, lo admito, yo ni siquiera sabía quién era Kirchner. Y dada la podredumbre general del sistema político casi nadie esperaba nada, así que fue una gran sorpresa cuando Kirchner empezó a tomar una serie de medidas, en las cuales jamás yo había pensado que el país se iba a comprometer. Y entonces ahí empezó un proceso nuevo.

 

Hay un libro muy lindo que han escrito Paula (Biglieri) y Gloria Perelló sobre el populismo kirchnerista y el retorno del nacionalismo. Han hecho un estudio sobre Barrios de Pie y otros movimientos sociales y analizan las formas de la ruptura política en ese período. (Se refiere a En nombre del pueblo, publicado recientemente por la Universidad Nacional de San Martín. Paula Bigllieri es doctora en Ciencias Políticas y Sociales, investigadora del Conicet, discípula de Laclau y su asistente en sus visitas a Buenos Aires. Gloria Perelló es psicoanalista.)

 

–¿Qué opina de la ruptura de Barrios de Pie con el kirchnerismo?

 

–El espacio kirchnerista debe ser ampliado, y Barrios de Pie debería volver a él. Mis conversaciones con Alberto Fernández y Daniel Filmus giraron bastante sobre eso. Hay que volver a ganar a ciertos sectores que se han abierto. Porque sería muy malo que el kirchnerismo se redujera a la cocina interna del PJ y que una serie de sectores que estaban impulsando un proceso de cambio con la idea de la transversalidad en sus varias dimensiones empiecen a desgranarse y a abrirse. Entre otras cosas porque si se reduce el kirchnerismo a una línea interna del Partido Justicialista, los barones del PJ lo van a traicionar en la primera de cambio.

 

¿Cómo puede ampliarse el espacio K?

 

–No creo que él pueda hacer una cosa tan ingenua como tratar de formar un partido puramente ideológico. Todo partido político tiene que pasar por ciertos aparatos y por ciertas alianzas con figuras non sanctas, pero el proceso no puede simplemente ser reducido a eso. Lo que se necesita es una interpelación popular de tipo más amplio. Dar a la gente, volver a dar a la gente como yo creo que se le dio en el 2003, el sentimiento de que se está creando una frontera interna en el país entre el campo popular y los otros.

 

–Pero esa misión excede en mucho las posibilidades del Partido Justicialista…

 

–Puede incluir al PJ, Kirchner tiene buena muñeca para manejarse en ese campo, pero tiene que ser algo más. Es como sucede con los dos platillos de una balanza. Hay que mantener el equilibrio entre ellos, y así se puede ir creando el espacio popular. Hay que recordar que el surgimiento del peronismo en el ‘45 involucró las dos cosas. Hubo muchos fenómenos de incorporación de aparatos, de acuerdos internos, pero al mismo tiempo hubo una interpelación a sectores nuevos, interpelación que fue absolutamente fundamental en la victoria del ‘46.

 

–Pero después de la muerte de Evita, digamos para 1953, la capacidad de interpelar a sectores nuevos, de ganarlos, se había perdido…

 

–Un poco sí, pero se empieza a recuperar, a reconstituir durante la resistencia peronista. Y durante los años ‘60 se va creando una nueva centralidad del campo nacional y popular. Llegamos a la elección del ‘73 con un fenómeno de fronteras absolutamente demarcadas. También hubo ilusión, esperanza, en el `98. Que se disipó rápidamente con la traición de De la Rúa. Y se llegó a la más honda de las crisis en 2001. Pero después empezó a renacer en 2003 cuando, frente al asombro general, Kirchner empezó a tomar una serie de medidas progresistas que permitieron que renaciera la esperanza popular. Para mí, el problema fundamental es que esa esperanza no tiene que disolverse por una serie de fenómenos que desdibujan la frontera interna.

 

–Me hubiera gustado que Barrios de Pie no se hubiera ido, que Pino Solanas hubiera mantenido los pies adentro del plato porque la gran mayoría de las cosas que señala son ciertas, pero también me parece que hay un retorno de la militancia política. De otro modo, un poco a través de los blogs, pero eso me alienta a pensar que no todo está perdido y que al Gobierno le va a ir moderadamente bien en las elecciones.

 

–Creo lo mismo. Combato la idea que difunden los medios de que va ser una debacle. Idea que no comparto en absoluto.

 

–En cualquier caso, los medios van a decir que fue una debacle.

 

–Perón también tenía en contra a todos los medios. No creo que vayan a ganarse las elecciones con mayoría absoluta, pero si llegara a un resultado, por ejemplo, de que hubiera en la provincia de Buenos Aires un 38% de apoyo a la lista de Kirchner y a nivel nacional un 33%, eso dejaría claro de todo modos que los Kirchner encarnan la fuerza política más importante del país. Es cierto que van a tener que tejer acuerdos en el Congreso, pero de hecho ya los están teniendo que hacer, porque se han abierto tantos senadores justicialistas… En fin, veo un panorama complicado por delante, pero está muy lejos de ser el fin de la historia. Al contrario, creo que será el comienzo de una nueva historia.

 

–¿Veremos a un Néstor Kirchner negociador?

 

–Efectivamente, y va a ser una experiencia nueva.

 

Sectores medios y polarización

 

–¿Cómo hace el kirchnerismo para cautivar aunque más no sea a una minoría de los sectores medios?

 

–Fijate en lo que hizo Filmus con su grupo progresista en las últimas elecciones de la Capital. Obtuvo el 24% de los votos en la primera votación, y el 40% en el ballotage. A lo que hay que llegar es a una situación en la cual se vayan reconstituyendo espacios progresistas, y esos espacios progresistas que se constituyen y reconstituyen de manera distintas en diferentes provincias. Si uno tiene la impresión de que hay todo un juego nuevo a través de este realineamiento; si al mismo tiempo hay una voluntad del Gobierno de convocar a sectores nuevos, que empiecen a interpelar a aquellos sectores, que comenzaron a ser interpelados en 2003; si al mismo tiempo siguen una serie de medidas progresistas como las que el gobierno está tomando; si ocurren todas esas cosas, se podrá rearmar el movimiento popular.

 

– Se podría pasar a otra fase, dar un salto cualitativo…

 

–Durante el surgimiento del peronismo, entre 1943 y 1945, hubo muchos momentos de crisis, de decepción, de falsos puntos de partida. Por ejemplo, toda la relación de Perón con (el caudillo radical de Córdoba) Amadeo Sabatini fue sumamente complicada y finalmente la alianza fracasó porque Sabatini claudicó, pero vino la movilización del 17 de octubre y esto lanzó un nuevo punto de partida.

 

–A través del Partido Laborista…

 

–Exactamente. El Partido Laborista se iba creando a través de una movilización molecular de la sociedad. Gente que iba de una localidad a otra, que iba movilizando sectores que no estaban movilizados antes. Y toda la prensa estaba en contra de Perón.

 

Lo que quisiera ver es una interpelación más fuerte a los sectores populares por parte del Gobierno. Porque presentar una especie de catálogo de medidas progresistas está muy bien, pero eso no es suficiente. Esas medidas progresistas tienen que ir cristalizándose a través de slogans y símbolos que vayan presentando una división radical de la sociedad.

 

Como lo hicieron slogans del pasado como Patria o coloniaje, Braden o Perón: ese tipo de cosas es lo que todavía está faltando para poner las cosas blanco sobre negro. Hay que ser más claros. Hay muchas personas de la clase media que son kirchneristas vergonzantes, que están empezando a ver ciertas cosas, pero en medio de una tremenda ofensiva mediática no se atreven a manifestar su apoyo a los Kirchner.

 

–Desde tu punto de vista, polarizando con consignas duras se puede ganar.

 

–Sí, creo que sí. Bueno (ríe), si uno presenta la posibilidad de la revolución proletaria mundial frente a la burguesía, evidentemente no va a ganar a nadie.

 

–¿Cómo ve a su regreso la ciudad de Buenos Aires gobernada por Macri?

 

La ciudad de Buenos Aires siempre fue la ciudad puerto del centro del cosmopolitismo antinacional. Yrigoyen tuvo todo tipos de problemas en la ciudad de Buenos Aires, también los tuvo Perón y lo tienen los Kirchner. Viene bien recordar que hasta en marzo de 1973, que fue una elección masiva del peronismo después de largos años de proscripciones, Capital fue uno de los pocos distritos en el país que votó contra el FREJULI. Había ciertos motivos, el candidato que el FREJULI presentó era (el nacionalista aristocrático y ex furibundo antiperonista) Marcelo Sánchez Sorondo. El comentario de Perón fue: “También, con el candidato que teníamos…” Y ahí fue cuando eligieron senador a (Fernando) De la Rúa… Lo importante es ganar bien en la provincia de Buenos Aires. Ya sabemos que en la Capital perderemos, se trata de no perder de una manera espantosa.

 

–Ojala haya tiempo hasta el 2011 para enmendar errores…

 

–Sí, sobre todo los que se cometieron en una serie de distritos del interior. Por ejemplo en Córdoba. Hablábamos el otro día con Paula del flirteo de Néstor Kirchner con (el gobernador, Juan) Schiaretti, que creo que fue absolutamente negativo para la formación de un posible bloque kirchnerista. Pero bueno, siempre se cometen errores de un tipo o del otro. En Santa Fe se va perder malamente… pero estuve en Tucumán y ahí está claro que van a ganar los Kirchner y que (José) Alperovich es uno de los puntales del régimen. La Nación está pendiente de si cada pequeña conversación que tienen, por ejemplo, Alperovich y otros gobernadores kirchneristas, no significa que estén abandonando el barco ante la inminencia de un naufragio. Pero yo no creo en absoluto que vaya a producirse un naufragio. Soy relativamente optimista. Lo que hay que empezar después de las elecciones es una “guerra de posiciones” en el sentido gramsciano del término. Hay que ir consiguiendo conectar sectores que están fuera del poder popular e ir constituyendo un poder popular más amplio. Eso exige una política sumamente inteligente y una ofensiva muy dúctil, porque cada sector tiene su discurso particular, sus demandas particulares y hay que moverse en esa dirección. Cuando te hablo del espacio kirchnerista como un espacio global, no me estoy refiriendo sólo a la gente que va apoyar en esta elección a los Kirchner, sino también a gente que no los está apoyando porque han constituidos listas propias, pero que no están en contra del Gobierno, que pueden ser aliados, como Martín Sabbatella o la gente de Libres del Sur que hay que reconquistar. Barrios de pie, todo este mundo de la protesta popular, de la administración honesta de las Comunas, tiene que ser una parte del proceso. Si se hace así, si se crea una alianza buena en los dos años que restan hasta las elecciones nacionales, creo que se puede ir consolidando un bloque político alternativo a la oposición. Un bloque que puede tener posibilidades ciertas de éxito. La gente no es suicida.

 

 

 



[1] Ejército y política – Editorial Corregidor

[2] http://www.mdzol.com/mdz/nota/192153-Cristina-neg%C3%B3-la-posibilidad-de-un-bloqueo-mar%C3%ADtimo-en-torno-a-las-Malvinas/

[3] Del Poder al Exilio, Como y quienes me derrocaron.

[4] Idem.

[5] Acerca de la contradicción

[6] Nacionalismo oligárquico o nacionalismo revolucionario.

[7] http://www.abelardoramos.com.ar/_doc/doc038.php

[8] Editorial Peña Lillo, Ediciones Continente

[9] http://www.nildagarre.com.ar

[10] Libros del exilio: Del poder al exilio. Editorial Corregidor