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Ernesto Laclau y el mitrismo de los
Kirchner Por Edgar Schmid Bs. As. 1. junio.2010
En
reportaje se mueve como si tales minucias no existieran. ¿Por
qué el mitrista Laclau? La
visión mitrista por un lado y la nacional por el otro, determinan donde debemos poner el Enemigo. Para
Carl Schmitt, hay dos clases de enemigos: -
El enemigo externo:
hostis,
el enemigo principal de los
nacionales. -
El enemigo interno: inimicus, el enemigo principal de
los liberales. Si
llevamos la lucha contra el enemigo externo
al último extremo, podemos llegar a una guerra internacional, en nuestro caso, Malvinas II. Si
llevamos la lucha contra el enemigo interno
al último extremo, podemos llegar a la guerra civil, revivir los enfrentamientos entre el 16 de septiembre de
1955 y el 1 de abril de 1982. Si
nos fijamos en el reportaje de Laclau,
en ningún momento habla de un enemigo externo
- Gran Bretaña en Malvinas - ni de unir al pueblo contra este. Toda
aquello por que se quejan los “democráticos”:
las repúblicas perdidas, los derechos humanos violados, surge de
ver sólo enemigos internos, de no
ver la unidad nacional contra el enemigo externo. Es
indudable que pese a sus declamaciones el
matrimonio Kirchner no ha leído a Jauretche. El empieza su libro “Ejército y política” – Capítulo I – De la independencia a la separación de
la Banda Oriental – diciendo: “Dos concepciones opuestas han alternado en la política
argentina: la que ha cuidado la
conservación del espacio original y
la que lo ha sacrificado al triunfo de preocupaciones de orden ideológico.
Esta ha sido la que se impuso en Caseros aceptando
el achicamiento de nuestro ámbito geográfico.”[1] Así,
cuando llega la noticia que los ingleses inician las exploraciones petroleras
en Malvinas, leemos: La presidenta Cristina Kirchner negó hoy que la
Argentina vaya a ordenar un bloqueo marítimo en torno a las Islas Malvinas y
aseguró que no va a adoptar ninguna medida "que no esté enmarcada dentro del derecho internacional". Con
lo cual acepta todo porque: 1. Por justa que sea, la guerra de Malvinas tampoco estuvo aceptada en el Derecho
Internacional, y tampoco estará la próxima si tiene lugar. Lo único que acepta el “derecho internacional“es que los “grandes“(EEUU, NATO) ataquen a los “chicos“: Yugoslavia, Irak, Afganistán,
Somalia, etc.
2. ¿Cuándo Gran Bretaña construyó su imperio
según el “derecho internacional“? ¿Cuándo
una colonia inglesa dejó de serlo apelando al “derecho
internacional“? 3. ¿A quien se le
ocurre comparar el bloqueo de Cuba por EEUU con un presunto bloqueo de
Argentina a Gran Bretaña? 4. Si agregamos su
orgullo por “sentirse la Sarmiento del Bicentenario”, empieza
a preocupar su ignorancia de Jauretche. Nuestra presidente (con E) no es más frívola y
superficial porque no tiene más tiempo. Lo que le falta, o es honestidad o es
realismo. Continúa Jauretche: “Opuesta ha sido la política
de Brasil que continúa la
tradición portuguesa: expansión geográfica fue su signo permanente a pesar de
serle más adversas las condiciones geopolíticas. El origen de esta diferencia
estriba en la continuidad de una política
nacional clásica y realista por parte de Brasil, mientras nosotros hemos
estado constantemente jaqueados por la inexistencia de la misma y sus
sustitución por concepciones
ideológicas implícitas en un sentido de subordinación económica y
cultural a Europa“ Vemos
que Brasil, que pone el acento en
lo externo, no sólo se convierte
en una potencia – hoy la 10ma. Potencia mundial – sino que toda su
re-estructuración militar es para defender tal postura, y lo hace en lo
diplomático, económico, financiero, y militar. No espera nada del derecho
internacional sino de su actividad concreta y sobre todo, teniendo en claro que el enemigo es
externo, el que le disputará los espacios vacíos. Acá
por el contrario no hay conservación
del espacio original – ni su defensa del enemigo externo - contrario a lo
que pide Jauretche. Lo
que hay son preocupaciones ideológicas
– derechos humanos –mostrar que la sociedad está partida en
dos (Laclau – sic) y en el enfoque mitrista: dedicar todo esfuerzo para
dividir lo interno. Perón, ¿en la Unidad
sanmartiniana o el sectarismo mitrista? En
1955 sucedió el incendio de iglesias que Perón califica como acción de
“Grupos de insensatos”[3].
Pero acá Perón mantiene una visión sanmartiniana buscando la unidad nacional y poniendo en enemigo afuera: la masonería inglesa.[4] A
diferencia de Mao que en su momento – inicio de la guerra con Japón – explica
teóricamente su estrategia contra el enemigo externo y buscando la unidad
nacional interna[5],
Perón actúa bajo los mismos principios pero sin explicar su estrategia. Por
empezar hacia 1973 había ubicado como enemigo principal – prolongación de la
masonería inglesa dentro de Argentina, a la asociación del general Lanusse y
el ex capitán de navío Manrique. Perón
ya tenía su “fuerza propia”, el movimiento peronista, y comienza a extender
su alianza al frondizismo, demócrata-cristianos, conservadores-populares y
nacionalistas-católicos, formando el FREJULI. Con esto llega al 49%. Pero
además se sigue extendiendo a los Intransigentes de Alende, otros demócratas
cristianos, comunistas - muchos de ellos sus adversarios en 1955 - e
izquierda nacional. También logra que los radicales (Balbín) se mantengan en
el diálogo y no sean manipulados por la “masonería“. Por el contrario, Alfonsín el
desmalvinizador de 1983, se mantiene totalmente reacio. Perón
completa así la estrategia de Mao y poniendo de su lado las contradicciones secundarias, mientras
deja aislada la contradicción principal. Cuando
Perón – respecto al incendio de iglesias – pone al enemigo de afuera – la
masonería inglesa, por el contrario Jorge
E Spilimbergo busca al enemigo
interno y culpa al nacionalismo
católico.[6]
Esta postura mitrista se mantiene hasta el día de hoy por Néstor Gorojovsky y su secta
kirchnerista Patria y Pueblo. La
honestidad de un dirigente se puede ver en la capacidad de evolucionar y cambiar
de opinión. Respecto al catolicismo, Jorge
Abelardo Ramos que en 1955 hablaba de Internacional Negra (los jesuitas) en agosto de 1986 escribía: De la misma manera, los amargos y hasta soeces
ataques a la Iglesia que suelen verse en las tapas de las revistas
porno-progresistas de Buenos Aires, no suponen un diálogo herético con Dios o
el soliloquio de un metafísico, sino la manifestación vulgar de una política
extranjera contra la Nación. Esto debe explicarse en el sentido de que la fe católica es profesada por la
mayoría de los argentinos y latinoamericanos y es, de algún modo, como la coránica
en Medio Oriente, un peculiar escudo de nuestra nacionalidad ante aquellos
que quieren dominarnos o dividirnos. En los pueblos marginados del “estilo de vida
occidental” y que, como nosotros, padecen un “estilo de vida accidental”, la
religión ejerce un doble papel: el teológico que le es propio y el de
ideología nacional defensiva contra el dominador extranjero. La campaña contra la fe católica, sus símbolos,
sus hombres y sus instituciones es tanto secreta como pública. Secreta, en
cuanto a la silenciosa poda de los subsidios tradicionalmente otorgados a las
escuelas privadas dirigidas por sacerdotes católicos. Y pública, a través de
todo género de lenguaraces que han tomado la radio o la televisión por asalto
en nombre de la “participación democrática”. Esto debería traducirse en un
franco enfrentamiento entre la “progresía” y la “feligresía”. Pero no es tal.
La respuesta de los sectores nacionales y, en este caso, de la Iglesia, por
dichos medios es medida por un gotero por estos “profesionales de la
libertad” (Jorge Abelardo Ramos: La relación Iglesia Estado) [7] Pero
el anticlericalismo cipayo, que
Spilimbergo y Puiggros traen del PC codovilista (y mitrista) es más fuerte
que cualquier otra cosa, y así adhieren al kirchnerismo en sus
enfrentamientos con la Iglesia. Tampoco toman en cuenta lo que escribió Juan José Hernández Arregui en La
formación de la conciencia nacional[8]
: “Sólo el rudimentario
anticlericalismo de la izquierda, que confunde la crítica a la esencia de
la religión con la organización eclesiástica externa, la alienación social
del espíritu humano con las jaculatorias, puede oponerse a este cambio de importancia
política con relación a la lucha por la liberación nacional…. En otro orden,
la Iglesia puede jugar un papel valioso, por su influencia en el Ejército, de
tradición católica, y contribuir al reencuentro de las FFAA y el movimiento
sindical argentino, fusión sin la cual no es posible, en un país
semi-colonial, la emancipación nacional” Kirchnerismo = antimilitarismo +
anticatolicismo made in London. Si
la confrontación recomendada por Laclau se dirigiera sólo contra otros
partidos políticos, sería más que nada un debate ideológico. Pero el
enfrentamiento interno que recomienda Laclau se traslada a sectores como la
Iglesia, los militares, la clase media rural. Y a esta altura, dado que mucho
del kirchnerismo anda con un balde en la cabeza y sólo escuchan sus propios
gritos, hablar de clase media rural no servirá de nada porque hasta los muy
intelectualudos de “Carta Abierta” responderán, “oligarca-sojero-destituyente”, Pero
lo grave del caso es que no tienen noción que los gobiernos se legitimizan en la medida en que construyen lo
nacional y se deslegitimizan en la medida que lo destruyen. De
nuevo, Argentina ha perdido gran parte de su territorio – y reservas de
petróleo – frente a Gran Bretaña.
Y Gran Bretaña – es lógico – está preocupara por seguir imponiendo la fórmula
imperial “Divide et impera”. Y
Laclau, justamente desde Gran Bretaña, y actuando como si fuera un agente inglés,
está aconsejando el “divide”, Y como consecuencia lógica, lo
que se prolonga es el “impera” de G Bretaña. Laclau
está operando como un “cipayo“, lo digo con todas las letras.
Y también lo extiendo a gran parte de los defensores de esta política. La
otra parte son “idiotas útiles”. Lo más peligroso es que esta confrontación viene
avalada por alguien que nació en
Argentina – no digo argentino porque después de 40 años, no me extrañaría que Laclau se mueva por el mundo con un
pasaporte británico. Entonces, desde Gran Bretaña viene sin duda la
política de confrontación interna, pero acá alentada en el día a día por Horacio Verbistky con el apoyo de Fundación Ford, British Council. Open
Society de George Soros y otras fundaciones de esa calaña. En este cuadro entra perfectamente bien la
explicación del porqué la política
anti-militar y anticatólica del kirchnerismo. En un caso por ser no sólo
la fuerza armada del Estado sino por ser las únicas FFAA de Sudamérica que en
el siglo XX se enfrentaron con Gran Bretaña. Una cosa es la renovación – de la Doctrina Militar – y otra cosa la destrucción de las FFAA, cosa que el kirchnerismo hace por intermedio de Nilda Garré, una integrante del CSIS (Center for Strategic and International Studies) [9] un think thank de
Washington, integrado entre otros por Zbignieb
Brzezinski y Henry Kissinger. Es una política antinacional que se opone a todo
lo defendido por San Martín, Rosas,
Roca, Perón y la corriente de militares defensores de recursos naturales
e industrialistas iniciada por Mosconi
y Savio. Y la segunda es el fomento de lo anticatólico, cuyo rol en la formación y defensa de la conciencia e identidad nacional ya fue
explicada arriba por Jorge Abelardo Ramos. El
kirchnerismo como parte de la guerra cultural inglesa. “Cultura es todo aquello que une al pueblo” Perón Los
pueblos sobreviven en la medida en que tengan un Estado que los represente y
defienda. Pero la “cultura” del
kirchnerismo es la destrucción no sólo de organismos del Estado – su brazo
armado las FFAA – sino de todos los elementos culturales que mantienen unido
al pueblo. Así, es gastar dinero en financiar películas como “Iluminados por el fuego”,
impulsada por dos que estaban
trabajando en Londres el 2 de abril de 1982: Miguel Bonasso y Ana Skalon. Es llevar más allá la política de
desmalvinización iniciada en 1983. Hemos visto en el desfile del 22 de mayo la
fuerza que tiene dentro del pueblo cantar la Marcha de San Lorenzo, ver
desfilar los granaderos, los veteranos
de Malvinas. Pese a los 28 años de bombardeo, todavía existen esos
sentimientos en nuestro pueblo. Algún pensador distinguió patriota – el que defiende las fronteras de la nación – de nacionalista, el que defiende el alma de la nación. Cuando hablamos con veteranos, ni los oficiales
ni los suboficiales, sino los simples conscriptos de infantería, en algún
momento nos cuenta: 1. el sentimiento que
tuvieron al pisar el suelo de Malvinas. 2. la emoción renovada
con que cantaron el himno allá en las islas. 3.
cuando alguien era herido por el bombardeo naval, la forma en que todos saltaban fuera de la trinchera para
socorrerlo. En esa guerra estaba el embrión de una nueva
cultura (y muy peligrosa para los imperios): 1. En los grandes
pueblos – los que hacen la Historia – hay una fuerte identificación entre el pueblo y la tierra en que viven. Eso es lo
que empezaba a verse cuando pisaban ese suelo. 2. En
esos grandes pueblos, es muy fuerte la identificación
con los símbolos de la
nacionalidad, el himno por ejemplo. 3. No hay nacionalismo sin sentido de la
Solidaridad. Cuando los soldados
saltan de su trinchera bajo fuego enemigo y se arriesgan a socorrer un
camarada herido, se ha logrado el elemento sin el cual no existen las Naciones. Son tres de los elementos que hacen al alma de la nación. Y es ahí donde
atacan. Una nación sin alma es un zombi
que se mueve manejado desde afuera,
es lo máximo de la alienación. Anticipado
por Perón. Escribe
Perón cuando se refiere a la acción de la masonería inglesa en los acontecimientos de 1955 y su Estrategia
a futuro[10]: Tal Hermano 33 es un conocido príncipe
inglés. Así
prosigue el manifiesto clandestino: “La
Real y Soberana Logia de Londres, por medio de su Gran Maestro, ordena a los
hermanos argentinos del Gran Oriente de Buenos Aires, adoptar una
línea de conducta particular en el debate de la ley sobre la enseñanza
religiosa y la no menos importante sobre el divorcio. Es indispensable insistir en la campaña contra
la Iglesia Católica y sus prelados con el fin de llegar cuanto antes, a la
total separación entre el organismo religioso y el Estado. Es necesario, por otra parte, evitar que las fuerzas trabajadoras se alíen con
los católicos y es necesario asimismo, que parezcan instituciones de carácter
privado. Toda tendencia nacionalista debe ser combatida y sofocada y también
en el seno del Ejército es indispensable que se formen corrientes de opinión
similares a las que existen en la Marina Tal
pronóstico – hace más de 50 años - lo cumple hoy día el kirchnerismo. ¿Cuándo terminan los “nobles
odios” mitristas? Alguna
vez Jauretche escribió sobre “Los
profetas del odio”. Y hemos visto hasta que punto se puede llegar cuando Hebe de Bonafini grita: ¡Bolivianos de
mierda!, ¡La plaza es nuestra! (de las Madres) En
1881 Adolfo Saldías, discípulo de
Mitre, fue nombrado en la embajada Argentina en Londres, y allí pudo conocer a Manuelita Rosas, y tener acceso al archivo del Restaurador: Allí estaban, en numerosos cajones, los documentos más valiosos de la Argentina; todas las cartas recibidas por Rosas: de San Martín, Alvear, Palmerston, Belzu, Sarratea, Oribe, etc.; copia correcta y autenticada de todas las enviadas; los borradores de las notas oficiales, de los mensajes, de las notas diplomáticas; los informes reservados de sus ministros en Londres, París, Washington y Río de Janeiro; los informes reservados de la policía. Todo cuidadosamente clasificado por años y materias, en sus correspondientes carpetas y legajos, de acuerdo al meticuloso orden de Rosas. Esto
sirvió de base para escribir “Historia de la Confederación Argentina”. (4
tomos) Falto
de prejuicios, envió un ejemplar a Mitre. A lo mejor pensaba que el
“maestro” tan apegado al “método científico documental” que hacía gala, no
sería insensible a ese verdadero monumento de nuestra verdad histórica.
Saldías pecó por ingenuo. Mitre custodiaba la pedagogía,
el pensamiento, la cultura del régimen, pues su modificación echaba por
tierra el andamiaje urdido en Caseros y Pavón. Contestó
a Saldías, el 15 de octubre de 1887 (1), como hombre que guardaba conscientemente “los nobles odios” que todo liberal debía tener a Rosas.
El juicio condenatorio a Rosas,
los efectos de su caída, las batallas que impusieron el nuevo orden “no
se rehacen porque son definitivas”; protestar contra ello, aun cuando
fuese en un libro de historia, era para Mitre, “protestar contra la corriente del tiempo que nos envuelve y lleva a
la Nación Argentina hacia los grandes destinos que se diseñan claros en el
horizonte cercano…”. Ante
nuestros ojos, con la
des-malvinización, se está controlando la pedagogía, el pensamiento,
la cultura del régimen, pues su modificación echa por tierra el andamiaje
urdido el 17 de Octubre (1945) y el 2 de abril (1982). Mientras
se declama por “la vida, la Paz, los
derechos humanos”,
se destrozan las bases puestas por Perón de una Argentina Industrial, sin
deuda externa, con control de su moneda, de su política aduanera, con una
estructura impositiva que premie la producción y castigue la especulación. Los
nobles odios son siempre renovados
en una Argentina que degrada a sus ciudadanos hacia el clientelismo. Es
muy difícil imaginar la Argentina si
Perón hubiese sido abogado o economista, si Perón, en lugar de militares
alemanes formados en el concepto del Estado de Friedrich List, hubiese tenido profesores formados en el culto de
Adam Smith. En
cierta forma, esa Argentina peronista es producto de un sector del Ejército
con un concepto claro del rol del
Estado respecto al Mercado. Es natural entonces que los liberales
mantengan los “nobles odios” que
pregonaba Mitre. ¿Cuándo
terminan entonces los “nobles odios”
de Mitre y Laclau? Nunca. Porque ni Mitre ni Laclau
construyen en base a la solidaridad, o la subsidiaridad o el bien común, o la
justicia social. Los “nobles
odios” son un enfrentamiento
Permanente y escalera descendente al infierno. En
alemán una de los sinónimos de patriotismo
es fernlieben,
unión de fern - lejano – y liebe – amor. El patriotismo es el amor al que está en el rincón más lejano
de la patria. Nada similar al amor pregona
Laclau,
como también Mitre pregonaba el “noble odio”. dice Nuestro Señor Jesús: “Un reino donde hay luchas internas va a la ruina, y una
ciudad o una familia dividida no puede
subsistir”
Mateo 12:25 Laclau
no construye sobre el amor sino sobre el “noble odio”, no
construye para el futuro sino para el presente, y con tal que Kirchner sea
re-electo nada le interesa que el “noble odio” nos
destruya a mediano plazo. Laclau:
Un modelo a la medida de Gran Bretaña (o el cipayaje zurdo) No sólo es el petróleo en Malvinas. Si nos
ponemos a buscar la “nacionalidad” de
las grandes mineras a lo largo de la cordillera, desde La Lumbrera en
Catamarca hasta Cerro Vanguardia en Santa Cruz, veremos que son todas
procedentes del imperio británico, no sólo G Bretaña sino Canadá, Sudáfrica,
Australia y N Zelanda. Es medio ridícula una “izquierda“ que
se preocupa por el “imperialismo
yanqui” cuando las mayores inversiones mineras están en manos del imperio
británico, como también quejarse de las retenciones que no quiere pagar la “oligarquía sojera“ pero
nada se le cobra a la minería imperial británica. Esto no es nuevo. Ya sucedía en la Década Infame
cuando la izquierda se preocupaba o por “el
imperialismo norteamericano“ o por el “fascismo
alemán“ y mientras Scalabrini Ortiz y Jauretche investigaban el capital
británico en Argentina, la izquierda los tachaba de “fascistas”. A
veces parece que la izquierda argentina está orinando “fuera
de la Galaxia“. Ante esta situación a Gran Bretaña le conviene impedir toda fortificación del poder
argentino en Patagonia, ni siquiera hay radares, mantener el pueblo dividido,
- se hace con asesoría de Laclau – fomentar los “nobles
odios”, que se impida la unidad argentina. Muchos están con el estereotipo de un agente
inglés que actúa como un gentleman de
derecha. Totalmente equivocado: hoy día un operador inglés actúa como un
hombre de izquierda. Comentario a cargo de Mariela
García. Nos
escribe con su muy filoso espíritu crítico: Es toda la IN que se mueve en conceptos euro-céntricos. Porque el marxismo es "intocable", y no hay peor herejía que volver la herramienta de la crítica contra la propia herramienta. Así, somos muy latinoamericanos hasta que se llega a la palabra cristianismo. Ahí nos volvemos borgeanos europeos en el exilio y furibundos "modernistas" que danzan alrededor de la palabra socialismo, ignorando olímpicamente que el origen histórico del término es cristiano y "llevado a Europa" desde la experiencia jesuita en América. Por más "científico" que le hayan agregado después (y que por supuesto no tiene que ver más que con la demostración, porque los postulados básicos de condena a la propiedad privada y vida en comunidad son por largo anteriores a Marx, que por otro lado estuvo a un pelo de enseñar teología con Bauer y se casó por iglesia, a la vez que dejó al capital plagado de paráfrasis de las escrituras...) En fin... Es muy gracioso que los mismos que sostienen que el Vaticano es importado no dicen que el leninismo es importado, y mientras lo adoran de rodillas se niegan a crear un marxismo a la medida de las necesidades y realidades de América... Eso sí, en nombre de lo nacional y popular latinoamericano. Más gracioso todavía es escuchar que todos los
"teístas" (la mayoría del planeta, lejos) están equivocados
y viven en "la falsa conciencia". Especialmente porque la
mayoría de esos teístas son los pobres que el marxismo considera su
"sujeto" (y no es casual el término) privilegiado. Supongo que no se les ocurre que es el tozudo teísmo musulmán al que aplauden en su antiimperialismo, en vez del canto de sirena del hipostasiado racionalismo euro-céntrico que a los marxistas "leninistas" se les cuela por la puertita de atrás. Pero eso es lo que escuchamos todos los días. Lo más apropiado
es recomendarles que se compren un burro. Y un comentario federal desde el
corazón de la Patria vieja Esto
lo escribo desde “el
Puerto” (el jesuítico barrio de
Chacarita). Pero me agrega el Mingo
Schiavoni desde la vieja y gloriosa Santiago – madre de ciudades y
ejemplo del Interior empobrecido desde Buenos Aires: 1) No debe dejar de
mencionarse que ese mitrismo también
se expresa, para ir concretamente al asesoramiento de Laclau, en el unitarismo y en el centralismo
anglo-portuario. Al primero los K lo emplean como una categoría de su
reyecía, en la prevalencia absoluta de
Buenos Aires sobre las provincias, abortando todo intento federal, aún
cuando alguno de ellos incluso los favorezca en su armado político nacional.
Esto es muy importante de marcar, porque también se emparenta con la concepción sarmientuda de la
Infanta Doña Cristina, porque desprecia
al interior o poco le interesa, y todo se hace desde el poder central. Y
cuando visita las provincias lo hace como una concesión graciosa del Poder Ejecutivo
Nacional. Eso es unitarismo redivivo. La llevada del gauchaje trucho y de los
pueblos originarios a los festejos del Bicentenario es una engañifa para los
giles. En el fondo hay un profundo desprecio por lo que sea raigal o
fundacional en la concepción de Patria. 2) En la centralización anglo-portuaria, de una rémora oligárquica y que nunca han intentado modificar, aunque ellos se llenen la
boca hablando de la oligarquía. Las pocas provincias, entre ellas Santiago, que han intentado burlar esa trampa y encontrar una
salida autónoma de su mediterraneidad, intentan hacerlo mediante acuerdos
-como en nuestro caso- con Catamarca, Salta y Chile, para llegar con sus
productos agropecuarios a los puertos profundos del Pacífico y desde allí
mirar esperanzados al hambre de la
Eurasia. No cuentan con respaldo nacional. Tampoco existe ese respaldo
nacional hacia los corredores del Mercosur. El corredor transoceánico lleva dos años de atraso. Ellos quieren que la renta de las exportaciones
(entre ella las retenciones) queden en
Buenos Aires, donde tienen a mano los organismos recaudadores. 3
Es muy importante marcar lo del enemigo interno (“inimicus”).
Esto no sólo revela la posibilidad de la guerra civil, sino también la imposibilidad de
reconstruir la sociedad de clases por la que abogaba Perón. Nadie combate
con eficiencia a la oligarquía ni tampoco a la gran burguesía no nacional
aliada a la extranjería, ni recupera a la clase obrera reabriendo las
fábricas, sino que la mantiene como fuerza piquetera. Laclau les
ha hecho creer que ellos marchan por una vía heterodoxa hacia el socialismo,
y deforma uno de los conceptos liminares de Ramos, que era “primero la liberación
nacional y luego la social”, jamás las dos simultáneamente. Los K no hacen ni lo uno ni lo otro. 4
Con relación a Malvinas,
bien planteado está por vos el tema: al
no existir convicción en la cuestión nacional, es una cuestión menor
enfrentar o defenderse de los imperios. A la Argentina hoy no le interesa.
Ellos quieren quedar bien con Dios y
con el diablo. Lo de la alegoría que alguien escribió sobre las fotos con Fidel y Obama lo dice
todo. Me parece que hay que marcar la diferencia con Lula, que apretado por
Estados Unidos por sus acuerdos con Irán, no dudó en tomar partido por Irán
importándole un carajo que el negrito yanqui se enoje. Y creo que debes
ser más sarcástico todavía para ridiculizar la patética comparación de
Cristina del bloqueo a Cuba con el bloqueo a Malvinas. Y hay que decirlo con
todas las letras: a diferencia de Planalto, Buenos Aires no tiene política
exterior. 5
Muy bien citado el Colorado con relación a la iglesia y
el catolicismo, y muy bien ridiculizado el anticlericalismo izquierdista de
cartón, que bien resumes en la frase kirchnerismo
= antimilitarismo + anticatolicismo made in London. Sin embargo, a vos te
sobra aspereza en el cálamo para insistir
más en la supina ignorancia de la masonería internacional en los K, lo cual
revela que no sólo no han leído a Jauretche ni a Scalabrini ni a Hernández
Arregui, sino que directamente no tienen le más mínima formación política, ni
siquiera peronista. 6
Finalmente, con relación al reportaje a Laclau, habría
que preguntarle con algo más que ironía cuáles
son los dos sectores en que está “quebrada” la sociedad argentina, porqué
ello es beneficioso y producto de una acción de gobierno revolucionario, y
también porqué caracteriza como “fascista” a la oposición rural, y en ese caso –a su juicio- de qué lado de
las dos mitades está Grobocopatel. -.-.-.- ENTREVISTA A ERNESTO LACLAU “Hay que poner las cosas blanco sobre negro” Por Juan
Salinas http://www.revista-zoom.com.ar/articulo3130.html El prestigioso sociólogo afirma que, para ganar, el kirchnerismo tiene que mostrar que la sociedad está
partida en dos y tener consignas que ilustren la disyuntiva de la
hora como lo fueron en el pasado Braden
o Perón, o Patria o colonia.
Sostiene que “hay que ir consiguiendo
conectar sectores que están fuera del poder popular” y es
categórico respecto de la Capital: “siempre
fue la ciudad puerto del centro del cosmopolitismo antinacional”. El sociólogo Ernesto Laclau abandonó la
militancia en la izquierda nacional cuando fue a la Universidad británica de
Essex –donde hoy es catedrático de Teoría Política– convocado por el
historiador marxista Eric Hobsbawn.
Considerado postmarxista desde la aparición de su libro más importante, Hegemonía y estrategia socialista (en
coautoría con Chantal Mouffe), Laclau es un firme defensor de los vituperados
populismos y hombre de consulta del matrimonio Kirchner, a quien se
atrevió a aconsejar que fueran más agresivos en la campaña, que muestren “la
división radical” que recorre el cuerpo social. ZOOM le entrevistó en un
pequeño departamento situado frente al tradicional Hotel Plaza, a metros de
la Plaza San Martín. –Regresa al país en medio de la
campaña electoral ¿Lo encuentra crispado? Lo digo con ironía porque la palabra
“crispación” aparece aquí importada de España, donde debe ser la que más
utiliza una oposición a la que, como a la de aquí, no parecen sobrarle ideas… –Es una palabra que en Argentina se había dejado
de usar pero que tiene una tradición. Hay una frase célebre de Marcelo
Torcuato de Alvear, “Manos crispadas me
alejan de la patria”. Luego de la caída de (Hipólito) Yrigoyen en
1930, Alvear, que había sido Presidente entre 1922 y 1928, y representaba al
sector conservador del radicalismo, empezó a reclamarle al general (José
Félix) Uriburu que convocara a elecciones sin proscribir al radicalismo. La
cosa se puso tensa porque era evidente que si se hacía así, el radicalismo
ganaría las elecciones y Alvear volvería a ser presidente. Y aunque Uriburu y
Alvear tenían una amistad de muchos años, Uriburu quería establecer una
continuidad con el golpe, tal como haría con las elecciones fraudulentas que
ganó (el general Agustín P.) Justo. Así que un día recibió la visita de dos
funcionarios del gobierno que le dijeron que tenía que abandonar el país. Así
lo hizo Alvear, rumbo a Brasil, pero antes escribió una carta para los
diarios, donde se destaca esa frase, que se hizo muy famosa. –De todas maneras, la crispación
es un hecho. Desde que estalló el conflicto con “el campo” se escuchan cosas
de un odio tal como yo no escuchaba desde mi niñez, como las que se
escuchaban después de la caída de Perón. Digo, porque en vida de Perón no
creo que se dijeran tan abiertamente cosas como “negros de mierda”, etc. Por
entonces esas cosas se mascullaban o decían paredes adentro, no por
televisión… – Y ahora todas
las bandas semifascistas que (Alfredo) de Angeli está organizando
actúan como vemos: tirando huevos, piedras, tratando de impedir que exista un
dialogo democrático antes de las elecciones. No tenemos golpistas en el
ejército como teníamos en el pasado, pero tenemos personas que quieren
provocar un giro autoritario de la situación política a través del
accionar de estas bandas neofascistas. –Los parecidos con lo que
sucedió en Venezuela antes y durante el frustrado golpe de estado contra
Chávez me parecieron evidentes. Recuerdo la sorpresa con que asistí a la
cobertura que le dio TN a aquél golpe frustrado… –Quienes dicen que el populismo es un peligro
autoritario no ven de dónde viene el peligro autoritario. De la
organización de estas formas contra hegemónicas de oposición a un gobierno
popular, ahí es donde existe el peligro autoritario en América Latina. En
Venezuela fueron derrotados en el 2002 de una manera decisiva, en Ecuador han
sido derrotados en toda la línea, de modo que no creo que la derecha vaya a
levantar la cabeza por mucho tiempo. Mientras, acá empezó una ofensiva
contra-hegemónica que utilizó la cuestión del campo como forma de nuclear la
protesta anti-popular alrededor de un cierto tema, de un cierto significante.
Porque al 80 por ciento de la gente que se juntó al pie del Monumento de
los españoles no le importaba nada acerca del campo, pero usó la protesta
para producir un realineamiento de la derecha, un cambio en las fronteras
políticas. El hito
del lock out agroexportador –Hasta ese momento, los Kirchner tenían una enorme popularidad, pero el conflicto y la hostilidad de casi todos los medios la disipó, la redujo drásticamente. ¿Cuál fue su propia responsabilidad? –Cometieron
algunos errores al haber empujado un realineamiento de ciertos sectores
agrarios que habían votado por ellos hacia una alianza con la Sociedad Rural.
Por ejemplo, que la Federación Agraria haya terminado aliada con (el
presidente de la Sociedad Rural, Hugo) Biolcatti y su antecesor (Luciano)
Miguens, que se haya producido ese tipo de realineamiento es el resultado
no solamente de un proceso natural de concentración del sector agrario.
También intervinieron ciertos errores tácticos de la conducción nacional… –Con un atenuante, que es que
muy pocos habían visto los profundos cambios operados entre los socios de la
Federación Agraria, muchos de los cuáles aspiraban y aspiran a sumarse al
club de los ricos… –Creo que hubo un cambio cualitativo en el sector
rural. La Sociedad Rural argentina siempre fue una de las grandes
organizaciones conservadoras del país. Vos eras muy jovencito para acordarte
del doctor Faustino Fano, que era el presidente de la Sociedad Rural a
comienzo de los años ’60. Fano tenía una palabra mágica, que utilizaba en
todos los comunicados. Decía que los productores rurales se sentían
“desalentados”, y el desaliento de los productores rurales era inmediatamente
traducido por todo el mundo como que estaban pidiendo una devaluación.
Recuerdo un titular de Crónica
que advertía con toda claridad: “Compren
dólares, otra vez se sienten desalentados”. La Sociedad Rural
bregaba todo el tiempo por transferencias masivas de ingresos al sector
agrario. Con lo que iba asfixiando la producción industrial del país. La
receta era simple: si el gobierno se resistía a devaluar, el ejército sacaba
los tanques en la calle. –Supongo que se refiere al accidentado gobierno de Arturo Frondizi. –Frondizi tuvo 14 semigolpes de Estado en un
período de cuatro años. No lo dejaban gobernar. Ahora, si el hecho de que el
ejército saque a los tanques a la calle para imponer medidas a un gobierno
legalmente elegido al cual las Fuerzas Armadas se supone que están subordinadas
es algo que en cualquier país del mundo se llama golpe, en la Argentina no se
llamaba así, se llamaba “inquietud de las Fuerzas Armadas”. Y entre
“desalientos” de los exportadores de granos e “inquietudes” de los militares,
se iba imponiendo una política. Hoy la situación es diferente, pero en cierto
sentido es más peligrosa. Es diferente porque el ejército no puede operar en
la forma que operaba a comienzo de los años ’60 en la época de (el psiquiatra
antillano-argelino Frantz) Fanon. Y es más peligrosa porque han apelado a una
forma de movilización popular que transforma las demandas sectoriales de un
grupo en el significante y una forma general de realineamiento de la derecha.
Lo que nosotros hemos dicho en nuestro trabajo acerca de los significantes hegemónicos,
los significantes vacíos, etcétera, lo está realizando la derecha en esta
reorganización. –¿Cómo evalúa la respuesta del Gobierno? –Las medidas que ha ido tomando desde la derrota de
la resolución nº 125 han sido todas progresistas, desde la estatización de
las jubilaciones, pasando por la nacionalización de las compañías aéreas y
una larga series de medidas. Falta todavía que todas esas medidas progresivas
cristalicen alrededor de ciertos imaginarios colectivos. Que la gente perciba
que la sociedad está dividida en dos campos. Reperonización y aliados –Está en curso una inesperada reperonización ¿no? Nadie contaba con ella, pero la ofensiva agromediática obligó a la defensa del peronismo, aquella vieja ciudadela que resguarda el mínimo común denominador alcanzado por el campo popular. Hay un renovado interés en la historia del primer peronismo y se analiza y plantea la afiliación a un Partido Justicialista que durante el menemismo fue el alcahuete de la entrega y que aún en vida de Perón jamás pasó de ser una herramienta electoral del movimiento… –Mucha gente tiene conciencia de que las cosas
salieron bien en la Argentina después del desastre del 2001 porque por esos
avatares, fue elegido Kirchner. Si hubiera sido De la Sota o Reutemann o
alguien así, las cosas hubieran sido muy distintas. Para la política
nacional, Kirchner casi un desconocido. Y desde afuera, más. Para el 2003, lo
admito, yo ni siquiera sabía quién era Kirchner. Y dada la podredumbre general
del sistema político casi nadie esperaba nada, así que fue una gran sorpresa
cuando Kirchner empezó a tomar una serie de medidas, en las cuales jamás yo
había pensado que el país se iba a comprometer. Y entonces ahí empezó un proceso
nuevo. Hay un libro muy lindo que han escrito Paula
(Biglieri) y Gloria Perelló sobre el populismo kirchnerista y el retorno del
nacionalismo. Han hecho un estudio sobre Barrios de Pie y otros movimientos
sociales y analizan las formas de la ruptura política en ese período. (Se refiere a En nombre del pueblo, publicado
recientemente por la Universidad Nacional de San Martín. Paula Bigllieri es
doctora en Ciencias Políticas y Sociales, investigadora del Conicet,
discípula de Laclau y su asistente en sus visitas a Buenos Aires. Gloria
Perelló es psicoanalista.) –¿Qué opina de la ruptura de
Barrios de Pie con el kirchnerismo? –El espacio kirchnerista debe ser ampliado, y
Barrios de Pie debería volver a él. Mis conversaciones con Alberto Fernández
y Daniel Filmus giraron bastante sobre eso. Hay que volver a ganar a
ciertos sectores que se han abierto. Porque sería muy malo que el
kirchnerismo se redujera a la cocina interna del PJ y que una serie de
sectores que estaban impulsando un proceso de cambio con la idea de la
transversalidad en sus varias dimensiones empiecen a desgranarse y a abrirse.
Entre otras cosas porque si se reduce el kirchnerismo a una línea interna del
Partido Justicialista, los barones del PJ lo van a traicionar en la primera
de cambio. –¿Cómo
puede ampliarse el espacio K? –No creo que él pueda hacer una cosa tan ingenua
como tratar de formar un partido puramente ideológico. Todo partido político
tiene que pasar por ciertos aparatos y por ciertas alianzas con figuras non sanctas, pero el proceso no puede
simplemente ser reducido a eso. Lo que se necesita es una interpelación
popular de tipo más amplio. Dar a la gente, volver a dar a la gente
como yo creo que se le dio en el 2003, el sentimiento de que se está
creando una frontera interna en el país entre el campo popular y los otros. –Pero esa misión excede en mucho
las posibilidades del Partido Justicialista… –Puede incluir al PJ, Kirchner tiene buena muñeca
para manejarse en ese campo, pero tiene que ser algo más. Es como sucede con
los dos platillos de una balanza. Hay que mantener el equilibrio entre ellos,
y así se puede ir creando el espacio popular. Hay que recordar que el
surgimiento del peronismo en el ‘45 involucró las dos cosas. Hubo muchos
fenómenos de incorporación de aparatos, de acuerdos internos, pero al mismo
tiempo hubo una interpelación a sectores nuevos, interpelación que fue
absolutamente fundamental en la victoria del ‘46. –Pero después de la muerte de
Evita, digamos para 1953, la capacidad de interpelar a sectores nuevos, de
ganarlos, se había perdido… –Un poco sí, pero se empieza a recuperar, a
reconstituir durante la resistencia peronista. Y durante los años ‘60 se va
creando una nueva centralidad del campo nacional y popular. Llegamos a la
elección del ‘73 con un fenómeno de fronteras absolutamente demarcadas.
También hubo ilusión, esperanza, en el `98. Que se disipó rápidamente con la
traición de De la Rúa. Y se llegó a la más honda de las crisis en 2001. Pero
después empezó a renacer en 2003 cuando, frente al asombro general, Kirchner
empezó a tomar una serie de medidas progresistas que permitieron que renaciera
la esperanza popular. Para mí, el problema fundamental es que esa esperanza
no tiene que disolverse por una serie de fenómenos que desdibujan la frontera
interna. –Me hubiera gustado que Barrios
de Pie no se hubiera ido, que Pino Solanas hubiera
mantenido los pies adentro del plato porque la gran mayoría de las cosas que
señala son ciertas, pero también me parece que hay un retorno de la
militancia política. De otro modo, un poco a través de los blogs, pero eso me
alienta a pensar que no todo está perdido y que al Gobierno le va a ir moderadamente
bien en las elecciones. –Creo lo mismo. Combato la idea que difunden los medios
de que va ser una debacle. Idea que no comparto en absoluto. –En cualquier caso, los medios
van a decir que fue una debacle. –Perón también tenía en contra a todos los
medios. No creo que vayan a ganarse las elecciones con mayoría absoluta, pero
si llegara a un resultado, por ejemplo, de que hubiera en la provincia de
Buenos Aires un 38% de apoyo a la lista de Kirchner y a nivel nacional un
33%, eso dejaría claro de todo modos que los Kirchner encarnan la fuerza
política más importante del país. Es cierto que van a tener que tejer
acuerdos en el Congreso, pero de hecho ya los están teniendo que hacer,
porque se han abierto tantos senadores justicialistas… En fin, veo un
panorama complicado por delante, pero está muy lejos de ser el fin de la
historia. Al contrario, creo que será el comienzo de una nueva historia. –¿Veremos a un Néstor Kirchner
negociador? –Efectivamente, y va a ser una experiencia nueva. Sectores
medios y polarización –¿Cómo hace el kirchnerismo para cautivar aunque más no sea a una minoría de los sectores medios? –Fijate en lo que hizo Filmus con su grupo
progresista en las últimas elecciones de la Capital. Obtuvo el 24% de los
votos en la primera votación, y el 40% en el ballotage. A lo que hay que llegar es a una situación en
la cual se vayan reconstituyendo espacios progresistas, y esos espacios
progresistas que se constituyen y reconstituyen de manera distintas en
diferentes provincias. Si uno tiene la impresión de que hay todo un juego
nuevo a través de este realineamiento; si al mismo tiempo hay una voluntad
del Gobierno de convocar a sectores nuevos, que empiecen a interpelar a
aquellos sectores, que comenzaron a ser interpelados en 2003; si al mismo
tiempo siguen una serie de medidas progresistas como las que el gobierno está
tomando; si ocurren todas esas cosas, se podrá rearmar el movimiento popular. – Se podría pasar a otra fase,
dar un salto cualitativo… –Durante el surgimiento del peronismo, entre 1943
y 1945, hubo muchos momentos de crisis, de decepción, de falsos puntos de
partida. Por ejemplo, toda la relación de Perón con (el caudillo radical de
Córdoba) Amadeo Sabatini fue sumamente complicada y finalmente la alianza
fracasó porque Sabatini claudicó, pero vino la movilización del 17 de octubre
y esto lanzó un nuevo punto de partida. –A través del Partido Laborista… –Exactamente. El Partido Laborista se iba creando
a través de una movilización molecular de la sociedad. Gente que iba de una
localidad a otra, que iba movilizando sectores que no estaban movilizados antes.
Y toda la prensa estaba en contra de Perón. Lo que quisiera ver es una interpelación más
fuerte a los sectores populares por parte del Gobierno. Porque presentar una
especie de catálogo de medidas progresistas está muy bien, pero eso no es
suficiente. Esas medidas progresistas tienen que ir cristalizándose a través
de slogans y símbolos que
vayan presentando una división radical de la sociedad. Como lo
hicieron slogans del pasado
como Patria o coloniaje, Braden o Perón: ese tipo de cosas es lo
que todavía está faltando para poner las cosas blanco sobre negro. Hay que ser más
claros. Hay muchas personas de la clase media que son kirchneristas
vergonzantes, que están empezando a ver ciertas cosas, pero en medio de una
tremenda ofensiva mediática no se atreven a manifestar su apoyo a los
Kirchner. –Desde tu punto de vista,
polarizando con consignas duras se puede ganar. –Sí, creo que sí. Bueno (ríe), si uno presenta la
posibilidad de la revolución proletaria mundial frente a la burguesía, evidentemente
no va a ganar a nadie. –¿Cómo ve a su regreso la ciudad
de Buenos Aires gobernada por Macri? –La ciudad de Buenos Aires siempre fue la
ciudad puerto del centro del cosmopolitismo antinacional. Yrigoyen tuvo
todo tipos de problemas en la ciudad de Buenos Aires, también los tuvo Perón
y lo tienen los Kirchner. Viene bien recordar que hasta en marzo de 1973, que
fue una elección masiva del peronismo después de largos años de
proscripciones, Capital fue uno de los pocos distritos en el país que votó
contra el FREJULI. Había ciertos motivos, el candidato que el FREJULI
presentó era (el nacionalista aristocrático y ex furibundo antiperonista)
Marcelo Sánchez Sorondo. El comentario de Perón fue: “También, con el candidato que teníamos…”
Y ahí fue cuando eligieron senador a (Fernando) De la Rúa… Lo importante es
ganar bien en la provincia de Buenos Aires. Ya sabemos que en la Capital
perderemos, se trata de no perder de una manera espantosa. –Ojala haya tiempo hasta el 2011
para enmendar errores… –Sí, sobre todo los que se cometieron en una
serie de distritos del interior. Por ejemplo en Córdoba. Hablábamos el otro
día con Paula del flirteo de Néstor Kirchner con (el gobernador, Juan)
Schiaretti, que creo que fue absolutamente negativo para la formación de un
posible bloque kirchnerista. Pero bueno, siempre se cometen errores de un
tipo o del otro. En Santa Fe se va perder malamente… pero estuve en Tucumán y
ahí está claro que van a ganar los Kirchner y que (José) Alperovich es uno de
los puntales del régimen. La Nación
está pendiente de si cada pequeña conversación que tienen, por ejemplo,
Alperovich y otros gobernadores kirchneristas, no significa que estén
abandonando el barco ante la inminencia de un naufragio. Pero yo no creo en
absoluto que vaya a producirse un naufragio. Soy relativamente optimista. Lo
que hay que empezar después de las elecciones es una “guerra de posiciones”
en el sentido gramsciano del término. Hay que ir consiguiendo conectar sectores
que están fuera del poder popular e ir constituyendo un poder popular más
amplio. Eso exige una política sumamente inteligente y una ofensiva muy
dúctil, porque cada sector tiene su discurso particular, sus demandas
particulares y hay que moverse en esa dirección. Cuando te hablo del espacio
kirchnerista como un espacio global, no me estoy refiriendo sólo a la gente
que va apoyar en esta elección a los Kirchner, sino también a gente que no
los está apoyando porque han constituidos listas propias, pero que no están
en contra del Gobierno, que pueden ser aliados, como Martín Sabbatella o la
gente de Libres del Sur que hay que reconquistar. Barrios de pie, todo este
mundo de la protesta popular, de la administración honesta de las Comunas,
tiene que ser una parte del proceso. Si se hace así, si se crea una alianza
buena en los dos años que restan hasta las elecciones nacionales, creo que se
puede ir consolidando un bloque político alternativo a la oposición. Un
bloque que puede tener posibilidades ciertas de éxito. La gente no es
suicida. |
[1] Ejército y política –
Editorial Corregidor
[2] http://www.mdzol.com/mdz/nota/192153-Cristina-neg%C3%B3-la-posibilidad-de-un-bloqueo-mar%C3%ADtimo-en-torno-a-las-Malvinas/
[3] Del Poder al Exilio, Como
y quienes me derrocaron.
[4] Idem.
[5] Acerca de la
contradicción
[6] Nacionalismo oligárquico
o nacionalismo revolucionario.
[7] http://www.abelardoramos.com.ar/_doc/doc038.php
[8] Editorial Peña Lillo,
Ediciones Continente
[10] Libros del exilio: Del poder
al exilio. Editorial Corregidor