HACIA UN NUEVO PARADIGMA PRODUCTIVO ENERGÉTICO

                                             Guillermo Hamlin, Ingeniero Industrial, 17/11/2007

 

Guerra por los recursos del planeta

 

La tercera guerra mundial con la que el presidente de los EEUU George Bush, amenaza con desatar, si la República Islámica de Irán no abandona su plan de desarrollo nuclear, en realidad ya está en desarrollo: ésta guerra se está dando entre los países imperialistas (EEUU, Unión Europea, Japón) versus el resto del mundo, y la disputa es por los recursos naturales del planeta. Es así como el petróleo, el gas natural, los minerales estratégicos, el agua potable, etc, constituyen la base de la disputa y la manera en que el sistema imperial despliega los métodos de conquista cubren un amplio espectro: desde la intervención militar más cruda, como en Irak, hasta formas más “sutiles” como la extorsión diplomática, la amenaza más ó menos velada del uso de la fuerza, el control de las  democracias coloniales” por vías de la dependencia financiera y cultural, y la nueva agenda ambiental del “desarrollo sustentable”, en la cual se convoca a la “responsabilidad con el medio ambiente”, lo cual nos permite presagiar probables futuras intervenciones militares imperialistas para “proteger al medio ambiente de los estados irresponsables que contaminan o deterioran los recursos naturales de la humanidad”.

 

De ésta manera, se agregaría al listado de   doctrinas de intervención militar, empleadas por el imperialismo, como la “acción humanitaria”, empleada en Yugoslavia, el “ataque preventivo” y la “guerra contra el terror”, utilizadas en Irak y Afganistán, la “guerra contra el narcotráfico” usada en Panamá y Colombia; una doctrina de “protección ambiental de los Patrimonios de la Humanidad”, como temen los brasileños en la Amazonia.

 

El principal objetivo de la agenda ambiental es el de impedir, demorar y/o hacer más costoso el desarrollo industrial de los países del tercer mundo, lo que fuera denunciado por la Unión Africana, el Grupo de los 77 de las Naciones Unidas y el Movimiento de No Alineados, a propósito de la limitación de emisiones de dióxido de carbono, previstos en los Protocolos de Kyoto. De ésta manera se frenaría el crecimiento industrial del tercer mundo y se reservaría el sistema imperial los recursos naturales no consumidos para sí, dado que ellos los consideran como sus reservas.

 

 Además, con el “cuco” del “calentamiento global” nos proponen la manera de “colaborar con la protección del medio ambiente” por medio de la producción de biocombustibles, medida que tiene un efecto hambreador y genocida de nuestros pueblos por un lado,  y de maniobra diversiva por el otro, dado que nos aleja de la verdadera opción energética: la nuclear, que el imperialismo pretende monopolizar, mientras hacen buenos negocios con los biocombustibles, los “bonos de carbono”, la instalación de plantas de “tecnología  verde” y la venta de servicios de consultoría y productos destinados a combatir la “catástrofe climática” que nos pronostican.

 

Argentina está perdiendo la guerra

 

La coalición imperialista se está llevando nuestros recursos sin disparar un tiro, sin violencia, con la complicidad de nuestros gobernantes. En realidad, la violencia necesaria había sido ya ejercida hace unos treinta años atrás, cuando un golpe de estado cívico militar, representando los intereses oligárquicos-imperialistas, sembró el terror en la sociedad argentina mediante la práctica de la desaparición de personas, para poder imponer a toda la sociedad el cambio de la política económica, y poder revertir el modelo económico que había implementado la Revolución Nacional, comandada por el general Perón, entre 1946 y 1955 y cuyos efectos perduraron, de alguna manera hasta 1976.

 

También hubo violencia imperial en la batalla colonialista por las islas Malvinas, donde la disputa militar por los recursos energéticos y por la geoestratégica proyección sobre la Antártida, favoreció a Gran Bretaña. La derrota militar de la batalla de Malvinas, fue convertida en una derrota política, y los partidos políticos mayoritarios, aceptaron la ley del vencedor y aseguraron el desarme de la Argentina y la continuidad del modelo económico vigente, a cambio de recomenzar la vida democrática. De manera tal que a la dictadura colonial le sucedió la democracia colonial, que es el sistema que nos gobierna ahora y forma parte del mismo proceso que des-industrializó a nuestro país (ver ANEXO I).

 

El Proceso y el imperio triunfaron, sus objetivos eran éstos. Porque los cambios abarcan todos los aspectos, no solamente los económicos, llegando a lo cultural, la moral y los valores.

 

La colonia que quiera dejar de serlo debe luchar

 

Debemos tener en claro entonces, que todo intento serio de industrializar el país en base a criterios autónomos, será combatido por el imperialismo. Porque de lo que se trata es de impedir el saqueo y aprovechar esos recursos en nuestro provecho, esto inevitablemente originará reacciones no sólo de los países imperialistas, sino de las clases sociales de nuestro país que se benefician del orden establecido.

 

Criterios a considerar en el diseño del nuevo paradigma productivo.

 

1)      Plena ocupación

2)      Desarrollo de tecnología conveniente

3)      Identificación de multiplicadores tecnológicos

4)      Planificación estatal

5)      Geopolítica. Hipótesis de conflicto

6)      Unidad Latinoamericana

7)      Financiación del proyecto.

 

Plena ocupación

 

La única manera de poder generar suficientes fuentes de trabajo como para ocupar a toda nuestra población es mediante el desarrollo de la industria de alto valor agregado, la agroindustria sola no es suficiente. Esto implica desarrollar planes de capacitación que habrá que coordinar con las necesidades del Plan Industrial Nacional, a cargo del Estado Nacional.

 

Desarrollo de tecnología conveniente

 

Se entiende por Tecnología Conveniente, aquella que desarrollada por nosotros mismos, utilice los recursos naturales del país, tanto energéticos como materias primas e insumos industriales en forma racional, no contaminante, ni degradante de nuestro medio ambiente y combine una relación entre automatización e intensidad de trabajo humano, compatible con la necesidad de generar puestos de trabajo para nuestros compatriotas y la necesidad de producir a costos razonables, que permitan un crecimiento armónico de nuestra economía.

 

Identificación de multiplicadores tecnológicos

 

La idea que guió a los ingenieros militares, los Generales Mosconi y Savio, que para ser independientes debíamos desarrollar la industria y que para ello era absolutamente necesario contar con energía y con acero, sigue siendo válida (ver ANEXO II). Además de que el Estado Nacional vuelva a tener el control de YPF, Gas del Estado, Agua y Energía, Segba, etc, debe recuperarse la CONEA y elaborar un Plan Nuclear, con el objeto de generar la energía que el Plan Industrial Nacional requiera, así como elaborar planes de mediano y largo plazo para la exportación de plantas de generación núcleo-eléctricas de diseño CAREM.

 

Un plan como éste requiere personal altamente capacitado en múltiples especialidades, así como empresas proveedoras de alta calidad, requiriendo planes de capacitación para el personal de todo éste complejo industrial que crecerá alrededor del Plan Nuclear.

 

Podemos definir entonces, a un multiplicador tecnológico, como a aquella actividad que necesita, para su eficaz desempeño, el concurso de personal altamente capacitado, por lo que es estrictamente necesario, a los efectos de asegurar la continuidad de las operaciones, planes de capacitación del personal en las especialidades requeridas. Asimismo, para la realización confiable de la actividad, también será necesario el concurso de empresas proveedoras de materiales y servicios de alta tecnología, las que a su vez, tendrán necesidad de su constante actualización tecnológica, y la capacitación permanente de su propio personal, en las especialidades necesarias.

 

Asimismo un Plan Industrial Nacional requiere de la producción de acero, ya que todo es de acero, o los productos se producen de acero, o se fabrican con herramientas de acero, o se transportan con medios de acero. Por lo tanto es esencial contar con una provisión de producción propia y de bajo costo. Es por ello necesario que ésta industria estratégica vuelva a estar bajo control del Estado Nacional, y que se elabore un Plan Siderúrgico, con el objeto de proyectar las plantas siderúrgicas necesarias para abastecer a las necesidades emanadas del Plan Industrial Nacional. La industria siderúrgica al igual que el Plan Nuclear son multiplicadores tecnológicos, propagando su influencia a toda la actividad industrial.

Es necesario formular un Plan de Fabricaciones Militares, concentrando el esfuerzo en el desarrollo de sistemas de armas defensivos de bajo costo relativo, dado nuestras hipótesis de conflicto. Un plan como éste, también es un multiplicador tecnológico.

 

Otro multiplicador tecnológico es el tendido y operación de un Sistema Ferroviario Nacional, cuya traza responda a la necesidad de transporte que surja del Plan Industrial Nacional y de las necesidades de la producción agrícola-ganadera.

 

Se deberá establecer un Plan Nacional de Minería, cuyas prioridades responderán a las necesidades del Plan Industrial Nacional, el Plan Nuclear y el Plan Siderúrgico. Se abandonarán las tecnologías contaminantes, como el lixiviado con mercurio y cianuro, y las explotaciones a cielo abierto. Se adoptará la tecnología conveniente según cada caso. Se instalarán plantas en las cercanías de cada mina, en donde se hará el proceso de metalurgia correspondiente. Este Plan Nacional de Minería, también es un multiplicador tecnológico.

 

Planificación estatal

 

Planificación nacional ó planificación transnacional. O dirigimos nuestra economía, o la dirigen las transnacionales. Pero para poder hacerlo, debemos contar con las herramientas necesarias, como se propone a continuación.

 

Para llevar a cabo estos planes, el Plan Industrial Nacional, el Plan Nuclear, el Plan Siderúrgico, el Plan de Fabricaciones Militares, el Sistema Ferroviario Nacional, el Plan Nacional de Minería, se deberá concentrar en un ente estatal de planificación dependiente del Poder Ejecutivo, la coordinación de todos éstos planes delineados por las correspondientes reparticiones ó empresas estatales.

 

La ejecución de éste programa implica la recuperación del patrimonio nacional que fuera usurpado mediante el proceso conocido como privatización, que consistió en la venta a precio simbólico, del orden del 2%, de todas las empresas estratégicas nacionales.

 

Las empresas estratégicas estatales, cuya conducción deberá ser confiada a personal de carrera de las mismas, operadas entonces por sus trabajadores, obreros, técnicos,  ingenieros, contadores, etc, recuperarán para el Estado Nacional, importantes funciones, a saber:

 

1)      Los mecanismos de formación de precios.

2)      La acumulación de capital

3)      El desarrollo de proveedores locales, fomentando la actividad de pequeños y medianos empresarios nacionales.

4)      El desarrollo de las economías regionales.

 

Hay un sector de la economía que es muy importante y que no puede dejar de considerarse: la denominada “tecnología de punta” ò “alta tecnología”: informática, robótica, biotecnología, láser, nanotecnologìa, etc., las que cumplirán un importante papel en la industrialización propuesta en este trabajo. Los trasnochados cultores de la “economía post-industrial”, se entusiasmaban con una futura “economía de servicios”, que iría supuestamente a reemplazar a la industria tradicional. Las así llamadas “tecnologías de punta” son solo servicios cuyo fin consiste en la optimización de industrias preexistentes que las demandan precisamente en consecución de su mayor productividad.

 

Un claro ejemplo de esto es el Japón, en donde la informática, la robótica, el láser, son utilizadas en forma intensiva en industrias tradicionales como la siderurgia y la automotriz, entre otras.

 

La conclusión es obvia, si desaparece la industria tradicional, las tecnologías de punta se quedan sin demanda. Si por el contrario, tal como proponemos, se desarrollan fuertemente las industrias tradicionales como la siderúrgica, la ferroviaria, la metalúrgica, etc., las  tecnologías de punta” tendrán asegurada una fuerte demanda.

 

Geopolítica. Hipótesis de conflicto.

 

La expansión de la industria siderúrgica históricamente se desarrolló básicamente sobre el margen oeste del Río Paraná, las plantas actuales más importantes, SIDERAR (ex SOMISA) en Ramallo, SIDERCA en Campana, ambas en la Prov. de Buenos Aires y ACINDAR en Villa Constitución, Prov. De Santa Fe, marcan el sentido geopolítico que fue el de desarrollar el territorio sobre la cuenca del Plata, utilizando el transporte fluvial para abastecer de minerales de hierro desde El Mutún en Bolivia y de minerales de hierro y de manganeso desde Corumbá en Brasil. Esta era la concepción geopolítica que tenía Fabricaciones Militares, en las décadas del '40y del '50 encargada en aquellas épocas de la planificación del sector siderúrgico y luego en la década del 70¨ orientó las inversiones ya no hacia el norte sino hacia el sur. HIPASAM (Hierro Patagónico Sociedad Anónima Minera) en Sierra Grande, Prov. de Río Negro, fue una realización con éste sentido, y que fuera desactivada durante el gobierno de Menem, hoy está en poder de una empresa china que se lleva el mineral a su país. Fabricaciones Militares tenía en aquella época otro gran proyecto, SIDINSA (Siderurgia Integrada Sociedad Anónima), que tenía una capacidad proyectada de 3.800.000 toneladas de acero, con localización a definirse, pero que estaba destinada a instalarse en la Patagonia, las alternativas planteadas eran las de San Antonio Oeste ó Puerto Madryn y utilizar como materia prima el mineral de hierro de HIPASAM, pero éste proyecto fue liquidado por el ministro de economía del Proceso, Martínez de Hoz.

 

La República Argentina, tiene como principal hipótesis de conflicto, a Gran Bretaña, que mantiene la  ocupación de nuestras Malvinas e Islas del Sur y amenaza el territorio Antártico.

 

Es importante entonces, que la expansión de la siderurgia prevista en el Plan Siderúrgico, se haga en la Patagonia, mediante la instalación escalonada de mini-plantas que utilicen como insumo energético el gas natural y la energía eléctrica abundantes en la zona, así como el mineral de hierro de HIPASAM, contándose en la región con piedra caliza, fluorita y mineral de manganeso. Se estima que por cada trabajador ocupado en la siderurgia, trabajan cinco, en las empresas proveedoras de materias primas, insumos y servicios.

 

Cada una de éstas plantas deberá ser instalada en zona costera y debieran poseer ó estar en la cercanía de puertos de agua profundas para facilitar la recepción de materias primas y despacho de productos. En las proximidades de cada una de estas plantas, será necesario  construir viviendas para el personal, de ésta manera, se creará un pueblo por cada planta instalada, ocupando nuestro territorio en un despliegue productivo. Se deberá fomentar la instalación de industria metalúrgica de transformación, en las cercanías de éstas plantas, que utilizará como materia prima la producción de acero de las mismas. También deberá fomentarse la instalación de astilleros para la producción de buques pesqueros que aprovechen la riqueza pesquera nacional, así como la producción de buques guardacostas que protejan dicha actividad.

 

El Sistema Ferroviario Nacional, deberá efectuar el tendido del ferrocarril Trans-Patagónico, en dirección norte-sur, y sus correspondientes empalmes con los trazados férreos vincularán en dirección este-oeste, las poblaciones costeras y cordilleranas.

 

Si bien ejerceríamos la soberanía, al ocupar en forma productiva nuestros territorios australes, cuyas riquezas están amenazadas, tenemos el derecho legítimo y esencial de recurrir a las armas en su defensa. Es imprescindible por lo tanto, desarrollar un sistema autónomo de producción para la defensa con tecnología propia, como el que teníamos, en un pasado no muy lejano. El Plan de Fabricaciones Militares deberá considerar la instalación de parte de sus plantas en las inmediaciones de las plantas siderúrgicas, en fase con el necesario re-despliegue de unidades militares en el territorio austral amenazado.

 

Unidad Latinoamericana

 

Se promoverá la asociación de las empresas estatales de energía de los distintos países, formando corporaciones poderosas, se promoverá la colaboración en investigación y desarrollo tecnológico en cuestiones importantes como la energía nuclear, la producción de material bélico defensivo, la complementación productiva que contemple las características y necesidades de las distintas regiones. Se construirán grandes obras de infraestructura como las hidro-vías que vinculen las cuencas del Orinoco, el Amazonas, el Bermejo, el Paraná, se harán los tendidos ferroviarios que complementen e interconecten los tendidos existentes en los distintos países, se tenderá el gasoducto del sur.

 

Financiación del proyecto

 

La República Argentina genera el suficiente capital, que no es más que trabajo acumulado por todos los trabajadores argentinos, para atender a las necesidades financieras de todos éstos planes, sin recurrir a créditos del exterior.

 

En efecto, solamente los servicios de la ilegítima y fraudulenta deuda externa, probada como tal en sede judicial, rondan los seis mil millones de dólares anuales, la renta petrolera los doce mil millones de dólares anuales y las remesas de utilidades de las empresas privatizadas en manos extranjeras, sumadas a las privadas que pasaron a control de grupos extranjeros, configuran otro drenaje importante del orden de cuatro mil millones de dólares  anuales, con lo cual estaríamos generando un excedente que superaría los veinte mil millones de dólares al año, con los cuales podría un gobierno nacional patriota, atender a urgentes planes de salud, educación, vivienda, redistribución del ingreso y a éste conjunto de planes de industrialización, capacitación e investigación y desarrollo tecnológico. La instrumentación de ésta financiación necesariamente deberá hacerse a través de la nacionalización de la banca y el comercio exterior.

 

ANEXO I

 

Consumo de acero, huellas de la política de des-industrialización.

 

Estamos viviendo la era del acero.

 

La disponibilidad de materiales de ingeniería es un ingrediente esencial para proveer una base para el desarrollo industrial y económico. De la numerosa familia de materiales de ingeniería, el acero es y será en el futuro predecible, el miembro clave.

Hay muchas razones para que el acero ocupe la posición dominante:

1)      El mineral de hierro es abundante y fácilmente disponible en muchos lugares del planeta.

2)      Una vez que las acerías han sido instaladas, la producción del acero es de bajo costo relativo.

3)      Y, finalmente, el acero exhibe una versatilidad única, ofreciendo un amplio espectro de propiedades para satisfacer una interminable variedad de requerimientos de ingeniería.

 

No es sorprendente, entonces, que continuemos viviendo en la “edad del acero”, a pesar de la aparición de muchos nuevos materiales.

 

Es interesante hacer una comparación entre el acero y distintos materiales, cumpliendo un mismo servicio. Es posible apreciar la gran ventaja que obtiene el acero al compararse precio por unidad de resistencia.

 

Tomando como base 100, el precio del acero, por unidad de resistencia para cumplir un mismo servicio, comprobamos que el mismo concepto arroja 362 para el aluminio, 375 para los cerámicos, 475 para la fibra, y 1562 para el titanio.

 

El acero, entonces, debido a sus características mecánicas y su costo, se ha convertido en el material de ingeniería por excelencia, de manera que todo en la industria se fabrica de acero o con acero, y se transporta con medios de acero. El consumo de acero es el indicador por excelencia que distingue a las economías industriales desarrolladas (EEUU, la CEE ó Japón, que muestran los mayores índices de consumo de acero), de aquellas que no lo son (los países subdesarrollados donde se registran los menores consumos).

 

Es así como podemos observar que las economías industriales desarrolladas tienen un consumo aparente per cápita anual, de entre 300 y 600 Kg.

 

La República Argentina logró su máximo consumo histórico de 180 Kg per cápita en el año 1975. En aquel entonces la República Popular China tenía un consumo de 40 Kg per cápita.

Hoy China consume 290 Kg per cápita. En el año 2006, la República Argentina alcanzó los

136 Kg per cápita, es decir todavía no volvió al nivel de 1975, tendría que crecer un 32% más para alcanzar dicho nivel, todavía lejano del rango de las economías industriales desarrolladas, al cual está arribando China.

 

A partir de 1976, cuando comienza a sentirse el efecto del plan para desindustrializar a la Argentina, se llegó a consumos ínfimos como los de de 42 Kg per cápita en 1985 y 50 Kg per cápita en el 2002.

 

Si la República Argentina hubiera mantenido la tasa de crecimiento registrada en la primera mitad de la década del 70´, hoy tendríamos aproximadamente el mismo consumo de China, es decir, estaríamos ingresando a la categoría de economía industrial.

 

De todas maneras, la comparación entre el consumo aparente actual de 136 Kg per cápita con el de 1975, de 180 Kg, merece la siguiente aclaración. En el modelo productivo actual, no existen una variada gama de líneas de productos de alto consumo de acero como, rieles para ferrocarril, locomotoras, vagones para ferrocarril y subterráneo, perfiles pesados para la construcción, material para la defensa, torres de alta tensión, autopartes, así como una diversa línea de productos electrónicos como televisores, equipos de comunicación, grandes motores eléctricos, electrodomésticos diversos, máquinas-herramientas, bienes de capital diversos, etc, que sí se producían en 1975.

 

Con el modelo actual, en donde el máximo consumo interno de acero está concentrado en la industria automotriz, cuya producción está en gran parte destinada a la exportación, y a la maquinaria agrícola y equipamiento necesario, para el sostén de este modelo de exportación de bienes primarios, como los energéticos y los agrícola-ganaderos, no será posible alcanzar los consumos de acero de una sociedad industrial, por la verdad de Perogrullo, de que de ésta manera, nunca se alcanzará dicha categoría, permaneceremos en ésta condición de productor primario altamente tecnificado, con alta producción de un campo sin campesinos, y una industria flaca con pocos obreros, y muchos marginados del mundo laboral, sin posibilidad de retorno al trabajo.

 

ANEXO II

 

Participación de los militares argentinos en el desarrollo industrial

 

Los militares argentinos, luego de la primera guerra inter-imperialista, (que los imperios denominaron primera guerra mundial), cayeron en la cuenta, que para poder cumplir acabadamente con su tarea profesional, esto es la Defensa Nacional, se requería desarrollar la industria de producción para la defensa, para independizarse de su provisión del extranjero. Asimismo también era necesario contar con provisión nacional de combustibles y lubricantes para abastecer a sus equipos y también tropas bien pertrechadas y en buenas condiciones físicas y de salud. Esto llevaba necesariamente, al desarrollo integral de las actividades industriales, dado que una gran diversidad de ramas industriales serían necesarias para el abastecimiento de las instalaciones de producción para la defensa y esto, a su vez, daría medios de subsistencia a vastos sectores de la población, que verían así, mejorar su calidad de vida.

 

Esto es lo que lleva al Gral. Enrique Mosconi, luego de años de brega, a consumar su obra cumbre, la fundación de YPF y al Gral. Manuel Savio a la creación de Fabricaciones Militares.

 

En nuestro país, la decisión política de producir acero, base de toda producción industrial, fue tomada, gracias a los esfuerzos del Gral. Manuel Savio, en la década del 40. Altos Hornos Zapla primero, SOMISA e HIPASAM después, son los grandes emprendimientos industriales encarados por el Estado Nacional, a través de la DIRECCION GENERAL DE FABRICACIONES MILITARES, ante la inexistencia de empresarios privados nacionales capaces de asumir el  alto riesgo de voluminosas inversiones de baja rentabilidad y lento retorno. Para lograr el desarrollo del sector siderúrgico, base de toda economía industrial, el Estado Nacional además de su propia intervención directa, tanto en la producción como en la planificación del sector, diluyó los riesgos empresarios privados, facilitando y contribuyendo a su capitalización primero y a su operación después.

 

El concurso de los Ingenieros Militares en el desarrollo tecnológico e industrial nacional fue notable. Surgen nombres importantes que se agregan a los de los Grales Mosconi y Savio,  como el del Gral Baldrich, el Brigadier San Martín, el Almirante Castro Madero y tantos otros. Podemos hacer una breve enumeración de la obra de los Ingenieros Militares, a lo largo del siglo veinte.

 

-         El Arsenal Esteban de Luca, originalmente instalado en 1885, del cuál derivó en 1936 la Fábrica Militar de Armas Portátiles y luego en 1945 la Fábrica Militar de Materiales Pirotécnicos.

-         En 1926 la Fábrica Militar de Aviones en Córdoba. Esto permitió que en 1946 la Argentina se convirtiera en el quinto país del mundo en desarrollar y construir con tecnología propia un avión caza de propulsión a reacción, el Pulqui I, detrás de Alemania, Gran Bretaña, EEUU y la Unión Soviética. Posteriormente, en 1951, bajo la dirección del Brigadier San Martín y con la colaboración de técnicos alemanes, entre los que se destacaban Kurt Tank y Rudolf Galland, se desarrolló el Pulqui II, otro caza a reacción de diseño avanzado, equivalente a los mejores de ese entonces, el Sabre F86 de los EEUU y el Mig I de la URSS.

-         En 1936 la creación de la DIRECCIÓN GENERAL DE FABRICACIONES MILITARES y la inauguración de Fábrica de Municiones de Artillería en Río III, Córdoba.

-         En 1940 en Altos Hornos Zapla, Establecimiento Militar en Palpalá, Jujuy, donde se obtiene la primera colada de acero, a partir de mineral de hierro de las minas jujeñas.

-         En 1942 la Fábrica Militar de Tolueno Sintético en Campana.

-         En 1943 Industrias Químicas Nacionales Sociedad Mixta.

-         En 1944 la Planta de Elaboración de Cobre y sus Aleaciones en Avellaneda y en 1950 se denominará Fábrica Militar de Vainas y Conductores Eléctricos (ECA).

-         En 1944 ATANOR Compañía Nacional para la Industria Química Sociedad Mixta en Munro.

-         En 1947 la Fábrica Militar de Comunicaciones y Equipos que luego en 1974, fue denominada como Fábrica Militar San Martín.

-         En 1947 se crea la Sociedad Mixta Siderurgia Argentina, SOMISA, en San Nicolás.

-         En 1948 el General Savio creó el Departamento Técnico, dentro de la DGFM, del cual derivó la Dirección de Investigación y Desarrollo, y luego con el propósito de que sirviera para las tres Fuerzas Armadas, el 14 de enero de 1954, por medio del decreto secreto 441, se crea CITEFA, el Instituto de Investigaciones Científicas y Técnicas de las Fuerzas Armadas.

-         En 1950 se crea la Comisión Nacional de Energía Atómica, en donde años más tarde bajo el impulso del Almirante Castro Madero, nuestro país alcanzaría un grado de desarrollo tal, que la llevaría a exportar tecnología nuclear en forma de reactores con fines medicinales, ganando licitaciones internacionales por calidad y precio.

-         En 1952 se instala la Fábrica Militar de Acido Sulfúrico.

-         En 1969 a partir del Astillero Río Santiago y de Fanazul se crean los Astilleros y Fábricas Navales del Estado AFNE.

-         En 1970 la Petroquímica General Mosconi

-         En 1971 la Petroquímica Bahía Blanca.

-         En 1973 la Petroquímica Río Tercero

-         En 1975 Induclor

 

Como muestra de la eficacia del sistema de Producción para la Defensa, basta relatar brevemente el caso del desarrollo del Tanque Argentino Mediano (TAM). Fue un esfuerzo concertado entre el Comando en Jefe del Ejército, CITEFA, la Dirección General de Fabricaciones Militares y sus plantas: Altos Hornos Zapla, SOMISA, Fábrica Militar San Martín, Fábrica Militar Río Tercero y Fábrica Militar de Materiales Pirotécnicos, juntamente con algunas empresas privadas, para lograr el autoabastecimiento en éste tipo de vehículos blindados. En junio de 1974 se puso en marcha el proyecto y en diciembre de 1977 fue entregado al Ejército Argentino el prototipo uno. Un plazo extremadamente corto para un desarrollo tan complejo como éste.

 

Esta enumeración de realizaciones no está completa, pero señala una continuidad en el tiempo en la construcción de la infraestructura energética, de industrias básicas y de producción para la defensa, que se vio interrumpida a mediados de la década del 70.