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Crítica al Libro:
“Memorias en presente.
Identidad y transmisión en la
Argentina posgenocidio” de Sergio Guelerman
Por
Gustavo Cangiano
Respondiendo a la definición de Jacobo Timerman respecto a "La Opinión":
"De izquierda en lo cultural, de centro
en lo político y de derecha en lo económico"
Efectivamente, los intereses antinacionales y
antipopulares se presentan con un discurso económico de derecha y un discurso
político-ideológico "progresista". Debemos elaborar, entonces, la
respuesta adecuada.
Debemos esforzarnos por simplificar el complejo problema de la deuda
externa, con sus infinitos números, porcentajes, tasas, etc. en un
discurso impactante y fácil de retener, que ponga de manifiesto el carácter
ilegítimo, ilegal e inmoral del endeudamiento.
Otra faceta del problema es el
"paradigma" ideológico que circula desde 1983, que es
presuntamente "progresista" pero que encaja como anillo al dedo a los intereses que quieren que sigamos
atados al capital financiero internacional.
Leía hace un rato, mientras disfrutaba del aire acondicionado de un bar, un
artículo de un tal Sergio Guelerman
que figura en el libro
"Memorias en presente. Identidad y transmisión en la Argentina posgenocidio" (Editorial Norma, 2001). Ni el libro ni el
texto de Guelerman se refieren a la deuda, sino al supuesto "genocidio" y a la
necesidad de implementar en el sistema escolar una "política de la Memoria". Pero expresan a las maravillas ese complemento
ideológico "progresista" que acompaña al programa económico
derechista.
El esqueleto del texto de Guelerman es el siguiente:
1) Propone a través del sistema escolar "construir subjetividades". Por supuesto, nada dice
acerca de que la escuela vehiculiza
intereses sociales capitalistas y pro-imperialistas, y en consecuencia va a
construir "subjetividades" en los pibes que sean funcionales a
esos intereses.
2) Para construir esas subjetividades propone implementar "políticas de la Memoria"
3) Los mecanismos de esas "políticas de la Memoria" son:
a) homologar el "holocausto" nazi
con el "genocidio" en Argentina;
b) no someter ni el "holocausto" ni el
"genocidio" (que son el núcleo
duro de los Mitos Fundacionales de los órdenes internacional y nacional en
que nos encontramos inmersos, y que garantizan por esa razón la
dominación imperialista) al debate, sino darlos por hechos en forma
apriorística;
c) la conversión del "holocausto" en Mito Fundacional es clara cuando dice
que constituye "la tragedia más grande que ha vivido la Humanidad". Y la del "genocidio",
cuando lo homologa absurdamente al "holocausto". Hecho esto,
todo aquel que ponga en duda la existencia del "genocidio" o la
naturaleza del "holocausto”, debe ser silenciado de inmediato, puesto
que es un "asesino de la Memoria" (de aquí que los
"progresistas" como Guelerman propongan meter en la cárcel a
quienes no suscriban sus dogmas anticientíficos)
4) Lo que parece ser un discurso "progresista" (dirigido contra el
nazismo y contra el "Proceso"), se revela al final del texto en un discurso reaccionario, claramente
pro imperialista. Dice que las "subjetividades" construidas por
la "política de la Memoria" deben basarse en
dos pilares:
a) la "tolerancia";
b) el "respeto
de la diversidad".
Ambos puntos presuponen el "reconocimiento de un Otro como semejante".
Ahora bien: una
"subjetividad" que haya internalizado el "respeto al
Otro", ¿verá con buenos ojos una revolución socialista que extermine a
ese "Otro" que es el enemigo de clase? ¿verá con buenos ojos una
revolución nacional y antiimperialista que extermine a ese "otro"
que es el enemigo de la Patria y del Pueblo? Es en este punto donde el discurso
aparentemente dirigido contra el nazismo y el videlismo (que ya no existen),
se dirige en realidad contra la posibilidad de una revolución nacional y
social (que existen como potencialidad en las sociedades atravesadas por
antagonismos de toda clase)
5) Como prueba de lo anterior, puede observarse que todas las pontificaciones
vacías e hipócritas del apologista de las "políticas de la Memoria", que han inventado
un "genocidio" donde no lo hubo (en Argentina), en
cambio, no ven un genocidio donde lo hay en este mismo instante: en Palestina. Este es el "síntoma" (en el
sentido que le daba Althusser al término) que revela la verdadera
naturaleza del texto de Guelerman, y de todos los textos producidos por los
"derechohumanistas" expertos en "genocidios" inexistentes
o pasados.
Pues bien: los Guelerman producen "subjetividades" en el aparato
escolar que son reacias a aceptar la necesidad de enfrentar al
imperialismo, tanto en el plano de la deuda externa, en el de la soberanía
territorial (Malvinas) o en cualquier otro plano. Produciendo esas
"subjetividades", de lo que se encargan los "progresistas"
encaramados en las universidades y generosamente financiados por las ONGs, el
imperialismo espera tener un reaseguro ante eventuales estallidos sociales o
crisis regiminosas.
Debemos reflexionar detenidamente sobre esto.
Gustavo Cangiano
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