|
LA IZQUIERDA NACIONAL Respuesta de Edgar
Schmid a Roberto Ferrero Realmente es un honor ser respondido por un nacional de
prestigio como Roberto Ferrero, pero creo que a lo largo de los meses en que
he debatido este tema con gente de la Izquierda Nacional no le han llegado al
compañero Ferrero todas mis objeciones. Paso a enumerar algunas, pero como bien dice Ferrero, en
forma insuficiente dado que ni soy
marxista (ni lo quiero ser – como cantaba la buena-moza) ni experto en
IN. Sólo soy un meinviellista
- para horror de los judíos de
Reconquista-popular – y después de 50 años de haber asistido a clases del P
Meinvielle – solo retengo algo esencial del maestro: Todo el capitalismo se basa en
el Pecado de la Codicia. Enseñanza que me acompañó a lo largo de 50
años. ¿Y DE ABELARDO
RAMOS NO HABLAMOS? ¿LA FOTO O LA PELíCULA? Es cierto que soy insuficiente, no presumo de saberlas
todas, pero dentro de mi insuficiencia yo estaba creído que Jorge Abelardo
Ramos, no sólo era un hombre de la Izquierda Nacional sino que había tenido alguna influencia sobre ella. El compañero Ferrero ya me dice lo que opina Spilimbergo
y sus seguidores. Pero, ¿Spilimbergo es el único que opinó sobre
catolicismo? Me gustaría saber que opina Ferrero sobre el escrito de Jorge
Abelardo Ramos en agosto de 1986 – Estado e Iglesia – (va adjunto al final de
este) si entonces Ramos estaba o no en la IN, cosa que ignoro por mi
insuficiencia, y no solo eso: también ignoro si alguno de la IN salió a
rebatir el propio argumento del “Colorado”: tarea asaz riesgosa dada la titánica capacidad del difunto
“Colorado” para dejar a cualquiera que intentar debatir como un “boludo” y sin usar la palabra boludo. Y acá si que me asaltan miles de dudas e ignorancias. Cuando Ramos escribió “Estado e Iglesia”, ¿No lo leyó nadie? ¿no lo comentó y/o criticó
nadie? ¿Pasó totalmente desapercibido? En ese caso, ¿Soy yo, un facho clerical meinviellista – Gorojovsky dixit – alguien como un arqueólogo tipo Indiana Jones que viene a desenterrar los escritos de Ramos como
si fueran el Arca Perdida o la tumba de Jesús? Descartado eso, ¿el escrito pasó totalmente
desapercibido?, supongamos que SI lo leyeron, ¿por qué no lo comentaron y/o
criticaron y/o aprobaron? Ha pasado un cuarto de siglo – 24 años – desde tal
escrito de Ramos – con en cual coincido totalmente, y aún hoy un hombre de la
calidad de Ferrero y al cuál respeto mucho, se sigue centrando su defensa en
la foto de Spilimbergo – diciembre de 1956 – en lugar de la película de Ramos
- y que contempla el gigantesco cambio
que fue el Concilio Vaticano II, la Teología de Liberación, los Documentos de
Medellín y Puebla donde – según Ramos – “cuando
la Iglesia descubre América por segunda vez y admite que la liberación del
Nuevo Mundo recae en las manos del gran pueblo latinoamericano.” (dice Ramos) Hay entonces, quienes siguen atacando una Iglesia que ya no existe (la de 1955
y anterior al Concilio Vaticano II) en lugar de mirar la Iglesia que viene. La
izquierda a veces me hace pensar en un tipo en el andén esperando un tren que
ya pasó. Nada de este trabajo de Ramos surgió en los debates
sobre el rol del Catolicismo y/o la iglesia ni por parte de los integrantes de la IN.
Parecería que – como en el Plan de
Operaciones de Moreno, oculto y/o negado por los mitristas, la IN en la
misma forma se niega a debatir al
Ramos pro-católico. Mientras tanto queda en pie que no entiendo – confieso
ser insuficiente – el “por que”
desde la propia Izquierda Nacional en todos los debates, nadie salió la película de Ramos (la Evolución de
la Iglesia a lo largo de 30 años desde 1956 a 1986) y porqué siempre me
respondieron con la foto de
Spilimbergo (noviembre de 1956). ¿“ANTICLERICALISMO”
DE LA IZQUIERDA NACIONAL O DEL PC (codovillista)?. Nadie duda que “Revolución
y contrarrevolución en Argentina” sea una obra monumental del pensamiento
nacional. Pero comienza en los meses
anteriores a la primera invasión inglesa cuando la “pandilla del barranco” se prepara para aliarse con los ingleses y
convertirse en la nueva oligarquía. Toda la historia
anterior de Argentina – desde la fundación de Asunción y/o Santiago del Estero no se toma en cuenta y se dejan – sin
siquiera criticar – los trabajos de Rodolfo Puiggrós – especialmente “La España que descubrió el Nuevo Mundo” y
“De la colonia a la revolución”. Puiggrós comienza su trabajo en 1940[1][1] cuando estaba en el Comité Central del PC de
Codovilla y sus trabajos de Historia eran ortodoxamente mitristas. Quince
años después de su incorporación al peronismo (1961) escribe “La
España que descubrió el Nuevo Mundo” que, como tantos otros trabajos
del PC, son una prolongación de la “Leyenda
Negra” que propaga la masonería inglesa. [2][2] Muchas veces los del campo nacional creemos que
el mitrismo es el único que falsifica la historia. Graso error. Puede decirse
que hay tres masonerías que lo hacen: la inglesa, la francesa y la
norteamericana, que su poder se basa en escribir la historia a la medida de
sus clases dominantes. Es una característica liberal-masónica – y de origen
protestante – para transformar su antigua propaganda de guerra – contra
España y la Iglesia desde ¡1568! (la guerra de los Ochenta Años) hasta la
fecha. Lo que estaba en juego era un calvinismo que nace entonces y quería actuar sin trabas por parte
de la Iglesia. Si es cierto lo que dice el Evangelio – por sus frutos los conoceréis –
entonces nada mejor que leer a Samir
Amin y la influencia del calvinismo en el actual Capitalismo Imperialista
de EEUU. Ver La ideología
estadounidense. http://www.mov-condor.com.ar/art-selecc/ideologiaeeuu.htm
Lo que está en juego en América Latina es más que solo
política: es una guerra entre la nueva
religión del lucro sin freno y la vieja religión del Bien Común de Santo
Tomás. Arnold Toynbee decía que la principal
diferencia entre América del Norte y del Sur es que la primera fue colonizada
con el Antiguo Testamento, donde la
riqueza es una señal de ser un elegido, mientras que la segunda fue colonizada con el Nuevo Testamento donde la pobreza es
una Virtud - bienaventurados los pobres porque de ellos es el reino de los cielos. En el Sur, desde hace 200 años, todos los grandes caudillos – y rebeldes - son caudillos de pobres. No importa su
“ideología”, Bolívar, Zapata, Pancho Villa, Fidel Castro, Salvador Allende,
Gaitán, Perón, Chávez, Artigas, Caamaño Deno, el que se les ocurra, todos son
caudillos de pobres. Nada de esto
ocurre en el Norte. Lo que está en juego es más que una religión. Lo que
está en juego es ¿Sobre que principios
ético-morales se construye el Ser Nacional? Si vamos a aceptar los
valores del Norte – el lucro individual por encima de todo - entonces dejémonos de joder con socialismo,
revolución cubana o bolivariana, y todas esas boludeces (decía Adelina de la UCeDé), Nos hacemos liberales, y lo hacemos
a fondo. Si nos vamos a mantener en los valores del Sur – defensa de los Pobres – entonces no podemos ser como esa
“izquierda” que se prende en cuanta bandera cultural anti-católica lanzan
Fundación Ford, British Council, Fundación Rockefeller, Open Society de
Soros, etc. No podemos ser nacionales pro-pobres en política y
pro-liberales en lo cultural. Es incoherente. Decía Theodore
Roosevelt hace más de un siglo: "mientras
los países hispano-americanos sean católicos, su absorción por los Estados
Unidos será larga y difícil". Volviendo a Rodolfo
Puiggrós y su parte en el torpe
anticlericalismo como lo definía Hernández Arregui, su libro sobre “La España que descubrió el Nuevo Mundo”
arrastra todo el anticlericalismo del PC codovillista Por empezar, termina su libro cuando Carlos V ingresa al
Convento de Yuste, y no toma nada de lo que sucede dentro de la Iglesia a
partir del Concilio de Trento, de los
jesuitas, de los cambios dentro de la Iglesia que se trasladan a América. A su vez, tampoco registran como estas dos órdenes
evangelizadoras – franciscanos y jesuitas – van a trabajar para formar los
pueblos nuevos mestizos, que hoy
forman los actuales Estados de América Latina. Nadie – menos Puiggrós – nos explica que era un “pueblo-hospital” organizado por los
franciscanos, pero la gran sorpresa es cuando 400 años después nos enteramos
que el Plan de Ayala de Emiliano
Zapata, pedía exactamente ¡la misma
organización de la tierra que habían tenido los “pueblos-hospitales” de los
franciscanos! 6º. Como parte adicional del plan que invocamos, hacemos constar:
que los terrenos, montes y aguas que hayan usurpado los hacendados, científicos
o caciques a la sombra de la justicia venal, entrarán en posesión de esos
bienes inmuebles desde luego, los pueblos o ciudadanos que tengan sus
títulos, correspondientes a esas propiedades, de las cuales han sido
despojados por mala fe de nuestros opresores, manteniendo a todo trance, con
las armas en las manos, la mencionada posesión, y los usurpadores que se
consideren con derechos a ellos, lo deducirán ante los tribunales especiales
que se establezcan al triunfo de la Revolución. 7º. En virtud de que la inmensa mayoría de los pueblos y ciudadanos
mexicanos no son mas dueños que del terreno que pisan sin poder mejorar en
nada su condición social ni poder dedicarse a la industria o a la
agricultura, por estar monopolizadas en unas cuantas manos, las tierras,
montes y aguas; por esta causa, se expropiarán previa indemnización, de la
tercera parte de esos monopolios, a los poderosos propietarios de ellos a fin
de que los pueblos y ciudadanos de México obtengan ejidos, colonias, fundos
legales para pueblos o campos de sembradura o de labor y se mejore en todo y
para todo la falta de prosperidad y bienestar de los mexicanos. Así, el Plan de Ayala, del propio Emiliano Zapata, no
era “revolucionario” como dirían los laicos, sino “restaurador”
de la propiedad comunitaria que
les habían enseñado los franciscanos 400 años antes y que había sido
suprimida por el Código Civil (masónico) de México en 1855. ANTICATOLICISMO
CIPAYO Y LOS “TEROS” DE GRAN BRETAÑA. Soy conciente que mi estilo puede resultar “confuso”,
pero cuando todo está relacionado con todo, es difícil “no irse por las ramas”. Vamos al negocio de la masonería. Si no explicamos
primero el “negocio”, nos perdemos
discutiendo los “ideales” en juego,
o sea, no entendemos el “curro” que
oculta nuestra historia oficial. Muchos se preguntarán ¿que tiene que ver la propiedad de
la tierra con catolicismo o anticlericalismo? Es que la masonería inglesa es
como los “teros”: sobre la Iglesia
pega los gritos y sobre la propiedad de la tierra tiene los huevos. La primera pregunta es: Con el concepto de propiedad de
la tierra que tenía el Derecho Indiano, ¿podían
los ingleses adquirir, acumular y especular en tierras? ¿Podían los ingleses
cotizar estas “Tierras de Indias” en la Bolsa de Londres? Segundo: ¿Cuál es el hilo
conductor entre independencia, balcanización, deuda externa,
anti-clericalismo, propiedad de la tierra, aparición de la oligarquía
terrateniente, y estructura de dependencia en América latina? El derecho indiano se basaba en que la tierra era la esencia misma del reino y no una “mercancía” con que comerciaban y
especulaban los privados. Ya en la época de Alfonso el Sabio - las Siete Partidas – la propiedad del subsuelo
era del rey (el Estado hoy día). Los discípulos de Puiggrós se llenan la boca hablando de
“la España feudal y oscurantista”
(Gorojovsky dixit) pero al mismo
tiempo – y contradictoriamente – hablan bien del artículo 40 de la
Constitución de 1949 sin ver que el
concepto de Perón se remonta a Alfonso el Sabio (en plena Edad Media). Este concepto, la tierra como fuera del comercio,
comienza a resquebrajarse cuando Enrique
VIII, se apodera de las tierras y propiedades de la Iglesia Católica y
las distribuye entre una oligarquía adicta, todos unidos por la preocupación
de que vuelva el catolicismo y deban devolver las propiedades. De a poco se
va avanzando sobre el concepto liberal
de tierra como objeto de comercio. Durante todo el siglo XVI y XVII, franciscanos y
jesuitas son férreos defensores del concepto – “feudal y oscurantista” - de propiedad de la tierra – del Rey
(Estado) y no cedida como propiedad sino como concesión a una persona
jurídica comunitaria: una tribu, una aldea india, un conjunto de
familias. Este orden es llamado por la historiadora Cecilia González Espul - los
barrocos. Quizás por la influencia
jesuita al traer el Concilio de Trento a estas “tierras de Indias”. A partir del Tratado de Utrech (1713) llega desde
Francia – y con los Borbones - y
comienza la lucha del regalismo, el
conjunto de teorías y prácticas sustentadoras del derecho privativo de los
soberanos sobre determinadas regalías (derechos y prerrogativas exclusivas de los
reyes, inherentes a la soberanía). Y aquí un punto que, con el mayor respeto hacia Abelardo
Ramos, que este no toma en cuenta: ¿cuales fueron las actitudes de barrocos y regalistas hacia las invasiones inglesas? ¿Fue barroca la actitud de Liniers al encabezar la
resistencia a la primera invasión? ¿Cuales eran las actitudes de Artigas y
Güemes al respecto – la propiedad de la tierra? Y de la “exteriorización”
religiosa, ¿A que bando se adscribían Belgrano y San Martín? ¿Y Rivadavia? Si el compañero Ferrero se diera una vuelta por la
Biblioteca de la Universidad de Córdoba,
se lo agradecería. Me dicen que todavía hay libros de cuando Dalmacio
Velez Sarsfield estudiaba Derecho y sería posible que exista algo sobre
Derecho Indiano. Lo que es por acá, por el “puerto”, lo que eran los
Derechos Reales – Civil IV, antes de Don Dalmiro (Velez Sarsfield), “los derechos reales de la Colonia son NN, son desaparecidos, - como
los subversivos, no tienen entidad” Nada donde se pueda leer que era una “merced real”, un “señorío”, un “abadengo”,
un “realengo”. Nada. Ud lanza el tema “Rosas” y enseguida va a salir toda una
legión de gente que cree que la
propiedad de entonces era igual a la propiedad post-Velez Sarsfield
- verdadero
anacronismo –y producto de la ignorancia provocada por los liberales que
suprimieron todo rastro del concepto español de propiedad de la tierra. Estos
son los mismos que se enganchan en cuanto un anticlerical habla de “España feudal y oscurantista” Este paso del concepto “español y oscurantista” al concepto masón oligárquico, es
relatado por Raúl Scalabrini Ortiz (Bases para la Reconstrucción Nacional”: Así nació entre
nosotros esa segunda deidad inviolable [la primera deidad a que se refiere es
el capital extranjero] que se llama propiedad,
que jamás en la historia económica del mundo -salvo en épocas de extrema
perversión y soberbia de los núcleos dominantes- gozó de privilegios e
inmunidades parecidas. [...] Dos tipos de propiedad tenían a su alcance los nativos: las minas y las tierras. [...] Quedaba la propiedad de la
tierra. Teóricamente todos tenían
acceso a ella. [...] Pero en su primer mensaje a las cámaras en mayo
de 1869, el presidente Sarmiento sienta un principio monstruoso que de un solo golpe
transforma en intrusos a toda la población del
agro argentino. "El título de
propiedad debe subsistir a la simple ocupación", dice con talante
de inocencia, como si ignorara que la aplicación de este
apotegma iba a desalojar de sus
tierras a la inmensa mayoría de la población nativa, Iba a
crear turbas trashumantes y a hundir en el abandono y la desesperación a
quienes no habían cometido más delito que el de haber nacido en la
tierra que poblaban, haber guerreado para manumitirla del coloniaje y de
haber lidiado con el infiel en una disputa case de hombre a hombre. Para justificar el despojo se vilipendió a la población nativa que era
descendiente de europeos y no de peor raza, en todo caso, que el mismo
Presidente, que así, altaneramente, los desalojaba de sus predios natales. La posesión real de la tierra la habían obtenido
los criollos con la simple ocupación indiscutida, que en todos los
regímenes es el mejor título de propiedad cuando la tierra anteriormente
es mostrenca, como las tierras solares de las ranchadas argentinas.
[...] En adelante la propiedad se adquirió en el trámite de la ciudad [...] Comerciantes y aristócratas porteños se lanzaron como buitres sobra la
codiciada presa, en íntima fraternidad de intereses con los supuestos capitales
extranjeros. [..] Así nacieron esos inmensos latifundios que
durante cerca de un siglo han esterilizado de vidas humanas inconmensurables
extensiones de nuestra tierra más fértil. [...] Desde entonces el
hombre criollo, el hijo de extranjero nacido en la tierra argentina, el
simple hombre que no cuenta sino con la paz de su conciencia y con la fuerza
de sus brazos, fue un paria de quien los dirigentes sólo se acordaban para
vejarlo en los comicios o utilizarlo en las levas que iban a defender del
indio las propiedades que fueron suyas. De ese enorme drama no queda más que
un testimonio: el canto sencillo e inmortal del Martín Fierro. En la Constitución
de 1949 el hombre argentino entra por primera vez en el régimen de sus
instituciones, y en consecuencia, la propiedad y el capital que es su secuela
inmediata, quedan limitados a la utilidad de su función social." Raúl Scalabrini Ortiz - Bases para la reconstrucción nacional -
1955-1958 Cuando Sarmiento dice "El título de propiedad debe subsistir a
la simple ocupación" estamos hablando de un
principio que da vuelta el concepto que tenía la Iglesia española respecto a la ocupación de la tierra. Pero la tierra que se “privatiza” no sale a
la venta en pequeñas parcelas al alcance de cualquier pequeño campesino. Sale
a la venta en formas de grandes
extensiones, al alcance de los ricos y/o los que tengan acceso al
crédito. Así de entrada, el Código Civil viene con el latifundio y el
desalojo masivo. Tomemos el caso de Paraguay que, hasta el
inicio de la guerra en 1865 todavía tenía en vigencia el Derecho Indiano y no
había latifundio. Existían las Estancias de la Patria, hasta 1810 las
Estancias del Rey. Nadie trabajaba para otro, Nadie tenía a otro trabajando
para él. Esto se termina después de la guerra cuando Paraguay también adopta
el Código de Velez Sarsfield. En el número 1 de “La Nación” – 1 de enero
de 1871, informa sobre el discurso del presidente Sarmiento al recibir a la
Guardia Nacional de Buenos Aires que vuelve del Paraguay: “El Paraguay vivía en la época de Felipe II” ¡Exactamente el mismo discurso “leyenda
negra” de Puiggrós y Gorojovsky! Por supuesto que el católico Paraguay fue
diezmado en la guerra como también lo fue el católico imperio Habsburgo. ¿Y
qué? ¿Porque perdió la guerra es legítimo difamarlo? Con el derecho católico, hispánico, feudal,
oscurantista, etc. Paraguay tenía Latifundio Cero. Con la supresión y
limpieza étnica de Sarmiento y Brasil, el latifundio se apoderó de
Paraguay. Creo que es hora que la Izquierda Nacional revise sus conceptos sobre esto.
Que los liberales lleven de la nariz – y con
el discurso Leyenda Negra – a los boludos del PC o los socialistas
juanbejustistas, y pase. Lo vienen
haciendo desde hace más de un siglo. Pero que la Izquierda Nacional caiga en
la trampa de la leyenda negra, ¡déjense de joder! El compañero Mingo
Schiavone me escribe desde Santiago nos describe a los viejitos que atesoran las
viejas y virreinales mercedes reales que les reconocen sus
derechos a ocupar. Pero esas mercedes reales de los tempos virreinales, allá
en el medio del monte, en la montaña jujeña, no tiene el más mínimo valor
frente al título de un especulador en Buenos Aires. Esas mercedes reales no
tienen la más puta vigencia porque los abogados “de izquierda” te van a decir que vienen de la España feudal
y oscurantista. Pero si les preguntas a centenares de abogados de
izquierda ¿que era una merced real? no tienen la más puta idea. ¿Que era un
abadengo? ¿que era un realengo? ¿que era un señorío? Tampoco la más mínima
idea. Y así, por ignorancia, los abogados de
izquierda caen en las trampas liberales. Pero eso sí, muy orgullosos del
“laicismo” de sus universidades. O viniendo más acá ¿Por qué la
enfiteusis de Rivadavia no le convenía a Lord Rothschild en Londres? Y cuando hablo de Rothschild de Londres y su
influencia en la Argentina post-Pavón, debo tener cuidado que gente como
Gorojovsky y/o Presman para que no empiecen a gritar ¡antisemita! ¡antisemita! Aún en Universidades como Belgrano (Hist. de
las Inst. Argentinas) enseñan por ejemplo cuales eran las magistraturas de un
Cabildo virreynal. Pero en ninguna Universidad argentina, ni
estatal ni privada, ni religiosa o laica, te enseñan que como era el régimen
y concepto de propiedad de la tierra, cuales eran los derechos reales (hoy Derecho Civil IV) en la época virreynal. Nadie te dice - ni tampoco encontrás en la Facultad de Derecho de universidad alguna,
algo sobre los Derechos a esas tierras. El
problema no es si el decano o rector de la facultad lleva sotana o viste de
traje (cosa que mucho le preocupa a Gorojovsky). El problema es si el
rector tiene la intención o no en bucear en
las raíces de lo nacional. Si tiene o no conciencia nacional. ¿DE
CUAL IZQUIERDA NACIONAL HABLAMOS? Reconozco que soy “insuficiente”. O “equivocado” en la medida de mi “insuficiencia”.
según la definición de Roberto Ferrero – y no me ofendo. Pero reconozcamos
que la Izquierda Nacional tampoco hace mucho para que “neófitos clericales” como yo “vean
la luz” como definían los viejos masones “iluministas” COMO PINTOR SIN ESCALERA. Una limitación de la Izquierda Nacional tanto
como el Nacionalismo es que ambos tienen tiene una visión histórica de pintor sin escalera y se
mueven con las cartas marcadas por el imperialismo y discutiendo las falsas
opciones que instaló la masonería inglesa entre nosotros. Somos dos boludos. “Para que haya trampas en el juego se necesitan dos cosas: un fullero y un boludo” Perón. Mi problema no es la Izquierda Nacional –estoy citando
nada menos que a Abelardo Ramos. Por el lado de la IN mi problema son los
anticlericales que “creen que se las
saben todas” y no ven más allá. El problema va más allá de, si en 1955 el obispo Pirulo,
se quedó rezando o repartió pistolas cal. 45 entre los alumnos de un colegio
católico. El problema es que mientras no nos dediquemos a buscar
los “naipes marcados” que la
educación mitrista instaló entre
nosotros, seguiremos peleando por boludeces. De nada sirve decir, “el obispo Lue… ” y como quien no
quiere la cosa, sugerir sobre la Iglesia el manto de “traición a la Patria” Si caigo en esa podría decir entonces que, en el
Congreso de Tucumán, de 29 diputados, 11 curas y frailes, ¡votaron por la
independencia! (el 34% de los independentistas tenía hábito o sotana) Y estos
eran: Fray Cayetano Rodríguez,
Antonio Sáenz, Acevedo, Colombres, Corro, Castro Barros, fray Justo Santa
María de Oro, Gallo, Uriarte, Aráoz, Thames, Iriarte, Pacheco de Melo. Entonces, si Ferrero me tira un solo nombre – Lue - y yo le respondo con 11, el resultado final
será Schmid 11 Ferrero
1 lo cual sería similar a un partido entre los All Blacks
de Nueva Zelanda y los Pumas de Argentina. Este no es el objetivo.
El objetivo – y dentro de la línea Abelardo Ramos – Methol Ferré – es seguir rastreando en la religiosidad
popular, y el componente de esta en la formación de la conciencia nacional. Si rastreamos en una “religiosidad” de sentido católico-comunitario, entonces podemos
seguir avanzando hacia un régimen más social. Si la “religiosidad” popular
avanza hacia lo protestante-individualista,
producto de misiones “made in USA”,
entonces estamos en el horno. Ferrero también habla de los “cristeros” de México. Me
alegra mucho que traiga tal tema sobre la mesa. Si Ud entra en youtobe.com,
si pone Emiliano Zapata Pancho Villa http://www.youtube.com/watch?v=VsVy8b5k-Cs verá la entrada de ambos en El Zócalo el 14 de dic de
1914 (60.000 hombres). Si para la película en
el segundo 14, verá al propio Pancho Villa con uniforme de general
mexicano, y en el segundo 19 verá entrar a los jinetes de Pancho Villa. Pero
su también frena la película, verá que no llevan bandera sino el estandarte
de la Virgen de Guadalupe. Tanto los jinetes como el propio Pancho Villa, eran
todos devotos de la Virgen de Guadalupe. Les gustaba el tequila, las mujeres,
el baile, hacer una revolución, agarrarse a tiros con quien sea, incluso
cruzar la frontera con EEUU y atacar al ejército norteamericano, y todo lo
demás que Ud quiera. Pero lo que nadie
pudo negar – ni siquiera el Papa Juan Pablo II en su viaje a México, es que
eran todos devotos de la Virgen. (De paso, aunque el cura del barrio me diga “pecador”,
reconozco que es el tipo de catolicismo que más me gusta: tequila, baile,
mujeres (sueño con una María Félix), tiros y revoluciones.) De los cristeros se han dicho muchas cosas,
especialmente los masones y la izquierda. Pero lo que nunca pudieron negar es que era un
movimiento popular: lo que sobraban eran católicos devotos. Nada de eso
podemos decir de la burguesía masónica que se adueñó de la revolución y la
congeló (o traicionó). Nada dice ni la masonería ni la izquierda del
anticlericalismo de la Constitución mexicana de 1917: Dice: Art. 2º.
Las asociaciones religiosas denominadas iglesias,
cualquiera que sea su credo, no podrán, en ningún caso, tener capacidad para adquirir, poseer o administrar bienes raíces, ni
capitales impuestos sobre ellos; los que tuvieren actualmente, por sí o por
interpósita persona, entrarán al dominio de la Nación, concediéndose acción
popular para denunciar los bienes que se hallaren en tal caso. La prueba de presunciones será bastante
para declarar fundada la denuncia. Los templos destinados al culto
público son de la propiedad de la Nación, representada por el Gobierno
Federal, quien determinará los que deben continuar destinados a su
objeto. Los obispados, casas curales, seminarios, asilos y colegios de
asociaciones religiosas, conventos o cualquier otro edificio que hubiese sido
construido o destinado a la administración, propaganda o enseñanza de un
culto religioso, pasarán desde luego, de pleno derecho, al dominio directo de
la Nación, para destinarse exclusivamente a los servicios públicos de la
Federación o de los Estados en sus respectivas jurisdicciones. Los
templos que en lo sucesivo se erigieren para el culto público serán propiedad
de la Nación. Art. 3º. La enseñanza es libre; pero será laica la que se dé en los
establecimientos oficiales de educación, lo mismo que la enseñanza primaria,
elemental y superior que se imparta en los establecimientos particulares. Ninguna
corporación religiosa, ni ministro de algún culto podrán establecer o dirigir
escuelas de instrucción primaria. Art. 24º. Todo hombre es libre de
profesar la creencia religiosa que más le agrade y para practicar las
ceremonias, devociones o actos del culto respectivo, en los templos o en su
domicilio particular, siempre que no constituya un delito o falta penados por
la ley. ¡Un delito o falta penado por
la ley el practicar el culto! Todo acto religioso de culto público deberá
celebrarse precisamente dentro de los
templos, los cuales estarán
siempre bajo la vigilancia de la autoridad. ¡Dentro del templo te mandan la policía
para ver quien va a misa! ¡Ni hablemos de procesiones! Art. 130. Corresponde a los Poderes
Federales ejercer en materia de culto religioso y disciplina externa la intervención que designen las leyes.
Las demás autoridades obrarán como auxiliares de la Federación. El Congreso
no puede dictar leyes estableciendo o prohibiendo cualquier religión. ¿Y entonces quien las dicta si no son los representantes del pueblo? La ley no
reconoce personalidad alguna a las agrupaciones religiosas denominadas
iglesias. Si la Iglesia no es persona jurídica, ¿Qué es? De paso, ¿Qué es la masonería en el Derecho mexicano? Los
ministros de los cultos serán considerados como personas que ejercen una
profesión y estarán directamente sujetos a las leyes que sobre la materia se
dicten. Las legislaturas de los Estados únicamente tendrán
facultad de determinar, según las necesidades locales, el número máximo de
ministros de los cultos. O sea, el derecho de la
masonería – por intermedio de los Estados locales – a dejar sólo un cura – o
fraile. Para ejercer en los Estados Unidos Mexicanos
el ministerio de cualquier culto se
necesita ser mexicano por nacimiento. Los ministros de los cultos nunca podrán en reunión pública o privada
constituida en junta, ni en actos del culto o de la propaganda religiosa, hacer crítica de las leyes fundamentales del
país, de las autoridades en particular o en general del Gobierno; no tendrán
voto activo ni pasivo ni derecho para asociarse con fines políticos. Para dedicar al culto nuevos locales
abiertos al público se necesita
permiso de la Secretaría de Gobernación, oyendo previamente al Gobierno
del Estado. Debe haber en todo templo
un encargado de él, responsable ante la autoridad del cumplimiento de las
leyes sobre disciplina religiosa en dicho templo y de los objetos
pertenecientes al culto. O sea que el Estado (y/o la masonería local) se reserva el derecho a nombrar un comisario político en cada Iglesia. El encargado de cada templo, en unión de
diez vecinos más, avisará, desde luego, a la autoridad municipal quién es la
persona que está a cargo del referido templo. Todo cambio se avisará
por el ministro que cese, acompañado del entrante y diez vecinos más.
La autoridad municipal, bajo pena de destitución y multa hasta de mil pesos
por cada caso, cuidará del cumplimiento de esta disposición; bajo la misma pena
llevará un libro de registro de los templos y otro de los encargados.
De todo permiso para abrir al público un nuevo templo, o del relativo a
cambio de un encargado, de la autoridad municipal dará noticia a la
Secretaría de Gobernación por conducto del gobernador del Estado. En el
interior de los templos podrán recaudarse donativos en objetos muebles. Por ningún motivo se revalidará, otorgará
dispensa o se determinará cualquier otro trámite que tenga por fin dar
validez en los cursos oficiales a estudios hechos en los establecimientos
destinados a la enseñanza profesional de los ministros de los cultos.
La autoridad que infrinja esta disposición será penalmente responsable; y la
dispensa o trámite referidos serán nulos y traerán consigo la nulidad del
título profesional para cuya obtención haya sido parte la infracción de este
precepto. Las
publicaciones periódicas de carácter confesional, ya sean por su programa, por su título o
simplemente por sus tendencias ordinarias, no podrán comentar asuntos políticos nacionales ni informar sobre
actos de las autoridades del país o de particulares que se relacionen
directamente con el funcionamiento de las instituciones públicas O sea que en México hay dos clases de .ciudadanos: de primera: los masones y de segunda, los católicos. Queda
estrictamente prohibida la formación de toda clase de agrupaciones políticas
cuyo título tenga alguna palabra o indicación cualquiera que la relacione con
alguna confesión religiosa.
No podrán celebrarse en los templos reuniones de carácter político. No podrá heredar por sí, ni por interpósita
persona, ni recibir por ningún título un ministro de cualquier culto un
inmueble ocupado por cualquier asociación de propaganda religiosa, o de fines
religiosos o de beneficencia. Los ministros de los cultos tienen
incapacidad legal para ser herederos, por testamento, de los ministros del
mismo culto, o de un particular con quien no tenga parentesco dentro del
cuarto grado. Los bienes muebles o inmuebles del clero o
de las asociaciones religiosas se regirán para su adquisición por
particulares conforme al artículo 27 de esta Constitución. Los procesos por
infracción a las anteriores bases nunca serán vistos en Jurado. ¿Y entonces quien los ve? Ferrero es un hombre inteligente. Si quiere seguir
discutiendo “cristeros”, entonces con mucho gusto. Pero en particular le
sugiero estudiar primero el Derecho Constitucional mexicano y después me diga
como el “laicismo” influye favorablemente en la formación de lo nacional
mexicano. Pero si vamos a
entrar en el “laicismo” es para intentar entender un poco la masonería y como
la IN muchas veces cae en las trampas de la primera. Ya con Sarmiento
creando el latifundio y genocidio paraguayo, con el “congelamiento” de la
revolución mexicana, tenemos bastante. GOROJOVSKY Y EL
“LAICISMO” Por supuesto que Gorojovsky es uno de los “gurúes” del laicismo en la IN – además
nunca habla del escrito de Abelardo Ramos de agosto de 1986. El 30 de abril de
2007, en la Lista Reconquista-popular se discutía la posibilidad de un golpe
militar turco (y laicista) contra el gobierno civil pro-islámico (2/3 del
electorado y los diputados), y Gorojovsky proclamaba su dogma: La revolución nacional es
nacional-democrática o no es ni revolución ni nacional. El laicismo es una
consigna nacional democrática, y por lo tanto forma parte de la lucha por la
revolución nacional. Oponerlas no es razonable. Ni legítimo por el hecho de
que los EEUU prediquen (supuestamente) el laicismo en Turquía.
Para Gorojovsky
lo nacional y lo religioso corren por caminos separados, opuestos,
antagónicos. Su modelo “nacional” no sólo es “euro-céntrico” sino más aún:
es “franco-céntrico”. Todo centrado en Francia. Si un país cualquiera del
Tercer Mundo no recorre el camino de Francia, entonces no es “nacional”. Su
modelo es el jacobino anticlerical quemando iglesias como hacían los republicanos
españoles desde 1930. Después se enoja si los católicos en lugar de “poner la otra mejilla” y cansados de
que les maten curas y les quemen iglesias, se enrolan en el ejército de
Franco. Por la Lista de violencia anticlerical ver: http://www.mov-condor.com.ar/documentos/violencia%20anticlerical.htm En cuanto a los que se enrolaron en el ejército de
Franco, también recuerdo de la serie “Mafalda” de Quino, cuando el gallego
Manolito decía: “Si te golpean en la mejilla, ve y aprende karate” Gorojovsky admira a Mariano Moreno por lo que tenía de
“jacobino” francés, pero pasa por alto que si bien tradujo El Contrato Social, omitió traducir el capítulo que
ataca a la Iglesia. Moreno era
jacobino pero no boludo. El rol del Corán en lo nacional de Medio Oriente – como
anuncia Abelardo Ramos - tampoco es
contemplado por Gorojovsky que todo lo ve con ojos franco-céntricos. En este momento el mayor giro geopolítico ante EEUU y el
sionismo lo ha dado Turquía, estableciendo por primera vez en la historia,
una alianza con Rusia y junto con Brasil, saliendo en defensa de Irán. El viejo imperio Otomano era un absolutismo sobre un
conjunto de pueblos unidos por los Hanafi,
una rama del Islam sunnita. El “neo-otomanismo” que está surgiendo es un
conjunto republicano de pueblos, también unidos por el Islam Hanafi, y en
contra de EEUU e Israel. Turquía tiene 80 millones de
habitantes. 20% son curdos y 80% son turcos. Sólo los une el Islam. Si el
Islam no existiera, Turquía terminaría en el camino de Yugoslavia. Otro tanto Irán,
con 50% de persas, 25% de azeríes y 25% de una ensalada de pueblos y lenguas.
Si el Islam no existiera, también Irán seguiría el camino de Yugoslavia. Por supuesto, un “laicismo” a la medida de Israel, que
divida los países de la región, es el “sueño dorado” del sionismo. Al fin y
al cabo, el mejor aliado regional de Israel era el “laicismo” de Kemal
Ataturk, hoy superado por los “creyentes otomanos”. Y si tomamos el “laicismo”
como medida de lo “revolucionario”
en México debemos borrar de la lista de “revolucionarios” a los devotos de
Guadalupe e incorporar a los masones que redactaron su constitución de 1917. Dejo picando, por creerla innecesaria, la experiencia de
Nicaragua y la influencia de la Teología de Liberación en la revolución
sandinista, incluso en el enfrentamiento con el propio Papa Juan Pablo II durante su misa en
Managua. Así la experiencia histórica del “laicismo” nos muestra
una masonería que congela la revolución en México y una Teología de
Liberación participa de en una revolución en Nicaragua. ESTRATEGIA
NACIONAL Y GUERRA CULTURAL. “Cultura es todo aquello que une
al pueblo” Perón Y hago hincapié en el verbo unir. Si la máxima imperial
es “Divide et impera”, entonces lo
nacional es todo aquello que unifique. Y también creo que debemos unificarnos
en torno al desarrollo del Ser
Nacional según Hernández Arregui: “una comunidad establecida en un
ámbito geográfico y económico, jurídicamente organizada en nación, unida por
una misma lengua, un pasado común, instituciones históricas, creencias y tradiciones también
comunes conservadas en la memoria del pueblo, y amuralladas, tales representaciones
colectivas, en sus clases no ligadas al imperialismo, en una actitud de
defensa colectiva ante embates internos y externos, que en tanto disposición
revolucionaria de las masas oprimidas se manifiesta como conciencia
antiimperialista como voluntad nacional de destino” La guerra cultural tiene plazos mucho más largos que los
políticos y no sólo eso sino que no se puede lograr o mantener el triunfo
político si primero no se ha triunfado en lo cultural. Si el triunfo del mitrismo se hubiera limitado a la
batalla de Pavón, no hubiera durado mucho. El triunfo se consolidó hasta hoy – 150 años – debido a la tremenda transformación por
parte de los liberales de las instituciones culturales de la Argentina
criolla. - En lo familiar se pasó de la
familia matri-céntrica criolla ala familia patri-céntrica inmigrante. - En lo escolar se pasó de la
parroquia católica como escuela a la escuela estatal y laica de Sarmiento. - En lo educativo se pasó de la
tradición oral a la “historia oficial”
dictada por el Ministerio. - En lo jurídico se pasó del
Derecho Indiano al Código liberal. - En lo representativo-laboral
se perdió el caudillo como sindicato del gaucho y apareció el sindicato
estilo europeo. Los obreros ahora llegaban de Europa y los estaba esperando
un aparato cultural que los mantenía aislados de los criollos. - En lo comunicativo aparecen
los “grandes diarios” que en
provincias antes generadoras de caudillos federales, ahora son “los formadores de opinión”. Lo que lograron los liberales – y los nacionales ni
siquiera vemos – es lo que los
gramscianos llaman Hegemonía. Un resumen mínimo del concepto
indica que Gramsci entiende por Hegemonía: - La articulación de grupos y
facciones de clase bajo una dirección política y moral, - la del “príncipe” o partido
revolucionario, - a una multiplicidad de
voluntades dispares con objetivos heterogéneos, - una “única visión del mundo”, - una “voluntad nacional
popular”. La lucha por la Hegemonía
supone, además, - una estrategia que permita a
la clase obrera “dirigir a las clases aliadas y dominar a las clases
opuestas”, - dentro de un proyecto
revolucionario por el socialismo. La creación de la voluntad
colectiva se da - cuando una ideología logra difundirse entre
toda la sociedad y determinar - “no lo solo objetivos económicos y
políticos unificados sino también una unidad intelectual y moral”. - En ese sentido la búsqueda por la hegemonía
busca impedir una “revolución pasiva” o un “consenso pasivo”. Ha de fundarse -
en un consenso
“activo y directo”, -
“que integre en
las masas la visión del mundo, y la lucha económica, política y moral”. - No solo a corto plazo sino a largo plazo. Este objetivo supone, de un
lado, - una “mística o religión popular”, que vincule
a los dirigentes y a los dirigidos, - con una ideología y una visión
revolucionaria del mundo”, - y exige además la difusión en la sociedad
de una serie de - “valores sociales que no
tienen una única connotación de clase”. Y acá le propongo al compañero Ferrero, dejarnos de
joder y empezar a ver como construimos
una Contra Hegemonía o Hegemonía de lo Nacional. Mientras no construyamos –en un nivel inmensamente
masivo – una Contra-Hegemonía anti-liberal – nos estancamos y quedamos en el horno. Tienen razón los “gramscianos”: el “príncipe” debe ser
un “partido revolucionario” o como definía Perón, “la organización que vence al tiempo” Perón fue un gran estratega, un gran conductor, dejó una
doctrina pero nunca pudo construir esa organización. Creo que primero debemos construir el “perfil” de la
“organización” y los cuadros conductores que luchen por la nueva Hegemonía. Si leemos a Richard
Gillespie (“Montoneros: soldados de
Perón”) vemos que en el capítulo
dos – y con gran perspicacia imperial – vemos que le preocupaba en los ’60 el
nacionalismo y revisionismo histórico que traía Tacuara, el catolicismo o
sentido religioso que traía el Movimiento Sacerdotes del Tercer Mundo y el
socialismo nacional que traía la Izquierda Nacional. Esa Hegemonía debe tener los componentes de religión +
nacionalismo + socialismo. Quien logre meter en una misma “bolsa doctrinaria” esos tres
componentes logra una mezcla altamente explosiva contra el imperio. Quien si logró esto fue el sociólogo iraní Ali Shariati (1933-1976) inspirador de la
corriente islámica Chiísmo rojo,
hoy conducido por Mahmud Ahmedinejad – que leyó a Shariati en su primer año
en la Universidad de Teherán – y hoy esa
combinación de religión + nacionalismo
+ socialismo hace de Irán el mayor obstáculo al imperialismo en la región.
Gillespie visualizó en su libro como
nacionalismo-catolicismo-socialismo podrían construir esa Hegemonía en
Argentina. Lo peor es que la derrota por el Proceso fue tan grande
que se cumplió lo pronosticado por Perón: "Si alguna vez llegase a haber otro
golpe, el pueblo quedará tan derrotado que la vuelta constitucional servirá
solamente para garantizar con el voto popular, los intereses del imperialismo
y de sus cipayos nativos". Y esto es lo que vino con la des-malvinización y todavía
dura. Con la des-malvinización se ha detenido esa marcha hacia la Hegemonía
Cultural Nacional. Hemos perdido la batalla por Malvinas y se ha convencido
al pueblo que “con democracia se
arregla todo”. Desde la “democracia” se ataca al catolicismo (ver opinión de
Ramos más abajo), a los valores nacionales que surgieron cuando Malvinas, a
los valores socialistas que quedaron aturdidos cuando la caída del Muro de
Berlín. Tanto entre
católicos como izquierda nacional, se carece de ese espíritu nacional con
el que trabajaban en conjunto Methol y Ramos. Por supuesto que Ramos tenía “insuficiencias” e “ignorancias”
producto de esas insuficiencias con respecto a las internas episcopales. Pero
ahí estaba Methol – hombre de CELAM – para explicarle los cambios en el
enfoque geopolítico del Vaticano y como se traducían en Latinoamérica. Desgraciadamente son
muchos los obispos – y peor en las provincias empobrecidas por Bs As –
que en el día de San Balaguer Escribá – se mandan las grandes homilías con
exégesis del “santo” mientras en sus provincias sus “rebaños”, depositarios y
contribuyentes en alto grado al “Ser Nacional” y desde mucho antes de la
independencia, la pobreza los arrasa. Parecería que en ningún momento quieren defender las raíces católicas de la Argentina porque
ello significa defender a los pobres, y
enfrentar a los devotos de San Balaguer Escribá en los directorios de los
bancos españoles. Ellos son los que menos hablan de “estructuras de opresión”, de “estructuras
de pecado”. Pese a lo que diga el Catecismo de la Iglesia Católica y
el Papa Juan Pablo II sobre el los “pecados” de Opresión: 1828 Así el pecado convierte a los hombres en cómplices unos de otros,
hace reinar entre ellos la concupiscencia, la violencia y la injusticia. Los
pecados provocan situaciones sociales e instituciones contrarias a la bondad
divina. Las “estructuras de pecado” son expresión y efecto de los pecados
personales. Inducen a sus víctimas a cometer a su vez el mal. En un sentido
analógico constituyen un “pecado social”
Ellos quieren una Iglesia “que no sea política”, porque la “política” nos lleva tarde o
temprano a enfrentar la Liberación.
Y la Liberación no es una moda de
teólogos latinoamericanos. Es una orden del propio Jehová cuando le ordena a
Moisés “Ve y libera mi pueblo” Hoy día el pueblo de Dios se ha extendido mucho más allá
de Sinaí: comprende entre otros, nuestra Paria Grande. Estamos entonces dos entre dos fuegos: desde “arriba”
con una “herejía” hipócrita que en luchar por el Sermón de la Montaña -Bienaventurados los pobres- cierran
los ojos. Y desde los costados, por el torpe anticlericalismo que cree que “lo revolucionario es hacer enojar al cura” Le repito, ya no se trata de discutir si el obispo
Pirulo en 1955 repartía armas entre
los chicos de El Salvador. De
lo que se trata es de construir Hegemonía Cultural Nacional, algo donde los
liberales nos llevan una distancia de 150 años. Y creo que Methol y Ramos trabajando juntos son un buen
ejemplo. Un gran abrazo (espero que no sea “insuficiente”) Edgar Schmid XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX La relación Iglesia – Estado Fecha: Agosto 1986 | Autor: Jorge Abelardo Ramos para la Revista
Políticón La siguiente nota fue
publicada en la revista Políticón, de efímera vida, en agosto de 1986.
Dirigida por Oskar Blotta, aparecieron dos o tres números de esta revista
humorística en la que Jorge Abelardo Ramos y María Julia Alzogaray escribían
sobre un mismo tema, propuesto por el editor. Más bien debería hablarse de las malas relaciones del Estado con la
Iglesia Católica. Resulta realmente picante que el gobierno, desvelado
por su manía perfeccionista de llevar sus vínculos con el Occidente luterano,
y en general con el mundo externo, al nivel de un romance inextinguible, valore tan poco la delicada naturaleza de
sus vínculos con la Iglesia argentina y con los católicos. Estos “progresistas” en el gobierno, aturdidos todavía con un poder que
no habían soñado alcanzar jamás, se
han vuelto librepensadores decimonónicos. Dicho sea al pasar, el
Occidente luterano hace poco caso de las cabriolas y banquetes del ilustre
Caputo. Reagan abofetea a la Argentina y vende trigo a bajo precio a los
rusos cuando le conviene. A las grandes potencias se les antoja algo ridículo
la seudodiplomacia de los países que pretenden ser occidentales y no lo son. No pasa un solo día, sin embargo, que por casi
todas las radios (en poder del gobierno) y en las revistas ilustradas, aunque
sin la menor ilustración, todo género de personajes, y aún de insectos de un
nivel cultural equivalente a su especie, no
se haga un escarnio de la Iglesia. Pero no se trata, en realidad,
de una cuestión de índole religiosa, ni de que un viejo pecador como yo
pretenda pasar como beato. Por cierto que los pastores protestantes, los
archimandritas, los rabinos, los Testigos de Jehová y los mormones se sienten
bien a gusto con el alfonsinismo en el gobierno. De todo lo cual debe
inferirse que no hay teologías en
discusión, sino más bien una ofensiva indeclarada contra los católicos y su
Iglesia. Esta ofensiva cuenta con la “neutralidad benévola” del Estado, a
cargo de un gobierno extasiado por una Constitución que establece el sostén
del culto católico. Misteriosa contradicción. He dicho más de una vez que,
en América Latina, el indigenismo
indicativamente esgrimido por blancos puros de religión protestante esconde,
allá en el fondo, la acción político-étnica del imperialismo. Este último se
propone fragmentar más todavía la Nación-continente. De la misma manera, los amargos y hasta soeces ataques a la
Iglesia que suelen verse en las tapas de las revistas porno-progresistas
de Buenos Aires, no suponen un diálogo herético con Dios o el soliloquio de
un metafísico, sino la manifestación
vulgar de una política extranjera contra la Nación. Esto debe explicarse en el
sentido de que la fe católica es
profesada por la mayoría de los argentinos y latinoamericanos y es, de algún
modo, como la coránica en Medio Oriente, un peculiar escudo de nuestra
nacionalidad ante aquellos que quieren dominarnos o dividirnos. En los pueblos marginados del “estilo
de vida occidental” y que, como nosotros, padecen un “estilo de vida accidental”, la
religión ejerce un doble papel: el teológico que le es propio y el de
ideología nacional defensiva contra el dominador extranjero. La campaña contra la fe
católica, sus símbolos, sus hombres y sus instituciones es tanto secreta como
pública. Secreta, en cuanto a la silenciosa poda de los subsidios
tradicionalmente otorgados a las escuelas privadas dirigidas por sacerdotes
católicos. Y pública, a través de todo género de lenguaraces que han tomado
la radio o la televisión por asalto en nombre de la “participación
democrática”. Esto debería traducirse
en un franco enfrentamiento entre la “progresía” y la “feligresía”. Pero no
es tal. La respuesta de los sectores nacionales y, en este caso, de la
Iglesia, por dichos medios es medida por un gotero por estos “profesionales
de la libertad”. Si se toma como ejemplo el
tema del divorcio, otra muestra de la inventiva inagotable del alfonsinismo,
se verá que la truculencia periodística contra la Iglesia tiene pocos
precedentes en la Argentina. ¿Cuál es la actitud del
gobierno? Adopta el aire pampeano de dejar pasar el tiempo. Se lava las manos
como si nada le concerniese. Son sus diputados y senadores de liviano
equipaje intelectual los encargados de conducir el tema, seguidos al trote
por los peronistas liberales, que con legión y por raleados demócratas
cristianos, porco cristianos y dudosos demócratas, aunque alfonsinistas
devotos. Cabe imaginar qué diría Irigoyen de sus herederos y Perón de los
suyos. Pero lo que resulta digno de
ser señalada es la actitud de la “gran
prensa”, cuya unción en otra época arrancaba lágrimas. Eran los tiempos en
que el régimen oligárquico, la Iglesia y la “prensa seria” discurrían
armoniosamente en el “status quo”. Después de Juan XXIII y de Pablo VI,
después de Medellín y de Puebla, cuando la Iglesia descubre América por
segunda vez y admite que la liberación del Nuevo Mundo recae en las manos del
gran pueblo latinoamericano, la oligarquía tanto como la gran prensa se
distancian de la cristiandad. La miran con sospecha, como los coroneles-terratenientes a los Obispos
del Brasil. Y es justamente ahora que el Sr. Alfonsín y sus jóvenes ligeros
de lengua, ebrios de poder, someten a la Iglesia a burla universal. Es que el Estado Nacional aguarda su nacionalización. Así como destrata a
las Fuerzas Armadas, a las que simula atribuir la responsabilidad común de
los excesos en la represión, del mismo modo que condena a los Comandantes que
ocuparon las Malvinas y absuelve al General que las rindió, así como trata a
la Señora Thatcher con la punta de una pluma, el régimen gobernante dedica a
la Iglesia una hostilidad infatigable. Cabe preguntarse ante estos
políticos profesionales la cantidad de cordura que inspira tales actos. Por
si nada faltara, el odio indisimulado del gobierno hacia los obreros y sus
organizaciones completa la constelación de sus adversarios. En un mundo
tormentoso y con un pueblo atormentado en su torno, el gobierno mal lleva sus
relaciones con la Iglesia. Enfrentarse a la vez con los obreros, la Iglesia y
las Fuerzas Armadas parece demasiado, aún para la frivolidad e incompetencia
del gobierno y su fecunda producción de golpes de efecto. Cree saber la orientación
exacta de la brisa. Por esa ilusión, supone más valiosa para su perduración
en el poder la palabra de un banquero norteamericano que la palabra del
Sermón de la Montaña. Es un error, que anotamos con piedad. |
[3][1]
· A 130 años de la revolución de Mayo,
Buenos Aires, A.I.A.P.E, 1940.
· De la colonia a
la revolución, Buenos Aires, A.I.A.P.E, 1940.
· La herencia que
Rosas dejó al país, Buenos Aires, Problemas, 1940.
· Mariano Moreno y
la revolución democrática argentina, Buenos Aires, Problemas, 1941.
· El pensamiento de
Mariano Moreno (Selección y prólogo), Buenos Aires, Lautaro, 1942.
· Los caudillos de
la revolución de mayo, Buenos Aires, Problemas, 1942.
· Rosas el pequeño,
Montevideo, Pueblos Unidos, 1943.
· Los utopistas
(Selección e introducción), Buenos Aires, Futuro, 1945.
· Los enciclopedistas (Selección e introducción),
Buenos Aires, Futuro, 1945.
[4][2]
Decía Perón: Porque
la difusión de la leyenda negra, que ha pulverizado la crítica histórica
seria y desapasionada, interesaba doblemente a los aprovechados detractores.
Por una parte, les servía para echar un baldón a la cultura heredada por la
comunidad de los pueblos hermanos que constituimos Hispanoamérica.
Por la otra procuraba
fomentar así, en nosotros, una inferioridad espiritual propicia a sus fines
imperialistas, cuyas asalariados y encumbradísimos voceros repetían, por
encargo, el ominoso estribillo cuya remunerada difusión corría por cuenta de
los llamados órganos de información nacional. Este estribillo ha sido el de
nuestra incapacidad para manejar nuestra economía e intereses, y la
conveniencia de que nos dirigieran administradores de otra cultura y de otra
raza. Doble
agravio se nos infería: aparte de ser una mentira, era una indignidad y una
ofensa a nuestro decoro de pueblos soberanos y libres.
[1][1]
· A 130 años de la revolución de Mayo,
Buenos Aires, A.I.A.P.E, 1940.
· De la colonia a
la revolución, Buenos Aires, A.I.A.P.E, 1940.
· La herencia que
Rosas dejó al país, Buenos Aires, Problemas, 1940.
· Mariano Moreno y
la revolución democrática argentina, Buenos Aires, Problemas, 1941.
· El pensamiento de
Mariano Moreno (Selección y prólogo), Buenos Aires, Lautaro, 1942.
· Los caudillos de
la revolución de mayo, Buenos Aires, Problemas, 1942.
· Rosas el pequeño,
Montevideo, Pueblos Unidos, 1943.
· Los utopistas
(Selección e introducción), Buenos Aires, Futuro, 1945.
· Los enciclopedistas (Selección e
introducción), Buenos Aires, Futuro, 1945.
[2][2]
Decía Perón: Porque
la difusión de la leyenda negra, que ha pulverizado la crítica histórica
seria y desapasionada, interesaba doblemente a los aprovechados detractores.
Por una parte, les servía para echar un baldón a la cultura heredada por la
comunidad de los pueblos hermanos que constituimos Hispanoamérica.
Por la otra procuraba
fomentar así, en nosotros, una inferioridad espiritual propicia a sus
fines imperialistas, cuyas asalariados y encumbradísimos voceros repetían, por
encargo, el ominoso estribillo cuya remunerada difusión corría por cuenta de los
llamados órganos de información nacional. Este estribillo ha sido el de nuestra
incapacidad para manejar nuestra economía e intereses, y la conveniencia de que
nos dirigieran administradores de otra cultura y de otra raza. Doble agravio se nos infería: aparte
de ser una mentira, era una indignidad y una ofensa a nuestro decoro de pueblos
soberanos y libres.