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TEOLOGÍA DE
Por
Alberto Methol Ferre Génesis
histórica y problema actual Hasta el Concilio Vaticano II inclusive, no hubo
en las Iglesias latinoamericanas especial creatividad intelectual. Como decía
el brasileño Lima Vaz, se trataba más de "Iglesias reflejo" que de
"Iglesias fuente". Estaban determinadas en alto grado por el centro
eclesial europeo occidental, particularmente en el orden intelectual. Elaboraban poco y repetían mucho. Claro, uno
llega a su propia fuente sólo a través de una iniciación en múltiples
"reflejos". Es ley de la vida histórica. La creación de la propia
palabra supone un estado de madurez, al que no se llega inmediatamente, sin
oír maestros. Sólo luego del Vaticano II, sólo desde Medellín, podríamos
decir que nuestras Iglesias comienzan a dejar de ser ante todo
"discípulas". Y en el orden intelectual, esto se manifiesta en el
surgimiento latinoamericano de las corrientes de la teología de la
liberación. Nunca antes hubo teologías con sello latinoamericano.
Lo que es un gran acontecimiento; de múltiples implicaciones. Esta novedad
tiene quince años de vida visible; bastante tiempo para alcanzar perfiles
definidos. Podemos ya tener una perspectiva clara de su génesis y problemas. Las teologías de la liberación tienen dos ideas
claves: los pobres y la liberación. En la génesis contemporánea de estas dos
temáticas está la propia génesis de las teologías de la liberación. Veámoslas
brevemente. Primero, lo primero: pobreza. Con Juan XXIII,
En este contexto, Juan XXIII un mes antes de la
apertura del Concilio, el 12 de setiembre de 1962, manifestaba: "Frente
a los países subdesarrollados, Desde esa terrible encrucijada de Nazaret, el
padre Paúl Gauthier lanzó el opúsculo "Los pobres, Jesús y
"Luego que Jesús se
ha identificado por una parte con
Se pone así la inseparable y candente dialéctica
central de la historia: "Iglesia-pobres", con sus dos rupturas
posibles y destructivas: Los enfoques de Gauthier tuvieron un gran impacto
conciliar. Con un magnífico discurso el cardenal Lercaro el 7 de diciembre de
1962 formuló nuevas precisiones. En 1963, Pablo VI afirma que los pobres
están vinculados, "pertenecen a
Obispos latinoamericanos del CELAM propiciaron
encuentros y conferencias de Gauthier. Ellas están resumidas en una segunda
obra de Gauthier: " Pero de este impacto de Gauthier, aparentemente
postergado, al término del Concilio, surgió una potente voz latinoamericana,
la del obispo Helder Cámara. La cuestión de la "pobreza"
fructificaba intensamente en nuestras pobres tierras y volvería a asomarse en
Medellín, unida a la "liberación" (1968). Llegamos así a la segunda vertiente, la
liberación. Su génesis contemporánea viene de
En lo eclesial, tuvo su propio itinerario. Ya en
la primera conferencia episcopal latinoamericana de Río de Janeiro (1955)
cuando se fundó el CELAM, hubo una exposición sobre "Liberación y
Eucaristía". Y en ese mismo año un eminente tomista como J. de Finance
publicaba "Existence et liberté", toda una filosofía de la
liberación. Más cerca de nosotros, digamos que la palabra se
usó por primera vez en un documento eclesial del CELAM, en la reunión de Buga
(febrero 1967) sobre la universidad. El ingeniero Luis Meyer ha recordado que
se discutió la conveniencia o no de usar ese término de
"liberación" y que fue decisiva para su inclusión la opinión
favorable de Charles Moeller, enviado de Roma. De Buga pasó a
Fue Gustavo Gutiérrez en una conferencia de noviembre
de 1969 que alumbró el nuevo nacimiento: "Notas para una teología de la
liberación", cuyo centro son los pobres. Desde entonces se propagó como
un torrente en los ámbitos eclesiales latinoamericanos, tomando distintas
formas. Pronto saltó el océano, con una reunión en el Escorial y el Sínodo de
1972. Para ser asumida e integrada de modo decantado por Pablo VI en la
"Evangelii Nuntiandi" (1976). Ya tenemos los dos itinerarios que se conjugan en
la teología de la liberación latinoamericana, pobres y liberación. Pobres y
liberación, las dos claves. La articulación y el sentido de estas dos claves,
será lo que diferencia las distintas variantes de las teologías de la
liberación (o filosofías de la liberación, como las de Dussel y Scannone). En
Por otro lado. Lucio Gera en una perspectiva
nacional y popular latinoamericana, con un método histórico-cultural,
reivindicador de la religiosidad popular, de la riqueza de los "pobres
cristianos" contra las alienaciones, de la dominación. La teología de la liberación, en sus diferentes
vertientes, tuvo la virtud de sacar a la teología de los seminarios, de
ponerla en relación con los grandes desafíos históricos y pastorales de la
actualidad, de trabar saludable contacto con las ciencias sociales (aunque de
modo bastante acrítico). En las grandes convulsiones de la industrialización
europea del siglo pasado, ante el pauperismo y la opresión de la clase
obrera, Mons. Ketteler afirmó que "La cuestión social concierne al depositum fidei" y abrió camino a
la enseñanza social de Pasemos ahora al mayor problema actual de las
teologías de la liberación. La teología de la liberación en estos quince años
ha tenido desarrollos variados, y han aparecido nuevos nombres, en particular
el más brillante de Leonardo Boff. Sin embargo, todas sus dificultades pueden
reducirse en última instancia a una sola: el marxismo. Pobres y liberación,
requiere sí o no el marxismo ("método científico"), tal la
manzana de la discordia. Para el polo Gutiérrez, el marxismo está incluido.
Para el polo Gera, excluido. Es una cuestión constante, pendiente desde el
nacimiento, hace quince años. En 1973, en un diálogo público en el CELAM yo
mismo adelantaba que "compartía la intencionalidad profunda de la
teología de la liberación, aunque mis posiciones teóricas difieren"
(Víspera 34, pág. 31) y realizaba una crítica cordial, fraterna a las
posiciones de Gutiérrez, en particular su falta de mediación filosófica y la
mera yuxtaposición de la supuesta "ciencia marxista". Y en tantos
años, no se avanzó en este orden un solo paso más. Total inmovilismo. Nunca
hasta hoy los teólogos que componen con el marxismo han dado respuesta seria
al problema de la yuxtaposición de teología y marxismo. La parálisis teórica
en este punto crucial es absoluta. Signa un fracaso. El énfasis en los pobres no es
solución: dentro del marxismo Stalin y Trotsky sostenían estar con los
"pobres", lo que no impidió que Trotsky terminara con una pica en
la cabeza. La cuestión no es entonces sólo los pobres, siempre hay más. No
usemos pues a los pobres como retórica encubridora de la falta de respuesta.
No es legítimo usar el "grito de los pobres" como coartada
intelectual para eludir la responsabilidad para con la verdad. Hagamos en este orden una última y clara
precisión. La honestidad y la verdad la exigen. La variante cristiano-marxista
de la teología de la liberación, en una primera fase representó la
sensibilidad ultraizquierdista de sectores estudiantiles y clericales, que
tenían su corazón en Camilo Torres y Che Guevara. En esta fase, su política
tendía a ser antisoviética. Pero desde la fundación en 1973 de
"Cristianos para el Socialismo" (en realidad para el marxismo, que
no es lo mismo) el giro es evidente, se abre una segunda etapa ahora
subalternada a la política general de
En ligazón profunda con un "nuevo y extraño
ecumenismo" como ya es notorio. Y esta línea hace hoy, en prolongación a
la asonada stalinista en la misa de Managua, una campaña de difamación
sistemática contra el Papa Juan Pablo II. Para eso bastan
cristianos-marxistas, en especial si son sacerdotes, y por libros, folletos,
artículos, etc. Esto se despliega hoy a todo lo largo y lo ancho de América
Latina. Es que el gran vacío teórico de la yuxtaposición
de teología y marxismo tiene inmensas consecuencias prácticas. El polo
marxismo absorbe por lo común al teológico, y no a la inversa. Los eclécticos
son fatalmente "subalternos". La cuestión teórica del ensamble de
teología y marxismo significa también una cuestión de "praxis". Que llega a sus límites cuando la variante
cristiano-marxista de la teología de la liberación, tan locuaz y tan
interesada en comprender la historia contemporánea, guarda el más absoluto
mutismo sobre el "marxismo real", sobre el marxismo tal como se
realiza desde hace décadas en sociedades reales. ¡Los apologistas de la
"ortopraxis" ignoran el "marxismo histórico",
"práctico" y sólo se interesan en el marxismo teórico! Borran la
mitad del mundo contemporáneo. Este silencio, es a la vez una impotencia y
toda una política. De este modo, parece que el "polo"
cristiano-marxista de la teología de la liberación está en un callejón sin
salida. No se pueden postergar indefinidamente preguntas fundamentales. Esta
situación pone en la gran responsabilidad eclesial de discernir en este polo
de la teología de la liberación sus aportes positivos, para salvarlos y
desarrollarlos en el curso central de la vida católica, evitando así que
encalle en las márgenes de |