El Compromiso Político

 

Por Monseñor Hesayne

Homilía 13.06.2010.

El compromiso político es la cumbre del compromiso ciudadano. Por eso, para el cristiano es el supremo acto de caridad como lo enseña la doctrina católica. Cuando la Iglesia sale de las Catacumbas y los cristianos hacen vida social en sus respectivas comunidades civiles,  va  descubriendo que  la misión cristiana no termina en la formación e integración de una comunidad de creyentes en Jesús y su Evangelio.

Los miembros de esa comunidad de discípulas y de discípulos del que murió en la Cruz y resucitó, recuerdan que ese Jesús Resucitado  les dio la misión de ir por todos los pueblos y naciones para ser testigos de su causa. La causa de Jesús es el reinado de Dios en la sociedad humana. Por consiguiente, es la causa de la Iglesia como pueblo de Dios. Es su misión como servidora de la humanidad declara solemnemente Paulo VI al clausurar el C. Vat.II. El documento Gozo y Esperanza  concretiza esta misión-servicio en todas las dimensiones de la sociedad desarrollando profusamente el tema del compromiso político del Pueblo de Dios, congregado en Iglesia.

 

Para motivar la participación de los fieles cristianos en la vida política, sentencia

 

“Hay que prestar gran atención a la educación cívica y política, que, hoy día, es particularmente necesaria para el pueblo, y sobre todo para la juventud, a fin de que todos los ciudadanos puedan cumplir su misión en la vida de la comunidad política” Gozo y Esperanza 75

 

Este servicio misionero de la Iglesia es el menos comprendido dentro y fuera de la misma Iglesia Católica. Dentro, por indiferencia y deserción del compromiso político en la mayoría del laicado. A su vez el pecado de omisión en el compromiso político se debe también  a que  no se educa la Fe Cristiana en su amplitud evangelizadora llamada a iluminar todos los caminos de la convivencia humana respetuosa y promotora de derechos y obligaciones de la ciudadanía. Vat.II.G yE. 73

 

Desde fuera de la Iglesia, la incomprensión de su misión política, es milenaria Siempre que se  pretender “unir la espada y la Cruz” en forma literal ó a través de diversas ideologías tratando de servirse de la Iglesia para asegurar poder ó la misma Iglesia  aliada al poder civil.  También, cuando mujeres y hombres de política partidaria ó desde diversos cargos públicos le niegan a la Iglesia su misión de anunciar el Reinado de Dios a “todos los hombres y a todo el hombre”

 

Esto sucede las veces que un dirigente político ó gobernante, ante el anuncio del Evangelio iluminando una situación social, se siente tocado en su conducta ó en su ideología y sale diciendo  “los obispos o los curas vayan a rezar” ó que “no usen el altar para hacer política”. Son expresiones que enmascaran una forma totalitaria de negar la libertad de la Iglesia en cumplir con su misión de ser como la luz para alumbrar con el Evangelio  el camino  de buenas obras y como la sal que muestre por el propio testimonio cómo se obedece a Dios(Mateo 5,13.

 

Y sin embargo, es desde el altar que la Iglesia ha de  cumplir su compromiso político. El pastor (obispo y presbíteros) anunciando el Reinado de Dios en el campo de la política y el laicado  alimentándose con el  poder y sabiduría de Dios en la Eucaristía, para saber discernir a quiénes  gobiernen con honestidad de servidores y que  con visión y capacidad de estadistas administren  el poder civil en servicio ciudadano.

 

Para que esta utopía política vaya siendo topía (realidad aquí) en la historia de  pueblos y naciones, la Iglesia- Pueblo de Dios se ha de impregnar del mensaje social-político- evangélico mediante una seria reflexión popular de la Doctrina Social de la Iglesia. De ahí, que  los pastores han de recrear estructuras aptas a tal efecto y los fieles cristianos deben  darse  tiempo para conocer las exigencias del compromiso político de gobernados y gobernantes.

 

De esta suerte, la Iglesia será capaz de combatir la injusticia y la exclusión, la intolerancia y el absolutismo, colaborando en la ordenación de la sociedad, en caridad y fortaleza política, con hombres y mujeres de buena voluntad, respetando la diversidad de partidos políticos. Más aún, el compromiso político, en clave de Fe Cristiana, se vive en la pluralidad de las opiniones temporales discrepantes, salvado el bien común de la sociedad y  jamás permitiendo que se antepongan los intereses propios. Cfr.G yE. 75.

(Para iniciarse en temas de reflexión popular-política recomiendo dirigirse al Centro Comunicación Ntra. Sra. De Luján.  contacto@produccion eslujan.com. ar)  

 

Miguel Esteban Hesayne - Obispo