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La
Política y la Religión
Homilía 19.09.2010.
Miguel Esteban Hesayne – Obispo
Un gran empresario rural, católico activo, en amistosa conversación,
refiriéndose a mis últimas homilías me comenta bromeando amigablemente:
¿“así que con Jesucristo de candidato vas a formar un nuevo partido político”?
Ciertamente lo conozco lo suficiente para afirmar que fue en él una simple
expresión jocosa para poner la pizca de buen humor que jamás hay que perder
aún en las cosas más serias. Sin embargo hago referencia a esta frase porque
expresa la mentalidad corriente de una mayoría de bautizados: Jesucristo nada
ó muy poco tiene que ver con la política. Por eso, si en una homilía se
hace alguna referencia a la Política, se piensa que se está politizando la
religión. Y como es todo lo contrario, comenzaré a recordar o hacer conocer
como novedad para esa mayoría cristiana, una breve síntesis de la
enseñanza del Concilio Vaticano II con relación al tema de la Política y la
Fe Cristiana. Citaré algunos de los muchos números de la Constitución Pastoral
Gozo y Esperanza que son un llamado al compromiso político en sus diversas
dimensiones, de quienes pretendan ser discípulos de Jesucristo, el Señor de
la Iglesia y de la Historia.
“Hay que prestar gran atención a la educación cívica y política, que hoy día
es particularmente necesaria para el pueblo y sobre todo para la juventud, a
fin de que todos los ciudadanos puedan cumplir su misión en la vida de la
comunidad política” G.E.75.f Notemos que el Concilio incluye el
compromiso político en la misión cristiana
“Los cristianos todos deben tener conciencia de la vocación particular propia
que tienen en la comunidad política; en virtud de esta vocación están
obligados a dar ejemplo de sentido de responsabilidad y de servicio al bien
común”. Y a este Nº 75.e dirigido a todos los cristianos insistiendo
que el compromiso político les concierne por ser personas humanas
bautizadas, agrega en el Nº 75.f. una amplia y concreta recomendación a
los cristianos con cualidades para asumir el quehacer político partidario, también,
como misión cristiana. “Quienes son, o pueden ser, capaces de
ejercer ese arte tan difícil y tan noble que es la política, prepárense para
ella y procuren ejercitarla con olvido del propio interés y de toda ganancia
venal. Luchen con integridad moral y con prudencia contra la injusticia y la
opresión, contra la intolerancia y el absolutismo de un solo hombre ó de un
solo partido político; conságrense con sinceridad y rectitud, más aún, con
caridad y fortaleza política, al servicio de todos”
En el Nª 75.e el Concilio sale al paso a una pésima interpretación de
absolutismo político o al nefasto intento de un “partido católico” expresando
textualmente: “El cristiano debe reconocer la legítima pluralidad de
opiniones temporales discrepantes y debe respetar a los ciudadanos que, aún
agrupados, defienden lealmente su manera de ver. Los partidos políticos deben
promover lo que a su juicio exige el bien común; nunca, sin embargo, está
permitido anteponer intereses propios al bien común.” La honestidad personal debe
llegar hasta el respeto del adversario en sus más opuestas opiniones. Por
eso, en el Nº.74 f. en Concilio advierte que “se debe tender siempre a formar
un tipo de hombre culto, pacífico y benévolo respecto a los demás para
provecho de toda la familia humana”
El recordar estos números del Concilio Vaticano II en la Constitución Gozo y
Esperanza que es la óptica con que se ha de leer todos los demás
Documentos Conciliares alienta a quienes hoy están tomando conciencia de la
urgencia de la pastoral social política. Es preciso insistir que el
compromiso social-político no es de unos pocos que lo tomaran como una
profesión para beneficio propio. No. El Concilio anunciando el Mensaje
Cristiano del compromiso político para vivirlo en nuestro tiempo presente, lo
presenta como inherente al discipulado y misión del cristiano. Más aún al
dirigirse a los dirigentes políticos se expresa en el Nº 75.f: “La Iglesia
alaba y estima la labor de quienes al servicio del hombre, se consagran al
bien de la cosa pública y aceptan las cargas de este oficio”.
Miguel
Esteban Hesayne - Obispo
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