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Ucrania: derrota de Por
Alfredo Jalife-Rahme* En el tablero del ajedrez de la geopolítica
global (es decir, la geoestrategia), existen avances tácticos que ha
conseguido Estados Unidos, como el triunfo del neo-pinochetismo en Chile del
multimillonario Sebastián Piñera, que si bien es importante debido a una
probable cuna inminente de la privatización del cobre, que afectaría
notablemente su abastecimiento a China, no altera mayormente la tendencia
ineluctable del incipiente nuevo orden multipolar que juega primordialmente
en Eurasia. 8 DE
FEBRERO DE 2010
En esta dinámica vertiginosa que arrastra todos los
rincones del planeta, también habría que considerar –al riesgo de recluirse
mentalmente en fundamentalismos teológicos del superado maniqueísmo
decimonónico entre “derecha” e “izquierda” – los repliegues estratégicos de
la otrora superpotencia unipolar que ha sufrido tres estruendosas derrotas en
países “pivote” (Japón, Turquía y Ucrania), previamente sus super-aliados, lo
cual profundiza el incipiente nuevo orden multipolar y refleja la decadencia
acelerada de Estados Unidos. Dicho expeditamente, el repliegue de Estados
Unidos en Japón, con el ascenso del socialdemócrata primer ministro Hatoyama,
beneficia a China, cuando Tokio y Beijing se encaminan, primero, a un tratado
de libre comercio del noreste asiático, al unísono de Seúl (la capital de
Corea del Sur) y, luego, a una comunidad asiática que alterará profundamente
la correlación de fuerzas en Previamente abordamos el giro relativo de Turquía
(ver Contralínea del 1 de noviembre de 2009), el único país islámico y
asiático miembro de Respecto del resultado de las elecciones
presidenciales del 5 de febrero en Ucrania, entre Viktor Yanukovych y la
amazona Yulia Tymoshenko (hoy primer ministro), sin duda el gran vencedor es
Rusia y el gran derrotado ya lo es Sale seriamente averiada la “revolución naranja”
ucraniana teledirigida por la dupla anglosajona (Estados Unidos y Gran
Bretaña) para debilitar al máximo a Rusia (Ucrania es su granero alimentario)
–mediante el Instituto de Vale un paréntesis sobre George Soros, muy
comprometido y entrometido en la ciudad de México con proyectos que van desde
Santa Fe hasta Hasta la fecha, extrañamente Viktor Yushchenko –el icono de la ennegrecida
“revolución naranja” e instrumento anglosajón para anexionar a Ucrania, a El rotativo ruso Izvestia (27 de enero de 2010)
considera que los ucranianos se decepcionaron de la “revolución naranja” –que
a nuestro juicio, no resucita ni la “revolución del Twitter”, tan de moda e
instrumentada por Pasaron cinco años estériles de la “revolución
naranja” que en lugar de mejorar a la población la sumió en un suicida
conflicto fratricida (Rusia y Ucrania provienen del mismo tronco étnico,
histórico y lingüístico), derivando en su marasmo económico y su
descomposición política doméstica. No lo dice Izvestia, pero –hemos insistido mucho
en ello– el mundo cambió dramáticamente después de la réplica militar rusa en
Osetia del Sur a la invasión demencial de Georgia que sufrió una severa
paliza y cuyo efecto fue regresar a Rusia al primer plano de la geopolítica euroasiática
y, en particular, en la región del Mar Negro (que afectó directamente a
Ucrania que apoyó la aventura de Georgia), ya no se diga el Mar Caspio y Asia
Central. Ucrania se rusifica de nuevo, válgase la triple
tautología genética, histórica y lingüística que había renegado por sueños
guajiros y promesas incumplidas de Muchas cosas han sucedido desde el nuevo
posicionamiento ruso en las dos Osetias (norte y sur) y en Georgia,
expresadas en forma sucinta. Alemania se acerca cada día más a Moscú, debido a
su elevada dependencia gasera, ya no se diga su delicada crisis bancaria que
ha afectado a su otrora poderosa economía hoy desbancada por China del primer
sitial mundial en lo referente a sus exportaciones. No menos relevante, Se agotaron los simplistas conceptos lineales y
maniqueos de la bipolaridad soviético-estadunidense y la uni-polaridad
estadunidense; ahora hemos ingresado a las complejidades de la multipolaridad
donde, por un lado, el decadente G7 y, por otro, el fulgurante BRIC (Brasil,
Rusia, India y China) colisionan por capturar a los países “pivote” como
Turquía, Ucrania, Irán, Venezuela, etcétera. Sea lo que fuere, hoy Ucrania se enfrenta a
nuevas realidades geopolíticas y geoeconómicas ante la resurrección militar
de Rusia y la doble decadencia financiera de Estados Unidos y Justamente el periódico financiero ruso
Kommmersant (27 de enero de 2010) colocó en relieve que Así que Después de tanto descalabro desde Ucrania hasta
Afganistán, ¿tendrá alguna razón de existir Lo real es que el “revolucionario anaranjado”
Viktor Yanukovych no le sirve más a sus anteriores controladores y se ha
vuelto desechable, por lo que ahora permiten una transición presidencial a
favor de cualquiera de los dos finalistas de la primera vuelta electoral:
Viktor Yanukovych y la amazona Yulia Tymoshenko. Izvestia insiste demasiado y con lujo de minucias
en la relatividad de los vínculos de los dos finalistas con Rusia: “Yanukovych
y Tymoshenko no son políticos pro rusos, pero no son antirrusos como
Yushchenko”. En la perspectiva de las piruetas maniqueas, que
no tienen nada que ver con la realidad geopolítica, relativamente Yanukovich
es más pro ruso y la amazona Tymoshenko es más pro europea. Lo cierto es que cualquiera de los dos será
bendecido inmediatamente por el Kremlin, ya no se diga por No hay que perder de vista que ninguna relación
es más importante para Rusia que Ucrania, lo cual fue detectado correctamente
por Brzezinski en su libro El gran tablero de ajedrez mundial (por cierto, muy
fallido en varios de sus pronósticos hegemónicos). Lo peor que puede hacer Rusia es inmiscuirse
tontamente en la elección presidencial ucraniana, sea cual fuere su preferido
bajo la manga, cuando la geopolítica del vencedor ha sido definida de antemano:
emprender la gran reconciliación con Rusia, dejando atrás la sicótica
hostilidad del suicida Viktor Yushchenko, sin necesariamente tener que romper
los lazos con Europa, cuando ésta se ha asombrosamente acercado, obligada por
sus circunstancias desfavorables, a Moscú. Alfredo Jalife-Rahme Especialista mexicano en asuntos internacionales.
Autor de varios libros sobre los síntomas indeseables de la mundialización.
Colabora dos veces por semana en el diario mexicano |