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Turkmenistán reserva sus ventas de gas a China, Rusia e Irán Cambio
crucial en la geopolítica de oleoductos Por M. K.
Bhadrakumar * El 6 de enero de 2010, Irán y Turkmenistán
inauguraban el gasoducto Dovletabat-Sarakhs-Khangiran, un proyecto común de
enorme envergadura. Ese gran paso de avance tiene grandes posibilidades de
cambiar radicalmente la situación en el «gran ajedrez» del control de la energía.
En este caso, Estados Unidos se ha visto marginado por un grupo de
competidores que no han recurrido a las agresiones ni a los derramamientos de
sangre que los estadounidense desencadenaron sin vacilar sólo para garantizar
la seguridad de las rutas de acceso. Si el futuro energético está en el gas,
y no en el petróleo, es posible que el control del Medio Oriente tenga que
pasar por el de la cuenca del mar Caspio.
En enero pasado, la inauguración del gasoducto
Dauletabad-Sarakhs-Khangiran, que conecta el norte de Irán (en la cuenca del
mar Caspio) con los yacimientos de Turkmenistán, pasó inadvertida en medio
del estruendo de la campaña mediática occidental que pretende que el régimen
islámico de Teherán enfrenta una verdadera apocalipsis. Se trata, sin embargo, de un hecho que puede
tener importantes consecuencias en cuanto a la seguridad de la región. En 3
semanas, Turkmenistán decidió destinar la totalidad de sus exportaciones de
gas a China, Rusia e Irán. Lo cual implica que no le interesan en lo más
mínimo los proyectos que proponen Estados Unidos y Aunque operará inicialmente con un modesto
volumen de 8 000 millones de metros cúbicos ( El contrato satisface plenamente a ambas partes:
Achgabat obtiene el control exclusivo de un mercado vecino; el norte de Irán
no se verá ya obligado a reducir su consumo por temor a la escasez en el
invierno y Teherán puede así destinar a la exportación el excedente de su
propia producción. A través de Irán, Turkmenistán puede desarrollar además
otras vías de transporte hacia el resto del mundo. Así que Irán tiene grandes
posibilidades de gozar plenamente de las ventajas de su posición geográfica,
perfecta para servir de terminal a las exportaciones de gas de Turkmenistán.
El gasoducto que han construido Irán y
Turkmenistán es una burla a la política americana contra Irán. Estados Unidos
amenaza con adoptar nuevas sanciones contra Irán y sostiene que «Irán está
cada vez más aislado» mientras que Mahmud Ahmadinejad recorre el Asia central
en su jet presidencial, es recibido con alfombra roja en Achgabat por el
presidente Gurbanguly Berdymujammedov y un nuevo eje económico surge ante
nuestros ojos. La diplomacia coercitiva de Estados Unidos no ha dado
resultado. Turkmenistán, país cuyo producto nacional bruto
(PNB) es de 18,3 millardos de dólares, ha desafiado a la única superpotencia
(con un PNB de 14 200 millardos). Y hasta se dio el lujo de tratar el asunto
como una cuestión de poca monta. La cuestión tiene otras ramificaciones. Para
empezar, Teherán dice haber concluido con Ankara un acuerdo para exportar gas
turkmeno hacia Turquía a través del gasoducto de En segundo lugar, Rusia no parece inquieta ante
la idea de que China logre encontrar fuentes de aprovisionamiento energético
en Asia central. La demanda europea de gas ruso ha decaído y los países
productores de Asia central se están posicionando en el mercado chino. Las
importaciones chinas no deben implicar problemas de aprovisionamiento para
Rusia (ya sea en cuanto a su consumo interno o sus exportaciones). La
posición de Rusia en el mercado centroasiático de la energía, y alrededor del
mar Caspio, es tan sólida que la pone al abrigo de cualquier tipo de escasez
de energía. Lo esencial para Rusia es preservar su estatus de
primer proveedor de energía con destino a Europa. Así que, mientras los
productores de Asia central no expresen ningún interés acentuado por la
construcción de nuevos gasoductos a través del Cáucaso, Rusia no pondrá
inconvenientes. Durante su reciente visita a Achgabat, el presidente ruso
Dimitri Medvedev normalizó las relaciones entre Rusia y Turkmenistán en
cuanto a los asuntos energéticos. Este fortalecimiento de los vínculos con
Turkmenistán representa un importante progreso para ambos países. Factor número 1, la importante mejoría de sus
relaciones permite a Turkmenistán mantener sus exportaciones hacia Rusia,
cuyo volumen anual es de 30 000 millones de metros cúbicos de gas. Factor número 2, citando a Medvedev: «Por vez
primera en la historia de las relaciones que unen a Rusia y Turkmenistán, el
precio del abastecimiento de gas se calculará de forma absolutamente
comparable a la de los mercados europeos.» Algunos comentaristas rusos
afirman que Gazprom no obtendrá ganancias con la compra del gas turkmeno y
que, por otro lado, si Moscú aceptó pagar el precio más alto es porque el
Kremlin ha decidido no dejar ni un metro cúbico de gas a la disposición de
otros proyectos de gasoducto, y principalmente al Nabucco, proyecto impulsado
por Estados Unidos. Factor número 3, y contrariamente a lo que la
propaganda occidental está tratando de hacer creer, Achgabat no ve en el
gasoducto chino un posible sustituto de Gazprom. La política de precios de
Rusia garantiza que Gazprom siga siendo un cliente insustituible para
Turkmenistán. Las negociaciones sobre el precio de venta del gas destinado a
China no han terminado todavía, pero la tarifa final nunca podrá competir con
la oferta rusa. Factor número 4, Rusia y Turkmenistán han
reiterado sus compromisos de desarrollar el gasoducto transcaspio a lo largo
de la costa oriental del mar Caspio y hasta Rusia, gasoducto que contará con
una capacidad de 30 000 millones de metros cúbicos. Es evidente que, gracias
a las reservas turkmenas y kazajas, Rusia espera centralizar mayores
cantidades de gas natural provenientes de Asia central. Factor número 5, Moscú y Achgabat llegaron
también a un entendimiento para la construcción conjunta de un gasoducto
este-oeste que debe conectar todos los pozos de gas turkmenos a una misma red
para permitir el envío de gas hacia Rusia, China e Irán desde cualquier
yacimiento. Como puede verse, en el contexto de
intensificación de los pasos americanos en Asia central, la visita de
Medvedev a Achgabat no deja de tener consecuencias en cuanto a la seguridad
de la región. Durante una conferencia de prensa común con Medvedev, el
presidente Berdymujammedov declaró que Moscú y Achgabat comparten una visión
general sobre la situación de la zona, en particular en cuanto al Asia
central y la cuenca del Caspio. Subrayó además que ambos países consideran
que la seguridad de cada uno de ellos está indisolublemente ligada a la del
otro. Por su parte, Medvedev confirmó la similitud de
los análisis de ambos países, que ambos comparten de forma unánime, sobre las
cuestiones de seguridad y su voluntad común de trabajar juntos. Al tratar de evitar a Rusia, de ignorar a China y
de aislar a Irán, la estrategia diplomática de desarrollo de los pipelines
que aplicó Estados Unidos en la región del Caspio no ha funcionado. Rusia
tiene previsto ahora multiplicar por dos sus importaciones de gas desde
Azerbaiyán, lo cual obstaculiza todavía más los esfuerzos occidentales por
convertir a Bakú en proveedor del Nabucco. Junto a Rusia, Irán emerge ahora como importador
del gas de Azerbaiyán. En diciembre, Azerbaiyán firmó un acuerdo para
exportar gas hacia Irán a través del gasoducto Kazi-Magomed-Astara, de El origen de todo esto es el indetenible
desarrollo del South Stream y del North Stream rusos, que garantizarán el
suministro de gas al norte y al sur de Europa. Los obstáculos que se oponían
al North Stream han desaparecido después de su aprobación, en el plano
medioambiental, por parte de Dinamarca (en octubre), Finlandia, Suecia (en
noviembre) y Alemania (en diciembre). La construcción de ese gasoducto debe
comenzar en primavera. Gazprom, los industriales alemanes E.ON Ruhrgas y
BASF-Wintershall, así como Gasunie, una empresa holandesa de transporte de
gas, han invertido en total 12 000 millones de dólares con vistas a la
construcción del gasoducto North Stream, cuyo trazado evita las vías de
tránsito que datan de la época soviética a través de Ucrania, Polonia y
Bielorrusia. Este nuevo gasoducto de Es evidente que El año 2010 comienza así matizado por una
fascinante incógnita: ¿Coordinarán Rusia, China e Irán sus próximas
acciones o tratarán al menos de armonizar sus intereses opuestos? |