La Revolución de Octubre: una perspectiva geopolítica

 

General Leonid Ivashov

 

Van ya 90 años de interminables debates acerca de la esencia de la Revolución de Octubre de 1917, del papel de las masas y de las fuerzas externas, de la grandeza de sus resultados el del fracaso de las leyes que rigen las ideas socialistas. Algunos lo llaman golpe criminoso, otros un acontecimiento histórico mundial.

 

Por el hecho que estas discusiones no desaparecen hace muchas décadas en todos los continentes, y centenas de millones (sino billones) de personas lamentan la muerte prematura del primer Estado socialista del mundo, es un comprobante de que la revolución de 1917 y sus consecuencias fue verdaderamente un acontecimiento global, que tiene un significado histórico y que por lo tanto fue preparado el curso del desenvolvimiento histórico de la humanidad, y no represento un acontecimiento  casual.

 

Segunda observación: la práctica de la ejecución del proyecto soviético era atrayente para una grande (si no la mayoría) de la populación de la Tierra.

 

Tercera observación: Desde los primeros días de la revolución, contra el joven gobierno soviético tomaron las armas las consolidadas elites globales de los países económicamente mas avanzados: estos últimos sintieron una amenaza a su subsistencia y por lo menos sintieron limitaciones significativas para su poder global por parte de un repentino concurrente que aparece así de la nada. Pues en efecto la tesis de la revolución socialista mundial es el slogan "¡Proletarios de todos los países, uníos!", "Todo el poder para los soviets", "La fábricas – a los trabajadores, la tierra – para los campesinos, el mundo – para los pueblos" la cual con su simplicidad brillante agitaron las mentes y movilizaron a millones de personas del mundo en la lucha política.

 

Vamos intentar mover los acontecimientos de 1917 para el día de hoy. Los Medios mundiales publican una noticia sensacional: en Rusia, los operarios y campesinos derrumban el régimen oligárquico y tomaron el poder en sus propias manos. Y lo mismo proclamando los slogans arriba referidos. ¿Que acontecería en el mundo actual? Ciertamente que ninguno quedaría indiferente ni en el país ni en el extranjero.

 

Mas, una verdad, en aquel distante año de 1917 los obreros y campesinos tenían más orden, peor situación social, trabajo cansador. Y además, la esclavitud, el colonialismo, la masacre de la Guerra Mundial.

 

Es por eso que la primera reacción de las clases dominantes de Europa y de América fue la siguiente: aplastar a Rusia por cualquier vía y con cualquier forma de crueldad, al pueblo que llegó al poder, y no dejarle engendrar una nueva alternativa mundial. Aplastar por medios militares, y hambre, hacer explotar adentro la guerra civil, enflaquecer y asfixiar el régimen con sanciones económicas y políticas. Durante el período del poder soviético, que solo no atentó contra ella: los Aliados de la Entente, el eje nazi - fascista, los bloques de la NATO, CENTO, SEATO, el Pacto de Bagdad, la conspiración de los banqueros, el sionismo mundial, y así por delante. Y así fueron todos los 74 anos.

 

Esto quiere decir, los predadores tienen miedo en su lucha por la hegemonía mundial, y tienen contra quien se une a las elites occidentales que eternamente luchan entre si.

 

En los inicios de los años 90, los gobiernos que proclamaban los principios de mercado en la economía y la democracia liberal en política, se aliaron en la lucha contra un concurrente debilitado y ayudaron a ahogar en una copa de "zubrovka”.

 

Por esto y tal vez la cosa más interesante en esta historia es que la revolución de 1917 la provocaron los mismos actores de la política mundial, que la odiaban a partir del primer día y organizaron su estrangulamiento.

 

Señalaremos algunos de los factores que animaron una situación revolucionaria en Rusia al inicio del siglo XX: la guerra Ruso-Japonesa, que terminó en una pesada derrota para el Imperio Ruso, provocó la desconfianza y un sentimiento  general de protesta en la sociedad rusa. El régimen zarista y los generales fueron acusados de inactivos e inoperantes, de corruptos y de otros graves pecados. Los enormes costos financieros y gastos materiales en la ejecución de la guerra en el "fin del mundo" minaron seriamente el sector civil de la economía y empeoró la vida de decenas de millones de personas. En los círculos intelectuales se engendró el proceso para la creación de organizaciones de oposición, creciendo así sentimientos revolucionarios.

 

En los círculos más nobles, surgieron como hongos después de la lluvia, las logias masónicas. La pesada derrota del ejército ruso en Mukden y de la flota en la batalla de Tsushima, revolucionó la sociedad rusa.

 

Mas la futura Entente no permaneció distante de ese proceso. Europa armó fuertemente a Japón contra Rusia, construyó para este navíos modernos, abasteció armas, municiones, servicios de inteligencia (Servicios Secretos Británicos y alemanes) acerca de la composición del ejército ruso, acerca de las tácticas de acción, de las infraestructuras militares. Los Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña y Alemania no solo empujaron a Tokio a la guerra, mas también garantizaron su neutralidad (en apoyo de facto) en la guerra con Rusia.

 

Además de eso, Berlín, Londres y Paris poseían planes cuidadosamente elaborados para la guerra contra Rusia. El secretario de Estado de los Estados Unidos J. Bardges ya en 1901 expresó oficialmente la posición de Washington con relación a Rusia:

 

"Si América tiene un enemigo natural, entonces ciertamente es Rusia".

 

Lo mismo cuando el crucero “Varyag” y la cañonera "Coreano" cayeron en una batalla desigual, los navíos británicos, americanos y franceses anclados cerca del campo de batalla, no movieron sus cañones y en silencio asistieron a la masacre ejecutada por las fuerzas superiores japonesas contra los navíos rusos.

 

Europa se volvió una casa acogedora para todas las fuerzas de oposición contra el régimen del czar, ofreciendo no solo la benevolencia, sino también de apoyo financiero.

 

Los disparos contra la manifestación del día 9 de Enero de 1905 sacudió todo el país y el levantamiento armado decembrino de ese mismo año estremeció los cimientos del imperio.

 

Europa y América no ofrecieron cualquier ayuda real a su "aliado" para prevenir el desarrollo de los acontecimientos revolucionarios. Por el contrario asistieron con cinismo la agonía del gran rival.

 

Claro que ellos no son los principales culpados de la futura revolución, sino también los últimos participantes del drama. Después de 1905 Rusia entró en la rutina del año 1917. El régimen de Nicolás II ciertamente atrajo al país a una situación revolucionaria intentando imponer un sistema parlamentario occidental, democracia y la absurda participación en la guerra mundial, adonde Rusia estaba luchando por los intereses de los otros. Y entre otras cosas el ejército no estaba preparado para la guerra: no se había recuperado de los efectos de las derrotas de 1904-1905 si no que había perdido la moral y reducido su nivel combativo.

 

Aquí están algunas calificaciones de los participantes directos en aquellos eventos, el general A.I. Denikin (del libro "El viejo ejército"), que descree del estado interno del ejército:

 

 

      - "El poder no presta la debida atención a las necesidades espirituales de los oficiales... En la sede del comando prevalece un pesado estado de ánimo de modo particularmente preocupante, especialmente durante la comida con el comandante general del cuerpo, en que la participación era obligatoria para todos los grados del comando.... el capitán del Estado-Mayor General Tolushkin, fue conducido hasta la histeria pero comandante del cuerpo, saltó para atrás de la mesa y atrás de la pared podía oírse a alguien que intentó calmarlo, y el gritó: "Suélteme, yo voy a matarlo."

 

      - "En uniforme del soldado defensor de la Patria nunca fue tenido en alta estima. En muchas de las guarniciones fueron impuestas restricciones para el soldado tales como la prohibiciones de andar a un lado de las calles llenas de gente e iluminadas por el sol; el comandante de San Petersburgo pidió al prefecto para que autorizara a los grados inferiores a no pasar a parte del frente de los carruajes eléctricos", debido a la inconveniencia de encontrarse con los oficiales y permanecer con ellos en el mismo recinto"... no son chistes si no actos verdaderos.

 

      - Inscripciones sobre la entrada de algunos lugares públicos: "Estrictamente prohibida la entrada a los perros y militares de menor grado"... a las personas civiles que se les dice "Usted" se consideran con el derecho de dirigirse al soldado por "Tu".

 

Y una conclusión categórica: “El soldado obedeció a los bolcheviques”.

 

El pueblo y las fuerzas armadas, especialmente en el lado de Gran-Bretaña y de Francia no estaban preparados para la guerra mundial. Era necesario restaurar el ejército y disipar el síndrome del Tsushima y Mukden, y no entrar en el matadero de nuevo que los conduciría  la derrota. Mas la historia no se puede re-escribir. Una Rusia enflaquecida y desmoralizada convenía no solo a Alemania, sino también a los aliados Inglaterra, Francia, los Estados Unidos.

 

Parece que no fue por acaso que inmediatamente después del fin de la Primera Guerra Mundial en una conferencia en las afueras de Paris, el presidente de los Estados Unidos W. Wilson propuso dividir nuestro país en 14 partes (zonas de ocupación) e instaurar en ellas un "régimen de control". Francia y Gran Bretaña enviaron a los jefes del Ejército Blanco las facturas por valor de  centenas de millones de dólares por abastecimiento  de medios materiales previamente enviados para las acciones combativas de Rusia.

 

Y cuando agotada por la guerra, desmoralizada por la derrota militar, lacerada por los conflictos internos Rusia comenzó la tambalear, los cuervos occidentales se abalanzaron sobre su cuerpo enflaquecido oliendo la rica presa. La oligarquía bancaria de los Estados Unidos y de la Europa se volvió un donador generoso para todos los tipos de oposición; el sionismo internacional creó y apoyó generosamente el partido político subversivo “Bund”; los parlamentos de los países occidentales se lanzaron contra el monarca, contra el gobierno y la elite con la crítica y sus fuerzas de seguridad provocaron atentados y ejecutaron actividades de inteligencia provocadoras.

 

En los frentes de la Primera Guerra Mundial, los aliados ponían las tropas rusas bajo el fuego de los alemanes, sin apoyo en las situaciones críticas. La máquina de propaganda de la oposición carcomía al ejército desde adentro. La revolución se volvió inminente. Su única alternativa podría ser solo el colapso de los vastos espacios rusos. Nicolau II abdicó del trono pensando que esta decisión podría parar la catástrofe. Mas la onda del caos ya estaba funcionando a pleno vapor.

 

En situación de colapso y de caos general superior, el gobierno como regla es tomado por los grupos más organizados y determinados lo mismo que pocos y distantes entre si. Tales fueron los bolcheviques. Fueron precisamente ellos que  trabaron la situación y lideraron la protesta de las masas populares. La revolución fue realizada. ¿Vale la pena  lamentar hoy sobre lo que aconteció? Si tuviéramos en mente los millones de víctimas, entonces - si. En la  cruel tentativa bolchevique para erradicar la ortodoxia - si. Sobre la Guerra Civil, en que el ruso luchó contra el ruso, - si.

Más no fue solo eso. La revolución a fin de cuentas sirvió de inicio a las grandes realizaciones en el campo de la ciencia, de la cultura, de la economía, de los asuntos militares, de la exploración espacial y de los océanos mundiales. ¿Y podemos lamentar el reestablecimiento  de un grande imperio parecido con la URSS? ¿Y la victoria en la Gran Guerra Patria? No, y otra vez no.

     

Hoy, tanto los de derecha y los de izquierda, los monárquicos y los comunistas, los nacionalistas y separatistas, todos con excepción de los liberales y otra  "quinta columna", lamentan el colapso de la URSS.

 

Por la fuerza de las circunstancias de los trabajos anteriores tuve la oportunidad de encontrarme con presidentes, con jefes de gobiernos de muchos países, con políticos y generales. Y la gran mayoría de ellos habló con pesar sobre el colapso del segundo y mucho más justo seria decir del primero (representado por los Estados Unidos) polo del mundo. Recuerdo que el presidente sirio Al Hafez Al Assad, dice abiertamente al ministro de la Defensa, mariscal I.D. Sergeyev:

 

"Nos, los árabes, con el colapso de la Unión Soviética sentimos el problema en primero lugar. Quedamos desamparados. Recibimos un mundo unipolar muy injusto".

 

Lo mismo alguno generales de la NATO (alemanes, belgas, franceses) nos acusaron por el colapso de la Unión Soviética. Ellos no gustan del dictado americano, extendiendo la mano de imploración a los bálticos, polacos y otros satélites de los  Estados Unidos en Europa, las guerras de los Balcanes, en Afganistán, en Irak, adonde sus soldados fueron arrastrados al fuego de las castañas para bien de los americanos, para la elite financiera mundial, para las empresas transnacionales.

 

Y claro está, los pueblos de la antigua URSS hasta ahora experimentan la desgracia que cayó sobre ellos: la pobreza, la corrupción, la criminalidad, la pérdida de pertenencia a la gran civilización rusa. Eso no lo sienten apenas los 3-5% de los prisioneros y nuevos ricos.

 

Ahora bien, ¿Y que fue lo que recibió la Madre - Rusia? Estamos de a poco acostumbrándonos a la idea de que nosotros ya no somos rusos, tártaros, bashkires, osetios, sino algo intermedio; que la tierra, el petróleo, el gas, los bosques y los ríos ya no son nuestros y ya está “privatizocupado” (fuerza privatizada). Aunque no nos propusimos metas globales  del tipo como "entrar en la comunidad civilizada" (en verdad entrar en un lugar completamente extraño y hostil), para volvernos una potencia energética (esto es, para abastecer "oro a los millones" teniendo nuestras propias regiones congeladas), etc. Ni así, nosotros ya no somos independientes en nada: nosotros somos siervos. En la Rusia Soviética, nacida de Octubre, imaginar una situación  similar era imposible.

 

Y finalmente, analizando la situación pre-revolucionaria en Rusia en el inicio del siglo XX y la situación política de hoy, Usted puede encontrar un número sorprendente de semejanzas. Los mismos actores externos de influencia, agitación interna parecida, sacos de financiamiento  de las mismas fuentes, excusa, más rellenos, comparable alineamiento  de fuerzas políticas. Y el propio gobierno, igual que en 1917, temporario. Desintegrado y retirado el pueblo ruso de las responsabilidades y configuraciones estatales.

 

¿Esperar una tempestad revolucionaria? ¿O las personas van a encontrar la fuerza necesaria para que, sin convulsiones revolucionarias, puedan refrenar el capitalismo salvaje?