Hacia una Retirada Occidental de Siria

 

Por Thierry Meyssan

 

Global Research, 09 de octubre de 2012,

 

 

Cuadro de texto:  La guerra de Siria se arrastra en adelante. Continuarla se ha vuelto demasiado caro y demasiado peligroso para sus vecinos. Rusia que apunta a restablecerse en el Medio Oriente está intentando mostrar a los Estados Unidos que es en su mejor interés permitirle a Moscú resolver el conflicto.

 

 

La situación militar en Siria está volviéndose contra aquéllos en Washington y Bruselas que esperaron cambiar el régimen allí por la fuerza. Dos sucesivo intentos de tomar Damasco han fallado y se ha vuelto claro que ese objetivo no puede lograrse.

 

Donde OTAN no ha hecho la guerra, el CTSO está preparando hacer paces. El Secretario General de la Organización Nikolay Bordyuzha está preparando una fuerza de mantenimiento de paz de 50,000 hombres, preparados para ser desplegados en Siria. El 18 de julio, una explosión mató la dirección del Consejo de Seguridad Nacional y señaló el principio de una inmensa ofensiva durante la cual decenas de miles de mercenarios descendieron en la capital siria desde Jordania, Líbano, Turquía e Irak.

 

Después de varios días de batallas tiradas, Damasco se salvó cuando el fragmento de la población hostil al gobierno escogió el patriotismo para ayudar el Ejército Nacional en lugar de ofrecer la bienvenida a las fuerzas del FSA. El 26 de septiembre, los jihadists de al-Qaeda pudieron penetrar el interior del Ministerio de  Defensa, enmascarados como soldados sirios y llevando papeles falsos.

 

Ellos pensaron detonar sus chalecos explosivos en la oficina de los jefes conjuntos del ejército pero no consiguieron bastante cerca a su blanco y se mataron. Un segundo equipo intentaron tomar la estación de TV nacional para transmitir un ultimátum al Presidente pero no pudieron alcanzar el edificio como acceso se bloqueó momentos después del primer ataque. Un tercer equipo se apuntó a la oficina principal gubernamental y un cuarto al aeropuerto.

 

 

En ambos casos, OTAN coordinó las operaciones desde su base turca en Incirlik, buscando provocar un cisma al centro del Ejército árabe sirio y confiar en ciertos generales con el propósito de derrocar el régimen. Pero los generales en cuestión habían sido identificados mucho tiempo como traidores y se había marginado del comando efectivo.

 

En consecuencia de los dos ataques fallidos, se reforzó el poder sirio y le da el requisito legitimidad interior para seguir la ofensiva y aplastar el FSA.

 

Estos fracasos pusieron un apagador en aquéllos que habían estado braveando de antemano que los días de Bashar al-Assad fueron numerados. En Washington, por consiguiente, esos retiros aconsejados se están llevando al día.

 

La cuestión no es más largo cuánto tiempo el "régimen de Assad" se sostendrá sino si cuesta más a EEUU continuar la guerra que detenerla.

 

Continuándolo traerían consigo el derrumbe económico de Jordania, perder aliados, en Líbano, arriesgar la guerra civil en Turquía, además de tener que proteger a Israel del caos.

 

Detener la guerra significaría permitirles a los rusos recobrar posición establecida en el Medio Oriente y fortalecer el Eje de Resistencia al detrimento del sueño expansionista con el Likud.

 

Mientras la respuesta de Washington tiene en cuenta la dimensión israelita, ha dejado de considerar el consejo del gobierno de Netanyahu. Netanyahu terminó socavándose a través de sus manipulaciones detrás del asesinato de Embajador Chris Stevens y a través de su interferencia chocando en la campaña presidencial americana.

 

Si la protección a largo plazo de Israel es la meta en lugar de plegarse a las demandas de latón de Benjamín Netanyahu, una presencia rusa continua es la mejor solución. Con un millón de israelitas Ruso-parlantes, Moscú no permitirá nunca que la supervivencia de esa colonia sea puesta en peligro.

 

Una mirada hacia atrás es necesaria aquí. La guerra contra Siria fue decidida por la Administración Bush n el 15 de septiembre de 2001 durante una reunión en el Campamento David, como confirmado notablemente por el General Wesley Clark. Después de haber sufrido varios retrocesos, la acción de OTAN tenía que ser cancelada debido a los vetos de Rusia y China. Entonces surgió un "Plan B" e involucra el uso de mercenarios y la acción encubierta que despliegan a los soldados uniformes que una vez se había puesto imposible.

 

Dado que el FSA no se ha anotado una sola victoria contra el Ejército sirio, ha habido predicciones múltiples que el conflicto se volverá interminable y minará progresivamente los estados de la región, incluso Israel. En este contexto, Washington firmó hacia el Acuerdo de Ginebra, bajo los auspicios de Kofi Annan. Seguidamente, el campo de guerra torpedeó este acuerdo organizando filtraciones a la prensa acerca del envolvimiento confidencial Oeste en el conflicto, goteras que llevaron a Kofi Annan a la renuncia inmediata.

 

También jugó sus dos tarjetas de triunfo con los ataques el 18 de julio y el 26 de septiembre y los perdió a ambos. Como resultado, Lakhdar Brahimi, sucesor de Annan, ha sido llamado en adelante a resucitar y llevar a cabo el Acuerdo de Ginebra.

 

En lo provisional, Rusia no permanecía ociosa: obtuvo la creación de un Ministerio de Conciliación Nacional sirio; dirigió y protegió la reunión en Damaco de partidos de oposición nacional; organizó los contactos entre el Estado Mayor general americano y sirio; y preparó el despliegue de la fuerza de paz. Las primeras dos medidas escasamente registradas en la prensa Occidental mientras las últimas dos se ignoraron rotundamente.

 

No obstante, como revelado por Sergei Lavrov, Ministro de Asuntos Extranjeros, Rusia dirigió los miedos de los Jefes Conjuntos americanos de Estado Mayor acerca de sirio las armas químicas sirias. Verificó que éstos se guardaron en locaciones suficientemente seguras para no caer en las manos del FSA, siendo tomadas por jihadists y sido usado por ellos indiscriminadamente.

 

Finalmente, dio garantías creíbles al Pentágono que la continuación en poder de tan determinado líder como Bashar al-Assad es una situación más manejable, para Israel también, que permitiendo el caos en Siria extenderse más allá. Ante todo, Vladimir Putin aceleró los proyectos del CSTO, la Organización de Tratado de Seguridad Colectiva, la alianza de defensa anti-OTAN que une Armenia, Bielorrusia, Kazajstán, Kirguizstán, Tayikistán y Rusia.

 

Los ministros extranjeros del CSTO adoptaron una posición compartida en Siria y un plan logístico estaban a favor arrastrado de un despliegue eventual de 50,000 hombres. Se firmó un acuerdo entre el CSTO y las Departamento de Paz que éstos que se usarían "chapkas azules" en las zonas de conflicto bajo un Consejo de Naciones Unidas.

 

La juntura maniobra entre los dos para tener lugar de 8 a 17 octubre en Kazajstán bajo la etiqueta de "Fraternidad Inviolable" para completar la coordinación entre estas dos organizaciones intergubernamentales.

 

La Cruz Roja y el IOM también participarán. Ninguna decisión oficial se tomará en EEUU durante la campaña presidencial. Una vez que eso acaba, la paz se puede poner concebible.