¡Es el nacionalismo,
estúpido!
http://www.vdare.com/buchanan/081113_bretton_woods.htm
Los globalistas
están desilusionados. Es el nacionalismo, no el globalismo o multilateralismo
que es el resurgente mundial. Recuerde: China, India y los Estados Unidos
rechazaron los Protocolos de Kyoto sobre calentamiento global. Y aun cuando
Obama acepte demandas de cambio de clima global, Beijing no.
13 de noviembre de 2008
Bretton
Woods II - de ninguna manera
By Patrick J.
Buchanan
"El laissez-faire se terminó, el mercado
todo-poderoso que siempre tenía razón, eso se termina," dijo Nicholas
Sarkozy, hablando ex cátedra, el mes pasado. Como resultado, dijo el diminuto
presidente francés, es "necesario
reconstruir el sistema financiero y monetario global entero desde el fondo, en
la manera que se hizo Bretton Woods después de la Segunda Guerra mundial."
La historia de
Sarky está cortada en un pedazo. Los Acuerdos Bretton Woods realmente se
firmaron en julio de1944, cuando las tropas alemanas todavía ocupaban París, un
mes antes que Francia fuera liberada por los americanos que permitieron a
Charles de Gaulle y los Franceses Libres hagan los honores.
Nuestros amigos
europeos parecen positivamente mareados este fin de semana encontrándose en
Washington, donde ellos esperan imponernos a nosotros un nuevo orden económico
mundial como que nosotros impusimos en 1944.
Nosotros "debe tener un nuevos Bretton Woods -
construyendo una nueva arquitectura financiera durante los años por delante,"
dice Gordon Brown que es ciertamente consciente que el primer Bretton Woods fue
una humillación británica, con Londres rindiendo el lugar y sometiéndose al
dictado de Washington.
Brown y Sarky
estarán aquí por lo que está salvándose como una reunión histórica de los G-20
que consisten en los G-7 - Estados Unidos, Canadá, Gran Bretaña, Francia,
Alemania, Italia y Japón – más los cuatro BRIC, los poderes económicos
crecientes de Brasil, Rusia, India y China, y otros nueve poderes económicos,
como Arabia Saudita, Corea Sur y México.
Todavía, llamar
a esto un segundo Bretton Woods es absurdo. En esa reunión del Mount Washington
Hotel en New Hampshire, los Estados Unidos, liderados por Harry Dexter White de
la Tesorería, quién se duplicó como espía soviético, dictó los términos bajo
los cuales la economía mundial estaba para operar.
El dólar
americano, atado al oro, estaba para volverse la moneda de reserva del mundo.
La libra, el franco y otras monedas serían atadas al dólar a tasas fijas de intercambio.
Fue establecido un Fondo Monetario Internacional para prestar a naciones con
problemas de balanza de pagos. Fue creado Un Banco Internacional para la
Reconstrucción y Desarrollo (Banco Mundial) para mantener los préstamos
reconstruyendo Europa en ruinas de guerra.
América mantuvo
la mayoría de la financiación de las nuevas instituciones y por supuesto la
parte del león de control. Aunque el economista más famoso de la época, JM
Keynes, lideró la comisión británica, sus ideas - para un nuevo banco central
mundial y las nuevas monedas mundiales – fueron dejados de lado por Harry White
y los americanos.
El sistema
Bretton Woods soportó hasta Richard Nixon. Con su país hemorragiando oro en
1971, Nixon cerró de golpe la ventana del oro, cortó el dólar suelto y le permitió
flotar contra otras monedas. En acto de Nixon era por necesidad. Los europeos,
con más dólares de lo que ellos necesitaron o quisieron, estaban viniendo a cobrarlos
y limpiar Fort Knox.
Sugerir que los
europeos poseen algo como el poder hegemónico de América en 1944 es engaño.
Como Gideon
Rachman escribe en Financial Times, Bretton Woods II tiene promesa de ser un fracaso.
Incluso en crisis financiera de América, nadie puede dictar a los Estados
Unidos. Ni dejar que naciones crecientes como China, celosa de su soberanía,
acepte protectorado de una estéril y envejecida Europa.
Brown quiere el
FMI para volverse el "banco central
global," el Fed de la economía mundial. De ninguna manera, Brownie.
Los americanos no van a financiar semejante banco, ni ceder la autoridad, ni
aceptar sus dictados. Nosotros no somos todavía una nación del Tercer Mundo
dependiente del FMI.
Los globalistas
ven en esta la peor crisis financiera mundial desde los años treinta lo qué los
New Dealers vieron en la Depresión: una oportunidad de aumentar geométricamente
el poder gubernamental e imponer sus visiones sobre humanidad.
El jefe de gabinete
de Barack Obama parece entretener tales pensamientos. Dijo Rahm Emanuel el
domingo,"La crisis que nosotros
tenemos hoy es una oportunidad de tratar finalmente con eso que Washington,
durante años, ha pateado en el camino."
Brown y Sarkozy
pueden creer que una nueva era de multilateralismo está sobre nosotros en la
que ellos jugarán grandes papeles, como la era del viejo malo Bush de final del
unilateralismo americano. Pero si Obama debe empezar a ceder soberanía
americana, él se encontrará en la misma tormenta de fuego que engolfó a George
Bush y John McCain cuando ellos buscaron amnistía para 12 millones a 20 de
millones de forasteros ilegales.
Los europeos
están soñando. Es el nacionalismo, no globalismo o multilateralismo que es el
resurgente mundial. Recuerde: China, India y los Estados Unidos rechazaron los
Protocolos de Kyoto sobre calentamiento global. Y aun cuando Obama acepte
demandas de cambio de clima global, Beijing no.
Y mientras
China, India y Brasil pueden hacer más demandas aun, los Estados Unidos no
están haciendo ninguna concesión más para concluir la Ronda de Doha de
negociaciones de comercio mundial. Doha está muerto. Los grandes sindicatos que
respaldaron a Obama no quieren ningún trato de comercio más a costa de los
obreros americanos.
Rusia, también,
está lista para usar su veto en el Consejo de Seguridad para proteger sus
percibidos grandes intereses de poder.
La unipolaridad
americana que todos profesaron aborrecer, está de hecho en un final.
Permítanos ver cómo
al mundo le gusta la nueva multipolaridad, con dos, tres, muchos centros de
poder - económico, político y militar.
Esto se parece menos a 1944 que 1904, con los Brits en decadencia y una medio docena de otros grandes poderes ascendiendo.