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PRO: UN LARGO CAMINO HASTA GABALA Por General Leonid Ivashov Traducción: Prof. Maria Lelia
Cocco de Chapado
Para la implementación de los elementos de defensa
anti misiles PRO en Europa, los norteamericanos apuntaron a Irán como una
amenaza de misiles y construyeron con ese argumento toda la extensión de su
trabajo. Las excusas del tipo “Irán no tiene misiles capaces de alcanzar las
capitales de Europa” no funcionaron;
hoy es posible que no los tengan, pero en un futuro cercano es posible
que sí los tengan. Vladimir Putin aprovechó la contradicción aparente
de su amigo George: Bueno, yo acepto su argumento y propongo una manera mas
simple, barata, casi gratuita para los Estados Unidos a los efectos de
resolver “el problema iraní”. O sea, en lugar de instalar un radar en la
República Checa, utilizar el nodo de radiolocalización construido en la era
soviética, localizado en la ciudad de Gabala en Azerbaijan. De hecho, un paso muy audaz. ¿Pero no era
arriesgado? Después de todo, si los estadounidenses van a estar de acuerdo
entonces se les debe permitir participar en uno de los secretos más
importantes del Estado ruso, una de las más modernas tecnologías militares y
de los datos recopilados por este complejo. Esto significa que Putin se ha
asegurado de que los estadounidenses no estén de acuerdo en detener la
construcción del complejo de misiles de defensa PRO en Polonia y la República
Checa y no se descarta después una edificación en el Cáucaso, tal vez en
Ucrania y luego en otras partes.
Durante los años de la confrontación entre la
URSS y Estados Unidos, un elemento de disuasión era la posibilidad de
destrucción mutua. Los norteamericanos durante mucho tiempo (de Sin embargo la URSS a partir de los años ’50 del
siglo XX privo a los EEUU de ese ataque nuclear, sin respuesta. Y entre otras
cosas no fue adoptada la doctrina del ataque preventivo contra Estados Unidos
sino que se capacitó para una retaliación con un contra ataque. Los
norteamericanos por otra parte, no han renunciado a nivel doctrinario a la
posibilidad de usar armas nucleares. Quiere decir que si el lanzamiento de misiles
balísticos y decolaje de bombarderos estratégicos fuese en dirección nuestra,
el comando soviético tomaría la decisión de un inmediato contra ataque. Este
es el principio de la Rusia actual. Para implementar esa toma de decisión, se creo un
complejo sistema de alerta temprana contra un ataque con misiles SAR,
constituido por varios elementos que se duplican mutuamente. Hacen parte de
este sistema: sistemas complejos de inteligencia electrónica que permiten
descubrir con la debida anticipación la preparación ante un ataque de las
fuerzas estratégicas de los Estados Unidos (el aparato Lourdes y otros), el
grupo cósmico-orbital (aparato US-K) para la detección de antorchas de
misiles balísticos intercontinentales en arranque inicial (ICBM) y de los misiles
balísticos lanzados desde submarinos (SLBMs). Los instrumentos de detección terrestres incluyen
la estación de radar sobre el horizonte y complejos mas allá del horizonte.
Los datos provenientes de esas diferentes fuentes, son registrados en el
puesto de comando central del Estado Mayor en donde se analizan en régimen
operativo y son relatados a los altos funcionarios del estado con la
propuesta de un contra ataque de retaliación. En un sistema de llamadas “en conferencia”
(Presidente, Ministro de Defensa y antiguamente el jefe de gabinete) se toma
la decisión y se da la instrucción u orden al grupo de fuerzas estratégicas
contra blancos enemigos. Todo es ejecutado de modo automático (la “maleta
nuclear” del Presidente) y el tiempo para la toma de la decisión es de Este algoritmo de acción volvió más “sobria” a
las mas calientes “cabezas nucleares”. En los años 60 del siglo XX, en los
Estados Unidos y en la URSS se iniciaron las operaciones para proteger sus
territorios y fuerzas nucleares estratégicas desde las ICBMs y SLBMs del
enemigo: camuflaje de instalaciones, construcción de instalaciones
subterráneas, protección contra los impulsos electromagnéticos y creación de
medios de ataque de protección física, o sea aquello que después fue llamado
el sistema de defensa anti misiles PRO. En 1972 cuando se alcanzó la paridad nuclear
entre Estados Unidos y la URSS, y quedó claro que la carrera armamentista no
traería beneficios significativos para los norteamericanos; Richard Nixon y
Leonid Brezhnev firmaron el tratado PRO-72 limitando el desarrollo de
sistemas de defensa anti misiles. Figurativamente hablando, las partes
abandonaron los escudos dejando apenas una pequeña armadura y expuestos los
senos nucleares. La garantía de una destrucción mutua les hizo ver
la inutilidad de continuar la carrera armamentista nuclear y en los años 80
los Estados Unidos y la URSS comenzaron a negociar acuerdos sobre la
reducción de fuerzas nucleares y construir barreras para la modernización de
armas nucleares (prohibición de experimentación NW). El colapso de la URSS y la acelerada degradación
de la industria defensiva de Rusia incluyendo su componente nuclear, la
destrucción de la cooperación científica e industrial en el área estratégica,
la venta a los norteamericanos en 1993 de casi todas las reservas de uranio
de combate, inculcó en los “halcones” estadounidenses la esperanza de
recuperar el monopolio nuclear. La primera cosa que ellos eligieron para tener
una ventaja estratégica fue el descarado incumplimiento del tratado STAR-1 y la
negativa a ratificar el START-2. Rusia aplicó por primera vez los planes de
destruir sus misiles, bombarderos estratégicos y ojivas nucleares. En segundo
lugar, prácticamente se dejaron de construir nuevos sistemas de misiles (por
motivos políticos y económicos) y los viejos dirigentes salieron de
circulación en forma planificada, debido a su envejecimiento no solo físico
sino también moral. Los norteamericanos simplemente almacenaron las
ojivas no móviles, y fueron colocadas en un depósito de conservación para
cohetes de segunda fase. Quiere decir que acumularon un potencial de retorno.
Los norteamericanos no prestaban ninguna atención a las protestas constantes
de los especialistas rusos, al nivel presidencial tales “menudencias” son
están en el orden del día. Sin embargo los Estados Unidos no querían esperar
a que la capacidad nuclear de Rusia “muriese” por si sola. Fueron necesarias
medidas activas para acelerar el proceso de transformar a Rusia en una
potencia mundial sin armas nucleares (en relación a los Estados Unidos), una
especie de Nigeria sin misiles. En 1996, el Consejo Nacional de Seguridad de los
EEUU decidió crear un sistema de defensa nacional anti misiles PRO. El
objetivo era desvalorizar el resto del potencial estratégico de las fuerzas
nucleares de Rusia, a través de la creación de la posibilidad de intercepción
de misiles y ojivas lanzados durante un contra ataque de retaliación. Como ya se mencionó, el contra-ataque de
represalia sólo es posible en una situación en que se descubre una
preparación oportuna de un ataque por el enemigo y la liberación de un grupo
de misiles. Y aquí Rusia quedó en posición de punto-ciego. En aquel momento Gorbachev ordenó la destrucción
de una estructura única y muy cara: el radar de radio-localización en el
horizonte, ubicado en Krasnoyarsk, en
conspiración junto con E. Shevardnadze y a petición de los Estados Unidos. Después
de esto Boris Yeltsin ni siquiera intentó salvar el recién instalado radar en
Skrunda; simplemente fue demolido por los estados independientes del Báltico.
Los grupos de las tropas cósmicas disminuyeron cada año su equipamiento una
vez que el principal esfuerzo y dinero fue destinado a la creación de una
Estación Espacial Internacional (nuevamente a pedido de los Estados Unidos).
En el año 2001 hubo un pedido similar del jefe del Estado Mayor A. Kvashnin
informando al Presidente acerca de la inutilidad del objetivo de Lourdes en
Cuba. Hizo hincapié en que los americanos son “socios y amigos y necesitamos
un centro de inteligencia cerca de sus fronteras”. Pero en 1997 en una reunión de Presidentes de los
Estados Unidos y Rusia en Helsinki, donde el lado de Rusia planteó la
cuestión de ampliar los plazos para la retirada de misiles pesados (Tipo
R-36M y UR-100N), bajo el acuerdo START, 1, de repente B. Clinton pidió en
compensación a la otra parte que los Estados Unidos, en contra del Tratado de
PRO 1972, hiciese una ejecución de
prueba de nuevos misiles y armas de posición espacial basado en nuevos principios
físicos. E. M. Primakov, quien participó en las
negociaciones en forma estrecha vino a nosotros, los expertos y nos informó
sobre la iniciativa de los EE.UU.. El Jefe de Estado Mayor Gen. V. N.
Samsonov, el Viceministro de Relaciones Exteriores de la Federación Rusa. N.
Afanasievski, el Director del Departamento de Relaciones Exteriores S. I.
Kislyak y el autor de estas líneas expresamos nuestra categórica oposición a
la demanda de los Estados Unidos,
viendo el comienzo de la destrucción del PRO-72, y sugerimos que no
firmen ningún acuerdo sobre renovación
o modificación del Tratado de 1972. Es decir, dejar en el aire esos dos temas
y poner en marcha un sistema de consultas. Durante el intervalo, Yeltsin pálido como una
figura de cera, dijo públicamente a Primakov: "Si no están de acuerdo,
voy a firmar la versión norteamericana." Y la firmó. Los norteamericanos comenzaron a ejecutar el
programa de pruebas de misiles interceptores usando el segundo nivel del
armamento removido de los misiles balísticos intercontinentales. Además
utilizando ingeniería de desarrollo de los especialistas rusos (soviéticos)
en el campo de láser químico continuo (por orden de Yelstin nuestras
instituciones de investigación científica que habían quedado sin financiamiento
comenzaron a “colaborar” activamente con los norteamericanos en el desarrollo
del PRO); comenzaron a trabajar activamente en la creación de plataformas
espaciales con armas láser y la instalación de sistemas de intercepción por
láser de aeronaves Boeing 747. Ya se prevé que para el año 2009 estarán
equipados con cañones láser siete aviones de este tipo y para el año 2012 se
planea lanzar 16 plataformas espaciales. Según los expertos de Rusia, la
potencia del láser cósmico es de 3-4 MW y la longitud de impacto de misiles
en el segundo nivel es de 10 mil kilómetros. Para interceptar los misiles intercontinentales
de segundo nivel en la altura del lanzamiento y ojivas que consiguen
penetrar, los norteamericanos deben tener la información completa acerca del
momento del lanzamiento, la trayectoria de vuelo y el objetivo de la ojiva.
Para la solución de este desafío hay necesidad de cubrir todo el territorio
de Rusia con una cúpula de radar continua que puede ser resuelto con un grupo
de soldados con radares de alerta cósmicas, estaciones terrestres y bases
navales. Todo esto está siendo aplicado con éxito de
conformidad con la ley № 106-38, firmada por el Presidente de los
Estados Unidos el 23 de julio de 1999. La transferencia de la plataforma marítima de radio-localización
para las islas Aleutianas en el mar y se ejecuta la construcción (de acuerdo
con algunas fuentes, en empresas rusas) algunas más de estas plataformas y
opera la estación de radio-localización Globos-2 en Vardo (Noruega). Está
planificada la construcción en la República Checa de estaciones radar y aún
más necesarias para los norteamericanos en la región del Cáucaso y Asia
Central (posiblemente Afganistán). Y ahora vamos a hablar de una cuestión tan
“modesta” como son los 10 complejos norteamericanos PRO de lanzamiento de
misiles interceptores en Polonia. El especialista militar S. Herherov
escribió con mucha precisión sobre esto en el periódico “Estafeta
militar-industrial” (2007, No. 19): “Cerca del 40% de los misiles balísticos
intercontinentales soviéticos tendrán que transitar su camino de combate a lo
largo del paralelo ¿Existen muchas oportunidades para nuestros
misiles, se a través de las medidas tomadas por los norteamericanos
aumentaran dramáticamente los límites de la intercepción, tanto en altura –
hasta Así pues ¿será que la administración
norteamericana va a desistir de todos esos grandiosos planes y oportunidades
gracias al trabajo conjunto para los radares en Gabala? Lo dudo. Especialmente, cuando el objetivo principal de
Gabala es llevar a cabo el lanzamiento de misiles intercontinentales y
misiles crucero en el espacio del Océano Indico, tal como la situación en el
Mar Mediterráneo. Las tareas restantes son secundarias, los
norteamericanos no trabajan en detrimento propio y las oportunidades para
monitorear ellos la situación militar ya les son suficientes. Por tanto, no
habrá ninguna negociación acerca de la suspensión de la implantación de
elementos de defensa anti misiles PRO en Europa. Sin embargo, es necesario tener en cuenta que los
Estados Unidos obtuvieron mucha experiencia en materia de tecnología, con la
“cooperación” con los científicos de Rusia y con los diseñadores militares. Entonces, es muy probable que bajo varios
pretextos, ellos se incorporen en los asuntos de las estaciones de radar de
Gabala, para así por lo menos descubrir alguna cosa. Y además la presión sobre Azerbaijan va a
levantar sospechas en Irán y en Turquía. Y aquí los líderes de Rusia deberán tener
especial vigilancia. Los radares de Gabala son elementos externos de nuestro
sistema de contra-ataque y por tanto, factores de disuasión y de estabilidad
estratégica. Factor de soberanía de Rusia que es necesario
fortalecer, reforzar y modernizar; en vez de venderlo. |