PRO: UN LARGO CAMINO HASTA GABALA

 

Por General Leonid Ivashov

 

Traducción: Prof. Maria Lelia Cocco de Chapado

 

Cuadro de texto:  Sobre la cuestión del despliegue del sistema global de defensa antimisiles norteamericano PRO, llegó un momento inesperado: V. Putin se aprovechó de  la mentira de George Bush y ahora el presidente de Estados Unidos está dándose vuelta como pescado en la sartén.

 

Para la implementación de los elementos de defensa anti misiles PRO en Europa, los norteamericanos apuntaron a Irán como una amenaza de misiles y construyeron con ese argumento toda la extensión de su trabajo. Las excusas del tipo “Irán no tiene misiles capaces de alcanzar las capitales de Europa” no funcionaron;  hoy es posible que no los tengan, pero en un futuro cercano es posible que sí los tengan.

 

Vladimir Putin aprovechó la contradicción aparente de su amigo George: Bueno, yo acepto su argumento y propongo una manera mas simple, barata, casi gratuita para los Estados Unidos a los efectos de resolver “el problema iraní”.

 

O sea, en lugar de instalar un radar en la República Checa, utilizar el nodo de radiolocalización construido en la era soviética, localizado en la ciudad de Gabala en Azerbaijan.

 

De hecho, un paso muy audaz. ¿Pero no era arriesgado? Después de todo, si los estadounidenses van a estar de acuerdo entonces se les debe permitir participar en uno de los secretos más importantes del Estado ruso, una de las más modernas tecnologías militares y de los datos recopilados por este complejo. Esto significa que Putin se ha asegurado de que los estadounidenses no estén de acuerdo en detener la construcción del complejo de misiles de defensa PRO en Polonia y la República Checa y no se descarta después una edificación en el Cáucaso, tal vez en Ucrania y luego en  otras partes.


¿A qué se debe la confianza del presidente?

 

Durante los años de la confrontación entre la URSS y Estados Unidos, un elemento de disuasión era la posibilidad de destrucción mutua. Los norteamericanos durante mucho tiempo (de 1945 a 1970) buscaron la manera de realizar el primer ataque.

 

Sin embargo la URSS a partir de los años ’50 del siglo XX privo a los EEUU de ese ataque nuclear, sin respuesta. Y entre otras cosas no fue adoptada la doctrina del ataque preventivo contra Estados Unidos sino que se capacitó para una retaliación con un contra ataque. Los norteamericanos por otra parte, no han renunciado a nivel doctrinario a la posibilidad de usar armas nucleares.

 

Quiere decir que si el lanzamiento de misiles balísticos y decolaje de bombarderos estratégicos fuese en dirección nuestra, el comando soviético tomaría la decisión de un inmediato contra ataque. Este es el principio de la Rusia actual.

 

Para implementar esa toma de decisión, se creo un complejo sistema de alerta temprana contra un ataque con misiles SAR, constituido por varios elementos que se duplican mutuamente. Hacen parte de este sistema: sistemas complejos de inteligencia electrónica que permiten descubrir con la debida anticipación la preparación ante un ataque de las fuerzas estratégicas de los Estados Unidos (el aparato Lourdes y otros), el grupo cósmico-orbital (aparato US-K) para la detección de antorchas de misiles balísticos intercontinentales en arranque inicial (ICBM) y de los misiles balísticos lanzados desde submarinos (SLBMs).

 

Los instrumentos de detección terrestres incluyen la estación de radar sobre el horizonte y complejos mas allá del horizonte. Los datos provenientes de esas diferentes fuentes, son registrados en el puesto de comando central del Estado Mayor en donde se analizan en régimen operativo y son relatados a los altos funcionarios del estado con la propuesta de un contra ataque de retaliación.

 

En un sistema de llamadas “en conferencia” (Presidente, Ministro de Defensa y antiguamente el jefe de gabinete) se toma la decisión y se da la instrucción u orden al grupo de fuerzas estratégicas contra blancos enemigos. Todo es ejecutado de modo automático (la “maleta nuclear” del Presidente) y el tiempo para la toma de la decisión es de 3 a 6 minutos después del lanzamiento de los misiles enemigos.

 

Este algoritmo de acción volvió más “sobria” a las mas calientes “cabezas nucleares”. En los años 60 del siglo XX, en los Estados Unidos y en la URSS se iniciaron las operaciones para proteger sus territorios y fuerzas nucleares estratégicas desde las ICBMs y SLBMs del enemigo: camuflaje de instalaciones, construcción de instalaciones subterráneas, protección contra los impulsos electromagnéticos y creación de medios de ataque de protección física, o sea aquello que después fue llamado el sistema de defensa anti misiles PRO.

 

En 1972 cuando se alcanzó la paridad nuclear entre Estados Unidos y la URSS, y quedó claro que la carrera armamentista no traería beneficios significativos para los norteamericanos; Richard Nixon y Leonid Brezhnev firmaron el tratado PRO-72 limitando el desarrollo de sistemas de defensa anti misiles. Figurativamente hablando, las partes abandonaron los escudos dejando apenas una pequeña armadura y expuestos los senos nucleares.

 

La garantía de una destrucción mutua les hizo ver la inutilidad de continuar la carrera armamentista nuclear y en los años 80 los Estados Unidos y la URSS comenzaron a negociar acuerdos sobre la reducción de fuerzas nucleares y construir barreras para la modernización de armas nucleares (prohibición de experimentación NW).

 

El colapso de la URSS y la acelerada degradación de la industria defensiva de Rusia incluyendo su componente nuclear, la destrucción de la cooperación científica e industrial en el área estratégica, la venta a los norteamericanos en 1993 de casi todas las reservas de uranio de combate, inculcó en los “halcones” estadounidenses la esperanza de recuperar el monopolio nuclear.

 

La primera cosa que ellos eligieron para tener una ventaja estratégica fue el descarado incumplimiento del tratado STAR-1 y la negativa a ratificar el START-2. Rusia aplicó por primera vez los planes de destruir sus misiles, bombarderos estratégicos y ojivas nucleares. En segundo lugar, prácticamente se dejaron de construir nuevos sistemas de misiles (por motivos políticos y económicos) y los viejos dirigentes salieron de circulación en forma planificada, debido a su envejecimiento no solo físico sino también moral.

 

Los norteamericanos simplemente almacenaron las ojivas no móviles, y fueron colocadas en un depósito de conservación para cohetes de segunda fase. Quiere decir que acumularon un potencial de retorno. Los norteamericanos no prestaban ninguna atención a las protestas constantes de los especialistas rusos, al nivel presidencial tales “menudencias” son están en el orden del día.

 

Sin embargo los Estados Unidos no querían esperar a que la capacidad nuclear de Rusia “muriese” por si sola. Fueron necesarias medidas activas para acelerar el proceso de transformar a Rusia en una potencia mundial sin armas nucleares (en relación a los Estados Unidos), una especie de Nigeria sin misiles.

 

En 1996, el Consejo Nacional de Seguridad de los EEUU decidió crear un sistema de defensa nacional anti misiles PRO. El objetivo era desvalorizar el resto del potencial estratégico de las fuerzas nucleares de Rusia, a través de la creación de la posibilidad de intercepción de misiles y ojivas lanzados durante un contra ataque de retaliación.

 

Como ya se mencionó, el contra-ataque de represalia sólo es posible en una situación en que se descubre una preparación oportuna de un ataque por el enemigo y la liberación de un grupo de misiles. Y aquí Rusia quedó en posición de punto-ciego.

 

En aquel momento Gorbachev ordenó la destrucción de una estructura única y muy cara: el radar de radio-localización en el horizonte, ubicado en Krasnoyarsk,  en conspiración junto con E. Shevardnadze y a petición de los Estados Unidos. Después de esto Boris Yeltsin ni siquiera intentó salvar el recién instalado radar en Skrunda; simplemente fue demolido por los estados independientes del Báltico. Los grupos de las tropas cósmicas disminuyeron cada año su equipamiento una vez que el principal esfuerzo y dinero fue destinado a la creación de una Estación Espacial Internacional (nuevamente a pedido de los Estados Unidos). En el año 2001 hubo un pedido similar del jefe del Estado Mayor A. Kvashnin informando al Presidente acerca de la inutilidad del objetivo de Lourdes en Cuba. Hizo hincapié en que los americanos son “socios y amigos y necesitamos un centro de inteligencia cerca de sus fronteras”.

 

Pero en 1997 en una reunión de Presidentes de los Estados Unidos y Rusia en Helsinki, donde el lado de Rusia planteó la cuestión de ampliar los plazos para la retirada de misiles pesados (Tipo R-36M y UR-100N), bajo el acuerdo START, 1, de repente B. Clinton pidió en compensación a la otra parte que los Estados Unidos, en contra del Tratado de PRO 1972,  hiciese una ejecución de prueba de nuevos misiles y armas de posición espacial basado en nuevos principios físicos.

 

E. M. Primakov, quien participó en las negociaciones en forma estrecha vino a nosotros, los expertos y nos informó sobre la iniciativa de los EE.UU.. El Jefe de Estado Mayor Gen. V. N. Samsonov, el Viceministro de Relaciones Exteriores de la Federación Rusa. N. Afanasievski, el Director del Departamento de Relaciones Exteriores S. I. Kislyak y el autor de estas líneas expresamos nuestra categórica oposición a la demanda de los Estados Unidos,  viendo el comienzo de la destrucción del PRO-72, y sugerimos que no firmen ningún acuerdo sobre  renovación o modificación del Tratado de 1972. Es decir, dejar en el aire esos dos temas y poner en marcha un sistema de consultas.

 

Durante el intervalo, Yeltsin pálido como una figura de cera, dijo públicamente a Primakov: "Si no están de acuerdo, voy a firmar la versión norteamericana." Y la firmó.

 

Los norteamericanos comenzaron a ejecutar el programa de pruebas de misiles interceptores usando el segundo nivel del armamento removido de los misiles balísticos intercontinentales. Además utilizando ingeniería de desarrollo de los especialistas rusos (soviéticos) en el campo de láser químico continuo (por orden de Yelstin nuestras instituciones de investigación científica que habían quedado sin financiamiento comenzaron a “colaborar” activamente con los norteamericanos en el desarrollo del PRO); comenzaron a trabajar activamente en la creación de plataformas espaciales con armas láser y la instalación de sistemas de intercepción por láser de aeronaves Boeing 747.

 

Ya se prevé que para el año 2009 estarán equipados con cañones láser siete aviones de este tipo y para el año 2012 se planea lanzar 16 plataformas espaciales. Según los expertos de Rusia, la potencia del láser cósmico es de 3-4 MW y la longitud de impacto de misiles en el segundo nivel es de 10 mil kilómetros.

 

Para interceptar los misiles intercontinentales de segundo nivel en la altura del lanzamiento y ojivas que consiguen penetrar, los norteamericanos deben tener la información completa acerca del momento del lanzamiento, la trayectoria de vuelo y el objetivo de la ojiva. Para la solución de este desafío hay necesidad de cubrir todo el territorio de Rusia con una cúpula de radar continua que puede ser resuelto con un grupo de soldados con radares de alerta cósmicas, estaciones terrestres y bases navales.

 

Todo esto está siendo aplicado con éxito de conformidad con la ley № 106-38, firmada por el Presidente de los Estados Unidos el 23 de julio de 1999.

 

La transferencia de la plataforma marítima de radio-localización para las islas Aleutianas en el mar y se ejecuta la construcción (de acuerdo con algunas fuentes, en empresas rusas) algunas más de estas plataformas y opera la estación de radio-localización Globos-2 en Vardo (Noruega). Está planificada la construcción en la República Checa de estaciones radar y aún más necesarias para los norteamericanos en la región del Cáucaso y Asia Central (posiblemente Afganistán).

 

Y ahora vamos a hablar de una cuestión tan “modesta” como son los 10 complejos norteamericanos PRO de lanzamiento de misiles interceptores en Polonia. El especialista militar S. Herherov escribió con mucha precisión sobre esto en el periódico “Estafeta militar-industrial” (2007, No. 19): “Cerca del 40% de los misiles balísticos intercontinentales soviéticos tendrán que transitar su camino de combate a lo largo del paralelo 50, a través de Europa del Norte y del Atlántico Norte…radares FBX-T (previstos para la implantación en la República Checa L.I.) los cuales permiten detectar en 60-75 segundos todos los misiles intercontinentales lanzados a partir de las bases localizadas en la parte europea de Rusia…y también elaborar un modelo matemático aproximado de vuelo real del programa balístico intercontinental”

 

¿Existen muchas oportunidades para nuestros misiles, se a través de las medidas tomadas por los norteamericanos aumentaran dramáticamente los límites de la intercepción, tanto en altura – hasta 1770 km. y en la distancia hasta 5300 km? Quiere decir que todo el conjunto de parámetros de los misiles intercontinentales rusos se cubre fácilmente.

 

Así pues ¿será que la administración norteamericana va a desistir de todos esos grandiosos planes y oportunidades gracias al trabajo conjunto para los radares en Gabala? Lo dudo.

 

Especialmente, cuando el objetivo principal de Gabala es llevar a cabo el lanzamiento de misiles intercontinentales y misiles crucero en el espacio del Océano Indico, tal como la situación en el Mar Mediterráneo.

 

Las tareas restantes son secundarias, los norteamericanos no trabajan en detrimento propio y las oportunidades para monitorear ellos la situación militar ya les son suficientes. Por tanto, no habrá ninguna negociación acerca de la suspensión de la implantación de elementos de defensa anti misiles PRO en Europa.

 

Sin embargo, es necesario tener en cuenta que los Estados Unidos obtuvieron mucha experiencia en materia de tecnología, con la “cooperación” con los científicos de Rusia y con los diseñadores militares.

 

Entonces, es muy probable que bajo varios pretextos, ellos se incorporen en los asuntos de las estaciones de radar de Gabala, para así por lo menos descubrir alguna cosa.  Y además la presión sobre Azerbaijan va a levantar sospechas en Irán y en Turquía.

 

Y aquí los líderes de Rusia deberán tener especial vigilancia. Los radares de Gabala son elementos externos de nuestro sistema de contra-ataque y por tanto, factores de disuasión y de estabilidad estratégica.

 

Factor de soberanía de Rusia que es necesario fortalecer, reforzar y modernizar; en vez de venderlo.