India se preocupa por la China-manía de Obama

 

Por M K Bhadrakumar

 

La visita del Ministro Extranjero chino Yang Jiechen a Washington esta semana es notable por tres razones. Una, Yang está devolviendo una visita a poco más de una quincena de la visita de la Secretaria Estatal americana Hillary Clinton a Beijing. La intensidad del tráfico de EEUU-China es de hecho extraordinaria por normas diplomáticas. China parece haber dado alcance alegremente a los aliados tradicionales del EEUU, como Alemania y Japón.

 

Dos, la visita de Yang coincide con el 50 anual del levantamiento en Tibet. Washington no parece estar molesto por la coincidencia. Está subrayando sus prioridades actuales realmente en las relaciones de EEUU con China. Tibet es un problema que despierta un poco de pasión animada en ciertos círculos americanos. El Congreso americano y Departamento de Estado han prestado atención a estos sentimientos públicos mientras Beijing por su parte ha sentido las declaraciones americanas debidamente, pero ambos lados están seguros que la vida debe seguir.

 

Clinton hizo claro durante su gira asiática del mes pasado que ni Tibet ni Taiwán pueden permitirse impedir el negocio serio de la relaciones Sino-EEUU en el guión mundial actual caracterizado por la crisis económica.

 

Tres, la visita de Yang se ha encarado como una entrada significante en la carrera a la cumbre de la conferencia del Grupo 20 (G-20) el 2 de abril en Londres. Verdad, EEUU está consultando otros países ampliamente para las opiniones sobre resolver la crisis económica. Pero, de nuevo, la crítica entrada china para EEUU es auto-evidente del hecho que Yang tiene un encuentro fijado con el presidente americano Barack Obama.

 

Pero visto desde Nueva Delhi, la visita de Yang asume un color completamente diferente. La intensidad del tráfico EEUU-China está en contraste afilado con la ausencia virtual de intercambios políticos alto-nivel entre la dirección india y Obama. Tanto para que la ex directora para Asia del Sur en el Consejo de Seguridad Nacional en la administración George W Bush, Xenia Dormandy, escribió un artículo el miércoles en The Christian Science Monitor que enfoca la atención precisamente en el asunto. Dormandy jugó un papel importante coordinando en julio 2005 la visita hito del primer ministro indio Manmohan Singh a EE.UU. que llevó a la nueva relación estratégica EEUU-India. Titulado un poco exageradamente - "India: El aliado indispensable de América" - su artículo hizo una súplica apasionada que "el equipo de Obama sería sabio al no olvidarse de esta [India]."

 

Dormandy señaló que en política extranjera,

 

"[La] administración de Obama ha empezado con una carrera corta plena. Se la tiene entre la crisis financiera y los eventos en Afganistán, Irán y Rusia, y en otras partes. Pero apresurándose a confrontar una crisis después de otra, se arriesga a olvidarse de un amigo crucial: India."

 

El primer contacto de India con la administración Obama ha estado en la naturaleza de las consultaciones de la Oficina Extranjera, cuando el secretario extranjero indio visitó Washington esta semana. Leyendo entre líneas, el cuadro que surge de los informes de las consultas en Washington es que la relación de EEUU-India está entrando en una fase de calma.

 

Allí no parece haber ninguna otra manera de describir lo que está en pie. De algún modo, la efervescencia se ha ido de la relación comparada con lo que los indios se acostumbraron durante la era George W Bush. En realidad, éste es un paradigma curioso en la medida en que cuando la relación es estable y es discutiblemente irreversible, y hay un acuerdo general amplio en ambos lados sobre la importancia de largo alcance de la relación para los dos países - y sus intereses en medio y largo plazo. Plausiblemente, Dormandy podrían tener un punto cuando ella caracterizó a India como el "aliado indispensable" de EEUU.

 

Una reciente encuesta Gallup muestras que India es el cuarto país extranjero muy popular en el mundo para el público americano y sólo segunda de Japón en la región asiática – por adelante de China y del Corea Sur. India es el país cuya opinión está más alta en el mundo - fuera de EEUU - en su vista positiva de América.

 

Así ¿dónde yace exactamente el problema? La respuesta apunta en una dirección: el síndrome de China. La delicada realidad geopolítica no reconocida es que Beijing siempre ha sido la tercera parte silenciosa en la "sociedad estratégica" EEUU-India durante la última década.

 

La política india, sobre todo durante el término del gobierno presente que está completando su término quinquenal en mayo, ha sido predicado en la asunción que la "contención" de China ha sido, y será para el futuro previsible sea la piedra angular del la estrategia asiática de EEUU. Como resultado, EEUU le otorgó un único, duradero estatus a India como "contrapeso" a China y como un "balance" en el sistema internacional.

 

Es discutible en el primer caso si EEUU será tenido por responsable si semejante rara idea entró en la cabeza de los indios. Era llano ver que EEUU y China estaban desarrollando rápidamente una relación de independencia y que no había ninguna pregunta de China confrontando a EEUU o viceversa.

 

Probablemente, satisfizo a EEUU dejar semejante impresión que se aloje en la mente india, mientras Washington siguió trabajando en su relación con Beijing en la dirección de hacer incrementalmente del último un "accionista." El resultado es que las aperturas de la administración de Obama a China para una relación cualitativamente nueva como un socio global ha dejado a los estrategas indios con un sentido piojoso que ellos se habían tenido. Algunos estrategas indios ya están suplicando que Nuevo Delhi pueda tener que sentarse afuera hasta que simplemente la Obamamania y Washington se reviertan a sus buenas maneras viejas con sus instintos hegemonistas intactas.

 

La agudeza del problema es tal que en las circunstancias presentes de la crisis económica americana, no hay nada comparado con China que India pueda ofrecer como un "contrapeso" a lo que los magos en Beijing están ofreciendo. Yang le dijo a Clinton el miércoles que la relación de China-EEUU se posicionaba en un "nuevo punto de arranque" y que los dos países "comparten porción los intereses extensos y llevan al hombro las responsabilidades importantes para la paz mundial, estabilidad y desarrollo."

 

Lo que significa en términos llanos es que China, con su sobrante financiero y la estatura creciente en la fase mundial, se prepara a prestar una mano para ayudar a EEUU en varios puntos, aparte de cooperar limpiando por encima de la crisis económica actual. Yang sugirió a Clinton que ambos lados "debe cultivar una relación positivo y cooperativa que no sólo es de importancia vital al beneficio de ambos pueblos sino también a la paz mundial y prosperidad."

 

Clinton respondió que la administración de Obama estaría deseosa de trabajar con China para "ahondar y extender" la cooperación. Ambos lados han estado de acuerdo que la Cumbre G-20 celebra una "gran importancia" por los lazos de EE.UU.-China "una nueva fase."

 

Las consultas indias en Washington esta semana han revelado, por otro lado, que la administración de Obama tiene sus propias prioridades en esta coyuntura en política extranjera. Éstos requieren que el desarrollo extenso de lazos de EEUU-India necesita estar basado en las nuevas formas de cooperación como comparadas a lo al que el lado indio está acostumbrado.

 

El portavoz del Departamento Estatal americano hizo un punto al bajar las consultas del funcionario visitante indio con respecto a Afganistán - "no era tanto como nosotros estábamos pidiéndole a India que hiciera algo específico, sino la secretaria [Clinton] quiso oír las vistas del secretario extranjero [indio] sobre la manera mejor de avanzar en Afganistán desde el punto de vista indio. Y, eso era, en esencia, la base de la discusión."

 

La nueva palabra mágica en la sociedad estratégica EEUU-India es cambio del clima. Pero la tragedia es que simplemente no es lo bastante sexy para los estrategas indios que vieron la sociedad estratégica con EEUU como una súper carretera al estatus de gran potencia.

 

De hecho, la ex secretaria americana Condoleezza Rice estaba en el registro que EEUU se comprometió a construir a India como un jugador global influyente. Por otro lado, la administración Obama se ha puesto virtualmente atrás el acuerdo de cooperación nuclear civil EEUU-India de octubre de 2008. Tiene que trabajar en su agenda de no proliferación nuclear global y desarme y determinar todavía donde encaja el acuerdo con India con cualquier nueva arquitectura global.