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El gambito gasífero turco 25.11.2009 Andrei
GANZHA (Ucrania)
De su decisión el
presidente de Turquía Abdullah Gul le informó en una conversación telefónica
al presidente de Rusia Dmitri Medvedev. El mismo día 19 de octubre el
ministro de economía de Turquía, Tanner Yildiz, declaró en Milano, que había
entregado al vice premier ruso Igor Sechin todos los documentos permisivos
necesarios para la construcción del gasoducto "Torrente Sur" a
través del territorio de Turquía. De esta manera, a
Rusia se le quita la necesidad de tender la parte marítima del gasoducto a
través de la zona económica ucraniana del mar Negro. La parte marítima del
"Torrente Sur", con la cual se planea unir la estación de
compresores Beregovaya en los suburbios de Novorossiysk (Rusia) con Varna
(Bulgaria), tiene que bombear para los años 2013- En definitiva, esta
decisión de Turquía no es algo inesperado. Aún en agosto de este año los
primeros ministros, Vladimir Putin y Redjep Erdogán, firmaron el acurdo
respectivo en Ancará. Turquía aceptó la
realización del "Torrente Sur" a cambio de la participación de
Rusia en la construcción del gasoducto Samsun-Djeihan, que unirá las costas
del mar Negro y el Mediterráneo de Turquía. Lo que le permitirá a Turquía
descargar los estrechos de Bósforo y Dardanelli, recargados por los
petroleros, sin perder con eso las ganancias del tránsito. Rusia está demostrando
evidentemente la disponibilidad de ver en Turquía su principal aliado en la
región del mar Negro. Tanto político, como económico. Por un lado, Turquía le
atrae a Rusia como un socio potencial en la realización del control sobre la
región caucasiana. Y por el otro, Turquía logra hacer lo que todavía no le
resulta en Europa. La prensa turca informó, que "Gazprom" ruso
adquirió ya el 71 por ciento de las acciones de la "Bosphorus Gas
Corporation A.S." turca. La compañía es pequeña (el 3 por ciento en el
mercado gasífero de Turquía), pero tiene que convertirse en la estructura
principal de "Gazprom" para el trabajo en el mercado de Turquía,
incluso durante la privatización de las redes distribuidoras de gas del país.
Aquí se vislumbra el
comienzo del trabajo de la solución de la tarea bastante ambiciosa: después
de la suficiente adquisición de la influencia en el mercado gasífero de
Turquía convertir este país en el principal hab (centro distribuidor)
gasífero mundial. Probablemente, para contrariar al Baumgarten austriaco. Lo que ya le permitirá
a la propia Turquía para recibir palancas adicionales de influencia sobre Al tiempo, que para
Rusia Turquía es atrayente también como un contrapeso de los países europeos,
participantes del proyecto "Torrente Sur". Los últimos
evidentemente no quieren ir al encuentro de Rusia y tratan de jugar su juego.
El 5 de julio de este
año en Bulgaria en las elecciones parlamentarias ganó el partido
"GERB" (Ciudadanos por el desarrollo europeo de Bulgaria). El nuevo
premier del país Boico Borisov declaró en seguida sobre la suspensión de la
participación del país en el "Torrente Sur". Evidentemente, bajo la
presión de los cabilderos del proyecto "Nabucco", EEUU y Pero es la
geopolítica. Ya que concretamente para Ucrania los acuerdos ruso-turcos
significan una pérdida tanto del enorme dinero, como también del estatus de
un país de tránsito energético intercontinental (euroasiático). Este estatus
se convierte "en nada", y he aquí por qué. La potencia del
sistema de transporte del gas ucraniano (STG) "en la salida hacia
Europa" constituye 175 mil millones de metros cúbicos, lo que
teóricamente puede asegurar toda la exportación gasífera rusa al exterior
europeo lejano. El último año antes de la crisis de 2007 constituyó 153,67
mil millones de metros cúbicos, el 75 por ciento de los cuales (115 mil
millones) iban a través de los gasoductos ucranianos. Mientras que el STG
ucraniano podría asegurar tales suministros incluso en el futuro indefinido.
Ya que después de las cumbres ruso-chinas y del acuerdo sobre el comienzo de
los suministros rusos del gas a China, evidentemente hay que esperar la
reducción de los suministros en la dirección occidental. La puesta en
funcionamiento del "Torrente Sur" (después del consentimiento de
Turquía es sólo la cuestión del tiempo) puede reducir los volúmenes de
tránsito del gas a través de Ucrania más que en doble. Y es una pérdida, como
mínimo, de un mil millones y medio de dólares de las ganancias del tránsito
al año. Además, si Rusia
realiza otro de sus ambiciosos planes gasíferos, del "Torrente Norte"
(desde Víborg en Rusia hasta Greifswald en Alemania, 55 mil millones de
metros cúbicos al año), entonces para el STG ucraniano no le queda casi nada.
O, mejor dicho,
quedará sólo el gas turco. Ya que Turquía ocupa el cuarto lugar según el consumo
del gas ruso (después de Italia, Alemania y Ucrania). En 2008 Rusia exportaba
para allá 23,9 mil millones de metros cúbicos. Es precisamente este gas que
se va a suministrar en los próximos años a través de Ucrania ("en la
dirección occidental"). Por lo menos, así se pusieron de acuerdo Putin y
Erdogán el 16 de abril en Sochi. Allí ellos declararon de la prolongación del
acuerdo Básico sobre los suministros del gas en la dirección occidental,
firmado en 1986. Qué
es? Una sonrisa de la política o el castigo del Dios por una dirección tonta
del país? El estado, que es ahora el principal país euroasiático del tránsito
de los recursos energéticos, va a suministrar estos recursos energéticos al
país, que sustituirá Ucrania en este estatus. Y qué, están contentos? A
juzgar por todo, los planes ruso-turcos es una cosa seria. Por lo menos, el
mercado los ha evaluado. Ya el 20 de octubre en la apertura de los mercadeos,
los papeles de valor de "Gazprom" se encarecieron casi hasta 200
rublos (+2 por ciento) sobre el fondo de las noticias del
"consentimiento turco". Ha sido un aumento mucho más considerable,
teniendo en cuenta la dinámica promedia del mercado. |