El Fin del "Reset": Hacia la Nueva Guerra Fría.

 

"El Nuevo Orden Mundial será construido sobre las ruinas de Rusia"

 

Por General (ruso)  Leonid Ivashov

 

Global Research, December 6, 2011

Strategic Culture Foundation

 

Cuadro de texto:  La portavoz del Departamento de Estado americano Victoria Nuland anunció el 22 de noviembre que EEUU para de proporcionar a Rusia los datos sobre armas convencionales en Europa. Además, no se admitirían inspectores rusos en las bases militares de EEUU en Europa.

 

¿Cuál podría ser el razonamiento detrás del radical paso americano que, debe notarse, encaja con una tendencia más ancha en los fabricantes de decisión de Washington?

 

Primero, el Tratado sobre Fuerzas Armadas Convencionales en Europa (CFE) que se escribió pomposamente en 1990 e impuso el constreñimiento en el despliegue de armas no-nucleares en el continente, se suponía que era un trato entre dos bloques - OTAN y el Pacto de Varsovia.

 

Segundo, su compromiso subyacente era político en lugar militar en su naturaleza como armas navales, proyectiles crucero, defensa aérea, etc. permanecía fuera del alcance del Tratado de CFE.

 

En tercer lugar, la configuración del mundo cambió desde el momento que el Tratado de CFE fue formulado, con nuevos estados independientes que entran en existencia y algunos de los países del ex bloque Oriental se unen a OTAN. Automáticamente, las provisiones del Tratado no consideraron para su existencia.

 

Una versión enmendada del Tratado de CFE firmada en Estambul en 1999 reflejó un compromiso semejante de carácter político. Creció de las negociaciones que, aunque se sirvió el champagne de vez en cuando en el proceso, se arrastró con gran dificultad. Encima de eso, la ratificación subsiguiente tomó épocas - el tratado de CFE refrescado sólo fue ratificado por Rusia en 2004, con Bielorrusia, Kazajstán, y Ucrania que siguen brevemente la primacía.

 

Los países de OTAN incluso mostraron menos entusiasmo para ratificarlo. Rusia suspendió eventualmente el Tratado de CFE en el 2007. Como sigue de lo anterior, este noviembre Washington desechó de facto un acuerdo sin sentido. Ya en 2007, el ministerio extranjero de Rusia confirmó bruscamente que el Tratado de CFE estaba muerto cuando soltó un comentario explicando que el acuerdo firmado a la entrada la era de Guerra Fría estaba fuera de sincronización con las realidades de Europa transformada y no podría contribuir a la seguridad internacional.

 

El General Jul. Baluyevsky que era el jefe del Estado Mayor del ejército ruso en el momento que incluso acusó a OTAN con exceder los techos para el Tratado por miles de unidades. La Señora Nuland del Departamento de Estado americano dijo que las puertas estaban abiertas para charlas extensas, pero el comentario se leyó como un mero tributo a las normas de cortesía diplomática.

 

Si, como afirman los oficiales americanos, Washington está interesado en reanimar el Tratado o atraer Moscú a nuevas negociaciones sobre su asunto, el natural primer el paso para EEUU sería sacar las cerraduras fuera de las puertas. Por ejemplo, OTAN podría expresar prontitud para seguir golpeando a las cuotas del Tratado, considerar para los potenciales militares de las repúblicas bálticas en el equilibrio global, etc. está claro, sin embargo, que EEUU no va a hacer algo parecido, como por otra parte empujar a algunas de sus fuerzas tendría - tanques, vehículos blindados, cañones, y copters - fuera de Europa y así debilita su toma en el continente.

 

Moscú respondió al movimiento de Washington dentro de horas: Presidente Medvedev hizo una declaración pertinente al elemento clave de la estructura política restablecida - a saber, el reciente Nuevo Tratado de START.

 

Al mencionar que el tratado confirmó la unión entre armamentos estratégicos ofensivos y defensivos y permitía a Rusia retirarse de él bajo condiciones apropiadas, el líder ruso le hizo claro que Rusia "reservas el derecho para discontinuar el desarme extenso y medidas de control de armas."

 

La declaración podría impresionar a los medios de comunicación pero no al Pentágono donde, sin ninguna duda, se evalúan las modestas capacidades actuales del ejército ruso y el complejo militar-industrial con realismo pleno. El pesadamente anunciado restablecimiento de Washington en las relaciones con Moscú acabó con un fracaso fabuloso, y ningún otro resultado podría esperarse realistamente desde el inicio.

 

La razón es que durante bruscamente los últimos 150 años EEUU estaba construyendo una visión del mundo tal que Rusia - soviética, post-soviético o sosteniendo cualquier otro sistema social y político - se consideró a priori como un enemigo.

 

Desde A. Mahan a Z. Brzezinski los geo-estrategas americanos se centraron alrededor aplastar a Rusia como un prólogo a la primacía global americana Un par de ejemplos ilustrativos se dan debajo.

 

A Mahan escribió que EEUU debe ganar control sobre la parte entera de Asia Sur que se estira de los paralelos 30 a los 40 y empieza a que empuja la nación rusa al norte. Su plan era que - como, por las leyes de naturaleza, la terminación del crecimiento lleva necesariamente a la decadencia - los ruso estarían condenados si eran encerrados con llave en sus territorios norteños.

 

Z. Brzezinski, a su turno, acuñó la tesis que el nuevo orden mundial se construiría sobre los escombros de Rusia, a costa de Rusia, y se usaría contra Rusia.

 

No es sorprendente, por consiguiente, que el Presidente de EEUU W. Wilson sugirió dividir Rusia en 1918 o que el Presidente de EEUU R. Reagan condenó la Unión Soviética como el "imperio del mal."

 

Un creíble restablecimiento en las relaciones EEUU-Rusia tomaría restablecer las mentes de los políticos americanos y jugadores financieros que tendrían que abrazar una visión geopolítica completamente nueva y anular irreversiblemente su sueño absurdo de dominación mundial