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El gran ajedrez La alianza
chino-rusa, desafío a las ambiciones de Estados Unidos en Eurasia por Mahdi
Darius Nazemroaya*
2 DE
NOVIEMBRE DE 2007 Según la tercera ley de Newton sobre el
movimiento «toda acción provoca una reacción igual y en sentido opuesto».
Esta ley es aplicable a las ciencias sociales, sobre todo cuando se trata de
las relaciones sociales y de geopolítica. La alianza Estados Unidos-Reino Unido se ha
embarcado en un gran proyecto por el control de los recursos energéticos
mundiales. Sus acciones han provocado una serie de reacciones complejas,
desembocando en la creación de una coalición euroasiática que se prepara para
desafiar al eje anglosajón. El cerco de Rusia y China,
fracaso de las ambiciones globales anglosajonas «Asistimos hoy a un uso extremo, casi sin freno, de la fuerza militar
en las relaciones internacionales, fuerza que sume al mundo en un abismo de
conflictos permanentes. El resultado de ello es que no tenemos suficiente
fuerza para encontrar una solución global a ninguno de esos conflictos.
También se hace imposible llegar a un arreglo político. Observamos un
desprecio cada vez mayor por el derecho internacional. Y las normas legales
independientes se aproximan en realidad al sistema jurídico de un solo país.
Un país, Estados Unidos, ha desbordado sus fronteras nacionales en todos los
sentidos.» Vladimir Putin en Lo que los dirigentes y altos responsables
estadounidenses llaman «nuevo orden mundial» es lo que rusos y chinos
consideran un «mundo unipolar». Es la visión, o la alucinación, según cómo se
miren las cosas, que venido a allanar el abismo entre Pekín y Moscú. China y Rusia están muy concientes de que son los
blancos de la alianza anglosajona. Su temor común a verse cercadas las ha
llevado a acercarse una a la otra. No fue por casualidad que, el mismo año en
que Tanto Jiang Zemin como Boris Yeltsin declararon
que todos los Estados naciones debían ser tratados de la misma manera, gozar
de seguridad, respetar la soberanía de los demás y, ante todo, no inmiscuirse
en los asuntos internos de los demás Estados. Estas palabras iban dirigidas
al gobierno estadounidense y sus aliados. Balkanizar a Rusia y a
China Los chinos y los rusos pedían además el
establecimiento de un orden económico y político mundial más equitativo.
Indicaron que Estados Unidos apoyaba movimientos separatistas en ambos países
y subrayaron los esfuerzos de los estadounidenses por balkanizar y
finlandizar a los países de Eurasia. Estadounidenses influyentes, como Zbigniew
Brzezinski, ya habían defendido la idea de una descentralización y finalmente
de una división de Chinos y rusos publicaron una declaración en la
que afirmaban que la instalación de un escudo internacional antimisiles y la
violación del Tratado ABM sobre la limitación de los sistemas de misiles
antimisiles desestabilizarían y polarizarían el mundo. En 1999 estaban
concientes de lo que se estaba preparando y de la dirección tomada por
Estados Unidos. En junio de 2002, menos de un año antes del desencadenamiento
de la «guerra global contra el terrorismo», George W. Bush anunció que
Estados Unidos se retiraba del Tratado ABM. El 24 de julio de 2001, menos de un mes antes del
11 de septiembre, China y Rusia firmaron el Tratado de Buena Vecindad, de
Amistad y de Cooperación. Se trataba de un pacto –formulado en términos
moderados – de defensa mutua contra Estados Unidos, El pacto militar de
Organisation de coopération de
Shanghai En bleu : pays membres, en vert
: pays observateurs. «Una coalición
chino-ruso-iraní» para cerrarle el paso a Estados Unidos y al Reino Unido Como reacción ante los esfuerzos anglosajones
tendientes a cercar y finalmente a desmantelar China y Rusia, Moscú y Pekín
unieron sus fuerzas y Los principales objetivos de La carta de Irán, Los objetivos declarados de China y Rusia
consisten en garantizar la continuidad de un «mundo multipolar». En su libro The Grand Chessboard, American Primacy and
Its Geostrategic Imperatives publicado en 1997, Brzezinski advertía en
contra de «la creación o el surgimiento de una coalición euroasiática» que
«pudiera finalmente tratar de desafiar la supremacía americana» [3].
Brzezinski designaba esta potencial coalición euroasiática bajo la apelación
de «alianza antihegemónica» y estimaba que estaría conformada «por una
coalición chino-ruso-iraní» y que su columna central sería China [4]. Se
trata de Brzezinski advierte sobre
una coalición chino-ruso-iraní En 1993, Brzezinski escribía: «Al evaluar las futuras
opciones de China, hay que tener en cuenta también la posibilidad de que una
China económicamente próspera y políticamente segura de sí misma – pero que
se sienta excluida del sistema global y decida convertirse a la vez en defensora
y líder de los Estados desposeídos del mundo – decida representar no sólo un
desafío doctrinal evidente sino también un poderoso desafío geopolítico para
el mundo trilateral dominante [Estados Unidos, Europa Occidental y
Japón].» [5] Brzezinski lanza una advertencia: «La respuesta
de Pekín al cuestionamiento del statu quo global pudiera ser la creación de
una coalición chino-rusa-iraní»: «Para los estrategas
chinos, ante la coalición trilateral Estados Unidos-Europa-Japón, la
respuesta geopolítica más eficaz bien pudiera consistir en tratar de crear
una triple alianza que asociara a China con Irán en la región del Golfo
Pérsico y con Rusia en la zona de la ex Unión Soviética [y de Europa Oriental]» [6].
Brzezinski prosigue diciendo que la coalición chino-ruso-iraní, que el llama
«coalición anti-establishment», podría ser un poderoso imán para otros
Estados [por ejemplo, Venezuela] descontentos con el statu quo
[global] [7]. Brzezinski escribía además, en 1997, que «la tarea más urgente
[para Estados Unidos] era garantizar que ningún Estado o grupo de Estados
pueda adquirir la capacidad necesaria para expulsar a Estados Unidos de Eurasia
o por lo menos reducir considerablemente su decisivo papel de
árbitro.» [8]. Es posible que sus advertencias hayan caído en el
olvido ya que Estados Unidos fue desalojado de Asia Central y sus fuerzas
armadas fueron expulsadas de Uzbekistán y de Tadjikistán. Fracaso de las
«revoluciones de terciopelo» en Asia Central Asia Central ha sido objeto de varios intentos de
cambio de régimen, intentos que gozaron del apoyo de británicos y
estadounidenses. Estas tentativas estaban caracterizadas como revoluciones de
terciopelo similares a la «Revolución naranja» de Ucrania [9] y a la
«Revolución de las rosas» de Georgia [10]. Estos movimientos financiados por Estados Unidos
fracasaron en Asia Central, con excepción de Kirguizistán donde la
«Revolución de los tulipanes» fue parcialmente exitosa. Como consecuencia, el gobierno estadounidense
sufrió importantes reveses en Asia Central. Todos los dirigentes de la región
se distanciaron de Washington. Rusia e Irán también han obtenido mercados
energéticos en la región. Los esfuerzos que Estados Unidos realizó durante
décadas por desempeñar un papel hegemónico en Asia Central fueron al parecer
barridos de la noche a la mañana. Fracasaron las revoluciones de terciopelo
que apoyara Washington. Las relaciones con Uzbekistán no se vieron entonces
particularmente afectadas. Uzbekistán se encuentra bajo la dirección del muy
autoritario presidente Islam Karimov. A partir de mediados de los años 1990,
este fue incitado a unirse a la alianza anglosajona y a
Organisation
du Traité de sécurité collective En violet : pays membres. Según Brzezinski, Uzbekistán era un obstáculo
importante para todo nuevo intento de Rusia por tratar de controlar el Asia
Central y era prácticamente insensible a las presiones rusas. Es por ello que
le parecía importante convertir Uzbekistán en un protectorado estadounidense
en Asia Central. Uzbekistán cuenta con las fuerzas armadas más
importantes de Asia Central. En 1998, estas realizaron maniobras con las
tropas de Al desencadenar la «guerra global contra el
terrorismo», en 2001, Uzbekistán, aliado de los anglosajones, ofreció
inmediatamente a Estados Unidos bases e instalaciones militares en
Karshi-Khanabad. Los dirigentes del país sabían ya adonde
conduciría esta «guerra». Para desesperación del gobierno de Bush junior, el
presidente uzbeco formuló entonces una política independiente. La luna de
miel entre Uzbekistán y la alianza anglosajona llegó a su fin cuando
Washington y Londres concibieron el posible derrocamiento de Karimov, que les
parecía ya demasiado independiente. Sus intentos fracasaron, lo cual dio
lugar a una modificación de las alianzas geopolíticas. Los trágicos acontecimientos de Andizan,
acaecidos el 13 de mayo de 2005, determinaron la ruptura con la alianza
anglosajona. La población de la ciudad de Andizan fue incitada a enfrentarse
a las autoridades de Uzbekistán, lo cual dio lugar a que las fuerzas de
seguridad desataran una violenta represión, con saldo de numerosos muertos
entre los manifestantes. Al parecer, grupos armados estuvieron implicados.
Los medios de difusión estadounidenses, británicos y europeos insistieron en
las violaciones de los derechos humanos, sin mencionar el papel clandestino
que había desempeñado la alianza anglosajona. Uzbekistán consideró
responsables a Estados Unidos y Gran Bretaña, acusándolos de haber fomentado
la rebelión. M.K. Bhadrakumar, ex embajador de La alianza anglosajona aplicó una mala estrategia
en Asia Central. Uzbekistán salió oficialmente del GUUAM, grupo dirigido
contra Rusia con apoyo de EE.UU. y de El 29 de julio de 2005, los soldados
estadounidenses recibieron la orden de salir de Uzbekistán en un plazo de 6
meses [12]. Se les hizo saber a los estadounidenses que se habían
convertido en indeseables, en Uzbekistán y en Asia Central. Rusia, China y El 26 de junio de 2006, Uzbekistán volvió a Mahdi Darius Nazemroaya Research
Associate of the Centre for Research on Globalization (CRG) specializing in
geopolitics and strategic issues. El presente artículo es una versión abreviada de
«The Sino-Russian Alliance: Challenging America’s Ambitions in Eurasia»,
publicado por el Center for Research on Globalization. [1] Fragmento de de «La gouvernance unipolaire est
illégitime et immorale», por Vladimir V. Putin, reproducido en Réseau
Voltaire el 13 de febrero de 2007. [2] «La stratégie anti-russe de Zbigniew
Brzezinski», por Arthur Lepic, Réseau Voltaire, 22 de noviembre de 2004. [3] Zbigniew Brzezinski, Le Grand Echiquier,
l’Amérique et le reste du monde, Hachette Littératures, 2000, p. 198 [4] Ibid. Brzezinski se refiere a una coalición
chino-ruso-iraní como «contraalianza», p. 116 [5]
Zbigniew Brzezinski, Out of Control: Global Turmoil on the Eve of the 21st
Century, NYC New York, Charles Scribner’s Sons Macmillan Publishing Company,
1993, p. 198 [6] Ibid. [7] Ibid. [8] Zbigniew Brzezinski, Le
Grand Echiquier, p. 198 [9] «Washington et Moscou se livrent bataille en
Ukraine», por Emilia Nazarenko y la redacción; «Ukraine: la rue contre le
peuple», Réseau Voltaire, 1º y 29 de noviembre de 2004. [10] «Les dessous du coup d’État en Géorgie», por
Paul Labarique; «Colin Powell inaugure [11] M.K.
Bhadrakumar, «The lessons from Ferghana», [12] Nick
Paton Walsh, « [13] Vladimir
Radyuhin, « |