Discurso del General de Ejército Raúl
Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de
Espero que el compañero y querido amigo Lula no
proteste, porque yo hablo menos que Chávez (Risas). Sencillamente, había planificado pedir la
palabra para agradecer a todos, a los que han hablado y a los que no han
hablado, a todos los que estuvieron de acuerdo, esta unanimidad ejemplar que
han manifestado con el ingreso de Cuba al Grupo de Río. No sé qué pensarán ustedes, pero para
nosotros es un momento trascendental de nuestra historia.
Como una rápida película, por mi mente desfilaban
cientos de escenas diferentes, miles de rostros de compañeros caídos en esta
lucha, porque la lucha del pueblo cubano no es solo el bloqueo; después de la
agresión de Playa Girón en 1961, la crisis de los cohetes que puso al mundo al
borde de la tercera guerra mundial, es consecuencia de esa misma agresión. Cuando eso se discutió, algunos compañeros
tenían duda hasta que no hace tanto tiempo fueron desclasificados por el
gobierno norteamericano documentos que demostraban que el mismo no se podía
quedar con esa derrota encima, y habían planificado una agresión directa con
sus tropas a Cuba. Ese es el motivo de
la presencia de los cohetes y los momentos que se vivieron.
Como se
llegó a un acuerdo entre un presidente asesinado y un primer ministro
destituido,
me refiero a Nikita Jruschov, siempre quedó la duda y cada vez que había un
cambio de gobierno en Estados Unidos, un periodista, un vocero de segunda
categoría, ante una pregunta aparentemente ingenua, contestaba que ese acuerdo ya no existía, que
había que hacer gestiones para que por conductos diplomáticos y no públicos se
les hiciera saber que ese acuerdo no existía. Grande fue nuestra
sorpresa cuando supimos, y de buena tinta, que estábamos solos, totalmente
solos, a tal extremo que Fidel y yo decidimos mantener el secreto. Informó en el Buró que yo acababa de regresar de
Hoy es diferente.
Desde que Reagan asumió el poder, decidimos tomar el asunto por nuestras
manos, y hoy tal vez puedo decir que hay más comprensión y racionalidad en
órganos de fuerza de Estados Unidos que en el área de los políticos, en el área
del Departamento de Estado.
Hoy podemos
decir que somos invulnerables desde el punto de vista militar, con nuestro
propio esfuerzo. Hace más de 20 años que
no adquirimos un armamento, salvo mirillas telescópicas para los
francotiradores y, como es natural, alguna cantidad determinada de piezas.
Para nosotros evitar la guerra siempre significó la
victoria principal, y lo decíamos:
"Evitar la guerra equivale a ganarla; pero, para ganarla evitándola, hay
que derramar ríos de sudor y no pocos recursos económicos", y así
lo hicimos.
La defensa
del país ha costado mucho, y sigue costándonos.
Miles de kilómetros de túneles de todos los tamaños hemos construido, a
tal extremo que en Cuba no hay ninguna unidad militar importante en la
superficie de la tierra, sino en sus profundidades, incluida la aviación.
Es por eso que por la mente me pasaban todos esos
acontecimientos, y cuántos serán.
Imagínense ustedes que el día 18
de diciembre, prácticamente dentro
de dos días, estaré en Brasilia en una visita
oficial, por una amable invitación que nos ha hecho el presidente Lula, y ese día hará 52 años de que después del
desastre del 5 de diciembre luego del desembarco proveniente de México, en que
fue prácticamente destruido el destacamento guerrillero que de allá salió...
Por eso yo digo que en México nacieron nuestras fuerzas armadas, porque el
Ejército Rebelde fue su antecedente, como antes lo fue el ejército mambí, el
Ejército Libertador, que luchó contra el colonialismo europeo, vamos a
decir. Del 5 al 18 pasaron 13 días,
Fidel me creía muerto, yo lo creía muerto a él; la mayoría de los compañeros
cayeron, otros fueron asesinados después de ser capturados heridos o
agotados. Resistí un cerco con cinco de
mi pelotón; de veintitantos hombres, solo quedamos cinco y resistimos un cerco
una semana, donde solo pudimos alimentarnos con unos canutos de caña de azúcar,
sin agua ni comida de ningún tipo; no gastamos energía moviéndonos, hasta que
ya algunos mareos nos indicaron que era el momento de correr el riesgo y salir
del cerco.
Fue así como 13 días después -como les decía-, el
18 de diciembre, ya en
Después del abrazo inicial, en una medianoche en
que se produjo el encuentro, me separó y me preguntó: "¿Cuántos
fusiles traes?" Yo le contesté: "Cinco." Y dice él: "Y dos que tengo yo, siete. ¡Ahora sí ganamos la guerra!"
(Risas.) Esto que les voy a decir a
ustedes se lo conté después de la guerra y no me atreví ni a ponerlo en el
diario: "¡Se me volvió loco el
hermano!" (Risas). Fue lo que
pensé. Él me criticaba después: "¿Cómo que tú no tenías esperanzas en que
íbamos a triunfar?" "Sí, pero
que no íbamos a quedar vivos nosotros."
Es así que se da la circunstancia, tal vez única en
la historia, donde después de un recorrido tan largo, de más de medio siglo,
estén vivos parte de los dirigentes principales de nuestra Revolución, y sin
darnos cuenta hemos asimilado una gigantesca experiencia en todos los sentidos,
incluido el económico aunque no somos economistas.
Después de esa solución de la crisis de los
cohetes, a que les hice referencia, surgió un llamado Plan Mangosta, elaborado por
Esa lucha duró cinco años. Yo llegaba al Ministerio de Defensa y venían
cuatro o cinco ayudantes simultáneamente a traerme las listas, a informarme lo que
había pasado la noche anterior, o las últimas 24 horas -no disponíamos de las
comunicaciones eficaces que tenemos hoy-, y yo les decía:"Díganme lo más importante."
"Tantos
incendios en los cañaverales, tantas casas de curar tabaco ardiendo, tantos combates
librados en la región central, en que se hicieron fuertes en las montañas."
Y como les decía, en dos ocasiones estuvieron en
las seis provincias, incluyendo el sur de la provincia
¿Cuántos compañeros cayeron en esa lucha, y muchos
más, como consecuencia del terrorismo de Estado que llevamos años
padeciendo? Murieron 3 478 cubanos,
incluyendo algunas cantidades menores de niños y niñas, mujeres, inocentes que
no estaban participando en ninguna lucha; incapacitados, 2 099; total, 5 577
cubanos y cubanas, incluyendo hasta atentados a nuestras embajadas, y uno,
incluso, en
Resistimos, creo que es el mérito mayor de nuestro
pueblo, el mérito mayor nuestro; resistimos y estamos aquí, y se está
produciendo este acontecimiento trascendental, que hace un instante yo le decía
a Felipe: ¡Cuánto lamento que no sea
Fidel el que esté sentado aquí!, aunque nos debe estar viendo por televisión
(Aplausos).
Al narrarles estas anécdotas, que pido me
disculpen, lo hacía para resaltar por qué para nosotros este es un
acontecimiento de enorme trascendencia; y, por lo tanto, paso al texto escrito,
y pido disculpas por haberme pasado unos minutos de los que tenía planificado.
Estimado y querido Presidente Felipe Calderón;
Distinguidos y distinguidas presidentas, jefes de
Estado y de Gobierno:
Deseo ante todo expresar nuestro agradecimiento a
aquellos gobiernos, a todos, que promovieron la plena incorporación de Cuba al
Grupo de Río. La decisión adoptada por los cancilleres el pasado 13 de
noviembre en México, en la ciudad de Zacatecas, es reflejo del momento singular
que viven América Latina y el Caribe.
A usted, Presidente Calderón, deseo agradecerle
sus palabras, como a todos los que han
hecho uso de ella en la tarde de hoy, y expresarle el reconocimiento de Cuba al
papel desempeñado por su país a favor del fortalecimiento del Grupo de Río
desde que asumió
Compartimos la aspiración de que el Grupo de Río
sea cada vez más representativo, con la incorporación de todas las naciones que
componen esta vasta región latinoamericana y caribeña.
Cuba ingresa al Grupo de Río con el propósito de
fomentar la cooperación y solidaridad entre nuestras naciones. Lo hace con el deseo de trabajar a favor de
la justicia, la paz, el desarrollo y el entendimiento entre todos nuestros
pueblos.
Participa compartiendo el apego mutuo al Derecho
Internacional, a
Nos incorporamos con el compromiso de ser fieles a
los principios de la política exterior de
Esa ética invariable es fundamento de los lazos de
hermandad con los pueblos del continente, y es nuestra firme voluntad continuar
fortaleciéndolos. No me refiero en nada
a lo de
Antes de que
Cuba entre a
Evo, incluso, decía que Cuba debe ser miembro de
una OEA sin norteamericanos. Nosotros no
podemos, por las razones que les estuve explicando y otras muchas que harían
extensa esta reunión, con norteamericanos o sin norteamericanos, ingresar a
Muchas gracias por la paciencia que han tenido
escuchando estas últimas palabras (Aplausos)