|
Ataque Inmediato Global: la superioridad
militar mundial sin armas nucleares Por Rick Rozoff
Stop NATO -
2010-04-15 Traducido del inglés para
Rebelión por Germán Leyens
Se puede ganar una guerra sin librarla. Se puede vencer
si un adversario sabe que es vulnerable a un ataque instantáneo e indetectable,
abrumador y devastador, sin la posibilidad de defenderse o de tomar represalias.
Lo que se aplica a un país en particular también vale
para todos los adversarios potenciales y ciertamente para cualquier otra nación
del mundo. Existe sólo un país con la capacidad militar y
científica y que ha proclamado abiertamente su intención de lograr esa
capacidad. Esa nación es la que su actual jefe de Estado definió en diciembre
pasado como la única superpotencia militar del mundo. [1] Un país que aspira
a seguir siendo el único Estado en la historia que ejerce la dominación
militar de espectro completo en la tierra, en el aire, en los mares y en el
espacio. Que mantiene y extiende bases militares y tropas,
grupos de batalla de portaaviones y bombarderos estratégicos sobre y en casi
cada latitud y longitud. Que lo hace con un presupuesto de guerra récord
posterior a la Segunda Guerra Mundial de 708.000 millones de dólares para el
próximo año. Después de lograr esa situación en gran parte por
haber sido el primer país que desarrolló e utilizó armas atómicas, está ahora
en condiciones de fortalecer su supremacía global a través del reemplazo de
la opción nuclear. Entre 1999 y 2003 EE.UU. dirigió tres grandes
guerras en menos de cuatro años contra Yugoslavia, Afganistán e Irak y en los
tres casos envió entre decenas y cientos de miles de soldados después de
ataques aéreos y con misiles. El Pentágono estableció bases militares en las
tres zonas de guerra y, aunque la contaminación con uranio empobrecido y
bombas de racimo sigue existiendo en los tres países, los soldados estadounidenses
no han tenido que enfrentar un terreno irradiado. Sería superfluo y demasiado
costoso en muchos sentidos lanzar un ataque nuclear si un ataque convencional
sirve para el mismo fin. El 8 de abril los presidentes de EE.UU. y Rusia,
Barack Obama y Dmitri Medvedev, firmaron un nuevo Tratado de Reducción de
Armas Estratégicas (START por sus siglas en inglés) en la capital checa Praga
para reducir sus respectivos arsenales nucleares y sistemas de lanzamiento
(sujeto a ratificación por el Senado de EE.UU. y la Duma rusa). Antes,
durante la misma semana, publicó su nuevo Estudio de la Postura Nuclear (NPR)
que por primera vez pareció abandonar el primer uso de armas nucleares. Parecería que la sombría nube nuclear que ha
colgado sobre la cabeza de la humanidad durante los últimos 65 años se
estuviera disipando. Sin embargo EE.UU. conserva 1.550 ojivas
nucleares desplegadas y 2.200 (según algunos cálculos 3.500) más almacenadas
y una tríada de vehículos de lanzamiento terrestres, aéreos y submarinos. Lo que es más alarmante, sin embargo, es que
Washington sigue adelante con el proyecto de reemplazar la espada y el escudo
nuclear –para chantaje y disuasión – por un modelo no nuclear que podría
desestabilizar el anterior “equilibrio del terror” que ha sido una pesadilla
criminal durante seis décadas, pero con sesenta años sin una guerra masiva de
misiles. La nueva espada, o lanza, integra planes para
sistemas de armas convencionales de primer ataque empleando la misma tríada
de componentes de tierra, aire y mar –más el espacio – y el escudo es una red
mundial de despliegues de misiles interceptores, también en las cuatro áreas.
El Pentágono se propone poder atacar primero e impunemente. El arsenal no nuclear utilizado para neutralizar
y destruir las defensas aéreas y estratégicas, potencialmente todas las
fuerzas militares importantes de otras naciones, consistirá en misiles
balísticos intercontinentales, misiles balísticos adaptados a lanzamiento
desde submarinos, misiles crucero y bombarderos hipersónicos, y bombarderos
estratégicos “super-stealth” capaces de evitar la detección por radar y así
evitar las defensas basadas en tierra y aire. Cualesquiera misiles de alcance corto, intermedio
y largo que queden en el país atacado serán en teoría destruidos después de
ser lanzados por misiles interceptores cinéticos, capaces de destruir por
impacto. Si los misiles neutralizados portaran ojivas nucleares, la
precipitación radioactiva ocurriría sobre el país que los lanza, sobre un
área marítima cercana u otra nación elegida por EE.UU. Un comentario ruso de hace tres años describió la
interacción entre el primer ataque y los sistemas de misiles interceptores
como sigue: “Se puede invertir en el
desarrollo de un misil antibalístico (ABM) verdaderamente efectivo y de armas
de primer ataque, por ejemplo, en sistemas convencionales de alta precisión.
El objetivo final es crear la capacidad para un primer ataque desarmante
(nuclear, no nuclear o mixto) del potencial nuclear estratégico del enemigo.
El ABM destruirá todo lo que sobreviva el primer golpe.” [2] El tan retrasado Informe del Estudio de la
Postura Nuclear de este mes reafirma los planes del Pentágono de “mantener un disuasivo
nuclear creíble y de reforzar las estructuras de seguridad regionales con
defensas de misiles…” [3] También confirma que la incorporación de “sistemas no nucleares a
los objetivos de disuasión regional y de seguridad de EE.UU. será preservada
evitando limitaciones en la defensa de misiles y preservando opciones para el
uso de bombarderos pesados y de sistemas de misiles de largo alcance en
tareas convencionales.” En una conferencia de prensa del 6 de abril sobre
el Estudio de la Postura Nuclear con el secretario de defensa Robert Gates,
el jefe del Estado Mayor Conjunto, almirante Michael Mullen, la secretaria de
Estado Hillary Clinton y el secretario de energía Steven Chu, Gates dijo que “mantendremos la tríada
nuclear de ICBM [Misiles balísticos intercontinentales], aviones con
capacidad nuclear y submarinos con misiles balísticos” y “seguiremos
desarrollando y mejorando capacidades no nucleares, incluyendo defensas de
misiles regionales.” Mullen habló de “defender los intereses vitales de
EE.UU. y los de nuestros socios y aliados con una mezcla más equilibrada de
medios nucleares y no nucleares que la que tenemos a nuestra disposición
actualmente.” [4] El Informe del Estudio de Defensa con Misiles
Balísticos del 1 de febrero, señaló que “EE.UU. mantendrá un
enfoque adaptable por fases de la defensa con misiles” y “desarrollará
capacidades móviles y relocables.” Además, “el gobierno está comprometido con
la implementación de un nuevo Enfoque Europeo Adaptable por Fases dentro de
un contexto de la OTAN. En Asia Oriental, EE.UU. trabaja para mejorar las
defensas con misiles mediante una serie de relaciones bilaterales. EE.UU.
también mantendrá una cooperación reforzada con una serie de socios en
Oriente Próximo.” [5] El Informe del Estudio Cuadrienal de Defensa de
febrero habla de planes similares. El Estudio “presenta dos objetivos
claros. Primero, reequilibrar aún más las capacidades de las Fuerzas Armadas
de EE.UU. para imponerse en las guerras actuales, mientras crea las
capacidades requeridas para encarar futuras amenazas.” Señala que “EE.UU. sigue siendo la
única nación capaz de proyectar y sostener operaciones a gran escala en
distancias extensas” con “con una fuerza militar de 400.000 miembros…
estacionados en posiciones avanzadas o desplegados por todo el mundo,” y que
está “capacitada por capacidades cibernéticas y espaciales y reforzada por
capacidades estadounidenses para rechazar los objetivos de sus adversarios
mediante la defensa balística de misiles…” Uno de sus objetivos clave es “expandir las futuras
capacidades de ataque de largo alcance” y promover el “rápido crecimiento de las
capacidades de defensa con misiles balísticos basados en mar y tierra.” [6] EEUU también intensifica los programas de guerra
espacial y cibernética con el potencial de paralizar los sistemas de
vigilancia y comando militar, control, comunicaciones, informáticos y de
inteligencia de otras naciones, llevándolas a la indefensión en todos los
ámbitos, fuera del táctico más básico. El programa según el cual Washington desarrolla
su capacidad de armas convencionales para suplementar su anterior estrategia
nuclear es llamado Ataque Global Inmediato (PGS por sus siglas en inglés), al
que se refiere alternativamente como Ataque Global Inmediato Convencional
(CPGS). Global Security Newswire escribió recientemente
sobre la propuesta de START II que “miembros de la elite
política de Rusia están preocupados por lo que el acuerdo dice o no dice
sobre los sistemas de defensa de misiles balísticos de EE.UU. y de “ataque
inmediato global…” [7] De hecho, el sucesor de START I no dice nada
sobre políticas estadounidense de misiles interceptores o de primer ataque
convencional, y al hacerlo dice todo al respecto. Es decir, el nuevo tratado
no las limita o afecta de ninguna manera. Después de la ceremonia de firma en Praga el 8 de
abril el Departamento de Estado de EE.UU. emitió una hoja de datos sobre el
Ataque Global Inmediato que señalaba: “Punto clave: el Nuevo
Tratado START no contiene ninguna restricción sobre el potencial actual o
planificado de ataque global inmediato convencional de EEUU” A modo de información sobre los antecedentes y
para suministrar un marco para la actual estrategia militar de EE.UU. agregó:
“El crecimiento de
capacidades militares convencionales sin rival de EE.UU. ha contribuido a
nuestra posibilidad de reducir el papel de armas nucleares en la disuasión de
ataques no nucleares… El Departamento de Defensa (DoD) explora actualmente
toda la gama de tecnologías y sistemas para una capacidad de Ataque Global
Inmediato Convencional (CPGS) que podría ofrecer al presidente opciones más verosímiles
y técnicamente adecuadas para encarar amenazas nuevas y en desarrollo.” [8] Al describir las partes constituyentes de PGS, el
comunicado de prensa del Departamento de Estado también reveló: “Los esfuerzos actuales también
examinan tres conceptos: Vehículo de Tecnología Hipersónica, Misil de Ataque
Convencional, y Arma Hipersónica Avanzada. Esos proyectos son administrados
por la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada (DARPA), el Centro
Espacial y de Misiles de la Fuerza Aérea de EE.UU., y el Comando Espacial y
de Defensa de Misiles del Ejército respectivamente… El límite [de START II]
acomodaría todos los planes que EE.UU. podría desarrollar durante la vida de
ese Tratado para desplegar ojivas convencionales en misiles balísticos.” En lenguaje tan inequívoco como el conocido del
Departamento de Estado, la declaración agrega: “El nuevo START protege
la capacidad de EE.UU. de desarrollar y desplegar una capacidad de CPGS. El
Tratado no prohíbe de ninguna a manera la construcción o el despliegue por
EE.UU. de misiles balísticos con armas convencionales.” El Departamento de Defensa “estudia el CPGS dentro
del contexto de su portafolio de todas las capacidades de ataque no nuclear
de largo alcance incluyendo sistemas basados en tierra y en el mar, así como
bombarderos porta-misiles y/o de penetración…” [9] Los misiles no nucleares a los que se refiere han
sido diseñados para atacar cualquier sitio en la tierra dentro de sesenta
minutos, pero como alardeó recientemente el principal propugnador de PGS, el
vicejefe del Estado Mayor Conjunto, general de marines James Cartwright: “Al extremo,” se podrían
realizar ataques en “300 milisegundos.” [10] Hablando del tercio de la fuerza aérea en la
triada GPS –misiles crucero con armamento nuclear lanzados desde bombarderos
B-52, aviones sin tripulación X-51 que pueden volar a El 21 de enero el vicesecretario de defensa
William Lynn llamó a que se colocara al Pentágono “en una base permanente
para librar conflictos de baja intensidad a fin de mantener la dominación
aérea y tener la capacidad de atacar cualquier objetivo sobre la Tierra en
todo momento… La próxima prioridad en la guerra aérea para el Pentágono es el
desarrollo de una próxima generación de capacidad de ataque de penetración
profunda que pueda triunfar sobre defensas aéreas avanzadas…” [12] En un análisis en Global Security Network
intitulado “Coste de ensayar un
misil estadounidense de ataque global podría llegar a 500 millones de dólares,”
Elaine Grossman escribió: “El gobierno de Obama ha solicitado 239.900
millones de dólares para investigación y desarrollo de ataque global
inmediato por parte de los servicios militares en el año fiscal 2011… Si los
niveles de financiamiento se mantienen como han sido anticipados en los
próximos años, el Pentágono habrá gastado unos 2.000 millones de dólares en
ataque global inmediato para fines del año fiscal 2015, según documentos presupuestarios
presentados el mes pasado al Congreso.” [13] El componente basado en tierra de PGS, misiles
balísticos intercontinentales Minuteman con una carga convencional, “serán lanzados
inicialmente hacia el espacio como un misil balístico, enviarán un ‘vehículo
de ensayo hipersónico’ para que planee y maniobre hacia una destinación
programada, la que podría ser actualizada o modificada por control remoto
durante el vuelo.” [14] El mes pasado Defense News publicó un artículo
con el título “EE.UU. apunta a armas de precisión para las guerras del Siglo
XXI,” que incluía este pasaje: “Para contrarrestar…
defensas aéreas, el Pentágono quiere construir una multitud de armas de
precisión que pueden alcanzar cualquier objetivo desde miles de kilómetros.
Conocidas como una familia de sistemas, esas armas podrían incluir todo lo
que la Fuerza Aérea escoja como su próximo bombardero, un nuevo conjunto de
misiles crucero e incluso, algún día, armas hipersónicas, desarrolladas bajo
el programa de Ataque Global Inmediato del Pentágono, lo que otorgaría la
velocidad y el alcance de un misil balístico intercontinental a una ojiva
convencional.” [15] Un reciente informe del Washington Post sobre PGS
citó la advertencia del ministro de exteriores ruso Sergei Lavrov de que “será difícil que los
Estados del mundo acepten una situación en la cual desaparezcan las armas
nucleares, pero que emerjan armas que no son menos desestabilizadoras en
manos de ciertos miembros de la comunidad internacional.” [16] La misma fuente agregó: “el gobierno de Obama…
ve los misiles como un eslabón en una gama de armas defensivas y ofensivas
que podrían terminar por reemplazar las armas nucleares,” y citó a
Cartwright, del Pentágono, que afirmó: “La disuasión ya no puede basarse sólo
en armas nucleares. Tiene que ser más amplia.” [17] El día siguiente, el Independent británico
publicó un artículo cuyas siguientes citas deberían desengañar a cualquiera
que albergara esperanzas de que el mundo post-nuclear de Washington sea algo
más seguro: Refiriéndose a misiles balísticos
intercontinentales PGS con (por lo menos en teoría) ojivas convencionales, el
periódico advirtió que: “Una vez que hayan sido
lanzados, podría ser difícil distinguir sus cargas convencionales de las
nucleares. Esto, a su vez, podría gatillar accidentalmente una represalia
nuclear por parte de Rusia u otra potencia con armas similares. “Otro peligro es que si
el tema ya no son las armas nucleares, haya una tentación mayor para que los
comandantes militares estadounidenses tomen más a la ligera la orden de realizar
ataques. Y a menos que se pueda confiar enteramente en informaciones de
inteligencia, las probabilidades de que sean atacados objetivos equivocados
son elevadas.” [18] Responsables estadounidenses han discutido la
perspectiva de lanzar semejantes misiles a una altura inferior que la
utilizada por ICBM nucleares, pero se necesitaría un grado casi ilimitado de
confianza –o de credulidad– por parte de responsables militares rusos o
chinos para que confíen en la garantía de que los ICBM dirigidos hacia o
cerca de su territorio no portaran realmente armas nucleares, sea cual sea la
distancia de la superficie de la Tierra a la que volaran. En 2007, un año después que el Pentágono
anunciara por primera vez sus planes de Ataque Global inmediato, un analista
ruso escribió que “a los estadounidenses no les preocupa especialmente su
arsenal nuclear” y que “han estado calculando exhaustivamente las verdaderas
amenazas a su seguridad a fin de estar listos para ir a la guerra, si fuera
necesario en serio, y agrega que “El Siglo XX vio dos guerras mundiales y una
tercera surge amenazadoramente.” “A pesar de la amenaza
obvia para la civilización, EE.UU. podría adquirir pronto armas orbitales
bajo el plan para Ataque Global Inmediato. Éstas le darán la capacidad para
realizar un ataque convencional virtualmente en cualquier sitio del mundo
dentro de una hora.” [19] Elaine Grossman escribió el año pasado: “Una vez que sea
construido, se espera que el Misil de Ataque Convencional combine cohetes
impulsores con un ‘vehículo de entrega de carga’ de vuelo rápido capaz de
llevar un proyectil de energía cinética contra un objetivo. Al llegar a su
punto final, el proyectil se dividiría en docenas de fragmentos letales
potencialmente capaces contra seres humanos, vehículos y estructuras, según
funcionarios de la defensa…” [20] Un escenario horripilante comparable de los
efectos de un ataque de PGS, éste de la versión basada en el mar, apareció
hace tres años en Popular Mechanics: “En el Pacífico, emerge
un submarino nuclear de la clase Ohio, listo para la orden de lanzamiento del
presidente. Cuando llega la orden, el submarino dispara hacia el cielo un
misil Trident II de 65 toneladas. Dentro de 2 minutos, el misil vuela a más
de “En la cúspide de su
parábola, en el espacio, las cuatro ojivas del Trident se separan y comienzan
su descenso hacia el planeta. “Volando a “Sobre el objetivo, las
ojivas detonan, haciendo llover sobre el área miles de barras – cada una con
12 veces la fuerza destructora de un bala de calibre .50. Todo lo que se
encuentra dentro de El 7 de abril de este año, el jefe del Estado
Mayor Conjunto de las fuerzas armadas rusas, general Leonid Ivashov escribió
una columna llamada “La sorpresa nuclear de Obama.” Con referencia al discurso del presidente de
EE.UU. en Praga hace un año –“La existencia de miles
de armas nucleares es el legado más peligroso de la Guerra Fría”– y su firma
del acuerdo START II en la misma ciudad el 8 de abril, el autor dijo: “No se puede descubrir
en la historia de EE.UU. durante el siglo pasado un solo ejemplo de servicio
sacrificatorio de las elites estadounidenses para la humanidad o para los
pueblos de otros países. ¿Sería realista esperar que la llegada de un
presidente afro-estadounidense a la Casa Blanca cambie la filosofía política
del país, orientada tradicionalmente a lograr la dominación global? Los que
creen que algo semejante sea posible deberían tratar de comprender por qué
EE.UU. –el país con un presupuesto militar mayor que los de todos los demás
países del mundo en su conjunto– sigue gastando enormes sumas de dinero en
preparativos para la guerra.” [22] En una referencia específica al PGS, detalló que “El concepto de Ataque
Global Inmediato prevé un ataque concentrado utilizando varios miles de armas
convencionales de precisión en “El concepto del Ataque
Global Inmediato tiene el propósito de asegurar el monopolio de EE.UU. en el
campo militar y ampliar la brecha entre ese país y el resto del mundo. En
combinación con el despliegue de defensa de misiles que supuestamente debería
mantener a EE.UU. inmune contra ataques de represalias de Rusia y China, la
iniciativa de Ataque Global Inmediato va a convertir a Washington en un
dictador global de la era moderna. “Esencialmente, la nueva
doctrina nuclear de EE.UU. es un elemento de la nueva estrategia de seguridad
de EE.UU. que sería descrita de modo más adecuado como la estrategia de
impunidad total. EE.UU. aumenta su presupuesto militar, da rienda suelta a la
OTAN como gendarme global, y planifica ejercicios en una situación real en
Irán para probar la eficiencia en la práctica de la iniciativa de Ataque Global
Inmediato. Al mismo tiempo, Washington habla de un mundo totalmente libre de
armas nucleares.” [23]
1) Obama Doctrine: Eternal War For Imperfect Mankind |