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América Latina: la hambruna made in USA Nil
NIKÁNDROV 29.01.2010
"El bloqueo económico, comercial y financiero, establecido por
Estados Unidos, sigue siendo la expresión más clara de la política cruel e
inhumana, desprovista de toda legitimidad y legalidad, cuyo objetivo es
aplastar Todo un complejo de
"actividades operativas" para estimular motines "espontáneos"
de hambruna, los servicios especiales de EEUU trataban de realizarlo en
Venezuela. Después del intento fracasado en abril de 2002 de derrocar al
presidente Chávez, Washington dio la "luz verde" a una operación de
varias etapas en Venezuela para crear un agudo déficit de productos
alimenticios de primera necesidad. El aceite, la harina
de maíz, los huevos, el azúcar, la carne, la leche, el café, todo eso comenzó
a desaparecer de forma esporádica de los mostradores acompañado con una
intensa campaña de intimidación en los medios de difusión masiva tipográficos
y los medios de información electrónicos, que se encontraban bajo el control
de la oposición. La administración de
J.Bush sometió a una colosal presión a los tradicionales suministradores
extranjeros de los productos alimenticios al mercado venezolano, a pesar de
la presencia de contratos, pagos realizados, garantías y otros mecanismos de
seguro, que garantizan la continuidad de los suministros. Al complot habían
estado involucrados los grandes productores agropecuarios en la propia
Venezuela. En las declaraciones
de personalidades oficiales estadounidenses con la crítica del "régimen
antihumano de Chávez" apareció un tema nuevo: aparentemente en aras de
la realización de su proyecto socialista "está matando de hambre"
al pueblo venezolano. Acelerando evidentemente los acontecimientos,
Condoleeza Rice, la secretaria de estado estadounidense de aquel entonces,
declaró sobre los motines de hambruna en Venezuela. Pero Washington no
logró desenrollar la espiral del hambre en Venezuela. Hugo Chávez avisó a los
productores agropecuarios y los propietarios de los centros comerciales sobre
la firme disposición del gobierno de nacionalizar cualquier planta, empresa o
granja agrícola, que vaya a tomar parte en el sabotaje alimenticio. Por eso
aún en el propio pico de "la hambruna según el guión
norteamericano", se pudo adquirir sin dificultades algunas (si no en la
tienda, entonces en el mercado), todos aquellos productos, que habían sido
declarados "en déficit". Los
"halcones" de Bush lo lograron intimidar a los suministradores
extranjeros, los petrodólares de Chávez, como regla general, estaban por
encima del chantaje y las amenazas de "arreglárselas"… Reincidencias del
hambre surgen permanentemente, con mayor tragedia, en aquellos países del
continente, que están incluidos desde la época de "la guerra fría"
hasta nuestros días en la esfera de "los intereses vitales" de
EEUU. Hoy el grupo de los estados, cuya población tropieza de una manera más
seria con el problema de la falta crítica de los alimentos, está formado por
México, Guatemala, Honduras, Colombia, Perú y Haití. Es suficiente echar un
vistazo al Internet para darse cuenta: el hambre está marchando con el frente
ancho por el continente. A veces en los medios occidentales de comunicación
masiva en calidad de los países hambrientos se mencionan Nicaragua y Ecuador.
Los propagandistas pronorteamericanos tratan no recordar, que antes de pasar
a la categoría de los estados "populistas", estos países habían
sido el objetos de las reformas neoliberales de choque. Hasta ahora los
gobiernos de Ortega y Rafael Correa están pagando las consecuencias
devastadoras de los despiadados experimentos económicos. Washington demuestra
constantemente "la preocupación" por el hecho de que los gobiernos
de muchos países de América Latina "desatienden" las tareas de la
seguridad alimenticia, confiando plenamente a la ayuda del Norte. El
surgimiento de los llamados "corredores del hambre" en América
Latina, cuando por causa de sequías o malas cosecha sufren vastas regiones,
crea pretextos adicionales para la intromisión de EEUU. Es muy característico
el ejemplo de Guatemala, donde últimamente murieron de hambre no menos de 500
personas, y Álvaro Colom, el presidente del país, fue obligado a declarar la
situación de emergencia. Una escena
conmovedora: el embajador norteamericano en Guatemala, Steven Macfarland,
visitó en el hospital a los niños indígenas, cuyas vidas habían sido salvadas
gracias a los productos de alimentación infantil estadounidenses. He aquí
otro video-fragmento con Macfarland: participa personalmente en la
distribución de paquetes alimenticios a los guatemaltecos, agotados por la
desnutrición. El carácter
"escénico-comercial" de la filmación es evidente: la cara triste de
otro indígena más se ilumina con una sonrisa de alegría, cuando el paquete
esperado pasa a sus manos. Después suenan las palabras de agradecimiento a
Estados Unidos. En la primera plana se muestra un muro de sacos bien presentados
con frijoles y arroz, destinados para la distribución. En todos los sacos se
ve una inscripción estándar: USAID (United States Agency for International
Development) – Agencia Estatal de EEUU para el desarrollo internacional. La semejante beneficencia
cosmético-espectacular es rutinaria para los embajadores de EEUU en América
Latina. Ahora USAID y el Ministerio de agricultura de EEUU se están ocupando
de una forma activa de los "corredores" guatemalteco y el hondureño.
Durante el período de gobernación del presidente progresista Jacobo Arbenz
(1951-1954) Guatemala trataba de realizar una reforma agraria de gran escala,
ya que los dueños de la tierra eran grandes clanes oligárquicos y
corporaciones norteamericanas, en primer lugar, "United Fruit". Sin embargo, Estados
Unidos declaró a Arbenz "comunista", organizó una intervención
armada de "la oposición" y lo derrocó. El nuevo régimen
pronorteamericano suspendió en seguida todos los decretos de Arbenz de la
reforma agraria. Lo mismo lo estamos viendo hoy en Honduras: Porfirio Lobo,
el títere norteamericano, está dispuesto a poner la cruz sobre los planes del
derrocado "populista" Manuel Zelaya de modernizar la agricultura en
colaboración con los países, miembros del ALBA, el proyecto bolivariano de
integración. Como consecuencia, la
conservación de las reminiscencias coloniales en la agricultura, que no
habían sido superadas antes de comienzo del siglo XXI. Washington se resiste
con persistencia a todos los intentos de modernizar el sector agrario tanto
en Guatemala, como en otros países de América Central, ya que la colaboración
mutuamente provechosa con los círculos oligárquicos había sido probada por el
tiempo y fijada por la sangre de "la lucha conjunta" contra las
agrupaciones guerrilleras de izquierda marxista, y la llegada de la nueva
generación de los políticos amenaza con consecuencias impredecibles para el
mandoneo incontrolable de EEUU. Por eso en vez de ayudar realmente a las
reformas en la agricultura de estos países, Washington prefiere la política
de dádivas individuales. ¡La práctica comprobada "de la rienda
corta", del chantaje del hambre! Al comienzo de su
gobierno, al presidente de Guatemala A. Colom, le atraía evidentemente la
pléyade "populista" de los dirigentes latinoamericanos, incluso
visitó Ahora Colom colabora
con Estados Unidos en todas las direcciones. En particular, en el país se
están creando centros de apoyo para contrarrestar los regímenes "populistas"
en la región (se enmascaran como bases para "la lucha" contra el
narcotráfico). Sin embargo, a pesar de "la amistad" con Obama, la
mitad de los 13 millones y medio de los guatemaltecos siguen encontrándose al
borde del hambre, los pronósticos para la cosecha del maíz y los frijoles en
el año 2010 son más que alarmantes, pero es la principal comida de los
habitantes del país. El funcionario
profesional de "El hambre es un problema del plano moral, una amenaza para la
estabilidad política y social. La desnutrición es un fenómeno crónico en
Guatemala. Hace tiempo ha llegado el momento para que todos los
representantes de la sociedad y el gobierno usen las reservas, que tiene el
país, para poner fin a todos los casos de la desnutrición. Es necesario
prestar una atención especial a las mujeres embarazadas y lactantes, así como
a los niños pequeños, porque son ellos, quienes más que todos necesitan la
ayuda. Tienen que hacerse ciudadanos sanos, competentes y laboriosos, que le
ayuden a Guatemala en la realización de su enorme potencial". Muchos
en América Latina, al analizar el problema del hambre en el continente,
llegan a la conclusión de que la élite gobernante de EEUU, que defiende los
intereses "del mil millones de oro", se orienta a la receta
neomaltusiana de deshacerse a cualquier precio de la población
"sobrante". Los "sobrantes" son en primer lugar los
habitantes de las fajas de la pobreza en las ciudades, el campesinado sin
tierras, los indígenas y, claro está, los negros. En la tarea de deshacerse
de ellos ayudan las guerras, conflictos armados internos, epidemias y
pandemias, catástrofes dirigidas de la naturaleza, el hambre, provocado artificialmente.
"Proyectos" de gran escala de este género ya se están realizando
por Estados Unidos. |