Irak Geopolítica

 

PARTE IV: La carga de ser una Superpotencia

Por Henry C K Liu

Primer aparecido en Asia Times Online el 15 de septiembre de 2004

 

PARTE I: Geopolítica en Irak un Viejo Juego

PARTE II: Cizañas Geopolíticas en la Cuna de la Civilización

PARTE III: Una Selva Geopolítica Venenosa

 

 

Reconstrucción de Irak, con una pequeña ayuda norteamericana.

 

El 20 de agosto de 1988 se firmó un acuerdo de cese de fuego entre Irak e Irán. Irak entonces reconstruyó su capacidad militar con créditos bancarios y tecnología de Europa Occidental y los Estados Unidos, financiado principalmente por Arabia Saudita. Cinco días después del cese de fuego, Saddam Hussein envió aviones y helicópteros al norte de Irak para empezar ataques químicos masivos contra los separatistas curdos. En Septiembre de 1988 el Departamento de Comercio norteamericano aprobó de nuevo el embarque de ántrax y botulismo de calidad para armas a Irak para  uso en operaciones de seguridad domésticas. En ese mes el secretario auxiliar de estado Richard Murphy dijo:

 

"La relación EEUU-iraquí es... importante a nuestros objetivos políticos y económicos a largo plazo".

 

Ese diciembre, Dow Chemical vendió u$s 1.5 millones en pesticidas a Irak, a pesar del conocimiento que éstos se usarían domésticamente en armas químicas. Se emprendieron brutales acciones contra los separatistas curdos en 1988 en el norte de Irak, donde Ali Hassan al-Majid fue acusado de ordenar el ataque con gas contra civiles que mató casi 5,000. Tomó seis años y un cambio en las condiciones geopolíticas antes que EEUU derramase lágrimas de cocodrilo por la tragedia.

 

EEUU ayudó legal e ilegalmente al ejército de Saddam para construirse en la máquina de guerra más poderosa en Medio Oriente fuera de Israel. EEUU proporcionó agentes químicos y biológicos y tecnología a Irak cuando este sabía que estaba usando armas químicas contra los iraníes. EEUU proporcionó inteligencia e información de planificación de batallas a Irak cuando aquéllos planes de batalla incluían el uso de cianuro, gas mostaza y agentes nerviosos. EEUU bloqueó la censura de la ONU del uso de armas químicas de Irak. EE.UU. continuó proporcionando materiales y tecnología para estas armas de destrucción masiva a Irak, en un momento en que era conocido que Saddam estaba usando esta tecnología para matar los separatistas curdos. EEUU no actuó solo en este esfuerzo. La Unión Soviética y después Rusia eran el proveedor de armas más grande, pero Gran Bretaña, Francia y Alemania también estaban envueltas en el embarque de armas y tecnología. Todos vendieron armas a ambos lados de la guerra.

 

Búsquedas de Irak para identidad

 

Desde 1958, cuando el último persistente gobierno iraquí pro-occidental en Bagdad fue derrocado, y las relaciones diplomáticas entre EEUU e Irak formalmente se rompieron nueve años más tarde, el conocimiento de primera mano de Irak y los regímenes sucesivos que lo habían gobernado subsecuentemente, ha sido inaccesible para funcionarios mayores en Washington, cuya fijación de anti-comunismo global los dejaron con poco interés sobre sutilezas. EEUU había operado grandemente en un vacío político sin el apoyo de entender totalmente a Irak, de su gente y más importante de las preocupaciones que motivaron a sus líderes. Mucha de la política norteamericana en Irak ha estado basada en el consejo de inclinados iraquíes exiliados, académicos oportunistas y partisanos pro-Israel.

 

No obstante la propensión de Washington de demonizar a sus últimos enemigos, líderes iraquíes, por lo menos aquéllos no habiendo sido impuestos por poderes extranjeros, ni los líderes independientes diferentes en cualquier otra parte, están motivados y constreñidos por su percepción de las aspiraciones populares que son formadas por la auto-imagen colectiva de una nación, historia y tradición cultural. La auto-imagen de los pueblos árabes es una de personas largamente victimizadas, más recientemente a manos del imperialismo occidental e históricamente de prejuicio cristiano, perseguidos por su etnicidad árabe y herencia islámica. Irak, como todas las naciones de Medio Oriente, aspira a ser finalmente libre de la intervención extranjera en sus asuntos domésticos, para disfrutar de un alto estándar de vida en paz y armonía consistente a sus riquezas de petróleo como un regalo de Dios. Estas aspiraciones nacionales han sido formadas por una historia de orgullo nacional herido, de traición por aliados extranjeros que aprovecharon su rivalidad inter-tribal, de evolución del nacionalismo, de tensión étnica, religiosa y lingüística, y presión demográfica de una población en aumento juvenil e impaciente. En Irak, como en muchos otros países en la región, más de la mitad de la población de 25 millones está debajo de la edad de 25, quienes no han acumulado ningún recurso que proporcionaría incentivo para ser políticamente conservador.

 

Además de la historia, la política Iraquí es influenciada por su locación y geografía, clima y disponibilidad de agua, que de muchas maneras es más crítica que el petróleo. La escasez de agua en el Medio Oriente, intensificada por la rápida urbanización e industrialización, ha puesto más importancia en los dos ríos de Irak, el Tigris y el Éufrates. Incluso con la ascendencia del petróleo como fuente de riqueza, la agricultura descansa en agua renovable como fuente principal de empleo. Estos factores han influido en los modelos de establecimiento, tribalismo, utilización del recurso y desarrollo de la economía regional diversa. Por ejemplo, el hecho que estos dos ríos inundan entre abril y junio, demasiado tarde para las cosechas de invierno y demasiado temprano para las cosechas de verano, significa que la agricultura depende de la irrigación, que ha estado bajo el control del gobierno central desde la creación del estado de Irak, implementado con la cooperación de diversos grupos étnicos, religiosos y tribales. El agua pudo unir a la población iraquí más que el petróleo. Bagdad, localizada en el centro del país, descansa en la zona de transición entre el norte y el sur donde el Tigris se vuelve navegable y la irrigación a gran escala es posible. La ciudad capital es un centro histórico de comercio y comunicación.

 

Los límites presentes de Irak, indefinidos hasta 1926, fueron dibujados en el siglo 20 por intereses políticos y económicos europeos, con poca consideración para modelos demográficos indígenas. Hay una tensión entre el estado iraquí, representando la autoridad central dentro de sus fronteras, y la nación iraquí, una sociedad tribal dividida por el cisma religioso. Como Faisal, primer rey Hashemita de Irak, lamentó en los tempranos 1930:

 

"Yo digo en mi corazón lleno de tristeza que no hay todavía en Irak un pueblo iraquí".

 

Este es el argumento raíz del Pan-Arabismo en política Iraquí. La historia del Partido Socialista Árabe Ba'ath refleja la evolución de la política en Medio Oriente, en eso ha partido de la ideología formal de sus fundadores originales para adoptar medidas pragmáticas para resolver problemas reales dentro de una visión mundial arábiga/islámica. La guerra con Irán, el conflicto más costoso y sangriento que no involucró directamente a un poder occidental desde la Segunda Guerra Mundial, y la incorporación iraquí de Kuwait, no eran meramente conflictos acerca de las fronteras, o el acceso al canal de agua Shatt al-Arab. La guerra de Irán-Irak era un choque entre el fundamentalismo islámico extremista desposado por el Ayatola Ruhollah Khomeini de Irán y el nacionalismo pan-árabe de los ba'athistas, ambos en y fuera de Irak.

 

La no-reconciliación de las dos ideologías contrarias está basada en el rechazo iraní de limitar el fundamentalismo islámico radical dentro de un país, y la resistencia ba'athista a una revolución islámica mundial, manifestada en Irak como resistencia a la incitación iraní de la gran población shi'ita en Irak, muchos de los cuales son descendientes de iraníes. La incorporación de Kuwait era un cumplimiento del nacionalismo Pan-árabe.

 

Irak, situado en el flanco oriental del mundo árabe, esta encajonado entre dos formidables poderes no-árabes históricos que han sobrevivido como los estados modernos de Turquía e Irán, con quienes Irak comparte grupos étnicos. Parentesco que se traduce en vulnerabilidad. En un discurso el 5 de noviembre de 1980, Saddam dijo:

 

"Turquía una vez impuso sobre nosotros el idioma y cultura turco... Ellos tomaban giros en Irak. Turquía va e Irán viene; Irán va y Turquía viene. Todo esto bajo la apariencia del Islam. Bastante... Nosotros somos iraquíes y somos parte de la patria árabe y de la nación árabe. Irak pertenece a nosotros".

 

El estaba usando el término Irak de la manera que este es usado en el Corán, denotando toda la Mesopotamia en un contexto Pan-árabe, no el estado moderno de Irak cuyas fronteras fueron delineadas por el imperialismo británico.

 

Se ha sugerido que EEUU atrajera a Saddam deliberadamente en Kuwait en orden de atacar un Irak en aumento intransigente. La reunión de Saddam con la embajadora norteamericana April Glaspie normalmente se cita como evidencia. Los archivos de esa reunión indican que Glaspie no descorazonó a Saddam, dejando solo su advertencia acerca de sus muy visibles masas de tropas a lo largo de la frontera con Kuwait. Pero el propósito real no se relacionó a la agresión o intransigencia iraquí.

Esta era para aprovecharse de la contradicción entre regionalismo árabe y el Pan-arabismo para fortalecer el control norteamericano de la región. Saddam le dijo a EE.UU. que él esperaba recompensa por el papel de Irak ayudando a EEUU a contener a un Irán hostil y extremista, en una guerra que había costado 60,000 vidas Iraquíes en una sola batalla, un precio que Saddam afirmo los EEUU serían incapaces de echarse sobre las espaldas, dada la naturaleza de la sociedad americana.

 

Irak fue dejado con una deuda externa de más de 40 billones después de la Guerra de Irak-Irán, y necesitaba precios de petróleo más altos de alrededor de u$s 40 por barril para ayudar a pagar esa deuda. Kuwait estaba manteniendo deliberadamente el precio del petróleo bajo para destruir la economía de Irak. Glaspie respondió que había personas de los estados petroleros dentro de los EEUU que también querrían ver los precios del petróleo más altos.

 

Una cita de la trascripción de la reunión entre Saddam y Glaspie, el 25 de julio de 1990 (ocho días antes de la invasión Iraquí de Kuwait el 2 de agosto de 1990,), fue soltada por periodistas británicos, se lee como sigue:

 

25 de julio de 1990 - Palacio Presidencial - Bagdad.

 

Embajadora Glaspie:

 

Yo tengo instrucciones directas del Presidente Bush [Sr] para mejorar nuestras relaciones con Irak. Nosotros tenemos simpatía considerable por su demanda de precios de petróleo más altos, la causa inmediata de su confrontación con Kuwait. (pausa) Como usted sabe, yo viví aquí durante años y admiro sus extraordinarios esfuerzos para reconstruir su país. Nosotros sabemos que usted necesita fondos. Nosotros entendemos que, y nuestra opinión es que usted debe tener la oportunidad de reconstruir su país. (pausa) Nosotros podemos ver que usted ha desplegado masivos números de tropas en el sur. Normalmente eso no sería nada de nuestro negocio, pero cuando esto pasa en el contexto de sus amenazas contra Kuwait, entonces sería razonable para nosotros estar preocupados. Por esta razón, yo he recibido una instrucción para preguntarle, en el espíritu de amistad - no la confrontación - considerando sus intenciones:

 

¿Por qué hay gran cantidad de tropas muy cerca de las fronteras de Kuwait?

 

Saddam Hussein:

 

Como usted sabe, de años ahora yo he hecho cada esfuerzo para alcanzar un acuerdo en nuestra disputa con Kuwait. Habrá una reunión en dos días; Yo estoy preparado para dar sólo esta oportunidad más breve a las negociaciones. (pausa) Cuando nosotros [los iraquíes] no reunimos [con los kuwaitíes] y nosotros vemos que hay esperanza, entonces nada pasará. Pero si nosotros somos incapaces de encontrar una solución, entonces será natural que Irak no acepte la muerte.

 

Embajadora Glaspie:

 

¿Qué soluciones serían aceptables?

 

Saddam Hussein:

 

Si nosotros pudiéramos mantener todo el Shatt al-Arab - nuestra meta estratégica en nuestra guerra con Irán - nosotros haremos concesiones [a los kuwaitíes]. Pero si nos obligan a que escojamos entre mantener la mitad del Shatt y el todo de Irak [ie, en la vista de Saddam, incluso Kuwait] entonces nosotros dejaremos todo el Shatt para defender nuestras demandas en Kuwait para mantener el todo de Irak en la forma que nosotros deseamos que sea. ¿(pausa) Cual es la opinión de los Estados Unidos en esto?

 

Embajadora Glaspie:

 

Nosotros no tenemos ninguna opinión en sus conflictos árabes-árabes, tales como su disputa con Kuwait. Secretario [de estado James] Baker me ha dirigido dar énfasis a la instrucción, primero dada a Irak en los años sesenta, que el problema de Kuwait no está asociado con América. (Saddam sonríe)

 

Mientras comprometiendo neutralidad norteamericana en conflictos árabes-árabes, no descorazonando a Irak de moverse contra Kuwait, EE.UU. al mismo tiempo dio a Kuwait, a través del entonces Secretario de Defensa Dick Cheney, convicciones que lo defendería contra un ataque de Irak, animando a Kuwait a negarse a negociar.

 

EEUU va a la guerra en el Golfo

El 2 de agosto de 1990, Irak invadió y ocupó Kuwait. Cuatro días después, el 6 de agosto, las Naciones Unidas impusieron pesadas sanciones a Irak, a demanda de EEUU. Simultáneamente, después de consultar con el secretario de defensa norteamericano Cheney, el rey Fahd de Arabia Saudita, cabeza de la serpiente del regionalismo árabe, invitó a las tropas norteamericanas a tierra saudita. El destino infeliz de Kuwait había llevado al rey Saudita a buscar protección de los EEUU contra la marcha del Pan-arabismo. La trasgresión de Irak no era tanto recobrar Kuwait como una parte íntegra de Irak, si no que afirmó a Kuwait como el primer paso en la marcha hacia Pan-arabismo. Si a Irak le fuera permitido mantener Kuwait en base al Pan-arabismo, la supervivencia de los estados regionalistas árabes estaría directamente amenazada.

 

El presidente George H W Bush anunció rápidamente que EEUU. lanzaría un una misión "totalmente defensiva" para impedirle a Irak invadir Arabia Saudita, y las tropas norteamericanas se movieron a Arabia Saudita el 7 de agosto de 1990. Aquéllos que pensaron simplísticamente que EEUU movió tropas a Arabia Saudita para proteger el petróleo saudita estaban perdiendo el punto. En el momento, Irak estaba vendiéndole un porcentaje más alto de su petróleo a EEUU que Arabia Saudita, y no había ninguna razón para esperar que Irak cambiase su estrategia de exportación de petróleo. El propósito iraquí en recobrar el petróleo de Kuwait era venderlo, no acumularlo. Así la idea de una guerra para proteger el suministro de petróleo disfrutó de amplio apoyo automático en la política norteamericana, más que obscuros cálculos geopolíticos, sobre todo cuando la codicia y el poder han sido celebrado en la sociedad norteamericana como positivos morales desde los años setenta. Bajo la cubierta de protección de suministro de petróleo, EE.UU. movió tropas a Arabia Saudita para detener la marcha de Pan-Arabismo. Era un desarrollo fatal, como el pretexto de al-Qaeda para los ataques en tierra de EEUU el 11 de septiembre de 2001, se centraron 11 años después en demandas para el levantamiento de tropas norteamericanas de Arabia Saudita. Las consecuencias imprevistas del estratagema geopolítico comenzaron a expresarse a través de la ley de hierro de terrorismo de lo que va alrededor, viene alrededor, generalmente conocido como el efecto blowback (consecuencias no queridas de operaciones encubiertas) un término acuñado por la Agencia de Inteligencia Central (CIA).

 

El 25 de septiembre, la ONU impuso una interdicción en el tráfico aéreo a y de Irak. El 29 de noviembre, EEUU consiguió su resolución de guerra en la ONU. John Pilger informó en The Guardian que esto se logró a través de una campaña de soborno, chantaje y amenazas. En 1990, Egipto era el país más endeudado en Africa. El Secretario de Estado James Baker sobornó al presidente Hosni Mubarak con 14 mil millones en "perdón de deuda" a cambio de que Egipto detenga la oposición a la pendiente guerra en Irak. Washington dio a Presidente Hafez al-Assad luz verde para limpiar toda la oposición al gobierno sirio en el Líbano, más el valor de un billón de dólares en armas. Irán fue sobornado con una promesa norteamericana de dejar caer su oposición a los préstamos del Banco Mundial. Sobornar a la Unión Soviética era especialmente urgente, cuando Moscú estaba cerca de lograr un trato que le permitiría a Saddam desembarazarse apaciblemente de Kuwait. Sin embargo, con su economía hecha pedazos, la Unión Soviética era presa fácil. Bush envió al ministro extranjero saudita a Moscú para ofrecer un billón de dólares antes del invierno ruso para compensar la inversión soviética en Irak. Mikhail Gorbachev, con problemas políticos amenazantes de vida en su propia casa, rápidamente aceptaba la resolución de guerra, y otros 3 billones de otros estados petroleros del Golfo fueron girados al gobierno soviético para afianzar las excelentes deudas iraquíes a la URSS.

 

Los votos de los miembros no-permanentes del Consejo de Seguridad eran cruciales. A Zaire, ocupando la silla rotante, se le ofreció "perdón de la deuda" y equipo militar a cambio de imponer silencio a los miembros del Consejo de Seguridad durante el ataque. Sólo Cuba y Yemen se mantuvieron fuera. Minutos después que Yemen votase contra la resolución de atacar Irak, un diplomático mayor norteamericano caracterizó el voto del embajador yemení como el más caro "no" que él lanzó en la vida. Dentro de los tres días, un programa de ayuda norteamericano de 70 millones a uno de los países más pobres del mundo fue suspendido. Yemen de repente tenía problemas con el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional; y 800,000 obreros yemeníes fueron abruptamente despedidos de Arabia Saudita.

 

El 16 de enero de 1991, los Estados Unidos lideraron una coalición internacional desde bases de EEUU en Arabia Saudita para invadir al ocupado Kuwait e Irak. EEUU estableció una amplia unión internacional para confrontar a Irak militar y diplomáticamente para defender el principio internacional de no-agresión.

 

La coalición consistió en Afganistán *, Argentina, Australia, Bahrein, Bangla Desh *, Bélgica, Canadá, Checoslovaquia *, Dinamarca, Egipto, Francia, Alemania *, Grecia, Hungría, Honduras *, Israel, Italia, Kuwait, Marruecos, los Países Bajos, Nueva Zelanda, Níger *, Noruega, Omán, Pakistán, Polonia, Portugal, Qatar, Rumania *, Arabia Saudita, Senegal, Corea del Sur *, España, Siria, Turquía, los Emiratos Árabes Unidos, el Reino Unido y los Estados Unidos (los países marcados con * fueron no-combatientes.)

 

La unión incluyó a todos los estados regionalistas árabes, como Siria, Bahrein, Egipto, UAE, Marruecos, Qatar, Omán, Kuwait y sobre todo, Arabia Saudita. Aplastar el Pan-Arabismo aprovechándose de su conflicto con regionalismo árabe era propósito geopolítico para el ataque norteamericano en Irak. La guerra fue financiada por países que eran incapaces de enviar tropas. Arabia Saudita y Kuwait, los ricos regionalistas, eran los donadores financieros principales. Más de 53 billones fueron donados y recibidos.

 

Los exhaustivos bombardeos de precisión remotamente controlados fueron seguidos por movimientos de guerra relámpago de tropas de tierra. Diez mil de tropas iraquíes fueron muertas por bombas inteligentes y ataques aéreos, después de incluso no haber estado nunca dentro de la vista del enemigo, y la mayoría de la infraestructura militar fue destruida junto con mucha de la infraestructura civil. El 3 de marzo, se alcanzó un cese del fuego entre las fuerzas de la coalición lideradas por EEUU e Irak. Para abril, Irak suprimió rebeliones en el sur por shi'itas, y en el norte por curdos. Millones de curdos huyeron a Turquía e Irán. Las tropas norteamericanas, británicas y francesas se movieron al norte de Irak para preparar campamentos de refugiados y para proteger a los curdos.

 

En mayo, Irak fue presentado con una demanda internacional para compensación de 100 billones, que empequeñecieron lo 23 billones impuestos a Alemania por reparación después de la Primera Guerra Mundial que fueron considerados increíblemente excesivos, y contribuyentes al crecimiento del nazismo en la nación derrotada. Pero el gobierno de Saddam sobrevivió, mientras la población iraquí sufrió una década de sanciones que causaron la muerte de 2 millones de personas, 800,000 de los cuales eran niños. Mientras al Pan-arabismo se le asestó un retroceso, el sufrimiento de las personas árabes en Irak empujó a la solidaridad árabe en la región.

 

Bush Sr y su consejero de seguridad nacional explicaron su decisión de "Por qué nosotros no removimos a Saddam" en una entrevista con Time (el  2 de marzo de 1998):

 

Mientras nosotros esperamos que una revuelta popular o golpe derrocase a Saddam, ni EE.UU. ni los países de la región deseaban ver la disolución del estado iraquí. Nosotros nos preocupábamos por el equilibrio de poder a largo plazo a la cabeza del Golfo. Intentando eliminar a Saddam, extendiendo la guerra en tierra en una ocupación de Irak, habría violado nuestra pauta sobre no objetivos cambiantes en medio de una corriente, comprometiendo en "misión sigilosa" y habríamos incurrido en costos humanos y políticos incalculables. Aprehenderlo era probablemente imposible. Nosotros habíamos sido incapaces de encontrar a [Manuel] Noriega en Panamá que nosotros conocimos íntimamente. Nosotros habríamos estado obligados a ocupar Bagdad y, en efecto, gobernar Irak. La coalición se habría derrumbado al instante, los árabes abandonando en el enojo y otros aliados saliendo también. Bajo esas circunstancias, además, nosotros habíamos estado auto conscientemente intentando poner un modelo para manejar agresión en el mundo post Guerra Fría. Entrando y ocupando Irak, excedía unilateralmente así el mandato de la ONU, habría destruido el precedente de contestación internacional a agresión que nosotros esperábamos establecer. Si nosotros hubiéramos seguido la ruta de la invasión, EE.UU. podría ser concebiblemente todavía un poder ocupante en una tierra amargamente hostil. Habría sido dramáticamente diferente - y quizás árido resultado".

 

Esencialmente el mismo argumento se repitió en su libro, Un Mundo Transformado.

 

Y a guerrear de nuevo...

 

Así una década después, en respuesta a los ataques terroristas del 11 de septiembre, la segunda administración Bush lanzó una invasión de cambio de régimen en Irak, en un número de varios pretextos que en percepción retrospectiva demostraron ser improbables y van desde ataques preventivos contra armas de destrucción masiva hasta extender la democracia, a la intervención humanitaria. Es un nombre equivocado caracterizar la actual política norteamericana como defensa preventiva. Es más exacto llamarlo presunta defensa. Un gobierno legítimo lejos de los EEUU sin capacidad creíble de amenaza contra EEUU fue derrocado por fuerza militar no porque poseyese armas de destrucción masivas que podrían usarse contra EE.UU. realmente, sino que fue presumido de haberlas poseído o por lo menos buscaría poseerlas en carácter con su alegada mala constitución como definida por la consideración geopolítica a corto plazo de EEUU

 

El Secretario de Estado Colin Powell, la paloma de la administración que habló de "cambio de régimen" en Irak por lo menos 18 meses antes al comienzo de la segunda guerra en Irak, dijo cuando la guerra estaba cerca que EEUU no buscaría remover a Saddam si el hubiera abandonado su armas de destrucción masiva. Era el último en una serie de comentarios de Powell que parecía retroceder la meta de la Casa Blanca de deponer al presidente iraquí, que permanecía como firme política de la administración Bush.

 

"Nosotros pensamos que el pueblo Iraquí estaría mucho mejor con un líder diferente, un régimen diferente", dijo Powell al Consejo de Seguridad de la ONU. "Pero la ofensa principal aquí son las armas de destrucción masiva, y eso es lo que esta resolución está trabajando. El problema mayor ante nosotros es el desarme. Todos nosotros estamos interesados en librarnos de esas armas de destrucción masiva".

 

Pero George W Bush dijo el 7 de octubre que él "no estaba dispuesto de poner en juego una vida americana en confiar en Saddam Hussein". Antes él le había dicho al público: "¡Este hombre intentó matar a mi papá!"

 

Los registros muestran que Powell, el policía bueno como opuesto al Secretario de Defensa Donald Rumsfeld el policía malo, era también temprano un defensor de la política de cambio de régimen. El dijo al Comité de Relaciones Internacionales de la Casa el 7 de marzo de 2001, que la administración estaba considerando tal política. En febrero, él dijo al mismo comité que "cambio de régimen" era política, y que EE.UU. "podría tener que hacerlo solo".

 

Él empezó retrocediendo a una entrevista en octubre 2 con en la editorial de USA Today. Debe Irak ser desarmado totalmente, él dijo, "Entonces, en efecto, usted tiene un tipo diferente de régimen no importa quien este en Bagdad".

 

En ABC, Powell lo puso esta manera:

 

"O Irak coopera, y nosotros conseguimos este desarme hecho a través de medios pacíficos; o ellos no cooperan, y nosotros usaremos otros medios para conseguir el trabajo hecho".

 

EEUU afirmó que Irak tenía armas biológicas y químicas y podría estar cerca de hacer armas nucleares. El congreso le había dado autoridad a Bush para usar fuerza militar, después de coordinar con la ONU para ver si podían hacerse funcionar las inspecciones. La maniobra en el Consejo de Seguridad que EEUU había esperado sea una suave navegación se convirtió en una rueda de discusiones de 5 semanas y una batalla de voluntades con Francia. La gresca dio lugar a la crítica de muchos países que EEUU había apretado su caso contra Irak demasiado duro, no sólo fatigando la ley internacional sino también causando ansiedad sobre cómo Washington jugaría su papel como la única superpotencia, ahora enfrentada con la nueva amenaza de terrorismo global.

 

El presidente de Francia Jacques Chirac, viajando en el Medio Oriente, exigió posponer la autorización de guerra contra Irak hasta después que los inspectores de armas de la ONU hubiesen completado su trabajo. EEUU no estaba ávido de efectuar concesiones, pero Washington y París reconocieron que una hendedura entre ellos podría ser muy dañina y que había ventajas importantes de apoyar ampliamente cualquier acción norteamericana tomada contra Irak.

 

Los funcionarios de la administración Bush caracterizaron las charlas prolongadas como un ejemplo de vacilación de la ONU. Bush planteó la pregunta de la relevancia de la ONU. Powell le dijo a la NBC que él esperaba que el Consejo de Seguridad de la ONU promulgase una resolución que pusiese pautas fuertes para los equipos de inspección a ser enviados a Irak. Pero, él agregó,

 

"El problema ahora mismo no es incluso cuan duro un régimen de inspección es o no es. La pregunta es si Saddam y el régimen Iraquí cooperarán - realmente, realmente cooperar - y permitir a las inspecciones hacer su trabajo. Todos nosotros estamos interesados en librarnos de esas armas de destrucción masiva".

 

Rumsfeld empezó hablando sobre la "Nueva Europa" de satélites soviéticos anteriores como contra la irrelevante "Europa Vieja" de Francia y Alemania en el nuevo orden mundial.

 

El 5 de febrero de 2003, Powell presentó "prueba" al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que Irak todavía producía y tenía armas de destrucción masiva. Los inspectores occidentales no-afiliados para Irak declararon la prueba de Powell de armas de destrucción masiva ser una "mentira", mientras que EEUU oficialmente atribuyó las falsedades a un fracaso de inteligencia.

 

El periodista investigador Bob Woodward de fama por el Watergate proporcionó en su libro sensacional, Plan de Ataque, el primer detallado, detrás de la escena de cómo y por qué el presidente decidió emprender guerra en Irak basado en conversaciones con 75 de los decisores importantes, incluso el propio Bush. El presidente le permitió a Woodward citarlo directamente. Otros hablaron a condición de que Woodward no los identificara como fuentes. Woodward reporta que simplemente cinco días después del 11 de septiembre, Bush indicó a la Consejera de Seguridad Nacional Condoleezza Rice que mientras él tenía que hacer Afganistán primero, él también estaba determinado a hacer algo sobre Saddam.

 

"Hay un poco de presión para perseguir a Saddam Hussein", Woodward citó a Rumsfeld como oyendo decir al presidente: "Ésta es quizás una oportunidad de sacar a Saddam Hussein. Nosotros debemos considerarlo".

 

Y Woodward citó al presidente diciendo cara a cara a Condi Rice:

 

"Nosotros no haremos Irak ahora. Pero es una pregunta que nosotros tenemos que volver hacer".

 

Woodward escribió que "hay este bajo hervor sobre Irak hasta el día antes de Acción de gracias, 21 de noviembre de 2001. Esto es 72 días después del 9/11". Esto es parte de esta historia secreta. Bush, después de una reunión del Consejo de Seguridad Nacional, tomó a Rumsfeld al lado,

 

"lo agarró a él físicamente, y lo llevó a un pequeño cuarto y cerró la puerta y dijo: ¿Qué es lo que tiene en términos de planes para Irak? ¿Cuál es el estado del plan de guerra? Yo quiero que usted lo siga. Yo quiero que usted lo guarde en secreto".

 

Woodward escribió inmediatamente después de eso que, Rumsfeld le dijo al general Tommy Franks que desarrollara un plan de guerra para invadir Irak y remover a Saddam - y Rumsfeld dio a Franks un cheque en blanco. Woodward detalló cuando y cómo la decisión para invadir Irak fue tomada, pero él no vertió luz en por qué.

 

¿Ahora cual es el plan?

 

La administración Bush fue sobre Irak con enormes ilusiones cuan fácil sería la situación posguerra: pensó que la reconstrucción se autofinanciaría, que las fuerzas de EEUU podrían utilizar una gratitud duradera por liberar a Irak de la tiranía, y que EEUU podría ocupar el país con una pequeña estructura de fuerza e incluso que las fuerzas americanas podrían reducirse significativamente en unos meses. Esta ilusión se refleja en la política americana en estructura de fuerza. Después de la Guerra Fría, debido a la reducción de presupuesto de defensa y la oposición popular en los países huéspedes, EEUU fue obligado gradualmente a reducir sus tropas estacionadas en ultramar. Las tropas americanas se habían encogido en el extranjero a 247,000 personas antes de la segunda Guerra de Irak en abril de 2002. En 1968, durante lo alto de la Guerra de Vietnam, la fuerza del ejército alcanzó 1.570.000; armada 723,600; marinos 307,300; y fuerza aérea 904,900. En 2002, la fuerza del ejército había dejado caer a 486,500, armada 385,000, marinos 173,700 y fuerza aérea 368,300. La fuerza aérea, junto con los aparatos de porta aviones, se ha vuelto el brazo dominante del ejército americano.

 

A la conclusión de operaciones militares ofensivas en Irak, el Ejército norteamericano anunció su plan para establecer cuatro bases militares en territorio ocupado. Hasta ahora este todavía tiene más de 140,000 tropas estacionadas en Irak y se espera para el tiempo por venir que mantenga allí durante mucho tiempo una escala considerable de fuerzas. La autoridad de ocupación norteamericana singularizó repetidamente los números de tropa inadecuados como la dificultad principal para llevar a cabo su misión. La estructura de fuerza norteamericana esta diseñada para ganar limitadas cortas guerras con armas inteligentes, pero es claramente inadecuado para la ocupación extensa de la lista larga de países en los que la política extranjera norteamericana apunta a cambios de régimen.

 

Bush ha adoptado la agenda "transformacionalista" abrazada por Rice, que en agosto 2003 estableció las ambiciones de EEUU para rehacer el Medio Oriente a lo largo de líneas neo-conservadoras usando el poder militar norteamericano para imponer democracia y mercados libres en una cultura tribal islámica. Es una política para la transformación política de los países árabes juzgada vital a la victoria en "la guerra al terrorismo". Aun esta política está en desigualdad con la estructura militar norteamericana que se ha diseñado para prevalecer en intensos conflictos cortos, no para mantener largas ocupaciones.

 

Desde los eventos del 11 de septiembre, EEUU ha focalizado en el terrorismo islámico y la proliferación de armas de destrucción masiva como las más grandes amenazas a su seguridad nacional, pensando la amenaza principal para estar viniendo de la "región inestable arco-formada" que abarca las áreas costeras del Mar Caribe, Africa, el Cáucaso, Asia Central, el Medio Oriente, Asia Sur y la Península Coreana. El Departamento de Defensa norteamericano ha ajustado drásticamente la disposición de sus tropas en el exterior alrededor de este "región arco-formada inestable" en un esfuerzo por cubrir eficazmente con una global guerra "preventiva".

 

La disposición de antemano es el desarrollo de un concepto de despliegue de posicionamiento de una cantidad considerable de armas, equipo y suministros en bases extranjeras, haciendo la defensa y trabajo de guarnición con fuerzas muy pequeñas. Cuando una crisis súbita hace erupción, las fuerzas norteamericanas serán enviadas por transporte rápido a la región de crisis y, confiando en el adelanto de las armas instaladas, equipo y suministro, generando rápidamente efectividad del combate en la región de crisis y llevando a cabo tareas operacionales tecnológicamente intensivas. Actualmente, las fuerzas norteamericanas han desplegado equipo y materiales para dos divisiones de ejército en Europa y cuatro brigadas expedicionarias marinas cada una en Noruega, Guam, Diego García y el Atlántico. Además, las fuerzas norteamericanas tienen 12 naves de almacenamiento adelantados móviles, en el Mediterráneo y regiones del Océano Indico. Esta estrategia no tiene en cuenta el requisito de tropa masiva para la pacificación de tierras ocupadas después de un cambio del régimen impuesto externamente. Imponiendo esta nueva Pax Americana para un extendido cambio de régimen, EEUU necesitará mantener un ejército de 3 millones de hombres. Lo que los halcones neo-conservadores en la Casa Blanca de Bush no comprenden es que las mismas "naciones pícaras" a las que ellos apuntan para imponer un cambio de régimen, han estado actuando como irónicos puentes para los EEUU, aunque desobedientes a los ojos de EEUU, manteniendo el orden mundial que los EEUU han ganado del fin de la Guerra Fría. El desmantelamiento de este orden mundial, sin embargo imperfecto a ojos de EEUU, amenazará a la superpotencia restante del mundo más que cualquier nación pícara.

 

Bush repetidamente ha dibujado comparaciones entre la ocupación de Irak a la de post Segunda Guerra Mundial de Alemania y Japón, deduciendo consuelo del éxito alegado de la democratización de estos dos anteriores enemigos. La ocupación de Alemania post Segunda Guerra Mundial fue una tarea grande y diversa que mide por palmos casi 11 años, dirigida junto con tres otros miembros de la alianza de tiempo de guerra e involucrando en varios grados un buen número de departamentos y agencias gubernamentales norteamericanas. La ocupación fue para el Ejército norteamericano una segunda misión en alcance e importancia a la propia guerra.

 

En el Día V-E (Victoria en Europa), el general Dwight D Eisenhower tenía 61 divisiones norteamericanas, 1.622.000 hombres, en Alemania, y una fuerza Aliada total en Europa que numera 3.077.000. Cuando el tiroteo acabó, las divisiones en el campo se volvieron tropas de ocupación, cargadas con mantenimiento de la ley y orden y establecer la presencia militar aliada en la parte ocupada Occidental de la nación derrotada. Esto era una ocupación militar, el objeto de la cual era controlar la población y ahogar la resistencia poniendo tropas en cada parte de la nación ocupada. Las divisiones se extendieron a través del campo, a veces encima de grandes estiramientos de territorio. La 78 División de Infantería, por ejemplo, durante un tiempo después del día V-E, era responsable para un área de 3,600 millas cuadrados, casi dos veces el tamaño del estado de Delaware, y la 70 División de Infantería por 2,500 millas cuadradas. Batallones fueron desplegados separadamente, y la compañía se vio ampliamente como la unidad ideal para el despliegue independiente porque el alojamiento era fácil de encontrar y la captura de alojamientos para cuidar puestos y puntos de control no sería excesivamente larga. Frecuentemente simples pelotones y escuadras fueron desplegados a distancias sustanciales de su oficina principal de la compañía. No hay ninguna indicación que el Departamento de Defensa norteamericano tenga cualquier tal plan o intenciones para la ocupación de estados pícaros que enfrentan cambio de régimen. Irak con un área de 437,072 kilómetros cuadrados (168,800 millas cuadradas) tomará más de 100 divisiones para llevar a cabo el tipo de ocupación que EEUU inventó para Alemania. Unas 70,000 tropas americanas fueron asignadas a Alemania, aunque la 1 División de Infantería del ejército y 1 División Blindada están actualmente en Irak y dejando casi 40,000 tropas del Ejército norteamericano, el equivalente de dos divisiones, en Alemania.

 

La ocupación Aliada de Alemania está acercándose a su sexta década, y a los ojos de muchos alemanes no ha acabado todavía. Ejércitos extranjeros todavía están basados en tierra alemana y la "democracia" más grande y más próspera de Europa todavía no tiene una constitución y un tratado de paz que acabe con la Segunda Guerra Mundial. Si el modelo Alemán se aplica a Irak, puede haber nunca un final formal a la guerra en Irak. Debido a que no hay ningún tratado de paz formal entre Alemania y los Aliados encabezados por EEUU, la soberanía Alemana está comprometida. El 20 de octubre de 1985, John Kornblum del Departamento de Estado norteamericano le dijo al provisional Reichskanzler Wolfgang Gerhard Geunter Ebel de Alemania:

 

"Hasta que nosotros tengamos un tratado de paz, Alemania es una colonia de los Estados Unidos".

 

Ebel encabezó al gobierno provisional que exige ser el sucesor legal del Segundo Reich Alemán, que fue reemplazado por el ilegal Tercer Reich de Adolf Hitler (1933-45).

 

En Japón, EEUU no se comprometió en ningún cambio de régimen después de la guerra, pero construyó sobre la cultura política y régimen existente, incluso el retener la casa imperial. Japón ha sido una economía exitosa, por lo menos hasta el final de la Guerra Fría, pero no una democracia particularmente exitosa, con un sistema político uni-partidista no muy diferente que cualquier gobierno comunista. Tampoco ha sido un ciudadano regional responsable, ha traicionado actitudes y políticas, especialmente respecto a su pasada subyugación brutal de sus vecinos Asiáticos que es vergonzoso y geopolíticamente desestabilizador. John Dower defiende en su Premio Pulitzer ganador la Derrota del Abrazo:

 

Japón seguido a la Segunda Guerra Mundial que los orígenes de estas limitaciones pueden remontarse a la política de ocupación norteamericana.

 

La ocupación norteamericana llegó en 1945 lleno de Nuevo Trato celoso estatista y determinado para transformar la política y sociedad japonesa en su imagen liberal. La geopolítica de la Guerra Fría rápidamente refrenó este celo reformista. La ocupación purgó al ejército y efectivamente removió a los militaristas del establecimiento político japonés. Pero dictaduras militares que pierden guerras tienden a perder su legitimidad innata, credibilidad y poder, como Napoleón III lo encontró después de la guerra Franco-Prusiana y la junta militar Argentina lo descubrió después de la guerra de Malvinas con Gran Bretaña en 1982. Por otra parte, los líderes japoneses de pre-guerra y políticos de tiempo de guerra, negocios y del establecimiento burocrático que habían sido purgados inicialmente y se habían encarcelado fueron rehabilitados rápidamente por la ocupación norteamericana. Izquierdistas y líderes sindicales que la ocupación norteamericana había inicialmente liberado de la cárcel fueron devueltos a la cárcel. En el otro extremo del espectro político, algunos de aquéllos implicados en el gobierno de tiempo de guerra de Japón, mas tarde sirvieron en altas posiciones de gobiernos de post-guerra. Nobusuke Kishi, un miembro prominente del gabinete de tiempo de guerra del general Hideki Tojo, después de una breve sentencia de cárcel, se hizo primer ministro de Japón una década no más después de la guerra. Unas 100,000 tropas norteamericanas todavía están en Asia Oriental, incluyendo 46,000 en Japón y 37,000 en Corea del Sur.

 

La invasión de Irak ha causado una división dentro de la derecha política norteamericana entre los conservadores y neo-conservadores. Los conservadores se han vuelto cada vez más ruidosos y vocales contra la decisión de invadir, una vez que menguó el reflejo Pavloviano inicial de reunirse alrededor de la bandera en tiempos de guerra. Los halcones Neo-conservadores continúan insistiendo que la decisión de invasión fue correcta aun cuando esta había sido basada en malas razones y defectuosa inteligencia.

 

Francis Fukuyama, autor conservador y afamado del Final de la Historia, en un ensayo titulado "Ilusiones Estrelladas" que primero apareció en The Australian el 29 de junio de 2004, desde que repitió en longitud mayor en El Interés Nacional, una publicación conservadora norteamericana, cuestionó

 

"la confianza [de los neo-conservadores] de que EE.UU. pudiera transformar Irak en una democracia de estilo Occidental y podría seguir de allí para democratizar el amplio Medio Oriente". El puso por delante el argumento que "estos mismos neo-conservadores habían gastado mucha de la generación pasada advirtiendo sobre los peligros de la ingeniería social ambiciosa y cómo los proyectistas sociales nunca pudieran controlar conducta o podrían tratar con consecuencias imprevistas. Si EEUU no puede eliminar pobreza o aumentar resultados en Washington DC, ¿cómo en el mundo espera llevar democracia a una parte del mundo que se lo ha resistido obstinadamente y es virulentamente antiamericano?"

 

Fukuyama disputa con el ganador del Pulitzer redactor Charles Krauthammer, que ha notado cuan equivocadas estaba la gente después de la Segunda Guerra Mundial afirmando que Japón no podría ser democratizado, haciendo eco de un argumento que hizo el estudioso de Medio Oriente Bernard Lewis, que en varios momentos críticos sugirió el pesimismo acerca de las perspectivas para un Irak democrático traiciona la falta de respeto por los árabes.

 

Fukuyama expresa su escepticismo de que "pueden crearse democracias en cualquier parte y por todas partes a través de simple voluntad política". El señaló que el registro global de compromiso norteamericano en casi 18 proyectos de construcción de nación entre su conquista de Filipinas en 1899 y las ocupaciones actuales de Afganistán e Irak no es bonito. Los casos de éxito inequívocos - Alemania, Japón y Corea del Sur – son todos los casos donde las fuerzas norteamericanas vinieron y entonces se quedaron indefinidamente. Según Fukuyama, en Alemania y Japón, EEUU no fue un constructor de nación en absoluto, sino sólo re-legitimando sociedades que tenían estados muy poderosos. En todos los otros casos, EEUU no ha dejado nada en términos de instituciones auto-sostenibles, sino ha hecho las cosas peor creando un ejército y policía moderno, pero ningún gobierno duradero de ley. Fukuyama afirma que

 

"la dominación americana sólo es corte claro a lo largo de dos dimensiones de poder nacional, el reino cultural y la habilidad luchar y ganar guerras convencionales intensivas. Los norteamericanos no tienen sabor particular o facilidad para construir naciones; nosotros queremos estrategias de salida en lugar de imperios."

 

La observación profunda de Fukuyama sobre la ausencia de voluntad de EE.UU. para construir naciones es apoyada por recientes reformas de la estructura de fuerza norteamericana.

 

Construyendo un Imperio Económico

 

La estructura de fuerza norteamericana está ahora diseñada para soportar un imperio económico, no un imperio político. El sitio de acción para construir este imperio económico es el comercio neo-liberal global, no la ocupación militar. Un sistema geopolítico se ha formado calladamente de fundamentalismo de mercado para proteger este imperio económico, con el eslogan engañoso de una cruzada democrática, de la misma manera que Winston Churchill intentó proteger el imperio económico británico con democracia ficticia y capitalismo de mercado después de haber chupado todo el capital de las colonias. El Imperio Británico evolucionó durante la edad menguante de absolutismo monárquico. Fue lanzado para reforzar la autoridad de la Corona enviando fuera a los disidentes políticos, como los desobedientes separatistas escoceses, para construir un imperio para la Corona. Era un imperio político que se transformó en un imperio económico solo después de la Revolución Industrial.

 

Los debates en el parlamente acerca del colonialismo fueron sazonados con argumentos que las colonias eran las frutas de la quimera monárquica y los hoyos sin fondo de pérdida económica a ser llevados a hombros por la aristocracia para impedirles desafiar la dominación real. Un imperio económico es gobernado por instituciones financieras civiles, no por la ocupación militar. Esto explica por qué el compromiso militar en el extranjero de EEUU debe ser acompañado por estrategias viables de salida rápida. El apoyo de Wall Street para la ocupación de Irak es casi inexistente. La ocupación inesperadamente interminable, eufemísticamente llamada "éxito catastrófico" ha sido el más grave error táctico de Bush.

 

Estratégicamente, Bush también falló en reconocer que la invasión y ocupación de Irak como una política de largo alcance política para oponerse al Pan-arabismo incurrirá en el precio cercano de una masiva escalada de terrorismo. Una guerra contra el Pan-arabismo es una guerra por terrorismo, no al terrorismo. Aunque algunos en Washington entienden esto, o están deseosos decirlo si ellos entendieran, la invasión de Irak lanzó inconscientemente una guerra al Pan-arabismo, qué provocaría muchas batallas con terrorismo. EEUU puede ganar algunas batallas contra el terrorismo, pero la desigualdad de ganar su "guerra al terrorismo" ha sido reducida con su guerra al Pan-arabismo. Incluso aceptando la declaración de Bush que EEUU después de la invasión de Irak es más seguro, aunque todavía no seguro, el precio para esta demanda polémica es ciertamente no domésticamente un EEUU más libre.

 

Así como la Guerra árabe-Israel de 1973 reestructuró la economía mundial alzando el precio del mercado del petróleo a 30 el barril, la invasión de Irak ha introducido en una era de petróleo sobre 50 y ha cambiado los cálculos económicos de todos los participantes en la economía global. Con EEUU en esencia poseyendo la mayoría si no todo el petróleo del mundo con tal que el petróleo sea principalmente denominado en dólares, un dinero fiduciario EEUU puede imprimir a voluntad sin multa inmediata que ha asumido el estatus de moneda de reserva principal para comercio basada en factores geopolíticos, un fenómeno monetario conocido como la hegemonía del dólar, el impacto de precios de petróleo más altos se traduce en una expansión súbita de la economía en términos de dólares. La misma cantidad de petróleo ahora vale más dólares. La inflación del petróleo, diferente a la inflación del sueldo, no es un estimulante de crecimiento y agota la demanda del consumidor de la sobrecapacidad que el progreso tecnológico ha presentado a la economía. Las ganancias de petróleo se estancan por la falta de oportunidades de inversión debido a la baja demanda del consumidor. Es una inflación que agota el dinero de los consumidores a los dueños del petróleo que no pueden reciclar el dinero a través del consumo. Produce un cambio de poder económico de las economías consumidoras de petróleo a las productoras de petróleo y finalmente a la economía del dólar. Dentro de la economía del dólar (qué se extiende más allá de las fronteras políticas de EE.UU.) los altos precios de petróleo producen un cambio de poder económico del consumidor a aquéllos que poseen reservas de petróleo. Este lleva a un paso extenso hacia la alta-fuerte inversa estructura de pirámide de distribución de riqueza en el imperio económico norteamericano. Desgraciadamente, las pirámides inversas son inherentemente inestables.

 

Desde el 11 de septiembre, se ha informado que Bush se ve como haciendo el trabajo de Dios. Así hizo Osama bin Laden después del acuartelamiento de tropas americanas en Arabia Saudita, así hizo Khomeini derrocando el Shah.

 

¿Dónde está escrito que Dios aprobó la propagación de la democracia por invasiones norteamericanas? ¿Fue la autoridad moral de los Diez Mandamientos derivada del voto popular? El hecho es, Dios, asumiendo que El existe, está en todos los lados. Bush debe saber que él está pagando un alto precio globalmente por sus políticas unilaterales y su administración está siguiendo el tono. Juzgando de los informes extranjeros, Bush es ahora el más impopular líder de EEUU alrededor del mundo. El sentimiento anti-EEUU ha crecido tan intensamente que pocos líderes extranjeros pueden cooperar con Bush, en Irak o cualquier otro problema, sin recibir un golpe severo domésticamente a su propia popularidad.

 

El líder de la única superpotencia en un orden mundial de naciones soberanas es por defecto también el líder del mundo, que no puede liderar sin apoyo de todos los pueblos del mundo. Pero si Bush debe ganar un segundo término debido a la ineptitud de la campaña demócrata, o la ausencia de una clara visión alternativa del desafiador, su mandato no será meramente llevar a EEUU fuera de un cenagal de falsa-salida, sino llevar al mundo fuera de un camino destructivo de locura geopolítica, y unirse a los ranking de grandes estadistas en la historia. Hay aquéllos quienes poco realistas rechazan a EE.UU. porque ellos desesperan acerca de la perspectiva de EEUU que actúa progresivamente como retratado por su propia auto-imagen alto-dispuesta. La realidad cruel es que los estrechos intereses nacionales de EE.UU. chocan a menudo con los ideales de esa imagen. Hay mucha queja, justificada repetidamente por sólida evidencia, acerca del gobierno mintiendo al público.

 

Así la realidad es que las políticas de EE.UU. básicamente reflejan la opinión pública norteamericana y en momentos inconscientemente a expensas de los intereses nacionales a largo plazo de EEUU.

 

Si las políticas norteamericanas son frecuentemente agresivamente reaccionarias, es porque tal disposición es parte del carácter norteamericano. La popularidad de Bush descansa en su auténtico carácter americano. Hay dos lados de ese carácter, hecho visible por la persona de la pantalla de John Wayne: el tipo grande duro que abandera a los tipos pequeños indefensos.

 

EEUU ha evolucionado en una superpotencia en el curso de dos Guerras Mundiales y seguirá siendo una para el futuro previsible. Como tal ha ganado los privilegios asociados con la prerrogativa instintiva de un tipo grande duro. Pero el carácter norteamericano completo le exige a EEUU que abandere a los tipos pequeños indefensos del mundo.

 

EEUU tiene una cita más bien con el destino como el líder mirando adelante del mundo en lugar del deseo retrasado de ocupante del mundo.

 

Henry C K Liu es presidente de un grupo de inversiones basado en New York.

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