PARTE 6:

Tercerizando la Seguridad Pública

Por Henry C K Liu

 

PARTE 1: El cáncer del estado fallido.

PARTE 2: El Tsunami de la Privatización.

PARTE 3: El negocio de la seguridad privada.

PARTE 4: Militarismo y mercenarios

PARTE 5: Militarismo y la guerra contra las drogas

 

La seguridad pública es la primera función del gobierno. Se supone que la seguridad pública es proporcionada igualmente por el gobierno a todos los ciudadanos sin tener en cuenta los niveles de riqueza. Este es uno de los bienes políticos básicos que el gobierno está obligado a proveer igualmente a todos. Esto es sagrado a la democracia como el principio de una persona, un voto.

 

Cuando la seguridad pública se privatiza, hay un peligro estructural de protección adecuada, o por lo menos la protección necesaria para hacer frente a las nuevas amenazas percibidas, sólo está disponible a aquéllos que pueden permitirse el lujo de pagar por ella. Cuando la población rica y corporativa pueden recibir la seguridad adicional necesaria de contratistas privados por una cuota, la presión política sobre el gobierno para mantener seguridad pública adecuada para el público general invariablemente se debilita, así como la proliferación de la educación privada reduce la presión política para mejorar educación pública. Con la disparidad de ingresos cada vez más institucionalizada en las economías de mercado, la privatización de la seguridad pública suma para institucionalizar la desigualdad de la protección gubernamental, así como la privatización de otros servicios gubernamentales institucionaliza la desigualdad en la entrega de otros bienes políticos básicos por el gobierno. La Corte Suprema americana hace mucho tiempo ha declarado inconstitucional la segregación por raza de la educación, todavía la segregación por riqueza de la educación continúa siendo aceptada ampliamente en los Estados Unidos, a pesar de una coincidencia obvia entre la raza y pobreza.

 

En respuesta a la creciente protección inadecuada de seguridad por parte del gobierno contra los crecientes niveles de amenaza del terrorismo y el crimen, en una característica clave de estado fallido, los servicios de seguridad privados ha emergido como un sector mayor de negocios. Las políticas gubernamentales en recientes décadas han institucionalizado disparidades de ingreso y han llevado a las tendencias de necesidades en aumento para la protección gubernamental de amenazas generadas por averías en la cohesión social; todavía tales necesidades aumentadas quedan desigualmente atendidas por las tendencias a privatizar los servicios gubernamentales. Tal combinación de tendencias corroe el rol del gobierno a ambos fines y es la evidencia más brillante del síndrome de estado fallido.

 

Seguridad Doméstica

 

En los recientes años, el gobierno norteamericano ha intensificado su compromiso de fondos para las necesidades de seguridad doméstica. Incluyendo fondos suplementarios, el presupuesto federal asignó sólo u$s 17 mil millones (62 per cápita) a la seguridad doméstica en el año fiscal 2001 el cual termino el 30 de septiembre, cuando, hasta el 11 de septiembre de ese año, las amenazas masivamente destructivas del terrorismo habían sido todavía solo una proposición teórica. El presupuesto de seguridad doméstica después del 11 de septiembre de 2001, aumentó a 29 mil millones (105 per cápita) en el año fiscal 2002. En el año fiscal 2003, el presupuesto federal para las actividades seguridad doméstica fue de 38 mil millones (135 por el cápita). En el año fiscal 2005, fue de 45.9 mil millones (164 por el cápita). La administración del presidente George W Bush demandó para el presupuesto del año fiscal 2006 49.9 mil millones (169 por el cápita) de fondos para seguridad doméstica, un aumento de aproximadamente 8.6% en términos reales (ajuste por inflación) sobre el presupuesto del año fiscal 2005. Mientras la tasa de crecimiento en gasto federal ha sido moderada, la tasa de aumento en la necesidad de seguridad doméstica no lo ha sido. El retraso en el crecimiento del presupuesto federal para seguridad doméstica sólo puede ser explicado por un cambio del costo al sector privado.

 

 

Una revisión en 2006 por el Banco de la Reserva Federal de Nueva York (FRBNY) sugiere que el impacto económico del crecimiento del gasto en seguridad doméstica es relativamente pequeño, y que es improbable tener efectos mayores en la disciplina fiscal del gobierno o en la productividad en el sector privado. El gasto gubernamental en seguridad doméstica cuenta un 0.35% del producto doméstico bruto (PBI) en 2003 - una cantidad de sólo un-décimo del tamaño de desembolsos de la defensa nacional. Junto con este gasto, aun cuando el sector privado fuese a doblar sus entradas relacionadas con la seguridad, el informe estima que el anuario total de costos directos de seguridad doméstica sería sólo de 72 mil millones, o 0.66% del PBI de 2003. Es más, semejante doblado de entradas reducirían el nivel de productividad de labor del sector privado a lo sumo sólo un 1.12%.

 

El informe ata dos advertencias a su conclusión.

 

Primero, los resultados no sugieren que el daño económico de los ataques terroristas de septiembre 11 sea insignificante. Los hallazgos se enfocan solamente en los efectos económicos de los gastos emprendidos para prevenir y preparar para los futuros incidentes.

 

Segundo, los resultados no sugieren que la seguridad doméstica sea insignificante. El estudio está en esencia enfocado solamente en el lado del análisis del costo-beneficio. Los beneficios de la seguridad doméstica no son fáciles medir.

 

Simplemente no se puede estimar o verificar cuántas actividades terroristas, si hay alguna, están previniéndose debido al incremento de medidas de seguridad, o si cuando un ataque catastrófico tenga lugar, cuánto de su probabilidad de ocurrencia sería reducida por aumento de gasto en seguridad.

 

Claramente, es difícil de poner un valor en el sentido elevado de seguridad que el programa de seguridad doméstica proporciona. Si semejante programa se ve como un seguro contra pérdidas de la catástrofe terrorista, entonces la ausencia de catástrofe habrá justificado el costo del seguro. Todavía el valor de prevención no es automáticamente positivo.

 

Un sentido falso de seguridad puede venir del poder de sugerencia cuando algo está haciéndose, un poco de efecto positivo resultará. Es conocido como el Efecto Hawthorne, nombrado así después del experimento de General Electric Co en Hawthorne, Nueva York, de buscar niveles de iluminación óptima para altos niveles de eficacia en productividad variando los niveles de iluminación. El experimento descubrió que los cambios en los niveles de iluminación causan que la productividad crezca más que cualquier nivel de iluminación fija. Los obreros son energizados cuando ellos sienten que se les presta atención.

 

Sin embargo, la prevención real depende de la efectividad real del gasto. Si se dirigió hacia blancos equivocados, el gasto no puede prevenir nada. Peor todavía, puede desviar enfoque y recursos de los blancos reales. No obstante, dado el gasto relativamente pequeño de prevención como comparado con el costo de fracaso, los defensores del programa de seguridad doméstica argumentan que aun cuando simplemente deben prevenir una pérdida mayor durante los próximos años, el retorno en gastos de la seguridad doméstica sería más que justificar el costo. Más, los gastos compran respaldo político del criticismo de funcionarios y administraciones. Desgraciadamente, la misma razón generosa no se aplica al gasto de quitar la raíz causante del terrorismo, p.ej, injusticia socio-económica global.

 

La privatización de la seguridad doméstica reduce gasto gubernamental cambiando parte del costo al sector privado. El gasto de la seguridad privada contribuye más que el gasto del gobierno a incrementar el PBI, así minimiza la carga económica de la seguridad. La manera en que los EEUU planean mantener el creciente costo de seguridad doméstica en un mínimo impacto económico adverso es a través de la magia de entrada -salida econométrica. Cuando la seguridad de la patria se privatiza, su gasto se vuelve una industria de crecimiento. Así, por las reglas de la econometría, prevenir perdidas de las amenazas a la seguridad doméstica es una entrada, y el gasto en seguridad se vuelve una salida que suma la PBI y crea un impacto adverso pequeño en el conjunto de la economía, aunque el precio es una desigualdad sistémica de protección. Más allá, el análisis econométrico ignora el hecho de si la necesidad de seguridad es reducida, la salida podría dirigirse hacia usos más constructivos.

 

Por ejemplo, después del 11 de septiembre, el Congreso americano proporcionó incentivos a la industria farmacéutica para desarrollar drogas para enfermedades relacionadas con el terrorismo, incluyendo protección de responsabilidad de productos normales y extensión de derechos de patentes en medicación no relacionada con la seguridad doméstica. Esto reduce el gasto de investigación gubernamental, pero generalmente sube el precio de drogas, demorando la entrada de drogas genéricas que son más baratas que las drogas de marca.

 

La medida del fracaso económico

 

La ciencia de la econometría trata con medidas económicas usadas para estimar la magnitud de relaciones cuantitativas entre variables económicas dentro de un modelo económico. Esta es usada para probar hipótesis y previsión de resultados, con amplia aplicación en previsión de negocios y planeamiento de mercado. Hay dos tipos de variables económicas en un modelo: variables endógenas que se encuentran dentro del modelo; y variables exógenas que se introducen desde fuera del modelo.

 

Las amenazas de seguridad son variables exógenas en un modelo econométrico desde que sus niveles e intensidad son independientes de la estructura interior del modelo. Los economistas buscan la intuición por examen de datos. Esto es conocido como el enfoque inductivo. Ellos también intentan validar o refutar teorías existentes comparando demandas teóricas contra los datos empíricos. Esto es conocido como el enfoque hipotético. Los dos enfoques no son mutuamente exclusivos, su diferencia es análoga a puntos de arranque diferentes en un círculo conceptual.

 

William Stanley Jevons (1835-82), economista y lógico inglés, simultáneamente con el economista vienés Carl Menger y el economista francés Leon Walras lanzaron la Revolución Marginalista de 1871-74 (disminuyendo la utilidad marginal) que dio cinco décadas después al levantamiento de la economía neo-clásica enfatiza al fenómeno de intercambio sobre producción. La teoría Marginalista del valor pone la idea adelante que el "valor natural" de un bien sólo es determinado por su escasez subjetiva, ej: el grado que las personas desean ese bien excede su disponibilidad. Cuando el agua potable era abundante, no tenía valor económico, aunque su valor para la vida es superior. Cuando la industrialización contamina el suministro de agua de la Tierra, el agua potable tiene un precio alto. Así la polución, como las amenazas de seguridad, sirve una función económica en la economía neo-clásica. La privatización del agua depende de la polución de agua para su justificación económica.

 

El enfoque en escasez está detrás del crecimiento del capitalismo de mercado donde el precio no es determinado por el costo de producción pero si por la escasez de suministro. El costo de producción de petróleo se mantiene alrededor de u$s 4 un barril en tierra y u$s 7 un barril de ultramar. Es la escasez que ha manejado el precio del petróleo sobre u$s 50 por barril en los recientes meses. El costo de producción para las copias adicionales de Microsoft Windows es cercano a cero, todavía cada copia se puede vender a u$s 200 porque Microsoft controla el suministro a través de sus derechos de propiedad intelectuales.

 

La utilidad marginal da lugar a mercados fallidos a través de la emergencia de monopolios y carteles cuyo propósito es mantener precios altos limitando el suministro en lugar de incrementar la producción. Esto roba a la sociedad los beneficios materiales de la creciente productividad debido al avance de la tecnología. La comida sobrante por la agro-tecnología eficaz se tira en el mar para mantener precios alto mientras billones se hambrean alrededor del mundo. El dinero constantemente se escasea para mantener su valor mientras la pobreza es mantenida en un mundo de sobrecapacidad de producción ociosa hecha posible por el progreso tecnológico. Si la sobrecapacidad fuera ser utilizada totalmente, los precios tendrían que caerse o los sueldos tendrían que subir para aumentar el poder de compra público para absorber los productos agregados. Ambas opciones están desestabilizando al estado de escasez sin la que la ciencia entera de economía tenga que ser repensada. Así se mantienen obreros desempleados o subempleados para cortar hacia abajo la producción de bienes de los que ellos no pueden permitirse el lujo por sus sueldos bajos. El concepto de utilidad marginal ha creado tanta miseria a la humanidad como el racismo, manteniendo necesidades humanas básicas en u constante nivel de escasez. Los Estados que toleran un mercado fallido son por definición estados fallidos.

 

En 1803, Jean-Baptiste Say (1767-1832), examinando la evolución del comercio entre Gran Bretaña y Brasil, observó que la demanda para un grupo particular de bienes sólo puede ser expresada por el suministro equivalente de otro grupo. Por consiguiente el suministro "crea" su propia demanda. Casi todas las teorías clásicas y la mayoría de las neo-clásicas están basadas en esta simple e incluso tautológica aserción. La ley de Say concluye que el exceso general no puede existir. Los economistas clásicos afirman que el desempleo y los fracasos del mercado son debidos al exceso de suministros sobre las demandas de artículos particulares y no al exceso de suministros (o superabundancia) de artículos generalmente en conjunto.

 

David Ricardo (1772-1823) nota:

 

"Pueden cometerse errores, y los artículos no ajustados a la demanda pueden ser producidos - de éstos puede haber una superabundancia" y eso "es en todo momento una mala adaptación de los artículos producidos a las necesidades de la humanidad lo cual es el mal específico y no la abundancia de artículos. La demanda está sólo limitada por la voluntad y poder de compra".

 

John Stuart Mill (1806-73) concurre notando que en estas situaciones, "la producción no es excesiva, sino meramente mal-variada."

 

Ricardo y Mill extendieron esta proposición al ahorro e inversión. Si uno produce más de lo que uno consume, entonces el sobrante se ahorra y, por definición de términos, invierte. Ninguno produciría en exceso más de las necesidades de consumo si uno no tiene un deseo para intercambiarlo o invertirlo. Por consiguiente, el suministro genera demanda. Esta relación virtualmente todos los economistas clásicos sostienen es una verdad irrefutable.

 

Thomas Robert Malthus (1766-1834) y el economista francés J C L Simonde de Simonde (1773-1842) son las excepciones que creyeron que la superabundancia general podría existir. Ellos razonaron que el ingreso es distribuido entre obreros, empresarios y hacendados recibiendo sueldos, ganancia y rentas de la tierra respectivamente. Y los hacendados recibirán una porción del ingreso, pero ellos pueden escoger no consumirlo. Y cuando ellos no lo hacen, habrá una superabundancia general (exceso de suministro de bienes) aunque la identidad inversión-ahorro todavía se sostiene. Así todos los economistas clásicos, salvo Malthus y Simonde, generalmente estaban de acuerdo sobre la validez de la Ley de Say, por lo menos en el largo plazo. Todos ellos también están de acuerdo en la identidad de ahorro e inversión así como la separación de rendimiento de la teoría del precio. La teoría de ciclo de bajo-consumo más famosa fue puesta por John Maynard Keynes en su Teoría General (1936).

 

La historia neo-clásica se toma a menudo en forma diagramática por la idea de que el equilibrio de precios y cantidades de bienes son determinadas conjunta y simultáneamente por la demanda y el suministro de bienes. Todavía la demanda es bloqueada por la necesidad de escoger valor en la forma de retorno de capital a través de ganancias, que sólo pueden venir de bajos sueldos antes del nivel de costo del material y capital necesitado para producir bienes. El precio siempre es la suma de costo de material, capital y mano de obra. De los tres costos, la mano de obra es la única variable flexible. Todavía si los sueldos constantemente bajan debajo del nivel de precios de bienes, una escalera de caracol descendente de sobreproducción y desempleo resultará, lo cual es la base de los ciclos comerciales y ondas largas.

 

Según la teoría de utilidad marginal, desde que el miedo maneja la demanda de seguridad, la demanda y por consiguiente el precio para seguridad privada subirá si se reduce el suministro de seguridad proporcionada por el gobierno. Precios altos para seguridad privada no son inflacionarios si el valor del beneficio (seguridad percibida) también crece. Así el miedo creciente al terrorismo es buena economía, eso crea demanda creciente de servicios de seguridad privada a precios crecientes que no son inflacionarios debido al miedo creciente y contribuye a un PBI creciente. Tales cosas son la lógica torcida de econometría empleada por la revisión del FRBNY en el impacto económico de gasto de seguridad doméstica inducida por el terrorismo.

 

El enfoque inductivo tiene una larga historia de producir teorías esotéricas y bizarras. Jevons discernió de los datos la evidencia de un ciclo comercial manejado por las manchas solares (1875, 1884). Clement Juglar (1819-1905), un doctor francés, estadístico y padre de teoría del “ciclo del negocio”, era un defensor temprano (1862) del desarrollo de una teoría económica del ciclo comercial identificado como el "Ciclo industrial Juglar siete a once años" desde entonces eso ha sido asociado con su nombre. Sus hallazgos en ciclos de crédito estimularon los subsecuentes esfuerzos de sobre-inversión teóricos. Juglar vio en mesas financieras evidencia para un ciclo de crédito manejado.

 

Similarmente, Henry Ludwell Moore (1869-1958), un estudiante de Menger en Viena y un discípulo temprano de Walras en Francia, fue el único miembro norteamericano de la original Escuela Lausanne agrupados alrededor del francés Walras y el italiano Wilfredo Pareto. El atributo central de la Escuela de Lausanne fue su desarrollo de la teoría de equilibrio general y su extensión de la aplicación de enfoque a la economía neo-clásica. Moore también cavó profundamente en descubrir la conexión entre los ciclos de negocio de los artículos y la teoría del equilibrio. Su teoría del ciclo fue manejada externamente por ciclos de ocho años de precipitaciones. Su obra máxima, lEconomía Sintética (1929), fue un esfuerzo hercúleo por estimar el sistema de equilibrio general de Walras. Moore usó el enfoque inductivo en 1914 para defender un ciclo manejado por el clima y lo astral.

 

También se usó el enfoque hipotético por economistas para intentar encajar datos a las curvas de demanda, como el representado por Nikolai D Kondratiev (1892-1931?), economista ruso y fundador del Instituto de Moscú para las Condiciones de Negocios. Kondratiev identificó la "onda larga" del medio-siglo en su famoso tracto de 1922 y en su articulo de 1926 "Las Olas Largas en la Vida Económica."

 

Siendo uno de los arquitectos del primer Plan de Cinco Años Soviético, él fue encarcelado en un campamento siberiano en el que murió en algún momento de los años treinta. Wesley C Mitchell y el Escritorio Nacional de Investigación Económica (NBER) usó el enfoque hipotético en su investigación. EL NBER hoy es el diagnosticador oficial de retrocesos en la economía norteamericana. La medición de ciclos comerciales fue el tema principal en el enfoque hipotético. El NBER no registra Ciclos de Kondratiev (o "olas largas") dado que sus investigadores no creen que estos ciclos existan.

 

No obstante, se han identificado cuatro olas de Kondratiev:

 

1. La Revolución Industrial (1787-1842) es la más famosa ola de Kondratiev: el boom comenzó aproximadamente en 1787 y se convirtió en una recesión al principio de la edad Napoleónica de 1801 y en 1814 se ahondó en una depresión. La depresión duró hasta casi 1827 después de la cual hubo una recuperación hasta 1842. Como es obvio, Kondratiev se montó en el desarrollo textil, hierro y otras industrias impulsadas a vapor después de 1842.

 

2. El Kondratiev Burgués (1843-1897):

 

Después de 1842, el boom re-surgió y empezó una nueva ola de Kondratiev, esta fue como resultado de la era del ferrocarril en Europa Norteña y en EEUU y la acompañada expansión en el carbón e industrias de hierro. El boom acabó aproximadamente en 1857 cuando se convirtió en una recesión. La recesión se convirtió en una depresión en 1870 que duró hasta aproximadamente 1885. La recuperación empezó después y duró hasta las 1897.

 

3. El Neo-mercantilista Kondratiev (1898-1950?):

 

El boom empezó cerca de 1898 con la expansión del poder eléctrico y la industria automovilística y duró hasta casi 1911. La recesión que siguió se convirtió en depresión casi en 1925 y duró hasta alrededor de 1935. Esta tercera ola entró inmediatamente después en recuperación, lo cuál uno podría sospechar duró hasta alrededor de 1950.

 

4. El Cuarto Kondratiev (1950 - 2010?).

 

Ha habido mucho debate entre los creyentes en el fechar de la cuarta ola, mucho debido a las confusiones generadas por la fluctuación baja de niveles de precio y el problema de políticas keynesianas, y este debate todavía deberá ser resuelto. Quizás el juego más aceptable de fechas es que el boom empezó alrededor de 1950 y duró hasta aproximadamente 1974, en que la recesión comenzó. Cuándo (y si) este retroceso entró en su fase de depresión puede ser más difícil de determinar (hacia 1981?), pero lo que se ha estado de acuerdo más o menos es que en 1992 (o por allí) empezó la recuperación y se ha proyectado para ser un boom, y así una nueva ola Kondratiev, alrededor del 2010.

 

Simon Kuznets (1901-85), ni keynesiano ni econometrista, tomó sus señales del institucionalismo de Mitchell. Su trabajo inicial fue sobre el análisis empírico de los ciclos comerciales (1930) - un ciclo de 15 a 20 años que él identificó y se ligó más tarde a su nombre, el "Ciclo de Kuznets". Kuznets también fue uno de los obreros más tempranos en economía de desarrollo, colección particular y análisis de las características empíricas de países en vías de desarrollo.

 

Su tesis mayor sostuvo que los países subdesarrollados de hoy poseen características diferentes que aquéllos países industrializados poseían antes que se desarrollaran, ayudó a poner un fin a la vista simplista que todos los países pasarían por las mismas "fases lineales" en su historia y se disparasen el campo separado de economía de desarrollo - qué ahora se enfocó en el análisis de las experiencias distintas de países subdesarrollados modernos. Entre sus varios descubrimientos que encendieron importantes programas de investigación teórica estaba el de la relación invertida en forma de U entre la desigualdad del ingreso y el crecimiento económico; él también descubrió los modelos de conducta de ahorro-ingreso. Kuznets ganó el Premio de Nobel de economía en 1971 mientras él estaba en la Universidad de Harvard.

 

Gigantes de la Industria de la Seguridad Privada

 

Wackenhut Services, una subsidiaria de Wackenhut Corp, proporciona servicios de seguridad a clientes privados y públicos, incluyendo instalaciones de operaciones y funcionamiento, preparación y respuesta de emergencias, protección de fuego, manejo de material peligroso y seguridad y refuerzo de servicios de entrada en vigor de la ley. La compañía también opera una división de seguridad doméstica que provee seguridad fronteriza, análisis de información, y respuesta a situaciones de emergencia que involucran agentes químicos, guerra biológica, y armas de destrucción masiva. El gobierno norteamericano y las agencias públicas, incluyendo al Servicio de Rédito Interior, la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA), el Departamento de Energía y el Ejército americano, son clientes pagadores.

 

George R Wackenhut, un antiguo agente del FBI, construyó Wackenhut Corp. en una empresa de seguridad internacional que promovió el uso de guardias privados en prisiones, aeropuertos y plantas nucleares. De la era McCarthy, donde un comunista se podía encontrar escondido bajo la mayoría de las camas de los EEUU, el apetito del país por la seguridad privada escaló hasta la histeria. George Wackenhut cobró persuadiendo a miles de comunidades y agencias del gobierno a  poner a guardias privados en trabajos públicos y hubo un largo movimiento en vano de resistencia por oficiales de la ley. Empezado en 1954 con una agencia de tres hombres en Miami, la esforzada compañía se convirtió a proveer servicios de guardia para mantenerse a flote y después ganó contratos con Lockheed Martin y el Centro Kennedy del Espacio para proteger proyectos clasificados de espías comunistas. Para impresionar a los potenciales clientes, Wackenhut vistió a sus guardias con cascos y botas de paracaidista y reclutó a ex miembros de la Agencia de Inteligencia Central (CIA), FBI y fuerzas elites del ejército a unirse a la dirección de la compañía. Durante las próximas cuatro décadas, el personal de Wackenhut cuidaba edificios corporativos durante huelgas de trabajadores, manejaba seguridad para aerolíneas en casi 90 aeropuertos, y se complementó con servicios municipales como lucha contra el fuego y servicio médicos s de emergencia en varias comunidades pequeñas. Sus guardias patrullaron el sitio nuclear de la Comisión de Energía Atómica en Nevada e incluso un manojo de embajadas norteamericanas.

 

La compañía se expandió en seguridad de prisiones y otros institutos correccionales en los años ochenta volviéndose su movida más redituable. Esta fue una de las primeras empresas de seguridad privadas contratada por el Escritorio Federal de Prisiones y desde entonces ha recibido contratos federales del Servicio de Alguaciles norteamericanos y de la fuerza de inmigración y aduanas de la división del Departamento de Seguridad Doméstica. La privatización de las prisiones ha tenido sus críticos y los guardias de Wackenhut han sido acusados de abusar de los presos en Florida Texas y Luisiana. La Wackenhut Corrección Corp., la subsidiaria de prisiones de la compañía, maneja ahora más de 40,000 camas de prisiones, principalmente en los Estados Unidos, el Reino Unido, Australia y Nueva Zelanda.

 

Según una cuenta tomada a la mitad de 2002, los 50 estados norteamericanos, el Distrito de Columbia y el gobierno federal tuvieron 1.355.748 presos (dos-tercios del total de la población encarcelada), y las cárceles locales municipales y de condado tuvieron 665.475 presos, con un total de más de 2 millones de presos. Las cárceles americanas tuvieron uno de cada 142 residentes americanos. Los varones se encarcelaron a razón de 1.309 presos por cada 100,000 hombres, mientras la proporción del encarcelamiento femenino era de 113 cada 100.000 residentes mujeres. De los 1.200.203 prisioneros del estado, 3.055 eran más jóvenes que 18 años de edad. Además, las cárceles de adultos tuvieron a 7.248 presos bajo los 18. A partir del 30 de junio de 2002, el estado y las autoridades correccionales federales tuvieron a 88.776 no-ciudadanos, un 1% de aumento de los 87.917 tuvieron un año antes. Se tuvieron sesenta y dos por ciento en prisiones estatales y 38% en instituciones federales. Las prisiones operadas privadamente tuvieron 86.626 presos. Por comparación, EEUU tiene 983,000 camas de hospital, menos de la mitad del número de camas de prisión. Este es un síndrome de estado fallido si es que en realidad existe uno.

 

A medida que la compañía creció, Wackenhut reclutó directores prominentes como Clarence M Kelley, ex cabeza del FBI; James J Rowley, ex director del Servicio Secreto norteamericano; y Frank C Carlucci ex Secretario de Defensa y ex diputado director de la CIA. Antes que el presidente Ronald Reagan nombrara a su director de inteligencia central, William J Casey fue consejero legal por Wackenhut. Tales conexiones alimentaron la especulación que la compañía era un frente de la CIA, lo cual Wackenhut negó.

 

Wackenhut, abiertamente de política conservadora, se vio ocasionalmente demasiado celoso en sus asignaciones investigadoras. En 1967, cuando el gobernador Claude R Kirk Jr. de Florida lo nombró jefe de una fuerza policíaca privada para investigar el crimen organizado, Wackenhut fue criticado por decir públicamente que él y sus funcionarios no se limitarían a los sospechosos sino que además habría de "investigar a todos y a cualquiera que necesitaran investigar." La fuerza policíaca fue efímera, pero las tácticas de la compañía crearon una disputa de nuevo en 1991, cuando una investigación del congreso encontró que había espiado a un abogado medioambiental instalando cámaras en miniatura en sus cuartos del hotel y tomado ilegalmente documentos de su casa en su ausencia.

 

Kroll es otra gran compañía de seguridad privada. Es experta en seguridad, protección, ingeniería, continuidad de negocios y en dirección de emergencias de ayuda de prevención a clientes, preparada para responder a las muchas amenazas que ellos enfrentan en casa y en el extranjero que el estado no puede proporcionar. Los enfoques de Kroll son diseñados para responder rápidamente a las condiciones de amenazas cambiantes y asegurar continuidad operacional seguida a una crisis. Las amenazas globales están obligando a las compañías a echar una mirada más dura a sus programas de seguridad. De la evaluación a la aplicación, se dice a los clientes que ellos se pueden beneficiar de la integración de los servicios de Kroll y producir un programa de seguridad más eficaz, rentable, aunque en momentos fuera de la ley aun cuando técnicamente no son ilegales. Los expertos de Kroll desarrollan enfoques activos dispuestos en gradas que pueden responder rápidamente a condiciones de amenazas cambiantes y aseguran continuidad operacional siguiendo a una crisis.

 

Los programas de seguridad privados pueden estar libres de los refrenamientos de los derechos civiles. Las ventas de 2003 de Kroll fueron 485.5 millones, con crecimiento de ventas año tras año de 67.9%. El pasado 18 de mayo, Kroll Inc. y Marsh & McLennan Companies (MMC), el corredor del seguros actualmente bajo investigación, anunciaron que ellos habían entrado en un acuerdo de fusión bajo el cual MMC adquiriría a Kroll Inc. en una transacción de 1.9 mil millones de dinero en efectivo.

 

En octubre, el Fiscal General de Nueva York Elliot Spitzer demandó a Marsh & McLennan, el corredor de seguros más grande del mundo, acusándolo de ofertas de aparejo y arreglar precios mientras dirigía negocios para aseguradores que pagaron las cuotas de la colocación más altas. En enero, Marsh acordó en pagar 850 millones para resolver la disputa, en línea con honorarios colocados y recolectados en 2003 y estuvo de acuerdo en cambiar sus prácticas comerciales. Marsh tomo un cargo de pre-impuesto de 618 millones en el cuarto trimestre para el pago, además de un cargo de 232 millones tomado en el tercer trimestre. La compañía basada en Nueva York informó en el cuarto trimestre de 2004 una pérdida de 676 millones, o 1.28 la acción, comparada con una ganancia de 375 millones, o 69 centavos la acción un año antes. En esencia, los contribuyentes norteamericanos pagaron por los costos de MMC.

 

Washington Group International Inc., basada en Boise, Idaho, con casi 27,000 empleados en trabajo en más de 40 estados americanos y en más de 30 países, proporciona profesionales, científicos, dirección y desarrollo de servicios en más de dos docenas de mercados mayores. Fundada en 1964 por Dennis R Washington en Missoula, Montana, la compañía subió a la cima del mercado de construcción civil en Montana y se expandió en minera, construcción industrial y trabajo de limpieza medioambiental.

 

Cuando su compañía creció en una empresa regional mayor, la visión de Washington para el futuro continuó también extendiéndose y llevándola a una serie de adquisiciones que produjeron la potencia internacional que la compañía es hoy. En 1993, Washington Construction Co expandió su funcionamiento de construcción civil pesada cuando se fusiono con Kasler Corp, una empresa de California con operaciones a gran escala en construcción civil pesada. En 1996, Washington Construction adquirió Morrison Knudsen, ganando una herencia de minería de 84 años, ingeniería y construcción global.

 

Con la adquisición, la compañía tenía las capacidades y servicios que alcanzaron cinco mercados: infraestructura, minería, procesos industriales, energía y medioambiente y energía. En 1999, la compañía adquirió la operaciones de los servicios del gobierno de Westinghouse Electric Co y volviéndose líder en servicios de tecnología y ciencia. En el 2000, la compañía extendió su liderazgo de mercado adquiriendo a Raytheon Engineers and Constructors para producir una de las compañías más grandes en la industria.

 

Hoy, Washington Group mantiene posiciones de liderazgo en seis mercados y servicios abarcando el rango entero de las necesidades de los clientes, unificando una visión que lleva 10 años de fabricación. Siendo el líder indiscutible en la destrucción de reservas de armas químicas norteamericanas, el Washington Group tiene contratos con el gobierno norteamericano de más de 4.2 mil millones para diseñar, construir, operar la destrucción de armas químicas en 4 plantas en los EEUU. Washington Group's Westinghouse Savannah River Co ha operado desde 1989 el sitio Savannah River Site (SRS) de 803 kilómetros cuadrados para el Departamento de Energía (DOE). El sitio es la Instalación de Procesamiento de Desperdicios de Defensa, la planta de estabilización de líquido radioactivo más grande del mundo. El sitio tiene casi 9,000 empleados que están comprometidos en la reparación medioambiental y mantenimiento de las reservas nucleares de la nación. La participación del Washington Group en SRS está cambiando de la producción de plutonio y tritium para armas durante la Guerra Fría a la limpieza y eliminación. El SRS continúa satisfaciendo las necesidades cambiantes del DOE.

 

La disuasión nuclear de la Guerra Fría estaba basada en la doctrina de destrucción mutua asegurada (MAD) con sistemas de envío de largo alcance armados con ojivas independientes de re-entrada de objetivos. El SRS en Carolina del Sur se construyó en las fases tempranas de la Guerra Fría. El propósito principal del sitio era producir materiales básicos usados en la fabricación de armas nucleares, principalmente tritium y plutonio-239. Los cinco reactores construidos en el sitio produjeron materiales de calidad para armas que se usaron en armamento como el plutonio-238 y para fuentes de energía para profundas misiones espaciales de la NASA. El SRS ha operado por casi medio siglo. Cuando Westinghouse Savannah River Co tomó el sitio en 1989, su tarea era re-diseñar y actualizar tres de los cinco reactores nucleares de 1950 que producen plutonio y tritium. Para finales de la década el equilibrio global de poder había cambiado. Con el final de la Guerra Fría y la disolución de la Unión Soviética, el rol del Savannah River Site y otras instalaciones relacionadas con la defensa del DOE han cambiado.

 

La historia del Washington Group en el SRS es una de tratos de las necesidades cambiantes del DOE. Es un sitio grande y complejo y uno de los muchos desafíos que la compañía tiene es cómo adaptarse a las nuevas misiones del DOE y a las cambiantes prioridades nacionales. Como resultado de la privatización de funciones, la ganancia privada se volvió un factor legítimo de deliberación en la política nuclear de la nación.

 

Con la aprobación de tratados de reducción de armas, declinó la necesidad de plutonio y tritium. La misión del SRS cambió de armamento nuclear al desarme en áreas como remediación de aguas bajo tierra, limpiado de sitios inactivos de desecho, y manejo de desperdicios y polución que había sido parte del proceso de armamento. Para mitad de los años ochenta, la construcción comenzó en una de las mayores instalaciones que inmovilizaría desechos radioactivos de alto nivel y lo convertiría en una forma de vidrio durable a través de un proceso llamado vitrificación. La Instalación de Proceso de Desperdicios de Defensa (DWPF) se volvería el sistema más grande del mundo en estabilizar desechos radiactivos en vidrio.

 

Los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, intensificaron la conciencia de los Estados Unidos del amplio rango de consecuencias de tales ataques. Para reducir la vulnerabilidad de Norte América al terrorismo y otros desastres, el presidente Bush emitió la Estrategia Nacional para Seguridad Doméstica (NSHS) para proteger salud pública y seguridad y recursos importantes vitales al gobierno de EEUU, económicos y morales.

 

Su misión es doble:

 

1) a movilizar la nación entera en un esfuerzo conjunto para proteger su patria de los terroristas y

2) para asegurar un nivel alto de seguridad en una sociedad libre y cambiante.

 

Washington Group International se ve así mismo jugando un papel crucial en la seguridad doméstica, ayudando a prevenir, proteger, y prepararse para las amenazas catastróficas a EE.UU. así como el desarrollo de las técnicas de recuperación si los tales ataques ocurren. Estos esfuerzos se enfocan en proteger bases militares, en casa y en el extranjero, afianzando la infraestructura crítica contra las amenazas modernas, como bombas sucias, utilizar innovadores sistemas de detección y mitigación.

 

Washington Group proporciona una amplia gama de ingeniería, construcción, y servicios de análisis de amenazas para los clientes gubernamentales. Estos servicios especializados incluyen: simulación de amenazas en tiempo real; análisis de vulnerabilidad de seguridad y mitigación; respuesta a crisis y emergencias; integración de tecnología relacionada con seguridad y despliegue; valoración de riesgo; y valoración de amenazas y consecuencias.

 

Washington Group International exigió un papel principal liberando a  EEUU y al mundo de armas de destrucción masivas (WMD) cuando sus operaciones comenzaron el pasado 9 de agosto en las Instalaciones y Disposición de Agentes Químicos de Anniston (ANCDF) Alabama. Durante los próximos siete años, Washington Demilitarization Co y su subsidiaria Westinghouse Anniston, se agendaron para destruir centenares de miles de armas químicas guardadas en el depósito del ejercito en Anniston.

 

En la ex Unión Soviética (FSU), la legislación de Lugar-Nunn está proporcionando financiación para ayudar a ex estados soviéticos a desmantelar sus arsenales de armas de destrucción masiva (WMD). Washington Group International es la primera organización extranjera con éxito para autorizar y diseñar, construir y operar una instalación Cooperativa de Reducción de la Amenaza (CTR) en la FSU. A Washington Group se le otorgaron seis contratos para la Agencia de Reducción de Amenazas de Defensa del Departamento de Defensa (DTRA) norteamericano para construir una Instalación de Neutralización y Desmantelado (NDF) en Dniepropetrovsk, Ucrania, donde la compañía desmontó, eliminó, dispuso y salvó proyectiles SS-19.

 

Después del derrumbe de la Unión Soviética, Ucrania, un país de 52 millones de personas, heredó el tercer arsenal nuclear más grande del mundo. Había más de 180 proyectiles balísticos intercontinentales (ICBMs) con más de 1,200 ojivas en territorio ucraniano. La reserva de existencias consistió en 133 SS-19 y 46 SS-24 armados con ojivas nucleares. Había también 14 SS-24 presentes en Ucrania pero no desplegados con ojivas. Ucrania también heredó varias docenas de bombarderos con capacidades nucleares que se armaron con aproximadamente 600 bombas de lanzamiento aéreo y más bombas de gravedad. Tantas como 3,000 armas tácticas redondearon el arsenal que ascendió a casi 5,000 armas estratégicas y tácticas. Un acuerdo trilateral firmado en enero de 1994 por EEUU, Rusia y Ucrania que enviaría las ojivas nucleares a Rusia fue el primer paso haciendo a Ucrania una nación nuclear libre.

 

Washington Group fue a Ucrania en 1994 en sociedad con Thiokol, un fabricante de motores para cohetes. Thiokol necesitó de una compañía con experiencia en construcción y diseño para trabajar en la FSU. Los socios norteamericanos ganaron el contrato que se convirtió en un proyecto de desmontaje y eliminación con la Agencia de Defensa Nuclear, después renombrada como la Agencia de Defensa de Reducción de Amenazas. De 1994 hasta 2003 el Departamento de Defensa otorgó a Washington Group una serie de contratos para desmontar, disponer, eliminar, rescatar y almacenar ICBMs soviéticas para el DTRA. Un contrato temprano requerido para el diseño, dirección de la construcción y operación de una instalación de 2694 metros cuadrados para Neutralización y Desmantelamiento (NDF) en Sur Oblast de Dniepropetrovsk, un centro del industrial/tecnológico soviético que había producido camiones desde 1944 hasta mayo de 1951, cuando la producción cambió a proyectiles balísticos. Durante las fases finales de la Guerra Fría, Leonid Kuchma dirigió las operaciones en la planta de Dniepropetrovsk que produjo proyectiles, vehículos de lanzamientos espaciales, satélites y motores de cohetes. En los años de decadencia del régimen soviético, el mantenimiento en la instalación disminuyó a medida que la economía soviética se derrumbaba. Después de la disolución de la URSS, Kuchma se transformó en el primer ministro de Ucrania (1992-93) y entonces ascendió a su segundo mandato en julio de 1994. Él permaneció en el poder hasta el 23 de enero de 2005, cuando su sucesor escogido a mano Viktor Yanukovych, perdió la elección presidencial con Viktor Yushchenko.

 

Guardsmark es el empleador más grande del mundo de agentes de FBI retirados y también uno de las empresas de seguridad más grandes en los Estados Unidos. Guardsmark opera en unas 400 ciudades en América del Norte, donde proporciona servicios de seguridad a las industrias financieras, de utilidades, transporte, e industrias del cuidado de salud. La compañía ofrece guardias de seguridad, investigación privada y servicios de prueba de drogas. Esta consulta con arquitectos y constructores para diseñar programas de seguridad. Guardsmark también dirige verificación de antecedentes (empleo, educación e historia delictiva) y proporciona servicios de tercerización (Peoplemark). El presidente Ira Lipman posee la compañía que fundó en 1963.

 

Allied-Barton Security Services, anteriormente llamada Allied Security, es una de las empresas de seguridad privadas más grande en EEUU. La compañía sirve a más de 2,100 clientes a través de más de 60 oficinas en 37 estados. La compañía proporciona principalmente guardias de seguridad y personal de servicios para los centros comerciales, edificios de oficinas, hospitales, complejos corporativos, y universidades, pero también ofrece alarma y monitoreo las 24 horas, sistemas de televisión de circuito cerrado, sistema de control de acceso, y sistemas de alarmas para ladrones e incendios. Además, Allied Security proporciona servicios de consultoría y evaluación de instalaciones. La compañía que es poseída por MacAndrews y Forbes Holdings ha adquirido y se ha fusionado con Barton Protection Services. Las ventas en 2003 fueron de 550 millones, el crecimiento de ventas año tras año fue del 10%, y tenía 23,000 empleados y alardea el crecimiento de empleados año tras año de 21.1%.

 

Inter-Con Security Systems, una de las más grandes empresas de consultoría de seguridad en los EEUU., provee programas de seguridad diseñados a medida para clientes gubernamentales, comerciales e industriales en 25 países en cuatro continentes. Sus servicios incluyen consultoría en seguridad, protección, investigaciones y entrenamiento. También proporciona guardias de seguridad y servicios de patrulla. Los clientes Inter-Con incluyen a la NASA, the Academy Awards, y el gobierno norteamericano. La compañía fundada en 1973, es poseída por el jefe ejecutivo Rick Hernández y la familia Hernández. Las ventas en 2003 fueron 1 mil millones y la compañía tenía 25,000 empleados.

 

Manejada por agentes retirados del Servicio Secreto, Vance International, una parte de SPX Security and Investigations Unit, ofrece protección ejecutiva, guardias uniformados, investigación y entrenamiento. También proporciona protección de recursos y mano de obra temporal para las compañías durante huelgas o desastres naturales. Sirviendo a corporaciones y agencias de gobierno, como también a celebridades, Vance International ha sido llamada el "Rolls-Royce" de las empresas de seguridad; los clientes incluyen a Bill Gates, Nelson Mandela y Arnold Schwarzenegger. El presidente y jefe ejecutivo Chuck Vance fundó la empresa en 1984, adquirida por SPX en 2002.

 

Seguridad de pacotilla

 

Para septiembre de 2001 había un estimado de 1 millón a 2 de millones de trabajadores en unas 13,000 compañías de seguridad privadas en EEUU, y algunos dicen hay ahora dos veces tantos obreros de seguridad privados como oficiales de policía. El número de obreros en la industria creció casi 20% en la última década, y según el Escritorio de Estadísticas Obreras, continuará aumentando para reforzar a las compañías para aliviar los miedos al crimen, vandalismo y terrorismo.

 

Estos guardias, sin embargo, no son oficiales de policía. En cambio, son vigilantes uniformados, normalmente desarmados, que patrullan aeropuertos, centros comerciales, negocios privados y universidades. Según las compañías se reajusten, - ellos tienen a menudo su personal de seguridad contratado a terceros contratistas – y deben realizar dos trabajos a la vez. Estos "guardias" también hacen de recepcionistas u trabajos de servicio al cliente. Incluso el gobierno, en esfuerzos para cortar costos, a veces subcontrata compañías de seguridad privadas para seguridad en las prisiones y edificios.

 

Y por supuesto, estas compañías han sido usadas para romper líneas de piquete de sindicatos y defensores de huelgas. Los sindicatos del sector público también están manteniendo un ojo cauto en la tendencia pequeña pero creciente en que la seguridad privada esta siendo usada para reemplazar a trabajadores públicos afiliados a sindicatos. Al contrario del sector público o los colegas internos, estos guardias de seguridad privados no están altamente entrenados o bien pagos.

 

Y mientras muchos en la industria de seguridad, incluso los gerentes de algunas compañías de seguridad, están empujando por normas nacionales concernientes a entrenamiento y niveles de habilidad, la industria no paga lo suficiente para atraer y mantener personal calificado. Richard Marinaro, director de la Unico Security Services basada en Boston, dijo al Newsday en 1998 que las compañías de seguridad "no pueden conseguir personas a estos sueldos, y nosotros estamos en competencia con McDonald y Wendys [la cadena de comida rápida] del mundo." Todavía los trabajos que se les pide hacer a estos guardias - trabajan ocho horas sin descanso de almuerzo, mostrando refrenamiento y juicio al tratar con el público general, sirviendo como testigos en la corte - requiere más habilidad , entrenamiento y dedicación que trabajar en un local de comida rápida.

 

Las historias de trabajo de mala calidad y/o robo por los guardias de seguridad que se supone protegen personas y propiedad son sorprendentemente comunes entre las compañías que se especializan en proporcionar seguridad privada en EEUU. Por ejemplo, obreros de Argenbright, una compañía que provee obreros para el control de seguridad en aeropuertos, estuvo envuelta en cuatro incidentes de seguridad en el aeropuerto en menos de un año en 1997-98, así como uno que requirió una evacuación de la terminal de United Airlines en el Aeropuerto de O'Hare en Chicago en 1999. En abril de 2000, fiscales federales encontraron también que oficiales de Argenbright en el Aeropuerto Internacional de Filadelfia falsificaron archivos, contrataron criminales convictos, y proveyeron empleados con bajos sueldos para las pruebas federalmente requeridas para los visores de equipaje.

 

Una tendencia que ha coincidido con el aumento de incidentes que involucran seguridad privada y sus sueldos bajos es la tendencia de la industria de desviarse del rumbo hacia la consolidación. El pasado agosto, Pinkerton, una subsidiaria de Securitas basada en Suecia se fusionó con Burns International Corp, otro líder de la industria, para crear un gigante de seguridad privada con más de 600 oficinas internacionales y un rédito anual de más de 2.5 mil millones. Dos compañías de Pennsylvania, Allied Security y SpectaGuard, también se fusionaron en el 2000, haciendo la compañía de seguridad independientemente sostenida más grande del país y poniendo su negocio en más de 250 ciudades de EEUU.

 

Con la consolidación vino la corporatización de la industria, algo que a ojos de algunas personas de la industria ha llevado a los líderes de industria a sacrificar calidad de servicio por una imagen que  venden. "Pinkerton vendió un servicio tipo de base mínima," dijo Roger Schmedlen, presidente de Loss Prevention Concepts Ltd, una agencia consultora de seguridad basada en Michigan, cuando él describió la entrada de Pinkerton en el servicio de vigilantes de bajo nivel en los tempranos 1980. "Ellos publicaron todos estos astutos folletos y asumieron una campaña de publicidad nacional y cambiaron la industria. Ellos tienen algunos grandes cuadros de tipos que se parecen a Superman, pero un estudio del gobierno muestra que el guardia de seguridad típico no tiene mucho más que educación de octavo grado, y son mayores en edad." Pero Pinkerton, y la mayoría de las otras compañías, también ofrecen guardias de seguridad altamente calificados - unos que están mejor entrenados, más experimentados y mejores pagos. "Hay algunos guardias muy buenos por allí," noto Schmedlen. "Pero muchas de estas compañías apenas van por la oferta baja y los toman."

 

Finalmente, estas compañías que han cosechado los beneficios de la explosiva demanda de guardias de seguridad en EEUU, ha escatimado todo lo posible en sueldos para aumentar al máximo la ganancia. "Ellos son empresas de hacer ganancias y tienen accionistas," explicó un observador de la industria. "En cualquier tipo de operación de seguridad, el volumen del gasto va hacia la compensación del personal. Entonces si Ud. trata de hacer ganancias, la primera cosa que hace es recortar sueldos y beneficios."

 

Con sus sueldos bajos, normas bajas y pobres condiciones de trabajo, la industria de la seguridad privada es una que, en la superficie, parece madura para la sindicación. Pero una provisión de la Ley Acto de Relaciones Obrera Nacional estipula: "Ninguna organización obrera será certificada como representante de empleados en una unidad de trato de guardias la tal organización admite representación o está asociada directa o indirectamente con una organización que admite otros miembros, empleados que guardias" (fuente: Sección 159, Titulo 29 del Código de Trabajo norteamericano).

 

Esta provisión, normalmente conocida más como "Ley del Guardia", da a la dirección el derecho de negar las peticiones de obreros para unirse en un sindicato como los camioneros, Sindicato Internacional de Empleados (SEIU), o cualquier otra unión internacional que tiene miembros fuera del sector de seguridad. Mientras fue escrita originalmente para prevenir conflictos potenciales de interés en disputas laborales (si los guardias se asignaran para defender contra una huelga a la planta de United Auto Workers, por ejemplo), también serviría para minar los esfuerzos de los sindicatos por ganar una posición organizada en la industria.

 

Hay, sin embargo, un vacío que las uniones pueden usar para ganar reconocimiento. La dirección puede voluntariamente escoger reconocer a los guardias como parte de un sindicato más grande, como algunos hicieron en las elecciones. Los obreros de Argenbright en el aeropuerto de Los Angeles y San Francisco pudieron hacer esto cuando votaron para unirse al SEIU. Circunstancias mitigadas, como la presión pública o el hecho que muchas compañías prefieren tratar con un sindicato en lugar de empleados individuales, ha ayudado a los sindicatos internacionales a ganar reconocimiento de algunas de estas compañías de seguridad. Y mientras otros guardias de seguridad tienen la opción de unirse a otros pequeños desafiliados sindicatos que representan sólo personal de seguridad, todavía menos de 10% de la industria americana está organizada.

 

Como con muchos del número creciente de servicio de baja paga que han crecido en la última década, las líneas crecientes de guardias de seguridad privados representan otro desafío para el trabajo organizado. Si ellos van a mantener su posición establecida en la fuerza de trabajo, los sindicatos necesitan adaptarse y ajustarse a las realidades de industrias explotadoras que continuarán sacrificando calidad de servicio y sueldos decentes hasta que sus obreros ganen una voz decente en el trabajo.

 

Los empleados del sector de seguridad privada, en esencia un ejército privado, son más en número que los soldados en el Ejército norteamericano. Este ejército privado crece en la inestabilidad social y el fracaso del Estado. Estas compañías de seguridad privadas no tienen ningún incentivo financiero para promover paz y estabilidad. La dependencia del estado sobre sus servicios contratados les da una voz influyente formulando políticas estatales. La amenaza de seguridad es de hecho el gran negocio y cualquier reducción de amenazas les amenaza la economía.

 

Los mercados proporcionan una variedad de incentivos a productores, a sus clientes y las comunidades locales para protegerse contra una amplia gama de riesgos, incluso la posibilidad del terrorismo. Los productores privados de bienes y servicios generalmente se beneficiarán de las prácticas operativas seguras (incluyendo la seguridad física) y la compra de seguros para ayudar a limitar cualquier pérdida financiera. Pero los incentivos para los negocios privados de reducir para atacar su vulnerabilidad, y las pérdidas potenciales para los que serían afectados, pueden ser inadecuados cuando los costos privados de la amenaza de terrorismo son más bajos que los costos sociales, o equivalentemente, cuando los beneficios privados de las medidas de seguridad son menores que los beneficios sociales.

Los costos privados se asociarán estrechamente con daños a la producción e instalaciones de distribución y daños a los obreros de la industria, así como también la potencial pérdida del negocio. Pero los costos sociales totales podrían ir más allá y podrían incluir el daño o pérdida de vida a los individuos como a los vecinos de una instalación que sea objetivo o  los consumidores de un producto corrompido, daño al medioambiente local y otros efectos negativos en otros negocios dependientes de industria seleccionada como objetivo. Si el producto de la industria elegida como objetivo se volviera un arma potencial en otro sitio, los costos sociales todavía podrían ser más anchos. Por ejemplo, podrían usarse químicos robados para atacar un edificio de oficinas. Si la disparidad entre los costos privados y los costos sociales es significante, el resultado es que las empresas privadas tienen incentivo insuficiente para alcanzar objetivos sociales.

 

Muchos de los programas gubernamentales norteamericanos que existían antes del 11 de septiembre tenían la intención llevar los costos privados y sociales en una línea. Muchas empresas han estado mucho tiempo sujetos a la extensa intervención gubernamental debido a los peligros que las operaciones o productos de esas industrias pueden proponer a la seguridad pública, calidad medioambiental y a las economías locales.

 

Los existentes programas gubernamentales proveen un punto de arranque examinando posibles nuevos esfuerzos. Esos programas pueden ser adecuados para incitar negocios para obtener mucho o todos de la creciente amenaza terrorista. Pero si los esfuerzos privados son inadecuados, las opciones de la política por incitar esfuerzos adicionales probablemente construirán incentivos generados por requisitos existentes. Las políticas rentables para reforzar la seguridad doméstica pueden involucrar expandir algunos programas que no tienen metas de seguridad mientras reducen otros. Por ejemplo, programas que fueron pensados principalmente para ayudar a proteger al público de las amenazas relativamente comunes, como accidentes industriales o contaminación de comida, podrían extenderse para ayudar contra la amenaza terrorista. Pero programas que fueron proyectados para diseminar información sobre industrias críticas como la producción y capacidades de almacenamiento en instalaciones arriesgadas, podrían necesitar ser acortados para dejar esa información fuera de las manos de terroristas.

 

Si una instalación producción química estuviera sujeta a un ataque, por ejemplo, el fuego resultante o explosión podrían exponer a la comunidad circundante a las toxinas peligrosas. Eso agregado a la exposición representaría un costo social que la empresa privada no enfrentaría - sobre todo si el daño excediera los límites de los fondos del seguro del dueño y otros recursos financieros. Como resultado, el dueño tendría menos incentivo para por otra parte cuidarse contra tales ataques, reducir operaciones o re-localizarse. Los actuales programas del gobierno que afectan la seguridad de funcionamientos de plantas químicas y el soporte para los preparativos de emergencia locales son una respuesta a ese costo social y también contribuyen a la seguridad doméstica. Sin embargo, el conocimiento aumentado de la amenaza terrorista desde el 11 de septiembre, si no la propia amenaza, también puede indicar una necesidad de aumentar los esfuerzos de seguridad desde que los beneficios sociales de gasto en seguridad han aumentado.

 

El tipo de intervención que forzaría a la industria al internalizar los costos de seguridad y los cuales llevaría los costos inmediatos incluiría requisitos para tomar medidas preventivas, valoración de multas por no tomar ciertas acciones o imposición de impuestos en ciertas actividades o productos.

 

El tipo de intervención que tendría el gobierno socializaría el costo - para que todos paguemos por seguridad reforzada - incluiría nuevos programas que premiasen a la industria por tomar medidas para proteger instalaciones vulnerables o hacer esas instalaciones menos peligrosas, por ejemplo, apoyando la adopción de procesos de producción más seguros o el uso de químicos más seguros. Alternativamente, en lugar de fuerza o pagar a la industria para hacer ciertos cambios, los nuevos programas podrían ayudar a informar a los residentes cercanos de los peligros de un ataque o informar a la industria de opciones actualmente disponibles por reducir sus vulnerabilidades.

 

El uso de mercenarios en guerra

 

The Guardián informó que con el número de bajas siempre crecientes y las tropas extendidas en tierra en Irak y Afganistán, la administración Bush está buscando a mercenarios para ayudar a controlar a Irak. Éstos soldados contratados son veteranos de algunos de los ejércitos más represivos del mundo y incluyendo al dictador chileno anterior Augusto Pinochet y el régimen de apartheid de Sudáfrica. En febrero de 2003, Blackwater USA, un contratista del Pentágono de Carolina del Norte, empezó contratando personal retirado de combate en Chile, ofreciéndoles u$s 4,000 al mes para cuidar pozos de petróleo en Irak. La compañía fleto el primer lote de 60 comandos retirados a un campamento de entrenamiento en Carolina del Norte. Estos reclutas eventualmente terminarán en Irak donde pasarán seis meses al año.

 

"Nosotros rastreamos hasta el final de la Tierra para encontrar profesionales - los comandos chilenos son muy, muy profesionales y ellos encajaron dentro del sistema de Blackwater" dijo Gary Jackson presidente de Blackwater UAS al Guardián el año pasado. Mientras Blackwater USA no es tan conocida como Halliburton o Bechtel - dos mega-corporaciones que hacen una matanza para la reconstrucción de Irak - no obstante lo está haciendo bastante bien financieramente gracias a la “guerra contra el terror” de la Casa Blanca.

 

La compañía entrena en armas de fuego, instrucción táctica y de seguridad y en octubre de 2003, según la revista Mother Jones, la compañía ganó un contrato de 35.7 millones por año para entrenar a más de 10,000 marines de Virginia, Texas y California en "protección de fuerza." El negocio ha sido un boom para Blackwater que ahora posee, según sus jactancias en una conferencia de prensa, "la instalación de entrenamiento de armas de fuego más grande de la nación."

 

En una entrevista con el Guardián, Jackson dijo:

 

"Nosotros hemos crecido 300% durante cada uno de los últimos tres años [antes de marzo de 2004] y somos pequeños comparados a los grandes. Nosotros tenemos un nicho del mercado muy pequeño - nosotros trabajamos para ser la “crema de la cosecha”, los mejores."

 

La práctica de usar mercenarios para combatir guerras es apenas nueva, pero se ha vuelto crecientemente popular en recientes años. Durante la primera Guerra del Golfo (1990-91), uno de cada 50 soldados en el campo de batalla era un mercenario. Ese número subió a uno en 10 durante el conflicto de Bosnia (1996). Actualmente hay miles de soldados bosnios, filipinos y de EEUU bajo contrato con compañías privadas que sirven en Irak. Sus deberes han ido desde seguridad de aeropuertos a proteger a Paul Bremer, la ex cabeza de la Autoridad Provisional de la Coalición.

 

Aparte de Chile, la otra fuente popular para reclutas militares es Sudáfrica. Los Naciones Unidas informaron recientemente que Sudáfrica " está en la cima de los tres proveedores de personal para las compañías militares privadas, junto con el Reino Unido y los EEUU." Hay más de 1,500 sudafricanos en Irak hoy, la mayoría de ellos son ex miembros de la Fuerza de Defensa Sudafricana y policía sudafricana.

 

Según el Cape Times, entre las compañías sudafricanas bajo contrato con el Pentágono está Meteoric Tactical Solutions la cual "está proporcionando protección y también está entrenando a la nueva policía iraquí y unidades de seguridad" y Erinys, una juntura sudafricano-británica que "ha recibido un contrato multimillonario para proteger la industria de petróleo de Irak,"  informó Cape Times el año pasado.

 

El reclutamiento de sus ciudadanos, sin embargo, deja a los gobiernos chilenos y sudafricanos menos que contentos. La Regulación de la Ley Ayuda Militar al Extranjero prohíbe a los ciudadanos sudafricanos la participación directa como combatiente en un conflicto armado para ganancia privada. Michelle Bachelet, ex ministro de defensa de Chile, ordenó una investigación en si la tal contratación era legal bajo las leyes chilenas. Bachelet también tuvo problemas por historias de soldados en deber activo que estaban dejando la milicia para firmar como mercenarios.

 

Es sólo una cuestión de tiempo antes que entre los soldados norteamericanos crezca el descontento por la presencia de mercenarios en su medio. Los sueldos altos y los términos más cortos de empleo ofrecidos a mercenarios harán una seria e inevitable mella en el presupuesto del ejército. Como Jackson de Blackwater reconoció en el Guardián, "Si ellos van a tercerizar tareas que fueron tenidas una vez por militares en servicio activo y están usando ahora a contratistas, esos tipos [en deber activo] están mirando y preguntando: ¿Dónde está el dinero?"

Raenette Taljaard, un miembro del parlamento sudafricano, ha descrito el alcance ubicuo de esto como "boom de la industria casera " de compañías de seguridad privadas:

 

"Además de volverse una parte íntegra de la maquinaria de guerra, ellos están surgiendo como engranajes de rueda de la infraestructura de paz. Los oficiales militares de EE.UU., aliados y civiles en Irak y Afganistán están poniéndose familiares rápidamente con las “marcas de los servicios” provistas por las compañías."

 

En la era de globalización neo-liberal, la guerra se ha vuelto simplemente otra industria a ser tercerizada.

 

 

Luego:

Lecciones de la Guerra de los Treinta Años para la "la guerra contra el terrorismo"

 

 

Henry C K Liu es presidente de un grupo de inversiones basado en New York.

 

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