PARTE 3:
El negocio de la seguridad privada
Por Henry C K Liu
PARTE 1: El cáncer
del estado fallido.
PARTE 2: El
Tsunami de la Privatización.
La primera función
de un Estado soberano es la provisión de seguridad, nacional y doméstica. La
seguridad nacional está comprometida con la protección de las amenazas
externas, mientras la seguridad doméstica se compromete en mantener el orden
social. Para los Estados Unidos, protegido por dos océanos, la línea que separa
las amenazas externas y de seguridad domestica se había delineado claramente
hasta el 11 de septiembre de 2001 después que las amenazas extranjeras directas
sobre la patria americana se volvieron una realidad. La actual política de EEUU
sobre la amenaza del terrorismo se enfoca en guerras preventivas en tierra
extranjera y medidas preventivas dentro de sus fronteras.
A pesar de la
preocupación actual de alto perfil con
"la guerra contra el terrorismo", es útil y necesario recordar
que el objetivo político central del terrorismo normalmente no es aniquilar su
blanco abrumadoramente poderoso, sino meramente atraer la atención del mundo a lo
qué los terroristas consideran agravios legítimos impuestos y sostenidos por la
política del que fue el objetivo de ellos, hasta aquí ignorado por el mundo. El
terrorismo por definición es un limitado reactivo táctico que apunta a hacer que
su objetivo cese y desista las injuriosas y continuas políticas estratégicas y
acciones que se han vuelto rutinarias y normales. Ni siquiera el terrorismo
estatal, también conocido convencionalmente como guerra, no apunta a destruir
un país contrario, sino meramente a eliminar su resolución política para
resistir a la voluntad del invasor. El objetivo político del EE.UU. en "la guerra contra el terrorismo" es
negar la legitimidad de los agravios a los que los terroristas apuntan a llamar
la atención y presentar los ataques terroristas como actos delictivos comunes.
"Los terroristas nos odian porque ellos odian
libertad," proclamó el Presidente George W Bush. No es una perspectiva
que reducirá las amenazas a la seguridad de EEUU. La alternativa táctica, es entonces,
ataques preventivos en el extranjero y medidas preventivas en casa.
Semejante perspectiva
intransigente surge de la actitud que el crimen debe combatirse con el incremento
de fondos para la policía en lugar de inversiones en programas para erradicar la
pobreza. La negativa de establecer un vínculo entre terrorismo e injusticia
viene de la misma mentalidad de negar el vínculo entre crimen y pobreza. Cada
vez más, reflejando la proliferación de tal mentalidad, los EEUU buscan
incrementar la seguridad nacional y domestica contra el terrorismo
aprovechándose de la eficacia que según se alega puede ordeñarse de privatizar
funciones estatales. Es irónicamente una marcha hacia la estadidad fallida en
su aceptación de efectividad superior del sector privado realizando funciones
estatales. Mientras la protección de la seguridad es tercerizada a
participantes del mercado, se consagra poco esfuerzo a promover políticas que
pueden reducir la necesidad de protección de seguridad. Es más, hay evidencia
clara que la proliferación global de mercantilización de servicios sociales
básicos, con su efecto de negar servicios necesarios a los pobres, agrega a la
proliferación de amenazas de seguridad del terrorismo.
Orden Social y Seguro social
El orden social es
el componente principal de seguridad doméstica. El Seguro Social es la
fundación de orden social. Henry J Aaron de la Brookings Institution llama al
sistema del Seguro Social de EEUU. "el
gran monumento de liberalismo del Siglo 20”.
La privatización
de Seguro Social no es una solución; es un oxímorón. Este meramente convierte el
Seguro Social en seguridad privada. Las teorías económicas neo-liberales
promueven como verdad científica una ideología que es irracionalmente hostil a la
responsabilidad gubernamental por los programas sociales. Basados en esa
ideología, los economistas neo-liberales construyen un sistema mecánico de
racionalización para desmantelar al gobierno y sus programas sociales en nombre
de la eficiencia a través de la privatización. La privatización de Seguro Social
es un camino a la abdicación gubernamental, la causa de estadidad fallida.
En 1935, el
Congreso de EEUU aprobó la Ley del Seguro Social como parte del Nuevo Trato
(New Deal), en respuesta a los inevitables fracasos del mercado bajo el
capitalismo financiero. Los pagos del beneficio del Seguro Social no sólo
ayudaron a destinatarios que estaban demasiado enfermos o demasiado viejos para
trabajar, tales pagos también contribuyeron a la estabilización de ciclos
comerciales que regularmente descargaron el asolamiento en la economía de
mercado. El Seguro Social era un programa gubernamental que ayudó a mantener mercados
operacionales proporcionando un nivel básico de demanda con una red social
segura. Empezando en 1937, las recaudaciones gubernamentales puestas en el
Seguro Social han contribuido repetidamente a la reducción del déficit federal
en una era cuando la financiación deficitaria era indispensable para manejar la
demanda, con beneficios socio-económicos sustanciales al sistema entero.
El Programa del Seguro
Social, por su verdadero nombre, no es un programa de inversión. Es un programa
de protección. Ni siquiera es un programa de seguro, porque todos los
participantes reciben beneficios en jubilación. Las tasas de retorno en la
inversión en una economía del mercado son reflejos directos de los niveles de
riesgo. El concepto de riesgo es inseparable de la perspectiva de eventualidad
del peor caso. El propósito entero del Seguro Social es eliminar el riesgo del
mercado para esos ciudadanos menos capaces de afrontar riesgo de mercado en sus
beneficios jubilatorios.
El hecho que los
pagos del Seguro Social gradualmente hayan caído en meros soportes suplementarios
del total de las necesidades financieras de los jubilados no es argumento para
alentar a los trabajadores a tomar riesgos de mercado con sus jubilaciones. Un
tercio de los ancianos jubilados de EEUU recibe el 90% de su ingreso de los
pagos del Seguro Social, y dos tercios reciben más del 50%. Esto argumenta el
incremento de la contribución gubernamental a los costos del Seguro Social,
para ser pagados imponiendo contribuciones de ganancias que van desde el control privado de la tierra
y otros recursos naturales, o del ejercicio de poder de monopolio en todas sus
formas sutiles, incluyendo los extralimitados derechos de propiedad
intelectual.
Cómo al trabajo se imponen contribuciones
El periodista
Jonathan Rowe y el economista Clifford Cobb dirigieron un estudio que resalta
la historia olvidada del impuesto al ingreso americano, señalando que el
impuesto de nómina que financia el Seguro Social, es en esencia un impuesto
regresivo sobre el trabajo. Este cayó exclusivamente en los sueldos de las
personas trabajadoras de USD 90,000 de ingreso anual en 2004. Los impuestos
sobre nóminas constituyen más de la mitad de los impuestos federales que el
promedio de contribuyentes pagan en los EEUU. Pero debido al techo en ingreso
de nómina sujeto a impuestos, esos que hicieron más UsD 90,000 en 2004 no
pagaron ningún impuesto de la nómina adicional.
La tasa del
impuesto del Seguro Social hoy, es el doble a la máxima tasa de 1913, cuando
primero el impuesto al ingreso fue introducido. Exclusivamente, en impuestos de
la nómina, obreros de bajo ingreso hoy están pagando el doble de la tasa que los
millonarios pagaron en la versión original del impuesto que el Congreso
promulgó primero. Obviamente, la honradez demanda que el techo del ingreso para
el impuesto de la nómina debe quitarse y reducir la tasa fija
correspondientemente. Según el escribano del jefe de la Administración del Seguro
Social, si el límite de los sueldos aportantes al Seguro Social actualmente de
USD 90.000 fuera levantado completamente, el sistema se mantendría totalmente
solvente hasta el 2077.
En los años
veinte, el impuesto al ingreso corporativo rindió casi un tercero de los réditos
federales de EEUU. Hoy, las corporaciones simplemente pagan un poco encima del
un-noveno a pesar que la corporatización se ha extendido a casi cada aspecto de
la vida.
La Nueva Economía,
una palabra que está de moda, que describe el efecto de nuevas industrias de astronómicamente
alto-crecimiento que están al filo de la tecnología y se espera que sean la fuerza
que manejará el nuevo crecimiento económico, consisten en industrias como, Internet,
Punto Com y biotecnología.
"La Nueva
Economía" no obstante, una porción grande del ingreso corporativo todavía
se deriva de la propiedad de la tierra y otros recursos naturales, del
monopolio de la propiedad intelectual y de la manipulación financiera. A partir
de 1990, éstos comprendieron más de 40% de los recursos totales de casi una
tercera parte de las 500 compañías Fortune (Revista Fortune 500). Así el
declive en la porción del rédito del impuesto corporativo ha sido parte de un
gran revés al concepto básico detrás del original impuesto al ingreso. Este es
un escenario clave para el marcado aumento en el número de millonarios y
billonarios en la economía de los EEUU mientras cada vez más obreros caen
debajo de la línea de pobreza para unirse al ranking de trabajadores pobres. Es
obsceno el acusar al pobre de no ahorrar lo suficiente cuando ellos no reciben
al menos un salario digno. No hay ningún otro camino para reducir la pobreza
excepto dar dinero al pobre crónico y al trabajador pobre más ingresos.
Hoy, el sistema
federal de impuestos en EEUU es en esencia un sistema de impuestos sobre el
trabajo. Se cae más duro sobre el ingreso de obreros y castiga las actividades
del trabajo que un economía necesita para animarse en orden de mantenerse
saludable. El capital es meramente recursos ociosos sin oportunidad de generar
riqueza a través de aumentar el valor financiero del trabajo proporcionado por
obreros. La ideología económica
Neo-liberal pone la creación de riqueza, como manifiesta en apreciación del
recurso, como la última meta de actividades económicas.
Todavía hay contradicciones
estructurales internas en la economía de creación de riqueza a través de apreciación
del recurso, que sólo es lograble causando que el valor de los recursos suba más
rápido el valor del trabajo expresado a
través del ingreso. Cuando el ingreso por trabajo sube más rápidamente que la
apreciación del recurso, es percibido por los monetaristas neo-liberales como
inflación, un destructor de riqueza. Así sólo pueden crearse riquezas a través
de la propiedad de recursos de valor los cuales suben más rápidamente que el
valor del trabajo. Pero en realidad, cuando el valor del recurso sube más
rápidamente que el ingreso por trabajo, aquéllos que no poseen recursos de
valor caerán detrás dentro de una relativa pobreza. Así la creación de riqueza
a través de la apreciación del recurso realmente produce pobreza sistémica.
La Riqueza
agregada Real, o las riquezas de las naciones como lo acuñó Adam Smith, sólo se
crean al levantar el valor de trabajo cuando se expresa a través del ingreso
creciente de trabajo hecho por la población trabajadora. Los Neo-liberales
traicionan a Adam Smith, su gurú ideológico, usurpando el poder del gobierno
para asegurar el trabajo de su justa porción de poder de mercado, dando puntapiés
al gobierno de su rol regulador manteniendo un verdadero mercado libre,
manteniendo el valor del trabajo a la par del valor de los recursos.
No hay ninguna
lógica económica en reducir el valor monetario del trabajo poniendo un impuesto
sobre él.
Deben derivarse
impuestos exclusivamente del valor sobrante, ej: ganancias. Cuando a la
ganancia se le imponen contribuciones, esta crea incentivos para que la
dirección deje subir los sueldos para evitar exceso de ganancias. Poner
impuestos a la devaluada mano de obra expresada en bajos ingresos por trabajo
es similar a tomar comida del hambriento y el desnutrido. No sólo es injusto,
también es antieconómico, desde que cualquier arreglo que aumenta pobreza es mala
economía. El valor decadente de trabajo, un camino a la pobreza sistémica,
lleva a maneras perversas de crear riqueza, a través de la manipulación de las
finanzas para generar burbujas financieras camufladas como crecimiento
económico.
Esta ideología de
imponer contribuciones a lo sano (trabajo) para alimentar lo insalubre (manipulación)
es hábilmente expresada por el presidente de la Reserva Federal norteamericana,
Alan Greenspan, cuando él proclama que es mejor crear riqueza pensando que
trabajando, en defensa de la globalización neo-liberal que envía trabajos mal
pagos a países extranjeros para mantener mas obreros mal pagos. Tal crecimiento
económico no produce riqueza real adicional, y de hecho reduce la riqueza global
agregada reduciendo universalmente el valor del trabajo y lleva al fenómeno no sustentable
de consumo apoyado por deuda, principalmente porque el trabajo es
universalmente mal retribuido. Este sistema de impuesto al trabajo carga injustamente
a aquéllos que ya están esforzándose duramente para llegar a fin de mes por una
devaluación sistémica de su trabajo. Cuando al trabajo se le imponen
contribuciones y al pensar no, sólo pueden crearse riquezas con burbujas financieras
porque todos los que son capaces de ello evitarán el trabajo. Todavía
finalmente, el trabajo es lo que produce bienes y servicios que la riqueza controla.
El pensar no respaldado por el trabajo adecuado, acoplado con el sobrepago al
pensar y mal pagando el trabajo, en el futuro lleva a una corrosión del poder
adquisitivo del dinero.
Todavía la
corriente principal de debate de la política económica raramente reconoce esta
perversidad de principio. Para todas las polémicas partidarias y golpeadas de pecho
sobre la reforma radical del impuesto, hay poco debate de por qué la carga del
impuesto federal debe caer principalmente sobre obreros.
Los conservadores
tienen un punto defendiendo el permitir a los contribuyentes guardar más de lo
que ellos ganan, pero ellos se oponen fuertemente a poner impuestos sobre
elevadas rentas no salariales por la mera tenencia de capital, tierras y otros
recursos naturales y monopolios de propiedad intelectual, el alto valor de los
cuales son todos derivados de los disfuncionales bajos salarios.
El impuesto de
capital-ganancia norteamericano es un rédito tamizado con un agujero lo
suficientemente grande para dejar pasar camiones llenos de oro sin que sean
detectados desde que mucha riqueza es creada hoy día manipulando deuda sin
involucrar capital alguno.
Consideraciones para una sociedad ética
Es útil comprender
que el problema del sistema de Seguro Social norteamericano no es un problema
económico. Es un problema político / ético con una dimensión financiera. La
economía del Seguro Social permanece estructuralmente sana. El problema es una irracional
y deshonesta contabilidad financiera. Es una verdad ética que una sociedad
civilizada debe asumir responsabilidad por mantener garantía institucional para
sus ciudadanos ancianos, las necesidades financieras después de la jubilación,
particularmente si la jubilación se hace obligatoria por el sistema
socio-económico. En cierto sentido, el Seguro Social es inseparable de la seguridad
nacional norteamericana, porque la estabilidad social es un componente clave de
seguridad nacional. Si el Seguro Social se ve como parte de la seguridad
nacional, entonces la privatización se vuelve una noción ridícula como
privatizar el Departamento de Defensa, qué, a propósito, también está ocurriendo
con una velocidad deliberada.
El 11 de noviembre
de 1999, en el 80 aniversario del armisticio del la Primera Guerra Mundial,
Milton Friedman, el gurú principal de los monetaristas de la Escuela de Chicago,
publicó una pieza en el New York Times titulada "Quimeras del Seguro Social"
en las que él señaló, correctamente, que los fondos de confianza del Seguro Social
y déficit proyectados y todos los ruidos que los rodean son, de hecho, meros problemas
de contabilidad, no más. Él señaló que, en términos realmente económicos, que
no importa si los norteamericanos ahorran o no, si hay un déficit o no, puntos
que la mayoría de los economistas entiende y está de acuerdo. Es meramente un
problema de contabilidad.
Como presidente de
la Reserva Federal, Greenspan dijo reciente y repetidamente al Congreso que
proveer con efectivo los beneficios del Seguro Social no es un problema. El
problema es mantener el poder adquisitivo del dinero en efectivo. Pero el poder
adquisitivo del dinero es un problema monetario sistémico, y no un problema de
contabilidad de cualquier programa social particular. El dinero disfruta de
mayor poder adquisitivo cuando más bienes y servicios son producidos a través
del trabajo y el trabajo es creado por una fuerte demanda de bienes y
servicios. Lo que Greenspan no dijo es que esa tal fuerte demanda sólo viene de
los sueldos altos y el pleno empleo.
Friedman siguió
para sostener que la gradual o parcial privatización del Seguro Social es
innecesaria, desde que las soluciones gradualistas son premisas en el intento
de preservar de cualquier manera una cantidad de balances ficticios. Pero
entonces, siguiendo su ideología subjetiva en lugar de su análisis objetivo,
Friedman propuso lo que es en esencia una solución ideológica, una que es
antisocial, como son la mayoría de sus posiciones ideológicas y atraviesa de su
respetuoso papel de economista competente al papel dudoso de un filósofo
político chapucero.
¿Por qué no, él
concluyó, ir con todo? Total, completa privatización ahora mismo.
Dejar a cada
ciudadano nadar o hundirse en el mercado, donde aquéllos que no se iniciaron
completamente en sus maneras esotéricas tienen la chance de sobrevivir como
bebés en un bosque de bestias peligrosas.
¿Qué sobre los
destinatarios del Seguro Social de hoy? Déles un cheque que representa el valor presente de sus beneficios
prometidos y lavemos nuestras manos de ellos. Pero Friedman no explicó por qué,
si los déficit son problemas de contabilidad no más (qué ellos lo son), por qué
el Seguro Social tiene un problema en el primer lugar.
¿Porque no tirar
el argumento entero y reafirmar nuestro compromiso social de un decente sistema
público de pensión para todos los ciudadanos, junto con el universal cuidado de
salud, la privatización de todo lo cual está arruinando a muchas familias?
Esta pregunta es
particularmente pertinente en una situación de sobrecapacidad inutilizada
debido a un agregado inadecuado de demanda.
Fe e ineficiencia
Hay una falacia
sobre la magia de la privatización. Esta está basada en una fe injustificada en
la habilidad infalible del mercado de generar riqueza y crecimiento y, más
importante, en la habilidad del mercado de encauzar tal riqueza justamente y repartir
la mayoría en necesidades para el bien de la nación y la sociedad. Cada vez
más, los mercados son mecanismos de traslado de riqueza en lugar de creadores
de riqueza, tomando riqueza meramente de los obreros mal retribuidos y
entregándolo a sobrepagados especuladores. El hecho es que el mercado también
ha sido conocido por ser generador de pérdidas y contracción económica, como se
demuestra en las caídas de 1901 (45% de caída), 1906 (48%), 1916 (40%), 1929
(47%), 1930 (86%), 1937 (49%), 1939 (40%), 1968 (46%), 1973 (46%), 1987 (23%)
1998 (36%) y 2000 (37%). Los datos sugieren que incluso exceptuando la caída
grande de 1929-30 en los que el mercado perdió casi 90% de su valor más alto,
la caída media puede rutinariamente perder el 40% de su mayor valor.
Tales pérdidas no
son a menudos llevadas por especuladores que pueden ganar en ambos mercados crecientes
y descendientes, sino principalmente por el público inversor general cuyos portafolios
generalmente no están vallados contra grandes declives del sistema. E incluso
en ciclos de crecimiento, el mercado tiene una tendencia a encauzar riqueza a
aquéllos que ya tienen riqueza sustancial y menor necesidad. El inversor medio raramente
es beneficiado totalmente incluso en un mercado alcista creciente.
En esta era de
transacciones electrónicas instantáneas y programas de comercio computarizados,
eliminando "ineficiencias" del mercado, más que riesgos conmensurados,
produce la mayoría de las ganancias de Wall Street. Teóricamente, bajo los
principios del libre-mercado, debe ser innecesario tener que escoger la
inversión inteligente porque todos los instrumentos son "valorados" a
la manera de Hayek para hacer que los retornos de inversión sean iguales en el
largo plazo, el riesgo siempre se compensa justamente por retornos
proporcionados. Cuando ellos no salen igual, las situaciones son llamadas
ineficacias del mercado que son de hecho desarticulaciones menores, fracasos
del mercado. Entonces, por definición, todas las oportunidades para ganancia
residen exclusivamente en corregir ineficacias del mercado y reducir el riesgo socializándolas.
Esto es lo que justifica la existencia y proliferación de fondos de protección
y derivados. Ellos hacen el mercado más eficaz y son ricamente compensados.
Con la
sofisticación y complejidad creciente de nuevos instrumentos financieros comerciables,
sean ellos deuda asegurada o acciones ordinarias o derivados, los astutos y
legalmente calificados compradores de riesgo tienen una ventaja distinta sobre
el público general desprevenido e inhábil. Esta ventaja constituye una masiva y
sistemática transferencia de riqueza a aquellos que son lo suficientemente
ricos para calificar a los requerimientos de entrada de alto poder adquisitivo
para adquirir fondos de protección y acciones de mercado privadas para un juego
de toma de riesgos técnicos que realmente no son riesgosos por su sofisticada
protección, para segar envidiablemente y a menudo ganancias obscenas de hasta
40 % de la inversión. Este sistemático mercado de traslado de riqueza al rico
es mayor que cualquier derecho social transferido por el gobierno a los pobres.
Así es cómo millonarios son hechos billonarios en el mercado, no a través de la
suerte, no a través de la habilidad, pero si por ser miembros del club de los
ricos en qué los banqueros de la inversión llaman el sector de acciones privado.
Esto es una obvia institucionalización del síndrome "el rico se hace más
rico". Es el
nuevo feudalismo.
Todavía al
contrario de los viejos señores feudales que proporcionaban orden y seguridad,
o inventores o capitanes de la industria que actualmente realizan alguna
función económica positiva, estos grupos astutos financieramente no contribuyen
en nada a la producción económica, sólo a la expansión financiera, un eufemismo
de inducir a las finanzas a crear burbujas económicas. La parte triste es que en
los EE.UU., este mercado está atrayendo las mejores y más brillantes mentes de jóvenes
de la nación que son individualmente morales y éticos pero colectivamente son
empujados por el sistema al papel de espantosos jinetes del Apocalipsis
financiero. Ellos destruyen porque el nombre del juego es "destrucción creativa" y el premio
más alto va al que destruye más - trabajos, compañías, incluso industrias
enteras. Esto es como si los bomberos fuesen a recibir varios cientos de veces
una gratificación generosa de su salario cada vez que apagan un incendio, y si
no fuera ilegal comenzar un incendio controlado, todos los bomberos serían como
incendiarios controlados. Incendios controlados puede racionalizarse como
económicamente expansionista, cuando lleva a la reconstrucción constante cuando
es muy aprovechable, aunque no siempre donde es mas necesitado por la sociedad.
Pero entonces
Margaret Thatcher insistió que no hay ninguna tal cosa como sociedad. Esto es
el equivalente de lo que los comerciantes hacen en Wall Street, en acciones,
deudas, commodities, monedas, incluso derivados del tiempo. Siempre que ellos
puedan, ellos crean intencionalmente ineficiencias de mercado en orden de capturar
ganancias removiendo las mismas "ineficiencias" que ellos crearon.
Citigroup, la compañía de servicios financieros más grande del mundo, esta
siendo investigada por fiscales alemanes y la Autoridad de Servicios Financieros
por una manipulación multi-billonaria de euros en bonos gubernamentales el
pasado agosto cuando vendió y luego compró billones de euros valor de deuda en una
sucesión rápida y haciendo millones de ganancia en euros. Según los informes de
las noticias, un memorándum interno del Citibank datado el 20 de julio explicó
cómo el banco podría "muy
lucrativamente" desestabilizar el mercado.
La corriente volatilidad
normal diaria de precios accionarios representa ejemplos en curso de estas
ineficacias manipuladas. Una ciencia entera de análisis técnico de movimientos
del mercado ha crecido alrededor del fenómeno. Otros son directamente menos visibles,
como las curvas invertidas de la tasa de interés que reflejan anormales tasas
mas bajas a largo término que generalmente señalan retrocesos delante. Esta es
una ineficiencia a corto plazo en el mercado de crédito impuesta por política
de tasa de interés de la Reserva Federal. La Reserva Federal controla el
abastecimiento de dinero pero el mercado determina el crecimiento de la deuda. Cuando
los rendimientos se quedan bajo, los inversores son empujados a buscar rendimientos
más altos tomando más riesgo y compran deudas con valuaciones de crédito bajas.
Desde el 2003, La Reserva Federal ha estado alzando la tasa de los Bonos de la
reserva a “paso moderado” pero el mercado de la deuda ha continuado expandiéndose,
con rendimientos en declive de bonos soberanos y corporativos.
Los bonos de bajas
tasas ahora constituyen 20% del suministro excelente de bonos especulativos,
más de dos veces que el nivel de 1998 cuando la crisis financiera asiática y cese
de pagos ruso acabaron abruptamente la burbuja de la deuda. El gasto del
consumidor ha sido largamente soportado no por ingreso pero si por prestamos,
particularmente refinanciación de efectivo, a tasas de interés por debajo de la
inflación.
Las actuales propuestas
del Seguro Social en los Estados Unidos sólo resaltan estas manipulaciones
penetrantes que han seguido durante una década. Irónicamente, las propuestas de
privatización del Seguro Social realmente son
medidas de sub-optimización, porque, tal como el desastre de la Long
Term Capital Market (LTCM) que casi llevó a un colapso masivo del mercado, el
cual requirió la intervención de la Reserva Federal para prevenir cuando los
fondos del Seguro Social entraron masivamente en el mercado de acciones, este se
juzgará demasiado grande para caer incluso cuando el mercado se vuelva contra
él.
Hay una anticipada
garantía implícita por la Reserva del Tesoro y la Reserva Federal de EEUU con los
fondos del Seguro Social en ellas, que el mercado no será capaz de romper, cual
es porque Wall Street abrazará las propuestas de privatización con los brazos
abiertos.
Es un juego donde
se privatizan ganancias y se socializan pérdidas. En ese sentido, la economía norteamericana
es ya medio-socialista: la mitad de la pérdida. La pregunta es: ¿cuándo se va a
socializar la mitad de la ganancia para hacer un equilibrio?
El factor más
significativo de la economía de guerra creciendo en EEUU durante la Segunda
Guerra Mundial era que aproximadamente 10 millones de hombres capaces y
productivos, 25% de la fuerza laboral, se sacaron del trabajo económicamente
productivo y tuvieron que ser apoyados con un nivel alto de consumo militar. De
hecho, otra manera de mirarlo es que a estos soldados se les asignó el trabajo
de consumo. La lección es que por un esfuerzo colectivo deliberado, una enorme
expansión de producción fue efectuada a través de una planificada economía de
guerra de pleno empleo para un conjunto reducido de obreros. Irónicamente, las
nuevas guerras de hoy altamente tecnificadas y minimizadoras de mano de obra
reducirán el beneficio económico de la guerra en el empleo y la efectividad de
la guerra como medida anti-depresión.
Con una política
de pleno empleo y sueldos crecientes, no hay ninguna razón por la cual la
economía norteamericana no pueda soportar su creciente población de jubilados
con un decente nivel de consumo incluso con un descendiente conjunto de obreros.
El cambio demográfico, mientras factual, no es la causa del problema de
Seguridad Social. La ideología defectuosa lo es. Debe recordarse a los obreros
jóvenes que es el consumo de la jubilación de sus padres lo que les permitirá mantener
sus propios trabajos con paga alta.
Evolución de la imposición de contribuciones
El primer
permanente impuesto al ingreso corporativo de EEUU se promulgó en 1909, cuatro
años antes de la introducción de la versión moderna del impuesto al ingreso
personal. La tasa inicial era 1% del ingreso neto. Rédito y tasa aumentaron
firmemente hasta las 1943, cuando este alcanzó el pico de 7.1% del producto bruto
interno (PIB). Pero los impuestos al ingreso corporativos han contribuido a una
porción cadente de rédito federal durante las últimas seis décadas. Este
declive se ha hecho por la porción creciente de rédito de las contribuciones de
seguros sociales, principalmente el impuesto de nómina del Seguro Social. En
1943, los impuestos corporativos comprendieron 39.8% de los réditos federales
totales; las contribuciones de seguros sociales contribuyeron 12.7%.
Para 1996, la
situación fue casi invertida; las contribuciones de seguros sociales
proporcionaron 35.1% de los réditos federales, mientras los impuestos al
ingreso corporativos proporcionaron 11.8%. El Ley de Reforma de Impuesto de
1986 redujo el impuesto al ingreso corporativo de 46% a 34%, bien por debajo del
42% promedio de países desarrollados en la Organización de Cooperación
Económica y Desarrollo (OECD). En EEUU, las tasas de impuesto a las sociedades
estatales constituyen la mayor diferencia.
La economía
americana creció más rápido que las economías de OCDE, pero el ingreso del cuarto
más bajo en los EEUU declino en las últimas seis
décadas. La prosperidad americana ha sido pagada haciendo al pobre más pobre en
los EE.UU. y alrededor del mundo. La tasa del impuesto corporativo de Norteamérica
se quedó en 34% hasta el primer presupuesto de la administración Clinton que lo
a levantó a 35%. Entretanto, con la globalización neo-liberal promovida por
políticos de la Tercera Vía como Bill Clinton y Tony Blair, la competición de
impuestos entre economías desarrolladas fue manejada mundialmente para llevar
las tasas de impuesto corporativo hacia un espiral descendente en una carrera
hacia el fondo, dejando la carga del impuesto caer principalmente en los
trabajadores pobres por todas partes.
Junto con el
efecto “carrera hacia el fondo” en sueldos de arbitraje de sueldos de frontera,
la espiral global descendente de la tasa al impuesto corporativo causa un declive en el rédito gubernamental
y pone en aprieto a los presupuesto fiscales del gobierno, creando la tentación
de vender recursos públicos en una ola masiva.
Para 1994, la tasa
del impuesto corporativo de los Estados Unidos era del 35% sobre la tasa media del
29% del estatuto del OCDE. Eso significó que las trans-nacionales basadas en EEUU
podrían guardar sus ganancias en ultramar y ahorrarían 6% en obligaciones de
impuesto. En 1994, los réditos del impuesto corporativo norteamericanos sumaron
solamente el 2.5% del PBI norteamericano, una afilada caída de su pico de 7.1%
en 1943. El Ley de Reforma de Impuestos de 1986 eliminó muchas preferencias del
impuesto corporativo, incluso el impuesto a la inversión y crédito promulgado
durante la administración de presidente John Kennedy. Sin embargo, tratamiento
preferencial en impuestos todavía se mantiene para gastos en investigación y
desarrollo.
Pero mientras la
creación de propiedad intelectual es financiada a través de deducciones de
impuestos, al público consumidor no se le da ningún respiro en las exorbitantes
patentes de derechos de autor. Esta injusticia salta a la vista en el sector de
medicamentos norteamericano, donde los costes altos de los medicamentos han llevado
a muchos pacientes ancianos a ponerse en aprietos financieros, medicamentos que
fueron creados anteriormente con sus propios dólares de impuestos.
El impuesto de
nómina que financia al Seguro Social y cuidado médico es recaudado a una tasa
plana. Para el Seguro Social, el impuesto es 12.4% mitad remitida por el
trabajador y mitad por el patrón. Para el seguro de Cuidado Médico de hospital,
el impuesto es 2.9% divididos igualmente entre obreros y patrones. Obreros que
ganan más del 90,000 en 2005 no pagarán ningún impuesto del Seguro Social en
cantidades encima de eso, pero el techo no aplica a la porción de Cuidado
Médico del impuesto de la nómina.
El impuesto del Seguro
Social es altamente regresivo. Aquéllos que ganan 10 millones al año pagan el
mismo impuesto del Seguro Social que obreros que ganan hasta 90,000, y el rico
recibe una porción mayor de su ingreso de ganancias de las inversiones que
realiza que no están sujetas al impuesto de la nómina. Y la persona con un ahorro
de 10 millones recibe el mismo pago de beneficio como una persona sin ahorros.
Argumentos por y
contra la imposición de contribuciones progresivas generalmente focalizan en el
impuesto al ingreso, las cuales pueden ser manipuladas fácilmente para cargar
entre casas de familia con diferentes niveles y tipos de ingreso. Los defensores
de la planificación progresiva defienden que deben imponerse contribuciones a
las familias según su capacidad de pagar. El principio de “capacidad de pagar”
declara que cada dólar pagado en impuestos es un mayor sacrificio para una
familia pobre que de una rica, entonces el rico debe pagar un porcentaje más
alto para igualar el sacrificio. Es más, un impuesto al ingreso progresivo se
necesita para neutralizar los efectos de otros impuestos federales planos que
pesan más duramente sobre el pobre. El pobre paga la mayoría de sus impuestos
en impuestos de la nómina, así la reforma del impuesto al ingreso tiene poco significado
real para el pobre.
Muchos economistas
también defienden la planificación progresiva como una manera de contrarrestar
la creciente desigualdad estructural de la distribución del ingreso en la
economía norteamericana. La porción de ingreso recibida por el quinto aumentó
del 47% al 51% de todo el ingreso en los EEUU durante el período de 1977-90,
mientras la porción que va a todos los demás bajo. Un quinto de la población trabajadora
controla más de la mitad del ingreso en la economía.
Los sueldos netos
han estado disminuyendo como una porción de ingreso personal total, a un bajo histórico
de 55%, porque el costo de beneficios, particularmente el cuidado de salud, y
los impuestos de la nómina han tomado porciones más grandes del ingreso total
de los obreros.
Las familias de
altos-ingresos también aumentaron substancialmente sus ingresos reales durante este
período, mientras las familias en el fondo, 40% de la distribución del ingreso,
vieron sus ingresos declinar en términos reales.
En otras palabras,
aquéllos con los ingresos más bajos recibieron no sólo una porción en aumento
pequeña relativa del ingreso total al adinerado sobre este periodo, sino el
poder adquisitivo de sus ingresos también cayó.
Conforme al
argumento "capacidad de pagar ", el aumento dramático en desigualdad
de ingresos en EEUU en los recientes años indica, la necesidad de planificación
del impuesto progresiva, porque el rico se hizo más capaz de pagar en relación
al pobre. Acorde a este argumento, si "el problema es sueldos planos, entonces la solución no es impuestos planos".
Las tasas de
impuesto son altas para los ingresos por salarios, porque esos impuestos son
retenidos por el empleador y pasados directamente al Servicio de Rédito
Interior (IRS – Internal Revenue Service)
Por otro lado, la
complacencia tasa para autónomos, sociedades e ingresos corporativos, los
cuales no están sujetos por requisitos a retener o informar, se estiman estar
debajo del 50% debido a la dificultad y complejidad de auditarlos.
Debido a que las
compañías pueden deducir pagos de interés, el código de impuestos norteamericano
es fuertemente torcido hacia firmas alentadas a elevar fondos a través de la
emisión de deuda en lugar de acciones ordinarias. El público general pagador de
impuestos está en efecto subsidiando deuda corporativa.
Otro problema
relacionado a la imposición de contribuciones corporativas es la amplia variación
de obligaciones del impuesto de industria a industria. Las tasas efectivas de
impuesto en petróleo, gas e industrias de extracción mineral por ejemplo, son
mucho mas bajas generalmente que las tasas por inversiones corporativas. El boom
comercial inmobiliario de la mitad de 1980 y su subsecuente fracaso fue
principalmente el resultado de tratamiento preferencial del impuesto. Uno de
las causas principales de la caída de 1987 explicado por economistas de
impuestos fue una amenaza del House Ways and Means Committee de eliminar la
deducción de impuestos por gastos de intereses incurridos en compra de
influencias. Estas variaciones en las contribuciones pueden ser ineficientes
desde una perspectiva social, aunque se pensaba que ellas se dirigían a
necesidades específicas, debido a que los recursos eran usados para construir
espacios de oficina no necesitados, taladrar agujeros en tierra y fusionar
compañías para despedir trabajadores podrían ser usadas mas productivamente. La
Ley de Reforma de Impuesto de 1986 eliminó algunas de las provisiones que
llevaron a estos tipos de distorsiones, pero muchas todavía permanecen.
Para el periodo
del tres-año que va de 1996 a 1998, En Alcoa, el CEO de la cual Paul O'Neill fue
brevemente secretario del Tesoro bajo la presidencia de George W Bush, pagó una
tasa efectiva de impuesto de solo 15.9 % de una ganancia de 1.7 mil millones,
menos de la mitad la tasa estatutaria de 35%. A un obrero americano que hace
58,100 al año se le imponen contribuciones del 15% despues de lo cual las tasas
suben progresivamente a 35% para ingresos superiores a 319.100.
La cuestión de la Tercerización
A pesar de la
percepción extendida de masiva pérdida del trabajo hacia economías de bajo
salario, no hay ninguna cifra oficial sobre el número total de trabajos
americanos que han ido al exterior. Ya no se informan en los medios de
comunicación de cierres de plantas domésticas que son re-localizadas en
ultramar desde que ellas ya no son noticia. El pasado mayo, el Departamento de
Trabajo hizo su primer reporte de la porción de “despidos masivos” atribuidos a la “re-localización en el exterior” de fabricas, que mostró que sólo el
2.5% de despidos mayores en los primeros 3 meses de 2004 fueron resultado de
tercerización en el extranjero. Ese estudio sólo cubrió compañías que
despidieron a 50 o más obreros de una vez durante 30 días o más tiempo, y reconocidamente
no puede ser representativo de todas las compañías y todos los trabajos
perdidos.
Veteran Democratic economist Charles Schultze, senior fellow emeritus at
the Brookings Institution, former budget director under president Lyndon
Johnson in the 1960s, and former chairman of president Jimmy Carter's Council
of Economic Advisers in the late 1970s, noticing that imports relative to the
GDP had leveled off since 2000, concluded that "there is nothing in the
data to suggest that large increases in ...
EL veterano economista
Demócrata Charles Schultze , miembro emérito de Brookings Institution, antiguo
director de presupuesto bajo la presidencia de Lyndon Johnson en 1960, y
antiguo director del Consejo de Consejeros Económicos del presidente Jimmy
Carter en los tardíos 1970, notando que las importaciones relativas el PBI
fueron niveladas desde el 2000, concluye que “no hay nada en los datos para sugerir un gran incremento en....
contratación en el exterior puede jugar un rol mayor en explicar el desempeño
del trabajo en Norteamérica en los años recientes”, y esa contratación en
el exterior ha tenido un impacto relativamente modesto en el desempleo cuando se
compara con todos los otros factores económicos que crean y destruyen trabajos
en los ciclos normales de la economía americana.
Pero Schultze no
señaló que el mayor crecimiento del PBI de EEUU no es causado de alguna manera
pequeña por un persistente sobrante de cuenta importante que está financiando
el masivo déficit de comercio norteamericano. En otras palabras, la economía
americana está creando nuevos trabajos para reemplazar aquéllos perdidos en la
tercerización en el extranjero pidiendo prestado en el exterior obreros de bajo
salario.
Hay evidencia
clara que los EEUU están cambiando trabajos mal pagos que envían al exterior
por nuevos trabajos bien pagos localmente. Esto explica la amplia disparidad
del ingreso en la economía norteamericana y en la economía mundial. La
tercerización en el exterior ha contribuido al estancamiento de sueldos y el
declive de los beneficios en mercado laboral de EEUU.
Ben Bernanke,
presidente del Departamento de economía en la Universidad de Princeton y
también director de la Reserva Federal, estimó que durante la última década la
economía americana perdió un total global de casi 15 millones de trabajos cada
año por todo tipo de razones, mientras creaba un promedio de casi 17 millones
de nuevos trabajos cada año. De esa totalidad de 15 millones de trabajos
perdidos anualmente, la porción debida a la tercerización es menos del 1%. Bernanke
citó en 2003 un estudio realizado por la firma ed Wall Street Goldman, Sachs
& Co, que estimó que la tercerización en el extranjero había promediado
entre 100,000 y 167,000 trabajos por año desde 2000. Y él dijo que la
tercerización seguiría siendo un factor menor aun cuando la cifra creció más
grande. Por supuesto el estudio no mencionó que para el 2000, la mayoría de los
trabajos industriales que podían re-localizarse en el exterior fueron re-localizados,
dejando al sector industrial entero de EEUU prácticamente perdido.
Cuando las
compañías mueven algunos trabajos al extranjero, los ahorros de sueldos bajos
estimulan la creación de trabajo en casa. Matthew Slaughter, un economista de
Dartmouth, miraba crecimiento del trabajo extranjero y doméstico en
corporaciones multinacionales de 1991 a 2001 y encontró que filiales extranjeras
de compañías norteamericanas agregaron 2.9 millones de obreros a sus nóminas en
el exterior, pero al mismo tiempo esas compañías agregaron a sus nominas 5.5
millones de empleados norteamericanos en casa. Y un estudio supervisado por
Lawrence Klein, un Nobel laureado y profesor emérito de la Escuela Wharton de
Negocios de la Universidad de Pennsylvania, y publicado por una consultora
económica privada en el sector de IT (Information-Technology) encontró que la
tercerización generaba un progreso neto de 90,000 trabajos durante 2003, en
ambos IT y no IT sectores
No obstante los
tales hallazgos, la pregunta de por qué el desempleo norteamericano se mantiene
tan alto queda sin contestar. Hay pocos buscadores de trabajo en los Estados
Unidos que desafiarán el sentimiento general que el mercado de trabajo se ha
puesto cada vez más oscuro, con sueldos bajos y magros beneficios ofrecidos.
Todavía, el estudio de Klein encontró que el ahorro de costos por la
tercerización de IT, bajo la inflación en la economía norteamericana, aumento
el gasto de consumo, y “contribuyo
significativamente” al crecimiento global del PBI. Este afirmo que para el
2008, "se espera que PIB real sea
124 mil millones más alto que lo que estaría en un ambiente en que se
tercericen en el exterior... La tercerización no ocurre” Klein parecía
indiferente en cual segmento de la población conseguiría el crecimiento de PIB
adicional proyectado - ciertamente no los obreros cuyos trabajos habían sido tercerizados.
El candidato
presidencial demócrata John Kerry señaló correctamente durante su infructuosa
campaña en 2004 que el código de impuestos norteamericano crea un incentivo
para que las compañías americanas muevan trabajos al exterior. Él probó poco
convincentemente para fijar la falta en Bush. Pero los expertos del impuesto
saben que el incentivo ha estado allí durante décadas, incluso empotradas en la
primera versión del impuesto del ingreso corporativo. El incentivo existe
porque los EE.UU. han estado imponiendo contribuciones a corporaciones a tasas más
altas que la mayoría de los otros países. Esto era posible antes de la
globalización del comercio y las finanzas, cuando el gran mercado norteamericano
solo podría ser horadado por operaciones dentro de sus fronteras. Compañías que
quisieron acceso al gran mercado doméstico norteamericano no tenían ninguna
opción más que pagar altos impuestos corporativos. La culpa de pérdidas de
trabajo por inducción de impuesto queda con la globalización, que la
administración Clinton hizo mucho para promoverla. Esto permite a compañías
trans-nacionales localizarse en regímenes de bajos impuestos alrededor del
globo.
El Instituto para la
Economía Internacional informa que la tasa efectiva para las corporaciones norteamericanas
fue más del 30% en 2002, mientras la tasa corporativa en Gran Bretaña era de 18.2%,
de 15.1% en México, de 11.3% en China, y un minúsculo 0.2% en Indonesia. En
asilos de impuesto como Hong Kong, el concepto de residencia no tiene ninguna
pertinencia a la ley de impuestos de Hong Kong.
Sólo las fuentes
de ingreso de Hong Kong están sujetas al impuesto de Hong Kong. Por esta razón,
Hong Kong es una base apropiada para quien administra una compañía offshore sin
consecuencias de impuestos con tal de que la compañía no haga negocios con otro
residente de Hong Kong. Ésta es una de las razones por la cual el uso de
compañías offshore por los residentes de Hong Kong ha proliferado a semejante
gran magnitud. Las compañías offshore pueden
tener convenientemente directores de Hong Kong, una cuenta de banco en Hong
Kong y una dirección de oficina en Hong Kong sin ser llevado la red de impuestos de Hong Kong.
La mayoría de los
otros países del mundo opera un sistema de impuestos basado en la residencia, y
por consiguiente cuida se tomen las medidas necesarias para asegurar que la
compañía offshore no establezca un lugar permanente de negocios dentro de esos
países o sea manejada y controlada por esos países. Por ejemplo, una compañía offshore
que tiene sus directores basados en el Reino Unido o que estableció un lugar de
negocio dentro del Reino Unido podría volverse obligado a la imposición de
impuesto del Reino Unido en su ingreso mundial.
Una compañía de
Hong Kong no tiene que declarar su dirección de oficina registrado o lugar de
incorporación en los membretes de sus hojas. Esto daría a la compañía offshore no-Hong Kong la respetabilidad agregada de una
personas de Hong Kong combinada con la flexibilidad agregada y facilidad de
administración de una compañía costanero. Hay un deber importante de 0.6% y una
cuota anual de HK75 (sólo bajo USD10). No hay ningún tratado del impuesto doble
y ninguna restricción en tratos de moneda.
No se permiten acciones
al portador, el registro toma tres semanas, las corporaciones están prontamente
disponibles.
Los EEUU imponen
impuestos a las ganancias de compañías norteamericanas en otros países solo
cuando las ganancias vuelven a los EEUU. Eso significa que las ganancias que
permanecen en el extranjero, quizás invertidas en nuevas fábricas en regimenes
de bajos impuestos, nunca se les impone contribuciones a las tasas americanas
más altas.
Y eso es verdad a
través de las administraciones Demócratas y Republicanas. Para arreglar el
problema del impuesto, Kerry propuso una propuesta para imponer contribuciones a
los ingresos en el extranjero. Las corporaciones todavía conseguirían un
crédito por cualquier impuesto pagado a otros países, como ellas lo hacen
ahora, pero ya no podrían diferir los impuestos norteamericanos
indefinidamente. Al mismo tiempo, Kerry habría cortado la tasa del impuesto
corporativo en 1.75%, dejando la tasa corporativa en 33.25%. Él también había
ofrecido unas "moratoria de impuestos"
de un año a los negocios que repatriasen ganancias que se habían estacionado en
el exterior durante años evitando los impuestos norteamericanos. Y él propuso
un crédito del impuesto a las compañías cuando sus niveles contratación excedan
niveles anteriores. Pero Kerry no ganó la elección.
La administración
Bush propuso dar a las multinacionales norteamericanas un gran crédito de
impuesto en sus ingresos en el exterior. Los Demócratas argumentan que esto
solo incrementara el incentivo de mover trabajos al exterior, la administración
Bush argumenta que esto podrá ayudar a las empresas norteamericanas a competir
con empresas extranjeras que tampoco pagan impuestos norteamericanos. Igualmente
las compañías argumentan que las razones principales que ellas localizan
plantas en otros países son sueldos más bajos y proximidad a los mercados
extranjeros, no los impuestos.
Las altas tasas
del impuesto corporativo desalientan a las compañías norteamericanas a
repatriar ganancias hechas en el exterior y reinvertir estas en la economía
norteamericana. Un estudio producido por economistas de JP Morgan Securities Inc.
estima que la promesa de una ventana temporal de una tasa corporativa de 5.25% sobre
las ganancias hechas en el exterior podría impulsar a las compañías
norteamericanas a traer de vuelta a casa tanto como 300 mil millones en ganancias
hechas en el extranjero que ahora están afuera.
Así un régimen impositivo
más justo domésticamente, ej: haciendo a las corporaciones pagar su porción justa
de impuestos, daña la economía americana en conjunto. En otras palabras, la
globalización obliga a la economía norteamericana a ser un sistema menos justo.
Para ponerlo de otra manera, la disparidad en ingresos domésticos tiene su
explicación como una condición necesaria para sobrevivir en un espacio
competitivo internacional. Si permitido por la ausencia de regulaciones
gubernamentales, el comercio tiende a cambiar recursos a industrias donde la
productividad relativa del obrero a los sueldos es más grande y vuelve en
inversión más grandes alto.
Lo mismo va para
la tecnología. En el pasado, la dislocación limitada y temporal causada por la competencia
de importaciones había pesado más que los beneficios a largo plazo perdurables que
la competencia crea porque las importaciones superiores obligaron a las
industrias domésticas satisfechas a desarrollarse, como es evidente en la
industria automotor norteamericana en los años ochenta. También, una mayoría
sustancial de obreros no-granjeros norteamericanos, casi 85%, es empleado en
industrias de servicio, construcción, y gobierno, sectores donde la competencia
de importación era mínima y la restricción a la inmigración y tradición de
sindicación frustraron efectivas guerras de sueldos entre obreros competidores.
A tales obreros, las importaciones eran bendiciones inequívocas que estimularon
la innovación doméstica, extensa opción de consumidor, y bajaron los precios al
consumidor.
Incluso en el sector
más grande de fabricaciones, la penetración de importación era baja en la
mayoría de las industrias donde el montaje domestico era necesario. Para 1994,
sin embargo, 2.2 millones de obreros norteamericanos trabajaron en industrias
de manufacturas con una penetración de importación de 30% o más, la mayoría en
montaje de partes importadas. Aun así, obreros en la sensible industria de
manufactura contabilizaron solamente el 12% del total de obreros de
manufacturas y menos del 2% del total de obreros no granjeros. El cambio
tecnológico y otros factores no comerciales dan cuenta que la mayoría de los
obreros son desplazados de sus trabajos cada año. En el periodo de tres años
que va de 1995 a 1997, las tres cuartas parte de 8 millones de obreros norteamericanos
fueron desplazados de sus trabajos en sectores que por su naturaleza son
relativamente aislados por la competencia de las importaciones. Sólo 23%
estaban en manufacturas, y 2% en minería y agricultura.
Pero mientras la
figura parece insignificante en términos nacionales, la pérdida de trabajo se
concentró significativamente en términos de localidades para afectar la estabilidad
económica drásticamente en varias regiones, como el cinturón rojizo en el Medio
Oeste y áreas de crecimiento milagrosas como Valle de Silicón (Silicon Valley).
Las surgentes importaciones crearon demanda en transporte de carga, pero la hora
de salario cayó 0.8% a lo largo de la nación. Los trabajos del menudeo
aumentaron pero sueldos semanales en el sector del menudeo están 30% menos del
promedio nacional, cayeron más de 11% en 2004, mientras la ganancia corporativa
rozó el 20%.
Pero la
tercerización es un nuevo creciente y rápido fenómeno y rápidamente está
cambiando la dinámica de crecimiento. Con baratas e instantáneas
comunicaciones, los trabajos fuera del área de importación están cayendo a
alarmantes tasas en el nombre de una productividad relativa a los sueldos. Clientes
norteamericanos de ventas domésticas ahora ponen sus órdenes con compañías norteamericanas
a través de los empleados de medio tiempo alrededor del mundo por bienes producidos
en economías de bajo salario y a menudo enviadas directamente desde la tierra
extranjera. En otras palabras, los trabajos fueron yendo a trabajadores
extranjeros debido a sus bajos sueldos no porque ellos sean mejores trabadores.
Eso sólo es racional si el objetivo económico es aumentar la productividad
relativa a los niveles de sueldos.
¿Qué si el
objetivo económico es aumentar sueldos? El mercado nunca se permitirá a si
mismo a incrementar sueldos al menos que una política del gobierno lo fuerce. Y
cada gobierno no puede hacer eso dentro de sus fronteras bajo un régimen
globalizado en carrera hacia el fondo con respecto a la competición de sueldos.
Así un contagio global de estadidad fallida es por completo un balance en el
que los gobiernos son forzados a abdicar sus responsabilidades de proteger el
nivel de los sueldos y la seguridad laboral para sus ciudadanos, para que los
trabajos no se muevan a otros países.
Los gobiernos soberanos se han vuelto gobiernos de
compradores.
Un estudio de dos años
por la organización de trabajo de las Naciones Unidas produjo un informe que
identificó a la globalización como creadora de una creciente división entre los
países ricos y pobres, así como un crecimiento de la división dentro de cada
país. El informe encontró que el régimen comercial actual, incluso la
Organización Mundial de Comercio (WTO), esta fallando en acelerar el crecimiento del Producto Bruto Nacional Global,
que está retrasándose detrás de la actuación económica de décadas anteriores.
Titulado "Una
Globalización Justa", el estudio fue comisionado por la Organización
Obrera Internacional y preparado por 20 funcionarios y expertos, incluyendo
Joseph E Stiglitz, el economista norteamericano recientemente reformado que
ganó en 2001 el Premio Nobel en economía (vea pobreza de Globalizing, al estilo
del FMI, del 16 de noviembre de 2002). El informe encontró que 188 millones de
obreros dispuestos y capaces son desempleados alrededor del mundo, o 6.2% de la
fuerza obrera; que la brecha entre las naciones ricas y pobres se ha
ensanchado, con países que representan el 14% de la población mundial cuentan
con la mitad del comercio del mundo e inversión extranjera; y que las mujeres
han sido dañadas mas que los hombres por la globalización en el mundo desarrollado.
El informe también
dijo que los sustentos tradicionales de mujeres como granjeros de subsistencia
o productores pequeños han sido minados por agricultura subvencionada
extranjera o importaciones extranjeras pero, como mujeres, ellas enfrentan
barreras culturales al buscar ocupaciones alternativas.
Éstas son la
manifestación económica de estadidad fallida.
La brecha entre
ricos y pobres ha crecido más ampliamente también en países ricos, como Gran Bretaña,
Canadá y los Estados Unidos. Los Estados Unidos anunciaron la brecha mas ancha
entre ricos y pobres, con el 1% ganando el 17% de la totalidad de ingresos,
"un nivel visto últimamente en la
década de 1920." El informe dice que la globalización también ha
afectado la tasa de recaudación de los países. En las 30 naciones más
adineradas del mundo, el nivel promedio de impuesto corporativo cayó de 37.6%
en 1996 a 30.8% en 2003. Estas naciones ricas pueden ser ricas pero ellas están
no obstante infectadas con el síndrome del estado fallido con su amplia disparidad
de riquezas. El informe sostiene que la globalización está en un punto
volviéndose y las instituciones internacionales necesitan dirigirse a la falta
de equidad social así como otras consecuencias de fronteras abiertas, que dan a
los estados soberanos poco poder para proteger su ciudadanos de la explotación
financiera y económica, domestica y extranjera.
Durante los siete
años de 1995 a 2002, el empleo industrial de EEUU cayó un 11%. Globalmente, los
trabajos industriales cayeron un 11%. China perdió 15% de sus trabajos
industriales, y Brasil perdió 20%. Globalmente, el rendimiento industrial rozó
el 30% durante el mismo periodo. El progreso tecnológico fue la causa primaria
de la disminución en trabajos industriales. Aún los sueldos no han subido para
reflejar el levantamiento en productividad. La mayoría del ahorro en sueldos
para la misma cantidad de producción fue a financiar el costo de bienes de
capital y un retorno más alto del capital. Los obreros norteamericanos están
eligiendo el enemigo equivocado cuando ellos se quejan de que los trabajadores
del tercer mundo toman sus trabajos. Los enemigos reales son sus propios fondos
jubilatorios, los cuales demandan altos retornos manteniendo los sueldos
globales bajos y transportan trabajos norteamericanos al exterior y estatidad
fallida de su gobierno.
Ese mismo
principio aplica cuando la tercerización sirve como artefacto para destrucción
no creativa. Daniel W Drezner, el profesor auxiliar de ciencia política en la
Universidad de Chicago, que defiende la tercerización en "The outsourcing
bogeyman" (Asuntos Extranjeros, May/June 2004), reporta que por cada dólar
gastado en tercerización a India, la economía americana siega entre 1.12 y 1.14
en beneficios financieros. Las empresas americanas ahorran dinero en sueldos y
se vuelven más rentables, beneficiando a los accionistas e incrementando
retornos en la inversión. En el proceso, algunos obreros americanos se
reasignan a más competitivos y mejor pagos trabajos principalmente, aunque
raramente son los mismos obreros que fueron lo bastante infortunados de haber
perdido sus trabajos. Ellos quedan como el daño colateral de la destrucción
creativa, concentrados en bolsones de pobreza en la tierra de la leche y la miel.
El 9 de febrero de
2004, el jefe de consejeros económicos de la presidencia de EEUU. N Gregory
Mankiw quien fue reasignado el mes pasado a su puesto en la facultad de
Harvard, soltó el Informe Económico anual del Presidente, alabando el
movimiento de trabajos de servicios al exterior como “una cosa buena”. Él les dijo a reporteros que "la tercerización es justo una nueva manera
de hacer comercio internacional." El gobierno puede intentar
protegerlo a Ud. de los misiles entrantes, pero no espere que el gobierno
proteja su trabajo.
Globalización e inestabilidad
En la era de la globalización
financiera, las naciones se enfrentan con el problema de proteger sus economías
de las amenazas financieras. Las crisis financieras recurrentes alrededor del
mundo en décadas recientes claramente demostraron que la mayoría de los
gobiernos han fallado en esta responsabilidad estatal crítica.
Los beneficios
económicos asociados con el traslado de des-regulados recursos financieros,
como dinero en efectivo, acciones y bonos a través de las fronteras nacionales
frecuentemente no son valores de riesgo, como se ha demostrado ampliamente en
muchos países cuyas economías han sido asoladas a través de fuerzas financieras
externas. Los flujos externos de capital se han vuelto una parte significante en
aumento de la economía globalizada durante las recientes décadas. El EE.UU.
depende de él para financiar su déficit de comercio grande y creciente. Más de
2.5 trillones de capital fluyó alrededor del mundo en 2004, con más de 1 trillón
fluyendo en solo los EE.UU.
Los diferentes
tipos de flujos de capital, como inversión directa extranjera, inversión de portafolios,
y préstamos bancarios, son manejados por diferentes motivaciones de los
inversores y características del país, pero una posición objetiva se mantiene más
de cualquier otra:
El capital busca
retornos más altos a través de sueldos más bajos.
Los Estados Unidos
no sólo están perdiendo trabajos con economías de bajos sueldos, la afluencia
de capitales también obliga a los estancados sueldos de EE.UU. caer en relación
a los crecientes valores de los recursos.
Los países que
permiten flujos libres de capital deben escoger entre la estabilidad
proporcionada por un tipo de cambio fijo y la flexibilidad permitida de una
política monetaria independiente para estimular el crecimiento económico. En
países con instituciones financieras y legales débiles, sistemas bancarios
pobremente regulados o niveles altos de corrupción, la afluencia de capitales
no puede ser canalizada a sus usos más productivos. Un acercamiento a limitar
los riesgos de flujos de capitales excesivos cuando las instituciones legales y
financieras son inadecuadas es restringir la afluencia de capitales
extranjeros. Incluso en los EE.UU. que afirma tener un sistema bancario
saludable, masiva afluencia de capitales ha causado sobre-inversión en
telecomunicaciones, Internet y bienes raíces.
Luego:
Estadidad fallada,
militarismo y mercenarios
Henry C K Liu es
presidente de de un grupo de inversiones basado en New York.
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