CORTAR Y CORRER

 

PARTE III: Irán y la Fracasada Política Norteamericana en Irak

Por Henry C K Liu

 

PARTE I: Huyendo de la Auto-Destrucción es Sentido Común

PARTE II: Buscando a Siria por Ayuda

 

A pesar de la larga Guerra de Irán-Irak que empezó en 1980 y acabó en un punto muerto en 1988, la preocupación del jefe de seguridad de Teherán desde la caída del shah en 1979 no ha sido con Irak, sino en las intenciones beligerantes norteamericanas hacia la propia República Islámica.

 

La vista persiste en Teherán pérsico, como de hecho también en Damasco árabe, Riad e incluso en El Cairo, así como en las capitales de todos los estados del Golfo Pérsico que después de Irak, sus países por separado, por razones diferentes, con o sin ambiciones de armas nucleares, son destinados a ser objetivos en la lista de golpe norteamericana para completar su agenda de imposición de democracia en toda la región. Por consiguiente, Teherán puede esperarse que se prepare para defenderse de posibles hostilidades militarizadas de EEUU de su régimen apoderado en Irak.

 

Esta visión no está basada en paranoia iraní o árabe, sino en la declaración de política oficial norteamericana. El 6 de noviembre de 2003, menos de ocho meses después de la invasión de Irak, dirigiéndose al National Endowment for Democracy, una organización neo-conservadora fundada durante la era del presidente norteamericano Ronald Reagan, el presidente George W Bush, de "éxito catastrófico" fresco en la guerra, buscó justificar el predecible, interminable e insostenible alto costo en vidas y dinero de invasión y ocupación de Irak estableciendo el argumento para esa guerra en meros términos de defensa contra una amenaza a la seguridad de la patria norteamericana, sino como parte de una proactiva "revolución democrática global".

 

Después de fracasar en encontrar armas de destrucción masiva en Irak de post-guerra a pesar de la búsqueda exhaustiva, sangre y dinero que Bush estaba gastando en esa tierra ocupada, estaba siendo bien justificado por el objetivo sonoramente noble de promover la democracia en las sociedades árabes tribales y en la República Islámica persa, aunque el primer ministro democráticamente elegido de Irán, Mahoma Mossadegh, había sido depuesto en 1953 por la Agencia de Inteligencia Central norteamericana (CIA) para instalar al autocrático Mohammad Reza Pahlavi como shah para mantener el petróleo iraní en manos Occidentales.

 

Bush predijo que esa implantation exitosa de un gobierno democrático en Irak daría energía a una revolución democrática global que barrería lo que los Estados Unidos alegaron para ser "las tiranías de Cuba a Corea del Norte". Específicamente, Bush proclamó una nueva:

 

"estrategia hacia delante" para avance de libertad en el Medio Oriente, declarando que "seis décadas de excusadas y serviciales dictaduras no hicieron nada allí por parte de EEUU para hacernos seguros, porque no puede comprarse la estabilidad al expensas de la libertad".

 

Aun después de la derrota sufrida por los Republicanos en las elecciones del congreso de medio término del último noviembre, cuando la desastrosa ocupación norteamericana de Irak había sido un tema mayor de la campaña, Bush continúa no sólo sosteniendo que las tropas de EEUU no deben retirarse, sino que una nueva ola de tropas debe enviarse hasta que la democracia se haya  establecido en la región, que irónicamente confirmó el hecho de que la propia guerra no fomentó la democracia. La democracia tiene que ser reforzada a punta de pistola después de la guerra.

 

Hay incentivos de supervivencia así en todas las capitales en el Medio Oriente y en los Estados del GCC (Consejo de Cooperación de Golfo para los Estados árabes Bahrain, Kuwait, Omán, Qatar, Arabia Saudita y Emiratos Arabes Unidos) y en Irán para asegurar que la política de cambio de régimen de EEUU no tenga éxito y que ese cáncer geopolítico llamado "democracia" sea detenido dentro de Irak por terapia insurgente antes que se extienda a lo largo de una región de sociedades tribales árabes y una civilización persa que datan atrás a 1500 AC.

 

Para Irán, un Irak estabilizado bajo control de EEUU actuaría como un apoderado beligerante contra él, relevando a los Estados Unidos de la vacilación acerca del exorbitantemente alto costo directo de una acción militar contra un enemigo celoso en forma de la República Islámica de Irán con una población de 70 millones, riqueza sustancial de petróleo y una locación estratégica que controla el tráfico petrolero del Golfo Pérsico por el Estrecho de Hormuz. Irán no se ha olvidado de la inclinación norteamericana hacia Irak en la guerra de ocho años de Irán-Irak que empezó en 1980 en la cual más de un millón de combatientes murieron e innumerables más fueron heridos. Esta fue la guerra más larga en la historia moderna, donde se proporcionó armas a Irak por Francia y a través de ambos némesis de la Guerra Fría, la URSS y EEUU, mientras Irán fue abastecido por Israel, su enemigo mortal, para prolongar la guerra para desangrar a ambos combatientes.

 

Teherán sabe que en una guerra con los EEUU, habría ayudas de fuentes inesperadas para mantener a Irán combatiendo durante años para desgastarse, si no la derrota, los Estados Unidos, cuya política doméstica no puede sostener una guerra larga.

 

Intervención iraní en el Medio Oriente

 

La intervención en el Medio Oriente por la República Islámica de Irán empezó en 1982 cuando Israel invadió Líbano, provocando a Irán, a pesar de su por entonces guerra de tres años con Irak, para desplegar su Guardia de Corps Revolucionarios Islámico en el Valle de Bekaa para ayudar a los musulmanes libaneses a luchar contra la invasión de Israel, y oponerse al apoyo norteamericano a la agresión Israelita. En julio de aquel año, operativos de las fuerzas libanesas cristianas respaldadas por EEUU secuestraron a cuatro diplomáticos iraníes, incluyendo al comandante de los Guardias Revolucionarios en el Valle de Bekaa y el encargado de negocios Iraní. Eso activó una década de secuestros vengadores en que docenas de occidentales se tomaron como rehénes por una red de células de resistencia. El primer rehén fue David Dodge, un ciudadano norteamericano que estaba actuando como presidente de la Universidad Americana en Beirut. Funcionarios norteamericanos alegaron que las operaciones del grupo shi'ita  Hezbollah respaldado por Irán, basado en Líbano, estuvo detrás de la mayoría de los de los secuestros.

 

En abril de 1983, un bombardero suicidia embistió un camión cargado con explosives sobre la Embajada norteamericana en Beirut. Diecisiete diplomáticos norteamericanos estaban entre las 63 personas muertas, ocho de los cuales eran operadores de la CIA, incluso el jefe analista de Medio Oriente Robert C Ames y el jefe de estación Kenneth Haas. La administración Reagan culpó de nuevo a Hezbollah, el cual se sospechó estaba recibiendo apoyo financiero y logístico de Irán con ayuda de Siria.

 

En septiembre de 1983, un camión bomba explotó de nuevo fuera del anexo de la Embajada norteamericana en Beirut, matando a 24 personas, dos de los cuales eran personal militar norteamericano. Según un informe de 1999 del Departamento de Estado de EEUU en organizaciones terroristas, los elementos de Hezbollah eran "conocidos o sospechados de haber estado envueltos" en el bombardeo, a pesar de la naturaleza oxymoronic de las palabras "conocido" y "sospechados".

 

En octubre de 1984, un bombardero suicidia detonó un camión lleno de explosivos en un cuartel del Cuerpo de Marines norteamericanos en el Aeropuerto Internacional de Beirut, matando a 241 marinos e hiriendo a más de 100. Los soldados eran parte de un contingente de 1,800 marinos que habían sido enviados para ayudar facciones Libanésas belicosas separadas. El incidente llevó al retiro de las tropas norteamericanas del Líbano.

 

En una entrevista en el Frontline Public Broadcasting Service días después del 11 de septiembre de 2001, el ex secretario de defensa Caspar Weinberger dijo que EEUU todavía carece del "conocimiento real de quién hizo el bombardeo" de los cuarteles de marinos, pero sospecha de Hezbollah en deducción del motivo. En la misma entrevista, Robert C MacFarlane, consejero de seguridad nacional de Reagan de 1983-85, contó un dilema interior acerca de la respuesta norteamericana apropiada:

 

"En 1984, era esencialmente la misma discordancia [dentro de la administración]... acerca del uso de la fuerza, y su impacto en alienar estados musulmanes moderados. Eso llevó a la parálisis en respuesta al ataque al anexo de la embajada. El secretario [de estado George] Shultz favoreció una respuesta muy fuerte con la 6 Flota y el secretario Weinberger simplemente se opuso".

 

En un esfuerzo por acabar la crisis de los rehénes libanesa, funcionarios norteamericanos que creyeron que Hezbollah respaldado por Irán era responsable por los secuestros, idearon un plan encubierto. Irán estaba corriendo desesperadamente por suministros militares en su guerra con Irak, y el Congreso había prohibido la venta de armas norteamericanas a los países que dijo patrocinaban el terrorismo, incluyendo a Irán. El presidente Reagan fue aconsejado que pudiera iniciar un trato: venta secreta de armas a Irán a cambio de traer a los rehenes de vuelta a EEUU. El plan, cuando se reveló al público, fue desacreditado como un fracaso y anatema a la política norteamericana en pie de negarse a negociar con terroristas. En agosto de 1985, el primer envío de armas, fueron enviados a Irán 100 proyectiles antitanques proporcionados por Israel. Ciento más fueron enviados el mes siguiente, totalmente pagado en dinero en efectivo por Irán. Tres rehenes fueron soltados como resultado del trato armas por rehenes.

 

Desde que los fondos de las ventas de armas a Irán fueron secreta e ilegalmente asignados a la lucha respaldada por EEUU de los Contras para derrocar el régimen sandinista en Nicaragua, el episodio vino a ser conocido como el "asunto Irán-Contra". Se volvería la crisis más grande en la presidencia de Reagan, con detalles totalmente documentados en el "Informe Final del Consejo Independiente para los Asuntos Iran/Contra".

 

En la misma entrevista de Frontline, Robert Oakley, el anterior coordinador para contra-terrorismo del Departamento de Estado nortemaricano durante los años ochenta, dijo del bombardeo de la Embajada de Beirut:

 

"Fueron principalmente los iraníes; los sirios eran clase de jugador secundario, si usted quiere, un facilitador más que un principal. Los iraníes quisieron sacarnos fuera del Líbano. Los iraníes también quisieron crear un partido Hezbollah, es decir, un partido basado en el movimiento shi'ita islámico en el Líbano, que sería su herramienta para islamizar al Líbano y lo convertiría esperanzadamente en un estado islámico similar a Irán... Nosotros empezamos a aplicar una serie de presiones a los estados patrocinadores de terrorismo. Uno fue Irak y ellos se detuvieron".

 

En respuesta al sospechado involucramiento Iraní causando bajas norteamericanas en el Líbano, EEUU se inclinó hacia Irak. Donald Rumsfeld, como enviado especial de Reagan, se fotografió el 20 de diciembre de 1983, estrechando manos con el presidente Iraquí Saddam Hussein en la visita oficial. El Documento de Seguridad Nacional 26 desclasificado, registra la extensa revisión de política de alto-nivel, Reagan emitió la Directiva Decisión de Seguridad Nacional (NSDD) 114 datada el 26 de noviembre de 1983, involucrando política norteamericana específica hacia la Guerra de Irán-Irak. La directiva reflejó las prioridades de la administración: requiriendo elevada cooperación militar regional para defender instalaciones de petróleo y medidas para mejorar las capacidades militares norteamericanas en el Golfo Pérsico, y dirigiendo a los Secretarios de Estado y Defensa y al presidente de los Jefes de Estado Mayor para tomar las medidas apropiadas para responder a las tensiones en el área. Esta Declaró:

 

"Debido al impacto real y psicológico de un acortamiento en el flujo de petróleo del Golfo Pérsico en el sistema económico internacional, nosotros debemos asegurar nuestra prontitud para tratar rápidamente con acciones apuntadas a romper ese tráfico."

 

El documento no mencionó armas químicas o biológicas o nucleares en posesión de los iraquíes. El documento 28 registra que poco después de esto, Rumsfeld (quién había servido en varias posiciones en las administraciones de los presidentes Richard Nixon y Gerald Ford, incluso secretario de defensa de Ford, y en este momento dirigía la compañía farmacéutica multinacional G D Searle & Co) fue despachado al Medio Oriente como enviado presidencial. El tour de Rumsfeld de diciembre de 1983 de capitales regionales incluía Bagdad, donde él fue a establecer "contacto directo entre un enviado del presidente Reagan y el presidente Saddam Hussein", mientras daba énfasis a su "relación íntima" personal con el presidente norteamericano.

 

El documento 31 registra que Rumsfeld se encontró con Saddam, y los dos discutieron problemas regionales de interés mutuo, enemistad compartida hacia Irán y Siria, y esfuerzos norteamericanos para encontrar rutas alternativas para transportar petróleo iraquí - sus instalaciones en el Golfo Pérsico habían sido derribadas por Irán, y el aliado de Irán, Siria, había cortado una tubería que transportaba petróleo iraquí a través de su territorio. Rumsfeld no hizo ninguna referencia a preocupaciones por armas nucleares o químicas, según las notas detalladas en la reunión. EEUU restableció relaciones diplomáticas con Irak a los cuatro años de la guerra Irán-Irak, en Noviembre de 1984, que se habían desunido 17 años más temprano después de la guerra árabe-israelí de 1967.

 

Sin embargo menos de dos décadas después, Irak fue invadió en marzo de 2003 en una nueva guerra orquestada por Rumsfeld, de nuevo secretario de defensa, en la tierra, entre otros, que era un Estado patrocinador del terrorismo en posesión de armas de destrucción masivas, incluyendo armas químicas que se habían usado abiertamente durante la Guerra Irán-Irak.

 

Irán ve a Irak como la primera línea de defensa

 

Desde la perspectiva de Irán que es el próximo blanco en la agenda norteamericana de transformación por cambio de régimen, Teherán lógicamente tiene en cuenta a un Irak ocupado por EEUU como una primera línea de defensa y así intentará impedirle a Estados Unidos establecer un control eficaz allí. Irán trabajará por mantener a Washington atado a una situación no ganable, sin salida en Irak a través del apoyo cercano a la mayoría constitutiva shi´ita en Irak. Como una hostilidad norteamericana hacia Irán escalace hacia la acción militar, puede esperarse que Teherán camine a su esfuerzo para formar una estrategia shi'ita iraquí y alternativas de política con respecto al paisaje político futuro en Irak y su papel en la región.

 

Irán aprovechará cada oportunidad de impedirle a EEUU estabilizar la violencia sectaria en Irak e influir en política extranjera iraquí en hostilidad renovada hacia Irán. Hacia este fin, Irán buscará contener a Washington en una situación no ganable de no poder retirar sus tropas rápidamente y también no ser capaz de quedarse en Irak por tiempo largo necesitado para imponer "democracia" sin pagar un intolerablemente alto costo. En el final, bajo esta estrategia, EEUU se sangrará tan débil que su capacidad de influir en desarrollos políticos en la región, mucho menos para alcanzar la meta de fantasía de adelantar interés nacional norteamericano vía imposición de democracia a través del cambio de régimen, se encortinará grandemente, si no por una insostenible demasiada exigencia de sus recursos militares, por lo menos por una pérdida inevitable de voluntad a través de la fatiga en la divisiva política doméstica. El camino a este escenario es abanicar y escalar la violencia sectaria en Irak ocupado por EEUU a través de la influencia espiritual de Irán en la mayoría constitutiva Shi'ita de Irak.

 

Esta es, sin embargo, una estrategia arriesgada para Teherán. La abierta intervención iraní en Irak del sur proporciona credibilidad a la imputación de Washington de entrometimiento Iraní en los asuntos internos de Irak. Semejante imputación, si es provada, justificaría más presión hostil de EEUU contra Irán y neutralizaría la reserva internacional sobre un ataque militar norteamericano en él. Esto es especialmente verdad si los planes norteamericanos para el retiro de las tropas del cenagal actual en Irak son estorbados por la intervención iraní para frustrar estrategia norteamericana de cambiar del control militar al control político de Irak.

 

Más allá, como un legado británico de la estrategia "dividir y gobernar" después de la caída del Dominio Otomano, la población shi'ita de Irak se ha esparcido en muchas comunidades separadas de intereses seculares variados. La diversa población shi'ita de Irak está lejos de la homogeneidad ideológica, dividida en muchas facciones solapantes que hablan a menudo con voces compitiendo, en momentos tribales, en otros momentos cismáticas, y en todavía otros momentos nacionalistas y Pan-Arabes. Las diferentes facciones shi'itas iraquíes no obedecerán automáticamente órdenes de Teherán con el mismo grado de complacencia incuestionable. Muchos shi'itas iraquíes consideran Najaf en Irak, no Qom en Irán, como el asiento más auténtico de exegética escolar, autoridad teológica e influencia secular shi'ita.

 

La caída del régimen de Saddam dominado por sunni, secular, Pan-Arabe ba'athista en Irak, causa fundamentales reverberaciones en la política teocrática doméstica iraní, así como en geopolítica regional en el contexto de conflicto nacionalista persa-árabe de siglos de viejo.

 

Irak ba'athista fortaleció la solidaridad shi'ita

 

Irónicamente, cuando el Partido Ba'ath Iraquí bajo Saddam Hussein, apoyado por los sunnis seculares, se movió para suprimir la intrusión de la religión en la política desmantelando al clero shi'ita en los asientos de aprendizaje teológico en Irak, inconscientemente fortaleció la demanda de la elite eclesiastica shi'ita iraní como los verdaderos defensores de la fe y santos guardianes teológicos, reforzando así la relevancia doctrinal y el liderazgo de Qom en el gran mundo shi'ita.

 

Durante los años de gobierno del partido Ba'ath, muchos líderes shi'itas iraquíes fueron obligados a tomar refugio en Irán, haciendo natural para Irán exigir la doctrina del ayatola Ruhollah Khomeini de estatismo islámico como shi'ismo ortodoxo en lugar de la tradicional escuela "quietista" que cree en una separación entre religión y política y entre autoridad eclesiástica y política. El Quietismo fue desacreditado a través de la realidad en la tierra como una teología suicida.

 

Oportunidad y problemas para Irán

 

Con una mayoría shi'ita puesta en el gobierno de Irak en postguerra como resultado de la democracia impuesta por EEUU, de Najaf, junto con Karbala, puede esperarse que recobre su importancia teológica al expensas de Qom, pero sólo si el shi'ismo iraquí ajusta su "quietismo". Todavía la comunidad shi'ita iraquí, ahora con un nuevo sabor de poder político, es improbable que tome amablemente los dictados iraníes en teología o política secular.

 

Cuando Irak cayó bajo el control del imperialismo británico en 1915, la influencia persa de milenios de antigüedad fue purgada sistemáticamente con nuevas leyes de nacionalidad árabes que prohiben a los extranjeros no-árabes excepto los británicos tener altas posiciones gubernamentales. Puede esperarse que un Irak bajo control neo-imperialista norteamericano sea igualmente no bienvenido de la influencia política iraní bajo la cubierta de unión religiosa.

 

Cualquier torpe esfuerzo iraní por afirmar la dirección geopolítica coercitiva en Irak shi'ita podría causar una repercusión negativa y dañar el prestigio espiritual y la influencia teológica de Teherán y Qom sobre las comunidades shi'itas en el amplio mundo árabe, alienando los mismos elementos que Irán apunta a reunir contra el infiel norteamericano.

 

Un confiado y seguro gobierno secular dominado por shi'itas en Irak lleva naturalmente no sólo a las hendiduras políticas y doctrinales entre Irak y Irán, sino también en el propio único sistema teocrático islámico de Irán, donde se derivan la influencia espiritual y legitimidad política de la ortodoxia religiosidad militante. Teherán y Qom se mantienen integrados a través del velayate faqih (la gobernancia de los más leídos escolares islámicos), que gobierna a través de una jurisprudencia clerical en que el clérigo mayor es el líder espiritual del estado islámico en forma inversa de Cesaro-papismo - el concepto de combinar el poder de gobierno secular con, o haciéndolo supremo, a la autoridad espiritual de la Iglesia Cristiana.

 

Una alternativa y fuente influyente de autoridad religiosa más allá del control de Teherán, podría probar la base doctrinal del régimen teocrático de Irán fundada en una decidida interpretación estrecha de teología shi'ita hecha válida por el abuso imperialista Occidental. El renacimiento espiritual de Najaf no sólo desafiará a Qom y dará a los árabes una más grande opinión en el mundo shi'ite mayor desde Líbano a Yemen, sino también levantará apoyo teológico considerable por esas fuerzas dentro de la estructura de poder persa que cuestiona la prudencia continua de centralizar la autoridad religioso-política en manos del faqih (líder o sólo jurista) y un grupo pequeño de aliados eclesiásticos en el Consejo Guardián, la magistratura y aparato de seguridad, y el Consejo de Conveniencia. Mientras el imperialismo cultural y económico Occidental retrocede de la región, la llama del fundamentalismo islámico fluctuará de una pérdida de combustible. La evolución política post-Saddam en Irak está surgiendo como un factor importante que afecta rivalidades partidistas dentro de la estructura de poder Iraní. Los elementos en política doméstica Iraní justifican solidaridad geopolítica con fuerzas shi'itas árabes en la emergente política de Irak post-Ba'athista apuntando a una perspectiva más amenazante de shi'itas iraquíes que son co-optados por una agenda norteamericana anti-Irán en Irak. Esta agenda incluye la imposición de una versión norteamericana de un estado árabe musulmán moderado pro-occidental en Irak que es cismáticamente hostil a Irán.

 

En nombre de reforzar la democracia, puede esperarse renovado apoyo norteamericano por la organización Khalq basada en Irak, anti-Teherán Mujahideen, un movimiento de oposición socialista que se volvió contra el gobierno islámico revolucionario en Irán después que su influencia fue notablemente acortada en la nueva estructura de poder teocrática. Después de haber sido bombardeadas sus bases dentro de Irak en un esfuerzo para mantener neutral a Irán durante la invasión norteamericana en marzo de 2003, EEUU ve ahora el apoyo renovado por la organización Khalq Mujahideen-e como una útil ficha de negociación en su trato con Irán.

 

Irán también apunta a resistir al establecimiento de bases militares permanentes de EEUU en Irak, control norteamericano de la riqueza de petróleo de Irak para propósitos geopolíticos anti-Irán, y la expansión de instalaciones militares de EEUU en los pequeños y ricos estados del Golfo Arabe de Bahrein shi'ita y Qatar sunni para rodear a Irán a través de una elaborada red de alianzas de seguridad. Bajo tal escenario, Irán necesita mantener a todos los amigos y aliados que pueda encontrar. Esto provee justificación a Teherán para animar a fuerzas shi'itas para usar su poder de mayoría en la nueva estructura política iraquí para asegurar una postura pro-Irán mientras convence a los árabes sunnis que la violencia sectaria no es ninguna política iraní.

 

Cálculo Erróneo de Wolfowitz

 

El ex diputado secretario de defensa norteamericano Paul Wolfowitz, ampliamente identificado como el arquitecto infame de la nefasta guerra norteamericana en Irak, puso por delante la visión antes de la invasión que los iraquíes son preferibles a los saudis como aliados de EEUU porque los iraquíes son seculares en lugar de fundamentalistas y “abrumadoramente shi'a, que es diferente de los sunni wahhabis fundamentalistas de la Península [árabe], y ellos no traen la sensibilidad de tener las ciudades santas de Islam que están en su territorio", como la Meca.

 

Wolfowitz y sus compañeros políticos neo-cons descontaron equivocadamente la pasión confrontacional de las fuerzas extremistas fundamentalistas shi'itas de las ciudades satuarios iraquíes de Najaf y Karbala e infravaloraron peligrosamente el estrago que su milicia podría causar.

 

SCIRI - el aliado problemático de Irán en Irak

 

Teherán tiene un aliado poderoso entre los shi'itas iraquíes, notablemente la Brigada Badr del Consejo Supremo para la Revolución Islámica en Irak (SCIRI), una gran e influyente organización política shi'ita anteriormente basada en Irán que regularmente montó operaciones militares y logísticas de resistencia en Irak durante el largo gobierno de Saddam.

Teherán también ha estado muy comprometido entrenando y manteniendo la tribu al-Hakim y la bien-establecida Unión Patriótica de Kurdistán (PUK) y el partido Islamista Da'wa. Irónicamente, mientras el SCIRI solidifica su dominación en política secular Iraquí, puede esperarse que el sostenimiento teo-geopolítico de Teherán en él afloje, porque el SCIRI tendrá que mantener un equilibrio entre la solidaridad sectaria religiosa de cruce de frontera, el nacionalismo árabe e incluso Pan-Arabism, un movimiento que Irán no tiene interés de apoyar más que Israel.

 

La confianza de Teherán en el SCIRI para formar política Iraquí a favor de Irán incurre en el precio de reforzar la influencia shi'ita iraquí en la política teocrática doméstica Iraní y anima la reforma del dogma Shi'ita. Aquéllos moderados en Teherán que aconsejan cautela en el cuidado de la diplomacia evangelistica sobre una ingobernable repercusión negativa anti-Irán en política iraquí que resulta de consecuencias de la manipulación de políticas domésticas y exteriores iraníes de la gran comunidad Shi'ita de Irak para fines geopolíticos estrechos. Ellos buscan proteger el lugar de Qom como la autoridad más alta de shi'ismo evitando entrometerse en los asuntos seculares interiores de Irak. El dilema es que la teología de Qom no es separable de la política secular y su ortodoxia religiosa le exige a Irán que interfiera en los asuntos interiores seculares iraquíes.

 

Los moderados iraníes también esperan que la caída de Saddam haya quitado un obstáculo para Irán para normalizar relaciones estado-a-estado con los estados sunnis GCC asegurando que la mayoría shi'ita en la sociedad Iraquí no es necesariamente una amenaza de seguridad a los interes sunnis, sino meramente una parte de la realidad histórica del país. La partición del Medio Oriente a través de los poderes imperialistas occidentales impuso límites políticos que ignoraron las composiciones históricas, religiosas y étnicas, dejando estados soberanos multi-étnicos en la región en el mundo post-colonial que Irán no tiene interés en perturbar. En esencia, la víctima más grande de la caída de Saddam a la larga será el Pan-Arabismo, un movimiento que es visto por EEUU, Irán e Israel como un enemigo común, por razones diferentes. El fracaso de otros estados árabes para venir a la ayuda de Saddam fue un error estratégico que atrasará al Pan-Arabismo durante otro siglo.

 

Los moderados y pragmáticos iraníes puntalizan al redespliegue de tropas norteamericanas de Arabia Saudita a Qatar en abril de 2003 como evidencia que Washington ha sido obligado a moderar sus intenciones hostiles de apuntar a Irán, aunque la razón principal era neutralizar el agravio de al-Qaeda en las tropas norteamericanas estacionadas en Arabia Saudita, que ha sido usado como una justificación para los ataques terroristas en EEUU. Ellos defienden además que ese estímulo debe darse a aquéllos en EEUU listos para incluir a Irán en discusiones sobre arreglos de seguridad colectivos en la vital sub-región del Golfo.

 

Los iraníes moderados defienden que Teherán debe mantener su curso firme de distensión con el Oeste y debe aprovecharse de la nueva situación en Irak para subrayar su prontitud a cooperar y entrar en diálogo más profundo con los Estados Unidos así como también con la Unión Europea acerca de la forma futura del armazón de seguridad del Golfo. Ellos ven un papel extendido para Irán ayudando a reducir fuentes de tensión en el Golfo como en su interés nacional, dado que Irán cumplirá su mejor papel natural como un poder mayor en la región sin hostilidad Occidental reactiva generada por ejercicio agresivo por parte de Irán.

 

Equilibrio de poder Post-Guerra de Irak

 

El equilibrio regional de poder ha cambiado como consecuencia de la guerra norteamericana en Irak. EEUU inconscientemente ha entregado un regalo imprevisto a Teherán cumpliendo las metas estratégicas de Irán de su guerra de ocho años Irak: la remoción no sólo de Saddam, sino también del secular régimen Ba'athista Pan-Arabe.

 

Sin embargo, las continuas tensiones entre Washington y Teherán han transformado la remoción del régimen ba'athista como caballo de Troja poblado del venenoso cisma Shi'ita con el que Teherán debe contender ahora.

 

Teherán ha estado activa animando una agresiva postura shi'ita iraquí hacia la minoría sunni en la composición sectaria del nuevo gobierno iraquí insistiendo en el gobierno de la mayoría, democracia equilibrada solo por abreviados derechos minoritarios, ayudados por la purga ingenua mal considerada de ba'athistas por la ocupación norteamericana, la única fuerza eficaz contra el fundamentalismo islámico. De hecho la presión combinada del crecimiento del poder shi'ita y el derrumbe del ba'athismo secular sunni abre una ventana grande para el reavivamiento del wahhabismo sunni.

 

En febrero, la nueva cabeza de al-Qaeda en Irak, el auto proclamado emir del Estado Islámico de Irak, Abu Omar al-Baghdadi, emitió una declaración dando la bienvenida a la nueba ola de tropas norteamericanas en Irak y esperando ávidamente un ataque norteamericano sobre las instalaciones nucleares iraníes. Un Estado Islámico de Irak se proclamó el año pasado después de la muerte del líder de al-Qaeda en Irak, Abu Musab al-Zarqawi.

 

Associated Press informó que el Brigadier-General Iraquí Qassim al-Moussawi, portavoz en Bagdad de operaciones de seguridad, afirmó que Baghdadi fue capturado el 10 de marzo en una incursión en Abu Ghraib en las afueras occidentales de Bagdad. Los funcionarios norteamericanos no tenían ninguna confirmación de la captura, desde que Baghdadi es una persona fantasma sólo conocido por una grabación de una voz que lleva su nombre.

 

Incluso la captura de Osama bin-Laden mismo, no deletreará el final de la estructura de la célula de al-Qaeda. La "guerra al terrorismo" de EEUU, en lugar de encender una "proactiva revolución democrática", ha transformado un régimen secular Ba'athista en Irak en un estado islámico de al-Qaeda dentro del Irak ocupado por EEUU.

 

Los neo-conservadores en Washington consideran el Pan-Arabismo ba'athista estratégicamente más letal que el fundamentalismo islámico, una vista compartida por Israel. El extremismo islámico es una espada de doble filo: engendra terrorismo mientras motiva alianzas anti-terror incluso entre extraños compañeros de cama.

 

El Pan-Arabismo, si este debe llegar a suceder, creará un nuevo super-bloque que cambiará el paisaje político del mundo entero y presentará problemas insuperables para la alianza EEUU-Israel. Por el otro lado, Irán apunta también para animar al nacionalismo iraquí contra la ocupación norteamericana sin apoyo indebido para Pan-Arabismo.

 

La historia de la expansión islámica vía conquistas Arabes fue manejada por el celo evangélico, no por el imperialismo árabe. Los árabes victoriosos no impusieron el cambio de régimen político en sus tierras conquistadas con tal de que la población conquistada aceptara el Islam. Después que Persia fue derrotada por los ejércitos árabes, esta se transformó en una nación islámica purgando sus raices zoroastrianas, pero salvó su civilización única y cultura política. Es un ejemplo clásico de consecuencias inesperadas, dado que la geopolitica ultra islámica iraní vuelve de nuevo después de siglos para perseguir estados árabes empujándolos hacia el estilo iraní de republicanismo Islámico.

 

El conflicto intra-sectario shi'ita

 

El Gran Ayatola Ali Sistani, de casi 76 años de edad, es el clérigo principal en Najaf, ciudad santuario de la santa figura de Ali bin Abi Talib, que era primo y yerno del Profeta Mahoma. Sistani, nacido en Mashhad, Irán, vino a Najaf (población 585,600 en 2003) en 1952 a la edad de 22 y se estableció permanentemente. Sistani se cuelga al "quietismo" que había sido eclipsado por la teoría teocrática activista de gobierno clerical o la santa "protección de la jurisprudencia" del ayatola Ruhollah Khomeini de Irán, que alimentó la Revolución islámica de 1979.

 

Muhammad Baqir al-Sadr, clérigo cumbre en Najaf, un estudioso respetado de economía y banca islámica, y defensor ferviente de las ideas del Irán de Khomeini y la Revolución Islámica, fue muerto por el régimen de Saddam Hussein en 1980. Durante el colgamiento de Saddam el año pasado, hubo gritos de "¡Larga Vida a Muhammad Baqir Sadr!" Fue oído cantar por algunos de los ejecutores Shi'itas.

 

El sobrino de Muhammad Baqir, Muhammad Sadiq al-Sadr, fundador del movimiento Sadr, fue asesinado en 1999 por orden del hijo mayor de Saddam, Uday. Sistani surgió entonces como el mayor ayatola en Najaf, su estatura política irónicamente refuerzan la misma teoría teocrática a la cual el se opone.

 

Muqtada al-Sadr, de 33 años hijo del martirizado Muhammad Sadiq al-Sadr y yerno del martirizado Muhammad Baqir al-Sadr, es el principal rival de Sistani en Najaf. Después del martirio de su padre, Muqtada fue a la clandestinidad para organizar a los shi'itas desesperadamente pobres de Najaf y la cercana Kufa, y a los suburbios shi'itas de Bagdad oriental, renombrada Ciudad Sadr en lugar de Ciudad de Saddam, hogar de unos 3 millones de celosos creyentes. El movimiento Sadr demanda que sólo pueden seguirse las decisiones militantes de Muhammad Sadiq al-Sadr, contrariamente a la corriente principal ortodoxa Usuli Shi'ism que le prohibe al creyente seguir las decisiones de un jurisprudente difunto. El movimiento nacionalista Sadr se opone a la inmigración de clérigos iraníes como Sistani, que asumen la autoridad teológica en Irak. Todavía Muqtada es demasiado joven para reclamar tal autoridad a pesar de ser sensible a la pasión política popular.

 

Después que las tropas norteamericanas entraron en Najaf el 8 de abril de 2003, se informó que Sistani había hecho una proclamación oral que instaba a los shi'itas a no resistirse  la las fuerzas de invasión norteamericanas, un declaración ávidamente torcida por Wolfowitz como el "primer fatwa pro-americano", una declaración legal en el Islam hecho por un mufti, un estudioso capaz de emitir juicios sobre la ley islámica (sharia). Después, la fantasía de Wolfowitz fue estrellada cuando Sistani proclamó que Irak debía gobernarse "por lo mejor de sus hijos", qué probablemente significó shi'itas.

 

El Jeque Muhammad al-Fartusi y dos otros clérigos fueron enviados por Sistani a Bagdad para predicar el sermón de la oración del Viernes a la mesquita al-Hikma el 21 de abril de 2003. El sermón dijo en parte que los Estados Unidos no podrían imponer una "democracia" en Irak que permitiese la libertad individual de discurso pero que negase a los iraquíes el derecho colectivo de formar su propio gobierno. Cuando las fuerzas de ocupación norteamericanas arrestaron a Fartusi, esto causó una protesta pública de 5,000 seguidores shi'itas.

 

El movimiento de Sadr está compuesto de habitantes pobres heridos de los suburbios con enojo residual de haber sido sistemáticamente brutalmente tratados por la fuerzas de seguridad del partido Ba'ath. El ala de la milicia de este movimiento es conocida como el Ejército del Mehdi, estimado en principios de 2004 en consistir casi 500-1,000 combatientes entrenados junto con otros 5,000-6,000 participantes activos. El 10 de abril de 2003, un ayatola rival basado en Londres respaldado por EEUU, Abd al-Majid al-Khoei, quién estaba trabajando con las Fuerzas Especiales norteamericanas, volvió a Najaf de un destierro de una década de largo en Londres, y fue golpeado y apuñalado hasta la muerte por una muchedumbre sadrista que luego rodeó las casas de Sistani y el ayatola Said al-Hakim, sobrino de Muhammad Baqir al-Hakim, líder del SCIRI, exigiendo que estos dos "extranjeros" dejasen Najaf inmediatamente. El golpe eclesiástico intentado sólo fue descongelado cuando 1,500 miembros de una tribu shi'ita entraron del campo cerca de Irán para proteger a Sistani y a Hakim.

 

El retorno del Mahdi, el Imán nro 12 y oculto, es parte de la escatología shi'ita. Muqtada al-Sadr demanda que los Estados Unidos son conscientes de la reaparición inminente del Mahdi, y la invasión norteamericana es un esfuerzo para tomar y matar al Mahdi. El nombre de Muqtada es cantado por partidarios en las reuniones para implicar que él es el "hijo del Mahdi". Muqtada afirma que el Ejército de Mehdi, diferente a otras milicias seculares, "pertenece al Mahdi", así está más allá de su autoridad disolverlo, como requerido por política secular.

 

Muqtada que es idolatrado en Ciudad Sadr, ve al compañero shi'ita Sistani como moralmente invertebrado por haber fallado en ajustar su “quietismo” incluso resistir las profanas poíticas del secular partido Ba’ath de Saddam,  como Sistani está ahora fallando activamente en resistir la cruzada de ocupación norteamericana. Muqtada ve a los políticos y clérigos expatriados que ahora vuelven a Irak bajo el patrocinio norteamericano en la misma luz, incluso Ahmad Chalabi y miembros del inclinado seglar Congreso Nacional Iraquí (INC), formado bajo el tutelaje de la CIA para lograr un régimen títere de postguerra. El movimiento Sadr quiere una república Islámica en Irak, aunque independiente de Irán, manejada por devotos patrióticos que valientemente se arriesgaron a la muerte para quedarse en la problemática patria, para mantener la resistencia que va por décadas, no cobardes que huyeron el país para zurrar favor del imperialismo Occidental infiel. El movimiento Sadr también rechazó un esfuerzo de infiltrar Ciudad de Sadr por el rival shi'ita basado en Teherán, Brigada Badr del SCIRI.

 

La ocupación americana juega en la estrategia de Irán

 

Aún, a pesar de toda la división sectaria, un objetivo une a todos los clérigos Shi'itas Iraquíes: ellos todos quieren a EEUU fuera de Irak pronto si no inmediatamente. Este objetivo choca con el objetivo táctico de Irán de mantener a EEUU atado en Irak.

 

Un exitoso retiro norteamericano de Irak liberaría a los recursos militares y restauraría la voluntad política norteamericana para enfocarse en Irán. Por otro lado, un cenagal desesperadamente deteriorante en Irak puede forzar a EEUU a buscar un camino alternativo para la victoria ensanchando la guerra con un ataque a Irán, o instigar un golpe interior apoyando a grupos disidentes iraníes. Así la estrategia de Irán para Irak no es ni retiro norteamericano ni escalada, sólo una lento sangrado para enviar a casa el conocimiento de la impotencia de la superpotencia al mundo entero.

 

Irónicamente, los norteamericanos ven tales tácticas como a favor de su objetivo de quedarse en Irak, con un costo reducido en términos de bajas de tropas para realizar un sueño imposible de un Medio Oriente democrático. Mientras que los incidentes de violencia y muerte declinen en número de un pico inaceptable, el partido de la guerra en los EEUU puede exigir progreso mientras entra en una trampa a largo plazo de derrota estratégica. Esta fue una trampa en la cual los halcones norteamericanos cayeron en Vietnam, en que Vietnam del Norte llevó al alto comando norteamericano a engañarse a si mismo que estaba haciendo progreso estadístico de puntos bajos anteriores mientras marchaba firmemente hacia la derrota final.

 

EEUU tiene que aprender todavía que no es posible para una superpotencia ganar una guerra local a menos que también gane la paz dentro de 90 días. Después de eso, "cortar y correr" es la única estrategia sensata. Los objetivos políticos no son servidos automáticamente por una victoria militar falta de dirección control y coherencia. Alejandro el Grande derrotó al numéricamente mayor ejército persa pero falló en conquistar Persia incluso con la imposición de matrimonios mixtos entre sus comandantes griegos y mujeres de la realeza persa. De hecho, Persia cambió a Alejandro más de lo que él cambió Persia. El problema clave con la “guerra al terrorismo” de EEUU es su largo horario proyectado. La adrenalina patriótica tiene una muy corta vida en una democracia, particularmente en la cultura política norteamericana, donde hay reglas síndromes de déficit de atención.

 

El SCIRI es un vástago del revolucionario partido Da’wa al-Islamiyya fundado en los tarde 1950s. Baqir al-Hakim fue forzado al extranjero a Teherán en 1982 por la persecución de Saddam de figuras importantes del Da'wa. El SCIRI tiene una ala paramilitar de unos 15,000 combatientes armados, entrenados por las Guardias Revolucionarias de Irán y comandados por el hermano de Baqir, Abd al-Aziz al-Hakim, quién sucedió a su hermano asesinado como cabeza del SCIRI. Los Hakims están cerca del Ayatola Iraní Ali Khamenei, sucesor de Khomeini como Líder Supremo en Irán.

 

El SCIRI cooperó con la CIA y participó formando el INC y fue premiado con 15 de 65 asientos en el Consejo Gobernante provisional formado en las reuniones de oposición iraquíes en Londres en diciembre de 2002, tres meses antes de la invasión norteamericana de Irak. Figuras claves del SCIRI también asistieron a reuniones de planeamiento del departamento de estado de EEUU para derrocar a Saddam, e hicieron declaraciones de prensa sobre sus negociaciones con la oficina del entonces secretario de defensa Donald Rumsfeld sobre el papel de la Brigada Badr para luchar junto a las tropas de EEUU durante la invasión. Desde que la administración Bush había etiquetado los apoyadores de SCIRI en Irán como parte del "eje de mal", la abierta y buena gana de Rumsfeld para cooperar con el Irán alegadamente malo contra Irak, un aliado norteamericano anterior y enemigo de guerra de Irán, estaba mentalmente emocionado en su cinismo.

 

Aprehensión norteamericana sobre los lazos SCIRI-Irán

 

Empezando en enero de 2003, la tardía aprehensión norteamericana acerca del peligro de influencia iraní en un "democrático" Irak, causó a la administración Bush romper abruptamente con el SCIRI. EL funcionario del Consejo de Seguridad Nacional norteamericano Zalmay Khalilzad coordinó con la oficina del vicepresidente Dick Cheney para diluir influencia SCIRI dentro del títere INC, manejado por el alegado charlatan fraudulento bancario Ahmad Chalabi, aclamado como el "George Washington de Irak" por sus partidarios neo-cons norteamericanos.

 

El presidente del INC proporcionó mucha de la inteligencia fabricada para apoyar la pre-conclusión norteamericana para invadir Irak, sosteniéndose a si mismo como "la fuerza de la democracia" con la ayuda de los medios de comunicación del Washington Post, prediciendo que los invasores norteamericanos serían bienvenidos por las masas Iraquíes liberadas con abrazos y flores. A pesar de la masiva financiación de EEUU, el INC podría haber sido recibido en Washington y Londres como el salvador ilustrado de una nación mala, pero este no tiene ninguna influencia espiritual o política real en Irak, dado que este esta compuesto de exiliados que vuelven y que han estado ausentes de Irak durante décadas.

 

Después del colapso de la defensa iraquí organizada, las fuerzas norteamericanas fueron saludadas con granadas propulsadas por cohete y bombas de orilla del camino de los implacables insurgentes atacantes. En las elecciones iraquíes de diciembre de 2005, el INC no ganó ni un solo asiento en el Parlamento.

 

En reuniones en Turquía con grupos de oposición anti-Saddam a finales de enero de 2003, menos de dos meses antes de la invasión, Khalilzad hizo conocido al INC que EEUU pensó tener un Irak administrado después del "cambio del régimen" por un proconsul norteamericano, en lugar de trabajar a través de un gobierno provisional iraquí dominado por shi'itas, hasta que pueda inventarse un régimen electivo más al gusto norteamericano.

 

Sintiéndose traicionados por un dramático giro anti-shi'ita en la política norteamericana, el líder del SCIRI Muhammad Baqir al-Hakim inmediatamente denunció el plan de una administración norteamericana de postguerra como equivalente a una ocupación colonial norteamericana, y amenazó que la Brigada Badr atacaría tropas norteamericanas si ellos se quedasen mas de lo que fueran bienvenidos. EEUU advirtió a Irán para no permitir a las fuerzas de la Brigada Badr ir dentro de Irak durante la invasión norteamericana que empezó el 20 de marzo de 2003. Todavía el 17 de abril, dos semanas antes que Bush pronunciara su discurso de una gran "Misión Lograda" a bordo del USS Abraham Lincoln el 1 de mayo, los hombres armados de la Brigada Badr ganaron control del pueblo de Baquba cerca de la frontera Iraní, y la Brigada Badr le permitió al clérigo del SCIRI Sayyid Abbas ocupar la mansión del alcalde en Kut. Cuando los marines norteamericanos intentaron interceder, una muchedumbre de 1,200 personas de la ciudad se reunió, cantando esloganes contra el líder del INC Chalabi, requiriendo un estado Islámico controlado por shi'itas para Irak, y un fin a la ocupación americana.

 

Abd al-Aziz al-Hakim, segunda cabeza del SCIRI, volvió a Irak desde Irán el 16 de abril de 2003, arrivando a Kut a gritar alegrías para preparar el camino para el retorno trinfante de su hermano mayor Baqir. En una entrevista de prensa, el Hakim más joven empeñó que el SCIRI trabajaría con otros partidos en el nuevo Irak. En Kut el 18 de abril, Abd al-Aziz dijo en una entrevista con la televisión iraní: "Nosotros optaremos primero para un sistema político nacional, pero en el futuro el pueblo iraquí buscará un sistema de República Islámica".

 

El agregó que la voluntad de los shi'itas por un sistema islámico prevalecería en elecciones democráticas, desde que ellos eran el 60% de la población. En una frase, él explicó acertadamente por qué EEUU optó por un gobierno proconsular: prevenir el control shi'ita de Irak.

 

En el mismo día, Muhammad Baqir al-Hakim, todavía en Teherán, llamó a los shi'itas a converger en la ciudad santuario de Karbala cuatro días despues, el 22 de abril, "para oponerse a la administración interina liderada por EEUU y para defender la independencia de Irak".

 

El portavoz del SCIRI Abu Islam al-Saqir dijo: "Para el pueblo iraquí, la dominación norteamericana no es mejor que la dictadura del derrocado régimen brutal de Saddam Hussein".

 

Gobierno proconsular norteamericano en Irak

 

El puesto de proconsul norteamericano, dado el título benigno de director de reconstrucción y de ayuda humanitaria para Irak, fue primero cubierto a finales de enero de 2003, dos meses antes de la invasión, por el general norteamericano retirado Jay Garner, que en 1990-91 había dirigido operaciones exitosas en la Guerra del Golfo en el norte de Irak con la cooperación de los curdos iraquíes. Garner fue presidente de una compañía de armas que proporcionó crucial asistencia técnica a los sistemas de misiles, vitales para la invasión norteamericana del país. Los antecedentes de comerciante de armas de Garner causaron preocupación en las Naciones Unidas y agencias de ayuda ya opuestas a la administración norteamericana de Irak fuera de una autoridad de ONU.

 

El 20 de abril de 2003, 11 días después de que la estatua de Saddam fuera tirada abajo en Bagdad central, Garner, ya esperando en Kuwait, fue a Bagdad con su pequeño equipo. Garner fue relevado oficialmente por la Casa Blanca 16 días después, no por sus antecedentes de comerciante de armas, sino por la discordancia sobre quién debería manejar Irak. El le dijo a Frontline en una entrevista el pasado 11 de agosto que él era una persona incapaz el día que llegó a Irak. Garner quería prontas elecciones, 90 días después de la caída de Bagdad, para producir un nuevo gobierno de políticos locales, no expatriados de vuelta, para manejar el país severamente dañado y manejar sus recursos petroleros, mientras la Casa Blanca estaba preocupaba de la influencia iraní de una mayoría shi'ita democráticamente elegida, como resultado de una tonta política de des-Ba'athización norteamericana.

 

Garner fue reemplazado el 6 de mayo de 2003, por Paul Bremer, veterano del Departamento de Estado y especialista en dirección de crisis. Durante dos semanas de transición, Garner intentó en vano menguar la orden de des-Ba'athizacion de Washington y reconstituir el desbandado ejército iraquí. Bremer, un funcionaro duro por cualquier norma, llegó a Irak con órdenes específicas de purgar minuciosamente el partido Ba'ath, una posición insistida fuertemente por apoyos israelíes neo-conservadores en la administración Bush.

 

Bremer se quedó como proconsul durante 13 meses, hasta el 28 de julio de 2004, y manejó demorar las elecciones generales hasta diciembre de 2005, para proveer de tiempo a los EEUU para intentar contra esperanza crear un equilibrio de fuerzas en la nueva política electoral iraquí. El resultado fue un anémico gobierno iraquí con insuficiente mandato para gobernar eficazmente, sin fuerza policíaca eficaz o capacidad de seguridad nacional, ni incluso en la propia capital. El gobierno sólo sobrevive a merced del movimiento Sadr. Bremer, a quien los críticos tienen responsable por muchos de los problemas en Irak hoy, fue galardonado con la Medalla Presidencial de la Libertad por el presidente Bush el 14 de diciembre de 2004.

 

El Partido Da'wa

 

A pesar de haber engendrado el SCIRI, el partido Da'wa al-Islamiyya en si mismo sigue siendo una organización separada, con un compromiso por el Gobierno Islámico. Este tiene facciones en Londres, Teherán e Irak, de las que sólo los representantes de Londres han estado dispuestos a hablar con las autoridades norteamericanas.

           

Muchos en el Partido Da'wa Iraquí son fieles al Gran Ayatola Libanés Muhammad Hussein Fadlallah, que nació y fue educado en Najaf y buscó refugio en Líbano en 1965. Hezbollah en Líbano, con el que Fadlallah no está directamente afiliado, ha amenazado violencia contra las tropas de EEUU en Irak. Otra rama en Teherán, Da'wa, como el movimiento Sadr, se orienta hacia la política indígena iraquí, según las teorías de gobierno islámico defendidas por Muhammad Baqir al-Sadr.

 

Incluso el líder moderado de Da'wa Ibrahim al-Jaafari se negó a cooperar con la administración militar norteamericana, boicoteando la reunión de líderes patrocinada por EEUU cerca de Nasiriyah el 16 de abril de 2003, presidida por el proconsul norteamericano general Garner. Da'wa organizó una demostración el 15 de abril en Nasiriyah para protestar, con miles de manifestantes cantando: "¡No, ningún Saddam! ¡No, ningún Estados Unidos!" y "¡Sí, sí para Libertad! Sí, Sí para el Islam", oponiendo a Saddam contra la libertad y a EEUU contra el Islam. Carteles de "nadie nos representa en la conferencia" se vieron claramente en la televisión mundial.

 

El 19 de abril, Jaafari envió una carta a una reunión de países vecinos de Irak, requiriendo el establecimiento inmediato de un tecnocrático gobierno provisional secular, sugiriendo que Da'wa era menos teocrático orientado que otras facciones shi'itas. Entre los líderes de Da'wa en Nasiriyah estaba el recientemente vuelto del exilio Muhammad Bakr al-Nasri, un clérigo prominente, que se dijo ser la guía filosófica del partido. Funcionarios del partido Da'wa eran aprehensivos que ellos serían marginados políticamente por las fuertes capacidades paramilitares del SCIRI y el más agresivo movimiento Sadr.

 

Teherán ve a un aliado potencialmente poderoso entre los shi'itas iraquíes, notablemente el SCIRI. Muhammad Baqir al-Hakim había defendido durante mucho tiempo una república Islámica para Irak. Muchos habían comparado su retorno a Irak al retorno de Khomeini a Irán. Si Khomeini pudo derrocar al shah instalado por la CIA en Irán, sería una simple tarea para Hakim derrocar al títere gobierno provisional iraquí establecido por los EEUU. En los días siguientes a la guerra, la tribu de Hakim se estableció rápidamente como la facción más grande y mejor organizada en la mayoría shi'ita iraquí.

 

Abd al-Aziz al-Hakim

 

La creciente influencia de la tribu de Hakim causó pronto alarma en Washington debido a sus fuertes vínculos a Irán. Mientras Muhammad Baqir al-Hakim había rechazado repetidamente el extremismo religioso, él también denunció la noción de que cualquier gobierno instalado por extranjero gobernarndo Irak irritaría a las masas. En su retorno a Irak, Baqir denunció a las fuerzas de ocupación lideradas por EEUU y exigió su retiro de Irak para permitirle a los iraquíes establecer a su propio gobierno en una república Islámica. Muhammad Baqir fue asesinado el 29 de agosto de 2003, a la edad de 64. Abd al-Aziz al-Hakim, hermano del ayatola asesinado, se unió al Consejo Gobernante Iraquí respaldado por EEUU, simbolizando la buena voluntad de algunas facciones del SCIRI para trabajar con la ocupación norteamericana.

 

Jóvenes shi'itas, muchos de los suburbios pobres de Bagdad de Ciudad Sadr, están comprometidos en una lucha de poder con los shi'itas más moderados entre la clase media urbana para ganar el control de la tribu de Hakim y el clérigo mayor Sistani. Muqtada al-Sadr está entre los mayores rivales de Sistani en Najaf. Teherán ha estado muy comprometida entrenando y manteniendo la milicia de Hakim y la Brigada Sadr.

 

Los curdos iraquíes

 

El ayatola Muhammad Baqir al-Hakim del SCIRI tenía relaciones calidas con los movimientos curdos en Irak desde que su padre, el gran ayatola Muhsin al-Hakim, líder espiritual del mundo shi'ita desde 1955 hasta su muerte en 1970, dio un fatwa (pronunciamiento legal en el Islam emitido por una autoridad religiosa) prohibiendo al ejército iraquí a combatir contra los curdos en Irak.

 

Un acuerdo mutuo se firmó entre el SCIRI y el Partido Democrático Curdo (KDP) liderado por Masood Barzani, que buscaba un estado independiente para los curdos en el norte de Irak. Un acuerdo similar se firmó con el PUK encabezado por Jalal Talabani, un vástago del KDP. En 1996, el KDP colaboró con el ejército iraquí de Saddam en un esfuerzo por destruir al PUK que fue apoyado por Irán.

 

En 1992, durante una reunión en Viena, Barzani y Talabani concurrieron con el INC recientemente creado por la CIA para establecer bases en Kurdistán Iraquí y construir un ejército de liberación compuesto por exiliados vueltos y desertores iraquíes. Los partidos curdos le permitieron al INC abrir una oficina en Salahaddin, 32 kilómetros al norte de la capital regional curda Irbil, y empezó a emitir propaganda radial en el gobierno administrador de Irak, recogiendo inteligencia de los desertores del ejército iraquí y construyendo al propio ejército de la región. El objetivo era establecer un nuevo régimen en el norte de Irak que iría junto con los intereses de Washington en la región.

 

Después de la Guerra del Golfo en 1991, EEUU organizó zonas de no-vuelo en Irak, al norte del paralelo 36 y al sur del paralelo 32. En abril de 1994, dos aviones F-15 de la fuerza aérea norteamericana (USAF), operando en la zona de no vuelo para impedir a Saddam intervenir en la continua guerra civil entre el PUK, respaldado por Irán, y el KDP, respaldado por Bagdad, derribaron dos helicópteros del ejército norteamericano después de malidentificarlos como iraquíes. Este incidente, con su alto número de víctimas, resaltó dramáticamente las complejidades de tratar con Irak en el período posterior de la Guerra del Golfo.

 

En septiembre de 1996, el KDP pidió ayuda a Saddam, que envió 40,000 tropas, demostrando que él no fue disuadido por la advertencia de EEUU de no usar fuerza militar en el norte de Irak. En un anuncio de lógica incoherente, William Perry, secretario de defensa del presidente norteamericano Bill Clinton, hizo claro que mientras ningún interés norteamericano significativo estaba envuelto en el conflicto partidista curdo, el mantenimiento de la estabilidad en la región en conjunto era vital  la seguridad norteamericana y habría una reacción norteamericana. El 2-3 de septiembre, aviones norteamericanos atacaron sitios fijos de misiles de superficie-aire (SAM) iraquíes e instalaciones de control de defensa aérea en el sur porque, Perry explicó, EEUU vio la amenaza principal de Irak de estar contra Kuwait.

 

Los saudis fueron cada vez más infelices acerca del sufrimiento del pueblo iraquí después de la Guerra del Golfo, la cual hizo una tierra fecunda para cultivar reclutas de al-Qaeda. Ellos también estaban infelices sobre la presencia militar de EEUU en el reino sunni, la primera causa del terrorismo de al-Qaeda. Riad rechazó permitirle a la USAF volar misiones de ataque a Irak desde las bases sauditas. Incapaz de encontrar bases en la región pero determinado para hacer "algo" para mostrar a Saddam que él no podría atacar a los Curdos con impunidad, EEUU y Gran Bretaña se conformaron con empujar el límite norte de la zona de no–vuelo al paralelo 33, justo al sur de Bagdad, y lanzando 44 proyectiles crucero a blancos de defensa aerea iraquíes en la zona recientemente extendida el 3-4 de septiembre de 1996.

 

En una entrevista en Frontline por Elizabeth Farnsworth el 13 de septiembre de 1996, Perry dijo: "El interés estratégico más grande [es] la amenaza que Irak propone a Kuwait y Arabia Saudita".

 

Respondiendo a la pregunta de Farnsworth que las tropas iraquíes estaban invadiendo el norte, no moviendose al sur, Perry dijo: La complicación del punto de vista político es que ellos fueron invitados por el KDP que es la unidad curda en esa área. El KDP es una y el PUK es la otra facción curda. Ellos han estado luchando entre sí. Y el KDP pensó que ellos iban a poder ganar una ventaja con tropas iraquíes luchando en su lado. Yo pienso que esa fue una equivocación estratégica de su parte. Ellos piensan que ellos pueden manipular a los iraquíes, y ellos encontrarán que ellos son demasiado poderosos y demasiado crueles para ser manipulados. Pero en todo caso, ellos han hecho ese movimiento, y eso ha complicado un poco las acciones que nosotros podríamos tomar... Nosotros no nos involucramos en el conflicto militar, y nosotros no enviaremos las tropas a menos que nosotros veamos un interés nacional vital involucrado. Y nuestro interés nacional vital [en Irak es en] el sur, no en el norte...

 

Yo pienso que el [Saddam] tiene objetivos laudables. Uno de ellos es ciertamente recobrar control del norte de Irak, que él no ha tenido durante los últimos cinco años. Otro uno es afirmar su ascendencia militar en el área para darle a el una mano libre para moverse al sur a través de poder coercitivo o a través del ejército actual - el poder militar actual...

 

Nuestros objetivos, en primer lugar está en proteger nuestro interés estratégico vital, que significa proteger a nuestros amigos y aliados en la región Israel, Jordania, Kuwait, Arabia Saudita.

 

Segundo, mantener el liber flujo de petróleo del Golfo, que es un interés nacional vital a los Estados Unidos y de hecho al mundo industrial entero.

 

Esos son los dos primarios intereses nacionales vitales.

 

Farnsworth entonces preguntó:

 

"¿Atacando a Saddam Hussein por hacer algo que él dice se apuntó para oponerse a Irán [que apoya al PUK], somos nosotros probablemente ser vistos como ayudar a los extensos intereses Iraníes en el Medio Oriente?"

 

Perry respondió:

 

"El PUK ha recibido apoyo muy limitado de Irán, incluyendo algunos proyectiles a lo largo de la frontera, incluyendo quizás cien o algo así aprendices en el ejército. Esto es correcto. Y esto, yo creo, Saddam Hussein lo ha usado como una razón para hacer algo que él quiso hacer sin embargo, pero no hay ninguna comparación entre lo que los Iraníes hicieron en apoyo del PUK, donde hay cien o algo así de entrenadores contra las 40,000 tropas y los 300 tanques que Saddam Hussein envió.

 

"Su meta, parece bastante clara para mí, meta inmediata, es recobrar control del norte de Irak. Y uno de los más grandes - uno de los grupos que más sufrirá en esto [es] el KDP que es el grupo que lo invitó a el en primer lugar. Pero ésa es una lección ellos todavía tienen que aprender".

 

Perry fue a la región en septiembre de 1996 para construir apoyo curdo para un ataque respaldado por EEUU contra Saddam. El plan estaba opuesto por Arabia Saudita, que vio a Saddam como un factor eficaz conteniendo la influencia Shi'ita, y por Turquía, que no quiso animar el separatismo Curdo en Turquía.

 

El 9 de septiembre, el día después de su regreso a casa, Perry fue entrevistado de nuevo por Jim Lehrer de Frontline, que preguntó en vista del hecho que los Kuwaitíes tardaron 24 horas antes de aceptar 3,500 tropas norteamericanas, y que los Saudis dijeron que ellos nunca habrían permitido tales tropas en su país, y los Turcos que se han negado a permitir a aviones norteamericanos para volar fuera de bases turcas en misiones sobre Irak, estaba cayéndose en pedazos la coalición de la Guerra de Golfo?

 

Perry negó que la coalición estuviera cayéndose a pedazos, agregando que: "el mensaje a Saddam Hussein es si usted amenaza nuestro interes vital de seguridad nacional, usted estará enfrentando una acción militar de los Estados Unidos".

 

Brian Knowlton del Tribune Herald Internacional informó el 9 de septiembre desde Washington que el presidente Clinton concedió que él podría hacer poco acerca de luchar en el norte de Irak sino implorar a las belicosas facciones curdas a volver a la mesa de negociaciones, desde que las charlas de paz respaldadas por EEUU se habían estropeado más temprano por el verano.

 

"Me gustaría todavía hacer más para ayudar a los curdos", fue citado Clinton como haber dicho, "pero francamente, si usted quiere que la lucha finalice, los líderes de las varias facciones van a tener que estar con voluntad de ir a la mesa de paz y hablar a través de esta". El dijo que la capacidad de Washington de controlar los eventos en Irak era "limitada".

 

EEUU hizo claro que no estaba preparado para intervenir directamente al combate, qué Perry describió como una guerra civil entre curdos. Clinton apeló a los jefes principales de las dos facciones curdas para evitar "cualquier matanza de civiles y otros que no son combatientes en esto". Él no dijo qué ayuda podría proporcionarse a los miembros del grupo de oposición respaldado por EEUU que estaba ahora en la carrera.

 

La captura de Arbil por el ejército iraquí quebró la operación financiada por la CIA pensada para desestabilizar al gobierno de Saddam Hussein, entrampó a 200 miembros del INC allí, y llevó a la ejecución a los oponentes de Saddam.

 

El Primer Ministro suplente Tariq Aziz de la anterior era Saddam, llegó ante el Alto Tribunal Iraquí para testificar contra seis demandados acusados de genocidio en la campaña de 1988 contra curdos iraquíes que incluyeron el uso de gas venenoso, negando en cambio que el gobierno de Saddam Hussein haya llevado a cabo cualquier tal ataque. Aziz insistió que Irak no tenía las armas químicas necesarias para los alegados ataques de gas que mataron a 5,600 curdos en el norte de Irak, apuntando en cambio a Irán y al PUK como los culpables.

 

Teherán fue conocida para haber estado apoyando al PUK, cuyo fundador y secretario general, Jalal Talabani, fue eligido presidente de Irak el 6 de abril de 2005. El SCIRI anteriormente basado en Irán encontró conveniente comprometerse con un liderazgo emergente kurdo respaldado por Irán para fortalecer su mano en la estructura de poder post-Saddam.

 

EEUU ampara a Abd al-Aziz al-Hakim

 

El pasado 4 de diciembre Bush, bajo presión para calmar la violencia sectaria en Irak, se encontró con la cabeza del SCIRI, Abd al-Aziz al-Hakim, por segunda vez y aplaudió su "compromiso para un gobierno de unidad" para Irak.

 

El presidente dijo: "Parte de unificar Irak es para los líderes elegidos y líderes de la sociedad rechazar a los extremistas que están intentando detener el adelanto de esta democracia joven. Yo aprecié muchísimo su... fuerte posición contra el asesinato de vidas inocentes".

 

Bush agregó: "Este es un hombre cuya familia sufrió violencia increíble a manos del dictador, Saddam Hussein. Él perdió a casi 60 miembros familiares, y todavía en lugar de estar triste, él está envuelto con ayudar al nuevo gobierno a que tenga éxito".

 

Lo que Bush no dijo era que muchas de las matanzas se llevaron a cabo con aprobación norteamericana.

 

Al final de la Guerra del Golfo en 1991, el presidente George H W Bush instó a los iraquíes a que derrocaran el régimen Ba'ath, pero EEUU no respaldó el levantamiento shi'ita que sucedió en el sur de Irak. El miedo de la influencia Iraní sobre los shi'itas iraquíes a través del SCIRI era un factor firme en la decisión norteamericana de no apoyar el levantamiento. En las elecciones de diciembre de 2005, Abd al-Aziz al-Hakim surgió como la cabeza de la Coalición Iraquí Unificada (UIC) que ganó 128 de los 275 asientos en el Consejo de Representantes.

 

El UIC incluye al Partido Islámico Da'wa, el Partido de Virtud Islámico, el partido de Coalición Centrista, la Organización Badr, el SCIRI, la Unión Islámica Turkmena de Irak, la Asamblea de Justicia e Igualdad, el Movimiento Democrático Iraquí, el Movimiento de Hezbollah en Irak, el Movimiento de Lealtad Turkmeno, el Movimiento Islámico Saed Al Shuhada, Al Shabak Democratic Gathering, el Malhan Al Mkoter-Mr, La Organización Islámica del Partido Da’wa de Irak, El Encuentro de Reforma y Construcción, Al Sadriah Advertising, la Comunidad de Justicia, y el Irak Ahrar.

 

Como cabeza del UIC y del SCIRI, Hakim fue a Teherán el 5 de febrero encontrarse para con el Líder Supremo Iraní Ayatola Ali Khamenei y con el secretario del Consejo de Seguridad Nacional Supremo Ali Larijani. Las agencias iraníes informaron que Khamenei le dijo a Hakim que la política iraní es "para apoyar al gobierno iraquí", y que la unidad de todos los Iraquíes quitará la necesidad de presencia continuada en Irak de tropas extranjeras.

 

"La presencia de ocupantes... es una de las razones principales de la inseguridad en Irak", Khamenei dijo.

 

Hakim dijo después de encontrarse con Larijani que las charlas Irán-EEUU sobre Irak "son indudablemente muy importantes y las autoridades Iraquíes quieren esto".

 

La agencia informativa de la República Islámica lo informó diciendo que "la disputa política [entre Irán y EEUU] beneficiará a la región entera". Hakim dijo que las autoridades Iraquís están comprometidas en "actividad muy extensa" para asegurar la liebración de diplomáticos Iraníes arrestados por fuerzas de EEUU en Irbil el 11 de enero.

 

Él también se encontró con en el Jefe Judicial Ayatollah Mahmud Hashemi-Shahrudi que dijo: "Los americanos deben soltar a los diplomáticos Iraníes lo más pronto posible sin ninguna excusa".

 

Ibrahim al-Jaafari – Primer Ministro pro-Irán de Irak

 

El 7 de abril de 2005, la Asamblea Nacional Iraquí fijó a Ibrahim al-Jaafari como el Primer Ministro de total término de Irak postguerra.

 

El nuevo gobierno provisional de Irak había sido saludado por la administración Bush como un amigo cercano y modelo para democracia en la región. En contraste, Bush había llamado a Irán como parte de un "eje del mal" y rechazó sus elecciones como fraudulentas y su gobierno como ilegítimo. Entonces la administración norteamericana estaba menos que contenta cuando el primer ministro iraquí, Jaafari, antes de que él fuera reemplazado por Nuri Kamel Mahoma Hassan al-Maliki, líder diputado del Partido Islámico Da'wa y líder diputado de la comisión de  des-Ba'athification del Gobierno Interino Iraquí, llevó a ocho ministros del alto gabinete para pagarle una visita visiblemente amistosa a Teherán en julio de 2005. En la llegada a Teherán un sábado, Jaafari visitó el mausoleo del fundador de la República Islámica, el Imán Khomeini y pagó tributo a él poniendo una corona en su tumba. En el lunes siguiente, Jaafari y su delegación se encontraron con el Líder Supremo de la Revolución Islámica, Ayatola Seyed Ali Khamenei.

 

La visita de julio de 2005 de Jaafari a Irán era un golpe a la visión estratégica de la administración Bush, pero un triunfo dulce para la teocracia shi'ita. En los días oscuros de 1982, Teherán era asilo de opción para los shi'itas iraquíes expatriados quienes habían sido obligados a huir del decreto de muerte de Saddam Hussein contra ellos a un país con el que Irak estaba entonces en guerra. El Ayatola Khomeini, el recientemente instalado teócrata de Irán, presionó a los iraquíes expatriados a formar una organización paragua, el Consejo Supremo para la Revolución Islámica en Irak (SCIRI), que el esperó tomaría Irak en el futuro. Entre sus miembros estaban Jaafari y Hakim. El 30 de enero de 2005, la visión de Khomeini se volvió realidad, cortesía de la administración Bush, cuando el Concilio Supremo y el Partido Da'wa ganaron las elecciones iraquíes.

 

Jaafari, un líder del partido Da'wa trabajando por una República Islámica en Irak, había estado exiliado en Teherán desde 1980 a 1989. Médico entrenado en Mosul, el reservado y vacilante Jaafari, estudió ley  y teología shi'ita como interventor en los seminarios de Qom. Su partido, Da'wa, era la casa del SCIRI pero en 1984 se escindió con este para mantener su autonomía.

 

Aunque los neo-conservadores como Paul Wolfowitz mantuvieron antes de la guerra de Irak que los iraquíes son más seculares y menos interesados en un estado islámico que los iraníes, de hecho las ideas teocráticas de Khomeini de Irán habían tenido un impacto profundo entre los shi'itas iraquíes. En las elecciones de diciembre de 2005, los shi'itas iraquíes pusieron al SCIRI influenciado por Khomeini en el control de siete de las nueve provincias del sur, junto con la propia Bagdad.

 

El gobierno de Jaafari no controló el centro-norte u oeste del país y no podría bombear petróleo de Kirkuk debido al sabotaje sunni. El campo de petróleo de Rumaila en el sur carece de capacidad refinadora. Irak no tiene un puerto de aguas profundas en el Golfo Pérsico y necesita reemplazar "puertos" tierra adentro como Amán debido a la pobre seguridad. Una iniciativa hacia el este podría resolver muchos de estos problemas y fortalecer económicamente y militarmente a los shi'itas contra las guerrillas sunnis y así salvar al nuevo gobierno.

 

Las relaciones de Irán-Irak no habían sido buenas desde mediados de los 1950s cuando Irak fue gobernado por una monarquía constitucional instalada por los británicos con un fanáticamente pro-occidental primer ministro anti-comunista en la persona de Nuri al-Said. La CIA había vuelto a poner al Sha Mohammad Reza en el trono en 1953, deponiendo al primer ministro democráticamente elegido, Mohammad Mossadegh, que había encolerizado a EEUU cuando él nacionalizó la industria petrolera iraní.

 

Irónicamente, cuando el shah vino al poder, él mantuvo el petróleo iraní nacionalizado, usando el rédito petrolero para solidificar su propio poder. En 1955, Said y el Shah, los dos firmaron entusiásticamente el anti-comunista Pacto de Bagdad, un acuerdo de seguridad colectivo patrocinado por EEUU contra la Unión Soviética y el nacionalista árabe Gamal Abdel Nasser de Egipto. La reacción nacionalista contra el pacto llevó a una revolución populista secular que derrocó la monarquía iraquí en 1958, con el cadáver de Said arrastrado en la calle por la muchedumbre enfadada. Irak en el futuro cayó bajo el control del partido Pan-Arabe Ba'ath.

 

Otra revolución populista derrocó al shah de Irán en 1979 e instaló a un gobierno teocrático liderado por Khomeini. Las relaciones Irán-Irak alcanzaron su nadir, como el partido Ba'ath de Saddam Hussein y los Guardias Revolucionarios de Khomeini lucharon hasta un estancamiento en una guerra horrible no vista desde la Primera Guerra Mundial. La visita de 2005 de Jaafari fue diseñada en parte para borrar los amargos legados de esa guerra.

 

La Política Oriental de Irak tiene armónicos religiosos. En la llegada a Irán en un sábado, Jaafari hizo inmediatamente una visita ceremonial, y puso una corona en, la tumba del ayatola Khomeini. En una reunión con Ali Khamenei el lunes siguiente, Teherán Times informó que, Jaafari "llamó al Imán Khomeini la llave de la victoria de la Revolución Islámica", agregando, "Nosotros esperamos eliminar las páginas oscuras que Saddam causó en los lazos de Irán-Irak y abrir un nuevo capítulo en lazos fraternales entre las dos naciones".

 

Irán premió a Jaafari generosamente ofreciendo pagar por las tres tuberías que se estirarían por la frontera sur de los dos países. Bajo el trato, Irak enviaría 150,000 barriles al día de crudo liviano a Irán, para ser refinado, e Irán enviaría de vuelta petróleo procesado, querosén y gasolina.

 

Además, Irán estaba de acuerdo en proporcionar electricidad a Irak, venderle 200,000 toneladas de trigo y permitirle el uso de puertos Iraníes para el transporte de bienes a Irak, más 1 billón en ayuda extranjera. Toda esta generosidad pareció a Washington como tráfico de influencia.

 

Khamenei hizo un llamamiento a la preservación de la integridad territorial de Irak y caminando a cooperación vigilando las fronteras de los dos países. La semana anterior, el Ministro de Defensa iraquí Saadoun Dulaimi había hecho un viaje preparatorio a Teherán, explorando la posibilidad de cooperación militar entre los dos países. En un momento dado los dos habían parecido haber alcanzado un acuerdo que Irán ayudaría a entrenar tropas iraquíes, que inmediatamente causo a los neo-cons en Washington perder los estribos.

 

Enorme presión inmediata fue aplicada en Jaafari para retirarse de este plan. El gobierno iraquí lo abandonó, en base que un acuerdo internacional ya había especificado que el entrenamiento de tropas iraquíes fuera del país en la región debía hacerse en Jordania. Pero el gobierno iraquí dio convicciones a Teherán que no permitiría usar el territorio iraquí en ningún ataque contra Irán, sin mencionar que el único asaltante probable era EEUU.

 

Los líderes iraníes presionaron a Jaafari sobre la presencia continua en Irak del Mojahedin-e Khalq (MEK), una organización terrorista iraní con lazos al Pentágono, al lobby israelí y a los halcones en el Congreso norteamericano. El régimen de Hussein había usado al MEK para desestabilizar a Irán. Jaafari prometió que el MEK había sido desarmado y no se permitiría dirigir incursiones terroristas desde tierra iraquí.

 

Sunnis iraquíes resisten la influencia iraní

 

Las cálidas relaciones entre Teherán y Bagdad alarmaron grandemente a los musulmanes sunni de Irak. Ellos saben que las ofertas iraníes de ayuda para entrenar a oficiales de seguridad iraquíes, y las profesiones iraníes de apoyo para un unido, pacífico Irak son políticas para la supresión por las tropas y milicias shi'itas del movimiento guerrilla sunni árabe.

 

Muchos sunnis iraquís creen que los árabes sunni son la verdadera mayoría indígena, pero que millones de emigrantes iraníes ilegales que se hacen pasar por shi'itas iraquíes han inundado el país, y han sesgado los votos totales en las recientes elecciones. Esta creencia los hace a ellos especialmente sospechosos que los poíticos shi'itas son demasiado acogedores a los ayatolas en Teherán. Un reciente reporte documental de la BBC informó que los sunnis de Fallujah desprecian a los shi'itas iraquíes incluso más de lo que ellos hacen a los mercenarios norteamericanos, en parte porque ellos los ven como persas. Un reciente informe de CNN detalló la lucha en curso entre la CIA y las nuevas unidades de inteligencia iraquíes shi'itas por el control del aparato de seguridad iraquí.

 

Estados Unidos enfrenta la derrota política por Irán

 

Aunque EEUU mantiene una fachada de dar la bienvenida a buenas relaciones entre Irak e Irán, el Departamento de Estado, la Agencia de Inteligencia Central, y los halcones de Bush en la Casa Blanca, todos tienen profundos rencores contra la República Islámica de Irán, que es su primer blanco para el cambio y transformación de régimen. El fiasco de la guerra de Irak da a la opción de volcar a los ayatolas un sueño imposible.

 

Irán está bien posicionado para anotar ventaja geopolítica en política Iraquí, mantenida a flote por altas ganancias de petróleo. La alianza larga de Teherán con el líder curdo Jalal Talabani, ahora presidente de Irak, le da apoyo curdo a Irán. Bush ha sacado del poder al enemigo regional más poderoso y peligroso de Irán en la persona de Saddam Hussein, y al secular, Pan-Arabista partido Ba'ath, algo que Irán era incapaz de hacer incluso después de ocho años de guerra sangrienta, con el resultado que los shi'itas vinieron al poder por elecciones en Irak, dando a Irán un aliado firme que reforzará su alcance en el Medio Oriente a través de Hezbollah, su otro aliado en Líbano. Invadiendo Irak, los Estados Unidos enfrentan la derrota geopolítica no solo en Irak, sino también en Irán y Líbano también.

 

Al final de la Guerra Fría, los neo-conservadores defendieron el uso aplastante de la superpotencia militar para propagar la democracia alrededor del mundo. En 1992, Paul Wolfowitz preparó un Documento Guía de Política de Defensa en el que requirió el uso de fuerzas norteamericanas en un preventivo y si fuese necesario, enfoque unilateral para lograr un "nuevo siglo americano". Los presidentes George H W Bush y Bill Clinton adoptaron en cambio la estrategia tradicional, pragmática de contención hacia Irak.

 

En 1996, Richard Perle, Douglas Feith y otros del Instituto para Estudios Estratégicos y Políticos Avanzados argumentaron enérgicamente por la remoción de Saddam por la fuerza. En 1998, el Proyecto para un Nuevo Siglo americano (PNAC), presidido por William Kristol, envió una carta al presidente Clinton, donde le pide de nuevo que remueva a Saddam por la fuerza. La carta fue firmada por 18 individuos, incluyendo Donald Rumsfeld, Perle, Elliott Abrams, Richard Armitage, John Bolton, Wolfowitz, y otros que después se volvieron consejeros principales del Presidente George W Bush.

 

En el número de enero/febrero de Foreign Affairs, Condoleezza Rice declaró que una política exterior republicana habría de "movilizar cualquier recurso necesario" para remover a Saddam. En septiembre de 2000, el PNAC puso por delante documento llamado: "Reconstruyendo las Defensas Americanas: Estrategia, Fuerzas y Recursos para un Nuevo Siglo".

 

Este documento sirve como base para la política exterior del presidente Bush post-septiembre 2001.

 

Nueve días después de los eventos del 11 de septiembre de 2001, el PNAC le envió una carta a Bush urgiendolo "a quitar a Saddam Hussein del poder" como parte para cualquier guerra al terrorismo. Es los más alto de la ironía que el "Nuevo Siglo americano" es precursor del triunfo de la Teocracia Islámica radical en el Medio Oriente.

 

Nuri al-Maliki - el nuevo Primer Ministro Iraquí

 

En las elecciones parlamentarias de diciembre de 2005, la pluralidad UIC nombró a Jaafari como Primer Ministro, pero la oposición de la minoría sunni y las facciones curdas le impidieron formar un gobierno de coalición. El 22 de abril de 2006, el Presidente Jalal Talabani, líder curdo del PUK, que había sido elegido presidente el 7 de abril de 2005, por la nueva electa Asamblea Nacional, removió a Jaafari y lo reemplazó con Nuri Kamel Mahoma Hassan al-Maliki.

 

El continuo cenagal en Irak ha excluido la habilidad de los halcones de la administración Bush para llevar a cabo su sueño largamente sostenido de ejecutar un cambio del régimen en Irán, o incluso de forzarlo para acabar sus ambiciones nucleares. Para el liderazgo Iraní, la lección de Irak no era que tenía ambiciones nucleares, sino que no tenía actualmente capacidad nuclear, que habría proporcionado realmente un disuasivo eficaz contra el ataque norteamericano.

 

De los tres gobiernos del "eje de mal” de Bush, Bagdad representó "uno abajo, dos a seguir". Sin embargo todo el mundo puede ver que el enfoque de EEUU a Pyongyang cambió abruptamente de la intransigencia dictatorial a la negociación flexible después de la prueba nuclear de Corea del Norte. EEUU no esta en posición de invadir Irán con tropas de tierra debido a dos causas: un ejército ya demasiado exigido y agotado capital político para absorber altas bajas de batalla. Más críticamente, EEUU ahora necesita la ayuda de Irán para zafar de una guerra de guerrilla que no puede ganar y de la que no puede correr. El precio de imponer la democracia en Irak puede ser bien una República Islámica de Irak con una relación especial con Irán, similar a la manera en que EEUU y el Reino Unido están ligados por una relación especial consolidada por dos guerras mundiales.

 

Funcionarios norteamericanos anunciaron el último febrero que ellos habían estado de acuerdo en contener contacto de alto nivel con las autoridades iraníes en más de dos años como parte de una reunión internacional en Irak. La segunda de estas discusiones, agendada para temprano abril, se espera incluya a la Secretaria de Estado Condoleezza Rice y sus colegas iraníes y sirios. La primera reunión tuvo lugar en Bagdad este mes.

 

El anuncio de Bagdad y confirmado por Washington que EEUU tomaría parte en dos juegos de reuniones entre Irak y sus vecinos, incluyendo a Siria e Irán, era un cambio en la anulación de Bush de contactos de alto nivel con los gobiernos en Damasco y Teherán como un principio de "claridad moral." El pasado diciembre, el Grupo de Estudio Irak, una comisión bipartita de alto nivel, había urgido charlas directas, incondicionales con Irán y Siria, que Bush rechazó inmediatamente y en cambio se embarcó adelante en más acercamiento confrontacional.

 

"Yo notaría que el gobierno Iraquí ha invitado a Siria y a Irán para asistir a ambas de estas reuniones regionales," dijo Rice a un panel del Senado el 27 de febrero, discutiendo las charlas que eran para incluir a Gran Bretaña, Rusia, y un anfitrión de organizaciones internacionales y países del Medio Oriente.

 

El Ministro de Exterior Iraquí Hoshyar Zebari llamó a anticipado contacto cara-a-cara norteamericano con Irán y Siria, dos países que la administración Bush ha acusado de desestabilizar a Irak, "muy significante", agregando, "Irak se está volviendo un problema divisivo en la región. Irak también puede ser útil a sus vecinos. Este puede proveer una plataforma para ellos para trabajar sus diferencias".

 

Separando el tema nuclear de Irán del problema de Irak

 

Funcionarios de la administración Bush caracterizan como un problema separado de Irak al programa nuclear de Irán, que Washington insiste apunta a desarrollar armas nucleares, un cargo que Teherán niega.

 

Cheney dijo en febrero que "todas las opciones todavía están en la mesa" para Washington impedirle a Irán adquirir armas nucleares, un comentario que elevó la preocupación de que la administración estaba considerando atacar los sitios nucleares de Irán. Un funcionario mayor de la administración norteamericana fue informado de haber dicho que mientras algúnos funcionarios de Bush han defendido buscar maneras de hablar con Irán y Siria, ellos no quisieron aparecer estar hablando con cualquier país desde una posición de debilidad. Estresando las charlas confrontacionales, el funcionario de la administración dijo, que EEUU estaba en más que en un asiento de chófer.

 

"Nosotros nos convencimos que los Iraníes no estaban tomándonos en serio", dijo Philip D Zelikow, que hasta diciembre era el ayudante principal de Rice. "Asi que nosotros hemos hecho algunas cosas para conseguir que ellos nos tomaran en serio, entonces ahora nosotros podemos probar diplomacia".

Todavía esto parece ser para consumo doméstico norteamericano, donde la charla dura es parte de la cultura machista norteamericana. La mayoría de los diplomáticos profesionales de gobiernos participantes fijados para asistir a las reuniones de marzo y abril saben que EEUU está viniendo de hecho a las charlas desde una posición de debilidad porque el registro de conducta de la superpotencia norteamericana desde el final de la Guerra Fría siempre ha sido ninguna charla excepto como último recurso.

 

La enferma aventura norteamericana en Irak ha hecho a Irán un claro ganador. Los líderes shi'itas iraquíes saben que ellos necesitan apoyo Iraní para contener a los insurgentes Sunni y restaurar la destrozada economía de Irak. EEUU no ha logrado ninguno de estos objetivos básicos de estabilidad después más de tres años de ocupación principalmente porque estando ensimismado con sus propios superiores "valores morales" le impide adquirir cualquier entendimiento real de la dinámica política y cultura sectaria de la región para ser un jugador eficaz en el juego.

 

El fiasco de Irak muestra que la edad de hegemonía de la superpotencia e invencibilidad está acabada. El 21 siglo es una era donde unos miles de insurgentes con un propósito claro respaldados por manojos de AK-47 y lanzadores de granadas pueden derrotar por fricción a un ejército ocupante superior con incomparable y alta tecnología de poder de matar. La defectuosa estrategia norteamericana de cambio del régimen es que el nuevo régimen puede ser más problemático que el que reemplaza.

 

Henry C K Liu es presidente de un grupo de inversiones basado en New York.

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