CHINA Y EL APACIGUAMIENTO

 

PARTE 1: Más allá de Munich: Geoestrategia y Traición

 

Por Henry C K Liu

 

 

El Pacto de Munich del 30 de septiembre de 1938, se ha vuelto un icono del fracaso del apaciguamiento. Lo que generalmente queda sin mencionar por muchos historiadores anglo-norteamericanos es el hecho que el Pacto de Munich, además de permitirle a Alemania anexar Sudetenland, un área de Checoslovaquia altamente poblada por alemanes étnicos, también permitió a Polonia y Hungría, víctimas eventuales del expansionismo alemán, tomar respectivamente el distrito de Teschen y partes de Eslovaquia.

 

Munich es principalmente visto en el Oeste como un símbolo de la falta de resolución por parte de los dos grandes poderes de Europa Occidental, Gran Bretaña y Francia, para resistir al expansionismo alemán que después llevó a la erupción de una guerra Europea que rápidamente se convirtió en una guerra mundial. La mayoría de los historiadores occidentales subscriben a la vista que tenían los aliados europeos occidentales de dibujar una línea firme en la arena respaldada por una amenaza creíble de fuerza, Alemania no podría haber sido tentada por el apaciguamiento franco-británico para empujar más allá de la línea de co-existencia pacífica. Aún los hechos históricos detrás de Munich no apoyan la simplificación de este como un caso de puro apaciguamiento. Los cálculos geopolíticos jugaron un gran papel en las decisiones de Munich.

 

El apaciguamiento de una nación en las relaciones internacionales es una política de aceptar, en lugar de resistir, la imposición ilegítima de otra nación de su expansión geopolítica agresiva o interferencia o intrusión en asuntos apaciguantes interiores de la nación o en el desarrollo de su sistema socio-económico y político indígena de maneras que sacrifican valores culturales indígenas, principios ideológicos, o intereses nacionales. En el caso de Munich, el apaciguamiento no fue cumplido sacrificando los intereses nacionales de los poderes apaciguadores sino sacrificando una tercera nación desvalida cuya opinión nunca fue buscada.

 

El compromiso en el apaciguamiento normalmente es racionalizado por un principio alegadamente más alto de un significado no-violento de evitar la guerra. Como Henry Kissinger, discutiblemente el más gran estadista en política exterior de la Guerra Fría, dijo célebremente de la política de relajación que algunos criticaron como apaciguamiento: "La Paz también es un imperativo moral."

 

No obstante la distorsión de post Guerra Fría del significado del término por los halcones ideólogos neo-conservadores en la administración del presidente norteamericano George W Bush, una buena voluntad para negociar no constituye en sí misma una pérdida de "claridad moral" o apaciguamiento, que es la injustificada y contra-productiva capitulación antes de o durante la negociación.

 

El historiador de Yale Paul Kennedy (Estrategia y Diplomacia, 1983) define apaciguamiento como

 

"la política de arreglo de riñas internacionales admitiendo y satisfaciendo agravios a través de la negociación racional y compromiso, por consiguiente evitando el recurso a un conflicto armado que sería caro, sangriento y posiblemente peligroso."

 

Mientras el apaciguamiento llevó en momentos a resultados exitosos, como en el Tratado Anglo-Irlandés de 1921, aunque no sin la tragedia de encender una guerra civil, los halcones de la guerra han usado Munich para reforzar la noción negativa de apaciguamiento como una política de fracaso. Desde Munich, el término "apaciguamiento" ha ganado un armónico descrédito en el discurso político norteamericano, como una palabra código para la debilidad moral y la cobardía política ante el mal y la auto-decepción estratégica que podría eventualmente hacer fallar la paz.

 

No obstante, Munich se juzga estratégicamente exitoso por algunos historiadores de geopolítica por rendir críticamente valiosos meses (1938-39) para el rearme británico. Munich también alivió la presión en Europa Occidental encauzando la expansión alemana hacia el Este. El sacrificio de Checoslovaquia a la ambición geopolítica Alemana, un desarrollo que sin embargo la alianza franco-británica no estaba en una posición oportuna de prevenir, había sido racionalizado por su efecto en el fortalecer de la subsecuente defensa de las Islas Británicas.

 

Todavía Alemania también pudo así empujar significativamente su poder ofensivo por el tiempo concedido, y bastante posiblemente a una magnitud mayor que los aliados, desde que Alemania no tenía ilusión sobre Munich que sea un camino a la "paz para nuestro tiempo." Más significativo, la anexión de Checoslovaquia proporcionó al militarismo alemán mucha de la necesitada aprobación en política doméstica alemana. Munich también dio a la máquina de guerra alemana acceso a los recursos industriales checos bien-desarrollados y mejoró significantemente la posición estratégica alemana,  evitando por otra parte un conflicto costoso presentado por el terreno pesadamente fortificado de la frontera checo-alemana. La ocupación alemana de Checoslovaquia también alargó la frontera de Polonia con Alemania, haciendo a la defensa polaca más vulnerable.

 

Munich tuvo lugar en una atmósfera anti-guerra en Europa Occidental en reacción a la matanza en masa de la Primera Guerra Mundial.

 

Por otra parte el miedo a la guerra evitable con Francia y Gran Bretaña también motivó al alto comando alemán, a ser aprehensivo a la temeraria valoración excesiva de Adolf Hitler de la fuerza militar alemana, para intentar moverse en varios puntos hacia la remoción del pequeño aventurero Fuehrer del poder para poner fin a su rebasada política exterior.

 

Cuarenta días después de Munich, animados por el apoyo popular doméstico por su  sorprendente éxito, los nazis llevaron a cabo un masivo, coordinado ataque a ciudadanos alemanes de etnicidad Judía a lo largo del Tercer Reich en la noche del 9 de noviembre de 1938 y en el próximo día, que ha llegado a ser conocido como Kristallnacht o la Noche de los Vidrios Rotos. Kristallnacht fue la salva de apertura de la metódica persecución nazi de los judíos de Europa.

 

Gran Maniobra de Poderes para la Guerra

 

Aun Munich fue motivado por más que una mera anulación de la guerra. El maniobrar geopolítico por parte de Gran Bretaña y Francia era claramente también un factor importante. El Pacto de Munich siguió con los rechazos franco-británicos de dos sucesivas ofertas soviéticas (en 1934 y 1937) de formar una alianza contra Alemania en Europa y contra Japón en Asia, empujando así a la URSS a entrar en el Pacto de no-agresión soviético-alemán del 23 de agosto de 1939, menos de un año después de Munich. Desde la perspectiva soviética, Munich era un esquema occidental para girar la agresión nazi hacia el este y usar al fascismo alemán para oponerse al comunismo soviético. El Pacto de no-agresión soviético-alemán era un esfuerzo por volver las tablas contra el capitalismo liberando al fascismo contra él.

 

Munich convenció a la URSS que los poderes occidentales sólo estaban siguiendo una política selectiva de apaciguamiento hacia la expansión Alemana al Este y no estaban interesados en unirse a la Unión Soviética en una alianza anti-fascista promovida a través de un frente popular. Además, había preocupación sobre la posibilidad de que Gran Bretaña y Francia se quedarían neutrales en una guerra comenzada por Alemania contra la URSS, esperando que los dos poderes belicosos Orientales pudieran desgastarse uno al otro y poner un final a ambas, la Unión Soviética bolchevique y la Alemania nazi. En este sentido, Munich fue menos una estrategia de apaciguamiento para afianzar la paz que una estrategia de la democracia capitalista Occidental de dirigir hacia el Este la guerra entre el fascismo y comunismo.

 

Hay también evidencia historiográfica de aclamación internacional por el apaciguamiento de Munich en el momento de la firma del pacto. Munich fue alabado por prácticamente todos los líderes Occidentales, incluso el papa Pío XI, defensor de la verdadera fe, y el presidente norteamericano Franklin D Roosevelt, defensor de la democracia liberal. El primer ministro Neville Chamberlain fue aplaudido por el público británico por haber evitado diestramente otra guerra en el Oeste a expensas del Este. Este se vio como otro ejemplo de brillante triunfo de la política exterior británica premiada por un arreglo extraordinario de práctica colateral de instigar la guerra entre el fascismo y el comunismo.

 

Francia paralizada por la Democracia

 

Francia había entrado en una parálisis de política exterior a través de la caótica democracia multipartidaria. Durante la década que lleva a Munich, los gabinetes en Francia cayeron con frecuencia enloquecedora. Un gobierno duró un solo día; otro sólo dos días.

 

Leon Blum se volvió el primer Premier socialista y judío de Francia el 4 de junio de 1936, e inmediatamente se volvió primero objeto del odio católico y de la derecha antisemita. El 13 de febrero de 1936, antes de volverse primer ministro, Blum fue arrastrado de un automóvil y golpeado hasta cerca de la muerte por miembros de “Camelots du Roi”, un grupo de realistas anti-semitas. Blum formó un gobierno de Frente Popular que duró un periodo inaudito de más de un año, tiempo durante cual el introdujo la semana de 40 horas, vacaciones pagas, convenios colectivos y otras reformas socialistas para los derechos obreros. Este también nacionalizó el Banco de Francia y la industria de armamentos al servicio de la nación francesa en lugar de para el beneficio del capital privado.

 

Sin control efectivo del capital, el resultado fue que el capital voló de Francia a un paso alarmante, que el Banco de Francia, esforzándose para detener el éxodo, tuvo que levantar la tasa de descuento ya-alta del banco central de 4% a una "tasa de pánico" de 6%. El gabinete de Blum estaba desesperadamente corto de dinero en efectivo a lo largo de su ejercicio en el cargo, dejando la mayoría de los programas socialistas sin fondos. El ministro de Finanzas Vincent Auriol devaluó el franco un 40% y pidió prestado 8 mil millones de francos para tratar con la crisis de liquidez. El Fondo de Igualación de Intercambio del gobierno había quedado exhausto, y sólo el apoyo de Washington y Londres mantuvo el tipo de cambio del franco de caer más allá. La necesidad de apoyo financiero extranjero impidió al gobierno socialista de Blum moverse más allá a la izquierda.

 

El Frente Popular francés tenía una mayoría en la cámara compuesta de una coalición de socialistas radicales, socialistas y comunistas. Los comunistas solos no tenían ningún nombramiento ministerial. No obstante significados nominales, los socialistas radicales eran literalmente menos radicales que los socialistas en la política francesa. En la sesión de emergencia, los socialistas radicales y socialistas reñían sobre la política de impuestos anti-trabajo. Para tratar con la crisis financiera, el gabinete pidió a la Asamblea Nacional poderes dictatoriales sobre la economía francesa y mercados financieros durante seis semanas, a pesar del hecho que la izquierda siempre había desacreditado tales poderes "como la cuña de apertura a la dictadura fascista."

 

Los comunistas, con 72 votos indispensables al gabinete de Blum, al principio se negaron a avanzar pero finalmente cayeron en la línea después de asegurar la promesa del gobierno de ayudar al Frente Popular Español. Por un voto de 346-247, la cámara votó "poderes totales" por seis semanas al gabinete de Blum, pero el proyecto fue rechazado por el Senado. Blum devolvió su proyecto a la cámara, lo consiguió aprobado de nuevo antes de medianoche por un margen de 346-248, pero fue desairado de nuevo por el Senado 168-96. El gabinete de Blum renunció al próximo día, el 23 de junio de 1936, después de sólo 19 días en el cargo.

 

La purga política del líder soviético Josef Stalin del Ejército Rojo fue confirmada en Francia por noticias de la ejecución de mariscal Mikhail Tukhachevsky y siete generales en Moscú el 11 de junio de 1937. Las noticias afectaron profundamente la opinión política francesa, debilitando en mucho a los comunistas franceses. Reavivó la larga duda de Francia sobre si el Ejército Rojo era lo bastante bueno para hacer la de alianza militar Franco-Soviética un freno efectivo sobre Alemania, el eterno enemigo de Francia. Con el Ejército Rojo debilitado por una purga política de sus líderes profesionales más capaces, París fue forzada hacia la conciliación con Berlín, y bajo la presión de Stanley Baldwin y Anthony Eden de Gran Bretaña, rechazó las demandas comunistas de ayuda para el Frente popular Español y adoptó una política de neutralidad, que tenía el efecto práctico de ser pro-alemana.

 

Unos días después de las noticias de la purga en el Ejército Rojo, por primera vez desde antes de la Primera Guerra Mundial, un oficial de alto-rango alemán, el general Ludwig Beck, estaba en París para conferir con el general Marie-Gustave Gamelin del Estado Mayor General francés, para compartir el expediente del Servicio Secreto Alemán sobre desarrollos políticos en Moscú. El corresponsal veterano de París John Elliott de The Herald Tribune informó:

 

"No puede haber ninguna duda que  la visita del general [alemán] estaba inspirada por la Oficina Extranjera Británica, ansiosa de quebrar el eje Roma-Berlín y establecer cooperación entre Gran Bretaña, Francia y Alemania".

 

Como líder de oposición, Blum hizo campaña para que Francia acabara su política de no-intervención hacia la Guerra Civil Española. El 13 de marzo de 1938, Blum fue devuelto al poder como primer ministro. El inmediatamente volvió a abrir la frontera con España para permitir la ayuda militar de Francia. Blum cayó entonces bajo pesada presión de la prensa y políticos derechistas. El 10 de abril, el gobierno de Blum cayó por última vez y él fue reemplazado como primer ministro por Edouard Daladier, un líder socialista radical, con un "gobierno nacional" de centro, supuestamente por sobre los partidos políticos y hablando para la nación en conjunto. Sin ayuda, la izquierda española fue hecha añicos por el general Francisco Franco.

 

El gobierno nacional francés entró en existencia a poco de la anexión de Austria por Alemania nazi. Este capituló a la dirección británica en la crisis de Munich, tragó la traición de Checoslovaquia, vigiló la erupción de una "guerra farsante" sobre la invasión Alemana de Polonia, y se desplomó en marzo de 1940, casi dos años después de su formación, debido al fracaso de Daladier de ayudar a Finlandia durante su Guerra del Invierno con la URSS que duró del 30 de noviembre de 1939 al 12 de marzo de 1940. La pobre actuación de Moscú en la Guerra del Invierno dañó la imagen internacional de los soviéticos, poniendo la capacidad combativa del Ejército Rojo en una cuestión abierta, un hecho que algunos defienden contribuyó a la decisión de Hitler de lanzar la Operación Barbarossa contra la URSS el 22 de junio de 1941.

 

Cuando Alemania invadió Francia el 10 de mayo de 1940, Daladier huyó con otros miembros del gobierno a Marruecos bajo la falsa impresión que el gobierno continuaría en Africa del Norte Francesa. Él fue arrestado después de la capitulación de Francia el 25 de junio, juzgado por traición por el gobierno de Vichy, entregado a los alemanes, y deportado al campo de concentración de Buchenwald hasta el final de la Segunda Guerra Mundial.

 

Munich fue así menos un ejemplo de aplacamiento Franco-británico para conservar la paz que un ejemplo de maniobrar geopolítico desviado formando planes de grandes poderes por la guerra.

 

Significado de Apaciguamiento Pre-Munich

 

La Enciclopedia de Relaciones Exteriores norteamericana dice "apaciguamiento" como el término usado antes de Munich: "principalmente referido a concesiones oportunas a naciones descontentas cuyos agravios tenían alguna legitimidad, en la esperanza de calmar dificultades y promover la paz y buena voluntad. Actuando desde una posición de fuerza, el poder apaciguador no fue motivado por miedo o debilidad sino por un sentido de habilidad política y una percepción que las concesiones limitadas no pondrían en peligro sus intereses nacionales vitales."

 

Las palabras claves para una política de apaciguamiento efectiva son "actuando desde una posición de fuerza", "no motivado por miedo o debilidad", y "que concesión limitada no pondría en peligro sus intereses nacionales vitales." Sin tales condiciones previas, el apaciguamiento hacia una voluntad insaciable beligerante es incansablemente una política de fracaso.

 

La historia de China de apaciguamiento positivo

 

China tiene una historia de eficaz de apaciguamiento positivo en sus tratos diplomáticos con pequeños estados vecinos a través de las épocas, trayendo largos periodos de paz y prosperidad al mundo chino.  Todavía la caída de cada dinastía China puede remontarse a tempranas políticas de apaciguamiento.

 

El apaciguamiento por China dinástica estaba basado en una perspectiva de esperanza y confianza, Confuciano en su optimismo sobre la bondad humana innata, en su creencia de que las sociedades evolucionaron del salvajismo a la civilización, y que la inclusividad es un camino a la paz bajo el cielo. A lo largo de su larga historia, el apaciguamiento chino fue un movimiento para abrir el centro de la civilización a las naciones menos desarrolladas que aspiraron a unirse al avanzado sistema chino, no para cambiar o destruirlo o librarlo de su atraso.

 

Las tribus mongoles y manchúes conquistaron la China Han no para cambiar la civilización China sino para dominar instituciones políticas, socio-económicas y culturales chinas, porque eso era el precio codiciado de la conquista. Ellos rápidamente se volvieron achinados a través de la asimilación cultural.

 

Imperialismo Occidental en China

 

El imperialismo Occidental en China asumió un carácter fundamentalmente diferente, destructivo. Los europeos vinieron a China con un complejo de superioridad injustificado derivado estrechamente de su tecnología militarista avanzada.

 

El imperialismo político y económico occidental fue impuesto a punta de pistola, racionalizado por el presuntuoso imperialismo cultural, no por una innata superioridad moral. Era una propagación intercontinental del oscuro triunfo del militarismo espartano sobre la civilizada Atenas. Aunque el imperialismo occidental no buscó solo explotar a China, sino también esclavizar a la raza china, el Oeste asumió el pretexto moral de salvar a China de su alegado atraso buscando cambiarlo, aunque China tenía una civilización continua más larga que el Oeste expansionista.

 

Al contrario del Oeste, China ha sido predominantemente defensiva a lo largo de la mayoría de su historia, tratando de mantener fuera a los invasores bárbaros que clamaron por meterse en una civilización más avanzada, mientras que el Oeste desde que empezó la Edad del Imperialismo en el siglo 17 ha actuado como invasor agresivo que conquistó, suprimió y destruyó civilizaciones y religiones indígenas. Mientras que la Cristiandad encontró la resistencia del Islam, no encontró resistencia del Budismo, una religión de desprendimiento. La modernización fue secuestrada para significar Occidentalización, no sólo para China, sino para todo el mundo no-occidental, como descrito en mis series de “La Abducción de la Modernidad” en Asia Times en el 2003. Esta actitud insidiosa se hizo más obscena aun por el crecimiento del racismo en Europa en el siglo 19.

 

Apaciguamiento Chino en la Edad del Imperialismo

 

Diferente del magnánimo apaciguamiento histórico chino de los estados vecinos culturalmente deferentes, el nuevo apaciguamiento chino hacia la invasión bárbara Occidental del siglo 19 estaba basado en un nuevo humor de miedo, no en la fuerza moral, confuciano en su auto-satisfacción insostenible, el ciego rechazo de la realidad y la negativa a la autocrítica basada en el falso orgullo, Budista en su insistencia en la separación secular para justificar el trago de la opresión injusta en la esperanza de que incluso los bárbaros occidentales deben tener un poco de calidad redentora de decencia humana, pesimista en su creencia que la efímera superioridad tecnológica Occidental permanecería interminable, y fatalista en su conclusión que el militante imperialismo, la fase más alta del capitalismo, despreciable como este es, debe aceptarse como un nuevo orden socio-económico por falta de alternativas morales.

 

La única salvación racional era entonces copiar las maneras imperialistas Occidentales, para la víctima imitar al opresor. La ley del más fuerte se tuerce para significar supervivencia del moralmente incapaz. Ésta fue la respuesta de Japón a la amenaza Occidental, por un retorno a la barbarie moral. Muchos pensadores y líderes en Asia, pervertidos por el imperialismo cultural Occidental, continúan creyendo firmemente hasta el momento que lo que salió mal con Japón no era que se embarcó en un camino de Occidentalización que inevitablemente llevó a la expansión imperialista, sino que perdió la guerra de rivalidad imperialista ante el imperialismo norteamericano.

 

El deán de estudios Chinos en los Estados Unidos, John K Fairbank de Harvard, escribió en un artículo, "La Política de Apaciguamiento Manchu de 1843", en el Periódico de la Sociedad Oriental Americana, Vol 59, Nro 4, diciembre de 1939, pp 469-484:

 

Aquéllos que gustan del estudio de la China pre-Tang normalmente observan para desdeñar la innoble senilidad del tardío periodo Ch'ing [Qing]. Pero la patología política de China del siglo 19 se permite de visiones sobre la civilización china así como ciertamente una patología médica necesita medicina. Hace un siglo la Dinastía Manchu fue debilitada por la corrupción y toda quiebra, carente de hombres e ideas necesarias para una respuesta creativa al impacto Occidental.

 

Pero en su debilidad esta retuvo la tradición confuciana, y los burócratas que negociaron con los invasores británicos después de 1840 pensaron en términos confucianos - tanto como, de hecho, que a menos que el historiador moderno lo haga igualmente, sus maniobras diplomáticas permanecerán para confundir a él como a los primeros residentes de los puertos del tratado.

 

Es instructivo y patético ver los manchúes que tomando su último refugio en un sistema antiguo de relaciones humanas que no tuvo ningún significado para los bárbaros británicos y así los dominaron completamente.

 

Apaciguamiento Chino en Beligerancia Norteamericana

 

Hay signos perturbadores que las relaciones Chinas con los EEUU han estado moviéndose otra vez en la dirección de una fallida política de apaciguamiento por parte de China, haciendo concesiones a unos Estados Unidos inacabablemente descontentos cuyos agravios ideológicos no tienen legitimidad, con China que no actúa desde una posición de fuerza moral sino motivada por el miedo innecesario de perder el mercado norteamericano, por debilidad ideológica desprovista de auto-confianza y por el engaño que las concesiones inmorales no pondrán en peligro vitales intereses nacionales chinos. Lo peor de todo, similar al fallado apaciguamiento de la Dinastía Qing, el apaciguamiento chino hacia las irrazonables demandas de EEUU solo animará la más ultrajante beligerancia norteamericana. Con tales malas condiciones previas, el apaciguamiento chino será una política de fracaso que no llevará a la paz entre China y EEUU, sino por otra parte a evitables conflictos futuros, desde que ambos lados están comprando la paz temporal mientras se preparan para la guerra del futuro.

 

Taiwán y la Evolución Pacífica de China

 

Dos problemas fundamentales resaltan el apaciguamiento chino como una política condenada al fracaso. El primero y más inmediato problema es el apaciguamiento chino a la escalada de violación norteamericana de la soberanía China interfiriendo en los asuntos interiores chinos respecto de Taiwán. El segundo y problema a largo plazo es el apaciguamiento chino por la estrategia norteamericana de cambiar a China de un sistema socialista hacia una economía capitalista de mercado a través de "evolución pacífica."

 

En ambos problemas, China ha hecho repetidamente concesiones apaciguantes para ilegitimar las demandas norteamericanas que ponen en peligro intereses nacionales Chinos. El tal apaciguamiento inevitablemente llevará al conflicto, incluso la guerra. Los dos problemas en los que ningún apaciguamiento puede tolerarse son:

 

(1) protección de la integridad territorial China

(2) conservando el sistema socialista en China.

 

Después de más de dos décadas - desde 1950 - de hostil política de contención norteamericana hacia China a través del aislamiento diplomático y el embargo económico de la nueva república socialista por un bloque Occidental dominado por la superpotencia norteamericana, una nueva página en relaciones de EEUU-China dio un vuelco en base a un hito del documento bilateral: el Comunicado de Shanghai de 1972, enmendado por el Comunicado de Normalización de 1978 y el comunicado del 17 de agosto de 1982. El reconocimiento y respeto de las diferencias bilaterales entre China y EEUU fue envuelto en el Comunicado de Shanghai de 1972,  que declara:

 

Hay diferencias esenciales entre China y los Estados Unidos en sus sistemas sociales y política exterior. Sin embargo, los dos lados acordaron que los países, sin tener en cuenta sus sistemas sociales, deben dirigir sus relaciones sobre los principios de respeto por la soberanía y la integridad territorial de todos los estados, no-agresión contra otros estados, no-interferencia en los asuntos interiores de otros estados, igualdad y beneficio mutuo, y co-existencia pacífica. Las disputas internacionales deben establecerse sobre esta base, sin acudir al uso o amenaza de fuerza. Los Estados Unidos y la República Popular de China [PRC] están preparados para aplicar estos principios a sus relaciones mutuas.

 

La política norteamericana sobre Taiwán ha violado de forma consistente e incesantemente los principios de respeto por la soberanía y la integridad territorial de China y ha interferido en sus asuntos interiores.

 

La Guerra Fría base del acercamiento EEUU-China

 

Para los Estados Unidos, el acercamiento hacia China era una conveniencia geopolítica en su contención a la expansión soviética en un contexto de Guerra Fría. Algunos en círculos políticos norteamericanos en 1972 anticiparon la disolución de la URSS. Los avances en las relaciones EEUU-China prior al final de la Guerra Fría eran directamente para progresar en la distensión EEUU-URSS. Aún el progreso en la distensión aumentó el incentivo y perspectiva de una acción militar preventiva soviética contra China. Esta perspectiva fue detenida a su vez por advertencias norteamericanas a la URSS sobre la respuesta norteamericana contra tales ataques. La inminente perspectiva de confrontación militar chino-soviética posibilitó que las diferencias ideológicas fundamentales entre EEUU y China fueran apartadas temporalmente en un contexto geopolítico primordial en que una China fuerte independiente de la influencia soviética era considerada por estar en el interés nacional norteamericano.

 

El concepto geopolítico de orden internacional del consejero de seguridad norteamericano Henry Kissinger (luego y concurrentemente Secretario de Estado) requería una China fuerte e independiente para prevenir al expansionismo soviético de aislar a EEUU en un no querido estado guarnición - "Fortaleza América" - como los EE.UU. habían hecho dos veces en el siglo 20 que resultó en dos guerras mundiales. El presidente Richard Nixon fue convencido que después de la Revolución Cultural (1966-76), China no era más una amenaza ideológica para los EEUU y que la necesidad de aislarlo de los foros internacionales por miedo de ser modelo de incitación a la revolución mundial sería eclipsado por la necesidad de un equilibrio-de-poder geopolítico. La necesidad del capitalismo Occidental de un nuevo gran mercado Chino no era el objetivo central.

 

El enfoque de EEUU-China y las advertencias norteamericanas contra un ataque soviético preventivo a China, también se vieron como necesarias para aliviar a otros países en Asia de preocupaciones sobre la distensión EEUU-Soviética, convirtiéndose en un condominio bilateral global de superpotencias, con una intriga EEUU-Soviética contra China como pieza central. Así las relaciones calientes de EEUU-China en la última fase de la Guerra Fría habían sido motivadas principalmente externamente, como el calor actual de las relaciones EEUU-China es motivado externamente por "la guerra al terrorismo." De EEUU.

 

Históricamente, la Política de Puerta Abierta de John Hay (secretario de estado norteamericano 1879-81), diseñada contra los poderes Europeos que dividían China en esferas de influencia, seguía tácitamente siendo un principio en política norteamericana hacia China con respecto a las intenciones soviéticas a finales del siglo 20. China era parte de la continuación del Gran Juego de rivalidad entre Rusia y el Oeste que data desde antes de la Primera Guerra Mundial. Estaba en el interés nacional norteamericano neutralizar cualquier perspectiva de China de ser dominada por un poder europeo, como la URSS. Para abreviar, la política americana hacia China había sido meramente una astilla del gran plan geopolítico de los Estados Unidos en la Guerra Fría. Está claro que China re-surgirá como enemigo Nro 1 de EE.UU. en cuanto "la guerra al terrorismo" decaiga, con tal de que Rusia no recobre su estado de superpotencia.

 

Documentos norteamericanos desclasificados revelan que Nixon secretamente hizo concesiones específicas al líder chino Mao Zedong en la cuestión de Taiwán más allá del texto del Comunicado de Shanghai del 28 de febrero de 1972. Nixon se empeñó para "trabajar activamente hacia" y completa "normalización total" de las relaciones diplomáticas entre EEUU-RPC para 1976. Él también prometió no apoyar ninguna acción militar taiwanesa contra el continente o cualquier movimiento de independencia taiwanés e impedir a Japón o a cualquier otro tercer país instalarse en Taiwán dado que la presencia norteamericana fue reducida. Nixon falló en entregar sus concesiones geopolíticas a Mao cuando el fue obligado a renunciar para evitar la acusación sobre el escándalo de Watergate que no estaba relacionado a la oposición doméstica de su enfoque a China.

 

Según un memorándum norteamericano altamente-confidencial, ahora desclasificado, de una conversación mantenida con Mao el 18 de febrero de 1973, en Zhongnanhai, la oficina principal gubernamental en Beijing, Kissinger dijo al líder chino:

 

"Nuestro interés en comerciar con China no es comercial. Este es establecer una relación que es necesaria para las relaciones políticas que ambos tenemos".

 

Mao aceptó esta confesión sincera como precisa. Así el comercio desde el principio del acercamiento EEUU-China fue visto como un lubricante de objetivos geopolíticos.

 

Después del final de la Guerra Fría, la relación causal se ha invertido. La geopolítica es vista ahora como un fundamento para reforzar objetivos de libre-comercio en un nuevo régimen neo-liberal globalizado dominada por los Estados Unidos. Esto es lo que Bush quiso decir cuando él afirmó en un discurso el 7 de mayo de 2001,

 

"el comercio Abierto no es solamente una oportunidad económica, es un imperativo moral... Y cuando nosotros promovemos comercio abierto, nosotros estamos promoviendo libertad política".

 

Así no es sorprendente que con la disolución de la Unión Soviética en 1991, las relaciones EEUU-China, desprovistas de su apuntalamiento geopolítico, avancen torpemente sin objetivos hasta la emergencia de globalización neo-liberal. La relación que empezó en 1972 de una preocupación estratégica común con expansionismo soviético basada en condiciones geopolíticas fue alterada fundamentalmente con la disolución de la URSS.

 

Política Exterior Norteamericana Transformadora

 

La política norteamericana en China ha asumido el objetivo de política exterior transformadora, apuntando a transformar a China socialista usando a Taiwán capitalista como un modelo. EEUU mira el eventual retorno de Taiwán a China como un camino pacífico de reemplazar el socialismo con capitalismo en el continente chino, y de transformar al Partido Comunista Chino gobernante (CCP) fragmentándolo en varios partidos social-demócratas de estilo europeo. Toda la charla sobre la necesidad de fortalecer el gobierno de la ley a través del establecimiento de una magistratura independiente, llevando a cabo reformas monetarias a través de un banco central políticamente independiente y la necesidad de un ejército independiente implica independencia del control del partido. Es toda la parte de la visión norteamericana de transformación.

 

Irónicamente, tal charla desviada de reforma para reforzar el desarrollo económico y político chino, disfruta del apoyo sustancial de muchos neo-liberales chinos entrenados en EEUU vueltos a China, incluso dentro de la Escuela Central del Partido del CCP.

 

Violaciones norteamericanas del Comunicado de Shanghai

 

Las bases importantes de relación normal entre EEUU y China como estipuladas en el Comunicado de Shanghai, a saber los principios de respeto de soberanía e integridad territorial de todos los Estados, y no-interferencia en los asuntos interiores de otros estados, no ha sido observada por los Estados Unidos sobre el problema de Taiwán. Lejos de llevar a la paz, el apaciguamiento chino en el problema de Taiwán llevará inevitablemente a la guerra, dado que ningún gobierno en China puede sobrevivir la prolongada separación de Taiwán que se solidifica en un statu quo perpetuo de interferencia extranjera. Y un gobierno que tolera la extensión interminable del statu quo en Taiwán lo hace a su propio peligro.

 

Para un relato detallado de tales violaciones norteamericanas a la soberanía China y a los acuerdos bilaterales, vea mi serie de 10 capítulos – EEUU-China –en Asia Times Online: La Demanda por Paz.

 

Palomas Comerciales versus Halcones de Seguridad

 

La confrontación en la arena triangular EEUU-China-Taiwán se ha vuelto un conflicto entre las palomas de comercio y halcones de seguridad en los tres lados. En realidad, ninguna venta de armas norteamericanas a Taiwán, cuantitativa o cualitativa, puede reforzar la seguridad a largo plazo de la isla. El comercio nunca ha prevenido la guerra. El comerció de EEUU con Japón y Alemania estaba arriba al día del ataque japonés a Pearl Harbor, Hawaii. Lo que hace a China pensar dos veces sobre recuperar Taiwán por la fuerza es el análisis de costo-beneficio de la perspectiva de un conflicto militar directo con los Estados Unidos sobre Taiwán. Si la estrategia norteamericana en Asia requiere la perpetuación del statu quo en Taiwán, entonces una ofensiva militar China para lograr la reincorporación de Taiwán simplemente sería una cuestión de conclusión de perjurio.

 

Distorsión Neo-liberal de “Un País, dos Sistemas”

 

La política de "un país, dos sistemas" (OCTS), originalmente ideada por el liderazgo chino durante la fase final de la Guerra Fría para los términos de reincorporación de Taiwán, se ha vuelto, una pieza central del apaciguamiento chino. OCTS se aplicó convenientemente a Hong Kong en 1997 como fórmula para su retorno a China del gobierno colonial Británico. Para Hong Kong, OCTS tenía un tiempo límite de 50 años. Para Taiwán, OCTS no tiene ningún límite de tiempo. Los dos sistemas en OCTS se refieren a los sistemas socialistas y capitalistas en un sentido estrictamente económico, aunque se toleran concesiones en Hong Kong para una infraestructura socio-político-legal neo-liberal juzgada requisito para el funcionar viable de una economía de mercado.

 

OCTS asume una relación no-adversario entre los dos sistemas económicos separados por la geografía. Esto es una asunción incierta. Bajo OCTS no se espera que Hong Kong sea una base política anti-China, ni es el capitalismo del mercado esperado para funcionar para la caída del socialismo en el continente. Ninguna de estas expectativas se ha cumplido enteramente en la década desde que Hong Kong se devolvió a China en 1997.

 

Un aspecto de la política de OCTS que ha estado convenientemente bajo énfasis por los neo-liberales es que el acuerdo de los "dos sistemas" implica que el socialismo seguirá siendo el sistema operativo en el continente, y las políticas de China de reforma y abrirse al exterior no incluye objetivos anti-socialistas. Muchos partidarios neo-liberales de OCTS están de hecho silenciosa y abiertamente trabajando por "un país, un sistema" - el sistema capitalista, con apoyo directo norteamericano. Esta es la condición pre-requisito bajo la cual EEUU le permitirá a China recuperar Taiwán.

 

No está claro totalmente que el apaciguamiento en la distorsión del principio de OCTS tenga impactos positivos redentores en el desarrollo sustentable de la economía en China, o en la incorporación de Taiwán a la soberanía china. El régimen taiwanés ha rechazado de forma consistente el principio de OCTS como una base para la reincorporación a China. Por otro lado, OCTS ha sido torcido por los Estados Unidos para legitimar la ley de Relaciones de Hong Kong y la ley de Relaciones de Taiwán (TRA), dos piezas de legislación norteamericana en las que EEUU descansa para interferir abiertamente en los asuntos interiores de China. Los TRA proveen más allá la base legal de las provocativas ventas de armas norteamericanas a Taiwán.

 

A pesar del hecho que el principio de OCTS permite al Taiwán mantener su sistema político y económico, incluso su ejército como unidad local de defensa, Taipei se ha aprovechado del crecimiento del imperialismo moral norteamericano para consolidar el compromiso de Washington de ayudar a defender un sistema democrático y capitalista en Taiwán en el evento que su ofensiva política hacia una perpetua separación de facto o peor, independencia formal de jure podría provocar un conflicto militar con el continente.

 

Oficialmente, no hay ningún tal compromiso norteamericano, pero el régimen bancario actual en Taipei en la hegemonía norteamericana post Guerra Fría, para llevar a cabo su propia persecución de objetivos separatistas que EEUU no puede apoyar oficialmente, pero que tácitamente tampoco desaprueba con tal que sirva al interés geopolítico norteamericano refrenando la potencial extensión de poder chino en el Océano Pacífico.

 

La Ley de Relaciones Taiwán

 

La TRA, ley pública 96-8 de EEUU del 10 de abril de 1979, que entró en existencia como un contrapeso anti-China a la normalización norteamericana con la PRC, es una ley doméstica norteamericana diseñada para aplacar la intransigencia derechista hacia China comunista en política doméstica norteamericana. Como ley norteamericana, el TRA lleva una autoridad legal que excede los tres comunicados oficiales diplomáticos, que son expresiones diplomáticas de entendimiento entre dos estados que no llevan autoridad legal doméstica - sólo obligaciones diplomáticas. Las sucesivas administraciones norteamericanas han basado las políticas norteamericanas en China y Taiwán como definidas por los tres comunicados oficiales bilaterales, modificados por el TRA.

 

Había un tiempo cuando China se negó a relaciones diplomáticas con cualquier gobierno que mantuviese relaciones oficiales con el régimen taiwanés, y relaciones de comercio con compañías que comerciaron con Taiwán. Tales políticas de principio han sido todas abandonadas por el apaciguamiento chino.

 

EEUU celebra el crecimiento espectacular de la inversión taiwanesa en el continente como una señal positiva que la estrategia de transformar el socialismo chino en capitalismo taiwanés tiene éxito.

 

La TRA, con una garantía legal de ventas futuras de armas a Taiwán, fue promulgada por un margen por ambas cámaras del Congreso. La TRA es evidencia concreta que la actitud anti-China en el Congreso norteamericano es sólida y obstinada, a pesar de la flexibilidad geopolítica relativa por parte de las ramas ejecutivas sucesivas del gobierno norteamericano, no resistiendo lo que se supone que el presidente es el comandante en jefe en política exterior. El idioma del TRA en la defensa de Taiwán contradice posiciones norteamericanas declaradas en los tres comunicados oficiales. La TRA asigna en un armazón legal una  relación de seguridad mucho más cercana con Taiwán que la contemplada por los tres comunicados oficiales.

 

La TRA establece una continua relación entre EEUU y Taiwán en una base cuasi-oficial para “preservar y promover extensivas, cercanas y amigables relaciones comerciales, culturales y otras” - cortas de reconocimiento oficial. Incluso el intercambio de visitas por altos oficiales gubernamentales entre Taiwán y EEUU es ahora tolerado rutinariamente por el apaciguamiento chino, acoplado por protestas sin sentido.

 

La TRA también declara que EEUU considera que "cualquier esfuerzo por determinar el futuro de Taiwán por otro medio que no sea pacífico, incluso los boicots y embargos, son una amenaza a la paz y seguridad del área del Pacífico Occidental y de grave preocupación para los Estados Unidos."

 

Sin embargo, las leyes domésticas no son aplicables más allá de la jurisdicción norteamericana. Para China, la TRA es una ley norteamericana que ilegalmente impone la extra-territorialidad en el territorio chino y un desafío directo a la soberanía china. Todavía el principio OCTS le da un pretexto torcido a EEUU para levantar el compromiso oficial chino de "dos sistemas" en Hong Kong y Taiwán, debilitando la carga de interferencia norteamericana en asuntos interiores chinos. El costo del desafío norteamericano a la soberanía china definitivamente pesa más que los beneficios económicos de OCTS a China.

 

Trabados en una Huella de Colisión a Largo Plazo

 

Los intereses de los Estados Unidos y China están trabados en una huella de colisión a largo plazo por la perdurable hostilidad de EEUU hacia el comunismo, a pesar del alivio temporal traído por la obsesión norteamericana con su "guerra al terrorismo."

 

El continúo antagonismo norteamericano hacia China socialista en general y la política anti-China en el problema de Taiwán en particular, reforzará la perspectiva de China que concluye que la guerra con los Estados Unidos es finalmente inevitable. Escalada de contactos oficiales gubernamentales y militares entre EEUU y Taiwán son vistos por China como violaciones directas de los tres comunicados. La referencia del presidente Bush a Taiwán como “la República de China" en una conferencia de prensa después de su inauguración en 2001 fue innegable y decididamente provocativa.

 

Por otro lado, el apaciguamiento excesivo por parte del liderazgo chino hacia la beligerancia norteamericana sólo reforzó la noción del antiguo secretario de estado norteamericano George Shultz de una China desvalida sin opciones, causando a EEUU empujar sus aun más duras prolongadas políticas anti-China. El peligro de cálculo erróneo en ambas capitales continúa siendo muy real, hecho más así por el continuo apaciguamiento chino. Ningún gobierno chino puede sobrevivir la independencia de Taiwán, ni lo puede la paz en Asia o incluso en el mundo. Si Taipei debe declarar la independencia, y algunos han hecho pensar en las Olimpiadas de Verano de Beijing del próximo año como una ventana de oportunidad, la Ley Anti-Secesión recientemente promulgada de China y la Ley de Relaciones de Taiwán norteamericana chocarían de frente y les obligaría a los dos gobiernos que acudieran a las soluciones militares como materia de ley doméstica.

 

Así como Washington ignoró, al detrimento de todos, los mensajes repetidos de China sobre su intención para entrar en la Guerra Coreana en 1950, las fuerzas norteamericanas deberían acercarse a la frontera china, el problema de Taiwán se está formando a ser una tragedia potencial de cálculo erróneo. La perspectiva de cálculo erróneo es aumentada por el apaciguamiento chino que anima a realizar una escalada de beligerancia norteamericana. La solución ideal es una solución pacífica, que no puede ocurrir sin el retiro norteamericano de interferir con asuntos interiores chinos. Pero no hay ninguna duda que un conflicto militar debe volverse necesario debido al cálculo erróneo norteamericano, China lo usará, sin tener en cuenta el costo.

 

La política norteamericana en Taiwán ha estado basada en un aventurerismo en el desafío de esta perspectiva, animado por pronunciamientos de apaciguamiento de paciencia china, tales como que China podría esperar pacientemente 50 años por la recuperación final de Taiwán, una declaración que podría convertirse en una predicción fácilmente.

 

Tal cálculo erróneo basado en el apaciguamiento llevaría a un conflicto militar sin ganadores. El Partido Comunista Chino no puede sobrevivir con un Taiwán separado durante otros 50 años. China, tratando con una escalada provocación norteamericana, puede aprender lecciones de la manera en que el presidente norteamericano John F Kennedy manejó la crisis de proyectiles de Cuba con resolución inequívoca, en lugar del apaciguamiento, para prevenir una confrontación nuclear innecesaria con la Unión Soviética.

 

Previniendo el Cálculo Erróneo de EEUU sobre Taiwán

 

La manera de prevenir cálculo erróneo norteamericano sobre Taiwán es a través de la resolución China creíble de peligroso apaciguamiento hacia la continua interferencia norteamericana en los asuntos interiores chinos y violación de EEUU de la integridad territorial china. China necesita hacerlo claro que no alberga ninguna intención ofensiva hacia los Estados Unidos y no usará la fuerza para desafiar intereses norteamericanos en Asia y en otra parte del mundo. Pero China debe hacer claro a EEUU que no tolerará una violación continua de integridad territorial china bajo ningún pretexto.

 

La nueva ofensiva diplomática pacífica del liderazgo chino está fortaleciendo los lazos bilaterales con la Unión Europea, Japón, Australia, Rusia, Egipto, Arabia Saudita, Irán, Venezuela, India, y Latino América y naciones africanas. Los políticos norteamericanos necesitan comprender que sus políticas anti-China están perdiendo apoyo de la mayoría del mundo, incluso entre los aliados más antiguos.

 

China debe tomar el alto camino para mejorar lazos bilaterales con Japón e India, sus dos vecinos mayores en Asia, con apaciguamiento magnánimo si fuese necesario. Particularmente en el caso de Japón, permitir disputas prolongadas sobre agravios históricos para prevenir el fortaleciendo positivo de las relaciones bilaterales y sociedades estratégicas es contra producente. El reciente descongelamiento en las relaciones chino-japonesas es una tendencia positiva que necesita ser mantenida en huella. El nuevo acercamiento adoptado por el Presidente Hu Jintao y el Premier Wen Jiabao en contestación al contacto amistoso del Primer Ministro Shinzo Abe es altamente favorable.

 

Semejante, permitiendo las condiciones históricas de Taiwán y las políticas norteamericanas anticuadas para estorbar una relación constructiva entre China y los Estados Unidos es perder el futuro en persecución del pasado. Para China seguir un curso de desarrollo económico doméstico y adoptar una política de promover paz y estabilidad, el problema de Taiwán tiene que ser primero estable. El retraso extenso solo aumentará el costo final y hará la resolución pacífica más improbable.

 

Taiwán y Corea del Norte

 

Las situaciones de Taiwán y Corea del Norte son dos peligrosos puntos militares en la compleja y desafiante política exterior y de defensa de EEUU que enfrenta en la región de Asia-Pacífico.

 

El tema nuclear de Corea del Norte no puede resolverse sin cooperación china. Mientras es obvio que la des-nuclearización de la Península Coreana está en el interés de todos, ambos problemas, Corea y Taiwán tienen su origen en la intervención norteamericana en la guerra civil coreana. El que ató el nudo debe ser el que lo desate. La intransigencia en Taiwán rendirá la intransigencia en Corea del Norte.

 

Cerco militar norteamericano de China

 

Militarmente, los extensos despliegues de fuerzas norteamericanas en Asia están cercando estratégicamente a China. Las bases norteamericanas en Corea del Sur, Okinawa, Guam y Diego García, junto con las tropas de EEUU en Afganistán y otros países de Asia Central, forman un anillo de presencia militar de EEUU a lo largo de todos menos el flanco norte de China. Este modelo de cerco norteamericano empujará a China a buscar una alianza de seguridad con Rusia, que está preparando su propia respuesta militar según informes recibidos del polémico nuevo sistema de defensa anti-misiles en construcción en ex estados soviéticos en Europa Oriental que podría chispear una nueva carrera armamentista. EEUU planea montar una alianza de defensa de misiles con Japón, Corea del Sur y Taiwán, que fortalecerán el incentivo para una nueva cooperación de defensa chino-rusa.

 

Las poderosas fuerzas de tarea navales norteamericanas en aguas internacionales alrededor de China, permiten a los Estados Unidos cortar a voluntad los embarques vitales de petróleo y gas a China, como una vez lo hizo a Japón, lo cual llevó al ataque japonés a Pearl Harbor en diciembre de 1941. Para oponerse a esta amenaza, China ha estado expandiendo su arsenal de cada vez más precisos misiles balísticos y de crucero y aviones bombarderos de largo alcance, para complicar la potencial intervención norteamericana en los mares territoriales chinos.

 

También, el acuerdo nuclear entre EE.UU.-India de 2005 apunta abiertamente a contener a China y despertará predeciblemente una contra-medida china.

 

El Problema de Transparencia

 

Hay una incesante queja norteamericana acerca de la alegada falta de "transparencia" de China en su modernización de la defensa. Todavía los informes anuales en la postura y capacidad del ejército de China emitido por el Departamento de Defensa norteamericano ha puesto claramente todos los posibles escenarios de conflicto con China, varios orillando en la fantasía.

 

La postura de defensa china es en realidad bastante simple y transparente y puede resumirse en unas palabras. Esta apunta a defender la integridad territorial de China, con enfoque especial en Taiwán y contra las amenazas de embargo por cualquier poder extranjero y poseer una disuasión creíble contra primeros golpes nucleares. En contraste con EEUU, China no tiene una red global de bases militares de ofensiva.

 

Cooperación EEUU-China en “la guerra al terrorismo

 

Estados Unidos reclama que China puede cooperar más en la lucha global contra el terrorismo. Sin embargo el tipo de terrorismo enfrentado por cada país es diferente.

 

El terrorismo enfrentado por China se relaciona principalmente al secesionismo minoritario, patrocinado y apoyado por Washington hasta después de los ataques terroristas en la patria norteamericana el 11 de septiembre de 2001, mientras el terrorismo enfrentado por los Estados Unidos se relaciona a décadas de hegemónico abuso norteamericano lejos de su propia patria.

 

China empeñó u$s 150 millones en ayuda de la reconstrucción a Afganistán y 25 millones a Irak. Estas donaciones fueron bienvenidas por los EEUU. Más allá, EE.UU. está presionando a China para perdonar 7 mil millones en deuda iraquí debidas a compañías del estado chino antes de la invasión norteamericana de Irak en 2003.

 

Pero no está nada claro por qué el apoyo Chino a "la guerra al terrorismo" norteamericana reforzará la propia seguridad nacional de China, o su participación en un nuevo orden mundial. De hecho, esto solo expondrá a China a nuevas amenazas innecesarias.

 

El Peligro de la “Evolución Pacífica

 

Aunque la contención militar norteamericana de China todavía está creciendo a través de continuos adelantos en tecnología militar y de maquinación norteamericana de alianzas regionales anti-China, el peligro real para China y la paz en Asia no es la invasión militar por Estados Unidos, sino una ingeniería norteamericana de "evolución pacífica" de China socialista hacia el capitalismo.

 

Los hechos históricos y condicionamiento cultural confirman que China no puede disfrutar de paz, prosperidad y armonía sin una sociedad socialista. La nueva política de China para construir una sociedad armoniosa esta basada en la preservación de justicia e igualdad socialista.

 

La caída política del régimen Kuomintang (KMT) de 1949 de 50 años de antigüedad, a pesar de la victoria en la guerra contra el imperialismo de Japón y el apoyo masivo post guerra de EEUU en la forma de dinero y armas, es la última evidencia de esta edad-vieja trivial. El KMT falló porque abandonó sus raíces socialistas revolucionarias después que el control del partido fue cooptado por el ala derechista capitalista, adoptando para la nación un sistema económico de capitalismo de libre-mercado centrado en Shanghai, muy similar a lo que EEUU está promoviendo de nuevo para China hoy. Si el CCP sigue el mismo camino como el KMT, este inevitablemente perderá el apoyo de las masas y terminará con el mismo destino. La revolución no es una fiesta banquete para permitir a un grupo pequeño de personas volverse ricos a expensas de la mayoría.

 

La legitimidad de la dirección política de la República Popular de China por el CCP descansa en el compromiso del CCP a los principios socialistas para proteger y reforzar los intereses de los campesinos chinos que constituyen más del 80% de la población. La democracia socialista es un sistema político que prohíbe como inconstitucional cualquier resultado electoral que viola principios socialistas, como el reavivamiento de capitalismo, así como la democracia republicana prohíbe el reavivamiento electoral de la monarquía absoluta.

 

La Trampa de la Participación

 

El ex Secretario de Estado diputado norteamericano Robert Zoellick propuso en un discurso en Nueva York el 21 de septiembre de 2005, que los Estados Unidos caminan a los esfuerzos para hacer un "participante responsable" a China en el sistema internacional. Él reportó desde Beijing el 25 de enero de 2006, que el concepto de "participación" que él inicialmente había proporcionado "el sentido de dirección" para el desarrollo de relaciones de EEUU-China y que él fue agradado por ver que su concepto generaba viva discusión en los círculos políticos Chinos, poniendo una nueva norma para las dos naciones trabajar juntas en problemas globales en una gama amplia de temas que incluyen lazos bilaterales, comercio y economía, cooperación energética, y los problemas nucleares de la Península Coreana e Irán.

 

El Comité Nacional de Relaciones EE.UU.-China es una organización norteamericana que se ha transformado desde el final de la Guerra Fría de una liberal,  defendiendo el trato con China socialista aceptándolo a esta como esta fuera un centro de comando neo-liberal de "evolución pacífica" abogando para transformar a China en una democracia de mercado. Su anterior presidente, David M Lampton, define "participación" como implicando que EE.UU. ve a China como un miembro igual e importante en el sistema internacional actual que debe compartir un interés en el mantenimiento de ese sistema. Sólo un tonto creerá que EEUU y China mantienen igual participación en el sistema internacional existente.

 

La actual presidente del Comité Nacional es Carla Hills, ex representante de comercio de EEUU bajo el presidente George H W Bush. Hills comparte un informe recientemente publicado patrocinado por el Council on Foreign Relations, un grupo independiente de investigación privado basado en Nueva York. El otro que comparte el informe - silla es el almirante retirado de cuatro estrellas Dennis Blair, ex comandante de la Flota del Pacífico norteamericana, y ex presidente y funcionario ejecutivo del Instituto de Análisis para la Defensa, un centro de la investigación fundado federalmente y un partidario ferviente del ejército taiwanés. El informe concluye que China

 

"sólo puede tomar y mantener Taiwán si puede ganar y sostener el control del espacio, aire y aguas alrededor del Taiwán - una tarea difícil sin la intervención norteamericana, y casi imposible si los Estados Unidos deben intervenir en una guerra China-Taiwán", y que "China también está desarrollando estrategias para proteger sus crecientes intereses globales, la mera existencia de lo cual propone desafíos para los EEUU".

 

El informe ignora repetidas advertencias Chinas que la intervención norteamericana en una renovada guerra civil china sobre Taiwán no permanecerá una guerra limitada.

 

El presidente del Comité Nacional desde el 1 de mayo de 2005, ha sido Steve Orlin, ex banquero de inversión con extensos intereses financieros en China y presidente de una compañía de comunicaciones de banda ancha en Taiwán. La agenda del Comité Nacional de "evolución pacífica" de China es vivamente transparente.

 

El equipo de política exterior China bajo el presidente norteamericano Bill Clinton, liderado en su primer término por el secretario de estado Warren Christopher, fue pro-activo sobre promover derechos humanos y democracia para China, mientras Clinton estaba preocupado con problemas domésticos. El confirmación oyendo a Christopher, él declaró formalmente la política norteamericana como buscar para facilitar la "evolución pacífica" en China de comunismo a democracia capitalista, en violación directa del Comunicado de Shanghai de no-interferencia en los asuntos domésticos de otro país.

 

Winston Lord, como secretario auxiliar para Asia Oriental y el Pacífico, fue extenso incluso y defendió una política de vinculación de progreso de derechos humanos en China al refrenamiento norteamericano en Taiwán. Clinton y el consejero de seguridad nacional Anthony Lake, en contestación a la política doméstica norteamericana, reintrodujeron lo que algunos críticos etiquetaron como imperialismo moral en política exterior norteamericana.

 

EEUU no acepta Socios Iguales

 

Estados Unidos no ve a ninguno de sus aliados estratégicos como socios iguales, ni el Reino Unido, ni Japón, y no Alemania, dejando solo a Corea del Sur. Aquéllos que esperan que una China apaciguada sea tratada como un socio estratégico igual por los EEUU están padeciendo una ilusión narcisista de grandeza.

 

Thomas Christensen, el actual diputado norteamericano de la secretaria para el Este Asiático y Asuntos del Pacífico, testificó ante la Comisión de Revisión Económica y de Seguridad de EE.UU.-China el pasado del 3 de agosto que

 

"es importante notar que el anterior diputado secretario Zoellick no dijo actualmente que China es el participante global responsable que él previó. Más bien, Zoellick dio énfasis a que la política de EEUU debe enfocar en instarle a China que se vuelva un participante global responsable. Ésta es de hecho la cosa difícil de la política norteamericana hacia China hoy, una política que combina compromiso activo para aumentar al máximo áreas de interés y cooperación común, junto con un reconocimiento de que EE.UU. necesita mantener capacidades regionales fuertes en caso que China no se mueva en el futuro a un camino consistente con intereses de EEUU."

 

En otras palabras, jugar según las reglas de EE.UU. o enfrentar la guerra.

 

Sin embrago como la relación norteamericana con China continúa expandiéndose, Washington busca animar a China a unirse en acciones que se diseñan para fortalecer y apoyar el sistema global norteamericano que ha fallado para proveer paz, seguridad y prosperidad a mucho del mundo. Apostando su futuro en el correr furiosamente a la globalización y al sistema global derrumbándose de máxima explotación, China corre el riesgo de ser una rata que aborda una nave que se está hundiendo.

 

Luego: La facción de aplacamiento de China

 

Henry C K Liu es presidente de un grupo de inversiones basado en New York.

 

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